Los escritos de San Pablo: Su Teología - La justificación por medio de la fe en su Hijo Jesucristo



P. Ignacio Garro, S.J.
SEMINARIO ARQUIDIOCESANO DE AREQUIPA

TEOLOGÍA DE SAN PABLO - 5° ENTREGA

11. LA JUSTIFICACIÓN POR MEDIO DE LA FE EN SU HIJO JESUCRISTO

11.1. ¿QUÉ ES LA JUSTIFICACIÓN?

Ser justificado es normalmente hacer uno que triunfe su causa sobre la de su adversario, hacer que resplandezca su derecho. Pero esto no es necesario que esto suceda delante de un tribunal ni que el adversario sea un enemigo. Querer ser justificado delante de Dios, pretender tener razón contra él parece una cosa imposible, el Salmo 143, 2 dice: “No entres en juicio con tu servidor; ningún viviente será justificado delante de Ti”. Así pues,  el A T plantea la justificación del hombre pecador ante Dios como una hipótesis irrealizable. Dios es el único Justo, lo cual quiere decir que nunca le falta la razón y que nadie puede disputar con él, así nos lo recuerda Is, 29, 16: “¡Qué error el vuestro! ¿Es el alfarero como la arcilla, para que diga la obra a su hacedor: “No me ha hecho”, y la vasija diga de su alfarero: “No entiende su oficio?”.


11.2. LA JUSTIFICACIÓN EN PABLO

En la revelación del NT vemos sobre todo al apóstol Pablo que había sido educado en el legalismo judío acerca de cómo poder ser justo ante Dios cumpliendo con toda exactitud la Ley de Dios, puesto que ésta es la expresión de su voluntad y la ley está al alcance del hombre según Deut 30, 11: “Porque este mandamiento que yo te prescribo hoy no es superior a tus fuerzas, ni está fuera de tu alcance”. Basta que el hombre la observe íntegramente para que pueda presentarse delante de Dios y ser justificado.

Pablo en sus discusiones con los judíos convertidos al cristianismo tiene que aclarar a su manera que la única y verdadera justificación proviene de Jesucristo que en su pasión, muerte  resurrección nos libró del poder del pecado y de la muerte eterna. Los judíos convertidos al cristianismo creían, de buena fe, que se podía conseguir la verdadera justificación ante Dios en su condición de pueblo pecador si cumplían con exactitud todo lo que mandaba la Ley como voluntad de Dios y que en el monte Sinaí fue entregada a Moisés para que el pueblo elegido cumpliera el pacto o Alianza y fuera fiel al Señor; pero la historia de Israel había demostrado muchas veces que la ley no se cumplía y una manera de reparar los pecados cometidos faltando a la ley de Dios era acudir al Templo pedir perdón por sus pecados realizando los ritos sacrificiales reparadores por los pecados, sacrificando animales, haciendo oblaciones, etc. Pero ésta fue una forma transitoria de justificar los pecados, pues en el fondo del corazón del judío ni la ley ni los ritos y sacrificios del Templo daban la verdadera justificación.

Pablo tiene que convencer a los judíos que la salvación no proviene del hombre sino sólo de Dios y la manera como Dios había pensado realizar esta justificación era enviando a su propio Hijo Jesucristo, quien muriendo en la cruz nos salvó de nuestros pecados y con su resurrección nos otorga una nueva vida. Sólo en Jesucristo hallamos la justificación, este fue el tema que Pablo desarrolla en parte de la carta a los Romanos y después en la carta a los Gálatas.

Sólo Jesucristo es el único Justo ante Dios Padre, Hech 3, 32: “A este Jesús, Dios le resucitó, de lo cual nosotros somos testigos. Así pues, exaltado por la diestra de Dios ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido y lo ha derramado; esto es lo que vosotros veis y oís”; Jesucristo fue delante de Dios exactamente lo que Dios esperaba: es el Siervo, Justo y Fiel en el que el Padre pudo complacerse Mt 3, 17: “Y una voz que salía de los cielos decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”; supo cumplir toda justicia hasta el fin y murió para que Dios fuera glorificado, es decir, para que apareciera delante del  mundo con toda grandeza y su mérito, digno de todos los sacrificios y capaz de ser amado por encima de todo.

El reconocimiento de Dios por la obra realizada por Jesucristo Dios mismo lo proclamó Kyrios, es decir, Señor de todas las cosas, resucitándolo de entre los muertos y poniéndole en plena posesión del Espíritu, Filip 2, 6- 11: “El cual siendo de condición divina, no codició ser igual a Dios sino que se despojó de sí mismo tomando condición de esclavo. Asumiendo semejanza humana y apareciendo en su porte como hombre, se rebajó a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó y le otorgó el Nombre sobre todo nombre. Para que el nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese que Cristo Jesús es el SEÑOR para gloria de Dios Padre”. Y en 1 Tim 3, 16. “Él ha sido manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, aparecido a los ángeles, proclamado a los gentiles, creído en el mundo, levantado a la gloria”.

Los hombres pecadores somos justificados por la fe en el misterio de Jesucristo, misterio de Redención realizado por medio de su pasión muerte y resurrección de entre los muertos, y luego fue glorificado por el Padre. Esta regeneración interior por la que Dios nos justifica es real, nos quita nuestra condición de hombres pecadores y nos hace verdaderos hijos adoptivos de Dios; esta transformación no tiene nada de mágica, se realiza en el interior de nuestro ser por medio de la fe, por medio del Bautismo, y se manifiesta en nuestras palabras, gestos, obras, se realiza en la fe, ligándonos y uniéndonos a Cristo, desposeyéndonos de nuestro propio egoísmo del hombre viejo y ligándonos a Cristo por le fe, Rom 3, 28: “Porque pensamos que el hombre es justificado por le fe, independientemente de las obras de la ley”. Haciendo de nosotros hombres nuevos.

En efecto, creer por le fe en Cristo es reconocer en él al que el Padre ha enviado a su propio Hijo para librarnos del poder del pecado y de la muerte eterna; es prestar adhesión a sus palabras, es arriesgarlo todo por su Reino ... “a fin de ganar a Cristo”, incluso en sacrificar uno su propia vida, y así lo enseña en Filip 3, 8: “y más aún: juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo, y ser hallado en Él, no con la justicia mía, la que viene de la Ley, sino la que viene por la fe en Cristo, la justicia que viene de Dios apoyada en la fe”.

11.3. IMPLICACIONES DE LA JUSTIFICACIÓN

El que cree que Jesucristo es el Hijo de Dios, que es el Mesías Salvador y se hace discípulo de él se salva. Tiene que vivir como él y realizar las obras que el nos encomendó. Sólo en Jesucristo está la Redención, la salvación, la justificación; sólo en Cristo somos justos y gratos al Padre. Y esto es un don del Padre, realizado por Jesucristo y comunicado por la acción del Espíritu Santo, se realiza dentro del ámbito de la Iglesia como Cuerpo de Cristo.

El tema de la justificación por medio del cumplimiento de la Ley es propio de la espiritualidad del judaísmo del AT, y tiene como fundamento el cumplimiento preceptivo de la Alianza en el Sinaí. Pablo tiene que aclarar que la justificación ya no viene por el cumplimiento exacto de la Ley sino por la fe en Cristo Jesús, así en Gal 2, 15-16 dice: “Nosotros somos judíos de nacimiento y no gentiles pecadores; a pesar de todo, conscientes de que el hombre no se justifica por las obras de la ley sino por la fe en Jesucristo, también nosotros hemos creído en Cristo Jesús a fin de conseguir la justificación por la fe en Cristo, y no por las obras de la ley, pues por las obras de la ley nadie será justificado”. Y en Gal 3, 11, dice: “Y que la ley no justifica a nadie ante Dios es cosa evidente, pues el justo vivirá por le fe”.

Pablo se esfuerza en hacer comprender a los judaizantes que la justicia viene solamente  de Dios, así en Rom 3, 21-26, enseña: “Pero ahora, independientemente de la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, atestiguada por la ley y los profetas, justicia de Dios por la fe en Jesucristo, para todos los que creen, pues no hay diferencia; todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención, realizada en Cristo Jesús, a quien exhibió Dios como instrumento de propiciación por su propia sangre, mediante la fe, para mostrar su justicia, haciendo pasar por alto los pecados cometidos anteriormente, en el tiempo de la paciencia de Dios; en orden a mostrar su justicia en el tiempo presente, para ser justo y justificador del que cree en Jesús”.

Por lo tanto por medio del Bautismo el cristiano ha quedado incorporado a Cristo y ya no tiene obligaciones con la  ley judía. Así enseña en Col 2, 16-23: “Por tanto, que nadie os cuestione critique por cuestiones de comida o de bebida, a propósito de fiestas, de novilunios, o sábados. Todo esto es sombra de lo venidero; pero la realidad es el cuerpo de Cristo. Que nadie os arrebate el premio por ruines prácticas y el culto de los ángeles, obsesionado por lo que vio, vanamente hinchado por su mente carnal en vez de mantenerse unido a su Cabeza, de la cual todo el cuerpo, por medio de junturas y ligamentos, recibe nutrición y cohesión para realizar su crecimiento en Dios.
Una vez que habéis muerto con Cristo a los elementos del mundo, ¿Por qué sujetaros, como si aún estuviereis en el mundo, a preceptos como “no toques”, “no pruebes”, “no acaricies”, cosas destinadas a perecer con el uso, y conforme a preceptos y doctrinas puramente humanos?. Tales cosas tienen una apariencia de sabiduría por su piedad afectada, sus mortificaciones y su rigor con el cuerpo; pero sin valor alguno contra la insolencia de la carne”.

Y Pablo continua en su misión evangelizadora exhortando: en Col 3, 1-17: “Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo a la diestra de Dios. Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos con Él.
Por tanto mortificad cuanto en vosotros es terreno: fornicación, impurezas, pasiones, malos deseos y la codicia, que es una idolatría, todo lo cual atrae la ira de Dios sobre los rebeldes, y que vosotros practicasteis en otro tiempo, cuando vivíais de ese modo. Mas ahora desechad también vosotros todo esto: cólera, ira, maldad, maledicencia y obscenidades, lejos de vuestra boca. No os mintáis unos a otros, pues despojados del hombre viejo con sus obras, os habéis revestido del hombre nuevo, que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento perfecto, según la imagen de su Creador, donde no hay griego y judío; circuncisión e incircuncisión; bárbaro o escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo en todos.
Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándoos unos a otros, perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros. Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el broche de la perfección. Y que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados formando un solo cuerpo. Y sed  agradecidos.
La palabra de Cristo  habite en vosotros en toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría, cantando a Dios, de corazón y agradecidos, salmos, himnos y cánticos inspirados. Todo cuanto hagáis, de palabra y de obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús dando gracias a Dios Padre por medio de Él”.


Agradecemos al P. Ignacio Garro, S.J. por su colaboración.

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Los Orígenes: El Deuteronomio



P. Fernando Martínez Galdeano, jesuita

El libro del Deuteronomio

Este libro se presenta como una serie de discursos de Moisés. Es una ficción literaria que se utilizaba para avalar la autoridad y garantía de un escrito que trataba de recoger y adaptar en una “segunda” ley el espíritu de la “primera”, la del Sinaí. Esta había sido hecha para un pueblo caminante “en marcha” (nómada), pero al parecer no respondía del todo a las diversas necesidades de una nación que se establece en una tierra e intenta organizarse como “nación” respetada por las naciones vecinas.

Antes de la caída de Samaría (721 a.C.) brota ya esta preocupación en el reino del Norte, que era una tierra fértil y dedicada en buena parte a la agricultura. Profetas como Elías, Amos y particularmente Oseas influyen en la redacción primitiva de esta segunda ley a cargo de los levitas. Muchos de éstos se refugian en Jerusalén luego de la ocupación de las tierras de Samaría por los conquistadores asirios.

Cuando en tiempos del reinado del rey Josías (622 a.C.) se llevan a cabo obras en el templo de Jerusalén, se descubre la existencia de este segundo cuerpo de leyes (2Re 22). Josías la propone como fundamento de su reforma religiosa y política. Esta línea de reforma es la médula que da vida a este libro del Deuteronomio.

Como ya lo hemos indicado más arriba, el escrito del Deuteronomio es punto de partida de toda una tradición de pensamiento que trata de releer la historia desde el fracaso y la frustración de los reinos del Norte y del Sur. El exilio prueba esta tesis con su interpretación teológica y marca una dirección hasta cierto punto novedosa con la finalidad primordial de superar la crisis de la identidad colectiva de Israel.

El Deuteronomio insiste en el “Yahvéh nuestro Dios’' (1,10), y subraya que Israel es su pueblo elegido. Sus habitantes serán como unos “hermanos” (1,16). Este dios es un Dios celoso de los ídolos extranjeros. La tierra es un don y un regalo suyo. El Deuteronomio urge al cumplimiento de la ley de Dios (4,40), para así no perder esa tierra “de trigo y cebada, de viñas, higueras y granadas, tierra de olivares, de aceite y de miel” (8,7-8). Tiende a una centralización del culto (cap. 12) y de la fiesta central de la pascua (cap. 16). Pero, en definitiva, el Deuteronomio es el libro del judaísmo; no una nueva ley sino una nueva forma de guardar y renovar la antigua.

ENTONCES, TÚ DIRÁS ANTE EL SEÑOR, TU DIOS: MI PADRE FUE UN ARAMEO ERRANTE, QUE BAJÓ A EGIPTO, Y SE ESTABLECIÓ ALLÍ, CON UNAS POCAS PERSONAS. PERO LUEGO CRECIÓ, HASTA CONVERTIRSE EN UNA RAZA GRANDE, POTENTE Y NUMEROSA. LOS EGIPCIOS NOS MALTRATARON Y NOS OPRIMIERON, Y NOS IMPUSIERON UNA DURA ESCLAVITUD. ENTONCES CLAMAMOS AL SEÑOR,
DIOS DE NUESTROS PADRES; Y EL SEÑOR ESCUCHÓ NUESTRA VOZ, MIRÓ NUESTRA OPRESIÓN, NUESTRO TRABAJO Y NUESTRA ANGUSTIA. EL SEÑOR NOS SACÓ DE EGIPTO CON MANO FUERTE Y BRAZO EXTENDIDO, EN MEDIO DE GRAN TERROR, CON SIGNOS Y PORTENTOS. NOS INTRODUJO EN ESTE LUGAR, Y NOS DIÓ ESTA TIERRA, UNA TIERRA QUE MANA LECHE Y MIEL, (Dt 26,5-9)

ESTOS MANDATOS SON VUESTRA SABIDURÍA Y VUESTRA INTELIGENCIA A LOS OJOS DE LOS PUEBLOS QUE, CUANDO TENGAN NOTICIA DE TODOS ELLOS, DIRÁN: CIERTO QUE ESTA GRAN NACIÓN ES UN PUEBLO SABIO E INTELIGENTE. Y, EN EFECTO, ¿HAY ALGUNA NACIÓN TAN GRANDE QUE TENGA LOS DIOSES TAN CERCA COMO LO ESTÁ EL SEÑOR DIOS DE NOSOTROS SIEMPRE QUE LO INVOCAMOS? Y, ¿CUÁL ES LA GRAN NACIÓN, CUYOS MANDATOS Y DECRETOS SEAN TAN JUSTOS COMO TODA ESTA LEY QUE HOY OS DOY? (Dt 4,6-8)

ESCUCHA, ISRAEL: EL SEÑOR NUESTRO DIOS ES EL ÚNICO SEÑOR. AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN, CON TODA EL ALMA Y CON TODA TU FUERZA. (Dt 6,4-6)


Guía del Libro del Deuteronomio

(1,1-4,40)
• Primer discurso de Moisés. • Moisés recuerda la institución de los jueces. • Incredulidad en Cadés. • Instrucciones de Yahvéh. • De Cadés al Arnón. • Conquista de los territorios de los reyes Sijón y Og. • Reparto de Transjordania. • Ultimas disposiciones de Moisés. • Exhortación. • Recuerdo del Horeb. • Huir de la idolatría. • Elección divina.

(4,41-1-1,32)
• Segundo discurso de Moisés. • El decálogo. • Mediación de Moisés. • Fidelidad y amor de Yahvéh. • Un pueblo elegido. Un Dios poderoso. • La prueba del desierto. • El don de la tierra prometida. • La victoria es de Yahvéh. • Pecado de Israel e intercesión de Moisés. • El arca de la Alianza y la elección de Leví. • La circuncisión del corazón. • Promesas y advertencias. • Conclusión.

(12,1-26,15)
• Código deuteronómico. • Un santuario único. • Sobre los sacrificios. • Evitar la idolatría. • Animales puros e impuros. • Diezmos. • Año sabático. • Fiestas. • Sobre los jueces, el rey, sacerdotes, levitas y profetas. • El homicidio y las ciudades de asilo. • Los testigos. • La ley del Talión y la guerra. • El homicida desconocido. • Relaciones familiares. • Prescripciones diversas. • Delitos sexuales. • Pureza de la asamblea y del campamento. • Divorcio y matrimonio. • El levirato. • Equidad. • Primicias. • Diezmo trienal. • Israel, pueblo de Yahvéh. (27,1-28,69) • Conclusión del segundo discurso de Moisés. • Inscripción de la ley. • Rito de maldiciones. • Las bendiciones prometidas. • Las maldiciones. • Perspectivas de guerra y destierro.

(29,1-30,20)
• Tercer discurso de Moisés. • Recuerdo del éxodo y de la alianza. • La alianza abarca a las generaciones futuras. • Misericordia de Dios. • Los dos caminos.

(31,1-32,47)
• Ultimas disposiciones. • Misión de Josué. • Lectura ritual de la ley. • Instrucciones de Yahvéh. • Autoridad de la Ley. • Cántico de Moisés.

(32,48-34,12)
• Moisés contempla la tierra prometida. • Bendiciones de Moisés.

¡MIRAD!: YO HE PUESTO ESTA TIERRA ANTE VOSOTROS; ID A TOMAR POSESIÓN DE LA TIERRA QUE YAHVÉH JURÓ DAR A VUESTROS PADRES ABRAHAM, ISAAC Y JACOB, Y A SU DESCENDENCIA DESPUÉS DE ELLOS. (Dt 1,8)



LOS MANUSCRITOS DE QUMRÁN (I)


Cueva o gruta de manuscritos de Qumrán

No fue un pastor de cabras sino un beduino contrabandista el que descubrió en agosto de 1947 la primera de las once grutas de Qumrán. En aquella primera gruta este hombre encontró una serie de vasijas de barro. Una de ellas, la más pequeña y sellada con cuidado, contenía tres rollos de cuero empaquetados en tela, que resultaron ser unos manuscritos en hebreo.

Un zapatero sirio-cristiano de Belén que también se ocupaba de antigüedades compró los tres rollos por cinco dólares. Se los llevó al metropolita Mac Samuel (también sirio-cristiano) en Jerusalén. Este se interesó y le dió menos de 100 dólares (97,20 $) a cambio de los rollos. Los americanos compraron al metropolita los derechos fotográficos por 300 dólares y el profesor Sukenik de la Universidad Hebrea le pagó 6.075 dólares por los rollos.

Pero el metropolita que estaba bien relacionado con los beduinos había conseguido cuatro rollos más. Al fin, luego de una historia de película, logró venderlos gracias a un anuncio en el periódico " Wall Street Journal" (junio de 1954). Un banco adquirió el lote por 250.000 dólares.

Más tarde (13/02/1955) se supo que el Estado de Israel poseía los siete grandes manuscritos de la cueva N° 1. Estos son: dos copias del libro de Isaías; una especie de "Génesis apócrifo"; la "Regla de la Comunidad"; la "Regla de la Guerra"; una colección de "Himnos"; y un comentario de Habacub. Estos siete manuscritos se conservan en el llamado "Santuario del Libro',' diseñado expresamente para ellos, como parte destacada del Museo de Israel de Jerusalén.


LOS MANUSCRITOS DE QUMRÁN (II)
Vasija de barro con manuscritos de Qumrán

Desde 1952 a 1956 se fueron descubriendo otras "cuevas de manuscritos'.' Hoy día se tienen miles de fragmentos (algunos miden metros, en contraste con otros minúsculos) de unos 800 manuscritos distintos, en posesión de diversas instituciones oficiales y privadas con investigadores dedicados a su estudio exhaustivo. Una gran parte de todo este material ya ha sido publicado en diferentes lenguas.
Se trata de una copiosa biblioteca de manuscritos en la que además de los referentes a libros bíblicos conocidos, y los de uso normativo de la comunidad poseedora de esta biblioteca, hay fragmentos que apuntan a obras ignoradas e inspiradas en textos bíblicos pero que desarrollan un contenido bastante especulativo, entremezclado con otras tradiciones.

No faltan, además, textos astronómicos, calendarios y horóscopos. En uno de los rollos formado de láminas de cobre, aparece una lista de tesoros escondidos no sé sabe dónde.

LOS MANUSCRITOS DE QUMRÁN (III)


Uno de los rollos de manuscrito de Qumrán

Toda esta importante biblioteca hallada en las cuevas de Qumrán pertenecía a una comunidad residente en la zona (N.O. del mar Muerto). Los arqueólogos han dejado al descubierto las ruinas de un monasterio cuyos miembros vivieron en comunidad desde mediados del siglo II a.C. hasta la destrucción de Jerusalén por las tropas de Vespasiano (68 d.C.)

En su mayoría célibes, los miembros de aquella comunidad, en principio de origen sacerdotal, se sentían críticos del Templo de Jerusalén. Ellos se consideraban a sí mismos como "los puros'.' Habían sido dirigidos por un gran "maestro de justicia" (de santidad). Su regla se centraba en el perfecto cumplimiento de la Ley; y sus infidelidades a ella recibían el castigo debido.

Sus ritos principales eran purificatorios (a base de agua). Vivían en una actitud apocalíptica, a la espera de los últimos tiempos en los que la luz habría de vencer y superar a las tinieblas. La figura del Mesías que tendría que venir, se representaba tanto bajo la manifestación de un guerrero, como de un rey y de un sacerdote.

Parece ser que esta disidente comunidad de Qumrán, la comunidad de unos "segregados", escondía su raíz en un grupo denominado como "los esenios", surgido en tiempos de los Macabeos, junto con el de los fariseos y el de los saduceos (véase más arriba).


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Agradecemos al P. Fernando Martínez, S.J. por su colaboración.
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El Señor vendrá por segunda vez



P. Adolfo Franco, jesuita.
ADVIENTO
1er DOMINGO

Lucas 21, 25-28

«Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, naciones angustiadas, trastornadas por el estruendo del mar y de las olas. Los hombres se quedarán sin aliento, presa del terror y la ansiedad, al ver las cosas que se abatirán sobre el mundo, porque las fuerzas de los cielos se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación.»
Palabra del Señor.

Hoy empieza el Adviento. Comienza el camino del cristiano; nuestro camino. El Adviento es la preparación al Nacimiento de Cristo. Y también debe ser entendido como un tiempo de preparación a la segunda venida de Cristo. Justamente de esta segunda venida de Cristo nos habla el Evangelio de Lucas, que hoy leemos.

Y para prepararnos adecuadamente debemos, “tener ánimo y levantar la cabeza”, como dice el evangelio de hoy. Tener ánimo y levantar la cabeza es lo mismo que decir tener esperanza. Se nos exhorta por tanto a comenzar este nuevo año litúrgico con una actitud positiva. Así deberíamos fijar bien nuestra atención y examinar si nuestra actitud es positiva. Si comenzamos el año litúrgico con ánimo o desanimados, con alegría o con tristeza.

¿De verdad creemos que estamos preparándonos para la celebración del Nacimiento de Cristo? Porque si esto es así, deberíamos alegrarnos. Jesús se hizo hombre, nació entre nosotros, se ha hecho uno con nosotros: es el regalo de Dios. El regalo, que supone de parte de Dios un amor incondicional. Estamos protegidos, Dios nos salva; y viene como un niño, el Niño de todos nosotros ¿hay motivo para alegrarnos? El Adviento que nos prepara a la Navidad, tiene para nosotros este primer mensaje: una preparación adecuada para el Nacimiento de Cristo, debe desterrar de nuestro corazón las tristezas y las sombras; no tenemos derecho al pesimismo, si creemos en la verdad incomprensible del Hijo de Dios hecho Hombre por nosotros y nacido de María Virgen; Jesús, el Verbo de Dios, en todo semejante a nosotros, menos en el pecado.

¿De dónde vienen nuestras tristezas y nuestro pesimismo? ¿De la salud? ¿del fracaso en algo que nos hemos propuesto? ¿de carencias económicas? ¿de humillaciones? Hay una variedad de áreas en nuestra vida, en nuestro ser y en nuestro actuar, de donde nos surgen esos sentimientos de tristeza, de pesimismo. Y nos preguntamos ¿puede el pensamiento del Nacimiento de Cristo eliminar esas tristezas? Porque si el Adviento nos propone una lección de esperanza es porque supone que este solo hecho del Nacimiento de Cristo, puede contrarrestar todas las adversidades personales. Hay que reconocer que para la mayoría de las personas el pensar en el Nacimiento de Cristo no tiene la suficiente fuerza como para contrarrestar el efecto negativo de situaciones reales. ¿Entonces que? ¿Será esta lección de la esperanza una enseñanza irreal?

Todo depende de cuál es la perspectiva global con que pensamos nuestra vida. Todo depende de si le damos más peso a lo que vivimos en el presente, o a lo que esperamos para nuestro futuro. Depende de si la perspectiva de nuestro futuro, o sea la esperanza de la segunda venida, adquiere fuerza en nuestro ser, tanta fuerza como para que pueda contrarrestar la fuerza negativa de nuestras tristezas. De esto nos habla el Evangelio: “verán venir al Hijo del Hombre con gran poder y majestad”. La certeza de esta segunda venida debe adquirir fuerza entre las actividades rutinarias de nuestra existencia. Esta segunda venida debe iluminar nuestro quehacer diario. Y entonces todo quedará teñido de esa bella luz, incluso los momentos tristes y desesperanzados.

Nuestra vida, este tramo pequeño de vida que vivimos sobre el planeta Tierra, no lo es todo. Estamos ya lanzados hacia el porvenir, y en ese porvenir vendrá el Hijo del Hombre; o sea vendrá Jesús, que nos ama y a quien amamos. Y El curará todas las heridas y nos alegrará con su presencia. Y pensando en esto, también nuestras circunstancias actuales, por más tristes que sean, también se llenarán de esperanza. Ese es el fundamento de la esperanza cristiana, y lo que hace que podamos superar situaciones dolorosas que son reales, no hay duda; pero tan reales o más que las circunstancias presentes, son las promesas que Dios nos ha revelado, y que ahora nos recuerda el Adviento, este comienzo del Nuevo Año Litúrgico. Para poder aspirar a esa alegría hay que levantarse, y mirar por encima de las circunstancias presentes de este mundo y proyectarnos al futuro. No para salirnos del presente, sino para darle al presente su verdadero sentido.

Adviento, tiempo de esperanza, tiempo de mirar hacia el futuro y alegrarnos de ver llegar hacia nosotros a Jesús, y que cuando llegue nos hará sentir lo que es su salvación, que inundará todo nuestro ser, incluso ese pasado que alguna vez nos hizo sufrir.



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Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.
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Catequesis sobre los mandamientos, 14-B: La nueva ley en Cristo y los deseos según el Espíritu.



PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Aula Pablo VI
Miércoles, 28 de noviembre de 2018



Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En la catequesis de hoy, que concluye el recorrido sobre los Diez Mandamientos, podemos utilizar como tema clave el de los deseos, que nos permite recorrer el camino hecho y resumir las etapas llevadas a cabo leyendo el texto del Decálogo, siempre a la luz de la plena revelación en Cristo.

Partimos de la gratitud como base de la relación de confianza y de obediencia: Dios, hemos visto, no pide nada antes de haber dado mucho más. Él nos invita a la obediencia para rescatarnos del engaño de las idolatrías que tanto poder tienen en nosotros. De hecho, buscar la realización propia en los ídolos de este mundo nos vacía y nos esclaviza, mientras que lo que da talla y consistencia es la relación con Él, que, en Cristo, nos hace hijos a partir de su paternidad. (cf. Efesios 3, 14-16).

Esto implica un proceso de bendición y de liberación, que son el reposo verdadero, auténtico. Como dice el Salmo: «En Dios solo el descanso de mi alma, de Él viene mi salvación» (Salmo 62, 2).

Esta vía liberada se convierte en acogida de nuestra historia personal y nos reconcilia con aquello que, desde la infancia hasta el presente, hemos vivido, haciéndonos adultos y capaces de dar el peso justo a las realidades y a las personas de nuestra vida. Por ese camino entramos en la relación con el prójimo que, a partir del amor que Dios muestra en Jesucristo, es una llamada a la belleza de la fidelidad, de la generosidad y de la autenticidad.

Pero para vivir así —es decir, en la belleza de la fidelidad, de la generosidad y de la autenticidad— necesitamos un corazón nuevo, inhabitado por el Espíritu Santo (cf. Ezequiel 11, 19; 36, 26). Yo me pregunto: ¿Cómo sucede este «trasplante» de corazón, del corazón viejo al corazón nuevo? A través del don de los deseos nuevos (cf. Romanos 8, 6); que son sembrados en nosotros por la gracia de Dios, de modo particular a través de los Diez Mandamientos cumplidos por Jesús, como Él enseña en el «discurso de la montaña» (cf. Mateo 5, 17-48). De hecho, en la contemplación de la vida descrita por el Decálogo, es decir, una existencia grata, libre, auténtica, benediciente, adulta, custodia y amante de la vida, fiel, generosa y sincera, nosotros, casi sin darnos cuenta, nos encontramos frente a Cristo. El Decálogo es su «radiografía», lo describe como un negativo fotográfico que deja aparecer su rostro —como en la Sábana santa—. Y así el Espíritu Santo fecunda nuestro corazón poniendo en él los deseos que son un don suyo, los deseos del Espíritu. Desear según el Espíritu, desear al ritmo del Espíritu, desear con la música del Espíritu.

Mirando a Cristo vemos la belleza, el bien, la verdad. Y el Espíritu genera una vida que, siguiendo estos deseos suyos, provoca en nosotros la esperanza, la fe y el amor.

Así descubrimos mejor lo que significa que el Señor Jesús no ha venido para abolir la ley sino para darle cumplimiento, para hacerla crecer y mientras la ley según la carne era una serie de prescripciones y de prohibiciones, según el Espíritu esta misma ley se convierte en vida. (cf. Juan 6, 63; Efesios 2, 15), porque ya no es una norma, sino la carne misma de Cristo, que nos ama, nos busca, nos perdona, nos consuela y en su Cuerpo recompone la comunión con el Padre, perdida por la desobediencia del pecado. Y así, la negatividad literaria, la negatividad en la expresión de los mandamientos —«no robarás», «no insultarás», «no matarás»— ese «no» se transforma en un comportamiento positivo: amar, dejar un lugar a los demás en mi corazón, todos los deseos que siembran positividad. Y esta es la plenitud de la ley que Jesús ha venido a traernos.

En Cristo, y solo en Él, el Decálogo deja de ser una condenación (cf. Romanos 8, 1) y se convierte en la auténtica verdad de la vida humana, es decir, deseo de amor —aquí nace un deseo del bien, de hacer el bien— deseo de alegría, deseo de paz, de magnanimidad, de benevolencia, de bondad, de fidelidad, de mansedumbre, dominio de sí. Desde esos «no» se pasa a este «sí»: la actitud positiva de un corazón que se abre con la fuerza del Espíritu Santo.

He aquí para lo que sirve buscar a Cristo en el Decálogo: para fecundar nuestro corazón para que esté cargado de amor y se abra a la obra de Dios. Cuando el hombre sigue el deseo de vivir según Cristo, entonces está abriendo la puerta a la salvación, la que no puede hacer otra cosa que llegar, porque Dios Padre es generoso y como dice el Catecismo, «tiene sed de que el hombre tenga sed de Él» (n. 2560).

Si hay deseos malos que contaminan al hombre (cf. Mateo 15, 18-20), el Espíritu depone en nuestro corazón sus santos deseos, que son el germen de la vida nueva (cf. 1 Juan 3, 9). La vida nueva, de hecho, no es el esfuerzo titánico para ser coherentes con una norma sino que la vida nueva es el Espíritu mismo de Dios que empieza a guiarnos hasta sus frutos, en una sinergia feliz entre nuestra alegría de ser amados y su alegría de amarnos. Se encuentran dos alegrías: la alegría de Dios de amarnos y nuestra alegría de ser amados.

He aquí lo que es el Decálogo para nosotros cristianos: contemplar a Cristo para abrirnos a recibir su corazón, para recibir sus deseos, para recibir su Santo Espíritu.



Tomado de:
http://w2.vatican.va

Ofrecimiento Diario - Orando con el Papa Francisco en el mes de DICIEMBRE 2018



APOSTOLADO DE LA ORACIÓN

INTENCIONES PARA EL MES DE DICIEMBRE



OFRECIMIENTO DIARIO


Padre bueno, sé que estás conmigo.
Aquí estoy en este nuevo día.
Pon una vez más mi corazón
junto al Corazón de tu Hijo Jesús,
que se entrega por mí
y que viene a mí en la Eucaristía.
Que tu Espíritu Santo
me haga su amigo y su apóstol,
disponible a su misión.
Pongo en tus manos
mis alegrías y esperanzas,
mis trabajos y sufrimientos,
todo lo que soy y tengo,
en comunión con mis hermanos y hermanas
de esta red mundial de oración.
Con María, te ofrezco mi jornada
por la misión de la Iglesia
y por la intención de oración del Papa para este mes:


Por la evangelización:
Al servicio de la transmisión de la fe. 

«Para que las personas dedicadas al servicio de la trasmisión de la fe encuentren un lenguaje adaptado al presente, en diálogo con la cultura.»



VÍDEO DEL PAPA
INTENCIONES DEL MES


PROPUESTA PARA EL MES

Dedica durante este mes, un tiempo a reflexionar en tu comunidad, sobre los modos en que se transmiten la fe en tus ambientes, los lenguajes que usan, los modos, la pedagogía y cómo ésta es recibida por los más jóvenes.
Prepara y ayuda a otros, familia, comunidad parroquial, comunidad de Vida a vivir bien la Navidad, meditando la Palabra de Dios, dedicando tiempo a la oración y a lo central de este tiempo litúrgico.
Dedica tiempo dentro de la familia o en contextos de amigos a conversar y reflexionar sobre el sentido de la Navidad, el significado del pesebre y la presencia de Jesús Niño en la vida de todos, especialmente en el hogar.

Fuente: Click To Pray




PARA REFLEXIONAR SOBRE LA INTENCIÓN DEL PAPA PARA EL MES DE DICIEMBRE

Cómo hablar de fe

P. José Enrique Rodríguez S.J.

Acceda AQUÍ





RECURSOS EN LA RED

A. Cada Primer Viernes en Youtube, se pude buscar "El Video del Papa".

B. "Click To Pray" es una aplicación para teléfonos inteligentes (iOS y Android) en donde puedes unirte cada día a la red Mundial de Oración del Papa. Descarga ClickToPray[App Store] [Google Play]

C. Para comunicarnos:
apostolado.oración.peru@gmail.com



Descargue el Afiche Orando con el Papa Francisco en el mes de DICIEMBRE 2018

Si desea contribuir con la difusión de las Intenciones del Papa Francisco para los desafíos de la humanidad, puede descargar el siguiente archivo:



Afiche en PDF
Orando con el Papa Francisco en el mes de DICIEMBRE - 2018


Intención del Papa Francisco para el mes de diciembre: Cómo hablar de fe




CÓMO HABLAR DE FE

P. José Enrique Rodríguez, jesuita.
Párroco de San Pedro, Santuario Arquidiocesano del Sagrado Corazón de Jesús
Lima - Perú.

Por la evangelización:
Al servicio de la transmisión de la fe. 

«Para que las personas dedicadas al servicio de la trasmisión de la fe encuentren un lenguaje adaptado al presente, en diálogo con la cultura.»


Si queremos hablar en clave de fe para ser entendidos, es necesario que los padres, maestros, pastores, catequistas, manejemos lenguajes apropiados. Para trasmitir la fe nos habíamos acostumbrado a repetir el lenguaje bíblico, el del catecismo o el de la tradición, creyendo que las formas pertinentes son las que suponemos eclesiales, episcopales o religiosas. ¿Cómo se habla a un niño? De manera sencilla, imaginativa, afectiva, acudiendo a la experiencia. Pero si se habla de la misma manera a un adolescente o un joven, por cierto, se producirá un corto circuito con el correspondiente rechazo. Al científico no podemos dirigirle un mensaje de fe como a un artista; en el campo y en la ciudad las formas de comunicación son distintas. La adaptación del lenguaje es absolutamente necesaria.

En la visita del Papa Francisco a Irlanda el último agosto, hablando a las familias contó esta historia. Una vez estaban almorzando la mamá con los tres hijos; el papá estaba trabajando. Llaman a la puerta, y el mayor va a abrir, después vuelve y dice: “Mamá, es un pobre que pide comida”. Estaban comiendo milanesa de carne. La mamá pregunta a los hijos: “¿Qué hacemos?”. Todos los tres: “Sí, mamá, dale algo”. Aunque había una milanesa de más, la mamá tomó un cuchillo y comenzó a cortar por la mitad las milanesas de los hijos. Estos dicen: “No, mamá, dale esa, no las nuestras”. “Ah, no: a los pobres se les da de lo tuyo, no de lo que sobra”. Esto es un lenguaje parabólico pero directo, inteligible, adaptado, experiencial. La sabiduría de esta madre en el hogar tiene que guiar la sabiduría de los responsables de la trasmisión de la fe. Ese era el modo de habla de Jesús.

“La cultura es expresión peculiar del ser humano, su específico modo de ser y de organizar la propia presencia en el mundo”. No podemos circunscribirnos a un grupo cerrado; hay culturas y medios culturales cada vez más diversos. La globalización destruye, modifica, recrea culturas. Dirigirnos a los participantes de un medio cultural de manera generalizada no es pertinente, porque el riesgo está en no llegar a nadie. Como los predicadores de mercado que hablan y hablan, pero nadie les presta atención, quedándose cada vez más solos sin percibir la soledad.

En este mes de diciembre el Papa nos encarga orar por quienes realizan el servicio de trasmitir la fe, para que se arriesguen a buscar y emplear nuevos lenguajes. No se trata de modas; el empleo de vehículos apropiados requiere estudio, investigación, planificación, proyectos y sobre todo tener mente amplia y corazón misericordioso. Reflexionemos en el lenguaje que utiliza el Padre para acercarse a nosotros. Su Palabra es el Cristo, Dios mismo pronunciado desde la Eternidad para la salvación de las creaturas. Que Navidad sea tiempo de contemplación, admiración, acción de gracias y compromiso de participar con Cristo en la construcción de su Reino.


¡FELIZ NAVIDAD!


Niños comparten sus impresiones luego de recibir la Primera Comunión en la Iglesia San Pedro, Lima

Catequistas de Primera Comunión 2018

En la promoción 2018 de la Catequesis de Primera Comunión en la Iglesia de San Pedro, Lima, recieron el Sacramento 107 niños y jóvenes. Compartimos las impresiones que algunos de ellos nos brindaron.


Grupo 1


Maciel Alicia Mejía Salazar
Me siento feliz de haber recibido mi Primera Comunión, me ha gustado la preparación en ella he aprendido especialmente los 10 mandamientos, los sacramentos, las bienaventuranzas. Mis catequistas han sido muy buenos y nos han ayudado mucho en esta preparación.


Grupo 2


Monserrat Reyes Marchan
Me siento muy bien y entusiasmada por recibir mi Primera Comunión, me ha gustado mucho mi preparación, en especial el tema sobre pentecostés y la forma cómo nos han enseñado los catequistas.


Grupo 3


Diego Taico Huamán
Me siento muy feliz porque he recibido a Cristo en la comunión. Durante la preparación he conocido nuevos amigos, he aprendido muchos temas, en especial el de los 10 mandamientos, y he podido aprender muchas cosas que no conocía sobre Jesucristo. Estoy muy agradecido con los catequistas por sus enseñanzas.


Grupo 4
Mariana Leonor Soto Huamán
Me siento muy bien y contentos por haber recibido el Cuerpo de Cristo. La preparación me ha gustado, estoy satisfecha por lo que nos han enseñado, he aprendido mucho. Los catequistas han sido muy comprensivos con nosotros y nos han ayudado y enseñado muy bien.


Gabriel Eduardo Sánchez Rojas
Agradecido con Jesucristo por haberlo recibido en su Cuerpo. Todos los temas me han gustado, en especial sobre los mandamientos. Con mis compañeros me he sentido como en familia y agradecido con los catequistas que nos han apoyado y enseñado.


Grupo 5



Carmen Tatiana Silva Landeo
Me siento muy feliz porque estaba esperando este momento hace muchos meses, siento que ha sido uno de mis mejores años por la preparación. Me gustó la mayoría de los temas, me gustó todas las clases, me gustó la manera de explicar de mis catequistas y cómo lograban que nosotros pudiéramos entender lo que querían trasmitir. Me he sentido muy contenta con mis compañeros que han sido muy amigables y su interés por aprender.


Grupo 6



Valeria Aliaga Chinchay
Me sentí muy emocionada muy alegre al recibir la primera comunión, me ha gustado la forma en cómo nos han enseñado los catequistas, ha hecho que me interese mucho más sobre los temas, en especial los mandamientos y sacramentos.


Grupo 7



Yurico Naomi Mena Nolasco
Me siento muy agradecida con mi catequista Dora y muy bendecida por haber recibido el Cuerpo del Señor. Me ha gustado mucho la preparación, en especial el tema de los mandamientos. Me siento muy feliz con mis catequistas y con mis compañeros, con ellos hemos trabajado y nos hemos apoyado en las clases de catequesis.


Grupo 8



Marco Aroni Mendoza Quispe
Me siento feliz porque me siento acompañado por el Señor y muy en especial el día de hoy. Me ha gustado mucho la preparación, me ha sorprendido, cómo los catequistas se han esforzado en preparase para brindarnos los temas, que fueron muy importantes para mí. Muchos de los temas me ayudaron mucho para mi curso de Religión del colegio y sé que me servirán más adelante también. Me ha agradado mucho la compañía de mis compañeros de la catequesis, y la forma en que mis catequistas han realizado los temas, con dinámicas, juegos, mensajes y palabras sabias que siento que me ayudarán mucho en mi vida.


Felicitamos a todos los niños que han recibido por primera vez el Sacramento de la Eucaristía y a sus catequistas y oremos por que continúen con una formación cristiana que los acerque cada vez más a Jesús y a su Iglesia.

Primera Comunión 2018



La Sagrada Eucaristía es el Sacramento en el que Jesús entrega por nosotros su Cuerpo y su Sangre: a sí mismo, para que también nosotros nos entreguemos a él con amor y nos unamos a él en la Sagrada Comunión. La catequesis de Primera Comunión tiene la importante tarea de preparar a los niños que recibirán por primera vez la Eucaristía.

En el 2018, en la Iglesia de San Pedro, Lima, recibieron por primera vez a Jesús en la Eucaristía 107 entre niños y jóvenes, distribuidos en 8 grupos.

La Eucaristía es el centro misterioso de todos los sacramentos, porque el sacrificio histórico de Jesús en la cruz se hace presente durante la transubstanciación de un modo oculto e incruento. De este modo la celebración eucarística es "la fuente y cima de toda la vida cristiana".

Jesús instituyó la Sagrada Eucaristía la víspera de su muerte, "en la noche en que iba a ser entregado" (1 Cor 11,23), cuando reunió a su alrededor a los apóstoles en el Cenáculo de Jerusalén y celebró con ellos la Última Cena.

La institución de la Eucaristía la podemos apreciar en la siguiente cita bíblica:

"Porque yo he recibido una tradición que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía". Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: "Este cáliz es la Alianza en mi sangre; haced esto cada vez que bebáis, en memoria mía." (1 Cor 11, 23-25).

Este relato, el más antiguo acerca de los acontecimientos que tuvieron lugar en el Cenáculo, procede del apóstol Pablo, quien, sin ser testigo presencial, escribió lo que se conservaba como misterio sagrado en la joven comunidad cristiana y se celebraba en el culto divino.

En este año han sido 19 catequistas que han colaborado en la enseñanza y preparación de los niños. Ellos estuvieron asignados a los grupos de la siguiente manera:
  • Grupo 1 niños de 8 años. Catequistas Justina, Dora y Ángela.
  • Grupo 2 niños de 9 años. Catequistas: Jesús y Hna. Marie.
  • Grupo 3 niños de 9 años. Catequistas: Mónica, Junior y Rocío.
  • Grupo 4 niños de 10 años. catequistas: Rosalinda y Gloria Magia.
  • Grupo 5 niños de 11 años. Catequistas: Julio y Maridza.
  • Grupo 6 niños de 11 años. Catequistas Tina y Reynaldo.
  • Grupo 7 niños de 12 años. Catequistas: Hna. Luciana, Susana y Manuel.
  • Grupo 8 niños de 13 y 14 años. Catequistas Mirían y Guisela.

Queremos felicitar y agradecer a los catequistas y coordinadores por el esfuerzo y entrega de preparar a los niños para que reciban por primera vez a Cristo Sacramentado. Oremos por la perseverancia de todos los catequistas y en especial por los que se integran para que descubran el llamado de Dios a este servicio y se esfuercen en brindarse generosamente a este apostolado.


Liturgia de la Palabra: Lecturas





Ofertorio






Comunión





Agradecemos a Vanessa Torres por compartir sus fotografías de la ceremonia.