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Dogmas de la Virgen María



Por: Sebastián Campos | Fuente: Catholic-link.com

Mucho de lo que hoy afirmamos sobre la Virgen María nacieron de Concilios. esos son los Dogmas Marianos


Los católicos adoramos unicamente a Dios, pero pese al amor que le podemos profesar, nos podemos sentir intimidados por Él e incluso pensar que es alguien distante a nosotros, imposible de alcanzar.

Por ello es que, después de la Santísima Trinidad, la Virgen María es fundamental en nuestra vida de fe y en la historia del Cristianismo. Además de su ejemplo de vida y de las muchas enseñanzas que podemos desprender de su testimonio; su rol, los atributos que Dios le concede y su constante intervención en medio de la historia, la convierten, no solo en un personaje histórico digno de ser estudiado, sino que en algo mucho más grande. El problema es que, al no ser una diosa sino una criatura, como todos nosotros, muchos se han confundido y han puesto en duda quién es realmente María. Por eso, la Iglesia a lo largo de los siglos, ha ido desarrollando una rama de la teología que ha denominado “Mariología”.

La Virgen se ha manifestado a videntes y personas que han recibido revelaciones y mensajes. Junto con eso, han habido momentos en que Obispos, Cardenales y Papas se han detenido a reflexionar y pedirle a Dios que nos ayude a comprender sus misterios, en particular los relacionados a la Virgen María y mucho de lo que hoy afirmamos sobre la Virgen María, nace de estas reuniones, los Concilios.

De ellos, hoy en día la Iglesia afirma que existen Dogmas Marianos, es decir verdades de la fe que son irrefutables y que forman parte de lo que que creemos y de cómo debemos vivir y celebrar nuestra fe, en particular, lo relacionado a la veneración Mariana. Estos son muy importantes en nuestra experiencia espiritual, de hecho se celebran con especial dedicación en el calendario litúrgico y en muchos países esos días son feriados.

Durante la historia de la Iglesia se han discernido y decretado cuatro Dogmas Marianos:
  1. La Inmaculada Concepción de María
  2. La Virginidad Perpetua de María
  3. La Asunción de la Virgen María
  4. La Maternidad Divina de María

La Inmaculada Concepción de María

La concepción es el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica procedente de los padres. La concepción es el momento en que comienza la vida humana. Cuando hablamos del dogma de la Inmaculada Concepción no nos referimos a la concepción de Jesús quién obviamente, también fue concebido sin pecado.

El dogma declara que María "La bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha del pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente a los méritos de Jesucristo Salvador del género humano" (Papa Pío IX).

Jesucristo, el Salvador prometido (Gen 2,15; Is 11,2), por necesidad tendría que venir a nosotros mediante un acto purísimo, libre de todo defecto o pecado (Fil 2,6-7), para que esto fuera así tendría que nacer en una mujer totalmente pura desde el punto de vista sobrenatural y moral.

Digamos entonces que Dios, como muestra de su honor y poder nos trajo a la Virgen María engendrada y nacida totalmente libre de defecto, que significa libre del menor vestigio del pecado original, que es lo único que podría mancharla. Esto fue posible por los Méritos de Jesucristo.

La Virginidad Perpetua de María

La Perpetua Virginidad de María es el dogma mariano más antiguo de la Iglesia Iglesia, según el cual María fue virgen antes, durante y después del parto y no tuvo otros hijos. Afirma la "real y perpetua virginidad incluso en el acto de dar a luz el Hijo de Dios hecho hombre".

El en concilio de Constantinopla (año 553) le otorgó a María el título de "virgen perpetua" (aeiparthenos).

Santo Tomás de Aquino también enseñó esta doctrina (Summa theologiae III.28.2) que María dio el nacimiento milagroso sin abertura del útero, y sin perjuicio para el himen. Esta doctrina ya era un dogma desde el cristianismo primitivo, habiendo sido declarada por notables escritores como San Justino Mártir y Orígenes. El Papa Pablo IV lo reconfirmó en el Cum Quorundam el 7 de agosto de 1555, en el Concilio de Trento.

"La escritura menciona a unos hermanos y hermanas de Jesús. La Iglesia siempre ha entendido estos pasajes como no referidos a hijos de la virgen María, en efecto, Santiago y José, "hermanos de Jesús" (Mt 13, 55) son los hijos de una María discípula de Jesús que se designa de manera significativa como "La otra María" (MT 28, 1). Se trata de parientes próximos a Jesús según una expresión conocida del Antiguo testamento" (Catecismo de la Iglesia Católica 500).

La Asunción de la Virgen María

"Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por Dios como Reina del Universo, para ser confirmada más plenamente a su Hijo" (Catecismo de la Iglesia Católica 966).

Este dogma fue proclamado por el Papa Pío XII el 01 de noviembre de 1950 por medio de la Constitución Munificentissimus Deus decretando como solemnidad el día 15 de Agosto para su celebración en el calendario litúrgico. En muchos países este día es feriado y para todos nosotros es fiesta de precepto, es decir, asistir a la Eucaristía este día es una obligación.

¿Por qué decimos "asunción" de María y no "ascensión" como cuando hablamos de Jesús? El Misterio de la Asunción consiste, dentro de otras cosas, en que la Virgen María es elevada, ascendida, por ángeles, no por sus propios medios. Es decir, es Dios quien desea preservarla al final de sus días; por eso históricamente se la ha retratado rodeada de ángeles que la la levantan entre nubes. Jesús en cambio, sube a los cielos por sus propios medios, pues es Dios.

La Maternidad Divina de María

La Maternidad Divina es el fundamento del culto Mariano. Jesús es hombre y Dios al mismo tiempo, no es dos personas en una, sino que una persona que integra estas dos naturalezas. María entonces, es madre de Jesús en su integridad, siendo así Madre de Dios. Cerca de 200 obispos se reunieron en el año 473 a discutir el tema y llegaron a la conclusión de que “La Virgen María sí es Madre de Dios porque su Hijo, Cristo, es Dios”. El Papa Clementino, en el concilio de Éfeso lo expresó así: "Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema".

La Fiesta de “María, Madre de Dios” (Theotokos) es la más antigua que se conoce en Occidente. En las Catacumbas o antiquísimos subterráneos de Roma, donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Santa Misa, se encuentran pinturas con esta inscripción. Esta fiesta tiene la máxima categoría litúrgica, pues es una Solemnidad, por lo tanto no solo es importante participar de la Eucaristía ese día, sino que para los católicos es una obligación.

 
Tomado de:

https://es.catholic.net/op/articulos/65243/cat/653/la-virgen-maria-y-los-dogmas-marianos.html#modal




Virgen del Carmen



Nuestra Señora de Monte Carmelo
Fiesta: 16 de julio



Origen de la devoción

Referida comúnmente como Virgen del Carmen, es una de las diversas advocaciones de la Virgen María. Su denominación procede del llamado Monte Carmelo, en Israel, un nombre que deriva de la palabra Karmel o Al-Karem y que se podría traducir como 'jardín'. Existen hoy en activo órdenes carmelitas repartidas por todo el mundo, masculinas y femeninas, las cuales giran en torno a esta figura mariana.

Según la tradición, durante la celebración de Pentecostés, algunos fieles que investigaban la vida de los profetas Elías y Eliseo en el Monte Carmelo, actual Israel, fueron convertidos al catolicismo tras la aparición de una nube en la que iba una imagen de María. En ese monte, fundaron un templo en honor a la Virgen y la congregación de los Hermanos de Santa María del Monte Carmelo, la que pasó a Europa en el siglo XIII luego de su persecución en Tierra Santa.


La Estrella del Mar y los Carmelitas

Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.

Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.


Los Carmelitas y la devoción a la Virgen del Carmen se difunden por el mundo

La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir a la que desde tiempos remotos se venera en el Carmelo. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Incluso se le llamó: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo". En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella, a Cristo.

La devoción a la Virgen del Carmen se propagó particularmente en los lugares donde los carmelitas se establecieron.

El Escapulario Carmelita

"La devoción del escapulario del Carmen ha hecho descender sobre el mundo una copiosa lluvia
de gracias espirituales y temporales” (Pío XII, 6-VIII-1950).

¿Qué es el Escapulario Carmelita?
El escapulario es un sacramental. Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia haya aprobado como signo que nos ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. Los sacramentales deben mover nuestros corazones a renunciar a todo pecado, incluso al venial.

El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los sacramentos sino que nos disponen al amor a Dios y a la verdadera contrición del pecado si los recibimos con devoción.

Los seres humanos nos comunicamos por símbolos. Así como tenemos banderas, escudos y también uniformes que nos identifican. Las comunidades religiosas llevan su hábito como signo de su consagración a Dios.

Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario. La Virgen dio a los Carmelitas el escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para significar su consagración a ella.
Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. Se usa bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el escapulario es uno de los más importantes sacramentales marianos.

Dice San Alfonso Ligorio, doctor de la Iglesia: "Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios."

¿Cómo se originó el escapulario?
La palabra escapulario viene del latín "scapulae" que significa "hombros". Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día que, como discípulos de Cristo llevamos sobre nuestros hombros. Para los Carmelitas particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás.

La Virgen María entrega el escapulario el 16 de julio de 1251
En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo. Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían. En su oración la llamó "La flor del Carmelo" y la "Estrella del Mar" y le suplicó la protección para toda la comunidad.

En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa:

"Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno"


Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron sintiendo el llamado de vivir una vida mas comprometida con la espiritualidad carmelita y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. La Iglesia ha extendido el privilegio del escapulario a los laicos.

La Santísima Virgen se apareció al Papa Juan XXII en el siglo XIV y le prometió para quienes cumplieran los requisitos de esta devoción que "como Madre de Misericordia con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, (...) sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza".

Explicación de la Promesa:
Muchos Papas, santos y teólogos católicos han explicado que, según esta promesa, quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) o la gracia de la contrición (arrepentimiento). Por parte del devoto, el escapulario es una señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la Virgen Santísima.

El escapulario tiene 3 significados:

1) El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño. Vemos como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a sus hijos.
Envolver en su manto es una señal muy maternal de protección y cuidado. Señal de que nos envuelve en su amor maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de nuestra desnudes espiritual.
Vemos en la Biblia:
· Dios cubrió con un manto a Adán y Eva después de que pecaron. (Manto - signo de perdón)
· Jonatán le dio su manto a David: símbolo de amistad.
· Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida.
· San Pablo: revístanse de Cristo: vestirnos con el manto de sus virtudes.

2) Pertenencia a María: Llevamos una marca que nos distingue como sus hijos escogidos. El escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María.
Consagración: 'pertenecer a María' es reconocer su misión maternal sobre nosotros y entregarnos a ella para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su corazón. Así podremos ser usados por Ella para la extensión del Reino de su Hijo.
En 1950 Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: "que sea tu signo de consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos particularmente necesitando en estos tiempos tan peligrosos"
En las palabras del Papa vemos que la devoción a la Virgen del Carmen es devoción a la Inmaculada.
Quien lleve el escapulario debe estar consciente de su consagración a Dios y a la Virgen y ser consecuente en sus pensamientos, palabras y obras.

3) El suave yugo de Cristo: "Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mi, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana". (Mt 11:29-30)
El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar pero que María nos ayuda a llevar.
Quién lleva el escapulario debe identificarse como católico sin temor a los rechazos y dificultades que ese yugo le traiga.

Se debe vivir lo que significaEl escapulario es un signo de nuestra identidad como católicos, vinculados de íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente según nuestro bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación. Esto requiere que seamos pobres (un estilo de vida sencillo sin apegos materiales), castos y obedientes por amor a Dios.
Al usar el escapulario constantemente hacemos silenciosa petición de asistencia continua a la Santísima Madre. La Virgen nos enseña e intercede para que recibamos las gracias para vivir como ella, abiertos de corazón al Señor, escuchando Su Palabra, orando, descubriendo a Dios en la vida diaria y cercano a las necesidades de nuestros hermanos. El escapulario además es un recuerdo de que nuestra meta es el cielo y todo lo de este mundo está pasando.
En momentos de tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre, resueltos a ser fieles al Señor. Ella nos dirige hacia el Sagrado Corazón de su Hijo Divino y el demonio es forzado a retroceder vencido.

Imposición del Escapulario:
La imposición se hace preferentemente en comunidad. Es necesario que en la celebración quede bien expresado el sentido espiritual de las gracias unidas al Escapulario de la Virgen del Carmen y los compromisos asumidos con este signo de devoción a la Santísima Virgen.El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote e impuesto por él mientras dice la oración:
"Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna"


¿Puede darse el escapulario a quien no es católico?
Sí. El escapulario es signo de la Maternidad Espiritual de María y debemos recordar que ella es madre de todos. Muchos milagros de conversión se han realizado en favor de buenos no-católicos que se han decidido a practicar la devoción al escapulario.

Advertencias prácticas
Una vez bendecido el primer escapulario, el devoto no necesita pedir la bendición para escapularios posteriores.
Los escapularios gastados, si han sido bendecidos no se deben echar a la basura. Se pueden quemar o enterrar como signo de respeto.

Alerta contra abusos:El escapulario NO salva por si solo como si fuera algo mágico o de buena suerte, ni es una excusa para evadir las exigencias de la vida cristiana. Mons. Kilian Lynch, antiguo general de la Orden Carmelita nos dice: "No lleguemos a la conclusión que el escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos... Una voluntad pecadora y perversa puede derrotar la ´omnipotencia suplicante´ de la Madre de la Misericordia."

Los Papas y Santos han muchas veces alertado acerca de no abusar de la promesa de nuestra Madre como si nos pudiéramos salvar llevando el escapulario sin conversión. El Papa Pío XI nos advierte: "aunque es cierto que la Virgen María ama de manera especial a quienes son devotos de ella, aquellos que desean tenerla como auxilio a la hora de la muerte, deben en vida ganarse dicho privilegio con una vida de rechazo al pecado y viviendo para darle honor"
Vivir en pecado y usar el escapulario como ancla de salvación es cometer pecado de presunción ya que la fe y la fidelidad a los mandamientos es necesaria para todos los que buscan el amor y la protección de Nuestra Señora.
San Claude de la Colombiere advierte: "Tu preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis pecados?, yo te respondo, entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu escapulario"

El Privilegio Sabatino: (sábado)
Este privilegio es una promesa de la Virgen que consiste en la liberación del purgatorio el primer sábado (día que la Iglesia ha dedicado a la Virgen) después de la muerte por medio de una intercesión especial de la Virgen.
Se originó en una bula o edicto que fue proclamado por el Papa Juan XXII en marzo 3, 1322 como resultado de una aparición que tuvo de la Virgen en la que prometió para aquellos que cumplieran los requisitos de esta devoción que "como Madre de Misericordia, con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza".

Condiciones para que aplique este privilegio
1) Usar el escapulario con fidelidad.
2) Observar castidad de acuerdo al estado de vida.
3) Rezo del oficio de la Virgen (oraciones y lecturas en honor a la Virgen) o rezar diariamente 5 décadas del rosario.

El Papa Pablo V confirmó en una proclamación oficial que se podía enseñar acerca del privilegio sabatino a todos los creyentes.

El Escapulario y la Virgen de Fátima:
Es evidente que la Virgen María quiere revelarnos de manera especial el escapulario. Reporta Lucia (vidente de Fátima, Hermana María del Inmaculado Corazón), que en la última aparición (Octubre, 1917, día del milagro del sol), la Virgen vino vestida con el hábito carmelita y con el escapulario en la mano y recordó que sus verdaderos hijos lo llevaran con reverencia. También pidió que los que se consagraran a ella lo usaran como signo de dicha consagración.

Hablan los Papas y los santos
El Beato Papa Gregorio X fue enterrado con su escapulario solo 25 años después de la Visión del Escapulario. 600 años más tarde cuando abrieron su tumba, su escapulario estaba intacto.
El Papa Pío XII habló frecuentemente del Escapulario. En 1951, aniversario 700 de la aparición de Nuestra Señora a San Simón Stock, el Papa ante una numerosa audiencia en Roma exhortó a que se usara el Escapulario como "Signo de Consagración al Inmaculado Corazón de María" (tal como pidió la Virgen en Fátima). El Escapulario también representa el dulce yugo de Jesús que María nos ayuda a sobrellevar. Y finalmente, el Papa continuó, el Escapulario nos marca como hijos escogidos de María y se convierte para nosotros (como lo llaman los alemanes) en un 'Vestido de Gracia".
El mismo día que S. Simón Stock recibió de María el escapulario y la promesa, él fue llamado a asistir a un moribundo que estaba desesperado. Cuando llegó puso el escapulario sobre el hombre, pidiéndole a la Virgen que mantuviera la promesa que le acababa de hacer. Inmediatamente el hombre se arrepintió, se confesó y murió en gracia de Dios"
San Alfonso Ligorio y S. Juan Bosco tenían una especial devoción a la Virgen del Carmen y usaban el escapulario. Cuando murió San Alfonso Ligorio le enterraron con sus vestiduras sacerdotales y con su escapulario. Muchos años después cuando abrieron su tumba encontraron que su cuerpo y todas las vestimentas estaban hechas polvo, sin embargo su escapulario estaba intacto. El escapulario de San Alfonso está en exhibición en su Monasterio en Roma.


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Síntesis de las Apariciones de la Virgen de Guadalupe a san Juan Diego

En conmemoración de las apariciones de Nuestra Señora
la Virgen de Guadalupe -12 de diciembre- compartimos, a manera de resumen, los acontecimientos que ocurrieron en el cerro del Tepeyac, México.


DICIEMBRE DE 1531
Introducción
Las Apariciones de Nuestra Señora la Virgen de Guadalupe a Juan Diego, la milagrosa estampación de su Santa Imagen en el humilde ayate de su vidente y su mensaje de amor por nosotros tienen como fin principal anunciar a su amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, a los pueblos que habitaban el "nuevo mundo".

Primera Aparición: Sábado 9 de diciembre en la madrugada.
Juan Diego oye cantos de pájaros. Le llaman por su nombre; sube a la cumbre del cerro del Tepeyac y ve a la Niña que le ordena ir ante el Obispo para pedirle un templo en el llano. "Hijito mío el más amado: yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdaderísimo Dios..., mucho quiero tengan la bondad de construirme mi templecito...Allí estaré siempre dispuesta a escuchar su llanto, su tristeza, para purificar, para curar todas sus diferentes miserias, sus penas, sus dolores".

Segunda Aparición: Sábado 9 de diciembre aproximadamente a las 5 de la tarde.
Juan Diego vuelve a la cumbre y da cuenta de la incredulidad del Obispo y pide que escoja otro mensajero. Pero la Virgen le confirma en su misión y le ordena insistir al día siguiente. "Hijito mío el más pequeño: es indispensable que sea totalmente por tu intervención que se lleve a cabo mi deseo. Muchísimo te ruego y con rigor te mando, que mañana vayas otra vez a ver al Obispo. Y hazle oír muy claro mi voluntad, para que haga mi templo que le pido".

Tercera Aparición: Domingo 10 de diciembre como a las 3 de la tarde.
Nuevamente en la cumbre, Juan Diego refiere su segunda entrevista con el Obispo. Aún no le cree y le ordena pedir a la Señora alguna señal. La Virgen ordena a Juan Diego que vuelva al cerro al día siguiente para recibir la señal que le dará. "Así está bien, hijito mío, el más amado. Mañana de nuevo vendrás aquí para que lleves al Gran Sacerdote la prueba, la señal que te pide. Con eso enseguida te creerá, y ya para nada desconfiará de ti". Juan Diego, no vuelve por la enfermedad de su tío Juan Bernardino.

Cuarta Aparición: Martes 12 de diciembre muy de madrugada.
Ante la gravedad de su tío, Juan Diego sale a México para buscar un sacerdote. Rodeó el cerro para que la Virgen no lo encontrara. Pero ella sale a su encuentro; lo tranquiliza de la enfermedad de su tío: "Te doy la plena seguridad de que ya sanó": Lo envía a la cumbre por las rosas que serán la señal, A su regreso, la Virgen le dice: "Hijito queridísimo: estas diferentes flores son la prueba, la señal que le llevarás al Obispo. De parte mía le dirás que por favor vea en ella mi deseo, y con eso, ejecute mi voluntad".

Quinta Aparición: Martes 12 de diciembre muy de madrugada.Al mismo tiempo que se aparece a Juan Diego, se aparece a Juan Bernardino, tío del vidente, en su casa le cura de sus enfermedades y le manifiesta su nombre y pide que de ahora en adelante,"a su preciosa imagen precisamente se le llame, se le conozca como la SIEMPRE VIRGEN SANTA MARIA DE GUADALUPE".

La estampación en la Tilma: Martes 12 de diciembre al mediodía.En la casa del Obispo Fray Juan de Zumárraga, Juan Diego muestra las rosas que llevaba en su ayate, señal dada por la Virgen. "Desplegó su tilma, donde llevaba las flores. Y así, al tiempo que se esparcieron las diferentes flores preciosas, en ese mismo instante... apareció de improviso en el humilde ayate la venerada imagen de la siempre Virgen María, Madre de Dios, tal como ahora tenemos la dicha de venerarla en lo que es su hogar predilecto, su templo del Tepeyac".

El Secreto de los ojos de Nuestra Señora de Guadalupe




El Secreto de sus Ojos



Primeros descubrimientos



Desde principios del siglo XX diversos investigadores, fotógrafos y oftalmólogos han afirmado haber descubierto en los ojos de la Virgen de Guadalupe el reflejo de figuras que parecieran corresponder a siluetas humanas.



Alfonso Marcué, fotógrafo oficial de la antigua Basílica de Guadalupe en la ciudad de México, descubrió en 1929 lo que parecía la imagen de un hombre barbado reflejada en el ojo derecho de la Virgen.
En 1951, José Carlos Salinas Chávez, dibujante, descubrió la misma imagen mientras observaba con una lupa una fotografía de la Virgen de Guadalupe. La vio reflejada también en el ojo izquierdo, en la misma ubicación en donde se proyectaría en un ojo vivo.


Dictamen médico y el secreto de sus ojos:


En 1956 el doctor mexicano Javier Torroella Bueno hizo el primer reporte médico de los ojos de la Virgen Morena. El resultado: se cumplían, como en cualquier ojo vivo, las leyes Purkinje-Samson, es decir, hay un triple reflejo de los objetos localizados enfrente de los ojos de la Virgen y las imágenes se distorsionan por la forma curva de sus córneas.
El mismo año, el oftalmólogo Rafael Torija Lavoignet, examinó los ojos de la Santa Imagen y confirmó la existencia de la silueta en los dos ojos de la Virgen que había descrito el dibujante Salinas Chávez.


Córneas


A partir de 1979, el doctor en sistemas computacionales y licenciado en ingeniería civil José Aste Tönsmann, fue descubriendo el misterio que encierran los ojos de la Guadalupana. Mediante el proceso de digitalización de imágenes por computadora descubrió el reflejo de 13 personas en los ojos de la Virgen Morena de acuerdo a las leyes de Purkinje-Samson.
El pequeñísimo diámetro de las córneas (de 7 y 8 mm) descarta la posibilidad de pintar las figuras en sus ojos, sobre todo, si se tiene en cuenta el material tan burdo sobre el que está estampada la imagen.
Si una obra con detalles tan minuciosos como ésta es imposible para el hombre de hoy, a pesar del desarrollo tecnológico actual, con mayor razón sería algo inalcanzable para cualquier artista del año de 1531.


Los personajes


El resultado de 20 años de cuidadoso estudio de los ojos de la Virgen de Guadalupe ha sido el descubrimiento de 13 minúsculas figuras, afirma el doctor José Aste Tönsmann.


1.- UN INDÍGENA OBSERVA CON ATENCIÓNAparece de cuerpo entero, sentado en el suelo. La cabeza del indígena está ligeramente levantada y parece dirigir su mirada hacia arriba, en señal de atención y reverencia. Destacan una especie de aro en la oreja (arracada) y huaraches en los pies.


2.- EL ANCIANO
A continuación del indígena se aprecia el rostro de un anciano, de calva grande, nariz prominente y recta; ojos hundidos que ven hacia abajo y barba blanca.
Los rasgos coinciden con los de un hombre de raza blanca. Su gran parecido a la cara del obispo Zumárraga, como aparece en las pinturas de Miguel cabrera del siglo XVIII, permite suponer que se trata de la misma persona.


3.- EL HOMBRE JOVEN
Junto al anciano está un hombre joven con facciones que denotan asombro. La posición de los labios del joven parecen dirigir la palabra al presunto obispo. Su cercanía con él ha llevado a pensar que se trata de un traductor, pues el obispo no hablaba náhuatl. Se cree que se trata de Juan González, joven español nacido entre 1500 y 1510.


4.- JUAN DIEGO
Se evidencia el rostro de un hombre maduro, con aspecto indígena, con barba rala, nariz aguileña y labios entreabiertos. Lleva un sombrero con forma de cucurucho, de uso corriente entre los indígenas dedicados a las faenas del campo en esa época.
Lo más interesante de esta figura es la tilma que lleva anudada al cuello, extiende el brazo derecho y la despliega en dirección a donde se encuentra el anciano; la hipótesis del investigador supone que esta silueta corresponde al vidente Juan Diego.


5.- UNA MUJER NEGRA, UN HALLAZGO SORPRENDENTE
Detrás del supuesto Juan Diego, aparece una mujer de ojos penetrantes que mira con asombro. Sólo pueden verse el busto y la cara. Es de tez morena, nariz achatada y labios gruesos, rasgos que corresponden a los de una mujer de raza negra.
El padre Mariano Cuevas en su libro: “Historia de la Iglesia en México” comprueba que el obispo Zumárraga había concedido en su testamento la libertad a la esclava negra que le había servido en México.


6.- EL HOMBRE BARBADO
En el extremo derecho de ambas córneas aparece un hombre barbado, con facciones europeas al que no ha sido posible identificar. Muestra una actitud contemplativa, su rostro expresa interés y perplejidad; mantiene la mirada hacia el lugar en donde el indígena despliega su tilma.


UN MISTERIO DENTRO DEL MISTERIO (compuesto por las figuras 7, 8, 9, 10, 11, 12 y 13)
En el centro de ambos ojos aparece lo que se ha denominado “grupo familiar indígena”. Las imágenes son de diferente tamaño a las demás, sin embargo estas personas guardan entre sí un mismo tamaño y componen una escena diferente.


(7) Una mujer joven de rasgos muy finos que parece mirar hacia abajo. Tiene sobre su cabello una especie de tocado: trenzas o cabello entretejido con flores. Sujeto a su espalda se distingue la cabeza de un bebé en un rebozo (8)


A un nivel más bajo y a la derecha de la joven madre está un hombre con sombrero (9) y entre ambos, se observa una pareja de niños (hombre y mujer, 10 y 11). Otro par de figuras, esta vez de hombre y mujer maduros (12 y 13) se encuentra de pie, atrás de la mujer joven.


Este hombre maduro (13) es la única figura que el investigador no ha podido encontrar en ambos ojos de la Virgen, sólo está presente en el derecho.



Conclusión


SIGNIFICADO DE LAS IMÁGENES


El 9 de diciembre de 1531, la Virgen María pidió a Juan Diego que le construyeran un templo en el Tepeyac para dar a conocer a Dios,“y para realizar lo que pretende mi compasiva mirada misericordiosa(...)”, Nican Mopohua Núm.33.
De acuerdo con la hipótesis del autor, estas 13 figuras en conjunto nos revelan un mensaje de la Virgen María dirigido a la humanidad: Ante Dios los hombres y mujeres de todas las razas son iguales.
La presencia del grupo familiar (de la figura 7 a la 13) en ambos ojos de la Virgen de Guadalupe, en opinión del doctor Aste, son las figuras más importantes de las que se encuentran reflejadas en sus córneas pues están ubicadas en sus pupilas, lo que quiere decir que María de Guadalupe tiene a la familia en el centro de su mirada compasiva.
Pudiera ser una invitación a buscar la unidad familiar, a acercarse a Dios en familia, especialmente ahora que la sociedad moderna ha devaluado tanto a la familia.

Tratado de Mariología - 7° Parte: La Inmaculada Concepción

P. Ignacio Garro, S.J.
SEMINARIO ARQUIDIOCESANO DE AREQUIPA


El dogma de la Inmaculada Concepción de la virgen María, significa que María fue liberada del pecado original. Es decir, que María fue concebida en el seno de su madre (Santa Ana) y con la colaboración de su esposo (San Joaquín), que nació según la carne y sin pecado original. Pecado original originado al que están sometidas todas las criaturas humanas desde el pecado de Adán y Eva en el paraíso.

En el orden cronológico de la vida de la Santísima Virgen María, el primero de los grandes privilegios concedidos por Dios fue en atención a su futura maternidad divina, por tanto la Inmaculada Concepción de la Virgen María en el seno de su madre fue quedar inmune del pecado original.


INTRODUCCIÓN

Para ambientar un poco este gran privilegio y todos los demás relativos a la Santísima Virgen María, es conveniente recordar la grandeza inmarcesible a la que la eleva su "maternidad divina". Todos los títulos y grandezas de María arrancan del hecho único de su maternidad divina. María es Inmaculada (sin mácula, sin mancha de pecado), llena de gracia, colaboradora en la obra de la redención, subió en cuerpo y alma a los cielos para ser desde allí Reina de cielos y tierra, mediadora universal de todas las gracias, y demás dones atributos, todo ello, porque es la Madre de Dios. La maternidad divina la coloca a tal altura, que Sto. Tomás de Aquino, no duda en calificar su dignidad por encima de todas las demás criaturas.

Y es porque María, en virtud de su maternidad divina, y por su participación en el misterio de la Encarnación, entra a formar parte del orden hipostático, pues su maternidad es un elemento indispensable para la encarnación del Verbo de Dios, de su seno virginal nace Jesús, que es enviado por el Padre para realizar la redención del género humano, reconciliando a todo el género humano con su Padre. La maternidad divina de María establece un parentesco de naturaleza, una relación de consaguinidad con Jesucristo y una, por decirlo así, una especie de afinidad con toda la santísima Trinidad (la piedad popular proclama: María, hija de Dios Padre; Madre de Dios Hijo; esposa del Espíritu Santo).

La maternidad divina, que termina en la Persona increada del Verbo hecho carne (misterio de la encarnación), supera, pues, por su fin, de una manera infinita, a la gracia y la gloria de todos los elegidos y a la plenitud de gracia y de gloria recibida por la misma Virgen María. De este hecho real, María como Madre del Redentor, arranca el llamado " principio del consorcio", en virtud del cual Jesucristo asocia íntimamente a su divina Madre a toda su misión redentora y santificadora.

Siendo esto así, nada debe de sorprendernos ni extrañarnos en torno a las gracias y privilegios de María, por grandes y extraordinarios que sean. Y que como hemos dicho anteriormente, en el orden cronológico, es el privilegio singularísimo de su concepción inmaculada en el seno de su madre, y de la plenitud de gracia con que fue enriquecida su alma desde el primer instante de su ser natural.


4.1. DOGMA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Podemos afirmar el siguiente enunciado que: "Por gracia y privilegio singularísimo de Dios omnipotente, en atención a los méritos previstos de Jesucristo Redentor, la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original en el primer instante de su concepción". (Dogma de fe, definido por la Iglesia).

Sagrada Escritura: No hay en ella ningún texto explícito sobre este misterio, pero sí hay algunas insinuaciones que, elaboradas por la tradición cristiana y puestas del todo en claro por el Magisterio de la Iglesia, ofrecen algún fundamento escriturístico para la definición del dogma.

Gen, 3, 15: Dijo Dios a la serpiente: "Pongo perpetua enemistad entre ti (la serpiente) y la mujer (María) y entre tu linaje (de la serpiente, son los hijos de las tinieblas) y el suyo (los hijos espirituales de María, que son hijos de la luz).
Lc 1, 35: El ángel le saludó diciendo: "Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo".
Lc 1, 42: Su pariente Isabel con gran gozo lo dijo a María: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!".
Lc 1, 49: La Virgen María llena de gozo proclamó: "Porque ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso, cuyo nombre es santo".

No bastan estos textos para probar por sí mismos el privilegio de la Inmaculada Concepción de María. Pero la Bula "Ineffabilis Deus", por la que el papa Pío IX definió el 8 de diciembre de 1854, el dogma de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, los cita como remota alusión escriturística al singular privilegio de María Inmaculada. El papa Pío IX pronuncia la fórmula dogmática afirmando: "Declaramos, afirmamos y definimos que ha sido revelado por Dios, y, de consiguiente, que debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles, la doctrina que sostiene que la santísima virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, salvador del género humano".


4.2. LOS SANTOS PADRES

Estos santos varones, representantes auténticos de la tradición cristiana fueron elaborando poco a poco la doctrina de la Inmaculada Concepción de María, que no siempre brilló en la Iglesia con la misma claridad. En la historia y evolución de este dogma pueden distinguirse los siguientes principales períodos:


a. Período de creencia implícita y tranquila

Se extiende hasta el Concilio de Efeso, 431. Los Santos Padres aplican a María los mismos calificativos de "santa", "inocente", "purísima", "intacta", " incorruptible", "inmaculada", etc. En esta época sobresalen en sus alabanzas a María, San Justino, San Ireneo, San Efrén, San Ambrosio y San Agustín.


b. Período inicial de la proclamación explícita

Se extiende hasta el Siglo XI. La fiesta litúrgica de la Inmaculada Concepción comienza a celebrarse en algunas iglesias de Oriente desde el Siglo VIII, en Irlanda desde el Siglo IX, y en Inglaterra desde el Siglo XI. Después se propaga a España, Italia y Alemania.


c. Período de las controversias o discusiones

Siglos xII al XIV. Nada menos que San Bernardo, San Anselmo y grandes teólogos escolásticos del siglo XIII y siguientes, entre los que se encuentran Alejandro de Hales, San Buenaventura, San Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino, Enrique de Gante y Egidio Romano, negaron o pusieron en duda el privilegio de la Inmaculada Concepción de María por no hallar la manera de armonizarlo intelectualmente con el dogma de la Redención Universal de Cristo, que no admite una sola excepción entre los nacidos de mujer.

Todos estos autores y otros muchos más, a pesar de su devoción y piedad  mariana, intensísima en la mayor parte de ellos, tropezaron con ese obstáculo dogmático, que no supieron resolver teológicamente, y, muy a pesar suyo, negaron o pusieron en duda el singular privilegio de María. Sin duda alguna, todos ellos lo hubieran proclamado alborozadamente si hubieran sabido resolver ese aparente conflicto en la forma tan que se resolvió después.


d. Período de reacción y de triunfo del dogma de la Inmaculada Concepción

Siglos XIV a XIX. Iniciado por Guillermo de Ware y por Escoto, se abre un período de reacción contra la doctrina que negaba o ponía en duda el privilegio de María de su Inmaculada Concepción, hasta ponerlo del todo en claro y armonizarlo  perfectamente con el dogma de la Redención Universal de Cristo. Con algunas alternativas, la doctrina inmaculista se va imponiendo cada vez más, hasta su proclamación dogmática por el papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854.


e. El Magisterio de la Iglesia

He aquí el texto emocionante de la declaración dogmática de la Inmaculada Concepción de María desde el instante mismo de su concepción

"Después de ofrecer sin interrupción a Dios Padre, por medio de su Hijo, con humildad y penitencia, nuestra privadas oraciones y súplicas de la Iglesia, para que se dignase dirigir y afianzar nuestra mente con la virtud del Espíritu Santo, implorando el auxilio de toda la corte celestial e invocando con gemidos el Espíritu paráclito e inspirándonoslo él mismo:

Para honor de la santa e individua Trinidad, para gloria y ornamento de la Virgen Madre de Dios, para exaltación de la fe católica y aumento de la cristiana religión, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Pedro y Pablo y con la nuestra propia, declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, por gracia y privilegio singular de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original, ha sido revelado por Dios y, por tanto, debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles.

Por lo cual, si algunos fieles - lo que Dios no permita - presumieren sentir en su corazón de modo distinto a como por Nos ha sido definido, sepan y tengan por cierto que están condenados por su propio juicio, que han naufragado en la fe, y que  se han separado de la unidad de la Iglesia", Denz 1641.


f. La razón teológica

Siglos enteros necesitó la pobre razón humana para hallar el modo de concordar la concepción Inmaculada de María con el dogma de la Redención Universal de Cristo para salvar a todo el género humano, que afecta a todos los descendientes de Adán, sin excepción alguna para nadie, ni siquiera para la Madre de Dios. Pero por fin, se hizo la luz, y la armonía entre los dos dogmas apareció con claridad.

De dos maneras, en efecto, se puede redimir a un cautivo: 

a). Pagando el precio de su rescate para sacarlo del cautiverio en el que haya incurrido (Redención liberativa) 
b). Pagándolo anticipadamente, impidiéndole con ello caer en el cautiverio (Redención preventiva).

Esta última es una "verdadera y propia redención", más auténtica y profunda todavía que la primera, y ésta es las que se aplicó a la Santísima Virgen María. Dios omnipotente y sabio, previendo desde toda la eternidad los méritos infinitos de su Hijo Jesucristo Redentor rescatando al género humano con su sangre preciosísima, derramada en la cruz, "aceptó anticipadamente el precio de ese rescate" y lo aplicó a la Virgen María en forma de "redención preventiva", impidiéndola contraer el pecado original, que, como criatura humana descendiente de Adán por vía generación natural, "debía contraer" y hubiese contraído de hecho sin ese privilegio preventivo. Con lo cual la Virgen María recibió de lleno la Redención de Cristo anticipadamente y fue a la vez, concebida en gracia, sin la menor sombra del pecado original.

Este es el argumento teológico fundamental, recogido en el texto de la declaración dogmática del papa Pío IX.

Nota. Uno se puede preguntar ¿cómo es posible que Santo Tomás de Aquino, el doctor angélico, no haya podido resolver esta aparente contradicción de los dos dogmas?. Como hemos indicado más arriba, Santo Tomás de Aquino está en la lista de los que negaron el privilegio de la Virgen María por no saber armonizar el dogma de universal Redención de Cristo con el dogma de la Inmaculada Concepción. Quizá Dios lo permitió así para recordar al mundo entero que, en materia de fe y de costumbres, la luz definitiva no la pueden dar los teólogos - aunque se trate del más docto de ellos - sino que ha de venir la claridad de la luz del Magisterio de la Iglesia de Cristo, asistida directamente por el Espíritu Santo, con el carisma maravilloso de la infalibilidad.

Con todo, el error de Santo Tomás es más aparente que real. Por de pronto, la Inmaculada que él rechazó - una Inmaculada no redimida - no es la Inmaculada definida por la Iglesia. La Bula de Pío IX definió una Inmaculada "redimida", que hubiera sido aceptada inmediatamente por Santo Tomás si hubiera vislumbrado esta solución teológica. El fallo de Santo Tomás está en no haber encontrado esta salida; pero la Inmaculada no redimida que él rechazó, hay que seguir rechazándola todavía, hoy más que entonces, a causa de la definición dogmática que ya ha dado el Magisterio "ex cathedra" de la Iglesia.




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Agradecemos al P. Ignacio Garro S.J. por su colaboración.

Para acceder a las publicaciones de la serie acceda AQUÍ.

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Itinerario Temático del Centenario de las Apariciones de Fátima


Compartimos el Itinerario Temático del Centenario de las Apariciones de Fátima, que se trabajó en los últimos siete años con los peregrinos al Santuario de Fátima, preparándose para este Año Jubilar. En esta ocasión se ha adaptado el texto original con la finalidad de presentar las oraciones, de tal manera que podamos hacer un peregrinaje espiritual durante los meses en los que la Virgen se apareció a los pastorcitos de Fátima, iniciando en mayo y finalizando en octubre y orando un itinerario por mes.









Itinerario Temático del Centenario de las Apariciones de Fátima - 1° Ciclo



Compartimos las Oraciones que se utilizaron en el Itinerario para los peregrinos al Santuario de la Virgen de Fátima, para poder rezarlas a manera de preparación al Centenario de las Apariciones de Nuestra Señora de Fátima.


Santísima Trinidad, Os adoro profundamente

Primer ciclo del itinerario temático del Centenario de las Apariciones de Fátima, en el año pastoral 2010-2011

El primer año del septenario conmemorativo del Centenario de las Apariciones de Fátima evoca las apariciones del Ángel, en 1916, centrándose en la actitud creyente de la adoración a Dios Trinidad.


LAS APARICIONES DEL ÁNGEL

Las tres apariciones del Ángel a los Pastorcitos, en 1916, fueron una preparación para las apariciones de Nuestra Señora, al año siguiente. La primera aparición sucedió en la primavera de 1916, en Loca do Cabeço; la segunda aparición, en verano del mismo año, tuvo lugar en el Pozo de Arneiro, al lado de la casa de Lucía; la tercera aparición, en otoño, fue, de nuevo, en Loca do Cabeço. En este primer año
del recorrido hacia la celebración del centenario de las apariciones, es el mensaje del Ángel el que
concentra nuestra atención. Ahí descubrimos la actitud fundamental de la adoración, que guía el
transcurso que se propone seguir.


1. Vía crucis de los Valinhos

Medito el camino de amor que nos trajo la Salvación en Jesucristo, a través del ejercicio del Vía Crucis contemplando los misterios de su Pasión, Muerte y Resurrección.


2. Calvario húngaro

Podemos rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria a manera de prepararnos para la siguiente estación.


3. Evocación de la I aparición del Ángel

Evocación
En la primavera de 1916, los tres pastorcitos estaban guardando el rebaño al lado de Loca do Cabeço. Mientras jugaban, ven aproximarse una figura que la Hª Lucía describe como “un joven de unos 14 a 15 años, más blanco que si fuera de nieve, que el sol convertía transparente como si fuera de cristal y de una gran grandeza”.

Nos cuenta la Hª Lucía:
“Al llegar al lado de nosotros, dijo:
– ¡No temáis! Soy el Ángel de la Paz. Orad conmigo.
Y arrodillándose en la tierra, se dobló hasta el suelo y nos hizo repetir tres veces estas palabras:
– Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.
Después, levantándose, dijo:
– Orad así. Los corazones de Jesús y de María están atentos a la voz de vuestras súplicas.
Sus palabras se grabaron de tal forma en nuestra mente que jamás nos olvidamos.
Y, desde ahí, pasábamos largo tiempo así postrados repitiendo – a veces, hasta caer cansados”.
Hermana Lucía, II Memoria, 1937

Oración
Profundamente inclinado, de rodillas o postrado, en actitud de adoración, rezó como el Ángel enseñó:
Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo.
Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman. (3 veces)


4. Evocación de la II aparición del Ángel

Evocación
Nos cuenta la Hermana Lucía:
“Pasado bastante tiempo, un día de verano, en el que habíamos ido a pasar la siesta a casa, jugábamos encima de un pozo que tenían mis padres en el quintal al que llamábamos Arneiro. (...) De repente, vemos al lado de nosotros la misma figura o Ángel, como me parece que era, y dijo:
– ¿Qué hacéis? Orad, orad mucho. Los corazones de Jesús y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente, al Altísimo, oraciones y sacrificios.
– ¿Cómo nos vamos a sacrificar?
– De todo lo que podáis, ofreced a Dios el sacrificio en acto de reparación por la pecados con que Él es ofendido y súplica por la conversión de los pecadores. Atraed, así, sobre vuestra Patria, la paz. Yo soy en Ángel de su guarda, el Ángel de Portugal. Sobre todo, aceptad y soportad, con sumisión, los sufrimientos que el Señor os envía”.
Hermana Lucía, II Memoria, 1937

Oración
Profundamente inclinado, de rodillas o postrados, en actitud de adoración, rezo:
Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo.
Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.
Dios mío yo creo que sois el único Dios verdadero, el Creador de todo lo que existe, el único Señor del Cielo y de la Tierra, el único digno de ser servido, adorado y amado.
Porque creo que todos los bienes de vosotros han de venir, os adoro y espero en vosotros, me abandono en vuestros brazos de Padre y confío en vuestro amor, porque sois mi Salvador. Os amo porque sois el único digno de mi amor, y quisiera pagaros con el mismo amor con que Tú me amas a mí.


5. Evocación de la III aparición del Ángel

Evocación
La tercera aparición tuvo lugar en Loca do Cabeço. Nos cuenta la Ha Lucía:
“Después de llegar ahí, de rodillas, con los rostros por tierra, comenzamos a repetir la oración del Ángel: Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo, etc. No sé cuántas veces habíamos repetido esta oración, cuando vemos sobre nosotros brillar una luz desconocida. Nos levantamos para ver lo que pasaba y vemos al Ángel, sosteniendo en la mano izquierda un cáliz, sobre el cual está suspendida una hostia, de la cual caen algunas gotas de Sangre dentro del cáliz. El Ángel deja suspendido en el aire el cáliz, se arrodilla al lado nuestra, y nos hace repetir tres veces: Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y, por los méritos infinitos de Su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Después se levanta, toma en sus manos el cáliz y la hostia. Me da la sagrada hostia a mí y la sangre del cáliz la divide entre Jacinta y Francisco, diciendo al mismo tiempo: Tomad y bebed el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios. Y, postrándose de nuevo en tierra, repitió con nosotros, otras tres veces, la misma oración: Santísima Trinidad...
etc., y desapareció. Nosotros permanecimos en la misma actitud, repitiendo siempre las mismas palabras; y, cuando nos levantamos, vimos que era de noche y, por eso, horas de venirnos para casa”.
Hermana Lucía, II Memoria, 1937

Oración
Profundamente inclinado, de rodillas o postrado, en actitud de adoración, rezo:
Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María, os pido la conversión de los pobres pecadores.


“ORAD, ORAD MUCHO”

A la conclusión de nuestro itinerario de adoración, durante el cual recordamos las apariciones del Ángel a los tres Pastorcitos, el mensajero de Dios nos deja un desafío claro: “Orad, orad mucho”, como “acto de reparación por los pecados con que Dios es ofendido y súplica por la conversión de los pecadores”.


Extractos tomados de:
http://www.fatima.pt/es/pages/primero-ciclo

Itinerario Temático del Centenario de las Apariciones de Fátima - 2° Ciclo



Compartimos las Oraciones que se utilizaron en el Itinerario para los peregrinos al Santuario de la Virgen de Fátima, para poder rezarlas a manera de preparación al Centenario de las Apariciones de Nuestra Señora de Fátima.


¿Queréis ofreceros a Dios?

Segundo ciclo del itinerario temático del Centenario de las Apariciones de Fátima, el año pastoral 2011-2012

El segundo año del septenario conmemorativo del Centenario de las Apariciones de Fátima evoca la primera aparición de la Virgen Madre, en 1917, centrándose en la actitud creyente de la entrega de uno mismo.


V. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espirito Santo.
R. Amen.

En Cova de Iría, el 13 de Mayo de 1917, tres niños de 7, 9 y 10 años de edad, cambian su cotidianidad interrumpida al recibir la visita de la Virgen María que, revestida de la luz de Dios, les pregunta:

"¿Queréis ofreceros a Dios?"

Al igual que a otros tantos hombres y mujeres llamados por Dios, la respuesta de Jacinta, Francisco y Lucía fue positiva:

"Si, queremos."

Como peregrino de Fátima, tomo esta misma actitud y hago entrega de mí mismo a Dios.


1. La entrega de Jesús, Hijo de Dios 

De la Carta a los Hebreos

Al entrar en el mundo, Cristo dijo:
"He aquí que vengo a hacer Tu voluntad".
Fue por esta voluntad por la que fuimos santificados, por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Delante del pesebre, imágen del Misterio de la Encarnación, medito en las palabras de la carta a los Hebreos. Jesucristo es la ofrenda por excelencia, pues vino a hacer la voluntad del Padre.
Al rezar la oración que el Señor Jesús nos enseñó, tengo plena consciencia de cómo es importante decir: "hágase Tu voluntad".

Padre Nuestro

2. La entrega de Nuestra Señora

Como respuesta al Misterio salvífico de Dios, también María, a través de su Fiat, responde: “E aquí la esclava del Señor; hágase en mi según Tu Palabra". 
Hago memoria de ese momento único en el que Dios pide una respuesta a María.

V. El Ángel del Señor anunció a María.
R. Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Ave María...

V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mi según tu voluntad.
Ave María...

V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros.
Ave María...
V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

En actitud de peregrino, reflexiono en la respuesta a la voluntad de Dios. 


3. La entrega de los Pastorcitos

Medito en la vida orante y en su entrega de los beatos Francisco y Jacinta. Oro en silencio a Jesucristo.
Oración personal, en silencio.
Como respuesta al Amor de Dios, los Pastorcitos de Fátima participaron en el Don que recibieron de gracia y que también ellos dieron de gracia por la salvación de los hombres, asumiéndose como colaboradores en la redención.

En actitud de acción de gracias, elevo mi oración al Padre del Cielo y digo, de forma silenciosa, en lo íntimo de mi corazón:

Padre Santo,
yo Os agradezco la ofrenda de amor de Jesús, que, en obediencia incondicional a Vuestra voluntad, "pasó haciendo el bien", nos reveló Vuestro amor y nos envió el don del Espirito Santo, que nos ilumina y suscita en nosotros la gracia de la fe y del amor. Padre Santo, yo Os agradezco la ofrenda de María, Vuestra sierva admirablemente generosa, que vivió enteramente para Vos, manifestó entre los hombres las maravillas de Vuestros dones y, para comunicaros a cuantos Os abren su corazón, continúa hoy en el mundo siendo Vuestro instrumento.
Padre Santo,
yo Os agradezco también por los Pastorcitos de Fátima, por el testimonio de su entrega a Vuestro amor y por la generosidad de su adhesión a las propuestas de la Virgen María.
Padre Santo,
llena mi corazón de fe, amor y disponibilidad para el servicio, para que sepa imitar a aquellos por quien os agradezco, especialmente los que María agració con sus apariciones, los Beatos Francisco y Jacinta Marto y a Vuestra sierva, La Hermana Lucía de Jesús y deL Inmaculado Corazón de María.
Amen.
Beatos Francisco y Jacinta, rogad por nosotros.


4. Mi entrega

De la Cuarta Memoria de la Hermana Lucía
Día 13 de Mayo de 1917 - Estando jugando con Jacinta y Francisco, en la cima de la cuesta de Cova de Iria, haciendo una pared alrededor de un matorral, vimos, de repente, algo como un relámpago.
- Es mejor ir para casa, - le dije a mis primos - que hay relámpagos; puede venir una tormenta.
- Pues sí.
Y comenzamos a bajar la cuesta, llevando las ovejas en dirección a la carretera. Al llegar, más o menos al medio de la cuesta, casi al lado de una azinheira grande que había allí, vimos otro relámpago y, unos pasos más adelante, vimos, sobre una carrasqueira, a una Señora, vestida toda de blanco, más brillante que el sol, esparciendo luz, más clara e intensa que una copa de cristal, lleno de agua cristalina, atravesado por los rayos del sol más ardiente. Paramos sorprendidos por la aparición. Estábamos tan cerca, que quedamos dentro de la luz que la rodeaba o que Ella esparcía, tal vez a metro y medio de distancia, más o menos. Entonces Nuestra Señora nos dijo:
- No tengáis miedo. Yo no os hago mal.
- ¿De dónde es vuestra merced? - le pregunté.
- Soy del Cielo.
- ¿Y qué es Lo que me quiere?
- Vine para pediros que vengáis aquí seis meses seguidos, el día 13 a esta misma hora. Después os diré quién soy y lo qué quiero. Después vendré aquí una séptima vez.
- ¿Y yo también voy a ir al Cielo?
- Sí, vas.
- ¿Y Jacinta?
- También.
- ¿Y Francisco?
- También, pero tendrá que rezar muchos rosarios.
- ¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que El quiera enviar, en acto de reparación por los pecados con que El es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?
- Sí, queremos.
- Tendréis, pues, mucho que sufrir, pero la gracia de Dios será vuestro confortamiento. 


Una vez más, Dios llama a los hombre a la santidad y espera su respuesta. En Fátima, lo hace a través de María. La respuesta de los Pastorcitos fue generosa y sin reservas.
¿Cómo es mi respuesta a Dios?
Respuesta personal, en silencio, para terminar con la oración a María, pidiendo su ayuda para imitar a los Pastorcitos en la actitud de entrega de si mismos a Dios y a los hermanos.

Oh María, Madre Santa que del Cielo viniste a la Tierra para manifestarnos la misericordia y la bondad divinas, en respuesta a la pregunta "¿Queréis ofreceros a Dios?" que, en Fátima, hiciste a los Pastorcitos, como ellos, también yo digo "Sí, quiero".
Quiero alimentar, fortalecer, vivir fielmente y testimoniar la fe delante de los otros con mis obras, actitudes y palabras.
Quiero practicar el amor con generosidad y gratuidad.
Me comprometo delante de Ti a convertirme en el mundo artífice de la reconciliación y de La paz, de la justicia y de la solidaridad. A tu amparo materno y a tu intercesión al lado de Dios me acompañen y sustenten en estos propósitos.
Amen.
Nuestra Señora del Rosario de Fátima, rogad por nosotros.

En silencio, tengo ahora oportunidad de asumir algunos compromisos.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espirito Santo!





Extractos tomados de:
http://www.fatima.pt/es/pages/segundo-ciclo

Itinerario Temático del Centenario de las Apariciones de Fátima - 3° Ciclo



Compartimos las Oraciones que se utilizaron en el Itinerario para los peregrinos al Santuario de la Virgen de Fátima, para poder rezarlas a manera de preparación al Centenario de las Apariciones de Nuestra Señora de Fátima.


No tengáis miedo

Tercer ciclo del itinerario temático del Centenario de las Apariciones de Fátima, en el año pastoral 2012-2013

El tercer ciclo del septenario conmemorativo del Centenario de las Apariciones de Fátima evoca la aparición de junio de la Virgen Madre, en 1917, centrándose en la actitud creyente de la confianza.

V. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
 R. Amen.

En Cova de Iria, el 13 de mayo de 1917, tres niños de 7, 9 y 10 años de edad recibieron la visita de la Virgen María, revestida de la Luz de Dios. Tal como prometiera, Nuestra Señora les apareció nuevamente al mes siguiente, día 13 de junio de 1917, después de rezar el rosario con otras personas que estaban presentes.

En esta segunda aparición, Nuestra Señora dijo a Lucía:

 “Yo nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios”.

Como peregrino(a) de Fátima, soy hoy invitado(a) a escuchar las palabras que Nuestra Señora dirigió a Lucía en aquel 13 de junio y a entenderlas como dirigidas también a mi y a mi historia personal (“Yo nunca te dejaré” dijo Nuestra Señora a Lucía).

Y para ayudarme en esta identificación, el Santuario me coloca en las manos este itinerario espiritual que es una invitación a hacer un proyecto de vida y a avanzar hasta el encuentro con la Madre del Cielo y, a través de ella, con Dios.


1. QUERÍA PEDIRLE LLEVARNOS A NOSOTROS EL CIELO - COMO JESUCRISTO, QUE SE HACE HOMBRE, APRENDEMOS EL CAMINO DEL CIELO.

Pienso cómo la vida de cada uno(a) de nosotros está constituida por muchas y diferentes experiencias. Unas dan paz interior, otras traen consigo la inquietud o incluso el miedo. Cuando Jesús Se hace hombre se enciende, entre tanto, una luz de esperanza. ¿Por qué el miedo aún entra en nuestras vidas?

Imaginándome una Cruz, voy rezando y meditando las Bienaventuranzas (Mt 5,1-20):

 Felices los pobres en espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
 Felices los que lloran, porque serán consolados.
 Felices los que tiene hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
 Felices los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia.
 Felices los puros de corazón, porque verán a Dios.
 Felices los constructores de la paz, porque serán llamados hijos de Dios.


2. ¿QUEDO AQUÍ SOLITO(A)? ESTAR CON JESÚS ESCONDIDO, EN EL SANTÍSIMO SACRAMENTO.

Nuestra primera vocación es la felicidad. Pero, entre los que somos y aquello a donde queremos llegar, el miedo se atraviesa en nuestro camino.

Leo y medito el Evangelio de S. Lucas (18,35-43):

Un día cuando Jesús caminaba hacia Jericó,
 Estaba un ciego sentado al lado del camino pidiendo limosna [...].
 Jesús [...] le preguntó: ¿Qué quieres que te haga?
 El respondió: Señor, que yo pueda ver.
 Entonces Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha salvado.

Después de leer y reflexionar sobre el evangelio, intento dar nombre a sus miedos.

 “¿Qué quieres que haga?”

Fue lo que Jesús preguntó a aquel ciego. El pidió la visión. ¿Y nosotros qué pedimos? Puedo reflexionar en varios ámbitos: vida personal (la que solo yo conozco)…; familia…; la vida cotidiana, con amigos, en el trabajo, en la sociedad…; los proyectos…; la vida de la Iglesia y de mi comunidad…; la oración… la capacidad de confiar… ¿de qué tengo miedo? ¿Qué es lo que me asusta y desanima?

Si me siento llamado a la celebración sacramental del perdón de Dios, me traslado a la Capilla de la Reconciliación. Después recorro el recinto hasta la Capilla de las Apariciones. Y, durante el camino, puedo ir recuperando la historia de los Pastorcitos: “Me gusta tanto Dios” exclamaba Francisco.


3 . NO TENGÁIS MIEDO. NO DESANIMES. YO NUNCA TE DEJARÉ. MI INMACULADO CORAZÓN SERÁ TU REFUGIO.

El día 13 de junio de 1917 los Pastorcitos de Fátima vieron a Nuestra Señora. Y voy a tener la felicidad de recordar aquí, a través de las palabras de la Hermana Lucía, esa experiencia luminosa.

De la Cuarta Memoria de la Hermana Lucía:
Después de rezar el rosario con Jacinta y Francisco y más personas que estaban presentes [...] Nuestra Señora apareció sobre la carrasqueira.

 - ¿Usted qué es lo que me quiere? - pregunté.
 - Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, que recéis el rosario todos los días y que aprendan a leer. Después, diré lo que quiero.
 [...]
 - Quería pedirle para que nos llevara al Cielo - dijo Lucía.
 - Si; a Jacinta y a Francisco los llevo en breve. Pero tú quedas aquí algún tiempo más. Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar.
 El quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón.
 - ¿Quedo aquí solita? - pregunté, con pena.
 - No, hija. ¿Y tú sufres mucho? No desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios.

Fijo mi mirada en la Imagen de Nuestra Señora, y reflexiono sobre el texto de la Hermana Lucía que
acabo de leer. En silencio, tengo ahora la oportunidad de asumir algunos compromisos que grabo en mi corazón.

Después me consagro a la Madre del Cielo:

 ¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía!
 Yo me ofrezco enteramente a ti
 y en prueba de mi filial afecto
 te consagro en este día,
 mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón;
 en una palabra, todo mi ser.
 Ya que soy todo tuyo
 Oh Madre de bondad,
 guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya.

Al final de este itinerario, rezo:

 ¡Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo!
 Como era en el principio ahora y siempre.
 Amen.


Fuente:
http://www.fatima.pt/es/pages/tercer-ciclo