Santísima Trinidad: 19° Parte - Las Personas Divinas, conocimiento, propiedades y nociones



P. Ignacio Garro, S.J.
SEMINARIO ARQUIDIOCESANO DE AREQUIPA

4. LAS PERSONAS DIVINAS

Continuación

Artículo 2º. El conocimiento de las Personas divinas. Propiedades y nociones.

Tesis 14°. " El conocimiento de las Personas divinas requiere del uso de nociones y propiedades para comprender mejor el misterio de la Trinidad"

A. Explicación

Antes de considerar cada persona divina en aquello que le es propio, examinemos brevemente la cuestión de las "nociones divinas".

Como ya vimos, el conocimiento de la Trinidad de Personas sólo se alcanza por medio de la fe, pero a partir de las Personas se pueden dar razones, que no demuestran en sí el misterio trinitario, pero sí prueban que no es algo imposible y que: "supuesta la existencia de la Trinidad, dichas nociones son congruentes". Sto. Tomás I, 32, 1 ad 2. Estos argumentos de la existencia de las nociones y sus propiedades son necesarios para comprender rectamente el misterio de la Creación y especialmente el misterio de la Redención y Santificación: "para que pensáramos como debemos de la salvación del género humano, que se realiza por el Hijo encarnado y por el don del Espíritu Santo", Sto. Tomás, I, 32, 1 ad 3.

Supuesta la fe, conocemos sobrenaturalmente a las personas divinas por las "nociones", es decir, por la razones propias, o notas características, por las cuales conocemos y distinguimos a las personas divinas, como por ejemplo al Padre por la noción de paternidad, y al Hijo por la noción de filiación, y al Espíritu Santo por la noción de procesión.

Las nociones, aunque son realmente en Dios, sin embargo no se significan como cosas, sino como conceptos, que nos dan a conocer las personas, designando a las personas divinas con nombres abstractos. Así pues, necesitamos de las nociones para conocer más específicamente a las divinas personas, y con términos abstractos por el modo de pensar humano, que no puede llegar a la simplicidad divina tal como es en sí misma, sino que conoce y designa lo divino a su modo, es decir, partiendo de las cosas sensibles, empleando nombres abstractos para significar las formas simples (divinidad) y nombres concretos (Dios) para los supósitos o cosas subsistentes.

De este modo para hablar de la divina Esencia, utilizamos nombres esenciales en abstracto y en concreto. Designamos en abstracto (la deidad), para designar su forma simple; y en concreto (Dios), su ser subsistente y completo. Y decimos que Dios es Dios por la divinidad, pero no olvidando al mismo tiempo que se trata de un Ser simplicísimo, que es Dios sólo con aquella divinidad que es Él mismo.

B. Magisterio de la Iglesia

Así el Concilio de Reims (1148) enseña: "Creemos y confesamos que Dios es naturaleza simple de divinidad y que en ningún sentido católico puede negarse que la divinidad es Dios y que Dios es divinidad. Y si se dice que Dios es sabio por la sabiduría, grande por la grandeza, eterno por la eternidad, uno por la unidad, Dios por la divinidad y otras  cosas por el estilo: creemos que es sabio sólo con aquella sabiduría que es el mismo Dios ..., que es Dios sólo con aquella divinidad que es El mismo: es decir, es por sí mismo sabio, grande, eterno, uno solo Dios". Dz 389.

C. Argumento teológico

Utilizamos las nociones o nombres abstractos en relación a las personas divinas, para dar razón de la existencia y conocimiento de la Trinidad, es decir, de lo propio de cada persona divina, y por tanto destacar su distinción real, sin que ello vaya en prejuicio de la simplicidad de las personas divinas. Como decimos que Dios es Dios por la deidad, así el Padre es Padre por la paternidad, el Hijo es Hijo por la filiación, y el Espíritu Santo es Espíritu Santo por la procesión, aunque se identifiquen en la realidad, pues la paternidad es el Padre, la filiación es el Hijo, y la procesión es el Espíritu Santo. Sto. Tomás I, 32, 2 ad 2. De este modo:
"la esencia en Dios es significada como "lo que es" (ut quid est),
"la persona como "quién es" (ut quis est),
"la propiedad como "por lo que es" (ut quo est).

Para el concepto de "noción" se requieren cuatro cosas:
  1. Que pertenezca a los orígenes (procesiones), o relaciones, puesto que las personas se distinguen por ellas (las procesiones y las relaciones)
  2. Que expresen dignidad y perfección
  3. Que signifique algo propio de las personas o al menos que convenga sólo a dos, por lo común pertenece a la Esencia divina y no a la distinción de Personas
  4. Finalmente, que esté significada de modo abstracto, pues son precisamente como razones propias que nos dan a conocer las personas divinas, y no como cosas subsistentes; por eso aunque se puede decir que Dios es uno por la unidad de Esencia y trino por la Trinidad de personas, no podemos decir que Dios sea quino (5) por las cinco nociones.

  • Propiedades: son notas peculiares que convienen únicamente a cada Persona divina, distinguiéndolas de las otras. Las propiedades son las mismas relaciones por las que se constituyen las Personas divinas, en cuanto que se expresan mediante nombres abstractos, por ejemplo: el Padre = paternidad; el Hijo = filiación; el  Espíritu Santo = procesión (espiración pasiva).
  • Nociones: son conceptos o notas distintivas de las Personas divinas que expresan las razones propias, o notas características, por las cuales conocemos o distinguimos a las Personas divinas, como por ejemplo:
Al Padre por la noción de paternidad.
Al Hijo por la noción de filiación.
Al Espíritu Santo por la noción de procesión. 


Sto. Tomás advierte que de las cinco nociones divinas solamente cuatro son "propiedades" a saber: Innascibilidad, paternidad, filiación y procesión. (La común espiración activa (del Padre y del Hijo) no es propiedad, porque conviene a dos Personas: el Padre y el Hijo).

Y de las cinco nociones sólo tres son "personales" constitutivas de la persona, a saber: paternidad, filiación y procesión. La innascibilidad y la común espiración activa se llaman nociones de las personas, pero no personales.

Aunque la Sagrada Escritura no hable de las divinas nociones de una manera formal y explícita, las enseña de un modo equivalente e implícito al revelarnos la existencia y distinción de tres Personas divinas en un solo Dios verdadero. Los teólogos, admiten unánimemente la existencia de las divinas nociones como una conclusión teológicamente cierta. La razón es porque las nociones no son otra cosa que principios o formalidades objetivas y abstractas por las cuales se nos manifiestan la distinción de una persona divina con relación a las otras y la razón propia que la caracteriza. Sin ellas el teólogo no sabría responder a las preguntas  y dificultades concretas de los herejes sobre en qué aspecto las personas divinas son una misma cosa y en qué se distinguen realmente. Para entender mejor estas nociones divinas vamos a presentar un cuadro esquemático que aclarará mejor lo que venimos exponiendo: Veamos:





Actos nocionales

Se llaman actos nocionales a las mismas relaciones divinas expresadas a modo de acción o de pasión. Los actos nocionales son cuatro:

1.- Dos activos: Engendrar (generare) y Espirar activamente (spirare)
2.- Dos pasivos: Ser engendrado (generari) y Ser espirado (spirari).

Veamos ahora, a modo de conclusión los principales puntos de la teología trinitaria:

En DIOS hay:

  • Una sola esencia o naturaleza divina, común al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
  • Dos procesiones: la generación del Hijo (generare), y la espiración activa del Espíritu Santo (spirare).
  • Tres Personas divinas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
  • Tres propiedades personales: 3 propiedades personales, es decir, constitutivas de personas: paternidad, filiación y procesión, pues la innascibilidad y la común espiración son nociones de las personas, pero al no tener oposición real, no fundan alguna persona: 

-La innascibilidad, porque no refiere al Padre con otro, sino solamente dice que no procede de nadie.
-La común espiración se opone relativamente a la procesión, pero no a la paternidad y a la filiación.

  • Cuatro relaciones reales: paternidad, filiación, espiración activa, y espiración pasiva (procesión), pues por la innascibilidad el Padre no se refiere a ninguna persona divina.
  • Cuatro actos nocionales: engendrar (generare), ser engendrado (generari), espirar (spirare) y ser espirado (spirari).
  • Cuatro propiedades de las personas : Innascibilidad, paternidad, filiación, y procesión, pues la común espiración no es propia de una persona, sino que conviene al Padre y al Hijo.
  • Cinco nociones: Innascibilidad, paternidad, filiación, espiración activa, y espiración pasiva (procesión).



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Agradecemos al P. Ignacio Garro, S.J. por su colaboración.


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