Teología fundamental. 36. El Credo. La Segunda Venida del Señor

 



P. Ignacio Garro, jesuita †


5. EL CREDO

Continuación


5.16. LA SEGUNDA VENIDA DEL SEÑOR 

El artículo del Credo: "Y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos", nos enseña que al fin del mundo ha de venir Jesucristo con gloria y majestad a juzgar a todos los hombres para darles premio o castigo conforme a sus obras. A esta venida gloriosa de Cristo se le llama "parusía". 

Por vivos puede entenderse a los que todavía estén en este mundo cuando la venida del supremo juez; por muertos, los que hayan dejado de existir. También puede entenderse por vivos a los buenos y por muertos a los malos. En uno u otro sentido se nos da a entender que juzgará a todos los hombres. 


5.16.1. El juicio final 

En muchos lugares de la Escritura se nos habla del juicio final: 

a) Joel anuncia: "Reuniré a todas las naciones, y las congregaré en el valle de Josafat, y entraré en juicio con ellas" (3, 2). 

Josafat significa en hebreo juicio de Dios. De modo que no se sabe con certeza sí la locución "en el valle de Josafat", denote un lugar particular, el valle así llamado; o más bien un lugar cualquiera, significando entonces "en el valle del juicio". 

b) Nuestro Señor anunció el juicio final a sus Apóstoles: "El hijo del hombre aparecerá sobre las nubes del cielo en todo su poder y majestad". Y San Mateo, San Marcos y San Lucas nos lo describen (cfr. Mt. 24, 30; Mc. 13, 26 y Lc. 21, 27). 

Pertenece a la fe de la Iglesia la existencia del juicio universal: 

Pues antes de reinar con Cristo glorioso, todos debemos comparecer ante el tribunal de Cristo para dar cuenta cada uno de las obras buenas o malas que haya hecho en su vida mortal, y al fin del mundo saldrán los que obraron bien para la resurrección de vida; los que obraron mal para la resurrección de condenación (Const. Lumen Gentiun, 48). 


5.16.2. Tiempo y señales del juicio 

A la pregunta: ¿Cuándo se verificará el juicio final? respondió Jesucristo: "El día y la hora nadie lo sabe, ni aun los ángeles del cielo, sino sólo el Padre" (Mt. 24, 36). Sin embargo, la Escritura da algunas señales: 

a) El Evangelio se habrá predicado en todo el mundo (Mt. 24, 14). 

b) Se convertirán los judíos a la fe cristiana (Rom. 11, 25). 

c) Vendrá el Anticristo y perseguirá cruelmente a la Iglesia, y muchos cristianos apostatarán. 

San Pablo en su 2a. Epístola a los tesalonicenses (2, 3) nos presenta al Anticristo como: "El hombre del pecado, el hijo de la perdición, el cual se opondrá a Dios, y se alzará contra todo lo que se dice Dios, o se adora, hasta sentarse en el templo de Dios, haciéndose pasar él mismo por Dios". El Anticristo enseñará falsas doctrinas y perseguirá de lleno a la Iglesia; será causa de la perdición de muchas almas, pero al fin será vencido por Dios.

Señala Santo Tomás que "es necesario valorar todos estos signos con prudencia, ya que no es fácil conocer estas señales pues los consignados en el Evangelio no sólo responden a la venida de Cristo para el juicio, sino también se refieren al mismo tiempo a la destrucción de Jerusalén y a las continuas visitas que El hace a su Iglesia" (Suppl., q. 73, a l). 


5.16.3. Modo del juicio 

San Mateo nos describe así el juicio final: "Cuando venga el Hijo del hombre en su majestad, con todos los ángeles, se sentará en el trono de su gloria; y todas las naciones de la tierra comparecerán ante ; y separará a los unos de los otros como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá las ovejas a su derecha, los cabritos, en cambio, a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre a poseer el reino que os está preparado desde el principio del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, estuve sin asilo y me hospedasteis, desnudo y me cubristeis, enfermo y me visitasteis, encarcelado y vinisteis a verme" (Mt 25, 31 ss). 

Los buenos preguntarán cuándo hicieron con El tales cosas, y les responderá: "En verdad os digo, siempre que lo hicisteis con alguno de mis más pequeños hermanos, conmigo lo hicisteis"

Dirá luego a los de la izquierda: "apartaos de mí malditos al fuego eterno, que fue preparado para el demonio y sus ángeles"; señalando como causa el que no tuvieron caridad con sus hermanos desvalidos. 


5.16.4. Conveniencia del juicio universal 

Inmediatamente después de la muerte tiene lugar el juicio particular entre Dios y nuestra alma, que recibirá sentencia de salvación o de condenación. Dios, sin embargo, ha dispuesto que haya otro juicio, el juicio universal, que será delante de todo el universo, por tres motivos principales: 

1°. Para manifestar ante todo el mundo su sabiduría y justicia. Admiraremos con cuánto acierto gobierna todas las criaturas, y veremos corregidas muchas aparentes injusticias. 

2°. Para glorificar a Jesucristo. Cristo fue escarnecido en su pasión y después combatido por sus enemigos y despreciado por muchos malos cristianos. Pues bien, todos los hombres, queriéndolo o no, lo reconocerán como Señor del universo y juez de sus conciencias. 

3°. Para gloria de los buenos y confusión de los malos. 

  • Los buenos que tantas veces fueron despreciados en la tierra, serán glorificados a vista de todos. 
  • Los malos, por el contrario, se verán duramente humillados y abatidos. 

El libro de la Sabiduría pinta así la angustia de los impíos: "Lanzando gemidos de su angustiado corazón, dirán dentro de sí: "Estos son los que en otro tiempo fueron el blanco de nuestros escarnios, y a quienes proponíamos como ejemplar del oprobio. ¡Insensatos de nosotros! Su vida nos parecía una necedad, y su muerte una ignominia. Mirad cómo son contados entre los hijos de Dios, y cómo su muerte es estar con los Santos" (5, 3).




Damos gracias a Dios por la vida del P. Ignacio Garro, S.J. quien nos brindó toda su colaboración. Seguiremos publicando los materiales que nos compartió para dicho fin.

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