Los escritos de San Pablo: Las Cartas de la cautividad - A los Colosenses




P. Ignacio Garro, S.J.
SEMINARIO ARQUIDIOCESANO DE AREQUIPA

Continuación


7. LAS CARTAS DE LA CAUTIVIDAD

Cuatro cartas paulinas tienen el nombre de: "Cartas de la cautividad". Son las cartas a los Colosenses, a los Efesios, a los Filipenses y a Filemón.

El motivo por el que son así nombradas es porque el Apóstol en ellas se llama a sí mismo "prisionero", o hace mención de sus "cadenas", Col 4, 3-18; Ef 3, 1; 4, 1; 6, 20; Filip 1, 7. 13-14. 17; Film 9-10.13.

Sabemos con certeza que Pablo estuvo dos años prisionero en Cesarea, Hech 23, 31 - 26, 32, y más tarde en Roma, Hech 28, 16. 30-31. Algunos autores hablan de una cautividad de Pablo en Efeso, basados en 1 Cor 15, 32: "Si solo por motivos humanos luché con las fieras en Efeso, ¿qué me aprovechó, si los muertos no resucitan?".

Pero esta frase se puede interpretar también en sentido figurado, como en 2 Tim 4, 17, cuando Pablo dice: "así fui librado de la boca del león". Además no nos explicamos cómo, si Pablo estuvo prisionero en Efeso, Lucas no dice nada en los Hechos, donde habla largamente de lo que el Apóstol hizo en esa ciudad  Hech 19, 1 - 20.

Aun en la hipótesis de una cautividad efesina, las cartas a los Colosenses, a Filemón y a los Efesios - escritas al mismo tiempo - tienen un argumento contra su origen efesina: en Col 4, 14 y en Film 24, tenemos saludos de Lucas. Ahora bien, en el Capítulo 19 de los Hechos, donde se habla de la permanencia de Pablo en Efeso, no se tiene la primera persona del plural, señal indicativa de la presencia de Lucas.

En cuanto a la carta a los Filipenses, muchos hablan de que fue escrita en Efeso. Los argumentos en que basan su aserto son: las frecuentes y aparentemente fáciles relaciones que los Filipenses tienen con Pablo y con Epafrodito, que lo acompañaba entonces, Filp 2, 25-30. Esto seria inexplicable si Pablo estuviera en Roma. También es difícil de entenderse el hecho de que el envío de dinero con Epafrodito fuera la primera ocasión de ayudar a Pablo después de su segundo viaje, Filip 4, 10.16, pues había estado ya con ellos dos veces durante su tercer viaje. Con todo, los argumentos a favor de la tesis tradicional: las expresiones sobre el Pretorio, Filip 1, 13, y sobre la casa del César,  Filip 4, 22, se entienden mejor de Roma que de Efeso. Otro argumento en esta línea es el silencio de Lucas en relación al cautiverio de Pablo en Efeso. Por ello la tesis tradicional sigue siendo la más probable.
No podemos establecer con certeza el orden cronológico de la composición de estas cartas de la Cautividad. Por una parte la carta a los Colosenses parece ser el esbozo de la carta a los Efesios y, por tanto, seria anterior; por otra, la cristología de la carta a los Colosenses, más completa y desarrollada, inclinaría a pensar que es posterior a la de los Efesios.

Lo único cierto es que fueron escritas entre los años 61-63. Es bastante probable que Colosenses, Efesios y Filemón hayan sido escritas con anterioridad a los Filipenses. El motivo: en esta última carta está ya muy viva la esperanza de liberación de Pablo. Parece ser algo muy próximo, Filip 2, 23-24.



7.1. CARTA A LOS COLOSENSES

7.1.1. Destinatarios

Los destinatarios de esta carta eran los fieles de Colosas. Ésta es una ciudad de la región de Frigia, situada a orillas del río Lico, no lejos de Laodicea y Hierápolis y a unos 176 Kms. al este de Efeso. Pablo no fundó esta Iglesia, Col 2, sino un discípulo suyo llamado Epafras.

7.1.2. Ocasión y finalidad

En una visita a Pablo, cautivo en Roma, Epafras le habló de la situación de la Iglesia de Colosas: los fieles de ella eran fervorosos en la fe y en la caridad, Col 1, 4; 2, 5, pero se veían amenazados por el peligro de un dualismo que tenía su origen en la predicación de falsos doctores. Estos inculcaban la observancia de prescripciones de la Ley mosaica, Col 2, 11. 16. 20-23); una grande estima de los "elementos del mundo", poderes angélicos que dominaban el mundo y eran intermediarios entre Dios y él y poseían parte de la plenitud de la divinidad, Col 2, 8. 20; la búsqueda de una liberación de la materia Col 2, 16-23; exaltación de los ángeles, Col 2, 14 ss.

Todo esto traía consigo el grande peligro de desconocer el papel de Cristo en la historia de la salvación. Pablo escribe entonces la carta con la finalidad de exponer en maravillosa síntesis el papel de Cristo y su grandeza, superior a la de todas las "potencias". Tenemos, por eso, en esta carta la exposición de una verdadera cristología paulina.

7.1.3. Autenticidad

Muchos intérpretes dudan de la autenticidad paulina de esta carta. Los argumentos que se aducen para ello:

  • Diversidad de lenguaje y estilo en relación con otras cartas paulinas
  • Eclesiología y cristología más elaboradas
  • Alusión a la doctrina gnóstica, que es del S. II no son concluyentes y encuentran fácilmente una respuesta: la diferencia de vocabulario es un fenómeno presente en todas las cartas por el argumento diferente de las mismas; el desarrollo teológico es explicable por el tiempo que transcurre entre las cartas y por los errores que dan ocasión de profundizar ciertos temas; el gnosticismo bien puede ser el gnosticismo inicial. Por estos motivos la mayor parte de los exegetas defiende la autenticidad paulina de la carta a los Colosenses.

7.1.4. Plan y contenido

A. INTRODUCCIÓN: Saludo, acción de gracias y súplica: 1, 1-14
B.  PARTE DOGMÁTICA: Cristo es el único Mediador de nuestra salvación, 1, 15 - 2, 23.
1. La dignidad de Cristo: 1, 15-23.
2. El trabajo pastoral del Apóstol en favor de las Iglesias: 1, 24 - 2,5.
3. Avisos acerca de los errores: 2, 5-23.
C.  PARTE EXHORTATIVA: Cristo fin de nuestro esfuerzo moral: 3, 1 – 4.
1. El ideal de la vida cristiana y su realización: 3, 1-17.
2. El código familiar cristiano: 3, 18 - 4, 1.
3. Vida de oración y conducta con los no cristianos: 4, 2-6.
D. CONCLUSION: Envía a Tíquico y Onésimo. Saludo final: 4, 7-18.

7.1.5. El tema de los Ángeles

Pablo habla en Col 1,16 de Cristo: "imagen de Dios invisible, primogénito de toda la creación, porque en ÉL fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades....".

Dos cuestiones están unidas a las palabras de este versículo: la de la existencia de los ángeles y la de
su jerarquía.

La existencia de los ángeles. La Biblia nos habla de los ángeles. Son mensajeros, fuerzas enviadas por Dios, "espíritus al servicio de Dios", Hebr 1, 14. La Biblia los presenta a menudo en forma humana. Ellos encarnan la bondad de Dios.

También nos habla la Biblia de los demonios. Jesús habla de Satanás como de un poder personal.  La vida de Cristo aparece como un combate permanente con una potencia mala.

Problema: Muchos en la actualidad se preguntan si la existencia de ángeles y demonios es una mera presuposición de la imagen bíblica del mundo o parte de la revelación divina. Y, respecto a los demonios en particular, si su existencia no es más bien una proyección en una realidad exterior del poder del mal y la malicia que vive en el hombre, la expresión de la concupiscencia que lo domina. Se habla, por eso, de desmitización o desmitologización de esas ideas.

7.1.5.1. Los Ángeles en el A.T.

1. Ángeles buenos
En la época preexílica se habla del "ángel de Yahvé", Gen 16, 7. 9. 13; Ex 3, 2; Num 22, 22-3, que no difiere de Yahvé mismo, manifestado en forma visible. La convicción creciente de la trascendencia divina hizo que recurriera a este "ángel de Yahvé", como el medio del que Dios disponía para comunicarse con los hombres.
La misma trascendencia divina guió la evolución de la angelología del A.T. Dios aparece como un Rey lejano, rodeado de una corte de muchos ángeles. Entre ellos forman su cortejo los querubines (acádico: karibu = intercesor) y los serafines (hebreo: serafim = ardientes). Eran una especie de animales mitológicos que servían de guardianes, intercesores y pregoneros de la santidad de Dios, Gen 3, 24; Ex 26, 1,ss; Is 6, 2-6.
En la época postexílica el contacto con la cultura persa y griega influyó en el desarrollo de la angelología. Los ángeles comenzaron a ser vistos como seres sin cuerpo, al servicio de Dios quien les envía para comunicar sus decisiones a los hombres, Tob 3, 17; Dan 14, 22, o también para protegerlos, Dan 3, 48; 6, 23. Se habla de ángeles para cada pueblo,  Dan 10, 13.20.
Aparece el "ángel intérprete",  Zac 1, 8-17. Se dan a los ángeles, cuyo número se aumenta cada vez más, nombres en relación con sus funciones: Miguel (¿quién como Dios?), Rafael (Dios es médico, Dios cura), Gabriel (Dios es fuerte).
La doctrina sobre la existencia de los ángeles es constante, pero las representaciones y clasificaciones que usa la Biblia tienen un carácter simbólico, que hace muy delicada su apreciación. Más que preocuparse por el origen y la naturaleza de los ángeles el A.T, se interesa por sus funciones.
2. Ángeles malos, o demonios
Existe también en esta doctrina una lenta evolución. En un principio se usan elementos tomados de las creencias populares. Con todo nunca se da entrada a un dualismo.
Después del exilio se establece mejor la separación entre el mundo angélico y el mundo diabólico. Tob 6, 8; 8, 3. Satán aparece como un ángel de perdición, pero está bajo el poder de Dios, Job 1, 6-12; 2, 1-7.
En el pensamiento del judaísmo tardío se organiza este mundo en forma más sistemática. Se considera a los demonios como ángeles caídos, cómplices de Satán. No se tiene una idea muy clara sobre su naturaleza.

7.1.5.2. Los Ángeles en el N.T.



1. Ángeles buenos

Se habla de ellos 175 veces (60 veces en el Apocalipsis). No parecen constituir una parte del mensaje propio de los cuatro del N.T, pero ellos suponen su existencia como un hecho.

De ordinario ellos sirven como intermediarios entre Dios y los hombres. Son mensajeros de Dios.
Se los presenta actuando, comunicando la palabra de Dios a los hombres. Por eso aparecen de manera particular en las narraciones de la infancia de Jesús y de la resurrección, cuando Jesús no puede actuar directamente. En los relatos de la infancia Jesús o no ha nacido o no tiene la edad para actuar.

En los relatos de la resurrección Jesús todavía no se ha dejado ver. Después de las tentaciones de Jesús, Mc 1, 13; Mt 4, 11, y en Getsemaní, Lc 22, 43, los ángeles no llevan ningún mensaje. Tienen solo un ministerio de servicio y ayuda a Jesús. Mientras Jesús anuncia a los hombres la voluntad de Dios, los ángeles no tienen razón alguna para actuar.

De la naturaleza de los ángeles no se ocupa el N.T. Más bien desmitifica las representaciones de seres alados del A.T. al presentar a los ángeles en forma humana en las narraciones de la resurrección, Mc 16, 5; Lc 24, 4.

2. Ángeles malos o demonios

Se emplean muchos términos para designarlos: Satán, diablo, tentador, demonio, serpiente, león, el malvado, etc.

Con eso se quiere expresar una realidad: un poder del mal que se ejerce a través de esas potencias múltiples, Lc 10, 19.

Son presentados como seres dotados de inteligencia y voluntad. Son llamados dioses, señores, y Satán es llamado el tentador, el adversario, el corruptor, el señor de este mundo, 2 Cor 4, 4; Jn. 12, 31; 14, 30; Mt 4, 3; 1 Tes 3, 5; Mt 13, 25.28.

Esta potencia busca la destrucción del hombre. San Pablo ve al diablo como el que se opone a la obra de Cristo en la comunidad cristiana. Es el tentador, 1 Tes 3, 5. Pablo niega la existencia de los falsos dioses pero no niega la existencia del mundo demoníaco, 1 Cor 10, 18-22. Somete ese mundo y el angélico a Cristo. Col 1, 16, también S. Juan habla de una lucha entre Jesús y una potencia tenebrosa, Jn 8, 44; 12, 31; 17, 15; 1 Jn 2, 13; 5, 18.

Cristo aparece consciente de la acción del demonio. Su misión aparece como un combate permanente. La expulsión de los demonios, entendida como liberación del mal, expresa esa realidad, Mc. 8, 33; Lc 22, 31; Mt 13, 24-30; 12, 28; Lc 10, 18; 11, 20.

El N.T. no nos da ninguna explicación sobre el origen, especie, esencia y actividad del diablo.
Esta visión panorámica impone una conclusión: aunque hay que purificar la imagen tradicional  del mundo angélico y abandonar todas las conclusiones filosófico-teológicas al respecto, parece un hecho, desde el punto de vista bíblico, la realidad de su existencia. Fuera de este dato nada sabemos prácticamente. De ahí que, en la presentación del mundo angélico, tengamos que evitar los detalles improbables e imaginarios inaceptables para el cristiano de hoy.

7.1.5.3. La jerarquía de los Ángeles

A partir de S. Gregorio Magno (+ 604), quien se basó en el Seudo-Dionisio Areopagita (anónimo que escribió alrededor del año 500 y que se dio el nombre de Dionisio Areopagita), se ha hablado de una jerarquía de nueve coros angélicos. Hay que negarle a esta doctrina un fundamento bíblico serio. Es verdad que Pablo menciona en, Col 1, 16: "Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades". Sin embargo, con esos hombres no quiere indicar ninguna diferencia. Simplemente señala que los espíritus de que habla tienen dignidad y potencia.

Menos aún pretende Pablo establecer una jerarquía entre ellos. Si hubiera pretendido eso no hubiera cambiado en Efesios 1, 21, el orden de esos nombres, ni hubiera suprimido a los tronos e indicado a las Virtudes.

Los otros cuatro coros de los ángeles están tomados de otras denominaciones que se dan a esos mensajeros de Dios: ángeles y arcángeles, 1 Tes 4, 16; Jud  9; querubines, Hebr 9, 5; Gen 3, 24; serafines (Is 6, 2-7.



Agradecemos al P. Ignacio Garro, S.J. por su colaboración.


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Ofrecimiento Diario - Orando con el Papa Francisco en el mes de SEPTIEMBRE 2018





APOSTOLADO DE LA ORACIÓN

INTENCIONES PARA EL MES DE SEPTIEMBRE



OFRECIMIENTO DIARIO

Dios, Padre nuestro, yo te ofrezco toda mi jornada: 
mis oraciones, pensamientos, afectos y deseos, palabras, obras, alegrías y sufrimientos en unión con el Corazón de tu Hijo Jesucristo que sigue ofreciéndose a Ti en la Eucaristía para la salvación del mundo.
El Espíritu Santo, que condujo a Jesús, me guíe y sea mi fuerza en este día para que pueda ser testigo de tu amor.
Con María, la Madre del Señor y de la Iglesia, pido especialmente por la intención del Papa para este mes:


Intención Universal 

Los jóvenes de África

«Para que los jóvenes del continente africano tengan acceso a la educación y al trabajo en sus propios países.»




VÍDEO DEL PAPA
INTENCIONES DEL MES







ORACIÓN

Padre bueno, que creaste a tus hijos e hijas en una gran diversidad de pueblos, etnias, culturas, yo te agradezco este mes la riqueza de la juventud africana.
Te pido por todos estos jóvenes, que viven en ambientes de guerra, inseguridad, en  precarias condiciones de vida y salud.       
Ilumina con tu Espíritu a los que tienen la responsabilidad de decidir sobre la educación y el trabajo en África, para que aseguren un futuro digno a los jóvenes de este gran continente.
Padre Nuestro... 

Click to Pray



PROPUESTA PARA EL MES

Ponte en contacto con comunidades migrantes africanas y sus jóvenes, para conocer su realidad, sus sueños, sus dificultades y ofrece tu ayuda para hacer crecer sus proyectos educativos.
Interiorízate y ayuda, en la medida de tus posibilidades, a proyectos de desarrollo a nivel educativo y de empleo en África.
Organiza en tu propia comunidad un tiempo de oración o de formación en el que se trate el tema de las situaciones que llevan a tantos jóvenes africanos a migrar de forma forzada fuera de sus países.

Fuente: Click To Pray




PARA REFLEXIONAR SOBRE LA INTENCIÓN DEL PAPA PARA EL MES DE SEPTIEMBRE

Los jóvenes de África

P. José Enrique Rodríguez S.J.

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RECURSOS EN LA RED

A. Cada Primer Viernes en Youtube, se pude buscar "El Video del Papa".

B. "Click To Pray" es una aplicación para teléfonos inteligentes (iOS y Android) en donde puedes unirte cada día a la red Mundial de Oración del Papa. Descarga ClickToPray[App Store] [Google Play]

C. Para comunicarnos:
apostolado.oración.peru@gmail.com



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Orando con el Papa Francisco en el mes de SEPTIEMBRE - 2018


Intención del Papa Francisco para el mes de septiembre: Por los jóvenes en África



JÓVENES EN ÁFRICA

P. José Enrique Rodríguez, jesuita.
Párroco de San Pedro, Santuario Arquidiocesano del Sagrado Corazón de Jesús
Lima - Perú 


África atraviesa por un período de desempeño económico excepcional, pero los niveles de crecimiento no se traducen en mayor desarrollo humano para todos. Solo a través de los jóvenes se podrá superar las dificultades del futuro; pero éstos están marginados económica, social y políticamente. La falta de oportunidades se manifiesta de tres maneras:

  • Desempleo. No hay relación entre las capacidades que ofrecen los trabajadores y las que se requiere en el mercado laboral. El rápido desarrollo del progreso tecnológico causa trastornos, ya que los sistemas educativos producen graduados que no pueden conseguir empleo
  • Migración. En Europa hay más de 37.5 millones de inmigrantes de origen africano. La principal razón para emigrar de África es la búsqueda de oportunidades y un futuro distinto, testimonio claro de su falta de confianza en la habilidad del continente para ofrecerles algo mejor. 
  • Radicalización. El extremismo religioso ha causado la muerte de más de 18.000 africanos solo en los últimos cuatro años, según la Base de Datos del Terrorismo Mundial. Un informe reciente producido de la ONU indicó que el reclutamiento mundial de extremistas aumentó en un 71% entre enero de 2014 a marzo de 2015. La falta de oportunidades entre los jóvenes es un motor primordial de la radicalización que lleva al extremismo violento.

Hay nuevos enfoques para contrarrestar las tres situaciones generadoras de conflicto, con acciones preventivas que conlleven ayudar a los gobiernos, comunidades y  ciudadanos, con el objetivo de ampliar el espacio político y económico para los jóvenes, que han quedado al margen del reciente crecimiento económico en África. En lo político vale este ejemplo: la edad promedio del ciudadano africano es de 30 años, mientras que la de un jefe de Estado africano es de 70 años. En lo que a educación respecta, hay que promover iniciativas para mejorar la capacidad de empleo de los jóvenes, cerrando la brecha entre conocimientos y mercado.

Dos adolescentes de Guinea lograron introducirse en un Airbus en vuelo a Europa. Murieron congelados. En las manos uno de ellos llevaba una inocente carta dirigida “a los responsables de Europa”, pidiendo socorro. En ella dicen: “Tenemos guerra, enfermedad, falta de alimentos. Tenemos demasiadas escuelas, pero una gran carencia de educación y de enseñanza. Nuestros padres son pobres y necesitan alimentarnos. Además, tampoco tenemos centros deportivos donde podríamos practicar el fútbol, el baloncesto o el tenis. Si ustedes ven que nos sacrificamos y exponemos nuestra vida, es porque se sufre demasiado en África. Sin embargo, queremos estudiar, y les pedimos que nos ayuden a estudiar para ser como ustedes en África”.

Recemos con el Papa Francisco en este mes para que los jóvenes como Yaguine Koita y Fodé Tounkara tengan esperanza.


...

Agradecemos al P. José Enrique Rodríguez jesuita, por su colaboración.

Profesión de fe de Pedro



P. Adolfo Franco, jesuita

DOMINGO XXIV
del Tiempo Ordinario

Marcos 8, 27-35

Salió Jesús con sus discípulos hacia los poblados de la región de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que soy yo?» Ellos le respondieron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas.» Él les preguntó: «Pero vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Pedro le contestó: «Tú eres el Cristo.» Entonces les ordenó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de él. Primer anuncio de la Pasión. Jesús comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que le matarían y que resucitaría a los tres días. Hablaba de esto abiertamente. Pedro se lo llevó aparte y se puso a reprenderle. Pero él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: «¡Quítate de mi vista, Satanás!, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.» Condiciones para seguir a Jesús. Llamando a la gente a la vez que a sus discípulos, les dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.  
Palabra del Señor.

El Señor nos hace la pregunta que hizo a sus apóstoles: ¿Tú quién dices que soy yo? ¿Cómo responde nuestra vida a esa pregunta?

Jesucristo, en el centro de su actividad apostólica, hace la pregunta fundamental a sus apóstoles: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Y después de que ellos le dan las diversas respuestas que corren entre el pueblo a esta pregunta, Jesús les hace la pregunta directamente a ellos mismos: "¿Y ustedes quién dicen que soy yo?".

Hoy deberíamos también responder a Jesús sobre lo que la gente dice de El, y también atrevernos a darle nuestra propia respuesta. Algunos, ante esta pregunta empezarían a decir: Jesús es una persona que nació aproximadamente en el siglo primero, y en una pequeña ciudad de una provincia del Imperio Romano, llamada Belén. Fue un hombre que vivió según parece algo más de 30 años, y que era la unión substancial del Hijo de Dios con un hombre mortal. Y Jesús interrumpiría al erudito para decirle: disculpa que hoy no estoy para lecciones de historia ni de teología. ¿Soy algo más que una página de la historia o una definición hecha por intelectuales? ¿qué dices que soy?

Hay personas, cristianos que lo que dicen de El es casi nada, porque no lo conocen y no les interesa. Hay cristianos para los que Jesús es prácticamente nada. No sólo es casi nada lo que pueden decir de El porque no saben, sino que el espacio le dan en su vida es nulo.

Otros sí le dan un poco de espacio en sus vidas; pero sólo un poco de espacio y en muy contadas ocasiones: le dan un espacio cuando sienten temor, frente a una enfermedad, o cuando emprenden un viaje y tienen miedo al avión; o cuando les viene un asunto complicado que escapa de sus manos. Es verdad, le dan un poco de tiempo, pero sólo el suficiente hasta que pasa la emergencia; dirían de Jesús que es “un botiquín de primeros auxilios”. Otros le dan un poco de tiempo cuando se casan y se acercan a la Iglesia, después de mucho tiempo; o cuando quieren tener una ceremonia religiosa por la pérdida de un ser querido, o cuando necesitan que Dios les bendiga el negocio, y no para que Dios esté presente en el negocio (sería incómodo que El viera las cosas que se hacen en ese negocio) sino sólo para que le dé “buena suerte”, y después, que se vaya; casi se podría decir que para estos Jesús es el adorno espiritual que necesitan en los momentos solemnes de sus vidas.

Pero hay cristianos que responden de otra manera a esa pregunta ¿qué dicen estos cristianos de Jesús? Que es incómodo, que está desadaptado, que no se ha puesto al día. Que sus preceptos y su rigor ante la moral del matrimonio, de la sexualidad, y de otras muchas cosas, corresponden a tiempos antiguos. Le dirían a Jesús: Jesús te has hecho viejo, y ya muchos no te siguen, pues hay que estar de acuerdo a los tiempos. Señor, tendrías que hacerte más flexible, para estar a la altura de estas circunstancias. Si no, la gente se te seguirá yendo, y cada vez tendrás menos amigos, porque te empeñas en ser incómodo.

Otros cristianos le dirían que es parte importante de sus vidas. Recordarían todo lo que en su vida ha sucedido por estar con El: qué orgullo sienten de ser cristianos, cómo les marcó la vida la familia cristiana que Jesús les dio, y el colegio cristiano al que pudieron asistir. Le agradecerían al Señor tantas cosas de su existencia: cómo en momentos de tristeza El estuvo presente y les dio su apoyo, en especiales momentos de dolor han podido llorar sobre su hombro. Le dirían al Señor que han procurado estar cerca de El sin separarse; y cuando han caído el Señor les ha tenido paciencia y los ha levantado. Pero le dirían al Señor que no se puede pedir más. Que El, Dios esté en su sitio sin invadir, y ellos, en el suyo: una comunicación suficiente entre ambos espacios, pero sin confundir los espacios.

Y el Señor a éstos y a todos nos preguntaría ¿y nada más?  ¿Tú no quieres la invasión total? ¿Tú no me dices que soy TU TODO? Me abres las puertas de tu casa, pero sólo me dejas entrar en la sala. Soy para ti un Huésped, casi amigo, me recibes bien, pero sólo a ratos; como Huésped no quieres que mi visita sea continua. Y en muchos momentos quieres estar a solas, sin mi compañía; sientes que si mi compañía fuera demasiado continua te incomodaría. Hay pocos que ante mi pregunta responden llanamente que soy Su Dios, Su Amigo, Su Todo.

¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? ¿Quién dices tú que soy Yo? ¿Qué responde tu vida? ¿Te soy absolutamente necesario, como el aire, como la vida, te soy tan necesario como tu propio yo? Sin tu yo, serías una persona despersonalizada (valga la redundancia); y sin Mi ¿te sentirías igualmente despersonalizado?

¡Cuántas respuestas a la pregunta esencial que Cristo hace a sus apóstoles, y que nos hace a nosotros! ¡Qué pocas respuestas satisfactorias!




...

Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.
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Los Orígenes: El Génesis - Abraham e Isaac




P. Fernando Martínez Galdeano, S.J.

EL LIBRO DEL GÉNESIS

Una catequesis de fondo

En el presente capítulo, vamos a encuadrar el escrito del Génesis bajo una forma catequética. Aquí tenemos un libro el primero de todos que contiene los elementos básicos de nuestra propia historia de salvación, de nuestra relación de fondo con el Dios que nos transciende y nos salva.

Dividimos el tratamiento y análisis del siempre actual tema bíblico de “los orígenes” del hombre de fe y de la humanidad en dos partes: 1°- Los patriarcas (12-50); y 2°- La creación (1-11). Y este único Dios creador que es el Dios de los patriarcas, es el Dios auténtico de Israel.

No cabe duda alguna de que la nación judía tiene sus raíces en el acontecimiento del “éxodo” (salida liberadora desde las tierras extrañas de Egipto donde vivían como esclavos), bajo la dirección inspirada de Moisés. En los cinco primeros libros de la Biblia hallamos los fundamentos del pueblo “elegido”. En sus variados relatos y narraciones podemos llegar a descubrir a un Dios tan cercano y providente que nos acompaña incluso en nuestras vidas. Cada uno ha de sentir si el Señor está presente.


¿Historia o leyenda?

La historia de los patriarcas es compleja, y fuera de lo que dice la Biblia, no sabemos nada de la vida y obras de Abraham, Isaac, Jacob y José. Y en el análisis crítico de los mismos relatos bíblicos surgen no pocos problemas.

Aunque sea tarea imposible el verificar de forma contrastada estas narraciones bíblicas, sí podemos percibir como real el mundo que allí se refleja sobre las costumbres, estilo de vida, geografía, etc. Con lo que ya sabemos por las excavaciones arqueológicas realizadas, se hace posible el constatar que el modo de ser y de vivir de los patriarcas se remontan al período concreto entre los siglos XIX y XVI a.C.

Y también podemos constatar que la abundante documentación arqueológica encontrada, explica y confirma en gran medida, la historicidad de las tradiciones bíblicas narradas, y por tanto, hace muy verosímil el que los patriarcas fueran de hecho individuos concretos, pastores nómadas de ganado menor que vivían en tiendas recorriendo Palestina y sus regiones limítrofes, en busca de pastos para sus rebaños. No eran individuos aislados, sino jefes de clanes muy numerosos que buscan una tierra para establecerse en ella, una tierra con agua y pastos abundantes. La tierra de la promesa les va a ser ofrecida porque ellos la desean y la necesitan.


La fe que nace de un encuentro

Al ofrecer sus primicias de los frutos cosechados de la tierra, los israelitas decían ante el altar del Señor Yahvéh: “Mi padre era un arameo errante. Bajó a Egipto y se estableció allí como emigrante con un puñado de gente; allí se convirtió en una nación grande, fuerte y numerosa. Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor; Dios de nuestros antepasados, y el Señor escuchó nuestra voz y vió nuestra miseria, nuestra angustia y nuestra opresión” (Dt 26,5-7).

¿Quién fue aquel pastor arameo errante y cómo éste descubrió a Dios como Señor? Y... ¿cómo se nos ha transmitido hasta nosotros aquella su confianza en su Dios? Estas son las preguntas fundamentales a las que trata de responder el Génesis en sus capítulos acerca de los patriarcas, y que van a desembocar en el libro del Éxodo.

DESCENDIENTES DE TERAJ:
TERAJ ENGENDRÓ A ABRAN, NAJOR y HARÁN. HARÁN ENGENDRÓ A LOT. HARÁN MURIÓ VIVIENDO AÚN SU PADRE TERAJ, EN SU TIERRA NATAL, EN UR DE LOS CALDEOS. ABRÁN Y NAJOR SE CASARON. LA MUJER DE ABRÁN SE LLAMABA SARAY, LA DE NAJOR ERA MILCA, HIJA DE HARÁN, PADRE DE MILCA Y YISCA. SARAY ERA ESTÉRIL Y NO TENÍA HIJOS. TERAJ TOMÓ A ABRÁN SU HIJO, A LOT SU NIETO, HIJO DE HARÁN, A SARAY SU NUERA, MUJER DE SU HIJO ABRÁN, Y CON ELLOS SALIÓ DE UR DE LOS CALDEOS EN DIRECCIÓN A CANAÁN; LLECADO A HARÁN, SE ESTABLECIÓ ALLÍ. TERAJ VIVIÓ DOSCIENTOS CINCO AÑOS Y MURIÓ EN HARÁN. (Gn 11,17-32) 

EL SEÑOR DIJO A ABRÁN: SAL DE TU TIERRA Y DE LA CASA DE TU PADRE, HACIA LA TIERRA QUE TE MOSTRARE. HARE DE TÍ UN GRAN PUEBLO, TE BENDECIRE, HARE FAMOSO TU NOMBRE, Y SERÁ UNA BENDICIÓN. BENDECIRÉ A LOS QUE TE BENDIGAN, MALDECIRÉ A LOS QUE TE MALDIÍAN. CON TU NOMBRE SERÁN BENDECIDOS TODOS LOS LINAJES DEL MUNDO. ABRÁN MARCHÓ, COMO LE HABÍA DICHO
EL SEÑOR, Y CON ÉL MARCHÓ LOT. (Gn 12,1-4)


ABRAHAM E ISAAC 
(Capítulos 12 al 23)

El relato comienza con un Abrán que junto a su inquieto padre Teraj, emigran desde Ur (Mesopotamia); y según el deseo de Dios, desde la región de Harán (al Norte de Siria) hacia el Sur, hasta las tierras de Canaán (Palestina). Como su padre, él es también oriundo de Ur de Caldea. Originariamente su clan era pagano (Jos 24,2), pero la iniciativa libre del Dios único y verdadero se estaba haciendo presente en una historia concreta y muy personal. Por eso, el libro recoge unas palabras que subrayan esta iniciativa: “Sal de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, y vete a la tierra que yo te indicaré” (12,1).

El Génesis nos narra cómo Abrán llevó una vida nómada, yendo de un lugar a otro en busca de una tierra rica en pastos, y llegó hasta Egipto, pero decidió establecerse en los campos junto a Hebrón. Una vez asentado allí, Abrán levantó un altar y ofreció un sacrificio al dios local pidiéndole que le diera un hijo. Su esposa Saray hasta entonces había sido estéril.

Se produce entonces la experiencia personal de Abrán de que el Dios verdadero no era una fuerza remota de la naturaleza, impersonal..., ni tampoco un ídolo mágico, sino que era un “alguien” y este alguien se interesaba de forma inmediata y personal por sus asuntos. El Dios verdadero era un Dios cercano a los deseos y anhelos de los hombres. “Aquel día hizo el Señor una alianza con Abrán” (15,18). De parte de Dios hay una promesa de fecundidad. De parte de Abrán se acepta a Dios como a su Señor. Es la alianza, como un pacto libre entre “soberanos”, entre seres libres y responsables. (Esta experiencia está recogida en el cap. 15 del Génesis).

Sin embargo, Abrán no deja de tener incertidumbres y accede a la sugerencia de su esposa quien le ofrece a su esclava Agar para que de ella tenga al menos un hijo. Y así sucede, y este hijo se llamará Ismael, el hijo de la esclava. Así las cosas, el Génesis relata también una doble experiencia religiosa de Abrán. Está en el capítulo 17, cuando el Señor se hace presente en su vida cotidiana y le aclara que el “hijo de la promesa” lo tendrá su esposa Saray. Y es cuando se produce el acto de fe de Abrán. Creyó en la palabra de Dios, aun cuando ésta le pareciera imposible. Al darse esta honda “conversión” se produce el cambio de nombre: “No te llamarás ya Abrán, sino que tu nombre será Abraham...” (17,5) “A tu mujer Saray ya no la llamarás Saray, sino Sara. Yo la bendeciré y haré que te dé un hijo” (17,15s.) [En la lengua de Ugarit, el plural se forma intercalando en la sílaba final una “h”. Abrán (un individuo) se llamará en adelante Abraham (muchos)]. Por todo ésto será llamado “padre de los creyentes”. Y el Dios viviente que da vida es el Dios de nuestro padre Abraham. “Yo soy el Dios de Abraham y el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. No es un Dios de muertos sino de vivos” (Mc 12,26s.)

La segunda parte de esta gran experiencia religiosa de Abraham acontece junto al encinar de Mambré y se narra en el capítulo 18. Lo más sorprendente es que esta experiencia consiste en un encuentro con tres hombres que van de paso, de camino. Ante la incredulidad de Sara, los huéspedes insisten que nada hay difícil para el Señor (18,14). La iconografía oriental cristiana ha expresado de forma plástica en la tabla de Andrej Rublév (1360-1430 d.C.) el misterio divino de la Trinidad, a través de tres huéspedes nimbados, como representantes de Dios, aceptando la hospitalidad y participando de una misma mesa, signo de amistad con Abraham, el hombre de fe.


ABRÁN CAYÓ DE BRUCES, Y DIOS LE DIJO: MIRA, ÉSTE ES MI PACTO CONTIGO. SERÁS PADRE DE MUCHEDUMBRE DE PUEBLOS. YA NO TE LLAMARÁS ABRÁN, SINO QUE TE LLAMARÁS ABRAHAM, PORQUE TE HACJO PADRE DE MUCHOS PUEBLOS. (Gen 17,5—5)


Nació Isaac, tal como el Señor lo había prometido. Pero, Abraham tuvo que pasar por una gran prueba, que no sería otra sino la de perder precisamente a éste hijo suyo, el “hijo de la promesa”. El Génesis nos cuenta “el sacrificio de Isaac” en el capítulo 22. Abraham vió la mano de su Señor y aceptó la muerte de su hijo, incluso causada por su propia mano. Pero Abraham creyó contra toda esperanza. Hay que considerar que en aquel tiempo era práctica corriente entre los cananeos el sacrificio de sus primogénitos con el fin de aplacar a sus dioses. El autor sagrado se inspira en este rito pagano, para resaltar la fe y confianza heroicas que vivió Abraham en relación con su Dios. Su actitud de disponibilidad confiada le descubre a su Dios como a su Señor.


LOS PUSO A PRUEBA A ABRAHAM LLAMÁNDOLE: ¡ABRAHAM! EL RESPONDIÓ: AQUI' ME TIENES. DIOS LE DIJO: TOMA A TU HIJO ÚNICO, AL QUE QUIERES, A ISAAC, Y VETE AL PAÍS DE MORIA Y OFRÉCEMELO ALLÍ EN SACRIFICIO EN UNO DE LOS MONTES QUE YO TE INDICARÉ. ABRAHAM MADRUGÓ, APAREJÓ EL ASNO Y SE LLEVÓ CONSIGO A DOS CRIADOS.
Y A SU HIJO ISAAC; CORTÓ LEÑA PARA EL SACRIFICIO Y SE ENCAMINÓ AL LUGAR QUE LE HABÍA INDICADO DIOS. EL TERCER DÍA LEVANTÓ ABRAHAM LOS OJOS Y DESCUBRIÓ EL SITIO DE LEJOS. Y ABRAHAM DIJO A SUS CRIADOS: QUEDAOS Aquí CON EL ASNO; YO CON EL MUCHACHO IRÉ HASTA ALLÁ PARA ADORAR Y DESPUÉS VOLVEREMOS CON VOSOTROS. ABRAHAM TOMÓ LA LEÑA PARA EL SACRIFICIO, SE LA CARGÓ A SU HIJO ISAAC, Y ÉL LLEVABA EL FUEGO Y EL CUCHILLO. LOS DOS CAMINABAN JUNTOS. ISAAC DIJO A ABRAHAM, SU PADRE: PADRE.
EL RESPONDIÓ: AQUÍ ESTOY, HIJO MÍO.
EL MUCHACHO DIJO: TENEMOS FUEGO Y LEÑA, PERO, ¿DÓNDE ESTÁ EL CORDERO PARA EL SACRIFICIO? ABRAHAM CONTESTÓ: DIOS PROVEERÁ EL CORDERO PARA EL SACRIFICIO, HIJO MÍO. Y SIGUIERON CAMINANDO JUNTOS. CUANDO LLEGARON AL SITIO QUE LE HABÍA DICHO DIOS, ABRAHAM LEVANTÓ ALLÍ EL ALTAR Y APILÓ LA LEÑA, LUEGO ATÓ A SU HIJO ISAAC Y LO PUSO SOBRE EL ALTAR, ENCIMA DE LA LEÑA. ENTONCES ABRAHAM TOMÓ EL CUCHILLO PARA DEGOLLAR A SU HIJO;
PERO EL ÁNGEL DEL SEÑOR LE GRITÓ DESDE EL CIELO: ¡ABRAHAM, ABRAHAM! EL CONTESTÓ: AQUÍ ME TIENES. EL ÁNGEL LE ORDENÓ: NO ALARGUES LA MANO CONTRA TU HIJO NI LE HAGAS NADA. AHORA SÉ QUE TEMES A DIOS, PORQUE NO TE HAS RESERVADO A TU HIJO, TU ÚNICO HIJO.
(Gn 22,1-12)


El sacrificio de Isaac: 

"Sucedió que Dios tentó a Abraham" (Gn 22,1). Así da comienzo el relato (Gn 22,1-19), que desde siempre ha chocado con nuestra sensibilidad. Pero la narración tiene su importancia para captar algo esencial en la fe y en la forma de ser de Dios como Señor de los creyentes. Conviene insistir, antes que nada, que Dios no se comunica con los hombres como a través de un teléfono. Él se hace presente de ordinario en los "signos" que tocan y mueven el corazón humano. No siempre su voluntad nos deslumbra sin dudar ni poder dudar.

Abraham vivía en un entorno cananeo. Este era un pueblo muy exigente en sus prácticas religiosas y creía que la ofrenda que aplacaba de verdad a sus dioses consistía a veces en el sacrificio de sus primogénitos. En ese contexto social y religioso, Abraham sintió en su interior que debería ofrecer a su Dios, a su hijo más querido, el hijo de la "promesa'.' ¿Cómo Abraham pudo caer en esta tentación del ambiente?

Porque en definitiva su Idea de Dios era la del dios de las religiones, la del Dios riguroso y ofendido que ha de ser aplacado. En el texto, el redactor emplea distintas palabras: Dios ("Elohim") en los primeros párrafos y Señor ("Yahvéh") en el v.11 y 14-16. La orden del sacrificio es dada por"Elohim", pero su interrupción es inspiración del ángel de "Yahvéh", el Dios de misericordia y paciente. Abraham acoge en su corazón la moción de la fe que pone su confianza en un Dios "humano" "Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocausto" (Os 6,6). Sería la conversión de Abraham, "padre de los creyentes": de un Dios ofendido a un Señor de misericordia.

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Agradecemos al P. Fernando Martínez, S.J. por su colaboración.
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Imagen tomada de:
http://www.lahornacina.com/curiosidadeselias2.htm

San Pedro Claver S.J.

El 9 de Septiembre celebramos la fiesta en honor a San Pedro Claver Corberó sacerdote jesuita, conocido como “el esclavo de los esclavos”, es una de las figuras del santoral más apasionantes y arriesgadas del siglo XVII, cuya vida se desarrolló en el colorido contexto de aventuras, pasiones e injusticias del puerto negrero de Cartagena de Indias. Acceda AQUÍ.

Curación del sordo mudo



P. Adolfo Franco, jesuita

DOMINGO XXIII
del Tiempo Ordinario

Marcos 7, 31-37

Se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Le presentaron un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le rogaron que impusiera la mano sobre él. Jesús, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. Después levantó los ojos al cielo, dio un gemido y le dijo: «Effatá», que quiere decir ‘¡Ábrete!’ Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente. Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más lo propagaban ellos. La gente quedó maravillada sobremanera, y comentaban: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»
Palabra del Señor.


Creo que todos necesitamos que el Señor sane nuestros oídos y nuestra lengua.

Este párrafo del Evangelio de San Marcos narra la curación milagrosa de un sordomudo. La Iglesia, desde tiempos antiguos le ha encontrado a este milagro un sentido especial. Por eso este gesto milagroso de la curación del sordomudo lo utilizó la Iglesia como uno de los símbolos que acompañaban la realización del bautismo. Al que iba a ser bautizado se le decía tocándole los oídos: ¡ábrete! Evidentemente se quiere llamar la atención sobre el recto uso de los oídos y de la lengua en el cristiano; se pide a Dios que abra los sentidos y principalmente los sentidos interiores del espíritu, para que nos encaminen a la vida sobrenatural.

¡Qué penoso es no oír, o no poder hablar! Los que padecen de cualquiera de estas limitaciones, pierden, o sienten muy disminuida la comunicación con el mundo exterior; pueden llegar a quedar recluidos en un mundo solitario; a veces están a nuestro lado y parecerían no estar. Y no son ésas las únicas limitaciones que derivan de esa carencia de nuestros sentidos, ni las más importantes; hay también otros problemas peores; son los que teniendo oídos y lengua abiertos, no los usan rectamente; y de eso, por encima de todo, debemos ser curados.

A veces tenemos el oído sensible para escuchar los alborotos de nuestro alrededor, las músicas, los gritos, las bocinas, los anuncios, pero no escuchamos voces más hondas para las cuales no ponemos atención y no escuchamos la voz del Señor, que habla en la oración y en el silencio; y es que el exceso de ruido exterior, el no sabernos aislar alguna vez, puede producir una lamentable atrofia de nuestra capacidad interior de oír.

Tenemos que agudizar nuestra audición  para escuchar lo importante de las personas: un buen consejo sería tan importante, en muchas circunstancias, y a veces no lo sabemos oír. Hay gentes que nos rodean y claman nuestra ayuda, y su clamor no llega a nuestros oídos porque estamos oyéndonos sólo a nosotros mismos. Hay quienes son sordos a los demás, o se hacen los sordos.

Otras veces, por el contrario, hay que saber no escuchar. Un oído excesivamente fino para lo que se dice (o imagino que se dice) acerca de mí, me hace ser infeliz; incluso por palabras que no han sido dichas, pero que mi pesimismo inveterado me hace escuchar: y estas voces llegan a nuestro interior para provocar un oleaje de susceptibilidades.

Y lo mismo que debemos curar nuestro oído, también necesitamos curar nuestra lengua. Y a este propósito valdría la pena reflexionar en lo que nos dice, especialmente el Apóstol Santiago en su carta (3, 1-12): "Si alguno no peca hablando, es un hombre perfecto". El hablar sobre el prójimo con una lengua de veneno que fulmina la honra de los demás. Hay personas que saben producir palabras mortales, palabras más duras que las piedras. Qué imaginativos somos a veces, para la murmuración, la crítica y el chisme. La fama se quita muy fácilmente, y se restituye con dificultad. Hay tertulias que tienen como tema central la honra del prójimo; realmente la murmuración no es deporte que debieran practicar los cristianos.

La palabra a veces es usada como arma mortífera, o cargada de veneno, o cargada de agresión, y resulta mortal como espada de doble filo. Qué potencia tiene la mente para encontrar las palabras más duras, o más ofensivas o más humillantes: y esto también entre personas que se quieren.

Y también hay que curar la lengua que es muda, cuando debería hablar. Hay una variedad de situaciones, en las que no se puede callar. A veces mi silencio me puede hacer cómplice de una injusticia. O no corrijo, cuando tengo autoridad, y debo hacerlo. O prefiero no complicarme la vida, y no doy un consejo oportuno. Callar por cobardía, o por no complicarme la vida, son pecados de una lengua muda, que tendría que hablar.

Definitivamente nuestros oídos y nuestra lengua pueden padecer diversas enfermedades de las que el Señor debe curarnos.




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Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.
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Blog Formación Pastoral para Laicos: Al cumplir 10 años de servicio



Son ya 10 los años desde que nos lanzamos a navegar.
Y no son pocos los que han encontrado aquí luz y ánimo para su fe.
Dando gracias a Dios por ello, les pedimos una oración, y así todos juntos, seamos cada vez mejores apóstoles.


P. José Ramón Martínez Galdeano, S.J.
William Gallardo Guevara

01 septiembre 2008-01 septiembre 2018

Jesús critica a los fariseros

El P. Adolfo Franco, jesuita, nos comparte su reflexión sobre el Evangelio del domingo 2 de septiembre: "El Señor nos advierte sobre el culto puramente mecánico y ritual". Acceda AQUÍ.

Catequesis del Papa Francisco

Compartimos las dos últimas catequesis del Papa Francisco, brindadas en las audiencias de los miércoles. Acceda en los siguientes enlaces:
Catequesis sobre los mandamientos: 6. Respeta el nombre del Señor.
Viaje apostólico del Santo Padre a Irlanda

Comer su Cuerpo y beber su Sangre

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