IV DOMINGO DE ADVIENTO
Me alegro tanto...
Me alegro
por quien sale del lodo
y recobra la esperanza.
Por el hombre
que aprende a amar,
escribiendo una historia
llena de cotidianeidad
y algún que otro instante mágico.
Por ti,
que das a Dios
una oportunidad.
Y por ella,
que no se deja vencer
ante lo injusto.
Me alegro por aquel
que planta cara al miedo;
por ese otro,
que perdona
y sigue adelante.
Por mí,
porque amo, y río, y lloro,
y creo, y dudo,
y estoy vivo.
Y porque nunca estamos solos,
me alegro contigo,
Dios-con-nosotros.
(José María R. Olaizola, SJ)
Rezando voy
III DOMINGO DE ADVIENTO
Todo lo ha hecho bien
Hace oír a los sordos,
y hablar a los mudos.
Hace soñar a los escépticos
y aterrizar a los ingenuos.
Hace amar a los indiferentes
y resistir a los frágiles.
Hace ver a los ciegos
y caminar a los paralíticos.
Hace dudar a los intransigentes
y ayuda a encontrar a los que buscan.
Hace reír a los que lloran
y llorar a los que matan.
Hace vibrar a los fríos
y arriesgarse a los cobardes.
Hace estremecerse a los crueles
y pone un canto de esperanza en los corazones tristes.
Hace resucitar a los que mueren.
Y allá donde pone su mano,
deja una huella de vida.
(José María R. Olaizola, SJ)
Rezando voy
II DOMINGO DE ADVIENTO
Profecía
Preparad el camino al Señor.
Armaos con un mazo
que derribe muros
tire rencores
y abra paso a la luz.
A voz en grito
salid a la calle,
y decid
que el amor viene,
para ser bandera.
Abrid los ojos
para reconocer
la grandeza del universo
contenida en un ‘sí’.
Atended, y escucharéis
una Palabra plantada
en el corazón de la tierra.
Y después,
haced que el grito
la mirada
y la palabra
se conviertan
en profecía
tan necesaria.
(José María R. Olaizola, SJ)
Rezando voy
I DOMINGO DE ADVIENTO
Dios de vida
Eres un Dios de vida,
no de muerte o violencia
no de guerra,
ni de indiferencia.
La vida en germen,
que crece, invisible;
la vida recién nacida,
con todo por escribir;
la vida capaz de admirarse
con ojos de niño
al descubrir el mundo;
la vida bulliciosa
del joven que explora
la edad de las posibilidades;
la vida encarnada
de quien ya ha elegido,
y conoce la tierra que pisa;
la vida otoñal, que conjuga
sabiduría y cansancio,
memorias y afectos,
viejos anhelos
y aún nuevas ilusiones.
La vida que se encamina
a un nuevo mañana.
La Vida prometida,
eterna,
contigo.
(José María R. Olaizola, SJ)
Rezando voy

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