Meditaciones: Vida, Muerte y Resurrección de Jesucristo 18


P. Fernando Basabe Manso de Zúñiga, jesuita


Continuamos con la publicación de las meditaciones diarias por el P. Fernando Basabe Manso de Zúñiga, jesuita, en esta décima octava entrega presentamos las meditaciones correspondientes al tema:

V. JESÚS EN JERUSALÉN

(Fines de Septiembre - comienzos de Octubre, año 29)

LA FIESTA DE LOS TABERNÁCULOS

Meditaciones de la 134 a la 143

Asimismo, se acompaña con enlaces a la Introducción y Breves indicaciones para hacer con fruto las meditaciones presentadas por el autor, con la finalidad de dar orientaciones básicas a los ejercitantes, y se complementa con orientaciones para realizar el examen de la meditación.

Esperamos que estas publicaciones sean de provecho espiritual, con la gracia de Dios.

ACCEDA A LAS MEDITACIONES AQUÍ




 



EJERCICIOS ESPIRITUALES en la vida cotidiana. Programa DESAFÍO - 2

 



Programa del P. Mark Link jesuita, sobre Ejercicios Espirituales para desarrollarlos en la vida diaria, en esta segunda entrega, se comparte la cuarta semana de ejercicios espirituales.
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Domingo XX del Tiempo Ordinario. Ciclo C. “He venido a prender fuego a la tierra”

 


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P. Adolfo Franco, jesuita

Lectura del santo evangelio según san Lucas (12, 49-53):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!

¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».

Palabra del Señor.


Jesús nos señala el camino de la salvación

Este párrafo del Evangelio de San Lucas recoge diversas frases de Jesús, que tienen en común un sabor fuerte, incluso se podría decir áspero: “He venido a traer fuego” “No he venido a traer paz, sino división”. 

No es un párrafo aislado en el Evangelio, el que tiene este sonido chirriante. Y es muy necesario subrayar el sabor acre que a veces tiene el Evangelio. Y esto, no para negar la bondad y mansedumbre de Jesús, sino para poner un equilibrio entre dos extremos en los que se puede caer: el de la bondad boba, y el de la exigencia inhumana y agresiva. Siempre es posible desviarse hacia uno de los dos extremos. Algunas corrientes de espiritualidad tienden hacia un extremo, otras al otro. Pero la tentación más común hoy día es hacer el seguimiento de Cristo insípido, aguado e incoloro.

La figura misma de Dios puede padecer de esta distorsión: lo hacemos tan suave, tan tolerante y permisivo, tan amansado, que más parece un abuelito chocho con barbas de algodón (con el debido respeto a los abuelos), que un verdadero Padre, forjador de hijos nobles y esforzados. Un Dios sin ninguna exigencia, no es Dios; un Jesucristo convertido en borreguito, no es el Buen Pastor.

Esto pasa con la imagen de Dios, y con la figura de los padres de familia (otro serio problema de la actualidad). El padre, a veces, ha claudicado de su labor de ser un formador de sus hijos, y ha dejado de ser exigente, prefiere ser un camarada juvenil, compinche de sus hijos. O por el contrario se convierte en un elemento ajeno, que no quiere problemas y prefiere no saberlos.

El Evangelio, revelación de ese Dios manifestado en Cristo, tiene páginas que no quisiéramos oír, y sin embargo están ahí, y no las podemos mutilar. Toda la enseñanza de Jesús sobre el infierno, no cabe duda que es una enseñanza poco atractiva, desagradable. Son diversas páginas, referidas a este tema en el Evangelio, que quisiéramos poner entre paréntesis. Tienen un talante rudo y disonante.

En el Evangelio hay enseñanzas de otro orden, igualmente difíciles y fastidiosas: las que plantean la exigencia moral del Evangelio en forma drástica: “Si tu ojo te escandaliza, arráncatelo”. No es una manera muy suave de decir las cosas. Jesucristo con frecuencia tiene un discurso impopular. De la misma manera que dice que al que escandalice a un niño “más le valiera que le ataran al cuello una piedra pesadísima y lo arrojaran al mar”.

Otras enseñanzas de colores sombríos y trazos duros, son las que nos ponen metas aparentemente inalcanzables: hay que perdonar setenta veces siete, hay que amar al enemigo, hay que buscar el último lugar, el que ama a su padre más que a mí, no es digno de mí.

Y finalmente las enseñanzas más duras del Evangelio son las referidas a nuestra salvación: “era necesario que el Mesías padeciera, para así entrar en la gloria”. La salvación tenía que hacerse a través del sufrimiento, la cruz y la muerte. Una enseñanza que Jesús nos da con sus propias acciones, más que con sus palabras. Y que aterrorizaron a los apóstoles las repetidas veces que se las comunicó.

Exigencias en la moralidad (no se permiten las actitudes ambiguas), la enseñanza sobre el infierno, las metas a que debemos aspirar, la salvación por la muerte, la necesidad de la cruz; todos estos rasgos son esenciales a la enseñanza de Jesús; sin esos rasgos dejamos al Evangelio seriamente averiado.

Ciertamente que el Evangelio es la “Buena Nueva”, y el mensaje central es que Dios es amor, y que es nuestro Padre. Pero hay que devolverle el sabor y el brillo que tiene. Hoy día vivimos en una sociedad “light”, o como otros dicen, “descafeinada”, y tendemos a proyectar este carácter aguado al Evangelio mismo; por eso la importancia de las enseñanzas que nos da hoy San Lucas con estos versículos que recoge la liturgia de este domingo. 



Escuchar AUDIO o descargar en MP3

Voz de audio: José Alberto Torres Jiménez.
Ministerio de Liturgia de la Parroquia San Pedro, Lima. 
Agradecemos a José Alberto por su colaboración.

...

Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.

Para otras reflexiones del P. Adolfo acceda AQUÍ.

 








San Maximiliano Kolbe

 

Fiesta 14 de agosto

Maximiliano Kolbe: Al dar su vida por un hermano se asemejó a Cristo

A setenta y nueve años de su muerte, recordamos a San Maximiliano María Kolbe, “modelo de todos los mártires” con las palabras de su Santo compatriota, el Papa Juan Pablo II, quien en su homilía de la solemne Misa de canonización, en 1982, destacó la figura de este hombre que encarnó perfectamente las palabras del Redentor. Y cuya inspiración de toda su vida fue la Inmaculada

Ciudad del Vaticano

Hoy (14 de agosto) se celebra la memoria litúrgica de San Maximiliano María Kolbe, un fraile franciscano conventual polaco que murió voluntariamente, en lugar de un desconocido, en el campo alemán de concentración de Auschwitz, en la Polonia ocupada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Nació en Zduńska Wola, el 8 de enero de 1894 y falleció en Auschwitz un día como el de hoy, pero de 1941.

También fue un activo promotor de la veneración al Inmaculado Corazón de María. Fundó y supervisó la llamada “Ciudad de la Inmaculada”, un complejo religioso cerca de Varsovia, con un monasterio, un seminario, una editorial y una estación de radio. Además, fundó publicaciones y divulgó otras, a la vez que, incansablemente, promocionó la labor de otras organizaciones marianas.

Mártir por la caridad

El 10 de octubre de 1982 el Papa San Juan Pablo II lo canonizó y lo declaró mártir por la caridad. Y la Iglesia Católica lo venera como santo patrón de los operadores de radio altruistas, de los que padecen adicciones a las drogas, de los presos políticos y del movimiento pro-vida. Por sus esfuerzos en la consagración y confianza en la Virgen María, se lo conoce también como el "Apóstol de la consagración a María”. ​

Apóstol de la consagración a María

San Maximiliano María Kolbe fundó una organización religiosa llamada “Milicia de la Inmaculada”, cuyo fin era lograr la conversión de los pecadores, herejes, cismáticos, infieles y, especialmente, de los masones, sin olvidar la santificación de sí mismos y todos bajo el patrocinio de la Bienaventurada Virgen María Inmaculada y mediadora.


“Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”

Encarnó perfectamente las palabras del Señor

Tras ser venerado como “Beato” desde el año 1971, el domingo 10 de octubre de 1982, San Juan Pablo II canonizó a su compatriota Maximiliano Kolbe en la Plaza de San Pedro. La homilía del Pontífice polaco comenzaba con las palabras del Evangelista San Juan: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”, que este Santo supo encarnar a la perfección, puesto que, como dijo el Papa Wojtyła, a partir de ese día “la Iglesia quiere llamar ‘santo’ a un hombre a quien le fue concedido cumplir de manera rigurosamente literal estas palabras del Redentor”. Y recordaba:

Hacia finales de julio de 1941, después que los prisioneros, destinados a morir de hambre, habían sido puestos en fila por orden del jefe del campo, este hombre, Maximiliano María Kolbe, se presentó espontáneamente, declarándose dispuesto a ir a la muerte en sustitución de uno de ellos. Esta disponibilidad fue aceptada, y al padre Maximiliano, después de dos semanas de tormentos a causa del hambre, le fue quitada la vida con una inyección mortal, el 14 de agosto de 1941.

Juan Pablo II recordó en su biografía que “todo esto sucedía en el campo de concentración de Auschwitz (Oswiecim), donde fueron asesinados durante la última guerra unos cuatro millones de personas, entre ellas Edith Stein (la carmelita sor Teresa Benedicta de la Cruz), a quien el mismo Santo Padre canonizaría años más tarde, el 11 de octubre de 1998. El Papa Wojtyła también dijo en su homilía:

“La desobediencia al mandamiento de Dios creador de la vida: ’No matarás’, causó en ese lugar la inmensa hecatombe de tantos inocentes. En nuestros días, pues, nuestra época ha quedado así horriblemente marcada por el exterminio del hombre inocente”

Reivindicó el derecho a la vida en un lugar de muerte

De manera que – afirmó Juan Pablo II – el Padre Maximiliano Kolbe, “prisionero del campo de concentración, reivindicó, en el lugar de la muerte, el derecho a la vida de un hombre inocente, uno de los cuatro millones”. Y de hecho aquel hombre, Franciszek Gajowniczek, vivía entonces y estaba allí presente entre quienes participaban en la solemne ceremonia de canonización.

“El Padre Kolbe reivindicó su derecho a la vida, declarando la disponibilidad de ir él mismo a la muerte en su lugar, ya que ese hombre era un padre de familia y su vida era necesaria para sus seres queridos”

Dio testimonio de Cristo

“De este modo – prosiguió Juan Pablo II – el Padre Maximiliano María Kolbe reafirmó así el derecho exclusivo del Creador sobre la vida del hombre inocente y dio testimonio de Cristo y del amor. Así, escribe, en efecto, el Apóstol Juan: ‘En esto hemos conocido la caridad: en que Él dio su vida por nosotros; y nosotros debemos dar nuestra vida por nuestros hermanos’”.

Preciosa es a los ojos del Señor la muerte de los justos

Al poner de relieve el valor especial que a los ojos de Dios tiene la muerte por martirio del Padre Maximiliano Kolbe, San Juan Pablo II dijo al recordar el Salmo 115 que reza: “Preciosa es a los ojos del Señor la muerte de los justos”:

“Mediante la muerte de Cristo en la Cruz se realizó la redención del mundo, ya que esta muerte tiene el valor del amor supremo. Mediante la muerte del Padre Maximiliano Kolbe, un límpido signo de tal amor se ha renovado en nuestro siglo, que en tan alto grado y de tantos modos está amenazado por el pecado y la muerte”

Modelo de todos los mártires

El Papa polaco invitaba a glorificar aquel día las grandes obras de Dios en el hombre. Y a hacerlo porque “ante todos nosotros, reunidos aquí, el Padre Maximiliano Kolbe levanta el cáliz de la salvación, en el que está recogido el sacrificio de toda su vida, sellada con la muerte de mártir por un hermano”.

Maximiliano se preparó a este sacrificio definitivo siguiendo a Cristo desde los primeros años de su vida en Polonia. De aquellos años data el sueño arcano de dos coronas: una blanca y otra roja, entre las que nuestro santo no elige, sino que acepta las dos. Desde los años de su juventud estaba invadido por un gran amor a Cristo y por el deseo del martirio.

“Este amor y este deseo lo acompañaron en el camino de su vocación franciscana y sacerdotal, para la que se preparó en Polonia y en Roma. Este amor y este deseo lo siguieron a través de todos los lugares de su servicio sacerdotal y franciscano en Polonia, y en su servicio misionero en Japón”

La inspiración de toda su vida fue la Inmaculada

Hacia el final de su homilía San Juan Pablo II afirmó que “Dios probó a Maximiliano María y lo encontró digno de sí. Lo probó como oro en el crisol y le agradó como un holocausto”. Y añadió que “semejante vida es fruto de la muerte a la manera de la muerte de Cristo. La gloria es la participación en su resurrección”.

“El fruto de la muerte heroica de Maximiliano Kolbe perdura de modo admirable en la Iglesia y en el mundo (…). La Iglesia acepta este signo de victoria, conseguida mediante el poder de la redención de Cristo, con veneración y con gratitud”

Apóstol infatigable de la devoción a la Inmaculada

A la hora del rezo del Ángelus y después de la solemne ceremonia de canonización, San Juan Pablo II recodaba “las inspiradas palabras del nuevo Santo, Maximiliano María Kolbe, apóstol infatigable de la devoción a la Inmaculada” quien destacaba el misterio de la Encarnación del Verbo en el seno purísimo de María Santísima afirmando:

María según San Maximiliano Kolbe

“Al cumplirse el tiempo de la venida de Cristo, Dios Uno y Trino crea exclusivamente para Sí a la Virgen Inmaculada, la colma de gracia y habita en Ella (‘El Señor es contigo’). Y esta Virgen Santísima con su propia humildad cautiva de tal manera su Corazón, que Dios Padre le da por Hijo a su propio Hijo Unigénito; Dios Hijo desciende a su seno virginal, mientras Dios Espíritu Santo plasma en Ella el cuerpo santísimo del Hombre-Dios. Y el Verbo se hizo carne como fruto del amor de Dios y de la Inmaculada”.

“María es el don maravilloso que Cristo ha hecho a la Iglesia y a la humanidad. Para atraer a las almas y transformarlas mediante el amor, Cristo manifestó el propio amor iluminado, el propio Corazón inflamado de amor por las almas, un amor que le ha impulsado a subir a la cruz, a permanecer con nosotros en la Eucaristía y a entrar en nuestras almas y a dejarnos en testamento su propia Madre como Madre nuestra”



Tomado de:

https://www.vaticannews.va/es/iglesia/news/2020-08/maximiliano-kolbe-al-dar-su-vida-por-un-hermano-se-asemejo.html




Ofrecimiento Diario - Orando con el Papa Francisco en el mes de AGOSTO 2022: Por los pequeños y medianos empresarios

 


 



RED MUNDIAL DE ORACIÓN DEL PAPA
APOSTOLADO DE LA ORACIÓN

INTENCIONES DEL PAPA PARA EL MES DE AGOSTO




OFRECIMIENTO DIARIO

Padre Bueno, sé que estás conmigo.
Aquí estoy en este nuevo día.
Pon una vez más mi corazón
junto al Corazón de tu Hijo Jesús,
que se entrega por mí y que viene a mí en la Eucaristía.
Que tu Espíritu Santo me haga su amigo y apóstol, 
disponible a su misión de compasión.
Pongo en tus manos mis alegrías y esperanzas,
mis trabajos y sufrimientos, todo lo que soy y tengo,
en comunión con mis hermanos y hermanas de esta red mundial de oración.
Con María te ofrezco mi jornada por la misión de la Iglesia y por la intención de Oración del Papa para este mes:

«Recemos para que los pequeños y medianos empresarios, duramente afectados por la crisis económica y social, encuentren los medios necesarios para continuar su actividad al servicio de las comunidades en las que viven.»
AMÉN




ORACIÓN

Señor Jesucristo, soñamos un mundo nuevo

en el que el trabajo sea fuente de dignidad,

de desarrollo y de sostenimiento económico

para todas las personas sin distinción.

Tú conociste el desafío de trabajar bien,

sabes de la dureza, el cansancio y la alegría

del trabajo sencillo.

Ayuda con tu Espíritu a los empresarios,

especialmente a los pequeños

más castigados por la crisis,

para que encuentren los medios para continuar

dando trabajo digno, prestando servicio en sus comunidades

y haciendo crecer una economía sustentable

que ayude a construir el Reino del Padre.

Amén.


Padre Nuestro…

Ave María...

Gloria...

Amén




LUEGO DEL OFRECIMIENTO DIARIO
RECEMOS DURANTE LA MAÑANA, EL DÍA Y POR LA NOCHE


ENLACES AQUÍ

DESCARGUE EN PDF LAS ORACIONES
Revista virtual RED MUNDIAL DE ORACIÓN DEL PAPA, AGOSTO 2022, Nº70.
AQUÍ.



INTENCIÓN DEL MES

El Video del Papa de agosto: Por los pequeños y medianos empresarios

En su mensaje, el Santo Padre ensalza la responsabilidad social de los pequeños y medianos empresarios. Aquellos que, por ejemplo, tienen un taller o un comercio “invierten en la vida generando bienestar, oportunidades y trabajo”, dice, y subraya el impacto negativo que tienen las crisis en las pequeñas y medianas empresas.

El Video del Papa de agosto acaba de publicarse con la intención de oración que Francisco confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa. Este mes, el Santo Padre pide “para que los pequeños y medianos empresarios, duramente afectados por la crisis económica y social, encuentren los medios necesarios para continuar su actividad al servicio de las comunidades en las que viven”.

La crisis que vivimos 
“Como consecuencia de la pandemia y las guerras, el mundo se enfrenta a una grave crisis socioeconómica”, dice el Papa y señala que los pequeños y medianos empresarios son unos de los principales afectados. Según datos del Banco Mundial de 2021, una de cada cuatro empresas perdió la mitad de su volumen de ventas a causa de la pandemia a nivel global. Además, las ayudas públicas son débiles precisamente donde más se necesitan: en los países pobres y para las pequeñas empresas. 

En este sentido, el Papa Francisco elogia a los que “con valor, esfuerzo y sacrificio, invierten en la vida generando bienestar, oportunidades y trabajo”. Entre los pequeños y medianos empresarios están incluidos los que regentan un comercio, un restaurante o un taller. Pero también aquellos que se dedican a tareas de limpieza o transporte, los artesanos, entre tantos otros. Ellos son “los que no salen en las listas de los más ricos y poderosos y, a pesar de las dificultades, crean puestos de trabajo manteniendo su responsabilidad social”. 

El comentario de P. Frédéric Fornos S.J.
El P. Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, comentó a propósito de esta intención: “Las crisis que estamos viviendo, son -como dice el Papa- un ‘momento Noé’, una oportunidad para construir algo diferente. En este sentido son de gran importancia los pequeños y medianos empresarios, su fuerza creativa, su capacidad de aportar soluciones desde abajo. Sin ellos no hubiera sido posible atravesar la crisis del Covid y siguen siendo necesarios ahora. Por eso es importante rezar por ellos”.

(Por la Red Mundial de Oración del Papa).

ACTITUDES PARA LA VIDA COTIDIANA

SOSTENER LO PEQUEÑO
“Hay una gran variedad de sistemas alimentarios campesinos y de pequeña escala que sigue alimentando a la mayor parte de la población mundial, utilizando una baja proporción del territorio y del agua, y produciendo menos residuos, sea en pequeñas parcelas agrícolas, huertas, caza y recolección silvestre o pesca artesanal” (Papa Francisco) (LS 129).
Adquiere lo que necesitas comprando a pequeños productores y empresarios.

AYUDAR
  “Para que siga siendo posible dar empleo, es imperioso promover una economía que favorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial” (Papa Francisco) (LS 129). 
Difunde información y promueve la actividad de pequeños productores y empresarios de tu zona.

TRABAJAR BIEN
 “El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal” (Papa Francisco) (LS 128). 
Haz bien tu trabajo por pequeño que sea y ayuda a los hermanos y hermanas en el suyo.

BUSCAR SOLUCIONES
“Las autoridades tienen el derecho y la responsabilidad de tomar medidas de claro y firme apoyo a los pequeños productores y a la variedad productiva”. (Papa Francisco) (LS 129). 
¿De qué modo puedes ayudar y favorecer a quienes con su pequeña empresa sostuvieron servicios indispensables en tiempos de crisis? Panaderos, farmacéuticos, verduleros…

COLABORAR CON OTROS
“La actividad empresarial, que es una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos, puede ser una manera muy fecunda de promover la región donde instala sus emprendimientos, sobre todo si entiende que la creación de puestos de trabajo es parte ineludible de su servicio al bien común.” (Papa Francisco) (LS 129). 
Acércate a los pequeños empresarios de tu zona, interiorízate de su situación para acompañarlos y discernir caminos de ayuda.

Fuente: ClickToPray




RECURSOS EN LA RED

A. Cada Primer Viernes en Youtube, se pude buscar "El Video del Papa".

B. "Click To Pray" es una aplicación para teléfonos inteligentes (iOS y Android) en donde puedes unirte cada día a la red Mundial de Oración del Papa. Descarga ClickToPray [App Store] [Google Play]

C. Para comunicarnos:
apostolado.oración.peru@gmail.com



Catequesis del Papa sobre la vejez: 16. "Voy a prepararos un lugar" (cf. Jn 14, 2). Vejez, tiempo proyectado hasta su culminación.

 


PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Aula Pablo VI
Miércoles, 10 de agosto de 2022

[Multimedia]

_________________________

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Estamos ahora en las últimas catequesis dedicadas a la vejez. Hoy entramos en la conmovedora intimidad de la despedida de Jesús a sus seguidores, ampliamente narrada en el Evangelio de Juan. El discurso de despedida comienza con palabras de consuelo y promesa: "No se turbe vuestro corazón" (14,1); "Cuando me haya ido y os haya preparado un lugar, vendré otra vez y os llevaré conmigo, para que también vosotros estéis donde yo estoy" (14, 3). Estas son hermosas palabras del Señor.

Poco antes, Jesús le había dicho a Pedro: tú "me seguirás más tarde" (13,36), recordándole el paso por la fragilidad de su fe. El tiempo de vida que les queda a los discípulos será inevitablemente un paso por la fragilidad del testimonio y por los desafíos de la fraternidad. Pero también será un paso a través de las bendiciones emocionantes de la fe: "El que cree en mí, él también hará las obras que yo hago y hará las mejores" (14:12). ¡Piensa qué promesa es esta! ¡No sé si lo pensamos completamente, si lo creemos completamente! No sé, a veces pienso que no...

La vejez es el tiempo propicio para el testimonio conmovedor y feliz de esta espera. Los ancianos están esperando, esperando una reunión. En la vejez, las obras de fe, que nos acercan a nosotros ya otros al reino de Dios, ahora están más allá del poder de las energías, las palabras, los impulsos de la juventud y la madurez. Pero justamente así hacen aún más transparente la promesa del verdadero destino de la vida. ¿Y cuál es el verdadero destino de la vida? Un lugar en la mesa con Dios, en el mundo de Dios Sería interesante ver si hay alguna referencia específica en las Iglesias locales, destinada a revivir este ministerio especial de esperar al Señor - es un ministerio, el ministerio de la espera del Señor - potenciar los carismas individuales y las cualidades comunitarias del anciano.

Una vejez que se consume en la degradación de las oportunidades perdidas, trae degradación para uno mismo y para todos. En cambio, la vejez vivida con mansedumbre, vivida con respeto por la vida real, disuelve definitivamente la incomprensión de un poder que debe bastarse a sí mismo y a su propio éxito. Disuelve incluso la incomprensión de una Iglesia que se adapta a la condición mundana, pensando así regir definitivamente su perfección y cumplimiento. Cuando nos liberamos de esta presunción, el tiempo de envejecimiento que Dios nos concede es ya en sí mismo una de esas obras "mayores" de las que habla Jesús, es más, es una obra que a Jesús no le fue encomendada: su muerte, su ¡la resurrección y su ascensión al Cielo lo hicieron posible para nosotros! Recordemos que "el tiempo es mayor que el espacio". Es la ley de iniciación. Nuestra vida no está hecha para encerrarse en sí misma, en una imaginaria perfección terrenal: está destinada a ir más allá, por el paso de la muerte, porque la muerte es un paso. De hecho, nuestro lugar estable, nuestro punto de llegada no está aquí, está al lado del Señor, donde Él mora para siempre.

Aquí, en la tierra, comienza el proceso de nuestro "noviciado": somos aprendices de vida, que -entre muchas dificultades- aprendemos a apreciar el don de Dios, honrando la responsabilidad de compartirlo y hacerlo fructificar para todos. El tiempo de vida en la tierra es la gracia de este pasaje. La confianza de detener el tiempo -querer la eterna juventud, el bienestar ilimitado, el poder absoluto- no sólo es imposible, es delirante.

Nuestra existencia en la tierra es el tiempo de la iniciación a la vida: es la vida, pero te lleva adelante a una vida más plena, la iniciación de una vida más plena; una vida que encuentra plenitud sólo en Dios. Somos imperfectos desde el principio y permanecemos imperfectos hasta el final. En el cumplimiento de la promesa de Dios, la relación se invierte: el espacio de Dios, que Jesús nos prepara con todo cuidado, es mayor que el tiempo de nuestra vida mortal. Aquí: la vejez acerca la esperanza de este cumplimiento. A estas alturas, la vejez conoce definitivamente el sentido del tiempo y las limitaciones del lugar donde vivimos nuestra iniciación. La vejez es sabia para esto: los viejos son sabios para esto. Por eso es creíble cuando invita a regocijarse por el paso del tiempo: no es una amenaza, es una promesa. La vejez es noble, no necesita maquillarse para mostrar su nobleza. Quizás el truco viene cuando falta la nobleza. La vejez es creíble cuando invita a regocijarse en el paso del tiempo: pero el tiempo pasa y esto no es una amenaza, es una promesa. ¡La vejez que redescubre la profundidad de la mirada de la fe no es conservadora por naturaleza, como dicen! El mundo de Dios es un espacio infinito, sobre el que ya no pesa el paso del tiempo. Y precisamente en la Última Cena, Jesús se proyectó hacia esta meta, cuando dijo a los discípulos: "De ahora en adelante no beberé más de este fruto de la vid, hasta el día en que lo beberé de nuevo con vosotros en el reino de mi Padre" (Mt 26,29). Se pasó. En nuestra predicación, el Paraíso está a menudo lleno de bienaventuranza, de luz, de amor. Quizás echa de menos un poco de vida. Jesús, en las parábolas, hablaba del reino de Dios dándole más vida. ¿No somos más capaces de este nosotros, al hablar de la vida que continúa?

Queridos hermanos y hermanas, la vejez, vivida en la espera del Señor, puede convertirse en la completa "apología" de la fe, que da a cada uno razón de nuestra esperanza para todos (cf. 1 P 3, 15). Porque la vejez hace transparente la promesa de Jesús, proyectándose hacia la Ciudad Santa de la que habla el libro del Apocalipsis (capítulos 21-22). La vejez es la etapa de la vida más adecuada para difundir la buena noticia de que la vida es una iniciación para una realización definitiva. Los viejos son una promesa, un testimonio de promesa. Y lo mejor está por venir. Lo mejor está por venir: es como el mensaje de los viejos y los viejos creyentes, lo mejor está por venir. ¡Dios nos conceda a todos una vejez capaz de esto!



Tomado de:

https://www.vatican.va/content/francesco/it/audiences/2022/documents/20220810-udienza-generale.html (Traducido al español)

Para anteriores catequesis del Papa AQUÍ

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Doctrina Social de la Iglesia - 37. La Empresa V

 


P. Ignacio Garro, jesuita †

6. LA EMPRESA. CONFLUENCIA DE CAPITAL Y TRABAJO

(Continuación)


6.7.3.- RÉGIMEN DE SOCIEDAD EMPRESARIAL

La Iglesia se opuso a la "ley de bronce de los salarios" aduciendo lo siguiente: El trabajador es persona a imagen de Dios, y no puede ser sometido a ese mecanismo simplista del mercado laboral, como si fuera pura materia o un elemento más en el proceso de producción de bienes y servicios.

Citas de documentos: G et S, 67-68; LE, nº 1, 6, 9, 13, 24-25, y 34. Los últimos capítulos de la SRS; CA, nº 22 etc.

Reproducimos el siguiente texto de la CA, nº 34a: "Por encima de la lógica de los intercambios a base de los parámetros y sus formas justas, existe algo que es debido al hombre porque es hombre, en virtud de su eminente dignidad".

Sólo en este horizonte la Iglesia acepta el régimen de salariado, destacando todas las condiciones personales, familiares, etc, para que dicho salario sea justo y permita al trabajador y a su familia vivir satisfactoriamente.

Sin embargo, la Iglesia se aventuró a señalar algunas pistas para superar el salario por el salario apuntando hacia el "contrato de sociedad". "Sociedad" está tomada aquí en la dimensión de "trabajo" que quiere decir aquí "cogestión"[1]. "Cogestión", es un neologismo formado por el prefijo: "co", del latín "cum" + "gestión", es decir, "acción de dirigir, administrar con otro, u otros". La cogestión es, pues, una forma de participación en la dirección de la empresa por parte de aquellos que en ella trabajan y colaboran. La cogestión es una forma de participación que ofrece oportunidades de participar en la elaboración de las decisiones gerenciales. No constituye propiamente un derecho, porque, si fuera un derecho, todas las modalidades de contrato en régimen salarial serían de suyo, injustas, pues por lo general en los contratos salariales casi nunca se contempla la cogestión.

La cogestión es, en verdad, un objetivo deseable, como factor de promoción humana dentro de la empresa, mediante el propio trabajo productivo. La cogestión puede extenderse a diversas áreas, en niveles diferentes de competencia:

a..- Mediante la participación consultiva, cuando lo colaboradores gozan de voz sobre los asuntos sociales de la empresa, como condiciones de trabajo, problemas de salarios y de previsión social.

b.- Mediante la participación deliberativa, cuando sobre los mismos asuntos, gozan de voz y voto y pueden decidir.

Estas dos formas de participación en la cogestión suelen ser aplicables a empresas de pequeño tamaño, o dentro de las grandes empresas, se limitan a determinadas áreas o departamentos concretos, no a la dirección general.

La DSI se ha ocupado de este tema y ha puesto gran interés en que se estudie y generalice como modelo ideal de participación del trabajador en la producción y buena marcha de la empresa. Veamos los siguiente textos.

QA, nº 65: "De todos modos, estimamos que estaría más conforme con las actuales condiciones de la convivencia humana que, en la medida de lo posible, el contrato de trabajo se suavizara algo mediante el contrato de sociedad, como ha comenzado a efectuarse ya de diferentes maneras, con no poco provecho de patronos y obreros. De este modo los obreros y empleados se hacen socios  en el dominio y en la administración o participan, en cierta medida, de los derechos percibidos".

LE, nº 8d: "Con frecuencia, los hombres del trabajo pueden participar, y efectivamente participan, en la gestión y en el control de la productividad de las empresas".

Como vemos por estos criterios, la Iglesia se inclina hacia participación del trabajo en la gestión de la empresa, es decir, la cogestión. Aquí reside un mérito genial de la Iglesia, que supera al marxismo: el haber intuido que el trabajador, sólo por el hecho de serlo, debe ser amo y gestor del capital, por medio del método empresarial de la "cogestión".

Lo vemos innegablemente expresado en el siguiente texto de la LE, nº 14g: "Se puede hablar de socialización únicamente cuando queda asegurada la subjetividad de la sociedad, es decir, cuando toda persona, basándose en su propio trabajo, tenga pleno título a considerarse al mismo tiempo "copropietario" de esa especie de gran taller de trabajo en el que se compromete con todos". Y todo esto ¿Por qué? Porque el trabajador es "persona" (inteligente, libre, imagen de Dios) y, como tal, causa eficiente de la producción; mientras que el capital es "cosa", mero instrumento. El trabajo es lo que el hombre es (el ser), el capital es lo que el hombre tiene (el tener). El trabajo tiene la primacía sobre el capital. El capital debe de estar al servicio del trabajo. Lo vemos a continuación:

G et S, nº 35: "La actividad humana, así como procede del hombre, así también se ordena al hombre. Pues éste con su acción no sólo transforma las cosas y la sociedad, sino que se perfecciona a sí mismo. Aprende mucho, cultiva sus facultades, se supera y trasciende las cosas. Tal superación, rectamente entendida, es más importante que las riquezas exteriores que puedan acumularse. El hombre vale más por lo que "es" que por lo que "tiene".

G et S, nº 67: "El trabajo humano que se ejerce en la producción y en el comercio o en los servicios es muy superior a los restantes elementos  de la vida económica, pues estos últimos no tienen otro papel que el de instrumentos".

LE, nº 12a: "Ante la realidad actual... en la que los medios técnicos - fruto del trabajo humano - juegan un papel primordial, ... se debe ante todo recordar un principio enseñado siempre por la Iglesia. Es el principio de la prioridad del trabajo sobre el capital. Este principio se refiere directamente al proceso mismo de la producción, respecto al cual el trabajo es siempre una causa eficiente primaria, mientras el capital, siendo el conjunto de los medios de producción, es sólo un instrumento o la causa instrumental. Este principio es una verdad evidente que se deduce de toda la experiencia histórica del hombre".

No obstante, como se habrá advertido, no decimos que el "trabajo" sea el amo y gestor, es decir, el gestor exclusivo, al ciento por ciento. Cuando la DSI defiende el derecho de propiedad privada de los medios de producción, afirma naturalmente la facultad del propietario de disponer libremente de esos bienes.

Indicamos algunas referencias: RN, nº 3 al 7; RN, nº 8 al 16; QA, nº 44; MM, nº 108-109; LE, nº 14; CA, nº 24,25,43.

LE, nº 14c: "Como ya se ha recordado, ... la propiedad se adquiere ante todo mediante el trabajo, para que ella sirva al trabajo. Esto se refiere de modo especial a los medios de producción ... estos no pueden ser poseídos contra el trabajo, no pueden ser ni siquiera poseídos para posee, porque el único título legítimo para su posesión, y esto ya sea en la forma de la propiedad privada, ya sea en la propiedad pública o colectiva, es que sirvan para el trabajo".[2]

La LE, nº 14b: dice: "La tradición cristiana no ha sostenido nunca este derecho[3] como absoluto e inviolable. Al contrario, siempre lo ha entendido en el contexto más amplio del derecho común de todos a usar los bienes de la creación entera, es decir, el derecho a la propiedad privada como subordinado al derecho al uso común, al destino universal de los bienes".



    [1] Cfr.- "Cogestión", en "Pequeña Enciclopedia de la Doctrina Social de la Iglesia". F. Bastos de Avila, SJ. Edic. Paulinas

    [2] Cfr. SRS. nº 29. CA, nº 36. Leer.

    [3] Se trata del derecho a poder usar libre y disponiblemente de los bienes propios.

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Damos gracias a Dios por la vida del P. Ignacio Garro, SJ † quien, como parte del blog, participó con mucho entusiasmo en este servicio pastoral, seguiremos publicando los materiales que nos compartió.


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Domingo XIX del Tiempo Ordinario. Ciclo C. Estad en vela

 


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P. Adolfo Franco, jesuita.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (12, 32 - 48):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino.

Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.

Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo.

Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos.

Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa.

Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

Pedro le dijo:

«Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?».

Y el Señor dijo:

«¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas?

Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes.

Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles.

El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos.

Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá».

Palabra del Señor

 

Jesús nos describe con detalle "el perfil" del cristiano.

Jesús hablando con sus apóstoles les dice que no tengan miedo, aunque sean un grupo tan pequeño (les dice “un pequeño rebaño”), y esto porque el Padre ha decidido nada menos que darles el Reino. Y a este propósito les dice cómo deben ser ellos, cómo debe ser el verdadero discípulo.

Debe ser un hombre que tenga confianza, que no viva en el temor. Que sepa buscar los verdaderos bienes, y que lo demás lo venda y lo entregue en limosna. Jesús imagina a un verdadero discípulo, como alguien que tiene puesto su corazón en el único bien que no se agota, en el bien definitivo, en Dios que es el Bien. Y mientras vive en este mundo Jesús invita al verdadero discípulo a que siempre tenga la lámpara encendida. Siempre creyendo y siempre esperando. Que tenga una vida iluminada por la lámpara que es la luz de Dios mismo. Y en una actitud vigilante, como el que espera la llegada de su Señor. como un gran acontecimiento. Y que mientras llega el Señor espera, está vigilante y trata bien a sus hermanos y que no hace daño a nadie.

Es una hermosa y exigente descripción de lo que debe ser un cristiano. Un hombre alegre y positivo, que de nada depende, que ama a Dios hasta querer darle todo, y dárselo en los hermanos. Un hombre que siempre tiene luz, y está en la luz. Un hombre lleno de esperanza, que comunica esa esperanza, y que es la esperanza de estar caminando hacia Dios, el gran porvenir, donde las riquezas son verdaderas y nada las corroe. Y que vive la vida con verdad, con bondad y como un servicio.

El Señor no quiere menos de cada uno de nosotros, y nos hace en esos términos su propuesta. Este es el “humanismo” del Evangelio.

Y se juntan en él estas dimensiones: la alegría, el desprendimiento y la libertad, el amor y la ilusión por Dios. La fe que le da verdad y autenticidad a toda su vida y sus acciones. Y esa firmeza en el caminar que da la certeza de saber a dónde se encaminan los pasos. Se junta con esto el vivir en fraternidad, con todos los compañeros de este viaje que es la vida.

El centro de todo esto es el amor de Dios, la apertura del corazón a este Dios infinito y cercano, Padre, corazón donde el hombre vive seguro, y donde la vida es un manantial. Y ahí en ese “escondite” del corazón de Dios todas las sombras y los temores se quedan fuera, no pueden entrar. En ese calor el hombre escucha las palabras del que lo ama y que le dice: no tengas miedo.

Y al vivir cerca de la fuente de la vida, el cristiano sabe lo que es el tesoro, y vende todo lo demás, porque nada le puede interesar de verdad, después de haber experimentado y vivido lo que es el Supremo Bien. Todo lo demás son sombras, y son baratijas, que vale la pena darlas, para asegurar ese amor, que se ha descubierto. Fuera de ese Tesoro, nada es tesoro; por eso San Pablo en determinado momento dirá de todo eso que el mundo tanto estima: todo lo juzgo basura, con tal de poseer a Cristo.

Por ese contacto interior con el Dios de la vida, por esa relación de amor hondo que se ha establecido, la vida se ha iluminado, la lámpara se ha encendido. Se ha hecho la claridad hacia dentro y hacia fuera. Y ahora es importante mantener la lámpara encendida, para que guíe nuestros pasos, y nos haga ver con diafanidad los verdaderos valores, la realidad auténtica de las cosas. Tener las lámparas encendidas.

Y nos llena de ilusión saber que nuestro Padre nos ha prometido el Reino, por eso caminamos con esperanza hacia la meta donde lo encontraremos a El, al Dios adorado, ya sin velos y sin sombras, y donde el amor será todo Luz y la luz será todo Amor.

El Señor nos invita a construir este camino y este futuro, estando alerta y sirviendo al Señor en los hermanos, teniendo de verdad a nuestros compañeros de este camino de la vida, de verdad como hermanos a los que queremos hacer todo bien, sirviéndolos como presencias del Señor a quien seguimos y hacia el que caminamos.




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Voz de audio: José Alberto Torres Jiménez.
Ministerio de Liturgia de la Parroquia San Pedro, Lima. 
Agradecemos a José Alberto por su colaboración.

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Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.

Para otras reflexiones del P. Adolfo acceda AQUÍ.

 





ESPECIAL: SAN IGNACIO DE LOYOLA


En este mes en que se celebra la fiesta de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús - Jesuitas, compartimos nuestras publicaciones dedicadas a su vida y su obra, y también enlaces a conferencias en YouTube del Canal de Jesuitas del Perú, para ello acceda a los siguientes enlaces:


En YouTube:



A. M. D. G.