Catequesis del Papa sobre la vejez: 2. «La longevidad: símbolo y oportunidad»

 


PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Aula Paolo VI
Miércoles, 2 de marzo de 2022

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¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!

En el pasaje bíblico de las genealogías de los antepasados sorprende enseguida su enorme longevidad: ¡se habla de siglos! ¿Cuándo empieza, aquí, la vejez? Uno se pregunta. ¿Y qué significa el hecho de que estos antiguos padres vivan tanto después de haber generado a los hijos? ¡Padres e hijos viven juntos, durante siglos! Esta cadencia secular de la época, narrada con estilo ritual, otorga a la relación entre longevidad y genealogía un significado simbólico fuerte, muy fuerte.

Es como si la transmisión de la vida humana, tan nueva en el universo creado, pidiera un lenta y prolongada iniciación. Todo es nuevo, en los inicios de la historia de una criatura que es espíritu y vida, conciencia y libertad, sensibilidad y responsabilidad. La nueva vida —la vida humana—, inmersa en la tensión entre sus orígenes “a imagen y semejanza” de Dios y la fragilidad de su condición mortal, representa una novedad completamente por descubrir. Y pide un largo tiempo de iniciación, en el que es indispensable el apoyo recíproco entre las generaciones, para descifrar las experiencias y confrontarse con los enigmas de la vida. En este largo tiempo, lentamente, es cultivada también la calidad espiritual del hombre.

En un cierto sentido, todo paso de época, en la historia humana, nos propone de nuevo esta sensación: es como si tuviéramos que retomar nuestras preguntas sobre el sentido de la vida desde el inicio y con calma, cuando aparece el escenario de la condición humana lleno de preguntas nuevas e interrogantes inéditos. Ciertamente, la acumulación de la memoria cultural aumenta la familiaridad necesaria para afrontar los pasajes inéditos. Los tiempos de la transmisión se reducen; pero los tiempos de la asimilación piden siempre paciencia. El exceso de velocidad, que ya obsesiona todos los pasajes de nuestra vida, hace cada experiencia más superficial y menos “nutriente”. Los jóvenes son víctimas inconscientes de esta escisión entre el tiempo del reloj, que quiere ser quemado, y los tiempos de la vida, que requieren una adecuada “fermentación”. Una larga vida permite experimentar estos largos tiempos y los daños de la prisa.

La vejez, ciertamente, impone ritmos más lentos: pero no son solo tiempos de inercia. La medida de estos ritmos abre, para todos, espacios de sentido de la vida desconocidos para la obsesión de la velocidad. Perder el contacto con los ritmos lentos de la vejez cierra estos espacios para todos. Es en este horizonte que he querido instituir la fiesta de los abuelos, en el último domingo de julio. La alianza entre las dos generaciones en los extremos de la vida —los niños y los ancianos— ayuda también a las otras dos —los jóvenes y los adultos— a vincularse mutuamente para hacer la existencia de todos más rica en humanidad.

Es necesario el diálogo entre generaciones: si no hay diálogo entre jóvenes y ancianos, entre adultos, si no hay diálogo, toda generación permanece aislada y no puede transmitir el mensaje. Un joven que no está vinculado a sus raíces, que son los abuelos, no recibe la fuerza —como el árbol tiene la fuerza de las raíces— y crece mal, crece enfermo, crece sin referencias. Por eso es necesario buscar, como una exigencia humana, el diálogo entre las generaciones. Y este diálogo es importante precisamente entre los abuelos y nietos, que son los dos extremos.

Imaginemos una ciudad donde la convivencia de las diferentes edades forme parte integral del proyecto global de su hábitat. Pensemos en la formación de relaciones afectivas entre vejez y juventud que se irradien en el estilo general de las relaciones. La superposición de las generaciones se convertiría en fuente de energía para un humanismo verdaderamente visible y vivible. La ciudad moderna tiende a ser hostil con los ancianos (y no por casualidad también lo es con los niños). Esta sociedad que tiene este espíritu del descarte y descarta tantos niños no queridos, descarta a los ancianos: los descarta, no sirven y los pone en una residencia para ancianos, ingresados… El exceso de velocidad nos mete en una centrífuga que nos barre como confeti. La mirada de conjunto se pierde por completo. Cada uno se aferra a su propio pedacito, que flota sobre los flujos de la ciudad-mercado, para la cual los ritmos lentos son pérdidas y la velocidad es dinero. El exceso de velocidad pulveriza la vida, no la hace más intensa. Y la sabiduría requiere “perder tiempo”. Cuando tú vuelves a casa y ves a tu hijo, a tu hija pequeña y “pierdes tiempo”, pero este coloquio es fundamental para la sociedad. Y cuando tú vuelves a casa y está el abuelo o la abuela que quizá no razona bien o, no sé, ha perdido un poco la capacidad de hablar, y tú estás con él o con ella, tú “pierdes tiempo”, pero este “perder tiempo” fortalece la familia humana. Es necesario gastar tiempo —un tiempo que no es rentable— con los niños y con los ancianos, porque ellos nos dan otra capacidad de ver la vida.

La pandemia, en la cual estamos todavía obligados a vivir, ha impuesto —por desgracia, muy dolorosamente— un revés para el obtuso culto a la velocidad. Y en este período los abuelos actuaron como barrera ante la “deshidratación” emocional de los pequeños. La alianza visible de las generaciones, que armoniza los tiempos y los ritmos, nos devuelve la esperanza de no vivir la vida en vano. Y devuelve a cada uno el amor por nuestra vida vulnerable, cerrándole el paso a la obsesión de la velocidad, que simplemente la consume. La palabra clave aquí es “perder tiempo”. A cada uno de vosotros os pregunto: ¿sabes perder el tiempo, o estás siempre apurado por la velocidad? “No, tengo prisa, no puedo…”. ¿Sabes perder el tiempo con los abuelos, con los ancianos? ¿Sabes perder el tiempo jugando con tus hijos, con los niños? Este es el punto de referencia. Pensad un poco. Y esto devuelve a cada uno el amor por nuestra vida vulnerable, bloqueando —como he dicho— el camino a la obsesión de la velocidad, que simplemente la consume. Los ritmos de la vejez son un recurso indispensable para captar el sentido de la vida marcada por el tiempo. Los ancianos tienen sus ritmos, pero son ritmos que nos ayudan. Gracias a esta mediación, se hace más creíble el destino de la vida en el encuentro con Dios: un diseño que está escondido en la creación del ser humano “a su imagen y semejanza” y está sellado en el hacerse hombre del Hijo de Dios.

Hoy se verifica una mayor longevidad de la vida humana. Esto nos ofrece la oportunidad de aumentar la alianza entre todas las etapas de la vida. Mucha longevidad, pero debemos hacer más alianza. Y también nos ayuda a crecer la alianza con el sentido de la vida en su totalidad. El sentido de la vida no está solamente en la edad adulta, de los 25 a los 60. El sentido de la vida está en todo, desde el nacimiento a la muerte y tú deberías ser capaz de hablar con todos, también tener relaciones afectivas con todos, así tu madurez será más rica, más fuerte. Y también nos ofrece este significado de la vida, que es integral. Que el Espíritu nos conceda la inteligencia y la fuerza para esta reforma: es necesaria una reforma. La prepotencia del tiempo del reloj debe convertirse en la belleza de los ritmos de la vida. Esta es la reforma que debemos hacer en nuestros corazones, en la familia y en la sociedad. Repito: ¿reformar qué? Qué la prepotencia del tiempo del reloj debe convertirse en la belleza de los ritmos de la vida. Convertir la prepotencia del tiempo, que siempre nos apura, a los ritmos propios de la vida. La alianza de las generaciones es indispensable. Una sociedad donde los ancianos no hablan con los jóvenes, los jóvenes no hablan con los ancianos, los adultos no hablan con los ancianos ni con los jóvenes, es una sociedad estéril, sin futuro, una sociedad que no mira al horizonte, sino que se mira a sí misma. Y se queda sola. Que Dios nos ayude a encontrar la música adecuada para esta armonización de las diferentes edades: los pequeños, los ancianos, los adultos, todos juntos: una hermosa sinfonía de diálogo.




Tomado de:

https://www.vatican.va/content/francesco/es/audiences/2022/documents/20220302-udienza-generale.html

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Ofrecimiento Diario - Orando con el Papa Francisco en el mes de MARZO 2022: Por una respuesta cristiana a los retos de la bioética


 



RED MUNDIAL DE ORACIÓN DEL PAPA
APOSTOLADO DE LA ORACIÓN

INTENCIONES DEL PAPA PARA EL MES DE MARZO




OFRECIMIENTO DIARIO

Padre Bueno, sé que estás conmigo.
Aquí estoy en este nuevo día.
Pon una vez más mi corazón
junto al Corazón de tu Hijo Jesús,
que se entrega por mí y que viene a mí en la Eucaristía.
Que tu Espíritu Santo me haga su amigo y apóstol, 
disponible a su misión de compasión.
Pongo en tus manos mis alegrías y esperanzas,
mis trabajos y sufrimientos, todo lo que soy y tengo,
en comunión con mis hermanos y hermanas de esta red mundial de oración.
Con María te ofrezco mi jornada por la misión de la Iglesia y por la intención de Oración del Papa para este mes:

«Recemos para que los cristianos, ante los nuevos desafíos de la bioética, promuevan siempre la defensa de la vida a través de la oración y de la acción social.»
AMÉN




ORACIÓN

Padre Bueno, fuente de Vida en abundancia,

sabemos que nos llamas a ser custodios

del don de vida que recibimos de Ti.

Que tu Espíritu Santo nos dé valentía y fortaleza

para poner en el centro de nuestros intereses

la vida de todo ser humano de inicio a fin.

Que frente a los desafíos de la bioética sepamos

proteger este don en todo tiempo y circunstancia,

como la defendió tu Hijo Jesús, nuestro hermano y amigo.

Danos coraje y discernimiento para denunciar lo que quita Vida,

y amor compasivo para dar vida a otros.


Amén.


Padre Nuestro…

Ave María...

Gloria...

Amén




LUEGO DEL OFRECIMIENTO DIARIO
RECEMOS DURANTE LA MAÑANA, EL DÍA Y POR LA NOCHE


ENLACES AQUÍ

DESCARGUE EN PDF LAS ORACIONES
Revista virtual RED MUNDIAL DE ORACIÓN DEL PAPA, MARZO 2022, Nº65.
AQUÍ.





INTENCIÓN DEL MES

El Papa: “no podemos pagar el precio de la dignidad humana por el progreso”
Fue publicado, este 8 de marzo, el Video del Papa con la intención de oración para el mes de marzo, en el cual el Pontífice aborda los nuevos retos que la bioética plantea al mundo de hoy y hace un llamado para que, frente a estos retos, se “promueva siempre la defensa de la vida a través de la oración y de la acción social”.
Renato Martinez - Ciudad del Vaticano

“Ante los nuevos desafíos que presenta la bioética, recemos para que los cristianos, mediante su oración y su acción social, promuevan la defensa de la vida”, lo pide el Papa Francisco en su intención de oración para el mes de marzo, en el cual invita a todos los cristianos a rezar para que podamos dar una respuesta cristiana a los retos de la bioética. Este mes, el Santo Padre aborda los nuevos retos que la bioética plantea al mundo de hoy y hace un llamado para que, frente a estos, se “promueva siempre la defensa de la vida a través de la oración y de la acción social”. El video se ha realizado con la colaboración de la Pontificia Academia para la Vida.

El progreso tecnológico no es un enemigo
En la intención de oración de marzo, el Santo Padre anima a no frenar el progreso que implica la bioética ni a “escondernos” de sus campos de acción y de investigación. Nadie puede negar el progreso que la bioética ha demostrado en las últimas décadas. Esta disciplina, relativamente nueva, se dedica entre otras cosas a orientar y reflexionar sobre situaciones problemáticas que abarcan aristas económicas, sociales, ecológicas, éticas, biomédicas o biotecnológicas.

Los riesgos para los cristianos, que el Papa Francisco subraya en este video, son esencialmente dos. El primero es ver al progreso tecnológico como un enemigo y, por tanto, oponerse a él en todos los sentidos e intentar “frenarlo”. El segundo riesgo es sufrir pasivamente, haciendo como si nada ocurriera y llegando a "esconder la cabeza como el avestruz" cuando se pone en duda el “respeto a la dignidad humana". Sólo hay una solución: "un discernimiento aún más profundo, aún más sutil", para acompañar al progreso tecnológico en su camino al servicio del hombre.

Evitar la cultura del descarte
Este abordaje supone una apuesta recurrente del Papa a evitar la cultura del descarte, como el ejemplo de los embriones congelados que se desestiman como “material desechable”. Y también supone no supeditar los estudios y aplicaciones bioéticos a las “ganancias económicas”, ya que “no podemos pagar el precio de la dignidad humana por el progreso”. 

Por este motivo, el Papa Francisco pide a los cristianos que "promuevan la defensa de la vida": a través de la "oración" -que sigue siendo el eje de las intenciones propuestas cada mes por el Pontífice y relanzadas por la Red Mundial de Oración del Papa a través de El Video del Papa y la app Click To Pray-, pero también a través de la "acción social". Los cristianos, en efecto, tienen la tarea de participar en el debate público haciendo oír su voz: con un lenguaje adecuado y con argumentos comprensibles en el contexto social actual -como ha recordado recientemente el Santo Padre en la Pontificia Academia para la Vida-, pero sin diluir los contenidos y reiterando siempre la necesidad del desarrollo humano integral.

Padre Fornos: mayor discernimiento para los desafíos de la bioética
El P. Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, comentó a propósito de esta intención: “Papa Francisco siempre insiste en la necesidad de un mayor discernimiento para los desafíos de la bioética, sobre la necesidad de respetar la vida humana y de ninguna manera buscar sus propios intereses, en lógicas de mercado que no tienen límites. Son necesarios criterios de discernimiento que ayuden a salir de una cultura del descarte y promuevan el respeto de la vida en sentido integral, todo lo largo de la vida humana, del nacimiento a la muerte. Oremos para que ante los nuevos desafíos de la bioética podamos promover siempre, con la oración y la acción social, la defensa de la vida”. 

Acerca de El Video del Papa
El Video del Papa es una iniciativa oficial de alcance global que tiene como objetivo difundir las intenciones de oración mensuales del Santo Padre. Es desarrollada por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración). Desde el año 2016 El Video del Papa lleva más de 167 millones de visualizaciones en todas las redes sociales vaticanas, es traducido a más de 23 lenguas y tiene una cobertura de prensa en 114 países. Los videos están producidos y realizados por el equipo de El Video del Papa de la Red de Oración, coordinado por Andrea Sarubbi, con el apoyo de la agencia La Machi Comunicación para Buenas Causas. El proyecto cuenta con el apoyo de Vatican Media. Más información en: elvideodelpapa.org.

Acerca de la Red Mundial de Oración del Papa
La Red Mundial de Oración del Papa es una Obra Pontificia, que tiene como misión movilizar a los católicos por la oración y la acción, ante los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia. Estos desafíos se presentan en forma de intenciones de oración confiados por el Papa a toda la Iglesia. Su misión se inscribe en la dinámica del Corazón de Jesús, una misión de compasión por el mundo. Fue fundada en 1844 como Apostolado de la Oración. Está presente en 89 países y la integran más de 22 millones de católicos. Incluye su rama de jóvenes, el MEJ - Movimiento Eucarístico Juvenil. En diciembre 2020 el Papa constituyó esta obra pontificia como fundación vaticana y aprobó sus nuevos estatutos. Su Director Internacional es el P. Frédéric Fornos, SJ. Más información en: oraciondelpapa.va

 

Tomado:
https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2022-03/video-del-papa-marzo-oracion-bioetica-progreso-dignidad-persona.html


ACTITUDES

Defensa de la vida.

“La cultura del relativismo es la misma patología que empuja a una persona a aprovecharse de otra y a tratarla como mero objeto, obligándola a trabajos forzados, o convirtiéndola en esclava a causa de una deuda” (Papa Francisco LS nº123). ¿Puedo reconocer actitudes de manipulación, agresión verbal o física con mis hermanas y hermanos? Este mes cuidaré el trato en mis relaciones.

Discernir.
  
“Cuando el ser humano se coloca a sí mismo en el centro, termina dando prioridad absoluta a sus conveniencias circunstanciales, y todo lo demás se vuelve relativo” (Papa Francisco LS nº122). Tomaré tiempo para informarme sobre los desafíos actuales de la bioética y discernir a la luz de las enseñanzas de la Iglesia qué me mueve a actuar, qué pongo en el centro de mis decisiones. Purificaré mis motivaciones egoístas..

Poner límites.
  
“Es posible volver a ampliar la mirada, y la libertad humana es capaz de limitar la técnica, orientarla y colocarla al servicio de otro tipo de progreso más sano, más humano, más social, más integral” (Papa Francisco LS nº112). ¿Hay algo de lo que podría privarme este mes y ponerlo en favor de mis hermanos y hermanas? Se trata de un límite al servicio.

Custodiar.
  

“No sólo los pobres, sino una gran parte de la sociedad sufre serias dificultades para acceder a una vivienda propia. La posesión de una vivienda tiene mucho que ver con la dignidad de las personas y con el desarrollo de las familias” (Papa Francisco LS nº152). Ayudaré con bienes y cuidados materiales a personas vulnerables con una especial atención a los migrantes y refugiados..

Proteger. “Se suele justificar que se traspasen todos los límites cuando se experimenta con embriones humanos vivos. Se olvida que el valor inalienable de un ser humano va más allá del grado de su desarrollo” (Papa Francisco LS n136). Mostraré cuidado y cariño, hasta en los pequeños gestos diarios, por las personas que encuentre este mes, independientemente de su circunstancia personal.

Fuente: ClickToPray




RECURSOS EN LA RED

A. Cada Primer Viernes en Youtube, se pude buscar "El Video del Papa".

B. "Click To Pray" es una aplicación para teléfonos inteligentes (iOS y Android) en donde puedes unirte cada día a la red Mundial de Oración del Papa. Descarga ClickToPray [App Store] [Google Play]

C. Para comunicarnos:
apostolado.oración.peru@gmail.com




 




70. Meditaciones: Vida, Muerte y Resurrección de Jesucristo - El Señor habla en parábolas


P. Fernando Basabe Manso de Zúñiga, jesuita

Introducción

Breves indicaciones para hacer con fruto las meditaciones

Acto de fe, esperanza y amor a Jesucristo


II MINISTERIO DE JESÚS EN GALILEA

(Mayo 28 - Mayo 29)


D. DISCURSO DE LAS PARÁBOLAS

70.- EL SEÑOR HABLA EN PARÁBOLAS

TEXTOS

Mateo 13,1-3

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó a la orilla del mar. Y se reunió tanta gente junto a El, que hubo de subir a la barca; toda la gente quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas.

Mateo 13,34-35

Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin pará­bolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: "Abriré mi boca en parábolas, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo" (Salmo 78,2)

Mateo 13,10-17

Y acercándose los discípulos le dijeron: "¿Por qué les hablas en parábo­las?" Respondióles: "Es que a vosotros se os ha dado el conocer los miste­rios del Reino de los Cielos, pero a ellos, no. Porque a quien tenga, se le dará y le sobrará; pero al que no tenga, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni en­tienden. En ellos se cumple la profecía de Isaías:

Escucharéis bien, pero no entenderéis; miraréis bien, pero no veréis. Por­que se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado; no sea que vean con sus ojos y con sus oídos oi­gan, y con su corazón entiendan y se conviertan y yo los cure (Is 6,9-10). Dichosos, pues, vuestro ojos porque ven, y vuestros oídos porque oyen. Os digo de verdad que muchos profetas y justos desearon ver lo que voso­tros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron."

Marcos 4,1-2

Otra vez se puso a enseñar a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a El que hubo de subir a una barca y, ya en el mar, se sentó; toda la gente estaba en tierra a la orilla del mar. Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas.

Marcos 4,33-34

Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según po­dían entenderle; no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípu­los se lo explicaba todo en privado.

Marcos 4,10-12

Cuando quedó a solas los que le seguían a una con los Doce le pregunta­ron sobre las parábolas. El les dijo: "A vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios, pero a los que están fuera, todo se les presenta en pará­bolas para que por mucho que miren no vean, por mucho que oigan no en­tiendan, no sea que se conviertan y se les perdone.

Marcos 4,24-25

Les decía también: "Atendéis a lo que escucháis. Con la medida con que midáis, seréis medidos y aun con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará aun lo que tiene."

Lucas 8,4

Habiéndose reunido mucha gente, y viniendo a El de todas las ciudades, habló en parábolas.

Lucas 8,18

"Mirad cómo oís; porque al que tiene, se le dará; y al que no tenga, aun lo que crea tener se le quitará."

Lucas 8,9-10

Le preguntaban sus discípulos qué significaba esta parábola (la del sem­brador), y el dijo: "A vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás sólo en parábolas para que viendo, no vean, y oyendo, no entiendan."

Juan 12,39-40

No podían creer porque también había dicho Isaías: "Ha cegado sus ojos, ha endurecido su corazón, para que no vean con los ojos, ni comprendan con su 'corazón, ni se conviertan, ni yo los sane" (Is 6,9). Isaías dijo esto cuando vio su gloria (la del Mesías) y habló de él.


INTRODUCCIÓN

Conforme va avanzando Jesús en su predicación, con más frecuencia ex­pone sus enseñanzas por medio de parábolas. Los Evangelistas nos ha­blan, de manera especial, de una predicación de Jesús en la ribera del Lago de Tiberiades. Sentado en una barca y la gente aglomerada alrededor suyo, Jesús les explica lo que es el Reino de Dios, muchos de sus aspec­tos, por medio de un conjunto de parábolas. Enseñanzas fundamentales y expresadas en un lenguaje bello y poético.

Las parábolas son narraciones sencillas tomadas de la vida ordinaria del pueblo palestino o de la misma naturaleza. A través de esas narraciones el Señor quiere explicar doctrinas profundas de tipo religioso y moral. Por lo tanto, en la parábola hay que distinguir dos realidades distintas, pero estre­chamente unidas entre sí. Por una parte está la narración con su sentido natural y obvio, que todos pueden entender; pero, por otra parte, está el conjunto de enseñanzas que a través de esa narración se quieren enseñar. Esta segunda parte es más difícil de entender y supone un interés por parte de la persona que escucha la parábola en preguntar e investigar cuál es el verdadero sentido. Lo que de hecho vemos que hacen los discípulos de Cristo.

Cristo no es el que inventó este medio de enseñanza. Es herencia del Anti­guo Testamento, principalmente, de los Profetas; y en general, podemos decir, que la parábola, con imágenes concretas y sencillas, es característica de la manera de expresar sus ideas el oriental. No se inclina a ideas abs­tractas, a conceptos que pudiéramos llamar filosóficos, sino que busca lo concreto, lo sensible, para expresar su pensamiento. Lo que sí podemos decir, es que Jesucristo lleva a la perfección este género literario oriental, y de tal manera se graban en la memoria sus parábolas, que una vez escu­chadas, es difícil olvidarlas. Habrá muchas personas que no conozcan mu­chas otras enseñanzas del Señor, pero las principales parábolas que pro­nunció son conocidas en el mundo entero, aun por los no cristianos. Es una pedagogía sapientísima de Nuestro Señor el haber dejado plasmada en sus parábolas las enseñanzas del Reino de Dios.

Pero surge un problema de los textos que hemos transcrito de los distintos evangelistas. Pareciera como si, con la predicación en parábolas, el Señor pretendiese que los judíos, los fariseos y escribas, no entendiesen su men­saje, y así hacer de ellos personas todavía más obstinadas en su rechazo a él y a sus enseñanzas. Y para confirmar esta intención del Señor se trae una cita del Profeta Isaías. Sería una blasfemia contra Cristo creer que de una manera positiva quiera la obstinación del pueblo judío y que cierren sus ojos y sus oídos a sus enseñanzas y al misterio de su persona.

Tenemos que conocer el texto de Isaías y su interpretación, para poder aclarar los textos de los evangelistas.

"¿A quién enviaré? ¿Y quién irá de parte nuestra?

Y dije: Heme aquí; envíame.

Y dijo: (Yahvé): Ve y di a ese pueblo:

Escuchad bien, pero no entendáis,

ved bien, pero no comprendáis.

Haz torpe el corazón de este pueblo,

y duro sus oídos y pégale los ojos,

no sea que vea con sus ojos

y oiga con sus oídos,

y entienda con su corazón,

y se convierta y se le cure." (Is 6,8-10)

Es la manera frecuente de hablar de los profetas: se da como realizado en el presente el hecho que predican en futuro. De hecho el Pueblo de Israel iba a rechazar la predicación del profeta, y los efectos de esta predicación iban a ser un mayor endurecimiento del corazón de los judíos.

Tenemos un texto muy semejante en Jeremías:

"He aquí que te he constituido hoy sobre las gentes y sobre los reinos, para que arranques y destruyas, para que extermines y arrases, y para que edifiques y plantes." (Jer 1,9-10)

La misión de Jeremías, por mandato de Dios, de predicar y anunciar la Pa­labra de Dios, de ninguna manera, era la de arrasar y destruir al pueblo de Israel. Pero, de hecho, su predicación no sería escuchada, y tendría como consecuencias, tanto la destrucción del reino de Judá, como la futura implantación del Reino Mesiánico. Es decir, el resultado de hecho de la predicación del profeta se pone como finalidad, y una finalidad que ya la ve realizada Jeremías.

En nuestro caso, los Evangelistas citan al profeta Isaías, por el hecho de que la predicación de Cristo no será acogida por el pueblo judío y se obsti­narán más y más en sus pecados y en el rechazo al Mesías.

El mismo Cristo, dirá en una oportunidad: "Yo he venido a traer la divi­sión" (Lc 12,51-53). No es que sea la voluntad de Cristo traer la división entre los hombres; todo lo contrario. Su misión era reunir a todos los hom­bres en un mismo redil bajo un solo pastor. (Cfr. Jn 10,16) Y el profeta Simeón al acoger a María, José y el Niño en el templo, dirá. "Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel y para ser señal de con­tradicción". (Lc 2,34) La finalidad de la venida de Cristo no fue en absolu­to para "caída" de muchos en Israel, ni para ser señal de contradicción. Pero la realidad de cómo los hombres reaccionan ante Cristo, rechazándo­le muchas veces, será la causa de su ruina y perdición.

Los israelitas no tenían una idea clara entre la diferencia que hay entre la voluntad positiva de Dios que quiere algo, y su voluntad meramente permisiva, que no quisiera que sucediera tal cosa, pero, respetando la libertad del hombre, permite que suceda. En el libro del Éxodo se dice que Dios endurecerá el corazón del faraón (4,21; 10,20.27) Lo que hace Dios es prever el endurecimiento del faraón.

El hace todo lo posible, hasta con milagros portentosos, para romper ese endurecimiento; pero el faraón, libremente se obstina y se niega más y más a hacer caso de los mensajes que Yahvé le envía por medio de Moisés. El mismo endurece su corazón; Dios sólo lo permite.

Aplicando todas estas consideraciones a nuestros textos evangélicos, lo que los Evangelistas nos quieren decir, es que el pueblo judío rechazará definitivamente al Mesías por su obstinación plenamente culpable y libre; y pretenden explicar este hecho con la cita de Isaías.

Y era más fácil todavía que no comprendiesen las parábolas, pues todas ellas necesitaban de explicación; pero ellos, después de escucharlas, no se preocupaban por preguntar, por conocer el sentido de las parábolas. Tie­nen ojos para ver y oídos para escuchar, pero su hostilidad hacia Cristo hace que no se interesen lo más mínimo para interpretar rectamente lo que están viendo y lo que están oyendo.

Notemos que el texto de San Juan, que hemos citado, no se refiere sola­mente a las parábolas, sino, en general, a toda la enseñanza de Jesús. La voluntad clarísima de Cristo al predicarles sus enseñanzas, sea en pará­bolas o sea sin parábolas, era que todos los judíos las aceptasen; fue la ce­guera voluntaria de los mismos judíos la que impidió que se cumpliese esa voluntad del Señor.


MEDITACIÓN

La Palabra de Dios está al alcance de todos. Pero sólo aquellos que tengan interés por ella, que se esfuercen por comprenderla, y ponerla en práctica, serán los que se salven. Para ellos es Instrumento de Salvación. Pero, para los que no tienen interés ninguno en oírla, y mucho menos en meditarla y profundizar en su conocimiento, esa misma Palabra de Dios será la causa de su condenación, con profundo dolor de parte de Cristo y de su Padre Dios que quiere que todos se salven (Cfr. 1 Tim 2,4) Ellos solos serán los responsables de su condenación.

Consiguientemente, estos textos se prestan a una profunda reflexión sobre nuestra actitud con respecto a Cristo y a su enseñanza. Decía San Agustín: "El que te creó a ti sin ti, no te puede salvar a ti sin ti." Es decir, que para salvarnos, Dios quiere nuestra colaboración; no fuerza la libertad, no la coacciona.

El está siempre invitándonos a que busquemos nuestra salvación. El mis­mo Cristo nos dice quién nos va a condenar:

"Si alguno oye mis palabras y nos las guarda, yo no le condenaré, porque no he venido para condenar el mundo, si no para salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien le condene: la Palabra que yo he hablado, ésa le condenará en el último día". (Jn 12,47-48)

Los apóstoles, los discípulos de Cristo son los que en el Evangelio nos en­señan el camino: ellos andaban siempre interrogando al Señor por el senti­do de sus parábolas, de sus enseñanzas; muestra de su gran interés por es­cuchar y comprender la Palabra de Dios.

Por supuesto, que nosotros no podremos interrogar al mismo Cristo de una manera sensible sobre la explicación de sus parábolas y enseñanzas; pero las encontramos en los Evangelios. Y siempre tenemos la oportuni­dad de leer con atención la Palabra de Dios, meditarla, hacer de ella ora­ción y trato íntimo con el Señor. Y en casos de dudas, siempre podemos apoyarnos en comentarios o lecturas, o en consultas a los sacerdotes, o personas que puedan aclarar esas dudas.

Los textos se prestan a otras dos reflexiones. El Señor dice a los apóstoles y discípulos suyos que son dichosos por lo que ellos están viendo y oyen­do; es decir, por ser testigos de la predicación y de las obras del Mesías; y añade que lo que ellos están presenciando, lo que están viendo y oyendo, es lo que desearon ver los profetas y justos del Antiguo Testamento. Todo el Antiguo Testamento no es sino preanuncio del Mesías; es lógico, por consiguiente, que todos los grandes personajes del Antiguo Testamento y los justos de ese tiempo hubieran deseado tener la felicidad de convivir con el Mesías.

Pero es otra nueva bienaventuranza para todos nosotros. Para nosotros el Mesías, el Salvador, el Redentor, no es cosa de futuro, sino que fue una realidad tangible en la tierra hace muchos años, pero que sigue estando presente a través de la Escritura, de la Eucaristía, de la renovación cons­tante de su Sacrificio, y a través del Espíritu Santo que habita en nuestros corazones. Y esta es la bienaventuranza que indica Cristo para todos los tiempos, la bienaventuranza de poderle conocer a El, conocer todo lo que El nos enseñó, y de llegar a un trato íntimo con El. ¿En qué ponemos no­sotros la felicidad? ¿Verdaderamente se puede decir de nosotros que la causa principal de nuestra alegría y felicidad está en Cristo, en nuestra fe, esperanza y amor al Señor, en el conocimiento de su Palabra?

Mateo y Lucas nos ofrecen otra sentencia del Señor, también muy impor­tante: "A quién tenga se le dará y le sobrará; pero al que no tenga, aun lo que tiene se le quitará."

El Señor quiere ser infinitamente generoso con todos y derramar sus gra­cias y dones a todos los hombres. Pero quien tenga el corazón cerrado para recibir esos dones, no los recibirá; y esa actitud negativa hará que si antes tenía algunos dones, que él había aceptado, los perderá por culpa suya, por su tibieza, por su vida de alejamiento del Señor, por su vida de pecado. Cuanto más correspondamos a las gracias de Dios, El se mostrará más generoso con nosotros.

Y en concreto, esa generosidad se refiere en estos pasajes a nuestra actitud respecto a la Palabra de Dios. Cuanto más hagamos por conocerla, profun­dizar en ella, tantas más luces recibiremos para comprenderla y tanta más fuerza se nos dará para poder ponerla en práctica. Si descuidamos la me­ditación y la oración sobre la Palabra de Dios, iremos perdiendo todo el fervor, y, poco a poco, iremos perdiendo las gracias y dones de Dios, que podíamos tener antes de esa actitud de tibieza.

A nosotros, como a los apóstoles, se nos ha concedido "el conocer los mis­terios del Reino de Dios". Que estemos siempre en actitud de corazón to­talmente abierto al Señor, para recibir este gran tesoro.


Examen de la oración


Referencia: Meditaciones Vida, Muerte y Resurrección de Jesucristo - P. Fernando Basabe Manso de Zúñiga, SJ.


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Siéntete en libertad de compartir en los comentarios el fruto o la gracia que el Señor te ha regalado en esta meditación.









ESPECIAL DE PASCUA

 


¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!



«Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá: y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás.»
Juan 11, 25-26



La Resurrección de Jesús es el hecho central de la vida cristiana y de la salvación.
¡Alegrémonos con la Resurrección de Cristo, y que esta alegría esté siempre presente en nuestra vida!
¡ALELUYA!



















Imagen tomada de: https://www.pinterest.com/speicher15/imagenes-de-jesus-resucitado/



DOMINGO DE RAMOS - LA PASIÓN DE CRISTO - Ciclo C


 

P. Adolfo Franco, jesuita 

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas (22, 14–23 y 56):

En aquel tiempo, los ancianos del pueblo, con los jefes de los sacerdotes y los escribas llevaron a Jesús a presencia de Pilato.

No encuentro ninguna culpa en este hombre

C. Y se pusieron a acusarlo diciendo

S. «Hemos encontrado que este anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos

al César, y diciendo que él es el Mesías rey».

C. Pilatos le preguntó:

S. «¿Eres tú el rey de los judíos?».

C. El le responde:

+ «Tú lo dices».

C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente:

S. «No encuentro ninguna culpa en este hombre».

C. Toda la muchedumbre que había concurrido a este espectáculo, al ver las cosas que habían ocurrido, se volvía dándose golpes de pecho.

Todos sus conocidos y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea se mantenían a distancia, viendo todo esto.

C. Pero ellos insistían con más fuerza, diciendo:

S. «Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde que comenzó en Galilea hasta llegar aquí».

C. Pilato, al oírlo, preguntó si el hombre era galileo; y, al enterarse de que era de la jurisdicción de Herodes,

que estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días, se lo remitió.

Herodes, con sus soldados, lo trató con desprecio

C. Herodes, al vera a Jesús, se puso muy contento, pues hacía bastante tiempo que deseaba verlo, porque oía hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro. Le hacía muchas preguntas con abundante verborrea; pero él no le contestó nada.

Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco.

Herodes, con sus soldados, lo trató con desprecio y, después de burlarse de él, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos entre sí Herodes y Pilato, porque antes estaban enemistados entre si.

Pilato entregó a Jesús a su voluntad

C. Pilato, después de convocar a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo, les dijo:

S. «Me habéis traído a este hombre como agitador del pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas de que lo acusáis; pero tampoco Herodes, porque nos lo ha devuelto: ya veis que no ha hecho nada digno de muerte. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré».

C. Ellos vociferaron en masa:

S. «¡Quita de en medio a ese! Suéltanos a Barrabás».

C. Este había sido metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.

Pilato volvió a dirigirles la palabra queriendo soltar a Jesús, pero ellos seguían gritando:

S. «¡Crucifícalo, crucifícalo!».

C. Por tercera vez les dijo:

S. «Pues ¿qué mal ha hecho este? No he encontrado en él ninguna culpa que merezca la muerte. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré».

C. Pero ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo su griterío.

Pilato entonces sentenció que se realizara lo que pedían: soltó al que le reclamaban (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su voluntad.

Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí.

C. Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús.

Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se golpeaban el pecho y lanzaban lamentos por él.

Jesús se volvió hacia ellas y les dijo:

+ «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que vienen días en los que dirán: "Bienaventuradas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado". Entonces empezarán a decirles a los montes: "Caed sobre nosotros", y a las colinas: "Cubridnos"; porque, si esto hacen con el leño verde, ¿que harán con el seco?».

C. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él.

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen

C. Y cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.

Jesús decía:

+ «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».

C. Hicieron lotes con sus ropas y los echaron a suerte.

Este es el rey de los judíos

C. El pueblo estaba mirando, pero los magistrados le hacían muecas diciendo:

S. «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido».

C. Se burlaban de él también los soldados, que se acercaban y le ofrecían vinagre, diciendo:

S. «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».

C. Había también por encima de él un letrero: «Este es el rey de los judíos».

Hoy estarás conmigo en el paraíso

C. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:

S. «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».

C. Pero el otro, respondiéndole e increpándolo, le decía:

S. «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en la misma condena? Nosotros, en verdad, lo estamos justamente, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio, este no ha hecho nada».

C. Y decía:

S. «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».

C. Jesús le dijo:

+ «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso».

Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu

C. Era ya como la hora sexta, y vinieron las tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora nona, porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo:

+ «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu».

C. Y, dicho esto, expiró.

Todos se arrodillan, y se hace una pausa

C. El centurión, al ver lo ocurrido, daba gloria a Dios diciendo:

S. «Realmente, este hombre era justo».

Palabra del Señor


Comienza la semana santa: Dios manifiesta la inmensidad de su amor.

El domingo de Ramos inicia la Semana Santa, una semana de una enorme densidad religiosa. Nuestros espíritus entienden que están llegando a lo “esencial” de nuestra fe cristiana. Por eso este domingo especial siempre tiene como lectura evangélica, nada menos que la narración de la Pasión según alguno de los evangelios. En este caso, este año tenemos la lectura de la Pasión en la versión de San Lucas. 

Puede ser interesante señalar las particularidades que tiene San Lucas en su narración, y que no tienen los otros evangelistas. No voy a recorrer todas las particularidades, sino las más saltantes. 

Sólo él narra en el momento de la oración del huerto la presencia de un ángel que viene a confortarlo. ¿Tendrá esto alguna relación con el ángel que anuncia a María la Encarnación? (también esta narración es sólo de San Lucas). ¿Será ahora la nueva Anunciación de la Obra Salvadora, para confortar a Jesús orante? Pero además sólo él indica que, en esa oración tan dramática, llegó Jesús a sudar gotas de sangre; es el comienzo del derramamiento total de la sangre salvadora. El también es el único que indica en el momento de la captura de Jesús, que después de que le cortaron la oreja al siervo del sumo sacerdote, Jesús que está acorralado por sus captores, se la curó. Algunos ven en éste y en otros detalles al médico observador que era San Lucas (aunque es de advertir que Lucas no fue testigo presencial de estos hechos).

En el juicio a Jesús, él narra (no lo hacen los demás) el juicio de Herodes, ante el cuál Jesús guarda un silencio significativo. Es considerado como loco por no querer ser un espectáculo que hace milagros a pedido. Pero este hecho sirve para la reconciliación de dos que eran enemigos, Herodes y Pilatos: la reconciliación de dos enemigos ¿fruto de la Pasión?

Mientras Jesús carga la cruz camino del Calvario, Lucas nos narra el encuentro de Jesús con las piadosas mujeres, que quieren ofrecerle un consuelo sentimental, y que Jesús convierte en un mensaje de llamada a la conversión.

Al llegar a la crucifixión. Cristo está entre dos ladrones, y Lucas introduce el diálogo entre el buen ladrón y Jesús, anunciando a éste su inminente salvación: “hoy estarás conmigo en el paraíso”. Son varios los detalles narrados en particular por San Lucas, que nos adelantan el fruto de la Redención. Y finalmente para San Lucas, lo último que dice Jesús antes de morir es “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”.

Todas estas particularidades de San Lucas, señalan algunos aspectos de la meditación de este evangelista, sobre el drama de la Pasión: Jesús está manifestando su bondad especial en ese momento decisivo de su vida. Ahora se muestra especialmente como Salvador: por eso cura al enemigo herido en la oreja; quiere hacer recapacitar a Herodes con un silencio majestuoso; y también como Salvador hace reflexionar a las buenas mujeres sobre la verdadera compasión.  Concede la salvación inesperada a uno de los criminales que comparten con El el suplicio de la Cruz. Esto por la parte de Jesús: El está muriendo por nuestra salvación, pues para eso va a morir y manifiesta con esas acciones la realidad de esta salvación, que nos llega a todos nosotros y que va dirigida a todos los aspectos de nuestra vida que necesitan salvación.

Y por la parte del Padre, cuya voluntad está cumpliendo Jesús, se expresa el amor infinito que existe entre Padre e Hijo. La Pasión es el plan de Dios, pero no es un suplicio, sino un acto de amor: “tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su único Hijo”. Y en esos momentos le manda el consuelo a su Hijo, en la desolación de la oración del Huerto, enviando al ángel consolador, y recibe a su Hijo, al morir, recogiendo con ternura su espíritu, cuando todo el drama y el sufrimiento se ha consumado.

Esos son los aspectos a meditar en esta narración de San Lucas: la bondad y misericordia de Jesús, que quiere curar nuestras enfermedades, nuestras equivocaciones para darnos finalmente la salvación. Y además se quiere dejar bien establecido que el Padre ama al Hijo, que lo ama sin límites, incluso cuando Cristo parecería abandonado; y con El nos ama a todos nosotros, y por eso hace que se realice la Redención de esta forma tan maravillosa. La Pasión tiene así este mensaje: Dios nos ama, y Jesús nos salva, subrayando así el amor de Dios.



Escuchar AUDIO o descargar en MP3

Voz de audio: José Alberto Torres Jiménez.

Agradecemos a José Alberto por su colaboración.

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Para otras reflexiones del P. Adolfo acceda AQUÍ.

 







DOMINGO DE RAMOS - LA PROCESIÓN


 

Iniciamos con profunda alegría la celebración anual de la Pascua. La pasión, muerte y resurrección de Jesús no son acontecimientos del pasado, sino que, por la potencia del Espíritu Santo, se actualizan hoy para nosotros.

Por ser bautizados, nuestra vida, con sus triunfos y derrotas, con sus amarguras y sus gozos, es una prolongación de la pasión y la resurrección del Señor. Es por esto que en la Semana Santa no somos espectadores, sino partícipes del amor y de la Vida de Dios que se entrega por nosotros y nos prepara para vivir del mismo modo que Él.

Este Domingo de Ramos, aclamaremos jubilosos a Jesús, como Rey y Señor de nuestra vida. Luego escucharemos el relato de su pasión gloriosa, que nos introduce en el misterio de su amor entrañable por nosotros. Permitamos que este amor tan gratuito e incondicional inunda nuestra vida y comience a hacer renacer lo que está muerto en cada uno y entre nosotros.

Que el Espíritu Santo nos guíe en estos días santos, para que podamos acoger la salvación que con tanta abundancia nos será ofrecida. Iniciemos con jubilosa esperanza nuestra celebración.


CONMEMORACIÓN DE LA ENTRADA DEL SEÑOR EN JERUSALÉN – CICLO C

SALUDO Y MONICIÓN DEL SACERDOTE

S – Hermanos: El Señor Jesús, que se entregó a la muerte para darnos vida, esté con todos ustedes.

T – Y con tu espíritu.

S – Nos reunimos este Domingo de Ramos para dar inicio a las celebraciones de Semana Santa. Em ella celebraremos los misterios centrales de nuestra fe, misterios que empezaron con la solemne entrada del Señor en Jerusalén. Jesús es aclamado como el enviado de Dios. También nosotros estaos aquí para aclamar a Jesús con nuestra fe, nuestros ramos y nuestros cantos y acompañarlo en su camino en estos días santos, porque creemos que el misterio de su pasión, muerte y resurrección nos abre la puerta de la vida y nos hará participar un día de su gloriosa resurrección.


BENDICIÓN DE RAMOS

ORACIÓN: 

Oremos: Dios todopoderoso y eterno, santifica con tu bendición + estos ramos, y a cuantos vamos a acompañar a Cristo aclamándolo con cantos, concédenos entrar en la Jerusalén del cielo por medio de Él que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


MONICIÓN AL EVANGELIO DE LA ENTRADA

Escuchemos ahora el relato de la entrada de Jesús en Jerusalén y las aclamaciones entusiastas del pueblo. Hoy repetimos nosotros esta misma experiencia.


Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (Lc. 19, 28-40)

Dicho esto, Jesús pasó adelante y emprendió la subida hacia Jerusalén. Cuando se acercaban a Betfagé y Betania, al pie del monte llamado de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulos y les dijo:

-Vayan al pueblo de enfrente y al entrar en él encontrarán atado un burrito que no ha sido montado por nadie hasta ahora. Desátenlo y tráiganmelo. Si alguien les pregunta por qué lo desatan, contéstenle que el Señor lo necesita.

Fueron los dos discípulos y hallaron todo tal como Jesús les había dicho. Mientras soltaban el burrito llegaron los dueños y les preguntaron: 

-¿Por qué desatan ese burrito?

Contestaron: El Señor lo necesita.

Trajeron entonces el burrito y le echaron sus capas encima para que Jesús se montara.

La gente extendía sus mantos sobre el camino a medida que iba avanzando.

Al acercarse a la bajada del monte de los Olivos, la multitud de los discípulos comenzó a alabar a Dios a gritos, con gran alegría, por todos los milagros que habían visto.

Decían: 

-¡Bendito el que viene como Rey en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en lo más alto de los cielos!

Algunos fariseos que se encontraban entre la gente dijeron a Jesús: 

-Maestro, reprende a tus discípulos.

Pero él contestó: 

-Yo les aseguro que, si ellos se callan, gritarán las piedras.

Palabra del Señor.


PROCESIÓN HACIA LA IGLESIA (O DESDE LA ENTRADA)

Va primero el turiferario, luego la cruz adornada en medio de dos ministros con velas encendidas, luego el sacerdote con los ministros y por último el pueblo con los ranos en las manos. El sacerdote inicia la Procesión con estas o parecidas palabras:

"Como la muchedumbre que aclamaba a Jesús, acompañemos también nosotros con alegría al Señor:"

Durante la procesión se cantan cantos de aclamación a Cristo (no cantos penitenciales) Se pueden intercalar los Salmos 23 y 46 y otros himnos y aclamaciones. Al llegar a la Iglesia, el sacerdote besa el altar (se quita la capa pluvial y se pone la casulla), inciensa el altar y pasa directamente a la oración colecta de la Misa. 


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Referencia bibliográfica:
Semana Santa - Triduo Pascual, Editorial Paulinas, 2019.
El Pan de la Palabra, N°215 Semana Santa 2022 - Ciclo C