Multiplicación de los panes
El P. Adolfo Franco, jesuita, nos comparte su reflexión sobre el Evangelio del domingo 29 de julio: "El Señor nos precede en lo de dar de comer al hambriento." Escuche el audio o descárguelo en MP3. Acceda AQUÍ.
Los escritos de San Pablo: Cuestiones generales
El P. Ignacio Garro, jesuita, continuando con la serie sobre San Pablo, luego de concluir los aspectos sobre la vida del Apóstol, nos va introduciendo sobre sus escrito con las cuestiones generales. Acceda AQUÍ.
Catequesis sobre los mandamientos. 3: el amor de Dios precede a la ley y le da significado
Compartimos la Catequesis del Papa Francisco sobre los mandamientos, en esta oportunidad con la tercera entrega que nos brindó en su última catequesis del 27 de junio. Acceda AQUÍ.
Intención del Papa Francisco para el mes de julio: Pastor de una Comunidad
El P. José Enrique Rodríguez, jesuita, nos comparte su reflexión sobre la intención que el Papa Francisco nos propone para orar en el mes de julio a través de la Red Mundial de Oración - Apostolado de la Oración. En este mes oremos por nuestros sacerdotes, pastores realizan diversas actividades pastorales a favor de la Iglesia y acompañan a nuestras comunidades parroquiales. Acceda AQUÍ.
Intención del Papa Francisco para orar con él durante el mes de JULIO - 2018
Compartimos la intención del Papa Francisco que nos propone para orar con él durante el mes de julio a través de la Red Mundial de Oración - Apostolado de la Oración. Nos propone orar por los sacerdotes en su misión pastoral. También encontraremos el Vídeo del Papa donde nos explica su intención. Acceda AQUÍ.
Multiplicación de los panes
P. Adolfo Franco, jesuita.
DOMINGO XVII
del Tiempo Ordinario
Juan 6, 1-15
Después de esto, se trasladó Jesús a la otra ribera del mar de Galilea (el de Tiberíades), y mucha gente le seguía, porque veían los signos que realizaba en los enfermos. Subió Jesús al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos. (Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos.)
Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia él tanta gente, preguntó a Felipe: «¿Dónde nos procuraremos panes para que coman éstos?» Se lo decía para probarle, porque él ya sabía lo que iba a hacer. Felipe le contestó: «Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno coma un poco.» Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?»
Replicó Jesús: «Haced que se recueste la gente.» (Había en el lugar mucha hierba.) La gente se recostó: eran unos cinco mil. Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados, y lo mismo los peces. Comieron todo lo que quisieron. Cuando se saciaron, dijo a sus discípulos:
«Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda.» Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. Al ver la gente el signo que había realizado, comentaba: «Éste es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo.» Sabiendo Jesús que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él solo.
Palabra del Señor.
El Señor nos precede en lo de dar de comer al hambriento.
Tenemos narrado en estos versículos del Evangelio de San Juan el milagro de la multiplicación de los panes y de los peces. Y hay dos cosas que podríamos resaltar: el interés de Jesús por los problemas de la gente, por el problema del hambre, y su huida al monte El sólo cuando pretenden hacerlo rey.
El no quiere sacar provecho de la situación, y en particular no quiere sacar provecho político, porque El únicamente ha respondido a la necesidad de sus seguidores y sólo porque es una necesidad humana, y no está pensando en absoluto en el prestigio que puede sacar. Jesús no hace el bien para buscar prestigio personal; en ninguna situación Jesús buscará el beneficio propio.
Estas dos cosas que resalta el Evangelio de hoy, el interés sincero por preocuparse de los problemas humanos, y su rechazo al poder y al oportunismo, tienen mucho que decirnos en la actualidad, como lecciones de vida y como orientación a los que detentan el poder.
Estamos celebrando en estos días las Fiestas Patrias, y esta lección del Evangelio de este domingo nos viene muy a propósito. ¿Cuál es la razón por la que nos preocupamos por los demás? Jesucristo no quiso sacar provecho de la situación. El es muy diferente de algunos personajes que buscan obtener una porción del poder político, y por eso nos dicen que se van a preocupar de los niños, o de los ancianitos, o de las carreteras, que van a construir un coliseo, si es que les conceden sus votos. Si estos aspirantes a políticos hubieran estado en la multiplicación de los panes, hubieran querido que los cargaran en hombros y que los hicieran rey. El simple desinterés de hacer el bien porque el otro es un hermano necesitado no produce beneficios políticos, eso sólo lo hacen los buenos, los que aceptan seguir siendo “ingenuos”.
Pero sigamos con nuestra meditación sobre esta multiplicación de los panes, como lección de comportamiento. Jesucristo ¿pidió un porcentaje de cada uno de los panes repartidos? Realmente es una pregunta tonta y fuera de lugar. Jesús no tenía mucha idea de lo que es el “reino de este mundo”. Totalmente legítimo (dicen los inescrupulosos) que si uno hace un bien, si se logra un buen contrato derivado de los buenos oficios que yo interpongo, merezco ganarme un porcentaje suculento. Si no, no se puede vivir.
De la misma forma a alguno se le podría ocurrir que si hubiera ocurrido este hecho en los tiempos actuales, habría pelea por conseguir que Jesús pidiera los panes de una panadería o de la otra; los apóstoles habrían estado recibiendo ofertas, para que aceptasen los panes que yo les ofrezco, con tal de que después me asegurasen una buena propaganda. El estar cerca de los poderosos, para conseguir contratos, esto es parte de la llamada estrategia de una buena empresa, aunque para ganar esos contratos se tenga que recurrir a artimañas (o sea a malas mañas).
Otra cosa que observamos en este milagro es que Jesús no quiere hacerlo todo, hay un reparto de responsabilidades: uno es el que tiene los panes (un muchacho), otro es el que informa a Jesús, Jesús es el que hace la bendición milagrosa sobre estos panes y peces, los apóstoles son los que reparten el pan. Jesús no pretende acaparar el poder, lo importante es que la gente tenga que comer, y no importa si esto se lo pueden atribuir a El o a todos los demás que intervienen. Un “astuto político” habría repartido personalmente los panes, y hubiera “aprovechado” el hambre de la gente para sacar dividendos políticos.
Además, Dios siempre quiere la colaboración del hombre. El podría hacerlo todo, pero no quiere hacer nada sin la participación de nosotros los hombres. El nos ayuda, pero no nos exime de nuestra responsabilidad y exige que pongamos lo que está de nuestra parte.
Cuántas lecciones nos da el Señor en este milagro, y que oportunas, para una reflexión en estos días de Fiestas Patrias. Que tengamos siempre una vida cristiana digna, para que podamos decirnos: Feliz 28 a todos los peruanos.
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Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.
Para acceder a otras reflexiones del P. Adolfo acceda AQUÍ.
Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.
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Intención del Papa Francisco para el mes de agosto: Por las familias
P. José Enrique Rodríguez, S.J.
Párroco de San Pedro
Santuario Arquidiocesano del Sagrado Corazón de Jesús
Lima - Perú
“Para que las grandes opciones económicas y políticas protejan la familia como el tesoro de la humanidad”.
El tesoro de la Familia
El Papa Francisco inspira a millones de personas alrededor del mundo. Presentamos algunas expresiones de él acerca de la familia.
1. En su camino familiar, ustedes comparten tantos momentos inolvidables: las comidas, el descanso, las tareas de la casa, la diversión, la oración, las excursiones y peregrinaciones, la solidaridad con los necesitados… Sin embargo, si falta el amor, falta la alegría, y el amor auténtico nos lo da Jesús.
2. Cuando nos preocupamos por nuestras familias y sus necesidades, cuando entendemos sus problemas y esperanzas; cuando sostienen la familia, sus esfuerzos repercuten no sólo en beneficio de la Iglesia; también ayudan a la sociedad entera.
3. Todos sabemos que no existe la familia perfecta, ni el marido o la mujer perfectos. No digamos la suegra perfecta. Existimos nosotros, los pecadores. Jesús, que nos conoce bien, nos enseña un secreto: que un día no termine nunca sin pedir perdón.
4. Tener un lugar a donde ir, se llama Hogar. Tener personas a quien amar, se llama Familia, y tener ambas se llama Bendición.
5. Educar en la solidaridad significa educarnos en la humanidad. Apoyar y proteger a la familia para que eduque a la solidaridad y al respeto es un paso decisivo para caminar hacia una sociedad más equitativa y humana.
6. ¡Qué precioso es el valor de la familia, como lugar privilegiado para transmitir la fe!
7. Preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de sus hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de los padres.
8. Todos nos equivocamos, y a veces alguno se ofende en la familia, en la pareja; se dicen palabras fuertes, pero escuchen este consejo: no terminen el día sin hacer las paces. La paz se rehace cada día en la familia. Pidiendo perdón: “perdóname” y se recomienza de nuevo.
9. Aquello que pesa más que todas las cosas es la falta de amor. Pesa no recibir una sonrisa, no ser recibidos. Pesan ciertos silencios. A veces, también en familia, entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre hermanos. Sin amor, el esfuerzo se hace más pesado, intolerable.
10. El verdadero vínculo es siempre con el Señor. Todas las familias, tienen necesidad de Dios, de su ayuda, de su fuerza, de su bendición, de su misericordia, de su perdón. Y se requiere sencillez. ¡Para rezar en familia se requiere sencillez! Cuando la familia reza unida, el vínculo se hace fuerte.
11. La familia es la fuente de toda fraternidad, y por eso es también el fundamento y el camino primordial para la paz, pues, por vocación, debería contagiar al mundo con su amor.
12. Hoy, la familia es despreciada, es maltratada, y lo que se nos pide es reconocer lo bello, auténtico y bueno que es formar una familia, ser familia hoy; lo indispensable que es esto para la vida del mundo, para el futuro de la humanidad.
Los escritos de San Pablo: Cuestiones generales
P. Ignacio Garro, S.J.
SEMINARIO ARQUIDIOCESANO DE AREQUIPA
Continuación
2. CUESTIONES GENERALES
2.1. Número de las cartas paulinas
Si aceptamos como paulina la carta a los Hebreos - cosa poco probable, como veremos - las cartas de San Pablo serían: 14.
Ciertamente no todas las cartas que escribió San Pablo han llegado hasta nosotros y han sido conservadas como “canónicas” por la Iglesia. Así en 1 Cor. 5, 9 cita Pablo una carta suya anterior, dirigida también a los Corintios. En Col. 4,16 menciona una que había escrito a los Laodicenses. De la frase de Filip. 3,1 podemos deducir que Pablo escribió varias cartas a los Filipenses. Esto lo confirma un testimonio de S. Policarpo, (+ 155), quien escribiendo a los fieles de Filipos les recuerda que el Apóstol les escribió cartas: “en las cuales, si miráis, podréis edificaros en la fe que os ha sido dada”. Finalmente en 2 Cor 2, 3-9; 7, 8-13 habla Pablo de una carta escrita “con muchas lágrimas”, que no parece ser la primera a los Corintios, sino una intermedia entre esta y la segunda.
Existen también cartas apócrifas atribuidas a Pablo: a los Laodicenses (cf. 4,16), a los Alejandrinos.
Además una carta de Pablo y Bernabé a los fieles de Chipre y toda una correspondencia (catorce cartas) entre Pablo y el filósofo Séneca.
2.2. Género literario y estructura
Entre los griegos existían dos formas literarias en el campo epistolar: la carta, escrito familiar, y la epístola, mas solemne y mas doctrinal. Las de Pablo son una mezcla de ambos géneros literarios y deben ser consideradas, además, en relación con las cartas religiosas del A. T. y del N.T. La estructura de las cartas paulinas corresponde a la de las cartas de la antigüedad:
- Introducción: nombre del que escribe, nombre del destinatario - a veces con un epíteto - y saludo
- Cuerpo de la carta
- Saludo final.
San Pablo conserva esos elementos, pero los usa con libertad y los “cristianiza”, 1 Cor 16, 23; Rom 1, 1-7; 16, 25-27; 1 Cor 1, 1-3, etc.
En la redacción de sus cartas Pablo dictaba de ordinario. Por ejemplo, un cristiano llamado Tercio escribió la carta a los Romanos como secretario de Pablo, Rom 16, 23. Sin embargo, el mismo apóstol solía escribir de su puño y letra algunas exhortaciones finales y el saludo conclusivo, Gal 6, 11; 1 Cor 16, 21; Col 4, 18. Esto era como una señal de autenticidad de sus cartas, cf. 2 Tes. 3, 17.
Los antiguos distinguían entre amanuenses y escribanos. Los amanuenses recibían solo el argumento general y ellos lo desarrollaban. Los escribanos, por el contrario, transcribían palabra por palabra lo que se dictaba. Pablo parece haber usado generalmente escribanos a los que dictaba sus cartas. Con todo, no es improbable que para algunas epístolas, 2 Tes; Efesios, Pastorales, pudo servirse de amanuenses. Eso explicaría las diferencias de vocabulario y estilo de esas cartas. Para una mejor comprensión de las cartas paulinas hay que tener en cuenta que son escritos de ocasión: respuestas a situaciones concretas y no tratados de teología.
2.3. Orden cronológico aproximado de las cartas paulinas
Agradecemos al P. Ignacio Garro, S.J. por su colaboración.
ESPECIAL: SAN IGNACIO DE LOYOLA
En este mes en que se celebra la fiesta de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús - Jesuitas, compartimos nuestras publicaciones dedicadas a su vida y su obra. Acceda AQUÍ.
Una pausa en nuestra vida con el Señor
El P. Adolfo Franco, jesuita, nos comparte su reflexión del Evangelio para el domingo 22 de julio: "Jesús nos invita a tener momentos de pausa con Él en nuestra vida." Escuche el audio o descárguelo en MP3. Acceda AQUÍ.
Los escritos de San Pablo: La vida del Apóstol V
Retomamos nuestras entregas sobre los escritos de San Pablo, en esta ocasión el P. Ignacio Garro, jesuita, nos comparte aspectos de la vida de San Pablo como su aspecto físico, su personalidad, su actitud hacia los hombres y sus convicciones religiosas. Acceda AQUÍ.
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