Sectas seudocristianas: Los Niños de Dios o Familia del Amor, 3º Parte y Conclusiones



Las Sectas en
Latinoamérica


30º Parte


P. Ignacio Garro, S.J.
Profesor del Seminario Arquidiocesano de Arequipa,
ex profesor del Seminario de Trujillo.


3º Parte. Última entrega.





6.- METODOS DE CAPTACIÓN Y ADOCTRINAMIENTO



Los futuros adeptos captados por la secta por medio del proselitismo que los Niños de Dios hacen por la calle (repartiendo folletos o cantando acompañados de guitarras), o en locales (bares o pubs) de su propiedad o usados como base de contacto, o en colegios en que se filtran algunos de sus adeptos bajo la máscara de ser un grupo filantrópico y altruista. El adoctrinamiento del recién captado se inicia con aparentes y delicadas tardes o fines de semana "estudiando la Biblia" en algún Centro especializado de la secta. El ambiente es muy agradable, casi de ensueño, locales muy bien amueblados, con música agradable, personas muy amables, gente bien parecida, comida abundante y buena, todos vestidos de manera agradable y deportiva con mucho atractivo humano. Durante el Retiro espiritual se escuchan las "Cartas de David Mo", se escuchan con una atención increible, hay que ir memorizando algunas de las expresiones que el lider señala. Así es durante todo el día. No hay momentos de soledad individual y apartamiento para reflexionar, todo lo contrario todo el día oyendo cassettes de las "Cartas de David Mo" o hablando con algún lider sobre el mismo tema. Un auténtico lavado de cerebro, pero eso sí, todo muy bien pensado, sin que nadie se de cuenta. Después de un Retiro de fin de semana, sigue el contacto asiduo, otro Retiro para "estudiar la Biblia", insistencia y más insistencia, hasta que el nuevo adepto acepta formar parte de la secta. Para lo cual tiene que romper todo vínculo familiar y de amigos y dedicarse intensivamente a conocer bien la secta. 9 Con todos estos elementos se comprende fácilmente su lema preferido: "Tienes que ser un bebé, un niño". Pero, ¿qué significa esta frasecita? Ni más ni menos que tendrá que seguir siempre las órdenes del profeta de los pastores que rigen sus comunidades.

Una vez incorporado a la secta el adepto no tendrá más comunicación con el exterior. Oirá a todas la horas las cartas de David Mo, esto es lo único que le debe de impotar y saber. Hasta los niños se acuestan con los auriculares puestos oyendo las cartas de Mo. En la secta no hay jamás tiempo para pensar en uno mismo, siempre se está rezando, cantando o trabajando, pero de manera grupal. Nunca, ni un minuto, especialmente al comienzo del proceso, el neófito debe estar solo, es peligroso. Si salen a la calle por alguna urgencia, irán acompañados y así en todas las demás cosas.

Con este método el individuo va poco a poco despersonalizándose y se va incorporando insensiblemente a las exigencias de la secta. Una de sus actividades apostólicas consiste en salir a la calle, o en un colegio o mercado público, a vender folletos, piezas simples de artesanía, debiendo de cumplir la cuota establecida por la secta. Siempre salen de dos en dos, uno de ellos es veterano en la secta, el otro está en proceso de crecimiento y debe de aprender del veterano, suelen salir parejas de muchacho y muchacha, suelen llevar alguna guitarra para atraer a los jóvenes. Tiene que predicar la "Revolución por Jesús" y tienen que estar todo el tiempo "trabajando por el Señor". Estas salidas apostólicas a la calle, dice que en nombre del Señor y para declarar la revolución de Jesús llega a dejar buenos dividendos, pues suelen ser 40, o, 50 parejas a un promedio de 100 dólares cada una por día da una ganancia de 4000, o, 5000 dólares diarios.

Una vez que han roto los vínculos afectivos con la familia, amigos y sociedad en que se desenvolvían anteriormente el adepto ya se ha embebido de los principales fundamentos de la secta. Si son muchachas les iniciarán poco a poco en el llamado "pececita coqueta", que es la gran creación del profeta David Mo, se trata de iniciarla en la prostitución fina y elegante de los medios ambientes de gente de dinero. "Para la secta Niños de Dios el ser "pececita coqueta" es el supremo testimonio del Evangelio, es el máximo sacrificio que puede hacer una joven para salvar las almas". Se trata, en definitiva, de ejercer la prostitución bajo apariencia de bien y también es la manera de captar para la economía de la secta personas o influencias de los "grandes peces", es decir, de los hombres que prostituyen a las jóvenes y niñas de la secta.

David Mo en una de sus cartas: "El pez ligón", alecciona a las "pececitas coquetas", con todo lujo de detalles sobre este sagrado ministerio de prostituirse, dice que por amor de Dios. En la carta: "La esclava del amor de Dios" dice las mismas barbaridades. Esta práctica de pescar a grandes peces, se realiza en discotecas y hoteles de mucha categoria, en reuniones y convenciones de personas de mucho dinero. Las víctimas de este gran pecado son todos, las jóvenes porque se prostituyen y los peces gordos porque se les chantajea quedando filmadas sus actividades sexuales y obligándole a que pague una gran suma de dinero para no ser denunciado a su mujer o su familia: en estos chantajes caen grandes financistas, empresarios, políticos, militares y todo tipo de profesionales. Estos datos están sacados de la vida real de la secta y de las denuncias que ha habido ante la policia y ante jueces. Aunque parezca increible, esta es la actividad principal de esta secta, dice que, cristiana. Nosotros decimos que no es cristiana sino en algunas expresiones externas, pero desde luego en cualquiera de los aspectos que se le mire, no es cristiana bajo ningún aspecto. Es la obra de un psicópata o maníaco sexual que seduce y engaña a sus adeptos.



7.- ESTRUCTURA INTERNA



Es una estructura piramidal rígida, y típica de las sectas más cerradas. En un principio estaba formada por un consejo de ministros, y en lo que ellos llaman arzobispos, obispos, pastores de región, pastores de diócesis, pastores de colonia. Ocupaba la cúspide el llamado Consejo Real, formado por el propio David Mo, la Reina Maria (su amante) y el Primer Ministro. Pero en 1978, y motivado por el hecho de que algunos responsables de colonias actuaban sin consultar a sus superiores, David Mo, decidió tomar directamente el mando de toda la secta y formar lo que él llamó una "dictadura directa". Este fue el momento en que aprovechó para cambiar de nombre a la secta y desde entonces se denominan "Familia del Amor". Se cerraron todas las colonias de los Niños de Dios, para reabrirlas como "Hogares de Amor" (siendo más reducidos y discretos) y se vuelve al mismo tipo de trabajo apostólico en la calle y en los lugares suyos habituales. En la actualidad la dirección de la secta le compete al "Consejo del Rey de la Reina", que transmite directamente sus órdenes sobre la base formada por los "hogares de amor", cada uno de estos hogares está bajo la guía de un "servidor de hogar", que depende directamente de David Mo, en lo económico, en las actividades propias de la secta y del aspecto doctrinal.

Las "Cartas de Mo", siguen siendo la palabra de Dios revelada a David Mo, allí van las intrucciones indiscutibles para la vida de la secta. Estas carta son distribuidas desde el Centro de servicio de las Familias (uno en cada país donde están establecidos), en donde uno de cuyos responsables, el llamado "visitador" viaja por todos los hogares para asegurarse del cumplimiento de todas las instrucciones dadas en las cartas. Dentro de la secta hay varios tipos de "hogares".


1.- "Hogares de los pioneros", que se compone de una decena de miembros
2.- "Hogares asociados", con cuatro o cinco adeptos
3.- "Hogares de amistad", que no tienen ninguna obligación administrativa o económica hacia el Consejo del rey y de la Reina, a no ser una contribución voluntaria.
4.- "Hogares de bebés, que acogen a los adeptos recién llegados, y es lugar de preparación para iniciarlos en todo lo que respecta a la secta.



8.- OBJETIVOS



Detrás del objetivo bandera de hacer la "Revolución por Jesús", no existe sino el ansia de venganza que David Mo alberga contra todas las instituciones sociales, el objetivo es el deseo obsesivo y paranóico de destruir y desprestigiar todo cuanto él cree que le oprimió (familia, cultura, religión, etc). Su evangelio es una verdadera infamia y desvergüenza, pues pretender usar la prostitución como instrumento dice que para expresar el amor de Dios a los hombres por medio del acto sexual, es una afirmación que no se sustenta en ninguna parte del evangelio ni en nadie que tenga sentido común. El objetivo último y principal, nunca lo dice, pero es evidente: una buena fuente de ingresos económicos para poder vivir sin trabajar y engañando a gente ignorante o desesperada en una forma de vida que no condice ni con Jesús, ni con su evangelio, ni con nada digno de ser llamado cristiano.



9.- MEDIOS



Para realizar la "Revolución por Jesús" hay que subvertir el orden social, llamado por David Mo: "satánico", es decir, la familia, la cultura, la religión. Para ello David Mo cuenta con un pequeño ejército de jóvenes misioneros-robots que están dispuestos a obedecer y cumplir todo lo que su gran Profeta David Mo les mande en nombre de Dios. La manipulación y lavado de cerebro que sufren las muchachas para que se dediquen a una prostitución encubierta sigue siendo el medio habitual para que David Mo pueda seguir viviendo con esta secta tan peligrosa.



10.- FINANCIACIÓN



La donación de todos los bienes de los adeptos adultos es una de las entradas de ingresos notable en las finanzas de la secta. A veces también consiguen buenas sumas de dinero de los padres de los neo-adeptos que ayudan con donaciones, pues, no conocen bien el fin de la secta. Es una fuente muy fuerte de ingresos el dinero obtenido de la prostitución de las jóvenes en las fiestas preparadas para estos fines. Otra de las fuentes de ingresos es la acusación ya en algunos casos fundado en pruebas, de que David Mo comercia en la venta de bebés. Es aquí donde entra una buena cantidad de dinero, se sospecha que vende cada niño entre 20 y 25 mil dólares.

En este rubro de venta de bebés hay algunos indicios que apoyarían la hipótesis y que no deja de ser sospechosa, por ejemplo, de los siete niños nacidos en la secta en la ciudad de Tenerife (España), durante los últimos meses que pasaron en la isla y que fueron inscritos en el Registro Civil como hijos de madre desconocida, y todos ellos a nombre de un mismo padre, el americano Alfred Kelly, lider de la secta en España. Este método es idóneo para sacar legalmente del país a los niños y "donarlos" a parejas de matrimonios sin hijos.

Las ventas callejeras de folletos es otra de las fuentes de financiación más seguras y fuertes. En diciembre de 1977 se vendieron solamente en España, 583.000 folletos y 436.000 en el mes siguiente, a un promedio de 25 centavos de dolar son: 145,750 dólares por mes. Otras cifras que se han obtenido de la secta de David Mo, sacadas de documentos internos dan los siguientes resultados en España, año 1980. Los adeptos de la secta hicieron 1.575.804 contactos con personas de la calle, es decir, venta de folletos, artesanías, etc. De ellas 801 fueron elegidas para que realizaran el acto sexual con muchachas de la secta, es decir, se les predicó el "amor de Jesús" mediante la prostitución, y 77 de ellas se "salvaron", es decir, colaboraron con sumas de dinero para la secta. Un informe interno de la secta de 1983 indica que durante el año anterior y en todo el mundo se practicaron un total de 72,572 de actos sexuales.

Los nacimientos de 1982 se cifran en 4.642, y de estos 324 son considerados "bebés de Jesús", (es decir, hijos de las relaciones sexuales mantenidas durante la prostitución). Con estos datos, es evidente que el grueso del dinero va a parar a David Mo, y que deja a sus adeptos lo suficiente para que vivan con cierta comodidad y "sigan trabajando por amor a Jesús".



11.- IMPLANTACIÓN



La secta está instalada en la actualidad en 71 países . Su desarrollo es notable según los datos siguientes: en 1968 eran 50 adeptos. En 1975 alcanzan la cifra de 4.500. En 1981 son ya 9028. En 1982 hay 10,200 Niños de Dios en todo el mundo. Los lugares ideales para captar adeptos son las grandes ciudades en zonas donde se consume droga, alcohol y jóvenes desesperados y sin rumbo en la vida. Cuando hablamos de adeptos mayormente son mujeres, la proporción es de 7 a 3, (7 son mujeres 3 hombres).



12.- CONCLUSIÓN



Después de esta serie de datos y descripción de qué es esta secta la conclusión es fácil. No es una secta cristiana. Se usa el nombre de Jesús y de Dios, pero ni en el fondo ni en la forma se le puede considerar una secta cristiana. Por eso la hemos clasificado entre las sectas pseudocristianas, es decir, dicen que llevan el nombre de cristianas pero no lo son.

El fundador ha quedado suficientemente descrito en la exposición como una persona totalmente desequilibrada. Usa el sexo humano como apostolado para la causa de Dios. Nunca se había visto ni oido una cosa igual. Que el sexo es bueno y querido por Dios, eso todos lo sabemos, pero para ello Dios dispuso una santa institución: el sacramento del matrimonio como comunicación del amor y de la ternura humanas y como transmisión de la vida: la procreación.. Fuera del matrimonio todo acto sexual es: o fornicación o adulterio, y no es bendecido por Dios.

Engañar a masas de muchachas con una presentación pseudocristiana y espiritual del sexo es una mentira fuera de todo sentido común y de todo conocimiento científico. Querer ir contra la institución de la familia es otra aberración que va contra las leyes más elementales de la vida y de la sociedad. Dedicarse a la venta de bebés es un delito de lo más castigado por las leyes, por eso algunos miembros de esta secta han tenido grandes dificultades por las denuncias ante la policia y los jueces y ha sido señalada como autora de grandes delitos, y son más de 30 países los que tienen orden de captura sobre algunos de sus miembros.

Veamos el testimonio de dos antiguos miembros, que ya abandonaron la secta, Jaks y Wasson, para hacernos una idea de sus palabras:

"David Mo está metiéndose cada vez más en pornografía, espiritismo, astrología y otras desviaciones, sustituyendo la fe cristiana básica por toda esa basura ... Mi opinión es que la organización no podrá sobrevivir mucho tiempo. Lo que les mantiene juntos es David Mo. Si él se va, no hay nadie que tenga el carisma de inspirar lealtad en los miles de discípulos. Y la jefatura saltará e pedazos por amargas rivalidades y maniobras para conseguir el poder. Hay una gran posibilidad de que el grupo se escinda en varias facciones dirigidas por líderes rivales ... Contemplando los cinco años y medio últimos, no encuentro nada que sea bueno. Sigo viendo muy cerrados a todos los que conocí en el grupo. En realidad David Mo es y ha sido siempre el elemento corruptor de los NDD. Si no hubiera sido por él, los NDD habrían sido una fuerza para el bien en vez de serlo para el mal. Lo creo firmemente. Una cosa que nadie puede negar es que los NDD son de los jóvenes más comprometidos del mundo". 10


Esta secta estuvo en el Perú hacia los años 1977-1979. Estuvieron en Lima y actuaron un grupo joven, con guitarras, flautas, y otros instrumentos cantando música muy bella y con gran atracción ante la gente, el grupo se componía de un adulto de 35 a 40 años, una muchacha joven de 25 años, y jóvenes de 18 a 21 años, además había niños de 6 a 8 años, todos ellos muy bien vestidos, con muy buena apariencia y con canciones folklóricas de Estados Unidos y del Perú. Esto fue en un canal de televisión de Lima un sábado por la tarde. Estuvieron también en Arequipa. En definitiva, gracias a Dios no han triunfado en nuestra tierra, fueron aves de paso, aunque hay que estar orantes y vigilantes, pues dada su movilidad por todo el mundo reaparecen de nuevo.

En estos momentos se sospecha que David Mo está viviendo en Libia, huyendo de la justicia de algunos países de Occidente y amparado en el dictador Gadafi, que lo encubre y le facilita su labor en el mundo desarrollado de Occidente. Por lo demás, esta secta no necesita más comentarios, esperamos que la persona que lea estas informaciones sacará ella misma las conclusiones correctas.


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Referencias:



9 Psicólogos y sociólogos, hombres de iglesia y sobre todo padres de familia se preguntan: ¿Cómo es posible conseguir en los muchachos un cambio tan rápido y tan radical?. Algunos hablan de un auténtico lavado de cerebro. Veamos: "El punto clave en la consecución y permanencia de adeptos es, sin duda, el lavado de cerebro. A través de esta maniobra lo que pretende el lider es la regresión psicológica del nuevo adepto a su estado infantil. Para conseguirlo se sirve de la provocación de ansiedad en los jóvenes, de la crueldad psicológica. Les obliga a memorizar la Biblia y los escritos de sus Cartas y son sometidos a una vigilancia constante y se les fomenta las obsesiones sexuales. Esta serie de pasos hacen del joven un juguete en manos del profeta o de sus jerarcas de tal manera que, una vez anulada su voluntad, sometidos psíquicamente, incapaces de pensar por sí mismos, quedan en total dependencia del omnipresente David Mo".
La praxis externa del método de reclutamiento puede quedar resumida en los siguientes pasos:
1.- Entusiasmo y calor fraternal al ingreso de cada adepto, el cual llega hasta una presión indiscreta en los más jóvenes,
2.- Exigencia radical de ruptura con la familia, estudio, trabajo y amistades, llegando incluso hasta amenazar a quienes intentan retroceder.
3.- Donación de todo lo que poseen a la secta sin que luego puedan sacar nada en caso de salir de ella.

10 "La aberrante doctrina de los Niños de Dios", en Semanario Diocesano de Barcelona, 28 mayo de 1978.



Para leer la primera entrega:
Niños de dios: origen, fundación y doctrina.
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Agradecemos al P. Ignacio Garro, S.J. por su colaboración.


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Homilía: Benedicto XVI en la Clausura del Año Sacerdotal y la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús




HOMILÍA DEL SANTO PADRE
BENEDICTO XVI

Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús
Plaza de San Pedro

Viernes 11 de junio de 2010





Queridos hermanos en el ministerio sacerdotal,
queridos hermanos y hermanas:


El Año Sacerdotal que hemos celebrado, 150 años después de la muerte del santo Cura de Ars, modelo del ministerio sacerdotal en nuestros días, llega a su fin. Nos hemos dejado guiar por el Cura de Ars para comprender de nuevo la grandeza y la belleza del ministerio sacerdotal. El sacerdote no es simplemente alguien que detenta un oficio, como aquellos que toda sociedad necesita para que puedan cumplirse en ella ciertas funciones. Por el contrario, el sacerdote hace lo que ningún ser humano puede hacer por sí mismo: pronunciar en nombre de Cristo la palabra de absolución de nuestros pecados, cambiando así, a partir de Dios, la situación de nuestra vida. Pronuncia sobre las ofrendas del pan y el vino las palabras de acción de gracias de Cristo, que son palabras de transustanciación, palabras que lo hacen presente a Él mismo, el Resucitado, su Cuerpo y su Sangre, transformando así los elementos del mundo; son palabras que abren el mundo a Dios y lo unen a Él. Por tanto, el sacerdocio no es un simple «oficio», sino un sacramento: Dios se vale de un hombre con sus limitaciones para estar, a través de él, presente entre los hombres y actuar en su favor. Esta audacia de Dios, que se abandona en las manos de seres humanos; que, aun conociendo nuestras debilidades, considera a los hombres capaces de actuar y presentarse en su lugar, esta audacia de Dios es realmente la mayor grandeza que se oculta en la palabra «sacerdocio». Que Dios nos considere capaces de esto; que por eso llame a su servicio a hombres y, así, se una a ellos desde dentro, esto es lo que en este año hemos querido de nuevo considerar y comprender. Queríamos despertar la alegría de que Dios esté tan cerca de nosotros, y la gratitud por el hecho de que Él se confíe a nuestra debilidad; que Él nos guíe y nos ayude día tras día. Queríamos también, así, enseñar de nuevo a los jóvenes que esta vocación, esta comunión de servicio por Dios y con Dios, existe; más aún, que Dios está esperando nuestro «sí». Junto con la Iglesia, hemos querido destacar de nuevo que tenemos que pedir a Dios esta vocación. Pedimos trabajadores para la mies de Dios, y esta plegaria a Dios es, al mismo tiempo, una llamada de Dios al corazón de jóvenes que se consideren capaces de eso mismo para lo que Dios los cree capaces. Era de esperar que al «enemigo» no le gustara que el sacerdocio brillara de nuevo; él hubiera preferido verlo desaparecer, para que al fin Dios fuera arrojado del mundo. Y así ha ocurrido que, precisamente en este año de alegría por el sacramento del sacerdocio, han salido a la luz los pecados de los sacerdotes, sobre todo el abuso a los pequeños, en el cual el sacerdocio, que lleva a cabo la solicitud de Dios por el bien del hombre, se convierte en lo contrario. También nosotros pedimos perdón insistentemente a Dios y a las personas afectadas, mientras prometemos que queremos hacer todo lo posible para que semejante abuso no vuelva a suceder jamás; que en la admisión al ministerio sacerdotal y en la formación que prepara al mismo haremos todo lo posible para examinar la autenticidad de la vocación; y que queremos acompañar aún más a los sacerdotes en su camino, para que el Señor los proteja y los custodie en las situaciones dolorosas y en los peligros de la vida. Si el Año Sacerdotal hubiera sido una glorificación de nuestros logros humanos personales, habría sido destruido por estos hechos. Pero, para nosotros, se trataba precisamente de lo contrario, de sentirnos agradecidos por el don de Dios, un don que se lleva en «vasijas de barro», y que una y otra vez, a través de toda la debilidad humana, hace visible su amor en el mundo. Así, consideramos lo ocurrido como una tarea de purificación, un quehacer que nos acompaña hacia el futuro y que nos hace reconocer y amar más aún el gran don de Dios. De este modo, el don se convierte en el compromiso de responder al valor y la humildad de Dios con nuestro valor y nuestra humildad. La palabra de Cristo, que hemos entonado como canto de entrada en la liturgia, puede decirnos en este momento lo que significa hacerse y ser sacerdotes: «Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11,29).

Celebramos la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús y con la liturgia echamos una mirada, por así decirlo, dentro del corazón de Jesús, que al morir fue traspasado por la lanza del soldado romano. Sí, su corazón está abierto por nosotros y ante nosotros; y con esto nos ha abierto el corazón de Dios mismo. La liturgia interpreta para nosotros el lenguaje del corazón de Jesús, que habla sobre todo de Dios como pastor de los hombres, y así nos manifiesta el sacerdocio de Jesús, que está arraigado en lo íntimo de su corazón; de este modo, nos indica el perenne fundamento, así como el criterio válido de todo ministerio sacerdotal, que debe estar siempre anclado en el corazón de Jesús y ser vivido a partir de él. Quisiera meditar hoy, sobre todo, los textos con los que la Iglesia orante responde a la Palabra de Dios proclamada en las lecturas. En esos cantos, palabra y respuesta se compenetran. Por una parte, están tomados de la Palabra de Dios, pero, por otra, son ya al mismo tiempo la respuesta del hombre a dicha Palabra, respuesta en la que la Palabra misma se comunica y entra en nuestra vida. El más importante de estos textos en la liturgia de hoy es el Salmo 23 [22] – «El Señor es mi pastor» –, en el que el Israel orante acoge la autorrevelación de Dios como pastor, haciendo de esto la orientación para su propia vida. «El Señor es mi pastor, nada me falta». En este primer versículo se expresan alegría y gratitud porque Dios está presente y cuida de nosotros. La lectura tomada del Libro de Ezequiel empieza con el mismo tema: «Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro» (Ez 34,11). Dios cuida personalmente de mí, de nosotros, de la humanidad. No me ha dejado solo, extraviado en el universo y en una sociedad ante la cual uno se siente cada vez más desorientado. Él cuida de mí. No es un Dios lejano, para quien mi vida no cuenta casi nada. Las religiones del mundo, por lo que podemos ver, han sabido siempre que, en último análisis, sólo hay un Dios. Pero este Dios era lejano. Abandonaba aparentemente el mundo a otras potencias y fuerzas, a otras divinidades. Había que llegar a un acuerdo con éstas. El Dios único era bueno, pero lejano. No constituía un peligro, pero tampoco ofrecía ayuda. Por tanto, no era necesario ocuparse de Él. Él no dominaba. Extrañamente, esta idea ha resurgido en la Ilustración. Se aceptaba no obstante que el mundo presupone un Creador. Este Dios, sin embargo, habría construido el mundo, para después retirarse de él. Ahora el mundo tiene un conjunto de leyes propias según las cuales se desarrolla, y en las cuales Dios no interviene, no puede intervenir. Dios es sólo un origen remoto. Muchos, quizás, tampoco deseaban que Dios se preocupara de ellos. No querían que Dios los molestara. Pero allí donde la cercanía del amor de Dios se percibe como molestia, el ser humano se siente mal. Es bello y consolador saber que hay una persona que me quiere y cuida de mí. Pero es mucho más decisivo que exista ese Dios que me conoce, me quiere y se preocupa por mí. «Yo conozco mis ovejas y ellas me conocen» (Jn 10,14), dice la Iglesia antes del Evangelio con una palabra del Señor. Dios me conoce, se preocupa de mí. Este pensamiento debería proporcionarnos realmente alegría. Dejemos que penetre intensamente en nuestro interior. En ese momento comprendemos también qué significa: Dios quiere que nosotros como sacerdotes, en un pequeño punto de la historia, compartamos sus preocupaciones por los hombres. Como sacerdotes, queremos ser personas que, en comunión con su amor por los hombres, cuidemos de ellos, les hagamos experimentar en lo concreto esta atención de Dios. Y, por lo que se refiere al ámbito que se le confía, el sacerdote, junto con el Señor, debería poder decir: «Yo conozco mis ovejas y ellas me conocen». «Conocer», en el sentido de la Sagrada Escritura, nunca es solamente un saber exterior, igual que se conoce el número telefónico de una persona. «Conocer» significa estar interiormente cerca del otro. Quererle. Nosotros deberíamos tratar de «conocer» a los hombres de parte de Dios y con vistas a Dios; deberíamos tratar de caminar con ellos en la vía de la amistad de Dios.

Volvamos al Salmo. Allí se dice: «Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan» (23 [22], 3s). El pastor muestra el camino correcto a quienes le están confiados. Los precede y guía. Digámoslo de otro modo: el Señor nos muestra cómo se realiza en modo justo nuestro ser hombres. Nos enseña el arte de ser persona. ¿Qué debo hacer para no arruinarme, para no desperdiciar mi vida con la falta de sentido? En efecto, ésta es la pregunta que todo hombre debe plantearse y que sirve para cualquier período de la vida. ¡Cuánta oscuridad hay alrededor de esta pregunta en nuestro tiempo! Siempre vuelve a nuestra mente la palabra de Jesús, que tenía compasión por los hombres, porque estaban como ovejas sin pastor. Señor, ten piedad también de nosotros. Muéstranos el camino. Sabemos por el Evangelio que Él es el camino. Vivir con Cristo, seguirlo, esto significa encontrar el sendero justo, para que nuestra vida tenga sentido y para que un día podamos decir: “Sí, vivir ha sido algo bueno”. El pueblo de Israel estaba y está agradecido a Dios, porque ha mostrado en los mandamientos el camino de la vida. El gran salmo 119 (118) es una expresión de alegría por este hecho: nosotros no andamos a tientas en la oscuridad. Dios nos ha mostrado cuál es el camino, cómo podemos caminar de manera justa. La vida de Jesús es una síntesis y un modelo vivo de lo que afirman los mandamientos. Así comprendemos que estas normas de Dios no son cadenas, sino el camino que Él nos indica. Podemos estar alegres por ellas y porque en Cristo están ante nosotros como una realidad vivida. Él mismo nos hace felices. Caminando junto a Cristo tenemos la experiencia de la alegría de la Revelación, y como sacerdotes debemos comunicar a la gente la alegría de que nos haya mostrado el camino justo de la vida.

Después viene una palabra referida a la “cañada oscura”, a través de la cual el Señor guía al hombre. El camino de cada uno de nosotros nos llevará un día a la cañada oscura de la muerte, a la que ninguno nos puede acompañar. Y Él estará allí. Cristo mismo ha descendido a la noche oscura de la muerte. Tampoco allí nos abandona. También allí nos guía. “Si me acuesto en el abismo, allí te encuentro”, dice el salmo 139 (138). Sí, tú estás presente también en la última fatiga, y así el salmo responsorial puede decir: también allí, en la cañada oscura, nada temo. Sin embargo, hablando de la cañada oscura, podemos pensar también en las cañadas oscuras de las tentaciones, del desaliento, de la prueba, que toda persona humana debe atravesar. También en estas cañadas tenebrosas de la vida Él está allí. Señor, en la oscuridad de la tentación, en las horas de la oscuridad, en que todas las luces parecen apagarse, muéstrame que tú estás allí. Ayúdanos a nosotros, sacerdotes, para que podamos estar junto a las personas que en esas noches oscuras nos han sido confiadas, para que podamos mostrarles tu luz.

«Tu vara y tu cayado me sosiegan»: el pastor necesita la vara contra las bestias salvajes que quieren atacar el rebaño; contra los salteadores que buscan su botín. Junto a la vara está el cayado, que sostiene y ayuda a atravesar los lugares difíciles. Las dos cosas entran dentro del ministerio de la Iglesia, del ministerio del sacerdote. También la Iglesia debe usar la vara del pastor, la vara con la que protege la fe contra los farsantes, contra las orientaciones que son, en realidad, desorientaciones. En efecto, el uso de la vara puede ser un servicio de amor. Hoy vemos que no se trata de amor, cuando se toleran comportamientos indignos de la vida sacerdotal. Como tampoco se trata de amor si se deja proliferar la herejía, la tergiversación y la destrucción de la fe, como si nosotros inventáramos la fe autónomamente. Como si ya no fuese un don de Dios, la perla preciosa que no dejamos que nos arranquen. Al mismo tiempo, sin embargo, la vara continuamente debe transformarse en el cayado del pastor, cayado que ayude a los hombres a poder caminar por senderos difíciles y seguir a Cristo.

Al final del salmo, se habla de la mesa preparada, del perfume con que se unge la cabeza, de la copa que rebosa, del habitar en la casa del Señor. En el salmo, esto muestra sobre todo la perspectiva del gozo por la fiesta de estar con Dios en el templo, de ser hospedados y servidos por él mismo, de poder habitar en su casa. Para nosotros, que rezamos este salmo con Cristo y con su Cuerpo que es la Iglesia, esta perspectiva de esperanza ha adquirido una amplitud y profundidad todavía más grande. Vemos en estas palabras, por así decir, una anticipación profética del misterio de la Eucaristía, en la que Dios mismo nos invita y se nos ofrece como alimento, como aquel pan y aquel vino exquisito que son la única respuesta última al hambre y a la sed interior del hombre. ¿Cómo no alegrarnos de estar invitados cada día a la misma mesa de Dios y habitar en su casa? ¿Cómo no estar alegres por haber recibido de Él este mandato: “Haced esto en memoria mía”? Alegres porque Él nos ha permitido preparar la mesa de Dios para los hombres, de ofrecerles su Cuerpo y su Sangre, de ofrecerles el don precioso de su misma presencia. Sí, podemos rezar juntos con todo el corazón las palabras del salmo: «Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida» (23 [22], 6).

Por último, veamos brevemente los dos cantos de comunión sugeridos hoy por la Iglesia en su liturgia. Ante todo, está la palabra con la que san Juan concluye el relato de la crucifixión de Jesús: «uno de los soldados con la lanza le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua» (Jn 19,34). El corazón de Jesús es traspasado por la lanza. Se abre, y se convierte en una fuente: el agua y la sangre que manan aluden a los dos sacramentos fundamentales de los que vive la Iglesia: el Bautismo y la Eucaristía. Del costado traspasado del Señor, de su corazón abierto, brota la fuente viva que mana a través de los siglos y edifica la Iglesia. El corazón abierto es fuente de un nuevo río de vida; en este contexto, Juan ciertamente ha pensado también en la profecía de Ezequiel, que ve manar del nuevo templo un río que proporciona fecundidad y vida (Ez 47): Jesús mismo es el nuevo templo, y su corazón abierto es la fuente de la que brota un río de vida nueva, que se nos comunica en el Bautismo y la Eucaristía.

La liturgia de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, sin embargo, prevé como canto de comunión otra palabra, afín a ésta, extraída del evangelio de Juan: «El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí que beba. Como dice la Escritura: De sus entrañas manarán torrentes de agua viva» (cfr. Jn 7,37s). En la fe bebemos, por así decir, del agua viva de la Palabra de Dios. Así, el creyente se convierte él mismo en una fuente, que da agua viva a la tierra reseca de la historia. Lo vemos en los santos. Lo vemos en María que, como gran mujer de fe y de amor, se ha convertido a lo largo de los siglos en fuente de fe, amor y vida. Cada cristiano y cada sacerdote deberían transformarse, a partir de Cristo, en fuente que comunica vida a los demás. Deberíamos dar el agua de la vida a un mundo sediento. Señor, te damos gracias porque nos has abierto tu corazón; porque en tu muerte y resurrección te has convertido en fuente de vida. Haz que seamos personas vivas, vivas por tu fuente, y danos ser también nosotros fuente, de manera que podamos dar agua viva a nuestro tiempo. Te agradecemos la gracia del ministerio sacerdotal. Señor, bendícenos y bendice a todos los hombres de este tiempo que están sedientos y buscando. Amén.


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Tomado de:



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Jesús y la pecadora



P. Adolfo Franco, S.J.

Reflexión del Evangelio del Domingo XI del Tiempo Ordinario

Lucas 7, 36-50




Esta es la historia de una persona que, fatigada de una vida tan vacía y llena de males, busca con afán ser salvada y que al fin encuentra un Salvador. El Evangelio de hoy nos narra así la transformación del corazón de esta pecadora, al entrar en contacto con Jesús.

Pero todo sucede porque la mujer, sin duda inspirada por Dios, primero reconoce que es pecadora, que su vida no está bien. Y esto es sumamente importante, porque muchos no se transforman porque estando en el barro, no reconocen que el barro es sucio, y piensan que “todo está bien”. No se atreven a hacer una verdadera exploración de sus conciencias; y algunos incluso han ido más lejos, han invertido sus valores. Piensan que en sus vidas todo está bien, que no hay nada que cambiar.

La mujer que está a los pies de Jesús, no sólo reconoce el desastre que es su vida, hace mucho más: descubre además que sola no podrá cambiar, que necesita ayuda, y necesita que la transformen por dentro, y entonces sin titubeos y con gran valentía irrumpe en casa del fariseo, interrumpe el almuerzo de los comensales sin ningún temor, y se arroja a los pies de Jesús. Ahí en este Hombre especial ha descubierto la fuente de la paz, y el manantial de la pureza que a ella también la va a purificar.

Como está decidida a todo, con tal de salir de esa vida anterior totalmente enfangada, lleva consigo sus perfumes, sus adornos, sus besos, y con esos mismos objetos que le servían para adornar su pecado, ahora los va a utilizar para entregarlos en los pies del Señor; todo lo que antes era utilizado para pecar, ahora lo convierte en don y ofrenda para Dios. Por eso riega con lágrimas los pies de su Salvador, los llena de besos, los seca con sus cabellos, y los perfuma con su mejor perfume. Cuántos besos de esa mujer habían sido falsos, cuántas veces sus cabellos habían sido instrumento de seducción, y sus perfumes habían servido de corrupción. Todo eso, ahora va a servir para rescatarla, por el amor con que se entrega y con que suplica perdón.

En contraste con esta verdadera ofrenda, de este acto de amor puro y ardiente, está la actitud del fariseo; y Jesús se lo reprocha, ya que el fariseo muestra su peor faceta, la de juez implacable que condena sin conocer lo que hay en el corazón de esta mujer. Y por eso se escandaliza y piensa “si éste fuera profeta sabría qué clase de mujer es la que le está tocando”. Jesús ante esta condena de una mujer que busca purificarse, sale en su defensa y reprocha al fariseo: Tú has sido poco considerado como anfitrión: No me has dado agua para lavarme los pies, no me has dado el beso de saludo, no me ungiste con aceite.

Es bueno reflexionar en el contraste de estas dos personas: el aparentemente bueno, que es simplemente el cumplidor mecánico de unas reglas religiosas, pero en las que no pone su corazón, y la pecadora que ha quebrantado gravemente los mandamientos de Dios, pero que ahora entrega su ofrenda y su vida a los pies de Jesús. Y, ante este ejemplo, la reflexión nos podría llevar a pensar, cómo deberíamos hacer cada uno de nosotros para entregar todo a los pies del Señor: nuestras lágrimas, nuestro perfume, nuestros besos. Todo absolutamente todo, convertirlo en ofrenda para el Señor, como señal de nuestro amor.

El camino de la conversión es el amor, por eso el Señor le dice al fariseo, que a esta mujer se le ha perdonado mucho porque ha amado mucho. Este amor debe ser auténtico y se muestra en la donación de todo. Hay que darse totalmente para mostrar el amor: el amor hay que manifestarlo con las obras.

Con todo esto el Señor nos deja una afirmación importante para nuestra vida frágil de caídas y pecados: Jesús puede perdonar los pecados. Por eso el final de la narración queda subrayado por esa pregunta que se hace la gente que participaba del banquete: «¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?»



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Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.


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Celebraciones en honor al Sagrado Corazón de Jesús


Parroquia San Pedro - Lima, Perú
Este viernes 11 de junio a las 7:30PM se celebrará la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, en su Santuario Arquidiocesano - Parroquia San Pedro de Lima - y el próximo domingo 13 a las 5:00PM se llevará a cabo la procesión por las calles cétricas del Cercado de Lima, terminando con la Eucaristía de Acción de Gracias a las 7:30PM.
Actualmente se realiza su Novena a las 7:00PM hasta el día 10 de junio.

Sectas seudocristianas: Los Niños de Dios o Familia del Amor, 2º Parte: Actitudes éticas y ante la moral


El P. Ignacio Garro, S.J. continúa su estudio sobre la polémica secta Niños de Dios, en esta segunda entrega nos compartirá sobre sus actitudes ética y morales.

Consagración de la Familia al Sagrado Corazón de Jesús


"¡Gloria al Corazón de Jesús,
cuya misericordia ha sido infinita
con sus siervos
los miembros de este hogar!
No somos dignos
de que entres en esta humilde morada,
pero Tú has dicho ya
la palabra que nos alienta
revelándonos tu Corazón.
Por eso venimos a consagrarnos a Ti,
Corazón de Jesús.
Permanece entre nosotros,
Que esta casa sea tu refugio
tan dulce como el de Betania,
en donde encuentres consuelo
entre las almas amigas
¡Ven, Jesús, ven!
pues en este hogar
se ama a María cono en Nazareth.
Dinos también a nosotros:
Es preciso que desde hoy
me des hospedaje en tu casa.
Establece aquí tu tabernáculo
a cuya sombre vivamos en tu compañía
nosotros que te proclamamos Rey
porque no queremos
que nadie reine en esta casa
sino Tú".
Amen.
¡Sagrado Corazón de Jesús,
en Ti confiamos!
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Consagración Personal al Corazón de Jesús



Santa Margarita M. de Alacoque



Corazón sagrado de mi amado Jesús: yo, aunque vilísima criatura, te doy y consagro mi persona, vida, acciones, penas y padecimientos, deseando que ninguna parte de mi ser sirva si no es para amarte, honrarte y glorificarte.


Esta es mi voluntad irrevocable: ser todo tuyo y hacerlo todo por tu amor, renunciando de todo mi corazón a cuanto pueda desagradarte.


Te tomo, pues, oh Corazón divino, por el único objeto de mi amor, protector de mi vida, prenda de mi salvación, remedio de mi inconstancia, reparador de todas las culpas de mi vida y asilo seguro en la hora de mi muerte. Sé, pues oh Corazón bondadoso, mi justificación para con Dios Padre, y aleja de mí los rayos de su justa cólera.


Oh Corazón amoroso, pongo toda mi confianza en Ti, pues aunque lo temo todo de mi flaqueza, sin embargo, todo lo espero de tu misericordia; consume en mí todo lo que te desagrada y resiste, y haz que tu puro amor se imprima tan íntimamente en mi corazón, que jamás llegue a olvidarte ni a estar separado de Ti.


Te suplico, por tu misma bondad, escribas mi nombre en Ti mismo, pues quiero tener cifrada toda mi dicha en vivir y morir como tu siervo. Amén.



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Matrimonios: Remar mar adentro, 1º Parte



P. Vicente Gallo, S.J.



1. “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre” (Hb 13, 8)



Jesús eligió a “Los Doce” para el trabajo de “pescar hombres”, porque perecíamos todos en el naufragio del dolor, el pecado y la muerte. Entendamos que los peces, cuando se los pesca, se mueren. Mas, por otra parte, si no se los pesca se mueren también, en su mundo, su ambiente; y “perecen” sin ser útiles para nadie ni para nada. “Pescar hombres”, que dijo Jesús a los suyos, es para que mueran también, pero con la muerte de Cristo, no “pereciendo”, sino para tener vida eterna creyendo en él (Jn 3, 16).


Todos los seres humanos, siendo nada menos que “hombres”, superiores a todo lo demás que hay sobre la tierra, sin embargo no son más que hombres. Como una inmensa procesión de pecadores y sufrientes de mil modos, definitivamente impotentes por ellos mismos, que terminaban todos despeñándose en el abismo insondable de la muerte. Vale la pena hacer memoria de lo que ha sido la humanidad en toda su historia trenzada de desgracias, de guerras, de ruina, de fracasos, en sus pretendidos logros.

Aunque también debemos mirar los admirables avances que ha ido conquistando a lo largo de sus milenios, mientras que los animales no han conseguido logro alguno. Pero viendo que, todo ello, sin Cristo, nada resuelve al final en su penoso vivir de ser sólo hombres. Todos acaban en el mismo abismo; y en él terminan todos sus afanes y sus conquistas. En el pasado, y lo mismo en el futuro del tercer milenio que ya hemos comenzado con gozo. Sólo Cristo, enviado por el Padre para salvarnos, es la solución para el destino tan triste que nos aguarda a todos. Cristo se pone a la cabeza de la procesión humana, y con él no se termina siempre en la inevitable perdición, sino en su misma vida de Resucitado, la Vida de Dios hecha nuestra y para siempre. Esta es la “Buena Nueva” que debemos anunciar a todos para que se salven, creyendo en Cristo como nosotros, creyendo en ese amor que Dios nos tiene.

Podríamos hacer un recorrido de lo que han sido el primero y el segundo milenios desde que vino al mundo el Salvador Jesucristo enviado por el Padre. Veríamos sus comienzos de dificultades, de persecución de parte de los poderes de este mundo, a veces de aparente paz con las ayudas y las trabas que esos poderes pusieron a la evangelización; y también veremos cómo, increíblemente, el cristianismo se abrió paso por el mundo entero en ambos milenios. Pero “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre”, tiene vencidos a todos sus enemigos, y hasta la muerte está ya vencida, no tiene dominio alguno sobre él (Rm 6, 9).

“Remen mar adentro, echen las redes para pescar” (Lc 5, 4), dijo Jesús a sus Discípulos y nos dice hoy al comenzar en tercer milenio. Nos lo recordaba Juan Pablo II en su Carta al comenzar el nuevo milenio. Pensando cada uno en el presente de su propio país, podemos ver ese presente en todo el mundo de hoy, el presente de la Iglesia y el presente de nuestras Iglesias particulares. También de nuestros matrimonios cristianos, que son las “Iglesias domésticas” de las que se compone la Iglesia del mundo entero.

Veremos, casi con pavor, la realidad de Iglesia que los cristianos de hoy recibimos en nuestra manos; y la del mundo en el que se nos manda “pescar hombres”. Sin vocaciones para ser pescadores, y con los pescadores, que hay ya, tan como sintiéndose impotentes, si no derrotados; muchos, siendo una desgracia en su entrega a Cristo y a su tarea. Pero a la vez encontramos una abundante serie de nuevos Movimientos Apostólicos con un entusiasmo que puede ser capaces de llenarnos de ilusión y esperanza. De todas las maneras, sabemos que en los siglos anteriores se han experimentado crisis parecidas, y que siempre se salió adelante porque no somos nosotros, sino que es el Espíritu Santo quien ha de hacerlo, como fue El quien lo hizo con aquellos pobres hombres que Jesús eligió.

Recibimos en nuestras manos el pasado, como aquellos Doce recibieron ya el suyo personal no menos penoso, y dirigiéndose a un mundo más adverso al Evangelio que el mundo nuestro. Lo que nos hace falta a nosotros, como a los Doce, es que, llenos del Espíritu del Resucitado, nos dejemos ganar por el entusiasmo que prendió en ellos ese Espíritu, semejante a unas lenguas de fuego(Hch 1). Precisamente porque la tarea es tan superior a nuestras pobres fuerzas, ponemos nuestro poder en esa debilidad nuestra (2Co 12, 10) demostrando que “el que se gloríe, gloríese en el Señor “(1Co 1, 31). Es a nosotros, en esta realidad, a quienes hoy se nos ha dicho “Remad mar adentro para pescar”.

La declaración de la Carta a los Hebreos, que dice “Jesucristo es el mismo ayer, mañana y siempre”, no sólo sigue siendo el tema de nuestro anuncio; sino que, hablando de los Doce que envió Jesús, los Jefes que ya habían desaparecido, es eso lo que recuerda a quienes han quedado en su lugar. Cristo permanece; a él hemos de unirnos, nos apoyamos en él, no en nuestra debilidad.

Jesucristo es “La Palabra de Dios” que se hizo carne y plantó su tienda entre nosotros. Es aquella Palabra que lo creó todo, la Palabra de las Promesas de Dios que en Cristo se cumplen todas, que lo salvó todo y, victorioso, se quedó con nosotros para siempre (Mt 28, 20). Está aquí en la Biblia su Palabra, en la Iglesia su Cuerpo, en todos los necesitados (Mt 25, 40), y en “los suyos”, los enviados con su Mensaje Salvador (Lc 10, 16).

Quienes no tienen esa fe, con la misma esperanza nuestra, podrán temblar de pánico ante un mundo tan claramente adverso. Pero nosotros no nos arredramos: tenemos tal esperanza porque creemos en Jesucristo, y por él creemos en el mundo como está, creemos en la Iglesia como es; y creemos en el futuro de nuestra tarea, que no es nuestra sino de Dios, si es que de veras hacemos que sea de El, sin manipulaciones.


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Agradecemos al P. Vicente Gallo, S.J. por su colaboración.


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Homilía del Papa Benedicto XVI en la Solemnidad del CORPUS CHRISTI



Benedicto XVI: La Eucaristía resume a Cristo y su misión



ROMA, jueves 3 de junio de 2010 (ZENIT.org).-


Ofrecemos a continuación la homilía que el Papa Benedicto XVI pronunció hoy durante la celebración de la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, en el atrio de la Basílica de san Juan de Letrán.

Después presidió la Procesión Eucarística que, recorriendo la vía Merulana, llegó a la Basílica de santa María la Mayor.


Queridos hermanos y hermanas


El sacerdocio del Nuevo Testamento está estrechamente ligado a la Eucaristía. Por esto hoy, en la solemnidad del Corpus Domini y casi al término del Año Sacerdotal, somos invitados a meditar sobre la relación entre la Eucaristía y el Sacerdocio de Cristo. En esta dirección nos orientan también la primera lectura y el salmo responsorial, que presentan la figura de Melquisedec. El breve pasaje del Libro del Génesis (cfr 14,18-20) afirma que Melquisedec, rey de Salem, era "sacerdote del Dios altísimo", y por esto "ofreció pan y vino" y "bendijo a Abraham", que volvía de una victoria en la batalla; Abraham mismo le dio el diezmo de todo. El salmo, a su vez, contiene en la última estrofa una expresión solemne, un juramento de Dios mismo, que declara al Rey Mesías: “Tú eres sacerdote para siempre / a semejanza de Melquisedec" (Sal 110,4); así el Mesías es proclamado no sólo Rey, sino también Sacerdote. De este pasaje parte el autor de la Carta a los Hebreos para su amplia y articulada exposición. Y nosotros lo hemos recogido en el estribillo: "Tu eres sacerdote para siempre, Cristo Señor": casi una profesión de fe, que adquiere un particular significado en la fiesta de hoy. Es la alegría de la comunidad, la alegría de la Iglesia entera, que contemplando y adorando al Santísimo Sacramento, reconoce en él la presencia real y permanente de Jesús sumo y eterno Sacerdote.


La segunda lectura y el Evangelio llevan en cambio la atención al misterio eucarístico. De la Primera Carta a los Corintios (cfr 11,23-26) se ha tomado el pasaje fundamental en el que san Pablo recuerda a esa comunidad el significado y el valor de la "Cena del Señor", que el Apóstol había transmitido y enseñado, pero que corría el riesgo de perderse. El Evangelio en cambio es el relato del milagro de los panes y de los peces, en la redacción de san Lucas: un signo atestiguado por todos los evangelistas y que preanuncia el don que Cristo hará de sí mismo, para dar a la humanidad la vida eterna. Ambos textos ponen de relieve la oración de Cristo, en el momento de partir el pan. Naturalmente, hay una diferencia clara entre los dos momentos; cuando reparte los panes y los peces a la multitud, Jesús da gracias al Padre celestial por su providencia, confiando en que Él no hará faltar el alimento a toda aquella gente. En la Última Cena, en cambio, Jesús transforma el pan y el vino en su propio Cuerpo y Sangre, para que los discípulos puedan nutrirse de Él y vivir en comunión íntima y real con Él.


La primera cosa que hay que recordar siempre es que Jesús no era un sacerdote según la tradición judaica. La suya no era una familia sacerdotal. No pertenecía a la descendencia de Aarón, sino a la de Judá, y por tanto legalmente le estaba excluida la vía del sacerdocio. La persona y la actividad de Jesús de Nazaret no se colocan en la estela de los sacerdotes antiguos, sino más bien en la de los profetas. Y en esta línea, Jesús tomó distancia con una concepción ritual de la religión, criticando la postura que daba mayor valor a los preceptos humanos ligados a la pureza ritual más que a la observancia de los mandamientos de Dios, es decir, al amor de Dios y al prójimo, que como dice el Evangelio, “vale más que todos los holocaustos y sacrificios” (Mc 12,33). Incluso dentro del Templo de Jerusalén, lugar sagrado por excelencia, Jesús lleva a cabo un gesto exquisitamente profético, cuando expulsa a los cambistas y a los vendedores de animales, cosas todas que servían para la ofrenda de los sacrificios tradicionales. Por tanto, Jesús no es reconocido como un Mesías sacerdotal, sino profético y real. También su muerte, que nosotros los cristianos llamamos justamente "sacrificio", no tenía nada de los sacrificios antiguos, al contrario, era totalmente lo opuesto: la ejecución de una condena a muerte, por crucifixión, la más infamante, sucedida fuera de los muros de Jerusalén.


Entonces, ¿en qué sentido Jesús es sacerdote? Nos lo dice precisamente la Eucaristía. Podemos volver a partir de esas sencillas palabras que describen a Melquisedec: “ofreció pan y vino” (Gn 14,18). Y esto es lo que hizo Jesús en la Última Cena: ofreció pan y vino, y en ese gesto se resumió totalmente a sí mismo y a su propia misión. En ese acto, en la oración que lo precede y en las palabras que lo acompañan está todo el sentido del misterio de Cristo, tal y como lo expresa la Carta a los Hebreos en un pasaje decisivo, que es necesario citar: "Habiendo ofrecido en los días de su vida mortal – escribe el autor, refiriéndose a Jesús – ruegos y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarle de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente, y aun siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia; y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen, proclamado por Dios Sumo Sacerdote a semejanza de Melquisedec" (5,8-10). En este texto, que claramente alude a la agonía espiritual del Getsemaní, la pasión de Cristo se presenta como una oración y como una ofrenda. Jesús afronta su “hora”, que lo conduce a la muerte de cruz, inmerso en una profunda oración, que consiste en la unión de su propia voluntad con la del Padre. Esta doble y única voluntad es una voluntad de amor. Vivida en esta oración, la trágica prueba que Jesús afronta es transformada en ofrenda, en sacrificio viviente.


Dice la Carta que Jesús "fue escuchado". ¿En qué sentido? En el sentido de que Dios Padre lo liberó de la muerte y lo resucitó. Fue escuchado precisamente por su pleno abandono a la voluntad del Padre: el designio de amor de Dios ha podido realizarse perfectamente en Jesús, que, habiendo obedecido hasta el extremo de la muerte en cruz, se ha convertido en “causa de salvación” para todos aquellos que Le obedecen. Se ha convertido en Sumo Sacerdote por haber tomado Él mismo sobre sí todo el pecado del mundo, como “Cordero de Dios”. Es el Padre el que le confiere este sacerdocio en el momento mismo en que Jesús atraviesa el paso de su muerte y resurrección. No es un sacerdocio según el ordenamiento de la ley mosaica (cfr Lv 8-9), sino "según el orden de Melquisedec", según un orden profético, dependiente sólo de su relación singular con Dios.


Volvamos a la expresión de la Carta a los Hebreros que dice: “aun siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia”. El sacerdocio de Cristo comporta el sufrimiento. Jesús ha sufrido verdaderamente, y lo ha hecho por nosotros. Él era el Hijo y no tenía necesidad de aprender la obediencia, pero nosotros sí, teníamos y tenemos necesidad siempre de ella. Por ello el Hijo asumió nuestra humanidad y se dejó “educar” por nosotros en el crisol del sufrimiento, se dejó transformar por él, como el grano de trigo que para dar fruto debe morir en la tierra. A través de este proceso Jesús ha sido “perfeccionado” , en griego teleiotheis. Debemos detenernos en este término, porque es muy significativo. Éste indica el cumplimiento de un camino, es decir, precisamente el camino de educación y transformación del Hijo de Dios mediante el sufrimiento, mediante la pasión dolorosa. Es gracias a esta transformación que Jesucristo se ha convertido en "sumo sacerdote" y puede salvar a todos aquellos que se confían a Él. El término teleiotheis, traducida justamente como “hecho perfecto”, pertenece a una raíz verbal que, en la versión griega del Pentateuco, es decir, los primeros cinco libros de la Biblia, se usa siempre para indicar la consagración de los antiguos sacerdotes. Este descubrimiento es muy precioso, porque nos dice que la pasión fue para Jesús como una consagración sacerdotal. Él no era sacerdote según la Ley, pero lo ha llegado a ser de forma existencial en su Pascua de pasión, muerte y resurrección: se ofreció a sí mismo en expiación y el Padre, exhaltándolo por encima de toda criatura, lo ha constituido Mediador universal de salvación.


Volvamos, en nuestra meditación, a la Eucaristía, que dentro de poco estará en el centro de nuestra asamblea litúrgica. En ella Jesús anticipó su Sacrificio, un Sacrificio no ritual, sino personal. En la Última Cena Él actúa movido por ese "espíritu eterno" con el que se ofrecerá después sobre la Cruz (cfr Hb 9,14). Dando las gracias y bendiciendo, Jesús transforma el pan y el vino. Es el amor divino que transforma: el amor con que Jesús acepta por anticipado darse completamente a sí mismo por nosotros. Este amor no es otro que el Espíritu Santo, el Espíritu del Padre y del Hijo, que consagra el pan y el vino y cambia su sustancia en el Cuerpo y en la Sangre del Señor, haciendo presente en el Sacramento el mismo Sacrificio que se realiza después de forma cruenta en la Cruz. Podemos por tanto concluir que Cristo fue sacerdote verdadero y eficaz porque estaba lleno de la fuerza del Espíritu Santo, estaba lleno de toda la plenitud del amor de Dios, y esto precisamente “en la noche en que fue traicionado”, precisamente en la “hora de las tinieblas” (cfr Lc 22,53). Es esta fuerza divina, la misma que realizó la Encarnación del Verbo, la que transforma la extrema violencia y la extrema injusticia en un acto supremo de amor y de justicia. Esta es la obra del sacerdocio de Cristo, que la Iglesia ha heredado y prolonga en la historia, en la doble forma del sacerdocio común de los bautizados y del ordenado de los ministros, para transformar el mundo con el amor de Dios. Todos, sacerdotes y fieles, nos nutrimos de la misma Eucaristía, todos nos postramos a adorarLa, porque en ella está presente nuestro Maestro y Señor, está presente el verdadero Cuerpo de Jesús, Víctima y Sacerdote, salvación del mundo. ¡Venid, exultemos con cantos de alegría! ¡Venid, adoremos! Amén.


[Traducción del original italiano por Inma Álvarez
©Libreria Editrice Vaticana]


Fuente: ZENIT.


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Sectas seudocristianas: Los Niños de Dios o Familia del Amor, 2º Parte: Actitudes éticas y ante la moral

Las Sectas en

Latinoamérica


29º Parte


P. Ignacio Garro, S.J.

Profesor del Seminario Arquidiocesano de Arequipa, ex profesor del Seminario de Trujillo.


2º Parte. Continuación



4.- ACTITUDES ÉTICAS



Entre los muchos aspectos que vamos a estudiar merece la pena deternos en sus actitudes éticas y éstas entendidas en relación a la autoridad legítimamente constituida y el modo particular de entender la moral.

En primer lugar para ellos la sociedad actual y todas sus estructuras están corrompidas, podridas, por ello todo va a ser destruido. Sólo los que sigan a Moisés David (Mo) se salvarán. En 1980 predijo: "Estamos en el fin de los tiempos, y la llegada del Anticristo será en 1986, habrá un paso previo que culminará en la destrucción total en 1993, entonces se iniciará la segunda Venida de Jesús a la tierra". (Esta profecía, como se ve, no se ha cumplido, sin embargo, sigue anunciando el fin del mundo de una manera inminente). Así de esta manera la secta siembra una actitud de temor de forma continua y no dejar pasar acontecimiento alguno que no lo relacione con el castigo divino.

Desde 1969 la doctrina de la secta se enseña través de las "Cartas de Mo". Son escritos que escribe David Moisés (Mo), con cierta periodicidad, él dice que estos escritos están basados en la Biblia y también dice que son "revelaciones personales" que Dios le hace. El mismo Mo desaconsejó, a los miembros de la secta en 1973, el estudio directo de la Biblia. En 1976 se confirmó en su opinión y prohibió terminatemente el estudio de la Biblia. Solamente es necesario que lean sus cartas, sus orientaciones y consejos. "Las Cartas de Mo", único órgano de expresión de la voluntad divina, están catalogadas en varios grados:
- Para el público en general (GP)
- Sólo para discípulos y amigos (DFO)
- Sólo para discípulos (DO)
- Sólo para líderes de la secta (LTO).

a.- Actitudes contra la Sociedad y el Estado


David Mo como todo sectario se muestra contra todo orden establecido. El suele decir que "el sistema es obra del demonio", y que cuantos no pertenecen a los NDD constituyen el sistema endemoniado. Condena los sistemas capitalista y comunista. No leen periódicos, porque éstos pertenecen al sistema, y dice: "Los periódicos pertenecen al sistema y estamos contra el sistema que es engendrado por el demonio". En muchos de sus escritos internos dicen:

"¿Quénes son los únicos que creen desligarse totalmente del sistema? Renunciar absolutamente a todo y agruparse en una sociedad totalmente nueva, opuesta al condenable sistema materialista su educación sin Dios y su hipócrita religión. ¡Nosotros! Nosotros somos los fundadores, los iniciadores, los perpetradores, la vanguardia de esta "revolución mundial de testificación", compuesta por jóvenes radicales totalmente entregados, quienes conduciremos este poderoso ejército rumbo a la victoria a costa de nuestra propia sangre ... ¿Estás con nosotros?". "Explosiones de Dios", nº 69, del 5 feb. 1971.

b.- Contra profesores y maestros


En el ambiente anticonstitucionalista en que nacieron y se están desarrollando, no les resulta difícil a los NDD clamar contra el sistema docente, predicando y abogando por la sustitución del mismo sistema en favor de sus propias enseñanzas. Veamos:

"Levántate con tus condiciones en la clase, le dice al alumno, y toma la iniciativa atacando vigorosa y verbalmente las diabólicas mentiras del diablo, arrojadas con tan satánico veneno por sacerdotes del vano conocimiento y de la vana tradición del hombre en un sistema educacional diseñado por el diablo para destruir la fe y exaltar al hombre y hacerle un devoto de la creación en lugar del Creador". Carta a los "Estudiantes, levántense", nº 229, del 28 enero 1974.

c.- Contra los padres de familia


En una "Carta de Mo" que se titula "Odia a tus padres", dice lo siguiente:

" ... ¿Creen que la Biblia es la palabra inspirada de Dios, que envió a su único y amado hijo a morir en la cruz por ustedes? Si lo creen, entonces ustedes creen que deben de odiar a sus padres, porque ellos son perversos, porque son de Satán, porque son Satán (...) Ellos viven como animales. Comen y beben, duermen, orinan y defecan. Ellos no son tu familia. Sólo hay una familia. Ésta es su familia. Moisés es tu padre, no hay salvación, excepto a través de él".

Con estas expresiones se evita todo comentario, pues lo que dice se comenta por sí mismo. Ese es David Mo. Tiene como medio eficaz para su estrategia apostólica la ruptura con todo lazo familiar, sabe muy bien que la familia es cercana, da calor y cariño y pregunta por la secta a la que pertenece el nuevo adepto. Hay que romper con todo lazo familiar. Los padres, no existen son todos unos indeseables; esta ruptura con los lazos familiares es uno de los pilares doctrinales que impone con más fuerza. Insiste que al ingresar en la secta comienza una nueva vida. La vida anterior es tiniebla, fracaso y hay que olvidar todo pasado. Sólo interesa el día de hoy y el mañana, el pasado no existe.

d.- Contra las iglesias


Los NDD pretenden ser aconfesionales y dicen:

"No somos una iglesia en el sentido habitual de la palabra, como si se tratara de una denominación. Somos un movimiento que pretende vivir el evangelio en autenticidad, Hay un gran número de católicos, otros son protestantes, Y hay algunos que ni siquiera han recibido el bautismo, pero quieren seguir a Jesús". 4

En diversos lugares David Mo lanza un ataque frontal contra las iglesias a las que considera completamente corrompidas y de las que afirma que han abandonado el camino de Dios:

"El sistema eclesiástico hoy día no guarda mayor semejanza con Jesús y sus discípulos y los cristianos primitivos, que el capitalismo con el comunismo... Los comunistas lamentablemente tienen toda la razón cuando dicen que la religión es el opio del pueblo. El tipo de religión que han visto es eso: una imagen tipo droga que los adormece... Por lo tanto Dios dice: Salid de ella (del fornicario sistema religioso), pueblo mío, para que no seáis partícipes de su ira...". "El Sistema Eclesiástico" nº 332.


5.- ACTITUDES ANTE LA MORAL



Otro de los temas claves en la secta es el del sexo, con una orientación que rompe todo pudor y toda dignidad. Para David Mo, el sexo es un instrumento que nos ha puesto Dios en nuestras manos y hay que usarlo como se usa una herramienta para trabajar o para conseguir ciertos fines. Por eso entre ellos el sexo es usado sin tapujos y de aquí las grandes denuncias que ha tenido en varios países. Se sabe positivamente que David Mo induce a menores de edad y a jovencitas a la prostitución "en nombre de Dios", de la manera más discreta y sibilina, pero al fin y al cabo prostitución, es más, la prostitución de menores es su gran negocio, como veremos más tarde. En el seno de la secta, tienen la bendición de David Mo, y son considerados como "revolucionarios", el adulterio, la poligamia, el incesto y todo tipo de relación homosexual u heterosexual, e inclusive se inicia a los niños en el ejercicio de la sexualidad.

Son muchas las acusaciones que en este punto se han lanzado contra David Mo. En España la revista semanal "Interviú" realizó un reportaje con toda clase de datos acerca de los NDD y sus actividades apostólicas y las actividades encubiertas (prostitución etc.). 5 Los NDD consideraron todo esto como mentiras y calumnia contra el movimiento juvenil que siguen a Jesús y a su evangelio. 6

a.- Intentan romper con la moral cristiana de las iglesias


No tienen reparo en decirlo abiertamente:

"Predicamos una revolución. Una revolución es un total rompimiento con las tradiciones del hombre y de sus iglesias, con sus preconcebidas ideas acerca de Dios y con sus errados conceptos sobre la moral. Nosotros hemos dado una vuelta completa y vamos en otra dirección, no más en el camino del hombre, sino en el camino de Dios. Y somos libres para gozar hasta el máximo de las bellezas y maravillas de su creación de sus placeres ...".

b.- Incitan a la infidelidad conyugal


Y la proponen como único remedio a determinadas situaciones conflictivas dentro del matrimonio. Como título de una de las cartas de David Mo leemos en resumen: "la infidelidad, la solución a un frecuente problema matrimonial". En este escrito hay una serie de textos cargados de sarcasmo e ironía contra la unidad e idisolubilidad del sacramento del matrimonio. 7

c.- Matrimonio común o poligamia


En la carta de David Mo titulada: "Una esposa" (nº 249, del 28, oct. 1972), aconseja el matrimonio común, en contra del matrimonio monógamo. Y este tipo de matrimonio en común parece ser que es la norma que emplean en sus comunidades. Dice que el o la mujer no se casa con una persona sino "con Dios y su obra". Hay numerosos textos cuyos contenidos son claros: alabanza del matrimonio común y desprecio del matrimonio religioso monógamo, por ser propio de egoistas. Dice:

"dentro del movimiento NDD hay que ponerlo todo en común, incluso las esposas y los hijos, ya que el matrimonio ideal no es el que realiza una persona con otra, sino una y uno con Dios, y con la esposa de Dios, que es la totalidad del grupo. ¿Cómo pues, llamar a esta doctrina? ¿poligamia? ¿matrimonio abierto?. ("Una Esposa", nº 249, del 28 oct. 1972).

Y continúa: "Es por eso que nosotros, los maridos, hasta podemos estar dispuestos a compartir nuestras esposas, y nuestras esposas pueden estar dispuestas a compartir sus maridos, porque lo hacen desinteresada y abnegadamente, por amor a otra persona, que lo necesita. Este es amor verdadero, esta es la expresión máxima del amor..." ("Este es el amor contra la ley" nº 648, enero de 1978).

d.- Predican la libertad sexual


Invitan al adulterio 8. Aconsejan el amor sin fronteras, así en la carta "Nuestra declaración de amor. Un nuevo Credo de los apóstoles", nº 607, del 1 de septiembre de 1977, expone de una manera capciosa el mensaje cristiano del amor y para ello aduce numerosos textos de la Biblia, que son correctos, pero la exposición que hace del amor tiende a crear una mentalidad propicia al amor sexual desenfrenado, de una entrega corporal sexual a cualquier persona, haya o no haya vínculo conyugal entre ellas.

En sus cartas "El amor y el sexo", nº 237, 1 abril de 1973 y "Sexo revolucionario", nº 258, 27 marzo l973, justifican la masturbación y la aconsejan. Por todo ello son repetidas las acusaciones que se les han hecho de predicar y practicar una "auténtica prostitución sagrada".



Referencias



4 J. Hernández, en "Un matrimonio pretende comunicar el mensaje de Jesucristo". en "Noticias de la Nueva Nación", 1 dic. 1973.
5 "Trata de blancas, prostitución, extorsiones, tráfico de niños, incitación a la corrupción, ... son algunas de las siniestras sombras que se proyectan tras la fachada inocente y juvenil de los NDD. Moisés David es el nombre del "capo" mafioso, explotador y corruptor de jóvenes idealistas e ingenuos". C. Bosch y P. Costa. Rev "Interviú", en "Los Niños de Dios Pag. 54. del 26 de mayo de 1977. y "Prostitución en nombre del Señor", en "Interviú", Pag. 55 del 28 de junio de 1977.
6 "Algunos estudiantes de la Universidad de Madrid han abandonado recientemente sus hogares paternos, captados por la secta religiosa de los NDD, que proclaman el retorno a los fundamentos del cristianismo. Han sido prácticamente raptados, aseguran sus padres, y hablan de "lavado de cerebro" de los jóvenes". D. Bustamante. "La discutida secta de los Niños de Dios llega a Madrid" en Diario "Informaciones" del 17 de marzo de 1976
7 "La Infidelidad, solución a un frecuente problema matrimonial" nº 531.
8 "Nosotros queremos que ellos sean felices y queremos que estén satisfechos ... De modo que les damos "amor", primordialmente amor de Dios; pero, además necesitan un poco de sexo, también se lo damos. Si lo necesitan para ser felices y quedar satisfechos y contentos y, eso nos da la oportunidad de mostrarles el amor de Dios. Esto no tiene que ver nada con el adulterio, pues el adulterio es algo pasado de moda." Carta "Es el amor contra la ley" nº 648, enero 1978.


Para leer la primera entrega:



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Agradecemos al P. Ignacio Garro, S.J. por su colaboración.


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El Cuerpo de Cristo






P. Adolfo Franco, S.J.



Reflexión del Evangelio
Lucas 9, 11b-17



Esta fiesta está establecida en la Iglesia especialmente para venerar solemnemente la donación generosa de Jesucristo en la Eucaristía. Es una solemnidad para poner de relieve la importancia del Sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

El texto evangélico, con el que entramos en la meditación de hoy, narra una de las versiones (la de San Lucas, en este caso) del milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Milagro, que especialmente en el Evangelio de San Juan, quiere destacar el milagro más grande aún de la institución de la Eucaristía.

El sacramento de la Eucaristía es el centro de la práctica de la vida cristiana, porque en él se nos entrega Jesucristo, realmente, aunque oculto tras la apariencia de pan y de vino. Jesucristo mismo destacó la importancia fundamental de la Eucaristía cuando, al anunciar su institución, nos dice: “Les aseguro que si ustedes no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán vida. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo lo resucitaré en el día último. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, vive unido a mí, y yo vivo unido a él”. (Jn 6, 53-56).

Frecuentar la participación en la Eucaristía, tener sed de Jesús en la Eucaristía (no contentarse con la sola misa de cada domingo), debe ser lo central que busquemos en nuestra práctica de vida cristiana.

En la Eucaristía se compendian todos los dones que Jesucristo viene a darnos, al ofrecernos la salvación. Su mensaje, su entrega, la redención en la Cruz, la comunicación de la vida de la gracia (la nueva vida), todo eso se compendia en la Eucaristía. Y además expresa en su forma y en su fondo el nuevo pacto, la Nueva Alianza que Dios quiere establecer con los hombres, y que había sido prefigurada en las diversas alianzas del Antiguo Testamento, en toda la Historia de la Salvación, y especialmente en el pacto que Dios establece con su pueblo después de salvarlos de la esclavitud de Egipto.

Ese pacto que hace Dios con el pueblo salvado de la esclavitud contenía tres elementos centrales: el compromiso de Dios de tener al pueblo judío como su pueblo particular, el compromiso del pueblo de acoger y cumplir los mandamientos, y el sacrificio del cordero, expresión de todo esto.

Estos tres elementos llevados a su plenitud, los pone de relieve Jesús al establecer la Eucaristía en la Cena del Jueves Santo: Dios se compromete con el nuevo Pueblo, universal, que abarca todas las naciones sin exclusivismos geográficos, o étnicos. Es el pueblo de todos los creyentes pertenecientes a todas las culturas, del mundo entero. Y a todos estos, especialmente convocados en la Eucaristía, Dios los recibe, no sólo como su pueblo, sino como su familia, como sus hijos; por eso es tan apropiado que recemos el Padre Nuestro en la Eucaristía. En segundo lugar, como en la Antigua Alianza, el pueblo, o sea los creyentes, se comprometen a cumplir la ley. Ya no se trata simplemente de legalismos, sino de la entrega del corazón, de la búsqueda de la voluntad de Dios en la vida, del mandamiento del amor. La novedad de este pacto está contenida en la afirmación de Jesús: “Ustedes serán mis discípulos si se aman unos a otros”; esta es la condición para pertenecer a su pueblo nuevo; por eso es tna hermoso el hecho de darnos la paz; supone reemplazar un simple cumplimiento de preceptos, por la entrega total del amor: el cristianismo debe hacernos generosos.

Y todo esto se hace mediante el sacrificio del Cordero de Dios, que sustituye para siempre todos los sacrificios antiguos, y que queda como el único sacrificio agradable a Dios; sacrificio que es a la vez fiesta, celebración de la salvación, comida de amistad. Y con esto también nos da un mensaje para que nuestra vida sea fiesta, amistad, comunidad y sacrificio, por Cristo y por los hermanos.
Y es que la Eucaristía debería transformarnos; tener la alegría de haber sido salvados, y por tanto vivir el optimismo cristiano toda la vida. Debería impulsarnos a sacrificarnos (o sea entregar a Cristo y a los hermanos lo mejor de nosotros), en fin a ser amigos, porque la Eucaristía nos debe hacer amigos.



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Agradecemos al P. Adolfo Franco S.J. por su colaboración.



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