Evangelio de San Marcos

P. Fernando Martínez Galdeano, S.J.

Lo que sabemos de San Marcos


Nos conviene siempre saber acerca del autor y de su ambiente, para así acertar de forma más precisa en la interpretación del texto escrito de un evangelio.

¿Quién era este Marcos autor del evangelio que lleva su nombre? El Nuevo Testamento apunta algunos datos y referencias. Procedía de una familia con recursos económicos, y cuya casa fue lugar de reunión y encuentro de la primera comunidad cristiana formada en Jerusalén (Hch 12,12). Era sobrino de Bernabé, y cuando éste y Pablo organizaron su primer viaje misionero le invitaron para que les acompañara (Hch 12,25) Pero Marcos les abandonó cuando se disponían a cruzar las montañas camino de Antioquía de Pisidia en el corazón del Asia Menor (Hch 13,13)

Ya de vuelta de este primer viaje, ambos Pablo y Bernabé empezaron a planear su segundo viaje misionero. Bernabé deseaba que Marcos les volviera a acompañar, pero Pablo no quiso aceptarle, argumentando con el reproche de “que Marcos les había abandonado en la difícil región de la Panfilia” (Hch 15,37s). Y fue tanta la diferencia y la discusión tan disputada entre ellos que ambos de mutuo acuerdo se separaron en paz pero ya no volvieron a ser compañeros en el trabajo. Sin embargo, en la carta privada que Pablo escribe a su amigo Filemón estando prisionero el apóstol en la prisión de Efesio (a 56-58), envía saludos para sus colaboradores, entre los cuales aparece el nombre propio de Marcos (v. 24). Y en su escrito a los cristianos colosenses aparece el afectuoso dato siguiente: “Os saluda Aristarco, mi compañero de prisión, y Marcos, el primo de Bernabé. Si Marcos va a visitaros, acogedle con cariño según las instrucciones que recibisteis” (Col 4,10). Y en su carta, la segunda a Timoteo, su discípulo predilecto, aconseja el apóstol: “Toma a Marcos y tráelo contigo, pues me es muy útil en el ministerio” (2 Tim 4,11). Lo cierto es que Pablo y Marcos no sólo se habían olvidado de raíz de su mutua desconfianza sino que la habían superado llegando a trabajar muy unidos en el anuncio del evangelio.

Como sabemos que a partir del año 63, Pablo deja Roma, y la tradición cristiana que recoge el testimonio del obispo Papías vincula a Marcos con el servicio del apóstol Pedro, es en esos años cuando Marcos redacta éste su evangelio. Por otra parte, la crítica del texto corrobora la hipótesis de que la fuente de Marcos fue la predicación de Pedro. Como en su discurso apocalíptico del capítulo 13 se habla con bastante imprecisión de la destrucción de Jerusalén, se data el escrito entre los años 64 y 70.


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Agradecemos al P. Fernando Martínez Galdeano, S.J. por su colaboración.

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