Sectas de origen científico: Iglesia de Cristo científico

Las Sectas
en
Latinoamérica

36º Parte


P. Ignacio Garro, S.J.

Profesor del Seminario Arquidiocesano de Arequipa, ex profesor del Seminario de Trujillo.


2.- LA IGLESIA DE CRISTO CIENTIFICO


Es una secta de curación, que cree firmemente en la terapia espiritual. Su fundadora se llama Sra. Mary Baker Eddy (1821-1910). Nació en Concord, New Haven, Estados Unidos y fundó la secta en la primavera de 1879. Se casó en 1843 con W. Grover y quedó viuda pasando a tomar nuevas nupcias en 1853 con D. Paterson del cual se divorció en 1866 y celebró sus terceras nupcias en 1873 quedando de nuevo viuda en 1882. De aquí viene el que sea conocida con cuatro nombres, aunque el más común sea el de María Baker Eddy. Era de temperamento enfermizo y neurasténico, se embebió en las doctrinas de su médico el Dr. Quimby el cual prescindía de la medicina tradicional y practicaba la medicina mental o del espíritu. En 1866 María Baker escribió:


"En el año 1866 descubrí la ciencia de la curación metafísica y la llamé Ciencia Cristiana... Dios me había preparado por muchos años para recibir la revelación final del absoluto principio del arte científico por medio de la curación mental. Ningún escrito, ningún profesor me enseñó la ciencia de este libro "Ciencia y Salud" y ninguna persona ni lengua la podrá destruir".

En 1875 publicó la primera edición de "Ciencia y Salud" añadiendo en 1884 la "Llave de la Escritura", y así se formó el libro simbólico de la secta "Ciencia y Salud con llave para la Escritura", libro equiparado por los cientistas a la misma Sagrada Escritura. En 1889 se retiró a su ciudad nativa Concord y después se trasladó a la villa de Chesnut Hill, donde vivió casi solitaria hasta 1910, donde murió atormentada por lo que ella llamó "malicioso magnetismo animal". A su muerte la secta se propagó por muchas partes de Estados Unidos.

1. ORGANIZACIÓN

El régimen de esta secta pseudocientífica es especial. Mientras vivió la fundadora ella lo gobernó con el nombre de "Pastor Emeritus". Después de su muerte la Iglesia Cientista de Boston, fundada por la Sra. Baker tiene toda la autoridad y es llamada por las demás iglesias cientistas "La Iglesia Madre", o, "La Primera Iglesia de Cristo Cientista". En la ciudad donde hay varias iglesias todas son consideradas como filiales de la Iglesia Madre, no pueden unirse entre sí, sino sólo con la Iglesia madre de Boston. Para construir una nueva iglesia deben de reunirse por lo menos 16 socios, cuatro de los cuales deben de ser afiliados a la iglesia madre, de otra suerte es considerado como simple "Sociedad de la Ciencia Cristiana".

En todas las iglesias debe de haber dos lectores, los cuales deben de leer durante el culto un pasaje de la Biblia y otro del Libro simbólico de la Baker, con las explicaciones dadas por la Iglesia Madre de Boston, la cual tiene cuidado de mandarlas a tiempo al principio de cada año a cada una de las iglesias.

2. INTERPRETACIÓN SOBRE JESUCRISTO

Para los científicos cristianos Jesús, fue un hombre que vivió entre los hombres, pero cuya consciencia estuvo siempre en perfecta unidad con Dios. De este modo Dios, reveló al Cristo, la verdad ideal, que es quien redime a la humanidad. Dicen que Cristo tuvo una naturaleza doble: el hombre que vieron los demás hombres de su época, y el espíritu de verdad y amor que se hizo carne en sus obras. Según esto fue el Cristo, la naturaleza y presencia misma de Dios manifestada por Jesús, la que facultó a éste para decir que: "el que me ha visto a mí ha visto al Padre". Dios no tomó forma de hombre (no se encarnó), pero el Cristo incorpóreo, o idea divina de Dios se reveló mediante las curaciones y obras portentosas realizadas por Jesús. Esta presencia divina la siente el científico cristiano por medio de las experiencias sanadoras y transformadoras. La influencia divina es la que va desalojando el mal y el error de la consciencia. Se trata para ellos de un bautismo carente de signos externos, es una regeneración que se opera en lo íntimo del pensamiento por el poder transformador de Cristo.

El sentido de la muerte de Cristo la explica así. Su sacrificio no fue una expiación sustitutiva por los pecados; mediante su sufrimiento, resurrección y ascensión reveló la naturaleza de Dios y señaló a los hombres el camino de la redención de sus pecados. La expiación no reside en un pacto con Dios sino en una revelación hecha por Cristo de la omnipotencia del amor divino y de la primogenitura espiritual del hombre. Ella dice que Cristo era un terapeuta espiritual, portador de un mensaje que los cristianos han desconocido y que ella tiene la misión de aclarar.


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Agradecemos al P. Ignacio Garro, S.J. por su colaboración.

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