ESPECIAL DE CUARESMA 2019


«El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios ha llegado; convertíos y creed en la Buena Nueva.»
Mc. 1, 15

Acceda AQUÍ

ESPECIAL DE SEMANA SANTA



“Me amó y se entregó a la muerte por mí” 
Gal 2,20

Acceda AQUÍ


ESPECIAL DE DOMINGO DE RAMOS


"No temas, hija de Sión; ya viene tu rey, montado sobre la cría de una asna".
Juan 12, 15

Acceda AQUÍ


ESPECIAL DE JUEVES SANTO


«Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo». Jn 6, 51

Acceda AQUÍ



ESPECIAL DE VIERNES SANTO


"Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna."

Jn 3,16

Acceda AQUÍ

El hijo pródigo



P. Adolfo Franco, jesuita

CUARESMA 
Domingo IV

Lucas 15, 1-3, 11-32

Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle. Los fariseos y los escribas murmuraban: «Éste acoge a los pecadores y come con ellos.» Entonces les dijo esta parábola:
Les contó también lo siguiente:
«Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo al padre: ‘Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.’ Y el padre les repartió la hacienda. Pocos días después, el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano, donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. «Cuando se lo había gastado todo, sobrevino una hambruna extrema en aquel país y comenzó a pasar necesidad. Entonces fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. El muchacho deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pues nadie le daba nada. Entonces se puso a reflexionar y pensó: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me pondré en camino, iré donde mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros.’ Entonces se avió y partió hacia su padre. «Estando él todavía lejos, lo vio su padre y se conmovió; corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente.  El hijo le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo.’ Pero el padre dijo a sus siervos: ‘Daos prisa. Traed el mejor traje y vestidle; ponedle un anillo en el dedo y calzadle unas sandalias. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido hallado.’ Y comenzaron la fiesta. «Su hijo mayor estaba en el campo. Al volver, cuando se acercaba a la casa, oyó la música y las danzas. Llamó entonces a uno de los criados y le preguntó qué era aquello. Él respondió: ‘Es que ha vuelto tu hermano, y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.’ Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre y le rogó que entrase. Pero él replicó a su padre: ‘Hace muchos años que te sirvo y jamás dejé de cumplir una orden tuya. Sin embargo, nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos. Y ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado.’ «Pero él replicó: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo. Pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido hallado.’» 
Palabra del Señor.

Jesús nos muestra cómo la infinita misericordia de Dios se manifiesta en el pecador arrepentido.

Esta hermosa página del Evangelio muy conocida y muy meditada es la parábola del hijo pródigo. En ella se nos da un cuadro impresionante cuyo centro es Dios Padre lleno de amor por un hijo pecador. Y en ella se nos ofrece un atisbo de las reflexiones de este hijo descarriado, su meditación en el momento en que las circunstancias le obligan a pensar: "Recapacitando entonces se dijo: Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre..."

Este hombre ha llegado al fracaso, está frustrado. El vacío que siente le obliga a pensar: Y seguramente pensaría así: Ayer se fue mi último amigo, intentó despedirse con una sonrisa, pero no sé si se estaba burlando. Tenía prisa en marcharse. A mi lado ya no podía conseguir nada. Cuántos se fueron yendo en los últimos días. Ahora se han ido todos. Nadie me va a ayudar; no me ha quedado más que este rincón inmundo, yo que tanto presumí de elegancia. Hasta hace pocas semanas yo podía pagar espléndidas posadas; todos se desvivían por ofrecerme sus servicios.

Me creía invencible para siempre. El triunfador ahora no tiene más que este lugar sucio, con olores de estiércol; es el único sitio que me queda. ¿Cómo pude llegar a esto? Hace tan poco tiempo que salí de mi casa; iba cargado de riqueza. Montando mi caballo blanco yo pensé que tenía el mundo en mis manos. Era un triunfador. Parecía que tenía poder mágico en mis manos: donde yo iba, todo se transformaba en fiesta. Llegué a pensar que era un ser único, por encima de todo ser humano.

Pero la fiesta se acabó. Detrás del cortinaje de las apariencias, lo que había era esta máscara de vergüenza y humillación. El poder ha quedado en nada; incluso ayer tuve que suplicar por un lugar en la pocilga. La riqueza que me abría todas las puertas se desvaneció como una neblina. Y especialmente el sentido de mi propia dignidad: detrás de esa apariencia de esplendor no había nada. Ahora mi cortejo es este grupo de sucios animales con los que peleo por la comida.

Pero el hilo de las reflexiones le fue llevando a su Padre; se había dado cuenta de que lo que le faltaba era su Padre. Era esa la única salida, la única verdad. Todo había sido ilusión y engaño; por fin empezaría la verdad. Su padre era lo que en realidad necesitaba.

Y la meditación la fue continuando, añoraba a su Padre, necesitaba verlo. La añoranza de su abrazo, la sentía como un río de amor y de lágrimas. La añoranza lo puso de nuevo en pie. Y después de un largo camino de regreso ve a lo lejos un hombre que se le viene corriendo. Era su Padre. Ese Padre lo ha intuido cuando aún estaba lejos, y su corazón le empuja al encuentro. El hijo recibe un abrazo, lo que él necesitaba. El corazón del Padre está derramando en este pobre hijo toda su ternura y lo reconforta, lo va haciendo revivir. Ahora se siente protegido en ese afecto que lo envuelve, y lo cura de todo el fracaso, siente que su corazón destila paz. Qué diferencia entre este sentimiento de ser único para mi Padre, y la apariencia de afecto que le dieron aquellos amigos. El corazón de su Padre le está diciendo palabras que nadie más sabe decir: traigan el vestido, el anillo, las sandalias, preparen la fiesta; todas en el fondo significan lo mismo: hijo querido, te amo, te amo.

Esos brazos que le abrazan le dicen hondamente: Hijo querido, cómo te eché de menos. Más que la túnica que le pondrán el hijo se siente vestido de un cariño, que a la vez es dignidad y banquete. Esa ya es su fiesta. Las entrañas se le han conmocionado, y sentimientos nunca antes experimentados le llenan de paz, le traen todos los aromas, le curan todas las heridas, y reconstruyen una nueva esperanza con las ruinas de su fracaso. Es ahora cuando la vida empieza de nuevo.

Esta pintura de nuestro Padre destaca la seguridad de que Dios es apoyo y refugio, porque es ternura y misericordia. El nos ama sin condiciones. Esta maravilla increíble, esta esperanza que no hubiéramos imaginado, es la redención: la redención que nos trae Jesús, es el abrazo del Padre, y es la fiesta de la dignidad y de la salvación. La redención de Jesús es el banquete de la alegría.



...

Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.
Para acceder a otras reflexiones del P. Adolfo acceda AQUÍ.


ESPECIAL DE CUARESMA - 2019




VIVIENDO LA CUARESMA

Vivir de Cristo y con Cristo, eso es vivir la fe. Así lo hacemos presente y actuante en el mundo.
En estas semanas la Iglesia nos alienta a que oremos más, nos esforcemos más en corregir defectos y perfeccionar virtudes que nos son más necesarias en nuestra relación con Dios y los demás. Dios actúa en la Iglesia y nos ayudará con gracia más abundante.
Es tiempo de orar más y mejor, de esforzarse más en corregir los defectos que nos hacen más difícil la relación con los demás y con Dios.
Porque esto es lo único que queda, lo más importante. Acordémonos de que somos polvo y en polvo vamos a terminar; pero quedará lo que hayamos asimilado de Jesús.

P. José Ramón Martínez Galdeano, S.J.




Vía Crucis




Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2019




«La creación, expectante, está aguardando
la manifestación de los hijos de Dios»
 (Rm 8,19)

Queridos hermanos y hermanas:

Cada año, a través de la Madre Iglesia, Dios «concede a sus hijos anhelar, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que […] por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios» (Prefacio I de Cuaresma). De este modo podemos caminar, de Pascua en Pascua, hacia el cumplimiento de aquella salvación que ya hemos recibido gracias al misterio pascual de Cristo: «Pues hemos sido salvados en esperanza» (Rm 8,24). Este misterio de salvación, que ya obra en nosotros durante la vida terrena, es un proceso dinámico que incluye también a la historia y a toda la creación. San Pablo llega a decir: «La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios» (Rm 8,19). Desde esta perspectiva querría sugerir algunos puntos de reflexión, que acompañen nuestro camino de conversión en la próxima Cuaresma.

1. La redención de la creación

La celebración del Triduo Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, culmen del año litúrgico, nos llama una y otra vez a vivir un itinerario de preparación, conscientes de que ser conformes a Cristo (cf. Rm 8,29) es un don inestimable de la misericordia de Dios.

Si el hombre vive como hijo de Dios, si vive como persona redimida, que se deja llevar por el Espíritu Santo (cf. Rm 8,14), y sabe reconocer y poner en práctica la ley de Dios, comenzando por la que está inscrita en su corazón y en la naturaleza, beneficia también a la creación, cooperando en su redención. Por esto, la creación —dice san Pablo— desea ardientemente que se manifiesten los hijos de Dios, es decir, que cuantos gozan de la gracia del misterio pascual de Jesús disfruten plenamente de sus frutos, destinados a alcanzar su maduración completa en la redención del mismo cuerpo humano. Cuando la caridad de Cristo transfigura la vida de los santos —espíritu, alma y cuerpo—, estos alaban a Dios y, con la oración, la contemplación y el arte hacen partícipes de ello también a las criaturas, como demuestra de forma admirable el “Cántico del hermano sol” de san Francisco de Asís (cf. Enc. Laudato si’, 87). Sin embargo, en este mundo la armonía generada por la redención está amenazada, hoy y siempre, por la fuerza negativa del pecado y de la muerte.

2. La fuerza destructiva del pecado

Efectivamente, cuando no vivimos como hijos de Dios, a menudo tenemos comportamientos destructivos hacia el prójimo y las demás criaturas —y también hacia nosotros mismos—, al considerar, más o menos conscientemente, que podemos usarlos como nos plazca. Entonces, domina la intemperancia y eso lleva a un estilo de vida que viola los límites que nuestra condición humana y la naturaleza nos piden respetar, y se siguen los deseos incontrolados que en el libro de la Sabiduría se atribuyen a los impíos, o sea a quienes no tienen a Dios como punto de referencia de sus acciones, ni una esperanza para el futuro (cf. 2,1-11). Si no anhelamos continuamente la Pascua, si no vivimos en el horizonte de la Resurrección, está claro que la lógica del todo y ya, del tener cada vez más acaba por imponerse.

Como sabemos, la causa de todo mal es el pecado, que desde su aparición entre los hombres interrumpió la comunión con Dios, con los demás y con la creación, a la cual estamos vinculados ante todo mediante nuestro cuerpo. El hecho de que se haya roto la comunión con Dios, también ha dañado la relación armoniosa de los seres humanos con el ambiente en el que están llamados a vivir, de manera que el jardín se ha transformado en un desierto (cf. Gn 3,17-18). Se trata del pecado que lleva al hombre a considerarse el dios de la creación, a sentirse su dueño absoluto y a no usarla para el fin deseado por el Creador, sino para su propio interés, en detrimento de las criaturas y de los demás.

Cuando se abandona la ley de Dios, la ley del amor, acaba triunfando la ley del más fuerte sobre el más débil. El pecado que anida en el corazón del hombre (cf. Mc 7,20-23) —y se manifiesta como avidez, afán por un bienestar desmedido, desinterés por el bien de los demás y a menudo también por el propio— lleva a la explotación de la creación, de las personas y del medio ambiente, según la codicia insaciable que considera todo deseo como un derecho y que antes o después acabará por destruir incluso a quien vive bajo su dominio.

3. La fuerza regeneradora del arrepentimiento y del perdón

Por esto, la creación tiene la irrefrenable necesidad de que se manifiesten los hijos de Dios, aquellos que se han convertido en una “nueva creación”: «Si alguno está en Cristo, es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo» (2 Co 5,17). En efecto, manifestándose, también la creación puede “celebrar la Pascua”: abrirse a los cielos nuevos y a la tierra nueva (cf. Ap 21,1). Y el camino hacia la Pascua nos llama precisamente a restaurar nuestro rostro y nuestro corazón de cristianos, mediante el arrepentimiento, la conversión y el perdón, para poder vivir toda la riqueza de la gracia del misterio pascual.

Esta “impaciencia”, esta expectación de la creación encontrará cumplimiento cuando se manifiesten los hijos de Dios, es decir cuando los cristianos y todos los hombres emprendan con decisión el “trabajo” que supone la conversión. Toda la creación está llamada a salir, junto con nosotros, «de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm8,21). La Cuaresma es signo sacramental de esta conversión, es una llamada a los cristianos a encarnar más intensa y concretamente el misterio pascual en su vida personal, familiar y social, en particular, mediante el ayuno, la oración y la limosna.

Ayunar, o sea aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas: de la tentación de “devorarlo” todo, para saciar nuestra avidez, a la capacidad de sufrir por amor, que puede colmar el vacío de nuestro corazón. Orar para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo, y declararnos necesitados del Señor y de su misericordia. Dar limosna para salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos, creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece. Y volver a encontrar así la alegría del proyecto que Dios ha puesto en la creación y en nuestro corazón, es decir amarle, amar a nuestros hermanos y al mundo entero, y encontrar en este amor la verdadera felicidad.

Queridos hermanos y hermanas, la “Cuaresma” del Hijo de Dios fue un entrar en el desierto de la creación para hacer que volviese a ser aquel jardín de la comunión con Dios que era antes del pecado original (cf. Mc 1,12-13; Is 51,3). Que nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación, que «será liberada de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21). No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión. Abandonemos el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales. Así, acogiendo en lo concreto de nuestra vida la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, atraeremos su fuerza transformadora también sobre la creación.

Vaticano, 4 de octubre de 2018
Fiesta de san Francisco de Asís
Francisco


Tomado de:
http://w2.vatican.va

Novena a San José




ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

Por la señal, ...

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser Tu quien eres, bondad infinita y por que te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido,también me pesa porque puedes castigarme con las penas del infierno. Animado con tu divina gracia, propongo firmemente nunca mas pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta, para el perdón de mis pecados. Amén

Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos. a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna. Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS


Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

Jesús, José y María, os doy mi corazón y el alma mía

Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.

Jesús, José y María, con Vos descanse en paz el alma mía.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Antífona. Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.

V. San José, ruega por nosotros.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

Oración. Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén.


1er. Día

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús así como consolaste a tu padre amado en las perplejidades e incertidumbres que tuvo, dudando si abandonar a tu Santísima Madre su esposa, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José nos concedas mucha prudencia y acierto en todos los casos dudosos y angustias de nuestra vida, para que siempre acertemos con tu santísima voluntad.

Terminar con la oración final para todos los días.


2do. Día

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado en la pobreza y desamparo de Belén, con tu nacimiento, y con los cánticos de los Ángeles y visitas de los pastores, así también te suplicamos humildemente por intercesión de San José, que nos concedas llevar con paciencia nuestra pobreza y desamparo en esta vida, y que alegres nuestro espíritu con tu presencia y tu gracia, y la esperanza de la gloria.

Terminar con la oración final para todos los días.


3er. Día

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu amado padre en el doloroso misterio de la Circuncisión, recibiendo de él el dulce nombre de Jesús, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, nos concedas pronunciar siempre con amor y respeto tu santísimo nombre, llevarlo en el corazón, honrarlo en la vida, y profesar con obras y palabras que tú fuiste nuestro Salvador y Jesús.

Terminar con la oración final para todos los días.


4to. Día

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado de la pena que le causó la profecía de Simeón, mostrándole el innumerable coro de los Santos, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José que nos concedas la gracia de ser de aquellos para quienes tu sirves, no de ruina, sino de resurrección, y que correspondamos fielmente a tu gracia para que vayamos a tu gloria.

Terminar con la oración final para todos los días


5to. Día

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como tu amado padre te condujo de Belén a Egipto para librarte del tirano Herodes, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos libres de los que quieren dañar nuestras almas o nuestros cuerpos, nos des fortaleza y salvación en nuestras persecuciones, y en medio del destierro de esta vida nos protejas hasta que volemos a la patria celestial.

Terminar con la oración final para todos los días.


6to. Día

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús así como tu padre amado te sustentó en Nazaret, y en cambio tú le premiaste en tu santísima compañía tantos años, con tu doctrina y tu dulce conversación, así te rogamos humildemente, por intercesión de San José nos concedas el sustento espiritual de tu gracia, y de tu santa comunión, y que vivamos santa y modestamente, como tú en Nazaret.

Terminar con la oración final para todos los días.


7mo. Día

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como por seguir la voluntad de tu padre celestial permitiste que tu amado padre en la tierra padeciese el vehementísimo dolor de perderte por tres días, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que antes queramos perder todas las cosas y disgustar a cualquier amigo, que dejar de hacer tu voluntad; que jamás te perdamos a ti por el pecado mortal, o que si por desgracia te perdiésemos te hallemos mediante una buena confesión.

Terminar con la oración final para todos los días.


8vo. Día

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, que en la hora de su muerte consolaste a tu glorioso padre, asistiendo juntamente con tu Madre su esposa a su última agonía, te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos concedas una muerte semejante a la suya asistido de tu bondad, de tu Santísima Madre y del mismo glorioso Patriarca protector de los moribundos, pronunciando al morir vuestros santísimos nombres, Jesús, María y José.

Terminar con la oración final para todos los días.


9no. Día

Comenzar con la oración preparatoria para todos los días.

Oh benignísimo Jesús, así como has elegido por medio de tu Vicario en la tierra a tu amado padre para protector de tu Santa Iglesia Católica, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José, nos concedas el que seamos verdaderos y sinceros católicos, que profesemos sin error la fe católica, que vivamos sin miedo una vida digna de la fe que profesamos, y que jamás puedan los enemigos ni aterrarnos con persecuciones, ni con engaños seducirnos y apartamos de la única y verdadera religión que es la Católica.

Terminar con la oración final para todos los días.


Tomado:
http://es.catholic.net/op/articulos/15502/cat/1097/novena-a-san-jose.html

Ofrecimiento Diario - Orando con el Papa Francisco en el mes de MARZO 2019




APOSTOLADO DE LA ORACIÓN

INTENCIONES PARA EL MES DE MARZO





OFRECIMIENTO DIARIO

Dios, Padre nuestro, yo te ofrezco toda mi jornada: 
mis oraciones, pensamientos, afectos y deseos, palabras, obras, alegrías y sufrimientos en unión con el Corazón de tu Hijo Jesucristo que sigue ofreciéndose a Ti en la Eucaristía para la salvación del mundo.
El Espíritu Santo, que condujo a Jesús, me guíe y sea mi fuerza en este día para que pueda ser testigo de tu amor.
Con María, la Madre del Señor y de la Iglesia, pido especialmente por la intención del Papa para este mes:


«Recemos por las comunidades cristianas, en especial aquellas que son perseguidas, para que sientan la cercanía de Cristo y para que sus derechos sean reconocidos.»




VÍDEO DEL PAPA
INTENCIONES DEL MES



ORACIÓN

Dios de bondad, tu Hijo Jesús sufrió incomprensiones y violencias por mostrar al mundo la verdad del Evangelio, que incomoda a los poderosos.
Muchos cristianos y comunidades de discípulos, siguen siendo signo de contradicción y, por eso, son perseguidos.
Danos la gracia de vivir unidos a nuestros hermanos y hermanas que son perseguidos, en los contextos más diversos.
Que nuestra oración sea consuelo en sus dificultades.
Danos la gracia de anunciar sin miedo y con coherencia lo que recibimos de Jesús, su modo de vivir y de amar. 

Padre Nuestro… 




PROPUESTA PARA EL MES

Asume este mes, la misión de dar a conocer, a través de tus redes sociales, las situaciones de persecución religiosa en el mundo, en especial a los cristianos.
Busca y apoya instituciones de ayuda a los cristianos perseguidos y colabora con iniciativas de acogida a estas personas.
Promueve en tu comunidad un momento de oración por las comunidades cristianas perseguidas y reflexionen juntos sobre los condicionamientos actuales que se oponen a nuestro modo de vivir la fe y los valores humanos y cristianos.

Fuente: ClickToPray





PARA REFLEXIONAR SOBRE LA INTENCIÓN DEL PAPA PARA EL MES DE MARZO

CUANDO CREER ES PELIGROSO


P. José Enrique Rodríguez S.J.

Acceda AQUÍ





RECURSOS EN LA RED

A. Cada Primer Viernes en Youtube, se pude buscar "El Video del Papa".

B. "Click To Pray" es una aplicación para teléfonos inteligentes (iOS y Android) en donde puedes unirte cada día a la red Mundial de Oración del Papa. Descarga ClickToPray[App Store] [Google Play]

C. Para comunicarnos:
apostolado.oración.peru@gmail.com



Descargue el Afiche Orando con el Papa Francisco en el mes de MARZO 2019

Si desea contribuir con la difusión de las Intenciones del Papa Francisco para los desafíos de la humanidad, puede descargar el afiche para el mes de Marzo (PDF A3):









Intención del Papa Francisco para el mes de Marzo: Reconocimiento de los derechos de las comunidades cristianas



CUANDO CREER ES PELIGROSO

P. José Enrique Rodríguez, jesuita.
Párroco de San Pedro, Santuario Arquidiocesano del Sagrado Corazón de Jesús
Lima - Perú.


Recemos por las comunidades cristianas, en especial aquellas que son perseguidas, para que sientan la cercanía de Cristo y para que sus derechos sean reconocidos.

Pakistán es el sexto país más poblado en el mundo. Es una República Islámica. En su Código Penal está establecido la cárcel y condena a muerte por blasfemia. Assiya Naurin, una pobre mujer de 48 años, creyente en Cristo, fue sentenciada en 2010 por pronunciar el nombre de Jesús mientras trabajaba. Blasfemar es hablar mal de lo que es sagrado. Para los fundamentalistas del Islam, mencionar a Jesús es blasfemia y causa suficiente de condena a muerte. Assiya lleva 9 años presa, la corte suprema la ha exculpado,  pero los grupos que exigen su muerte se siguen manifestando.
Shron Masih, un estudiante cristiano de 15 años, fue asesinado por sus compañeros. ¿La razón? Haber bebido agua de un  vaso del que sólo podían hacerlo  estudiantes musulmanes. Lo han llamado choora,   insulto utilizado para definir a los cristianos pakistaníes, identificándolos con la casta de los barrenderos o intocables. El profesor a cargo del grupo dijo que no vio la paliza porque estaba ocupado leyendo el periódico; además expresó que los estudiantes cristianos no deberían beber agua del mismo vaso que los estudiantes musulmanes, porque éstos se quejaban.

Como en Pakistán, hay casos innumerables donde los cristianos son minoría. Nigeria, Filipinas, Arabia Saudí, India, Corea del Norte, Egipto. Monseñor Jean Marie B. Balla, obispo de Bafia en Camerún, quien no era figura pública de renombre o gran  influencia  fue  asesinado;  tal  vez porque se había enfrentado con redes de tráfico de menores. Laicos o sacerdotes, en muchos lugares del mundo, en este siglo XXI, se da la intolerancia religiosa que desgraciadamente no hace tanto tiempo atrás los mismos cristianos detentaron. Los casos se repiten tanto, que hay quienes consideran la muerte por violencia como pandemia. Entre las causas de violencia están los fundamentalismos religiosos.

Para quienes vivimos en países de mayoría católica es difícil comprender lo que significa vivir la fe como minoría. Pero tengamos presente que aún en países de mayoría católica aparece este tipo de violencia. Habría que preguntar, si no, el por qué de la muerte de 26 sacerdotes en México entre 2012 y 2018 (en este último año, 7) .

Es que creer a la manera de Jesucristo, creer en el Padre que nos hace hermanos, decirlo y ponerlo en práctica, es peligroso. No de otra manera ocurrió con el mismo Jesús y lo anunció: “Acuérdense de la Palabra que les he dicho: El siervo no es más que tu señor. Si a mí me han perseguido, también los perseguirán a ustedes” (Jn 15,20). Los primeros seguidores de Jesús vivieron en ambientes hostiles, tuvieron que enfrentar persecución, fueron probados como el oro en el crisol. Pensar en las iglesias y comunidades locales de servidores del Señor que necesitan ser fortalecidas y acompañadas en la búsqueda del derecho a ser reconocidas, es motivo de preocupación y oración.

Que nuestra cercanía al pedir durante este mes el “Espíritu de fortaleza” para estos hermanos, nos lleve a preguntarnos sobre el testimonio de fe que damos con nuestra palabras y nuestras acciones.


...

Agradecemos al P. José Enrique Rodríguez por su colaboración.