El Apostolado de la Oración


Inicios del Apostolado de la Oración


Nació en un pueblo del sur de Francia, llamado Vals, donde los jesuitas tenían una Casa de Formación, en la cual preparaban a sus jóvenes religiosos para el sacerdocio. Las cartas que llegaban a menudo a esta Casa escritas por los misioneros jesuitas, radicados en países no-cristianos, les había comunicado un gran entusiasmo misionero a estos jóvenes; entusiasmo que, en parte, les frustraba un tanto, ya que los fuertes, prolongados y, parcialmente, áridos años de estudios para el sacerdocio, no les permitían disfrutar apenas de alguna oportunidad para expresar y canalizar sus ímpetus y ansias de apostolado.

El P. Francisco Javier Gautrelet SJ les dio la idea fundamental en una meditación víspera de la fiesta de San Francisco Javier de 1844. Los estudiantes podían solidarizarse con los misioneros por medio de la oración, que es la que da eficacia a la acción por el Reinado de Dios.

La idea corrió en un folleto titulado “Apostolado de la Oración” y fue acogida por jóvenes estudiantes de otros lugares. Las estructuras las diseñó un joven profesor de filosofía, el padre Henri Ramiere SJ. Gran entusiasta de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, contribuyó en gran medida a que el Apostolado de la Oración profundizara en la importancia de toda acción hecha en Cristo. En 1884 el número de centros AO excedía los 35 mil con más de 13 millones de socios.

Actualmente tiene al menos 40 millones de socios; y se calcula que cien millones de personas practican cada día el Ofrecimiento Diario.

“El Ofrecimiento Diario, enseñado por el Apostolado de la Oración y practicado por millones de católicos en todo el mundo, puede ayudar a cada uno a convertirse en “figura eucarística” siguiendo el ejemplo de María, uniendo la propia vida a la de Cristo que se ofrece por la humanidad” Benedicto XVI.
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