Ofrecimiento Diario - Orando con el Papa Francisco en el mes de OCTUBRE 2021: Discípulos misioneros


 



RED MUNDIAL DE ORACIÓN DEL PAPA
APOSTOLADO DE LA ORACIÓN

INTENCIONES DEL PAPA PARA EL MES DE OCTUBRE




OFRECIMIENTO DIARIO

Padre Bueno, sé que estás conmigo.
Aquí estoy en este nuevo día.
Pon una vez más mi corazón
junto al Corazón de tu Hijo Jesús,
que se entrega por mí y que viene a mí en la Eucaristía.
Que tu Espíritu Santo me haga su amigo y apóstol, 
disponible a su misión de compasión.
Pongo en tus manos mis alegrías y esperanzas,
mis trabajos y sufrimientos, todo lo que soy y tengo,
en comunión con mis hermanos y hermanas de esta red mundial de oración.
Con María te ofrezco mi jornada por la misión de la Iglesia y por la intención de Oración del Papa para este mes:

«Recemos para que cada bautizado participe en la evangelización y esté disponible para la misión, a través de un testimonio de vida que tenga el sabor del Evangelio.»

AMÉN





ORACIÓN

Señor Jesucristo, que nos llamas a ser apóstoles de tu misión

Venimos, hoy, a ofrecerte nuestras vidas, lo que somos y tenemos.

Queremos colaborar contigo en tu misión de compasión,

ser fieles a la vocación misionera recibida en el bautismo,

dejándonos conducir por el Espíritu Santo.

Ayúdanos a ser testimonios vivos de tu Evangelio,

celebrando la vida que recibimos de Ti; saliendo de nosotros mismos

al encuentro de nuestros hermanas y hermanos.

Recibe nuestros deseos de estar disponibles y servir

con otros al Reino de tu Padre.

Amén.


Padre Nuestro…

Ave María...

Gloria...

Amén






LUEGO DEL OFRECIMIENTO DIARIO
RECEMOS DURANTE LA MAÑANA, EL DÍA Y POR LA NOCHE


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DESCARGUE EN PDF LAS ORACIONES
Revista virtual RED MUNDIAL DE ORACIÓN DEL PAPA, OCTUBRE 2021, Nº60.
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INTENCIÓN DEL MES


El Papa a los cristianos: dar un testimonio de vida que atraiga
En el Video del Papa de octubre, el Papa Francisco pide a todas las personas ser discípulos misioneros en la vida cotidiana, en el trabajo del día a día, dando testimonio del encuentro con Jesús y viviendo con sabor a Evangelio.

El Video del Papa acaba de salir a la luz con la intención de oración que Francisco confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa. En octubre, mes en que empieza el camino sinodal y se celebra la Jornada Mundial de las Misiones, el Santo Padre profundiza en la naturaleza evangelizadora de la Iglesia y nos llama a todos a ser, justamente, discípulos misioneros.

Esta misión a la que todos los bautizados estamos llamados se centra, sobre todo, en “estar disponibles a su llamada y vivir unidos al Señor en las cosas más cotidianas, el trabajo, los encuentros, las ocupaciones de cada día, las casualidades de cada día, dejándonos guiar siempre por el Espíritu Santo”.

De Iglesia misionera a discípulos misioneros
En unos días va a iniciar el Camino Sinodal de la Iglesia, una llamada a caminar juntos, como “Pueblo de Dios peregrino y misionero”. Ya en El Video del Papa del mes de agosto de 2021, Francisco había subrayado la vocación propia de la Iglesia, que es evangelizar. En aquella ocasión, abogaba por seguir, como Iglesia, una “opción más misionera”, que empezaba por “la reforma de nosotros mismos”.

Este mes el Papa profundiza sobre este llamado, invitando a hombres y mujeres a dejarse “mover” por Cristo y dar así testimonio de una vida que contagie a los demás, que atraiga sin obligar ni exigir. En el video nos dice que cada testimonio de vida provoca admiración, y la admiración hace que otros se pregunten: “¿cómo es posible que esto sea así?” o “¿de dónde le viene a esta persona el amor con que trata a todos, la amabilidad, el buen humor?”.

Ser misionero es buscar y fomentar el encuentro personal, cara a cara, de persona a persona. En el libro-entrevista “Sin Él no podemos hacer nada”. Una conversación sobre ser misioneros en el mundo de hoy, donde se recoge un intercambio entre el Papa Francisco y el periodista italiano Gianni Valente, el Santo Padre dice claramente que “la Iglesia crece por atracción y por testimonio”. Se trata de vivir cerca de Jesús, en el encuentro con los demás: “si Cristo te atrae, si te mueves y haces las cosas porque eres atraído por Cristo, otros lo notarán sin esfuerzo. No hay necesidad de demostrarlo, y mucho menos de exhibirlo”. Se trata de encarnar el Evangelio en la vida cotidiana. Un fuego que enciende otro fuego.

Misión y sinodalidad
“Una Iglesia sinodal tiene que ser una Iglesia misionera, porque la misión debe comenzar con el dinamismo de la escucha recíproca, que es la premisa y la condición necesaria para aceptar aquello que el Espíritu le sugiere a la Iglesia”, afirma el Secretario General del Sínodo de los Obispos, Cardenal Mario Grech. “Solamente orando y abriendo los ojos a todo lo que nos circunda – como nos recuerda el Papa Francisco – podremos percibir la acción del Espíritu Santo que ya se manifiesta, y ser una Iglesia en movimiento, misionera, que evita la autorreferencialidad y que es capaz de ser para todos ese ‘sacramento del cuidado’ que el mundo tanto necesita”.

Discernir y reconocer la acción del Espíritu Santo
El P. Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, recuerda que “las intenciones de oración del Papa, que se presentan cada mes, forman parte de la oración y del discernimiento del Santo Padre. Estas intenciones de oración, en el contexto del Camino Sinodal que inicia la Iglesia, como Pueblo de Dios, son una invitación a discernir y reconocer cómo el Espíritu del Señor nos llama a vivir a los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia. No olvidemos que el Camino Sinodal es en vista de la misión, de una iglesia misionera “con las puertas abiertas” (EG, n.46) y encuentra su fuente en la oración”.


Tomado de:
https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2021-09/papa-cristianos-dar-testimonio-vida-que-atraiga-video.html


ACTITUDES

Testimonio de vida.
“Tu corazón sabe que no es lo mismo la vida sin Él; entonces eso que has descubierto, eso que te ayuda a vivir y que te da una esperanza, eso es lo que necesitas comunicar a los otros” (Papa Francisco). Procuraré que mis gestos y palabras hagan presente el Amor que el Señor nos tiene.

Descubrir la propia vocación y el llamado.
“La nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados” (Papa Francisco). ¿En qué servicios de mi Parroquia o comunidad podría ayudar en este tiempo?

Dejarnos conducir por el Espíritu Santo.
“La presencia del Espíritu otorga a los cristianos una cierta con naturalidad con las realidades divinas y una sabiduría que les permite captarlas intuitivamente” (Papa Francisco). Pondré en oración los temas y estaré a la escucha de la voz del Señor antes de actuar y decidir.

Disponibles a la misión de Cristo.
“Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús; ya no decimos que somos «discípulos» y «misioneros», sino que somos siempre «discípulos misioneros” (Papa Francisco). ¿Quiénes necesitan de mi servicio en este tiempo?

Misioneros en la vida corriente.
“Ser discípulo es tener la disposición permanente de llevar a otros el amor de Jesús y eso se produce espontáneamente en cualquier lugar: en la calle, en la plaza, en el trabajo, en un camino” (Papa Francisco). Estaré disponible para servir en las situaciones que vivo cada día.

Fuente: ClickToPray






RECURSOS EN LA RED

A. Cada Primer Viernes en Youtube, se pude buscar "El Video del Papa".

B. "Click To Pray" es una aplicación para teléfonos inteligentes (iOS y Android) en donde puedes unirte cada día a la red Mundial de Oración del Papa. Descarga ClickToPray [App Store] [Google Play]

C. Para comunicarnos:
apostolado.oración.peru@gmail.com




Doctrina Social de la Iglesia - 10. La Sociedad II


P. Ignacio Garro, jesuita †

3. LA SOCIEDAD

CONTINUACIÓN  

3.3. LA FAMILIA

Uno de los problemas más urgentes que señaló el Concilio Vaticano II, en G. et S. (Gaudium et Spes), fue el tema de la familia por su conexión con el desarrollo de la persona y de la sociedad: "El bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligado a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar", (47). Más aún, "el futuro de la humanidad se fragua en la familia" dirá, años después el papa J. Pablo II en "Familiaris consortio", nº 86.

El tema de la familia está estrechamente ligado a la DSI porque enmarca a la familia en su entorno social: su puesto en la sociedad, aportes al bien común, resguardo de la familia, etc. Sobre la familia repercute el tema del salario, propiedad, el entramado de las transformaciones sociales y todo elemento que afecta a la marcha de la sociedad.

3.3.1. EL MATRIMONIO, FUNDAMENTO DE LA COMUNIDAD FAMILIAR

Dios, al llamar al hombre a la existencia por amor, le ha llamado al mismo tiempo al amor, de manera que "el amor es por tanto la vocación fundamental e innata de todo ser humano". "Familiaris Consortio" (FC), nº 11, y por lo mismo, el principio interior, la fuerza permanente y la meta última de la comunión conyugal. El matrimonio es el único lugar que hace posible la recíproca donación total del hombre y la mujer, y es, a la vez, el fundamento y el alma de la comunidad familiar: "Sin el amor la familia no puede vivir, crecer y perfeccionarse como comunidad de personas". "Familiaris Consortio", nº 18.

Tres notas principales, destaca la DSI al referirse al matrimonio como comunidad conyugal que está ordenada:

  • al bien de los esposos
  • a la procreación de los hijos
  • a la educación de los hijos.

3.3.2. EL MATRIMONIO, COMUNIDAD DE AMOR INDISOLUBLE

En la base de la familia se asienta el matrimonio, "íntima comunidad conyugal de vida y amor" establecida sobre el "consentimiento personal e irrevocable de los cónyuges" G.et.S.48. Se trata de un "vínculo sagrado", perpetuo y exclusivo, que no depende de la sociedad humana, pues el autor del matrimonio es el mismo Dios, quien lo ha dotado de "bienes y fines varios, sumamente importantes para la continuación del género humano, para el provecho personal y espiritual de cada miembro de la familia, para la dignidad, estabilidad, paz y prosperidad de la familia y de la sociedad", G. et S. 47. En el caso de los bautizados, el matrimonio ha sido elevado por Cristo a la dignidad de sacramento, significando así la unión esponsal de Cristo con la Iglesia, G. et S., 48 y F.C., 13. "Y esta íntima unión, como mutua entrega de dos personas, lo mismo que el bien de los hijos, exigen plena fidelidad conyugal y urgen su indisoluble unidad". G. et S., 48 y F. C., 20. 

3.3.3. EL MATRIMONIO, COMUNIDAD DE AMOR ORDENADO A LA VIDA 

Pero, además de orientarse a la felicidad de la pareja, según el plan de Dios, el matrimonio es también comunidad de amor indisoluble ordenado a la transmisión de la vida, G. et S. 48; F.C. 14; Humanae Vitae. 11. No se agota ese amor dentro de la pareja, sino que se expande en la donación de la vida a una nueva persona humana, su "don más excelente" G. et S. 50, "reflejo viviente de su amor, signo permanente de la unidad conyugal y síntesis viva e inseparable del padre y de la madre", F.C. 14. Desde una opción cristiana, se muestran de ese modo los esposos como cooperadores del amor de Dios Creador, F.C. 28, quien unió inseparablemente los dos significados del acto conyugal: el unitivo y el procreador, F.C. 32; H.V. 1.


3.3.4. EL MATRIMONIO, COMUNIDAD DE AMOR ORDENADO A LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS 

A las características del matrimonio como comunidad de amor indisoluble y ordenado a la transmisión de la vida se añade la del derecho y obligación de educar los padres a sus hijos, puesto que son "los primeros obligados educadores" G. et S. 48, de difícil suplencia en caso de que falte.

F.C. calificará este derecho y deber educativo de los padres como: esencial, original, insustituible e inalienable, cuya razón de ser deriva del amor paterno y materno, que se transforma de fuente en alma y, por consiguiente, en norma de actuación, F.C. 36. Entre los valores que debe de emprender la acción educativa de los padres sobresalen aquellos que son esenciales en la vida humana, como son: el sentido de la verdadera justicia y, más aún, el sentido del verdadero amor, F.C. 37. Además, desde la perspectiva del matrimonio como sacramento, este deber educativo se muestra como un verdadero ministerio de la Iglesia para la edificación de sus miembros. F.C.  38.


3.4. LA FAMILIA, CÉLULA BÁSICA DE LA SOCIEDAD

Esta expresión se debe a F. Le Play, sociólogo francés del S. XIX, quien influyó grandemente con sus ideas sobre la familia en León XIII. El Magisterio de la Iglesia utiliza expresiones semejantes para indicar que, pese al cambio acelerado de las estructuras sociales, la familia constituye la base, el principio, el fundamento de la sociedad, la célula original, primera y vital de la sociedad, la comunidad social básica: la familia constituye la base de la organización social y adquiere primacía sobre las demás sociedades que componen la sociedad global. El carácter de fundamento y primacía de la familia en la sociedad la podemos entender en dos planos distintos.

Hay que reconocer que la función humanizadora de la familia se concreta de varias maneras, principalmente destacaremos dos aspectos:

  • Dinamismo personalizador. La familia es el ámbito adecuado para la conformación integral del sujeto humano: propiciando la integración del “yo” y plasmando así la personalidad integral del ser humano; 
  • Dinamismo socializador: la función personalizadora de la familia va seguida de la función socializadora. El personalismo familiar no lleva a un aislacionismo de cada integrante de la familia, antes, al contrario les forma y educa en el saber convivir, compartir, ayudar, recibir consejo, etc., actividad normal entre padres e hijos y entre hermanos y parientes; todas ellas actividades socializadoras que ayudan al desarrollo integral humano


3.4.1. A TRAVÉS DE LA FAMILIA, SE INTEGRA LA PERSONA EN LA SOCIEDAD

Los hombres, afirma León XIII, entran a formar parte de la sociedad civil a través de la familia en la que fueron engendrados, R.N. 11.

Para la G. et S. el bienestar de la persona y de la sociedad está estrechamente unido a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar, 47.

F.C. añade un aspecto complementario, desde una perspectiva cristiana: la persona, además de ser introducida, mediante la educación, en la "familia humana" es también introducida, mediante la regeneración por el bautismo y la educación en la fe, en "la familia de Dios", que es la Iglesia, en cuya misión participa, F.C. 15, 49-64.

La primera estructura fundamental a favor de la ecología humana, es la familia, en cuyo seno el hombre recibe las primeras nociones sobre la verdad y el bien, aprende qué quiere decir amar y ser amado y, por consiguiente, qué quiere decir en concreto ser persona. C.A. 39.


3.4.2. LA FAMILIA ES LA PRIMERA ESCUELA DE LAS VIRTUDES SOCIALES QUE LA SOCIEDAD NECESITA 

Así lo afirmó el Concilio Vaticano II en la Declaración "Gravissimum educationis", 3. Y, utilizando una antigua expresión, llama a la familia "iglesia doméstica", L.G., 11. Ya que en su seno han de ser los padres los primeros que han de anunciar a sus hijos la fe con su palabra y con su ejemplo, fomentar su vocación personal y, en particular, la vocación a la vida consagrada. De esta manera se convierte el hogar, también, en la primera escuela de la vida cristiana, F.C. 2. Además de ser la "escuela del más rico humanismo", G. et S. 52, "la primera y fundamental escuela de socialidad", F.C. 37 y 43, donde se aprende "la paciencia y el gozo del trabajo, el amor fraterno, el perdón generoso, incluso reiterado, y sobre todo el culto divino por medio de la oración y la ofrenda de su vida".

F.C. repite las mismas palabras de "Gravissimum educationis", deduciendo que el derecho y el deber educativo de los padres es esencial, original y primario, insustituible e inalienable, por lo siguiente:

  • La familia constituye "el lugar natural y el instrumento más eficaz de humanización y de personalización de la sociedad", F.C. 43.
  • Y puesto que es la primera y fundamental escuela de la socialidad, habrá de educar a los hijos en la justicia, la dignidad personal, el amor. F.C. 37, 43.
  • La educación para el amor incluye, como derecho y deber fundamental de los padres, tanto una educación sexual verdadera y plenamente personal como una educación para la castidad; la Iglesia se opone a un sistema de información sexual separado de los principios morales cristianos, F.C. 37.

En el Catecismo se afirma que la familia: "es la comunidad en la que, desde la infancia, se pueden aprender los valores morales, se comienza a honrar a Dios y a usar bien de la libertad", hasta el punto de que la autoridad, la estabilidad y las relaciones familiares constituyen los fundamentos de la libertad, de la seguridad y de la fraternidad en el seno de la sociedad. Cat. 2207. La familia, afirma más adelante, "ilumina las demás relaciones en la sociedad" y es un lugar apropiado para la "educación de las virtudes", para la iniciación de la persona en la solidaridad y en las responsabilidades comunitarias.


3.5. FAMILIA Y SOCIEDAD 

La familia constituye una verdadera sociedad, la más cercana al individuo, anterior, aunque no independiente, sino complementaria, de la sociedad civil, de la que debe de recibir apoyo, sobre todo en la promoción y defensa de la vida.


3.5.1. LA FAMILIA ES UNA VERDADERA SOCIEDAD

León XIII en R.N. afirma inequívocamente: la familia, sociedad doméstica, es una verdadera sociedad, (9), que precisa de unos derechos y deberes propios, totalmente independientes de la potestad civil.

Para el Concilio Vaticano II, la familia, es "una sociedad que goza de un derecho propio y primordial", debiendo atenerse la sociedad, y más específicamente el Estado, en sus relaciones con ella, al principio de subsidiariedad, D.H.,5; goza de dignidad, aunque se halle sometida a ciertas deformaciones (poligamia, divorcio, amor libre) y perturbaciones (por situaciones económicas indigentes, incremento demográfico, etc.) G. et S., 47. Del mismo carácter sagrado gozan el matrimonio, el amor conyugal y la fecundidad del matrimonio, G. et S. 48-50.

L.E. reviste a la familia con estos caracteres: la vida familiar es un derecho natural y una vocación del hombre, (10); al mismo tiempo, es una comunidad hecha posible gracias al trabajo y la primera escuela de trabajo doméstica para todo hombre.


3.5.2. LA FAMILIA ES ANTERIOR A LA SOCIEDAD CIVIL

La anterioridad e independencia de la familia respecto a la sociedad civil y del Estado son afirmadas claramente por R.N.: la familia es una sociedad más antigua que cualquier otra que pueda existir y, al ser anterior a la sociedad civil, sus derechos y deberes son también anteriores y más naturales, (9). La patria potestad, (se entiende por patria potestad a que los padres tienen obligación gravísima, y el derecho primario de procurar con todo empeño la educación de sus hijos, tanto religiosa y moral como la física, social y cultural), en concreto, es tal que no puede ser extinguida ni absorbida por el poder público R.N. 10; no es justo que el individuo y la familia sean absorbidos por el Estado (26).

Toda la DSI defiende esta realidad como indiscutible: la familia es una sociedad que goza de un derecho propio y primordial, sujeto de derechos y deberes antes que el Estado y que cualquier otra comunidad, F.C., 46. Por eso, como afirma el Catecismo, la familia se impone a la autoridad pública al ser anterior a todo reconocimiento por parte de la misma autoridad.


3.5.3. PERO FAMILIA Y SOCIEDAD SON COMPLEMENTARIAS 

G. et S. 52, califica a la familia como escuela del más rico humanismo; ella constituye el fundamento de la sociedad.

P.P. 36, destaca la función primordial de la familia como punto de convergencia de las generaciones y de la armonía entre la persona y la sociedad.

L.E. 10, dice que cada hombre asume en la familia los contenidos y valores que componen la cultura determinada de cada nación.

En F.C., 44-45, J. Pablo II afirma que la familia y la sociedad desempeñan una función complementaria en la defensa y promoción del bien de los individuos y del bien común; de igual modo que la familia debe abrirse y participar en la sociedad y en su desarrollo, también la sociedad debe de respetar y promover la familia misma.


3.5.4. LA FAMILIA TIENE DERECHO A LA ASISTENCIA

Si consideramos a la familia como la célula básica de la sociedad es obvio que el Estado y sus instituciones deben de ayudar al derecho a la asistencia legal y administrativa de la familia para realizar plenamente su cometido imprescindible.

Q.A. 71, refiriéndose en concreto a la remuneración salarial, reivindica el derecho del obrero a un salario suficiente para satisfacer las necesidades propias y las de su familia, dato que corroborarán continuamente los documentos posteriores de la DSI.

G. et S. 52, vuelve a insistir en que todos los que tienen influencia en la sociedad deben de contribuir al progreso de la familia. El poder civil, en concreto, ha de considerar como deber grave el reconocimiento, protección y fomento de la verdadera naturaleza del matrimonio y de la familia, al asegurar la moralidad pública, favorecer la prosperidad doméstica y salvaguardar el derecho de los padres a procrear y a educar a sus hijos en el seno de la familia.

L.E. 19, añade: en concreto, debe de remunerarse justamente el trabajo de la persona adulta con responsabilidades en la familia de manera que sea una remuneración suficiente para fundar y mantener dignamente una familia y asegurar su futuro; y señala que puede hacerse a través del salario familiar o a través de otras ayudas sociales.

F.C. 45, dice que la familia constituye un valor indispensable e irrenunciable de la comunidad civil, por lo que las autoridades públicas deberán asegurar a las familias cuantas ayudas (económicas, sociales, educativas, culturales, etc.) necesiten para poder afrontar seriamente sus responsabilidades. En el nº 44, destaca la labor de su función social, la familia desempeña también una función política, en el sentido de procurar que las leyes y las instituciones del Estado no sólo no ofendan, sino que sostengan y defiendan positivamente los derechos y los deberes de la familia.


3.6. LOS DERECHOS DE LA FAMILIA

Hemos visto que en la DSI se ha repetido reiteradas veces los derechos que tiene la familia, como son el de un salario suficiente, derecho a la educación, etc.

Es en el Sínodo de los Obispos del año 1980 cuando se elabora un elenco de los derechos de la familia, que recoge F.C. en su nº 46. La santa Sede se compromete elaborar una "Carta de los derechos de la familia" para presentarla a los ambientes y autoridades interesadas en la misión de la familia en el mundo contemporáneo.

Los derechos fundamentales de la familia son los siguientes:

  • Derecho de todo hombre a elegir libremente su estado de vida, contraer matrimonio y fundar ordenadamente una familia.
  • Derecho a su libertad en la elección del cónyuge, a su libertad religiosa y a vivir en paridad jurídica entre el hombre y la mujer.
  • Derecho a ejercer su potestad en la transmisión de la vida y educar a los hijos sin injerencias de las autoridades públicas.
  • Derecho a la vida desde el momento de la concepción y a obtener, tanto los niños como sus madres, la seguridad física, social, política y económica, especialmente los pobres y enfermos.
  • Derecho de los padres a educar a sus hijos sin presiones, ni directas ni indirectas, por parte de las autoridades públicas.
  • Derecho a existir y progresar como familia y a la estabilidad del vínculo e institución matrimonial
  • Derecho a creer, profesar su propia fe y a difundirla.
  • Derecho de expresión y representación ante autoridades públicas y económicas, sociales, culturales, y asociarse para cumplir su misión.
  • Derecho a una tutela jurídica, económica, social, laboral, y fiscal que asegure a  la familia y a sus componentes un adecuado nivel de dignidad de vida.
  • Derecho a un orden social y económico justo que permita a los miembros de la familia vivir juntos y gozar de un tiempo libre que favorezca los valores de la familia, en la que el trabajo de la madre sea reconocido y respetado y a ser posible no se vea obligada a trabajar fuera de  su hogar.
  • Derecho a una vivienda adecuada para una vida familiar digna.
  • Derecho a emigrar como familia y a ser respetada sin discriminación alguna; a su vez, las familias emigrantes tendrán derecho a ser respetadas en sus reivindicaciones justas.


Damos gracias a Dios por la vida del P. Ignacio Garro, SJ † quien, como parte del blog, participó con mucho entusiasmo en este servicio pastoral, seguiremos publicando los materiales que nos compartió.


Para acceder a las publicaciones de esta SERIE AQUÍ.

 





Teología fundamental. 55. La Vida Eterna - La eterna felicidad del Cielo



P. Ignacio Garro, jesuita †

Continuación

8. LA VIDA ETERNA - LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS Y LA VIDA ETERNA 

8.4. LA ETERNA FELICIDAD DEL CIELO

El cielo es el lugar de la eterna felicidad donde Dios recompensa a los justos: "venid benditos de mi padre, a poseer el reino que os tengo preparado desde el principio del mundo (Mt. 25, 34). Es tan diferente a todo lo que conocemos, que nos es difícil imaginar ese premio. Por la fe, sin embargo, sabemos que existe. 

La gloria del cielo es esa felicidad que el hombre desea vehementemente en esta tierra. El corazón humano está hecho para amar a Dios, y algunas veces lo consigue y otras, en cambio, se queda en las criaturas, que nos ocultan a Dios. 

Pero en la tierra el gozo es siempre incompleto, mientras que en el cielo la dicha es perfecta y no tendrá ya fin: es la felicidad poseída eternamente, sin descanso y sin cansancio. 

No podemos expresar con palabras humanas la gloria del cielo. San Pablo nos advierte que "ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre lo que Dios ha preparado para los que le aman" (I Cor. 2, 9)
  • El Apocalipsis canta que "Dios mismo será con ellos su Dios y enjugará las lágrimas de sus ojos, y la muerte no existirá más, ni habrá duelo, ni gritos, ni trabajo, porque todo esto es ya pasado" (Apoc. 21. 3-4). 
  • San Agustín comenta: "Descansaremos y contemplaremos y amaremos, y alabaremos (De Civitate Dei, 22, 30: PL 41, 804). 

Es lo que enseña la Iglesia "veremos con claridad al mismo Dios, Trino Uno, tal cual es" (Conc. de Florencia, Dz. 693).Este contemplar a Dios cara a cara es lo que llamamos visión beatífica, y ocupará nuestra vida en el cielo, llenándonos de felicidad. 


8.4.1. LA VISIÓN BEATÍFICA 

La visión beatífica es la visión directa e intuitiva de Dios. En este mundo no conocemos a Dios sino por raciocinio, en cuanto las criaturas nos revelan su existencia. En la otra vida "lo veremos tal como es", en su misma esencia y belleza infinita (I Jn. 3, 2). 

Para poder ver a Dios éste nos eleva a un modo de conocer mucho más perfecto, que se llama la luz de la gloria (lumen gloriae), luz sobrenatural que perfecciona nuestro entendimiento. Ya que la visión de la esencia de Dios, está sobre la naturaleza del hombre. 

El objeto principal de la visión beatífica es Dios mismo. Pero en la esencia divina verán las almas cuanto les cause placer, como los misterios que creyeron en la tierra, y muchas verdades y sucesos de este mundo. 

La visión de Dios produce el amor beatífico. Conociendo su infinita bondad y belleza no podemos menos de amarlo con todo nuestro corazón. 

Nos advierte el Apóstol que la fe y la esperanza desaparecen en la otra vida. Ahí ya no creemos, sino que vemos; ya no esperamos, sino que poseemos; mientras que el amor en el cielo se aumenta y perfecciona.
El amor de Dios nos hará felices, porque comprendemos que Dios, infinito Bien e infinita Belleza, es nuestro bien propio, esto es, se nos dará para saciar la sed de felicidad de nuestro corazón. 


8.4.2. POSESIÓN DE TODO BIEN. AUSENCIA DE TODO MAL

1°. En el cielo tendremos en Dios todo Bien, toda felicidad, y la realización de todo deseo, porque Dios es el bien infinito. "Quedarán embriagados con la abundancia de tu casa, y les harás beber en el torrente de tus delicias", dice el Rey David (Ps. 35, 9). 

2°. Ningún mal puede haber en el cielo, ni pecado, ni posibilidad de él, pues seremos confirmados en gracia; ni dolor, ni inquietudes, ni siquiera necesidades o deseos, porque todos se verán de antemano satisfechos. 

No podemos comprender la felicidad del cielo, porque para ello necesitaríamos comprender la infinita Bondad y Belleza de Dios. Sabemos, sí, que es una felicidad que no tendrá fin, y será sin interrupción ni menoscabo. 


8.4.3. LA GLORIA ACCIDENTAL 

Además de la felicidad esencial de la visión beatifica, en el cielo los justos gozarán de una bienaventuranza accidental: la compañía de Jesucristo, de María Santísima y de San José, de los ángeles y de los santos; el bien realizado en este mundo; y, después del juicio universal, la posesión del propio cuerpo resucitado y glorioso. 

Por otra parte, los gozos del cielo no serán iguales para todos, sino en proporción a los méritos de cada uno. El amor de Dios hace con los justos algo parecido a lo que hace el fuego con el hierro candente, que resplandece y arde gracias al calor, que recibe. Todos los bienaventurados serán eternamente felices, pero serán premiados de modo diverso. 

Habrá premios diferentes según haya merecido cada uno, y, sin embargo, todos serán absolutamente felices porque estarán plenamente llenos de Dios, de acuerdo con su capacidad adquirida por la correspondencia a la gracia durante la vida terrena.



Damos gracias a Dios por la vida del P. Ignacio Garro, S.J. quien nos brindó toda su colaboración. Seguiremos publicando los materiales que nos compartió para dicho fin.


Para acceder a las publicaciones anteriores acceder AQUÍ.



Textos claves del Nuevo Testamento - 26. "... como luz..."

 


P. Fernando Martínez Galdeano, jesuita

Dios crea la luz y las tinieblas. Pero como símbolos religiosos en la Biblia, la luz es signo de la gloria de Dios y las tinieblas son signo de la incapacidad de los hombres de captar la presencia de Dios.

Jesús se revela como luz del mundo: “Yo he venido al mundo como luz, para que todo el que crea en mí no siga en tinieblas” (Jn 12,46). Todo lo que se halla fuera del alcance de esta luz, se encuentra en una situación de tiniebla: “Vosotros, en cambio, sois linaje escogido, sacerdocio regio y nación santa, pueblo adquirido en posesión para anunciar las grandezas del que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (IPe 2,9); “Si caminamos en la luz como él, que está en la luz, estamos en comunión unos con otros” (1 Jn 1,7).




Agradecemos al P. Fernando Martínez SJ por su colaboración.

Para acceder a los otros temas AQUÍ.


San Ignacio de Antioquia


 

Nace entre años 30 al 35 AD, muere C 107 AD

Obispo, mártir, Padre Apostólico  

Fiesta: 17 de octubre

P. Jordi Rivero


San Ignacio de Antioquía fue discípulo directo de San Pablo y San Juan; Segundo sucesor de Pedro en el gobierno de la Iglesia de Antioquía; El primero en llamar a la Iglesia "Católica".

Sus escritos demuestran que la doctrina de la Iglesia Católica viene de Jesucristo por medio de los Apóstoles. Esta doctrina incluye: La Eucaristía; La jerarquía y la obediencia a los obispos; la presidencia de la iglesia de Roma; la virginidad de María y el don de la virginidad; el privilegio que es morir mártir de Cristo.

Condenado a morir devorado por las fieras, fue trasladado a Roma y allí recibió la corona de su glorioso martirio el año 107, en tiempos del emperador Trajano. En su viaje a Roma, escribió siete cartas, dirigidas a varias Iglesias, en las que trata sabia y eruditamente de Cristo, de la constitución de la Iglesia y de la vida cristiana. Ya en el siglo IV, se celebraba en Antioquía su memoria el mismo día de hoy. (del Oficio de Lectura, 17 Octubre)

En este artículo veremos su martirio, sus escritos y su doctrina.

Fuego ardiente de amor: La palabra "Ignacio" viene de "ignis" (fuego). El corazón de San Ignacio era un fuego ardiente de amor por Cristo. Decía que Cristo está en el pecho de los cristianos.

De sobrenombre "Theophorus" (portador de Dios). Fue ilustre testigo de Cristo por su palabra y por su martirio.


Conoció a los Apóstoles

San Ignacio de Antioquía se le llama Padres Apostólico porque, habiendo nacido en Antioquía en el siglo I, fue discípulo de los Apóstoles San Pablo y San Juan.


Consagrado obispo por los Apóstoles

San Ignacio de Antioquía fue el tercer obispo de Antioquía, Siria, siendo San Pedro y San Evodio los dos primeros (Eusebius, "Hist. Eccl.", II, iii, 22). San Juan Crisóstomo ("Hom. in St. Ig.", IV. 587) escribe que San Ignacio fue consagrado obispo de manos de los Apóstoles Pedro y Pablo. Según Theodoret, Ignacio fue asignado obispo de Antioquía por San Pedro. (Theodoret, "Dial. Immutab.", I, iv, 33a, Paris, 1642.)

Antioquía era la tercera ciudad mas importante del imperio, después de Roma y Alejandría. También era una de las iglesias mas importantes e influyentes. Habían en Antioquía muchos cristianos de procedencia judía que huyeron de la destrucción de Jerusalén ocurrida en el 70 AD.


Condenado a muerte por su fe

El Emperador Trajano al principio respetó a los cristianos, pero por gratitud a sus dioses tras su victoria sobre los dacios y escitas, comenzó a perseguir a quienes no los adoraban. Hay una relación legendaria sobre el arresto de San Ignacio y su entrevista personal con el emperador. Sin embargo, desde época muy remota nos llega el interrogatorio al que fue sometido:

-"¿Quién eres tú, espíritu malvado, que osas desobedecer mis órdenes e incitas a otros a su perdición?"

-"Nadie llama a Teóforo espíritu malvado", respondió el santo.

-"¿Quién es Teóforo?.

-"El que lleva a Cristo dentro de sí".

-"¿Quiere eso decir que nosotros no llevamos dentro a los dioses que nos ayudan contra nuestros enemigos?", preguntó el emperador.

-"Te equivocas cuando llamas dioses a los que no son sino diablos", replicó Ignacio. "Hay un solo Dios que hizo el cielo y la tierra y todas las cosas; y un solo Jesucristo, en cuyo reino deseo ardientemente ser admitido".

-"¿Te refieres al que fue crucificado bajo Poncio Pilato?".

-"Sí, a Aquél que con su muerte crucificó el pecado y a su autor, y que proclamó que toda malicia diabólica ha de ser hollada por quienes lo llevan en el corazón".

-"¿Entonces tú llevas a Cristo dentro de ti?

-"Sí, porque está escrito, viviré con ellos y caminaré con ellos".

Cuando lo mandaron a encadenar para llevarlo a morir en Roma, San Ignacio exclamó: "te doy gracias, Señor, por haberme permitido darte esta prueba de amor perfecto y por dejar que me encadenen por Tí, como tu apóstol Pablo".


Itinerario hacia el martirio en Roma (Tomado de las actas del martirio)

San Ignacio rezó por la Iglesia, la encomendó con lágrimas a Dios, y con gusto se sometió a los soldados para ser encadenado y llevado a Roma.

En Seleucia, puerto de mar, situado a unos veinticinco kilómetros de Antioquía, se embarcaron en un navío que fue costeando el Asia Menor. Algunos de sus fieles de Antioquía tomaron un camino más corto y llegaron a Roma antes que él y ahí le esperaron.

Durante la mayor parte del trayecto acompañaron a San Ignacio el diácono Filón y Agatopo, a quienes se considera autores de las actas de su martirio. Durante el viaje San Ignacio iba vigilado día y noche por diez soldados que, según el santo, eran como "diez leopardos". Añade "iba yo luchando con fieras salvajes por tierra y mar, de día y noche" y "cuando se las trataba bondadosamente, se enfurecían mas".

Las numerosas paradas, dieron al santo oportunidad de confirmar en la fe a las iglesias cercanas a la costa de Asia Menor. Dondequiera que el barco atracaba, los cristianos enviaban sus obispos y presbíteros a saludarlo, y grandes multitudes se reunían para recibir su bendición. Se designaron también delegaciones que lo escoltaron en el camino. En Esmirna tuvo la alegría de encontrar a su antiguo condiscípulo San Policarpo; al obispo Onésimo quien iba a la cabeza de una delegación de Efeso; al obispo Dámaso, con enviados de Magnesia, y el obispo Polibio de Tralles. Burrus, uno de los delegados, fue tan servicial con San Ignacio, que éste pidió a los efesios que le permitieran acompañarlo.

Desde Esmirna, el santo escribió cuatro cartas. Los guardias se apresuraron a salir de Esmirna para llegar a Roma antes de que terminaran los juegos, pues las víctimas ilustres y de venerable aspecto, eran la gran atracción en el anfiteatro. El mismo Ignacio, gustosísirno, secundó sus prisas. Enseguida se embarcaron para Troade, donde se enteraron de que la paz se había restablecido en la Iglesia de Antioquía. En Troade Ignacio escribió tres cartas más. Una a los fieles de Filadelfia.

De Troade navegaron hasta Nápoles de Macedonia. Después fueron a Filipos y habiendo cruzado Macedonia y el Epiro a pie, se volvieron a embarcar en Epidamno (el actual Durazzo en Albania).

Según las Actas, al aproximarse el santo a Roma, los fieles salieron a recibirlo y se regocijaron al verlo, pero lamentaron el tener que perderlo tan pronto. Como él lo había previsto, deseaban tomar medidas para liberarlo, pero les rogó que no le impidieran llegar al Señor. Entonces, arrodillándose con sus hermanos, rogó por la Iglesia, por el fin de la persecución y por la caridad y concordia entre los fieles. Según la misma leyenda, Ignacio llegó a Roma el 20 de diciembre, último día de los juegos públicos, y fue conducido ante el prefecto de la ciudad, a quien se le entregó la carta del emperador. Después de los trámites acostumbrados, se le llevó apresuradamente al anfiteatro flaviano. Ahí le soltaron dos fieros leones, que inmediatamente lo devoraron, y sólo dejaron los huesos más grandes. Así fue escuchada su oración. No hay seguridad sobre los detalles de la narración pero sí del hecho de su martirio, ocurrido en el año noveno del emperador Trajano.

Parecería para muchos espectadores que San Ignacio era tan solo uno mas que moría en aquellos juegos diseñados para saciar la morbosidad de las turbas. Sin embargo el era el gran vencedor en un reino mucho mas sublime y duradero que el de los emperadores romanos.

Dejadme que sea entregado a las fieras, puesto que por ellas puedo llegar a Dios. Soy el trigo de Dios, y soy molido por las dentelladas de las fieras, para que pueda ser hallado pan puro. Antes, atraed a las fieras, para que puedan ser mi sepulcro, y que no deje parte alguna de mi cuerpo detrás, y así, cuando pase a dormir, no seré una carga para nadie. Entonces seré un verdadero discípulo de Jesucristo. (Epístolas de San Ignacio a los Romanos) 


Restos del santo son llevados a Antioquía

Los restos del mártir, fueron llevados a Antioquía donde para ser venerados, al principio de un modo que no llamara la atención "en un cementerio fuera de la puerta de Dafnis". Esto lo refiere San Jerónimo, escribiendo en 392, y sabernos que él había visitado Antioquía.

El panegírico de San Ignacio, hecho por San Juan Crisóstomo cuando éste era presbítero de Antioquía, fue pronunciado posiblemente el 17 de octubre. Según el antiguo martirologio sirio la fiesta del mártir se celebraba en esas regiones en ese día.

San Juan hace resaltar el hecho de que el suelo de Roma había sido empapado con la sangre de la víctima, pero que Antioquía atesoraba para siempre sus reliquias. "Ustedes lo prestaron por una temporada", dijo al pueblo "y lo recibieron con intereses. Lo enviaron siendo obispo, y lo recobraron mártir. Lo despidieron con oraciones y lo trajeron a su tierra con laureles de victoria''.

Una leyenda identifica a Ignacio con el niño que Nuestro Señor tomó en sus brazos y que le sirvió para dar una lección sobre la humildad (Cf. Marcos 9,36).

San Vicente Beaurais afirmaba que su sobrenombre "Theophoros" (Portador de Dios) se debía a que, después de muerto le abrieron el corazón y encontraron en él escritas en letras de oro el nombre de Jesús.

Su nombre se menciona en el primer canon Eucarístico.

Los credenciales de San Ignacio como verdadero testigo de la doctrina apostólica:

1-San Ignacio fue discípulo de los Apóstoles San Pablo y San Juan.

Recibió de ellos las Sagradas Escrituras (en sus cartas encontramos numerosas citas literales de los Evangelios Sinópticos).

Recibió de ellos también la revelación transmitida a voz viva. Esta le capacita para ser interprete veraz de la revelación escrita.

San Juan escribe: "Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran." Juan 21,25. Esas "otras cosas" forman la revelación transmitida oralmente a San Ignacio y a los otros Padres Apostólicos.  

2-San Ignacio gozaba de la plena aprobación y confianza de los Apóstoles ya que ellos mismos lo ordenaron obispo de Antioquía, sede de suma importancia. Permaneció en esa insigne sede por 40 años hasta su martirio.

3-La ortodoxia de San Ignacio era ampliamente reconocida, tanto por los padres de la Iglesia de su tiempo como en todos los siglos. Gozaba también del reconocimiento de los fieles como lo demostraron recibiéndolo en todas las ciudades por donde pasaba camino a su martirio en Roma.

4- La autenticidad de sus cartas está firmemente establecida. San Ignacio, siendo gran pastor y teólogo presenta con claridad y lucidez la doctrina católica ampliamente reconocida en su tiempo como Apostólica. Sus siete cartas demuestran claramente la catolicidad de los albores del cristianismo.


Algunas Enseñanzas de San Ignacio de Antioquía

Los escritos del obispo San Ignacio de Antioquía son de suma importancia porque demuestran la catolicidad de la doctrina desde tiempos apostólicos. Sus cartas constituyen un testimonio de su amor apasionado por Cristo, su profundidad y claridad de pensamiento teológico y profunda humildad. San Ignacio manifiesta absoluta certeza de que su inminente martirio por Cristo es un privilegio, por lo que no quiere que nadie lo obstruya.

Parto Virginal de María: Es el primer escritor fuera del N.T. en escribir sobre esta verdad.

"Y al príncipe de este mundo se le ocultó la virginidad de María y su parto y también la muerte del Señor". (Carta a los de Efeso)

Cristo: humano y divino

Como San Juan, San Ignacio nos muestra que Cristo es humano y divino. "Hijo de María e hijo de Dios, primero pasible, después impasible, Jesucristo Nuestro Señor" (Efes., c. xvii). Su doctrina es una defensa contra dos tendencias de la época: por un lado algunos de los judaizantes negaban la encarnación y creían en un Jesús solo humano. Por otro lado, los docetistas negaban la humanidad de Cristo.

La Eucaristía

San Ignacio de Antioquía es el primero en usar la palabra "Eucaristía" para referirse al Santísimo Sacramento (Esmir., c. viii). San Ignacio utiliza la terminología joánica para enseñar sobre la Eucaristía, a la que llama "la carne de Cristo", "Don de Dios", "la medicina de inmortalidad". Llama a Jesús "pan de Dios" que ha de ser comido en el altar, dentro de una única Iglesia.

No hallo placer en la comida de corrupción ni en los deleites de la presente vida. El pan de Dios quiero, que es la carne de Jesucristo, de la semilla de David; su sangre quiero por bebida, que es amor incorruptible.

Reuníos en una sola fe y en Jesucristo.. Rompiendo un solo pan, que es medicina de inmortalidad, remedio para no morir, sino para vivir por siempre en Jesucristo.

San Ignacio denuncia a los herejes "que no confiesan que la Eucaristía es la carne de Jesucristo nuestro Salvador, carne que sufrió por nuestros pecados y que en su amorosa bondad el Padre resucitó".

El día del Señor el domingo

Los que vivían según el orden de cosas antiguo han pasado a la nueva esperanza, no observando ya el sábado, sino el día del Señor, en el que nuestra vida es bendecida por El y por su muerte -S. Ignacio de Antioquía, Magn. 9,1

La Iglesia

-Es una institución divina cuyo fin es la salvación de las almas; quienes se separan de ella se separan de Dios. (San Ignacio de Antioquía, a los de Filadelfia., c. iii)

-Debe permanecer en unidad.

La unidad es expresión del amor. (Trall., c. vi; Filad., c. iii; Magn., c. xiii)

-Es Santa. (Esmirna, Efes., Magn., Trall., Rom.);

-Es Católica

Fue San Ignacio quien por primera vez se refirió a la Iglesia como "Iglesia Católica" (Universal), incluyendo en ella a todos los que son fieles a la verdad. (Esmirna., c. viii)

"Por doquier aparezca el obispo, ahí esté el pueblo; lo mismo que donde quiera que Jesucristo está también está la Iglesia Católica"

-Es Infalible (Fila., c. iii; Efes., cc. xvi, xvii)

-Tiene jerarquía a la que debemos estar unidos en obediencia

San Ignacio, como San Juan, puso mucha atención en la relación entre el Padre y el Hijo. El Hijo siempre sujeto por amor a la voluntad del Padre, uno con Él por naturaleza. San Ignacio deduce que debemos imitar a Cristo en su obediencia filial, obedeciendo a los obispos de la Iglesia (lntrod. a Fila.; Efes., c. vi); . Sus cartas enseñan que debe haber en la Iglesia disciplina, unidad y sujeción a la jerarquía. 

Por esto debéis estar acordes con el sentir de vuestro obispo, como ya lo hacéis. Y en cuanto a vuestro colegio presbiteral, digno de Dios y del nombre que lleva, está armonizado con vuestro obispo como las cuerdas de una lira. Este vuestro acuerdo y concordia en el amor es como un himno a Jesucristo. Procurad todos vosotros formar parte de este coro, de modo que, por vuestra unión y concordia en el amor, seáis como una melodía que se eleva a una sola voz por Jesucristo al Padre, para que os escuche y os reconozca, por vuestras buenas obras, como miembros de su Hijo. Os conviene, por tanto, manteneros en una unidad perfecta, para que seáis siempre partícipes de Dios.  (De la Carta a los Efesios)

Sus palabras recuerdan a las de San Pablo, en Efesios, 4: "Con empeño por guardar la unidad de espíritu en el vínculo de la paz: un solo cuerpo y un solo Espíritu, a la manera que fuisteis llamados en una sola esperanza de vuestra vocación. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos y obra por todos y mora en todos."

-Los tres niveles del sacramento del orden>>>, el episcopado siendo superior, el presbiterio (sacerdotes) y por último el diaconado (Magn., c. vi).

La primacía del obispo de Roma

El mismo San Ignacio que alrededor del año 107 AD llamó a la Iglesia "Católica" y nos enseña que tiene obispos con autoridad, nos enseña también que la Iglesia tiene quien la presida:  "...la que reside en el territorio de los romanos... la que preside en la unión del amor..."  (Rom., introd.)

Su firme enseñanza sobre la obediencia a los obispos es aun mas admirable cuando el mismo, siendo obispo, fue siempre muy humilde.

Matrimonio Sacramental

San Ignacio enseña sobre el matrimonio en la iglesia: "...los varones y las mujeres que deseen casarse, deben realizar su enlace conforme a las disposiciones del obispo..." (Filipenses 5,2).

La Virginidad, virtud sobrenatural  (Polyc., c. v)

San Ignacio es claro y fuerte contra la herejía pero también recalca la necesidad de ser indulgentes y tolerantes con los que están en error.

Rueguen incesantemente por el resto de los hombres -porque hay en ellos esperanza de arrepentimiento- para que lleguen a Dios. Por lo tanto instrúyanlos con el ejemplo de sus obras. Cuando ellos estallen en ira, ustedes sean mansos; cuando se vanaglorien al hablar, sean ustedes humildes; cuando les injurien a ustedes, oren por ellos; si ellos están en el error, ustedes sean constantes en la fe; a vista de sus furia, sean ustedes apacibles. No ansíen el desquite. Que nuestra indulgencia les muestre que somos sus hermanos. Procuremos ser imitadores del Señor, esforzándonos para ver quién puede sufrir peores  injusticias, quién puede aguantar que lo defrauden, que lo rebajen a la nada; que no se encuentre en ustedes cizaña del diablo. Sino con toda pureza y sobriedad vivan en Cristo Jesús en carne y en espíritu. (carta a los efesios)


Resumen de las cartas de San Ignacio

Afortunadamente San Ignacio escribió varias cartas camino de su martirio, de las que se conservan siete. Otras cartas atribuidas a el se consideran apócrifas.

Carta a los efesios.  Les exhorta a permanecer en armonía con su obispo y con todo su clero, a que se reúnan con frecuencia para rezar públicamente, a ser mansos y humildes, a sufrir las injurias sin murmurar. Los alaba por su celo contra la herejía y les recuerda que sus obras más ordinarias serían espiritualizadas, en la medida que las hicieran por Jesucristo. Los llama compañeros de viaje en su camino a Dios y le, dice que llevan a Dios en su pecho. Carta a los efesios>>

Cartas a las iglesias de Magnesia y Tralles habla con términos análogos y los pone sobre aviso contra el docetismo, doctrina que negaba la realidad del cuerpo de Cristo y su vida humana. En la carta a Tralles les pide que se guarden de la herejía, "lo que harán si permanecen unidos a Dios, y también a Jesucristo y al obispo y a los mandatos de los apóstoles. El que está dentro del altar está limpio, pero el que está fuera de él, o sea, quien se separa del obispo, de los presbíteros y diáconos, no está limpio".

En la Carta a los Magnesios enseña que los verdaderos cristianos obedecen al obispo. 

Carta a los cristianos de Roma. Esta cuarta carta es una súplica para que no le impidan ganar su corona del martirio. No quería que los influyentes trataran de obtener una mitigación de la condena, ya que el cristianismo había conseguido adeptos en sitios elevados. Había hombres como Flavio Clemente, primo del emperador y los Acilios Clabriones tenían amigos poderosos en el imperio. Luciano, satirista pagano (c. 165 P.C.), quien seguramente conoció estas cartas de Ignacio, da testimonio de lo anterior.

Temo que vuestro amor, me perjudique" escribe el obispo, "a vosotros os es fácil hacer lo que os agrada; pero a mí me será difícil llegar a Dios, si vosotros no os cruzáis de brazos. Nunca tendré oportunidad como ésta para llegar a mi Señor ... Por tanto, el mayor favor que pueden hacerme es permitir que yo sea derramado como libación a Dios mientras el altar está preparado; para que formando un coro de amor, puedan dar gracias al Padre por Jesucristo, porque Dios se ha dignado traerme a mí, obispo sirio, del oriente al occidente para que pase de este mundo y resucite de nuevo con El ... Sólo les suplico que rueguen a Dios que me dé gracia interna y externa; no sólo para decir esto, sino para desearlo, y para que no sólo me llame cristiano, sino para que lo sea efectivamente . . . Permitid que sirva de alimento a las bestias feroces para que por ellas pueda alcanzar a Dios. Soy trigo de Cristo y quiero ser molido por los dientes de las fieras para convertirme en pan sabroso a mi Señor Jesucristo. Animad a las bestias para que sean mi sepulcro, para que no dejen nada de mi cuerpo, para que cuando esté muerto, no sea gravoso a nadie ... No os lo ordeno, como Pedro y Pablo: ellos eran apóstoles, yo soy un reo condenado; ellos eran hombres libres, yo soy un esclavo. Pero si sufro, me convertiré en liberto de Jesucristo y, en El resucitaré libre. Me gozo de que me tengan ya preparadas las bestias y deseo de todo corazón que me devoren luego; aún más, las azuzaré para que me devoren inmediatamente y por completo y no me sirvan a mí como a otros, a quienes no se atrevieron a atacar. Si no quieren atacarme, yo las obligaré. Os pido perdón. Sé lo que me conviene. Ahora comienzo a ser discípulo. Que ninguna cosa visible o invisible me impida llegar a Jesucristo. Que venga contra mí fuego, cruz, cuchilladas, desgarrones, fracturas y mutilaciones; que mi cuerpo se deshaga en pedazos y que todos los tormentos del demonio abrumen mi cuerpo, con tal de que llegue a gozar de mi Jesús. El príncipe de este mundo trata de arrebatarme y de pervertir mis anhelos de Dios. Que ninguno de vosotros le ayude. Poneos de mi lado y del lado de Dios. No llevéis en vuestros labios el nombre de Jesucristo y deseos mundanos en el corazón. Aun cuando yo mismo, ya entre vosotros os implorara vuestra ayuda, no me escuchéis, sino creed lo que os digo por carta. Os escribo lleno de vida, pero con anhelos de morir.

Carta a los de Esmirna. Encontramos otro aviso contra los docetistas, que negaban que Cristo hubiera tomado una naturaleza humana real y que la Eucaristía fuera realmente su cuerpo. Les prohíbe todo trato con esos falsos maestros y sólo les permite orar por ellos. "Cristo nos ha llamado a su reino y gloria" -Carta a los esmirniotas.

Carta a San Policarpo. Consiste principalmente en consejos, siendo el escritor mucho mayor. Lo exhorta a trabajar por Cristo, a reprimir las falsas enseñanzas, a cuidar de la viudas, a tener servicios religiosos con frecuencia y le recuerda que la medida de los trabajos será la de su premio. Como San Ignacio no tuvo tiempo de escribir a otras Iglesias, pidió a San Policarpo que lo hiciera en su nombre.

Carta a los fieles de Filadelfia. Escribe alabando a su obispo, rogándoles que eviten la herejía. "Usad una sola Eucaristía; porque la carne de Jesucristo Nuestro Señor es una y uno el cáliz para unirnos a todos en su sangre. Hay un altar. así como un obispo, junto con el cuerpo de presbíteros y diáconos, mis hermanos siervos, para que todo lo que hiciereis vosotros lo hagáis de acuerdo con Dios".

 


BIBLIOGRAFIA

The Apostolic Fathers, Lightfoot

Vida de los Santos, Alban Butler, tomo I.


Tomado de:

https://www.corazones.org/santos/ignacio_antioquia.htm

San Lucas, evangelista


18 de octubre 

Orígenes de San Lucas

Lucas nace en Antioquía de Siria (hoy Antakya en Turquía), de una familia pagana (ver Col 4,14). Era la tercera ciudad más importante del Imperio romano, después de Roma y Alejandría. No tenía buena reputación pues gran parte de su economía estaba orientada al ocio y el disfrute. Su carácter libre y cosmopolita atraía a mucha gente que emigraba de diversos lugares trayendo sus costumbres y creencias.

Educado en la cultura griega, es médico de profesión y aficionado a la pintura. Tiene la gracia de convertirse a la fe en Jesucristo y encontrarse con san Pablo, de quien es fiel compañero y discípulo por muchos años (Flm 24; 2 Tim 4,11; Hch 16,10-17; 20,5-21; 28). Conoce a María, la madre de Jesús, en una visita que le hace junto a Pablo. Comparte con él hasta la prisión en Roma, y lo asiste en sus últimos días (2 Tim 4,11).

Es el único escritor del Nuevo Testamento que no es israelita. Sus orígenes paganos y su cercanía a Pablo son importantes en la composición de su evangelio. Según su propio testimonio (Lc 1,3), Lucas se informa «de todo exactamente desde su primer origen». No cabe duda de que una de sus principales fuentes de información es el mismo Pablo, y es muy probable que escuchara también a la Madre de Jesús, especialmente sobre la infancia del Señor; por ejemplo, es el único que cuenta la Anunciación. Precisamente por sus noticias sobre el Niño y su Madre, es el Evangelista que más habla de María.

Se le atribuyen habilidades de pintor y se supone que pinta retratos de María. El más famoso, que se conserva en la Capilla Paulina de Santa María la Mayor de Roma, es en realidad un icono del siglo XII. La imagen de nuestra Señora del Perpetuo Socorro sería original de él. Los pintores lo tienen también por patrono y se encomiendan a él como al artista que tuvo el máximo modelo de hermosura humana.


El evangelista de la Misericordia

Escribe su evangelio en Roma a fines de la primera cautividad de san Pablo, entre los años 62 y 63. Sus destinatarios son los cristianos de las Iglesias fundadas por el Apóstol de los gentiles. Como evangelista tiene un rasgo muy peculiar debido a su condición de gentil que escribe para cristianos de cultura griega: hace muy pocas referencias a la Ley de Moisés y es el que más insiste en el alcance universal de la salvación, mostrándose también en eso fiel discípulo de Pablo. Su idea fundamental es el acceso de todos los pueblos a la Salvación, y la participación en el Reino de Dios de todas las categorías que la Ley judía aparta del culto: pobres, pecadores, mujeres y paganos. Demuestra una gran estima por la mujer; todas las mujeres que aparecen son amables y Jesús siempre les demuestra gran aprecio y verdadera comprensión.

Lucas ve a las personas tal cual son (mitad debilidad y mitad buena voluntad), y las ama y las comprende. Es llamado el Evangelista de la misericordia, por ser el único que nos trae las parábolas del hijo derrochón, de la moneda perdida, del buen samaritano, etc. Contiene un anuncio de la vida de Jesús que podemos considerar el más completo de todos y hecho a medida para los cristianos de origen no judío. No minimiza nunca la Cruz —nos deja la descripción más detallada de la agonía de Jesús— pero en él predomina el gozo: desde el nacimiento de Juan, con el cual «muchos se alegrarán», al envío de los discípulos, que tras la Ascensión «volvieron a Jerusalén con gran alegría», pasando por las parábolas de la misericordia, todo en él es un triunfo de la vida y del amor. El cantor de la mansedumbre de Cristo (como lo llama el Dante), capta desde el principio el universalismo del mensaje de amor que Jesús confía a los suyos.

Es posible percibir la característica más original del Evangelio de Lucas gracias a los seis milagros y a las dieciocho parábolas que no se encuentran en los demás Evangelios. Vemos una atención particular hacia los pobres, las víctimas de injusticias, los pecadores arrepentidos y acogidos dentro de la misericordia y el perdón de Dios: es él quien narra de Lázaro y el rico Epulón, es él quien habla del Hijo pródigo y el Padre misericordioso que lo recibe con los brazos abiertos, es él quien refiere de la pecadora perdonada que lava los pies de Jesús con sus lágrimas y los seca con sus cabellos, es él quien cita las palabras de María en el “Magnificat” cuando dice que Dios “derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada”. (Lc 1, 52-53).

Lo han llamado el evangelio de los pobres, porque Jesús aparece prefiriendo siempre a los pequeños, a los enfermos, a los pobres y a los pecadores arrepentidos. Es un Jesús que corre al encuentro de aquellos para quienes la vida es más dura y angustiosa.

También se ha llamado el evangelio de la oración, porque presenta a Jesús orando en todos los grandes momentos de su vida e insistiendo continuamente en la necesidad de orar siempre y de no cansarse de orar.

Otro nombre que le han dado a su escrito es el evangelio de los pecadores, porque presenta siempre a Jesús infinitamente comprensivo con los que han sido víctimas de las pasiones humanas. San Lucas quiere insistir en que el amor de Dios no tiene límites ni rechaza a quien desea arrepentirse y cambiar de vida. Por eso los pecadores leen con tanto agrado y consuelo el evangelio de Lucas: fue escrito pensando en ellos.


Hecho de los Apóstoles

En los Hechos de los Apóstoles, segunda parte de su evangelio, como historiador de la Iglesia naciente describe con entusiasmo la vida de la primitiva comunidad de Jerusalén, y presenta a Pablo como el prototipo del misionero; relata la misión de los Apóstoles como un prolongado viaje que empieza en Jerusalén y termina en Roma, capital del mundo conocido. Encontramos un resumen del libro en Hch 1,8. En su estilo de griego y de literato, el mensaje de salvación canta un auténtico himno de acción de gracias, de alegría y de optimismo. Es el libro del testimonio, aparecido por el año 80. Cuatro temas se destacan en él: kerygma o primer anuncio evangélico, la catequesis o esclarecimiento sistemático de la fe, la formación de las primeras comunidades, y la misión encarnada principalmente en la figura de san Pablo.


El médico gentil

De San Lucas, autor del Tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles, habla San Pablo en la Carta a los Colosenses definiéndolo como “Lucas , el médico querido” (Col 4, 14). Según el historiador Eusebio, había nacido en Antioquía de Siria, y era un gentil. Pablo, siempre en la Carta a los Colosenses, habla de sus compañeros y nombra primero a “los de la circuncisión”, es decir, a los judíos, sin incluir entre ellos a Lucas (Col 4, 10-11). Además, en su Evangelio, Lucas demuestra una sensibilidad particular en lo que se refiere a la evangelización de los gentiles. Es él quien narra la parábola del Buen Samaritano, es él quien cita las palabras de aprecio de Jesús por la fe de la viuda de Sarepta, de Naamán el Sirio y del Samaritano leproso, el único que vuelve para dar las gracias tras haber sido curado.


Al lado de Pablo

No sabemos nada de las circunstancias de la conversión de Lucas, pero podemos deducir a través de los Hechos de los Apóstoles cuándo Lucas se une a Pablo. Hasta el capítulo 16 los Hechos están narrados en tercera persona, y de repente, inmediatamente después de la visión que tiene Pablo de un macedonio que le pide que pase a Macedonia y los ayude (Hch 16, 9) pasan a la primera persona del plural: “inmediatamente intentamos pasar a Macedonia, persuadidos de que Dios nos había llamado para evangelizarles” (Hch 16,10). Por lo tanto, Lucas acompaña a Pablo en el año 51 a Samotracia, Neápolis y Filipos. Después se repite otro pasaje en tercera persona, lo que nos hace pensar que Lucas no fue arrestado con Pablo e incluso que se quedara en Filipos después que el amigo se fue. Siete años más tarde, Pablo regresa a aquella región y Lucas, que en el capítulo 20 vuelve a narrar en primera persona, está junto a él en Mileto, Tiro, Cesarea y Jerusalén. Cuando Pablo está en Roma cautivo, en el año 61, Lucas se queda a su lado, como demuestran las Cartas de Pablo a Filemón y a Timoteo. Después de que todos le abandonaran, en la fase final del cautiverio, Pablo escribe a Timoteo: “el único que está conmigo es Lucas” (2Tm 4,11) .


Al lado de María

La relación particular con María, es otra de las características principales del Evangelio de Lucas. Gracias a él, presuntamente por el testimonio directo que le hizo María, conocemos las palabras de la Anunciación, de la visita a Isabel y del “Magnificat”, gracias a él conocemos detalles de la Presentación en el Templo y el retrato preciso de la angustia de María y José, que no consiguen encontrar a su hijo de doce años. Se debe probablemente a esta sensibilidad narrativa, descriptiva y también iconográfica, la idea de que Lucas era pintor. Las noticias sobre su muerte son inciertas, algunas fuentes hablan de su martirio, otras dicen que vivió hasta una edad avanzada. La tradición más antigua narra que murió en Beocia, a los 84 años después de haberse establecido en Grecia para escribir su Evangelio.


Al final

Según remotas tradiciones, después de la muerte de Pablo, Lucas evangeliza en Egipto, Acaya y Bitinia, donde habría sellado con su sangre la verdad del Evangelio al morir crucificado en Patrás, Grecia, a los 84 años. La tradición indica que mandó ser enterrado junto a la imagen tallada de "nuestra Señora" que él mismo había hecho, la cual originaría siglos después el culto a la Virgen de Guadalupe en España. Su símbolo es el buey, porque su evangelio empieza con el sacrificio de Zacarías en el Templo, y desde tiempo inmemorial es patrono de médicos y cirujanos. En tiempos de las Cruzadas, las reliquias del santo llegaron a Padua (Italia), donde se conservan en la iglesia de Santa Justina.


FUENTE:

https://www.vaticannews.va/es/santos/10/18/s--lucas--evangelista--medico--patron-de-los-artistas.html

https://mopal.org/es/form/sant/10_18.htm




ESPECIAL DE LA BIBLIA


 

Domingo XXVI Tiempo Ordinario. Ciclo B – "Jesús advierte gravemente sobre el escándalo."


Escuchar AUDIO o descargar en MP3

P. Adolfo Franco, jesuita.

Lectura del santo evangelio según san Marcos (9, 38 al 43, 45, 47 al 48):

En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no es de nuestro grupo.»

Jesús replicó: «No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro. Os aseguro que el que os dé a beber un vaso de agua porque sois del Mesías no quedará sin recompensa. Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran del cuello una piedra de molino y lo echaran al mar. Y si tu mano es ocasión de pecado para ti, córtatela. Más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al fuego eterno que no se extingue. Y si tu pie es ocasión de pecado para ti, córtatelo. Más te vale entrar cojo en la vida, que ser arrojado con los dos pies al fuego eterno. Y si tu ojo es ocasión de pecado para ti, sácatelo. Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos al fuego eterno, donde el gusano que roe no muere y el fuego no se extingue.»

Palabra del Señor


Jesús advierte gravemente sobre el escándalo.

Entre las varias enseñanzas que contiene este párrafo del Evangelio de San Marcos, hay un grupo de ellas que se refiere al escándalo, y a la gravedad de ese comportamiento.

Como la palabra escándalo a veces se usa con significados diversos, es bueno aclarar a qué se refiere Cristo en estas enseñanzas: escándalo es una acción inmoral, que por mal ejemplo, induce a otro al mal. Y Cristo lo reprueba con tal vehemencia que afirma: "El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar".

Es necesario tener muy en cuenta esta lección del Evangelio hoy en día, en que tantos comportamientos que incluso se generalizan infectan el ambiente social, y así se produce el contagio del pecado. 

Tanto se habla de la necesidad de preservar el medio ambiente, y de la importancia que éste tiene para el bienestar de la humanidad. Y es verdad que hay que preservar el medio ambiente para que no se deteriore nuestra vida en el planeta. Pero además de cuidar la "ecología de la naturaleza, del aire y del paisaje", hay que cuidar de esa otra "ecología social", que es el clima de valores, y de principios que creamos a nuestro alrededor, como atmósfera, y que tanto influye en las conductas de los individuos particulares. Cuando arrojamos al medio ambiente social tantos elementos contaminantes, tantos actos de corrupción, estamos produciendo escándalo.

Tenemos que reconocer que en nuestra atmósfera social hay partículas suspendidas, que respiradas por las conciencias, las perjudican y las envenenan. Hay, por ejemplo, un erotismo exagerado, que puede ser causante de muchas desviaciones, y de una desvalorización del amor; esto produce tantas conductas perversas, de las cuales después nos alarmamos hipócritamente. Existe una tremenda permisividad, que confunde libertad con libertinaje. Existe una civilización del dinero, como la meta suprema a la que hay que sacrificar energías, y a veces la propia dignidad y la familia. Hay una pérdida de estima de la vida y de la paz: la violencia, el aborto, el terror, la venganza. Todo esto flota en la atmósfera social que respiramos. Y es patente que las atmósferas sociales son producto de todas las conductas de todos los individuos de una sociedad.

Pero hay algunos más responsables, por la mayor capacidad de influjo que tienen en la sociedad, y por la mayor difusión que alcanzan con sus actuaciones. Es indudable que cuanto más liderazgo ejerce una persona, mayor influjo tiene a su alrededor. Las autoridades (en cualquier ámbito de la sociedad) tienen mayor influjo que los simples ciudadanos. Los medios de comunicación social tienen un poder de influjo enorme, y cada vez mayor. Y pueden hacer atractiva cualquier conducta desarreglada. A veces, por un afán sensacionalista, convierten al "malo de la película" en héroe, por la forma de presentar el personaje.

Todos tenemos una grave obligación de mejorar la atmósfera social que respiramos. Y Jesús, el buen Jesús, es tremendamente duro con los que escandalizan: “más les valdría que les colgasen una piedra de molino y los arrojasen al mar”. Es que inducir al pecado es lo más nefasto que se puede hacer. Y esto termina pervirtiendo de tal forma la sensibilidad de la conducta, que llegamos a llamar progreso a lo que es simplemente degeneración. Esto indica que la contaminación de la atmósfera moral ha abierto un tremendo agujero en el “ozono protector” y que nuestra misma civilización (si es que es civilización) puede ser engullida por sus mismas desviaciones.



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Voz de audio: José Alberto Torres Jiménez.
Ministerio de Liturgia de la Parroquia San Pedro, Lima. 
Agradecemos a José Alberto por su colaboración.

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Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.

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