Ofrecimiento Diario - Intenciones del Papa Francisco para el mes de OCTUBRE





APOSTOLADO
DE LA
ORACIÓN

INTENCIONES PARA EL 
MES DE OCTUBRE



Ofrecimiento Diario

Ven Espíritu Santo, inflama nuestro corazón en las ansias redentoras del Corazón de Cristo, para que ofrezcamos de veras nuestras personas y obras, en unión con él, por la redención del mundo.

Señor mío y Dios mío Jesucristo:

Por el Corazón Inmaculado de María me consagro a tu Corazón y me ofrezco contigo al Padre en tu santo sacrificio del altar; con mi oración y mi trabajo, sufrimientos y alegrías de hoy, en reparación de nuestros pecados y para que venga a nosotros tu reino.

Te pido en especial por las intenciones encomendadas al Apostolado de la Oración.




Por las Intenciones del Papa Francisco


Intención General

Para que el Señor conceda paz a las regiones del mundo más afectadas por la guerra y la violencia.



Intención Misional

Para que el Día Mundial de las Misiones despierte en cada cristiano la pasión y el celo de llevar el Evangelio a todo el mundo.



Por las Intenciones de la Conferencia Episcopal Peruana

Para que las legítimas devociones populares ayuden a una conducta auténticamente cristiana en 
todos los niveles de la familia y de la sociedad.



PAZ A LAS REGIONES MÁS AFECTADAS POR LA GUERRA Y LA VIOLENCIA

“... El hombre está hecho para la paz, que es un don de Dios. La realización de la paz depende en gran manera del reconocimiento de que, en Dios, somos una sola familia humana... La paz es un orden vivificado e integrado por el amor... Dios, mediante la encarnación del Hijo... nos ha dado la posibilidad de tener un corazón nuevo y un espíritu nuevo...” Benedicto XVI Jornada Mundial de la Paz, 8.12.2012 Extracto.

LLEVAR EL EVANGELIO A TODO EL MUNDO

No podemos quedarnos tranquilos al pensar que, después de dos mil años, aún hay pueblos que no conocen a Cristo y no han escuchado aún su Mensaje de salvación... La misión universal implica a todos, todo y siempre. El Evangelio no es un bien exclusivo de quien lo ha recibido; es un don que se debe compartir, una buena noticia que es preciso comunicar... Benedicto XVI, Jornada Mundial de las Misiones, 6.1.2011. Extracto.

APARECIDA - MISIÓN CONTINENTAL

“Un afán y anuncio misioneros que tienen que pasar de persona a persona, de casa en casa, de comunidad a comunidad.” (550)


Eucaristía
Misa por a evangelización de los pueblos. Misal romano.

Palabra de Dios
Isaías 2,1-5. Ningún pueblo volverá a tomar las armas contra otro.
Efesios 2,14-16. Cristo es nuestra paz.
Mateo 5,9. Felices los que trabajan por la paz

Reflexionemos
¿En qué lugares del mundo sufren ahora la guerra y la violencia?
¿Cómo puedo contribuir a la paz y la justicia en donde vivo?
En el mes del Señor de los Milagros ¿qué puedo hacer para mi propia santificación y la santificación de los demás?



Invitación

A participar de la Misa dominical de 11:00 AM en la Parroquia de San Pedro y a acompañarnos en las reuniones semanales a las 12:00 M en el claustro de la parroquia, todos los domingos. 

Asimismo, invitamos a la Misa de los primeros viernes de cada mes en Honor al Sagrado Corazón de Jesús, a las 7:30 PM en San Pedro.


Para conocer más acerca del Apostolado de la Oración y sus actividades acceda AQUÍ



Visítenos en:

http://www.apostlesshipofprayer.net. Elegir idioma ESPAÑOL, hacer clic en ventana “Oración y Servicio”
www.jesuitasperu.org Apostolado parroquial
www.sanpedrodelima.org


¡ADVENIAT REGNUM TUUM!
¡Venga a nosotros tu reino!




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Decirle sí a Dios

P. Adolfo Franco, S.J.


DOMINGO XXVI
del Tiempo Ordinario

Mateo 21, 28-32

El Señor sabiamente nos enseña que algunos que parecían buenos no lo son; en cambio otros que parecen malos en realidad son buenos.


Una parábola muy breve, y dedicada especialmente a los fariseos: se trata de dos hijos, a quienes el Padre manda algo, uno dice que sí, pero no lo hace; el otro dice que no, y termina haciendo lo que su Padre le ha pedido. Va dirigida a los fariseos que aparentan decir que sí, con su vida “superficialmente recta” pero no hacen lo que realmente quiere Dios, que es que acepten a su Enviado.

Es muy aleccionadora esta parábola y es verdad que eso ocurre muchas veces, en las cosas de la vida. Hay quienes parecen decir que sí, y no hacen nada, proponen muchas cosas, pero nada de nada. Y otros que parecen muy rebeldes, pero son al final los que obran más rectamente y los que más ayudan al prójimo.

¿Qué significa decirle sí a Dios? Porque en esto está lo central de este asunto. ¿Bastan buenas palabras, propósitos hechos en un retiro?, ¿o hace falta algo más? Decirle sí a Dios en la conducta diaria, y no sólo de palabra, sino en las obras. Es una respuesta fundamental, a Alguien que nos llama. ¿Hasta qué punto le hemos dicho sí a Dios?

Cuando fuimos bautizados, éramos muy pequeños, nuestros padres y padrinos dijeron que sí a Dios, por nosotros. Después, a lo largo de los años, nos tocó a nosotros asumir lo que ellos prometieron por nosotros. Y entonces es cuando nuestro sí empezó a desvanecerse, y hasta quizá hasta desaparecer: habíamos dicho que sí, y después resultó que no.

Hicimos la primera comunión, y le dijimos sí a Jesús (¿no estábamos demasiado aturdidos por los agasajos para saber qué es lo que decíamos?) Y esa amistad prometida, en ese momento tan hermoso, no logró consolidarse. Todavía no sabíamos bien lo que hacíamos, y Quién era el que nos pedía una respuesta.

Pasaron los años: pasaron muchos años y muchas cosas. Y cada uno sabe su historia personal. Si las repetidas respuestas dadas al Señor eran concretas o se desvanecían fácilmente en el olvido de lo prometido. Nos hemos mantenido tanto tiempo en el “sí, pero no”. Ha habido momentos en que parecía que ya arrancábamos de verdad; parecía que el sí a Dios al final iba ya en serio. Pero el tiempo, el desgaste, el aburrimiento, la falta de perseverancia, volvía a transformar en no ese nuestro sí, que había parecido contundente.

Y ¿a qué se le dice sí, cuando Dios pregunta? Cuando me pide una respuesta, ¿qué quiere en realidad de mí?. Es atreverse  a darle la vida entera, sin recortes y sin límites. ¿Nos llama Dios al amor y a la mistad? ¿Nos arriesgamos a querer a Dios y a dejarnos querer por El? Decimos a veces sí, pero cuidando la retirada. No nos atrevemos a adentrarnos en el bosque, sino que nos quedamos en el sitio donde todavía nos es posible retroceder. Porque la aventura de ir adentro, por un camino desconocido nos da mucho miedo y queremos asegurar la retirada.


Y es que El que nos llama, no nos explica de ninguna manera todo, desde el principio, y ahí está el comienzo de la respuesta, en fiarnos completamente. Decirle sí sabiendo sólo que es El. Lo llamamos nuestro Salvador, pero le tenemos miedo. Le llamamos Bueno, pero no nos fiamos del todo. Le decimos Padre, pero tememos que no nos dé lo mejor. Reservas, dudas, temores, frialdad, cobardía. Esos son elementos que acompañan nuestra respuesta. Nos cuesta mucho salir del “sí, pero no”. Y la forma de decir sí al fin, es cerrar los ojos y zambullirnos (aunque sea con miedo) en el abismo; aparente abismo, porque en realidad es sumergirnos en un abrazo inconmensurable.


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Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.
Para acceder a otras reflexiones del P. Adolfo acceda AQUÍ.

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