P. Francisco Del Castillo, jesuita - Noviciado y Juniorado

 



FINALIZANDO EL NOVICIADO

Cuando concluyó el noviciado, que duró dos años, llegó a hacer los votos religiosos, a través de estos votos el novicio entra en el estado religioso, prometiendo ser seguidor de Cristo cumpliendo en libertad con la obediencia, la castidad y la pobreza. Sus votos se realizaron el 02 de enero de 1635, fiesta del Nombre de Jesús, se realizó de manera privada en la misa con su comunidad. Para estos votos pronuncia en latín la fórmula que San Ignacio había formulado en las Constituciones de la Compañía de Jesús n. 540. Versión en castellano: 

“Dios todopoderoso y eterno: yo…, aunque indigno de presentarme ante Ti, confiado en tu amor infinito e impulsado por el deseo de servirte, en presencia de María Virgen y de nuestros hermanos los santos, te prometo con voto, pobreza, castidad y obediencia perpetuas en la Compañía de Jesús. Y prometo entrar en la misma Compañía para vivir en ella perpetuamente, entendiendo todo esto según las Constituciones de la Compañía. Te pido con humildad, por la sangre de Jesucristo, que te dignes acoger con agrado este sacrificio, y como me has ayudado a desearlo y ofrecértelo, ayúdame a cumplirlo con la abundancia de tu gracia. Amén.”


EL JUNIORADO

Luego de finalizar el noviciado, ingresa al Juniorado para los estudios de Latinidad: Gramática, Humanidades y Retórica. La Ratio Studiorum de la Compañía mantuvo por varios siglos la formación humanística, porque daba buenos resultados en la formación de los jesuitas.

En esta etapa de formación los estudios se intensifican, teniéndose que dedicar más tiempo a éstos, sin embargo, el ahora menor tiempo que Francisco dedica a la oración y prácticas de piedad, no afectó el fervor de su vida religiosa, porque entendió que, según el carisma ignaciano, buscar la santidad es vivir en plena sumisión y entrega a la voluntad de Dios, expresada en una regla aprobada por la Iglesia. Esto se corrobora con testimonios de sus compañeros de estudio y también de religiosos de otras órdenes, como el P. José Marín, provincial de la orden de la Merced, quien afirmó que desde 1636 o 1637 la vida del Hermano Del Castillo era “la de un hombre verdaderamente justo y santo”.

Los estudios clásicos los realizó en el Colegio Máximo de San Pablo, que abarcaba toda la manzana delimitada por las actuales Av. Abancay, Jr. Ucayali, Jr. Azángaro y Jr. Miro Quesada, es decir, lo que ahora es San Pedro y Santuario Arquidiocesano del Corazón de Jesús más la Biblioteca Nacional y el Banco Central de Reserva del Perú.

Estos estudios los realizó en 1635 y parte de 1636 y con esta primera exigencia en los estudios, comenzaron las primeras dificultades y difíciles pruebas interiores, “trabajos y desconsuelos y tristezas del corazón”, pero se supo sobreponer gracias a los consejos de su Director Espiritual.

Francisco llevó el curso de Gramática Latina con el método del jesuita portugués Manuel Alvares (1526-1583), método muy afamado que fue de uso obligatorio en muchas provincias de la Compañía.

En 1637 encontramos a Francisco en el colegio del Callao junto con otros estudiantes, para acabar el seminario y tuvo de maestro al P. Juan de Alloza.

Regresó a Lima como “Maestrillo” en el primer escalón del Real Colegio de San Martín, para trabajar con niños de 12 años (aula de “mínimos”) enseñándoles Gramática. Estos alumnos subían a “medianos” (13 años) y finalizaban en “mayores” (14 años). Una vez que acababan estos alumnos podían ingresar en los ciclos de Humanidades y Retórica, pero muchos padres de familia preferían que continúen sus estudios en la universidad o en el noviciado, por ello se explicaba que iniciaban a la edad de quince años.

El Real Colegio de San Martín fue fundado en 1582 y alcanzó un elevado prestigio dentro y fuera del Perú.

Francisco permaneció con los mínimos en 1637, donde les enseñó sobre gramática, también le sirvió a trabajar una inalterable paciencia y la irradiación de su virtud. Posteriormente volvería como profesor en tres épocas: cuando se interrumpió sus estudios de Teología, después de ser ordenado sacerdote y concluir la tercera probación.

Sus alumnos, años después, lo recordarían por su sencillez, modestia y santidad, y así lo harán constar en el Proceso Cognicional.

Siguiendo sus estudios, en 1637 iniciaría sus estudios de Artes o Filosofía en el Colegio de San Pablo.


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Referencia bibliográfica: Francisco Del Castillo, El Apóstol de Lima. P. Armando Nieto Vélez S.J. Pontificia Universidad Católica del Perú. Fondo Editorial 1992. 







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