Selección de nuestras publicaciones ordenadas a manera de CURSOS de formación


Conferencias Espirituales - P. José María Iraburu

Compartimos los enlaces a la página de INFOCATÓLICA, donde encontramos los audios de las Conferencias Espirituales del P. José María Iraburu, la espiritualidad es una dimensión de la vida cristiana muy importante y esperamos que los temas presentados ayuden a alimentar la espiritualidad de nuestros lectores. El P. Iraburu nos dice sobre esta serie "Forma su conjunto una Síntesis de espiritualidad católica, en la que expongo todos o casi todos los temas principales de los manuales clásicos de Ascética y mística o de Teología Espiritual. Ciertamente son temas de suma importancia para nuestra propia vida y nuestra acción apostólica."Acceda al ÍNDICE de los enlaces a InfoCatólica de las Conferencias AQUÍ.

Ofrecimiento Diario - Orando con el Papa Francisco en el mes de FEBRERO 2020




RED MUNDIAL DE ORACIÓN DEL PAPA APOSTOLADO DE LA ORACIÓN

INTENCIONES PARA EL MES DE FEBRERO




OFRECIMIENTO DIARIO

Padre Bueno, sé que estás conmigo.
Aquí estoy en este nuevo día.
Pon una vez más mi corazón
junto al Corazón de tu Hijo Jesús,
que se entrega por mí y que viene a mí en la Eucaristía.
Que tu Espíritu Santo
me haga su amigo y apóstol, disponible a su misión de compasión.
Pongo en tus manos
mis alegrías y esperanzas,
mis trabajos y sufrimientos,
todo lo que soy y tengo,
en comunión con mis hermanos y hermanas de esta red mundial de oración.
Con María te ofrezco mi jornada por la misión de la Iglesia y por la intención de Oración del Papa para este mes:

«Recemos para que el clamor de los hermanos migrantes víctimas del tráfico criminal y de la trata sea escuchado y considerado.»

AMÉN






VÍDEO DEL PAPA
INTENCIONES DEL MES


“A menudo los migrantes son víctimas del tráfico y de la trata de personas.

Entre otras causas, sucede esto por la corrupción de los que están dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de enriquecerse.

El dinero de sus negocios, son negocios sucios, mañosos, es dinero manchado de sangre. No exagero: es dinero manchado de sangre.

Recemos para que el clamor de los hermanos migrantes víctimas del tráfico criminal y de la trata de personas sea escuchado y sea considerado.”

Papa Francisco.



ORACIÓN

Señor Jesucristo,
Tú que fuiste huésped y peregrino en medio de nosotros.
Tú que huiste de la violencia,
buscando en Egipto un refugio seguro.
Danos la gracia de reconocerte
en el rostro de nuestros hermanos y hermanas
obligados a dejar su tierra por la guerra
y por la injusticia de la pobreza y la violencia.
Que tu Espíritu Santo toque nuestros corazones y nuestros oídos
para que no seamos indiferentes al clamor de estos hermanos,
víctimas de la trata y la explotación criminal.
Convierte los corazones de aquellos que tanto daño traen
a estos hermanos y hermanas nuestros.

Amén

Padre Nuestro…
Ave María...
Gloria...



LUEGO DEL OFRECIMIENTO DIARIO
RECEMOS DURANTE LA MAÑANA, EL DÍA Y POR LA NOCHE


AQUÍ




PROPUESTA PARA EL MES


    Comienza o continúa colaborando con instituciones que acogen a los migrantes y sus familias, a través de donaciones, voluntariado, difusión de estas iniciativas en redes sociales, etc.

    Promueve a tu alrededor una actitud positiva y compasiva hacia los migrantes que huyen de sus tierras en busca de paz y oportunidades de vida, y que son víctimas de la trata, para entender sus dolores, uniéndote desde el corazón y promoviendo su bien.

    Busca modos de sensibilizar a tu comunidad o parroquia sobre las situaciones de explotación y trata de las que son víctimas tantos migrantes, para facilitar, de este modo, la toma de medidas a nivel social y político para combatir este mal.

    Fuente: ClickToPray





    REFLEXIÓN SOBRE LA INTENCIÓN DEL PAPA PARA EL MES DE FEBRERO


    Acceda AQUÍ





    RECURSOS EN LA RED

    A. Cada Primer Viernes en Youtube, se pude buscar "El Video del Papa".

    B. "Click To Pray" es una aplicación para teléfonos inteligentes (iOS y Android) en donde puedes unirte cada día a la red Mundial de Oración del Papa. Descarga ClickToPray[App Store] [Google Play]

    C. Para comunicarnos:
    apostolado.oración.peru@gmail.com



    Descargue el Afiche Orando con el Papa Francisco en el mes de FEBRERO 2020
    Si desea contribuir con la difusión de las Intenciones del Papa Francisco para los desafíos de la humanidad, puede descargar el afiche para este mes (PDF A3):




    Teología fundamental. 2. La Revelación - Religión natural y religión revelada




    P. Ignacio Garro, jesuita
    SEMINARIO ARQUIDIOCESANO DE AREQUIPA



    2. LA REVELACIÓN

    2.1. NOCIÓN 

    Conocemos a Dios de dos modos: por la razón y por la revelación. 

    a. La razón es la luz natural que Dios ha dado a nuestro entendimiento para conocer las cosas. 

    Con la sola fuerza de la razón natural -es decir, sin intervención especial de Dios podemos conocer varias verdades religiosas, por ejemplo, que hay un solo Dios, que tenemos alma, que existe otra vida después de la muerte, etc. (cfr. Dz. 1785, 1806, 21451, etc.).

    b. La Revelación es la manifestación hecha por Dios a los hombres de algunas verdades de orden religioso; por ejemplo, que Jesucristo es el Hijo de Dios hecho hombre, y que murió para salvarnos; o que en Dios hay tres Personas distintas, etc. 

    El conjunto de verdades religiosas que el hombre puede conocer por la simple luz de la razón se llama Religión NATURAL. 

    El conjunto de verdades que Dios ha manifestado al hombre por conducto de la Revelación, se llama Religión REVELADA. Como lo veremos luego, la Religión revelada es la Religión Católica. 


    2.2. NO BASTA LA RELIGIÓN NATURAL 

    No basta para salvarnos la Religión natural; a saber, no basta con aceptar las verdades religiosas que nos puede enseñar la luz de la razón; es necesario que aceptemos la Religión revelada. Dios por su Bondad infinita ha querido abrir otro camino que lleve directamente a El y con mayor facilidad: el de la religión sobrenatural: "Quiso su sabiduría y bondad revelarse a Sí mismo, al género humano, y revelar los decretos eternos de su voluntad por otro camino, y éste sobrenatural" (Con. Vaticano I., Const. dogm. Dei Filius, c. 2; Dz. 1785).

    La razón es que no podemos ni conocer, ni amar, ni servir a Dios como El quiere y manda, sino aceptando las verdades, preceptos y medios de santificación que El se ha dignado manifestarnos. Otra manera de actuar significaría desprecio de lo que Dios ha dicho, considerándolo inútil o indiferente. Están pues, en grave error quienes dicen: "Yo soy honrado: yo no robo ni mato. Con esto tengo para salvarme". Esto les bastará para evitar la cárcel y la deshonra humana. Pero no podrán salvarse si no cumplen las condiciones que Dios les ha impuesto para ello. 

    El es nuestro dueño y Señor, y nos ha creado para su servicio. En consecuencia estamos obligados a honrarlo y servirlo en la forma que se digne determinarlo. 

    Si Dios no hubiera hecho ninguna revelación, bastaría la Religión natural para salvarse. Desde el momento en que Dios revela, no cabe pensar que da lo mismo una religión que otra -indiferentismo religioso- sino que es preciso aceptar esa revelación divina que constituye la única religión verdadera. 


    2.3. DEBERES QUE NOS IMPONE LA RELIGIÓN REVELADA

    La Religión revelada nos impone, en especial, tres deberes: 

    1º. Es aceptarlas verdades que Dios nos ha manifestado. 

    2º. Es cumplir los mandamientos que nos ha impuesto. 

    3°. Es acudir a los medios de santificación con que El mismo ha querido ayudar nuestra debilidad. 

    Dios, en efecto, no ha querido dejar al hombre abandonado al error, al vicio y a su propia debilidad; sino que: 

    a. Para librarlo del error, El mismo le ha revelado las verdades que debe conocer y creer. 

    b. Para librarlo del vicio, El mismo le ha determinado las obras que debe practicar, y las que debe evitar. 

    c. Para ayudar su debilidad, le ofrece su gracia por conducto de los sacramentos, la oración, etc., obligándolo a recurrir a estos medios. 


    CONCLUSIÓN

           Debemos decir que no podemos conocer, amar y servir a Dios, ni salvar nuestra alma, si no aceptamos y practicamos la Religión revelada Íntegramente. 

    Así Cristo no dijo solamente: "El que no creyere se condenará" (fe), sino también: "Si quieres alcanzar la vida, guarda los mandamientos" (moral) y, "Si uno no nace de agua y Espíritu Santo no puede ver el reino de Dios", y "Si no comiereis mi carne no tendréis vida en vosotros" (sacramentos) (cfr. Mc. 16, 16, Mt. 19, 17, Jn. 3, 5, Jn. 6, 54). 

    "Con frecuencia, el hombre actual no sabe lo que lleva dentro, en lo profundo de su ánimo, de su corazón. Muchas veces se siente inseguro sobre el sentido de su vida en este mundo. Se siente invadido por la duda, que se transforma en desesperación. Permitid, pues -os lo ruego, os lo imploro con humildad y con confianza-, permitid que Cristo hable al hombre. ¡Sólo El tiene palabras de vida, sí, de vida eterna!" (Juan Pablo II, Homilía en la inauguración de su Pontificado, 22-XI-1978). 




    ...
    Agradecemos al P. Ignacio Garro, S.J. por su colaboración.
    Para acceder a las publicaciones anteriores acceder AQUÍ.


    VI Domingo del Tiempo Ordinario - A: La perfección de la Ley




    P. Adolfo Franco, jesuita

    Mt. 5, 17-37

    No crean que he venido a suprimir la Ley o los Profetas. He venido, no para deshacer, sino para traer lo definitivo. En verdad les digo: mientras dure el cielo y la tierra, no pasará una letra o una coma de la Ley hasta que todo se realice.
    Por tanto, el que ignore el último de esos mandamientos y enseñe a los demás a hacer lo mismo, será el más pequeño en el Reino de los Cielos. En cambio el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los Cielos.
    Yo se lo digo: si no se proponen algo más perfecto que lo de los fariseos, o de los maestros de la Ley, ustedes no pueden entrar en el Reino de los Cielos.
    Ustedes han escuchado lo que se dijo a sus antepasados: «No matarás; el homicida tendrá que enfrentarse a un juicio.» Pero yo les digo: Si uno se enoja con su hermano, es cosa que merece juicio. El que ha insultado a su hermano, merece ser llevado ante el Tribunal Supremo; si lo ha tratado de renegado de la fe, merece ser arrojado al fuego del infierno. Por eso, si tú estás para presentar tu ofrenda en el altar, y te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí mismo tu ofrenda ante el altar, y vete antes a hacer las paces con tu hermano; después vuelve y presenta tu ofrenda.
    Trata de llegar a un acuerdo con tu adversario mientras van todavía de camino al juicio. ¿O prefieres que te entregue al juez, y el juez a los guardias, que te encerrarán en la cárcel? En verdad te digo: no saldrás de allí hasta que hayas pagado hasta el último centavo.
    Ustedes han oído que se dijo: «No cometerás adulterio.» Pero yo les digo: Quien mira a una mujer con malos deseos, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
    Por eso, si tu ojo derecho te está haciendo caer, sácatelo y tíralo lejos; porque más te conviene perder una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te lleva al pecado, córtala y aléjala de ti; porque es mejor que pierdas una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.
    También se dijo: «El que se divorcie de su mujer, debe darle un certificado de divorcio.» Pero yo les digo: Si un hombre se divorcia de su mujer, fuera del caso de unión ilegítima, es como mandarla a cometer adulterio: el hombre que se case con la mujer divorciada, cometerá adulterio.
    Ustedes han oído lo que se dijo a sus antepasados: «No jurarás en falso, y cumplirás lo que has jurado al Señor.» Pero yo les digo: ¡No juren! No juren por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, que es la tarima de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del Gran Rey. Tampoco jures por tu propia cabeza, pues no puedes hacer blanco o negro ni uno solo de tus cabellos. Digan sí cuando es sí, y no cuando es no; cualquier otra cosa que se le añada, viene del demonio.
    Palabra del Señor.

    Jesús quiere que lleguemos a la perfección en el cumplimiento de los 10 mandamientos. 

    Seguimos en este nuevo domingo con la lectura del Sermón del Monte. Jesucristo va a hacer un desarrollo de cómo debe ser la conducta de los que quieran seguirle en este Reino que está El instaurando.

    Y empieza con dos afirmaciones que introducen todo lo demás que va a enseñarnos a continuación y que dan el sentido al resto de sus enseñanzas en este Sermón. Dos afirmaciones: que El no ha venido a abolir la Ley, sino a darle cumplimiento, o sea a convertirla en la “ley perfecta” que Dios quiere; por eso llevará cada mandamiento de la antigua ley, a su perfección. Y la segunda afirmación que completa la primera, es que nuestra justicia, o sea nuestra conducta debe ser mejor que la de los escribas y fariseos. Y al desarrollar estas enseñanzas nos dirá cuál es la meta a la que debemos pretender llegar,  que debemos llegar: la perfección de nuestro Padre Celestial.

    Y en el párrafo del Evangelio de hoy aplica esas dos normas a cinco de los mandamientos de la antigua ley:

    Y lo primero es al mandamiento de “no matarás”. El mandamiento estaba entendido en forma restrictiva: se cumplía con él no matando. Pero eso no basta, Jesús lleva a su perfección este mandamiento, diciéndonos que lo que Dios quiere es que no hagamos ningún daño en absoluto, ningún daño a nadie, ni de palabra, ni de pensamiento ni de obra. Y el que no lo cumple así, tiene un comportamiento como el de los escribas y fariseos: por eso nos dice que si no tenemos una conducta mejor que la de los escribas y fariseos no entraremos en el reino de los cielos.

    Sigue el Señor con estas enseñanzas, que elevan la ley de Dios a su límite más perfecto. Y entra al tema de los litigios. La defensa de los derechos, es un asunto verdaderamente importante. Pero Jesús quiere por encima de todo derecho la paz: el buscar el arreglo sin violencia. Y dice que si tenemos un pleito arreglemos el asunto antes de llegar al juez. Puede estar implicado en esto el perdón del que hablará el Señor tantas veces en el Evangelio. Y también está hablando de la necesidad de renunciar a lo propio por el bien de la paz. Los fariseos no tenían misericordia, buscaban llegar, si fuera necesario, a la condena del adversario, porque era ese su sentido de la justicia: una forma de venganza. Y la venganza nunca tendrá cabida alguna en el Evangelio de Jesús.

    A continuación se refiere al adulterio, el sexto mandamiento de la Ley de Dios. De nuevo Jesús lleva este mandamiento a su perfección. Indicándonos que se falta a este mandamiento con malas miradas, malos pensamientos o malos deseos. No basta con evitar el adulterio de obra, sino que ninguna de nuestras facultades debe mancharse,  ni  pervertirse. Es que Dios quiere que tengamos  pura la mirada, el pensamiento, el deseo, la acción. Porque debemos ser totalmente puros para Dios. Y el que no actúa así, se comporta como los escribas y fariseos, que solamente se contentaban con lo mínimo de este mandamiento.

    También en este Evangelio que hoy hemos leído aplica Jesús sus dos enseñanzas fundamentales, de la perfección de la ley y de la superación de la conducta de los escribas y fariseos, al tema del divorcio. De este tema hablará el Señor también en otra oportunidad. Ahora deja bien sentado que no es lícito el divorcio. La perfección del matrimonio en el plan de Dios no puede subordinarse a condiciones, ni circunstancias.

    Y finalmente en este párrafo que hemos leído se nos habla del juramento. Dos cosas inculca Jesús: la primera el juramento es cosa muy sagrada y la segunda que debe bastar la rectitud y la veracidad de las personas, sin necesidad de apoyar nuestras afirmaciones en juramentos. Baste con decir sí, o no, sin apoyos de juramentos, que es usar lo sagrado que es el nombre de Dios o su templo, en cosas de la vida ordinaria.

    Se trata entonces en todo esto de vivir con radicalidad lo que el Señor nos ha trazado en cada uno de los diez mandamientos: no hay límites en su cumplimiento, siempre podremos cumplirlos de manera más perfecta. Siempre nos quedará mucho para llegar a donde Dios quiere.



    ...


    Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.

    Para otras reflexiones del P. Adolfo acceda AQUÍ.

    Libro de la Sabiduría



    P. Fernando Martínez Galdeano, S.J.


    Es éste un libro, cuyos manuscritos en griego están encabezados por el ambicioso titular de “Sabiduría de Salomón”. Ya más arriba lo hemos indicado. Esta adjudicación de autor no es sino una ficción literaria, utilizada en los libros sapienciales para darles una autoridad mayor. Esta licencia era admitida en aquella época tan respetuosa del conocimiento de sus mayores. La versión latina de la "Vulgata" lo presenta como el “Libro de la Sabiduría”.

    Su autor anónimo es un judío perteneciente a la “diáspora” (dispersión) y habita como residente en Alejandría (Egipto). Su lengua propia es la griega, pero conoce muy bien la Escritura santa y por supuesto no le son ajenas la cultura y el saber griego. Como fecha de su redacción se suele fijar la de mediados del siglo I a.C. Cronológicamente es el último libro del A. T.

    Dada su estructura, se divide el libro en tres secciones claramente diferenciadas:

    1° La sabiduría y la muerte (1,1-5,23)
    2° La sabiduría en sí misma (6,1-9,18)
    3° La sabiduría y la historia santa de Israel (10,1-19,22).

    Conforme a la tradición judía, se pensaba que los muertos seguían perviviendo en un espacio llamado "sheol" en hebreo y “hades” en griego. Era ésta una existencia como en letargo, en estado de descanso y reposo, sin penas ni alegrías. Pero, ¿es éste el futuro de los justos más allá de nuestra vida?; ¿acaso no son los malvados quienes disfrutan en esta vida más que los justos?; ¿cómo ver a Dios como un juez justo? Se da una urgencia de sentido. El libro de la Sabiduría en su primera parte (1,1-5,23) amplía el horizonte de la tradición al afirmar: “Dios creó el hombre para la inmortalidad, y lo hizo a imagen de su propio ser” (2,23); “... las almas de los justos están en las manos de Dios” (3,1); los justos viven para siempre, el Señor les recompensará y el Altísimo cuidará de ellos” (5,15).

    EN CAMBIO, LAS ALMAS DE LOS JUSTOS ESTÁN EN LAS MANOS DE DIOS Y NO LES ALCANZARÁ TORMENTO ALGUNO. CREYERON LOS INSENSATOS QUE HABÍAN MUERTO; TUVIERON POR DESDICHA SU SALIDA DE ESTE MUNDO, Y SU PARTIDA DE ENTRE NOSOTROS POR COMPUTA DESTRUCCIÓN; PERO AQUELLOS ESTÁN EN LA PAZ. AUNQUE, A JUICIO DE LOS HOMBRES, HAYAN SUFRIDO CASTIGOS, SU ESPERANZA ESTABA LLENA DE INMORTALIDAD, (Sab 3.1-4) 

    En la segunda parte (6,1-9,18) de este libro y en labios de Salomón se hace un gran elogio de la sabiduría. Para el autor, la sabiduría procede sin la menor duda de Dios, está en relación íntima con él, existía antes que todas las cosas, estaba presente en la creación y lo penetra todo hasta lo más íntimo. Aparece también la sabiduría "personificada" como si se manifestara en ella, un "alguien" (8,1-16) y puesto que viene a ser un don de Dios, se ha de pedir ese don desde el mismo corazón de la criatura pues es lo que se constituye en esencia de su relación humilde, hacia su creador (9,1-18) En la sabiduría se nos manifiesta Dios como un ser que nos desborda.

    Si bien es muy cierto, como acabamos de ver que los escritos del Eclesiástico, en su tercera parte (42,15-50,29) hacen una meditación acerca de la acción de Dios en las grandes figuras de la historia de Israel, todavía el libro de la Sabiduría, da un paso más en esta dirección. En los 10 capítulos de su última parte (10,1-19,22) presenta unos apuntes sobre la acción de Dios en la fundación del pueblo elegido (patriarcas, éxodo y superación de los cananeos). Su providencia en favor de su pueblo aparece hasta en el moderado castigo de Dios a sus enemigos (12,19-22). Hacia la mitad de todos estos capítulos del libro se manifiesta una crítica contra la necedad de la idolatría (13,1-15,19). "Pero tú, oh Dios nuestro, eres bueno y fiel; eres paciente y todo lo dispones con misericordia. Aún cuando pecamos, somos tuyos, pues conocemos tu poder; pero no queremos pecar sabiendo que te pertenecemos, pues en conocerte a ti está la plena salvación, y en reconocer tu poder la raíz de la inmortalidad" (15,1-3) . Ser idólatra parece ser cosa de gente poco sensata pues prefiere lo absurdo a "lo razonable". 


    GUÍA DEL LIBRO DE LA SABIDURÍA

    (1,1-5,23)

    • El pecado lleva a la muerte.
    • Falso concepto de la vida.
    • Buenos y malos.
    • Juicio y muerte.
    • "Los justos viven eternamente".

    (6,1-9,18)

    • Los gobernantes y la sabiduría.
    • Salomón y la sabiduría.
    • Su naturaleza y características.
    • Es como una esposa ideal.
    • Indispensable para el buen gobierno.
    • Es un don de Dios.
    • Oración para alcanzar la sabiduría.

    (10,1-12,27)

    • La sabiduría en la historia de Israel: desde Adán hasta Moisés.
    • El éxodo: a los israelitas corrige como padre; a los egipcios y a los cananeos castiga como rey clemente que condena con justicia.
    • Lecciones de todo esto.

    (13.1-19,22)

    • Crítica de la idolatría.
    • Su origen y consecuencias.
    • Israel no adora a falsos dioses.
    • Ejemplo del alfarero.
    • Los cultos egipcios e Israel.
    • Comparaciones: codornices y ranas; la serpiente de bronce y la langosta; el maná y el granizo; la columna de fuego y las tinieblas; liberación y muerte; paso del mar Rojo y ruina de los egipcios como antes aconteció en Sodoma.
    • Resplandeció tu fuerza en favor de tu pueblo.

    PUES HAY EN ELLA (EN LA SABIDURÍA) UN ESPÍRITU INTELIGENTE, SANTO, ÚNICO, MÚLTIPLE, SUTIL, ÁGIL, PERSPICAZ, INMACULADO, CLARO, IMPASIBLE, AMANTE DEL BIEN, AGUDO, INCOERCIBLE, BIENHECHOR, AMIGO DEL HOMBRE, FIRME, SEGURO, SERENO, QUE TODO LO PUEDE, TODO LO OBSERVA, PENETRA TODOS LOS ESPÍRITUS, LOS INTELIGENTES, LOS PUROS, LOS MÁS SUTILES. PORGUE A TODO MOVIMIENTO SUPERA EN MOVILIDAD LA SABIDURÍA, TODO LO ATRAVIESA Y PENETRA EN VIRTUD DE SU PUREZA. ES UN HÁLITO DEL PODER DE DIOS, UNA EMANACIÓN PURA DE LA GLORIA DEL OMNIPOTENTE, POR LO QUE NADA MANCHADO LLEGA A ALCANZARLA. ES UN REFLEJO DE LA LUZ ETERNA, UN ESPEJO SIN MANCHA DE LA ACTIVIDAD DE DIOS, UNA IMAGEN DE SU BONDAD. (Sab. 7,21-26)


    SÓLO DIOS ES SABIO

    "El que todo lo sabe, la conoce (a la sabiduría), la examina y la penetra. El que creó la tierra para siempre... Este es nuestro Dios, ningún otro es comparable a El" (Bar 3,32.36). El lo conoce todo porque El lo creó todo. Por eso, la verdadera sabiduría está en el mismo Dios. Entonces, su palabra, su comunicación revela a los hombres algo de su sabiduría La "Torá" es parte de ella, de su voluntad interpretada por la tradición de un pueblo que pone toda su confianza en El; pero la captación de su espíritu solo se obtiene por medio de la oración: "Comprendiendo que no podría poseer la sabiduría si Dios no me la daba... me dirigí al Señor y se la pedí; le dije con todo mi corazón... dame la sabiduría que reina junto a tí... Por cumplidor que sea cualquier hombre, nada vale si le falta la sabiduría que de tí viene... Envíala desde tu santo cielo... para que me acompañe en mi trabajo y me enseñe lo que tú quieres de mí... Si con dificultad captamos las cosas de la tierra, y con trabajo descubrimos lo que está a nuestro alcance, ¿quién podrá rastrear las cosas celestiales?" (Sab 8,21; 9,4.6.10.16). Para la tradición sapiencial, la sabiduría es un don que concede Dios pero no se identifica con la divinidad.

    Recordando ahora a san Pablo, él dice: "Para los que han sido llamados, sean judíos o griegos, se trata de un Cristo que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios" (1Cor 1,24). El conocimiento interno de Jesucristo nos adentra en la sabiduría de Dios, vinculada a su fuerza, es decir, a su Espíritu. Este se manifiesta paradójicamente en la debilidad. Por eso en "el crucificado" radica de hecho su poder de una nueva vida, de un resucitar de entre los muertos.Y la sabiduría de Dios que también se identifica con el Espíritu de Jesús, se hace presente en la salvación y liberación de los hombres, querida por Dios Padre a pesar de los pesares. Su mensaje no es un discurso para sabios eruditos, sino una llamada para humildes y pequeños para aquellos que anhelan y buscan la luz que viene de lo alto, para aquellos que buscan a Dios en verdad.


    PETICIÓN DE SABIDURÍA 
    (Sab 9,1-6.9-11.13-18)

    DIOS DE MIS PADRES, SEÑOR DE LA MISERICORDIA, 
    QUE POR TU PALABRA HAS HECHO TODAS
    LAS COSAS, QUE CON TU SABIDURÍA HAS 
    FORMADO AL HOMBRE PARA QUE DOMINE 
    SOBRE TODA LA CREACIÓN, PARA QUE GOBIERNE 
    EL MUNDO CON SANTIDAD Y RECTITUD 
    Y ADMINISTRE JUSTICIA CON RECTO CORAZÓN.

    DAME LA SABIDURÍA, QUE REINA JUNTO A TÍ, 
    Y NO ME EXCLUYAS DEL NÚMERO DE TUS HIJOS, 
    PORQUE SOY SIERVO TUYO, HIJO DE TU SIERVA, 
    HOMBRE DÉBIL, DE BREVE EXISTENCIA, 
    INCAPAZ DE ENTENDER EL DERECHO Y LAS LEYES.

    POR CUMPLIDOR QUE SEA CUALQUIER HOMBRE, 
    NADA VALE SI LE FALTA LA SABIDURÍA 
    QUE DE TÍ VIENE. (...) CONTIGO ESTÁ 
    LA SABIDURÍA, QUE CONOCE TUS OBRAS 
    Y QUE ESTABA PRESENTE CUANDO HICISTE 
    EL MUNDO; ELLA SABE LO QUE TE AGRADA Y 
    LO QUE ESTÁ DE ACUERDO CON TUS MANDATOS.

    ENVÍALA DESDE TU SANTO CIELO,
    MÁNDALA DESDE TU TRONO GLORIOSO,
    PARA QUE ME ACOMPAÑE EN MI TRABAJO
    Y ELLA ME ENSEÑE LO QUE TÚ QUIERES DE MÍ.

    ELLA, QUE TODO LO CONOCE Y LO COMPRENDE, 
    ME GUIARÁ CON PRUDENCIA EN TODAS 
    MIS ACCIONES Y ME PROTEGERÁ CON SU GLORIA. 
    (...)

    PORQUE, ¿QUÉ HOMBRE CONOCE
    EL DESIGNIO DE DIOS? ¿QUIÉN PODRÁ ENTENDER
    LO QUE EL SEÑOR QUIERE?

    DÉBIL ES LA INTELIGENCIA DE LOS HOMBRES,
    Y FALSAS MUCHAS VECES SUS REFLEXIONES;
    EL CUERPO MORTAL ES UN PESO
    PARA EL ALMA; ESTANDO HECHO DE BARRO, 
    OPRIME LA MENTE, EN LA QUE BULLEN 
    TANTOS PENSAMIENTOS.

    SI CON DIFICULTAD CAPTAMOS LAS COSAS 
    DE LA TIERRA,Y CON TRABAJO DESCUBRIMOS 
    LO QUE ESTÁ A NUESTRO ALCANCE,
    ¿QUIÉN PODRÁ RASTREAR 
    LAS COSAS CELESTIALES?

    NADIE PUEDE CONOCER TUS PLANES 
    SINO AQUÉL A QUIEN DAS SABIDURÍA
    Y SOBRE QUIEN DESDE EL CIELO 
    ENVÍAS TU SANTO ESPÍRITU.

    SÓLO ASÍ HAN PODIDO LOS HOMBRES 
    SEGUIR EL BUEN CAMINO Y APRENDER 
    LO QUE TE AGRADA,
    Y LA SABIDURÍA FUE SU SALVACIÓN. 


    ...
    Agradecemos al P. Fernando Martínez, S.J. por su colaboración.
    Para acceder a las publicaciones anteriores acceder AQUÍ.



    Catequesis del Papa sobre las Bienaventuranzas: 3, «Bienaventurados los que lloran»




    PAPA FRANCISCO
    AUDIENCIA GENERAL
    Aula Pablo VI
    Miércoles, 12 de febrero de 2020




    Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

    Hemos emprendido el viaje en las Bienaventuranzas y hoy nos detendremos en la segunda: Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados.

    En la lengua griega en la que está escrito el Evangelio, esta bienaventuranza se expresa con un verbo que no está en pasivo ―de hecho los bienaventurados no sufren este llanto― sino en el activo: “se afligen”; lloran, pero por dentro. Es una actitud que se ha convertido en central en la espiritualidad cristiana y que los padres del desierto, los primeros monjes de la historia, llamaron “penthos”, es decir, un dolor interior que abre una relación con el Señor y con el prójimo, una relación renovada con el Señor y con el prójimo.

    Este llanto, en la Escritura, puede tener dos aspectos: el primero es por la muerte o el sufrimiento de alguien. El otro aspecto son las lágrimas por el pecado, ―por nuestro pecado― cuando el corazón sangra por el dolor de haber ofendido a Dios y al prójimo.

    Por lo tanto, se trata de amar al otro de tal manera que podamos unirnos a él o ella hasta compartir su dolor. Hay personas que permanecen distantes, un paso atrás; en cambio, es importante que los otros se abran brecha en nuestros corazones.

    He hablado a menudo del don de las lágrimas, y de lo precioso que es[1]. ¿Se puede amar de forma fría? ¿Se puede amar por función, por deber? No, ciertamente. Hay algunos afligidos a los que consolar, pero a veces también hay consolados a los que afligir, a los que despertar, que tienen un corazón de piedra y han desaprendido a llorar. También hay que despertar a la gente que no sabe conmoverse frente al dolor de los demás.

    El luto, por ejemplo, es un camino amargo, pero puede ser útil para abrir los ojos a la vida y al valor sagrado e insustituible de cada persona, y en ese momento nos damos cuenta de lo corto que es el tiempo.

    Hay un segundo significado de esta paradójica felicidad: llorar por el pecado.

    Aquí hay que distinguir: hay quien están airado por haberse equivocado. Pero esto es orgullo. En cambio hay quien llora por el mal hecho, por el bien omitido y por la traición a la relación con Dios. Este es el llanto por no haber amado, que brota porque la vida de los demás importa. Aquí se llora porque no se corresponde al Señor que nos ama tanto, y nos entristece el pensamiento del bien no hecho; éste es el significado del pecado. Estos dicen: “He herido a la persona que amo”, y les duele hasta las lágrimas. ¡Bendito sea Dios si estas lágrimas vienen!

    Este es el tema de los propios errores que hay que afrontar, difícil pero vital. Pensemos en el llanto de San Pedro, que le llevará a un amor nuevo y mucho más verdadero: es un llanto que purifica, que renueva. Pedro miró a Jesús y lloró: su corazón se renovó. A diferencia de Judas, que no aceptó que se había equivocado y, pobrecillo, se suicidó. Entender el pecado es un regalo de Dios, es una obra del Espíritu Santo. Nosotros, solos, no podemos entender el pecado. Es una gracia que tenemos que pedir. Señor, hazme entender que mal que he hecho o que puedo hacer. Es un don muy grande y después de haberlo entendido, viene el llanto del arrepentimiento.

    Uno de los primeros monjes, Efrén el Sirio dice que un rostro lavado con lágrimas es indeciblemente hermoso (cf. Discurso ascético). ¡La belleza del arrepentimiento, la belleza del llanto, la belleza de la contrición! Como siempre, la vida cristiana tiene su mejor expresión en la misericordia. Sabio y bendito es el que acoge el dolor ligado al amor, porque recibirá el consuelo del Espíritu Santo que es la ternura de Dios que perdona y corrige. Dios perdona siempre: no lo olvidemos. Dios perdona siempre, incluso los pecados más feos, siempre. El problema está en nosotros, que nos cansamos de pedir perdón, nos encerramos en nosotros mismos y no pedimos perdón. Ese es el problema; pero Él está ahí para perdonar.

    Si tenemos siempre presente que Dios «no nos trata según nuestros pecados ni nos paga según nuestras faltas» (Sal 103,10), vivimos en la misericordia y la compasión, y el amor aparece en nosotros. Que el Señor nos conceda amar en abundancia, de amar con la sonrisa, con la cercanía, con el servicio y también con el llanto.


    [1] Cf. Exhort. ap. postsin. Christus vivit, 76; Discurso a los jóvenes de la Universidad Santo Tomás, Manila, 18 de enero de 2015; Homilía del Miércoles de Ceniza18 de febrero de 2015.



    Tomado de:
    http://www.vatican.va/


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    Nuestra Señora de Lourdes


    Hubo 18 apariciones entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858. Todas las apariciones se caracterizaron por la sobriedad de las palabras de la Virgen; en las apariciones, la Señora exhortó a la niña a rogar por los pecadores, invitó a la conversión y a la penitencia. Para conocer más sobre esta devoción acceda AQUÍ.

    Teología fundamental. 1. Existencia de Dios



    P. Ignacio Garro, jesuita
    SEMINARIO ARQUIDIOCESANO DE AREQUIPA


    1. EXISTENCIA DE DIOS
      
    1.1. VERDAD FUNDAMENTAL Y COMPROBABLE 

    La existencia de Dios es la verdad fundamental de la religión, el punto de partida. No tendría siquiera sentido hablar de la fe, de la religión o del dogma sin antes dejar sentada esta verdad. La razón humana, con su sola fuerza, sin ayuda de lo sobrenatural, puede llegar a demostrar la existencia de Dios, y a deducir muchas de sus perfecciones. 

    Ciertamente no podemos comprender a Dios, pues siendo infinito, no puede abarcarlo el limitado entendimiento humano; pero podemos conocerlo. 

    Lo anterior es, además, verdad de fe. El Concilio Vaticano I afirma que "La misma Santa Madre Iglesia sostiene y enseña que Dios, principio y fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón humana partiendo de las cosas creadas" (Const. dogm. Dei Filius, c. 2, Dz. 1785).


    1.1.1. Necesidad de querer conocer a Dios 

    El querer conocer a Dios es necesario para llegar a conocerlo. No basta tan sólo aplicar la inteligencia, sino que se requiere, además, de rectas disposiciones morales (buen comportamiento cara a Dios), pues de lo contrario es imposible conocer a Dios. 

    Aunque la existencia de Dios es una verdad que puede ser conocida por todos los hombres, sin embargo, en su conocimiento "el entendimiento humano encuentra dificultades, ya a causa de los sentidos o imaginación, ya por las concupiscencias derivadas del pecado original. Y así sucede que, en estas cosas, los hombres fácilmente se persuaden de que es falso o dudoso lo que no quieren que sea verdadero" (Pío XII, Enc. Humani Generis, 12-VIII-1950, Dz. 2305).


    1.1.2. Conocimiento natural de Dios a partir de las criaturas 

    Por ser Dios infinito en toda perfección, no lo podemos conocer directamente, sino que deducimos su existencia por medio del mundo y de las cosas creadas, que nos llevan al conocimiento del Creador. 

    Así dice San Pablo: "En efecto, las perfecciones invisibles de Dios,.... a saber: su eterno poder y su divinidad, se han hecho visibles a la inteligencia, después de la creación del mundo, a través de las cosas creadas" (Rom. 1, 20).
    La fe confirma la existencia de Dios, y además nos lo propone como el autor del orden sobrenatural. 

    1.2. DEMOSTRACIÓN RACIONAL DE LA EXISTENCIA DE DIOS 

    La existencia de Dios no es de evidencia inmediata para nosotros, sino que es fruto de un proceso discursivo, de un razonamiento. 

    En 1877 fue condenado el error de Antonio Rosmini -llamado ontologismo- que afirmaba que el conocimiento de Dios era el conocimiento más inmediato al entendimiento humano (cfr. Dz. 1891 ss.) 

    La mayoría de las pruebas tendientes a demostrar la existencia de Dios utilizan en su proceso demostrativo el principio de causalidad. 

    Santo Tomás de Aquino demuestra la existencia de Dios por cinco caminos o vías, que son: 1) Por la existencia del movimiento. 
    2) Por la causalidad eficiente. 
    3) Por los seres contingentes. 
    4) Por los diferentes grados de perfección, y 5) Por el orden del Universo. 

    A continuación señalamos sólo algunas de estas pruebas y otras que, en último término, se reducen a una de las vías de Santo Tomás. 




    1.2.1. Por la existencia del mundo 

    Enunciado: El mundo exige una causa de sí, a la que llamamos Dios. 

    Lo probamos por el principio de causalidad. Se enuncia así: "No hay efecto sin causa "; o bien: "Todo ser que comienza a existir tiene una causa de sí". 

    Este principio no se puede probar porque es evidente y se verifica de continuo en la vida cotidiana. Bastará un ejemplo: no podemos admitir que un edificio o un vestido se hayan hecho a sí mismos; nos reiríamos de quien nos dijera que aparecieron "de buenas a primeras", sin intervención de un arquitecto o un sastre. 

    Pues bien, el mundo es un efecto incomparablemente más complicado que un vestido o un edificio. Luego, no podemos admitir que haya aparecido sin que un ser le diera existencia. Este ser se llama Dios. 


    1.2.2. Por los seres contingentes 

    Enunciado: Existen seres contingentes, que exigen la existencia de un ser necesario, al que llamamos Dios. 

    Primero explicaremos qué es un ser contingente y un ser necesario. Luego veremos que los seres que hay en el mundo son contingentes. Y finalmente por medio de tres suposiciones comprobaremos que los seres contingentes comprueban la existencia del ser necesario.

    1º. Ser contingente es el que es indiferente de por sí a existir, o no. Por ejemplo, una rosa que hoy es y mañana desaparece, o que pudo no haber sido, es un ser contingente. 

    2º. Ser necesario es el que no puede no existir, porque lleva en sí la razón de su existencia. Ser necesario no hay sino uno, que es Dios. 

    Los seres que hay en el mundo son contingentes. La experiencia nos enseña que aparecen, duran un poco y luego desaparecen. 

    Los seres contingentes aparecen de tres maneras: a) o de otro ser igual a ellos, por ejemplo, un árbol da nacimiento a otro árbol, un animal a otro animal; b) o de la reunión, de los elementos que los componen; el agua se produce por la combinación del hidrógeno con el oxígeno; la piedra aparece por agregación de las partículas que la integran, etc.; o c) por creación, como nuestra alma.

    3º. Para explicar la existencia o aparición de los seres contingentes pueden hacerse tres hipótesis: 

    a) o proceden de la nada; 

    b) o proceden unos de otros en serie infinita; 

    c) o proceden de un primer ser necesario que les dio la existencia. 

    Examinemos estas tres hipótesis, o suposiciones. 

    a) La primera hipótesis: los seres proceden de la nada, es absurda, porque es imposible que la nada produzca el ser. Así, es imposible sacar del bolsillo un pañuelo que no tengo. 
    Esta verdad, elevada a la categoría de postulado científico la aceptan todos, incluso los científicos ateos que en el pasado pretendieron utilizarlo como argumento para dar una explicación de la realidad. Véanse al respecto las elocuentes palabras del biólogo Virchow, citadas en los ejercicios de este capítulo.

    b) La segunda hipótesis: los seres proceden unos de otros en serie infinita, tampoco puede admitirse, porque la serie infinita no explica nada. 

    En efecto, la serie infinita o tiene a su cabeza un ser primero, y ya no es infinita; o no tiene a su cabeza un ser primero, y entonces ¿de dónde proceden los demás seres de la serie? 

    Así Por ejemplo: una cadena de eslabones infinitos es un imposible; porque si tiene un primer eslabón, ya no es infinita y si no tiene un primer eslabón, ¿de dónde cuelgan los demás? 

    Otro ejemplo: a veces se preguntan algunos: qué fue primero, el primer huevo o la primera gallina. Pudo ser cualquiera de las dos cosas. Lo que importa es admitir la existencia del primer huevo o de la primera gallina, porque si no, no habría hoy ni huevos ni gallinas. Repugna en absoluto a nuestra mente una sucesión infinita de huevos y gallinas, sin que hubiera existido un primer huevo o una primera gallina que dieran nacimiento a los demás. 

    c) Luego nos queda por aceptar la tercera hipótesis: esto es, que los seres provienen de un ser necesario que les dio la existencia. 

    Porque si este primer ser fuera contingente, habría recibido la existencia de otro, y éste de otro; y así volveríamos a la serie infinita. 

            4º. Conclusión. La serie de los seres contingentes no se explica racionalmente sino mediante la existencia de un ser necesario, que no recibió el ser, porque lo tenía de sí mismo; y que lo comunicó a los demás. A este ser lo llamamos Dios. 

    Este argumento de la necesidad de un ser necesario es el más claro y convincente para probar la existencia de Dios. Su fuerza sólo puede ser desconocida por quien nunca ha meditado en él, o por quien se deja arrastrar por pasiones y prejuicios que ciegan la inteligencia.


    1.2.3. Por el orden del universo 

    Enunciado: El orden admirable que hay en el mundo exige la existencia de una inteligencia ordenadora, a la cual llamamos Dios. 

    Probaremos que hay en el mundo un orden admirable; y luego que este orden exige una inteligencia ordenadora. 

    1º. Hay en el mundo un orden admirabilísimo en todos los seres: 

    a) En los infinitamente grandes. Millones de astros de masa gigantesca atraviesan el espacio a velocidades fantásticas; sus órbitas se entrecruzan en multitud de puntos; pero sus movimientos están regidos por un orden y disposición admirables. 

    b) En los más pequeños. Así, la planta más humilde tiene órganos complicados y diferentes para cada función: nutrición, respiración, circulación, reproducción, etc. Todos ellos tienden a un fin preciso y determinado: la conservación del individuo y de la especie. 

    Werhner von Braun, el más importante físico del espacio, afirmaba que "los materialistas del siglo XIX y sus herederos, los marxistas del siglo XX, nos dicen que el creciente conocimiento científico de la creación permite rebajar la fe en un Creador. Pero, toda nueva respuesta ha suscitado nuevas preguntas. Cuanto más comprendemos la complejidad de la estructura atómica, la naturaleza de la vida, o el camino de las galaxias, tanto más encontramos nuevas razones para asombrarnos entre los esplendores de la creación divina" (cit. en LOBO, G., Ideología y fe cristiana, p. 163).

    2º. Este orden supone una inteligencia ordenadora. En efecto: 

    a) Sólo una inteligencia puede disponer convenientemente los medios apropiados para la obtención de un fin. En lo cual, precisamente consiste el orden. 

    b) Es un absurdo atribuir al azar y a la casualidad el orden maravilloso del mundo, porque así como lo que caracteriza a la inteligencia es el orden, así lo que caracteriza al azar es el desorden. 

    Obrar al azar es tanto como obrar ciegamente, sin el conocimiento de los medios, o sin la acertada disposición de ellos para alcanzar el fin que uno se propone. 

    Pretender que el orden prodigioso del mundo es la obra ciega y caprichosa del azar, es un absurdo. 
    Sería ridículo pretender que al tirar al azar las doce letras de la palabra inteligencia, cayeran todas en línea recta y en el orden debido para la formación de la palabra. Mayor absurdo, pretender que esto sucediera cada vez que se tiraran. Pero el absurdo llegaría a su colmo si se pretendiera explicar de esa manera el orden de los miles de letras que componen este libro, sin que hubiera intervenido en lo mínimo una mano y una inteligencia ordenadora. 

    Pues bien, mucho más absurdo es admitir que el mundo se hizo al acaso, porque el orden que hay en él es inmensamente mis complicado que el de un libro; y un orden que en millones de siglos se ha mantenido 

    Conclusión: El orden admirabilísimo que hay en el mundo prueba la existencia de una inteligencia ordenadora, a quien llamamos Dios. 


    1.2.4. Por la ley moral 

    Enunciado: La ley moral exige un legislador superior al hombre. Este legislador es Dios. 

    1º.- Se llama ley moral al conjunto de preceptos que el hombre descubre en su conciencia, que le hacen distinguir el bien del mal, y le impulsan a obrar el bien y a evitar el mal. 

    La ley moral tiene tres condiciones: 

    a) obliga a todos los hombres, 
    b) es superior al hombre y 
    c) obliga a la conciencia. 

    a) La ley moral obliga a todos los hombres sin excepción alguna; les prescribe, por ejemplo, el respeto a la vida y a la propiedad ajena; y les prohíbe el asesinato y el robo. 

    b) Es superior al hombre, quien no puede ni desconocerla, ni cambiaría. Así nadie podrá hacer que el asesinato sea bueno. 

    c) Obliga en conciencia. Cuando la observamos sentimos satisfacción; cuando la quebrantamos, aún, que sea ocultamente, remordimiento. 

    2º.- La ley moral prueba la existencia de Dios, porque como no puede haber ley sin un legislador que la dé, es necesario que la ley moral haya sido impuesta por un legislador que tenga esas tres mismas condiciones, a saber: que sea superior a los hombres, los obligue a todos, y pueda leer en su conciencia. Este legislador no puede ser sino Dios. 


    1.3. POSIBILIDAD DE NEGAR A DIOS 

    1.3.1. Los ateos. Sus clases 

    Llámanse ateos los que ignoran o niegan la existencia de Dios. Ateo viene de la palabra griega: a, sin; y Teos, Dios. 

    Es importante percatarse que en la raíz de muchas actitudes actuales que hallamos por todas partes -teatro, cine, novelas, artículos de periódico, canciones, ensayos, enseñanza universitaria, etc.- nos encontramos con abundantes puntos de pensamiento que fueron elaborados por ateos del siglo XIX, tales como Nietzsche, Feuerbach, Marx, Freud, etc. Herederos del racionalismo de Descartes y del idealismo de Hegel, el afán por someter todas las cosas a su razón les incapacitó para aceptar la realidad de Dios y pusieron al hombre como soberano del mundo y de la historia. 

    Se dividen en negativos, positivos y prácticos. 

    a) Negativos son los que no han tenido la idea de DIOS.
    b) Positivos los que teniendo la idea de Dios, niegan su existencia. 
    c) Prácticos, los que admitiendo la existencia de Dios, la niegan con sus obras, porque viven como si Dios no existiera.

    ¿Pueden existir estas tres clases de ateos? 

    a).- Puede haber ateos negativos, esto es, hombres que ignoren la existencia de Dios; pero no por largo tiempo, porque el universo y la conciencia despiertan pronto en la mente la idea de un Ser Supremo. 
    Cuando ya el hombre está en posesión de sus facultades, y reflexiona sobre sí mismo y sobre lo que le rodea, el espectáculo grandioso del universo despierta en él la idea de un Creador; y la voz de su conciencia le sugiere la idea de un ser que manda en ella y que puede premiarlo o castigarlo.

    b).- Respecto a los ateos positivos, podemos hacer una subdistinción: 

    b.1.- Puede haber ateos positivos por convicción sectaria, que nieguen a Dios, al menos temporalmente, como fruto de una educación encaminada a fomentar la creencia de que Dios no existe. 

    Esto pasa cuando se enseña a un joven, en nombre de una falsa ciencia, que Dios es una mentira; y se le trata de convencer por toda clase de argumentos falsos, que él no puede refutar por la misma ignorancia en que está. 

    "Nunca olvidaré la impresión que me produjo un soldado ruso en 1945. Acababa apenas de terminar la guerra. A la puerta del seminario de Cracovia llamó un militar. Cuando le pregunté qué quería respondió que deseaba entrar en el seminario. Mantuvimos una larga conversación. Aunque no llegó nunca a entrar en el seminario (tenía, por lo demás, ideas bastante confusas respecto de la realidad del seminario mismo), yo personalmente saqué de nuestro encuentro una gran verdad: cómo Dios logra de forma maravillosa penetrar en la mente humana, aún en las condiciones sumamente desfavorables de su negación sistemática. Durante su vida adulta mi interlocutor no había entrado casi nunca en una iglesia. En la escuela, y luego en el trabajo, había oído afirmar continuamente: ¡No existe Dios! Y a pesar de todo repetía: ¡Pero yo siempre supe que Dios existe!... y ahora querría aprender algo sobre Él". (K. Wojtyla, Signo de contradicción, p. 21). 

    b.2.- Pero no puede haber ateos por convicción científica. En otras palabras no se puede comprobar científicamente que Dios no exista. 

    Para ello sería necesario echar por tierra argumentos indestructibles; y admitir como ciertas, cosas tan absurdas como éstas: la serie infinita de los seres, la vida como brote natural de la materia (generación espontánea), y el orden maravilloso del universo como efecto del caos. 

    Sería también preciso destruir la ley moral, tan íntimamente grabada en nuestra conciencia; y aceptar que puede haber efecto sin causa. Todo esto repugna a nuestra mente. 

    c). Los ateos prácticos son muchos desgraciadamente, aún entre los católicos. Son muchos los que viven tan olvidados de Dios, que obran a cada paso como si Dios no existiera. 

    Es éste uno de los mayores males de nuestra sociedad, y la causa de que ella se muestre tan indiferente y pagana. 

    El Documento de Puebla (1979), llama la atención sobre el ateísmo práctico del liberalismo capitalista y el sistemático del marxismo (cfr. nn. 535-561). Igualmente advierte los peligros del "secularismo", en donde "Dios resultaría superfluo y hasta un obstáculo" (n. 43 5) de ahí la necesidad de conocer sus causas y motivos (n. 1113). Debe tenerse en cuenta también que no "raras veces los no creyentes se distinguen por el ejercicio de valores humanos que están en la línea del Evangelio", pero "la época no es extraña, sin embargo, a formas de ateísmo militante y a humanismos que obstruyen un desarrollo integral de la persona" (n. 1113).



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    Agradecemos al P. Ignacio Garro, S.J. por su colaboración.
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