Autobiografía de San Ignacio - Capítulo IV

Texto recogido por el P. Luis Gonçalves da Camara entre 1553 y 1555


Capítulo IV

38. Tuvieron viento tan recio en popa, que llegaron desde Barcelona hasta Gaeta en cinco días con sus noches, aunque con harto temor de todos por la mucha tempestad. Y por toda aquella tierra se temían de pestilencia; mas él, como desembarcó, comenzó a caminar para Roma. De aquellos que venían en la nave se le juntaron en compañía una madre, con una hija que traía en hábitos de muchacho, y un otro mozo. Estos le seguían, porque también mendicaban. Llegados a una casería, hallaron un grande fuego, y muchos soldados a él, los cuales les dieron de comer, y les daban mucho vino, invitándolos, de manera que parecía que tuviesen intento de escallentalles. Después los apartaron; poniendo la madre y la hija arriba en una cámara, y el pelegrino con el mozo en un establo. Mas cuando vino la media noche, oyó que allá arriba se daban grandes gritos; y, levantándose para ver lo que era, halló la madre y la hija abajo en el patio muy llorosas, lamentándose que las querían forzar.
A él le vino con esto un ímpetu tan grande, que empezó a gritar, diciendo: «¿esto se ha de sufrir?» y semejantes quejas; las cuales decía con tanta eficacia, que quedaron espantados todos los de la casa, sin que ninguno le hiciese mal ninguno. El mozo había ya huído, y todos tres empezaron a caminar así de noche.

39. Y llegados a una cibdad que estaba cerca, la hallaron cerrada; y no pudiendo entrar, pasaron todos tres aquella noche en una iglesia que allí estaba, llovida. A la mañana no les quisieron abrir la cibdad; y por de fuera no hallaban limosna, aunque fueron a un castillo que parecía cerca de alli, en el cual el pelegrino se halló flaco, así del trabajo de la mar, como de lo demás etc. Y no pudiendo más caminar, se quedó allí; y la madre y la hija se fueron hacia Roma. Aquel día salieron de la cibdad mucha gente; y sabiendo que venía allí la señora de la tierra, se le puso delante, diciéndole que de sola flaqueza estaba enfermo; que le pedía le dejase entrar en la cibdad para buscar algún remedio. Ella lo concedió fácilmente. Y empezando a mendicar por la cibdad, halló muchos cuatrines, y rehaciéndose allí dos días, tornó a proseguir su camino, y llegó a Roma el domingo de ramos.

40. Donde todos los que le hablaban, sabiendo que no llevaba dineros para Hierusalem, le empezaron a disuadir la ida, afirmándole con muchas razones que era imposible hallar pasaje sin dineros; mas él tenía una grande certidumbre en su alma, que no podía dubdar, sino que había de hallar modo para ir a Hierusalem. Y habiendo tomado la bendición del papa Adriano sexto, después se partió para Venecia, ocho días o nueve después de pascua de resurrección. Llevaba todavía seis o siete ducados, los cuales le habían dado para el pasaje de Venecia a Hierusalem, y él los había tomado, vencido algo de los temores que le ponían de no pasar de otra manera. Mas dos días después de ser salido de Roma empezó a conozer que aquello había sido la desconfianza que había tenido, y le pesó mucho de haber tomado los ducados, y pensaba si sería bueno dejarlos. Mas al fin se determinó de gastarlos largamente en los que se ofrescían, que ordinariamente eran pobres. Y hízolo de manera, que, cuando después llegó a Venecia, no llevaba más que algunos cuatrines, que aquella noche le fueron necesarios.

41. Todavía por este camino hasta Venecia, por las guardas que eran de pestilencia, dormía por los pórticos; y alguna vez le acaeció, en levantándose a la mañana, topar con un hombre, el cual, en viendo que le vió, con grande espanto se puso a huir, porque paresce que le debía de ver muy descolorido. Caminando ansí llegó a Choza, y con algunos compañeros que se le habían ajuntado supo que no les dejarían entrar en Venecia; y los compañeros determinaron ir a Padua para tomar allí cédula de sanidad, y ansí partió él con ellos; mas no pudo caminar tanto, porque caminaban muy recio. Dejándole, cuasi noche, en un grande campo; en el cual estando, le aparesció Cristo de la manera que le solía aparescer, como arriba hemos dicho, y lo confortó mucho. Y con esta consolación, el otro día a la mañana, sin contrahacer cédula, como (creo) habían hecho sus compañeros, llega a la puerta de Padua y entra, sin que las guardas le demanden nada; y lo mismo le acaeció a la salida; de lo cual se espantaron mucho sus compañeros, que venían de tomar cédula para ir a Venecia, de la cual él no se curó.

42. Y llegados a Venecia venieron las guardas a la barca para examinar a todos, uno por uno, cuantos había en ella; y a él solo dejaron. Manteníase en Venecia mendicando, y dormía en la plaza de San Marcos; mas nunca quiso ir a casa del embajador del emperador, ni hacía diligencia especial para buscar con que pudiese pasar; y tenía una gran certidumbre en su alma, que Dios le había de dar modo para ir a Hierusalem; y esta le confirmaba tanto, que ningunas razones y miedos que le ponían le podían hacer dubdar. Un día le topó un hombre rico español y le preguntó lo que hacía y dónde quería ir; y sabiendo su intención, lo llevó a comer a su casa, y después lo tuvo algunos días hasta que se aparejó la partida.
Tenía el peregrino esta costumbre ya desde Manresa, que, cuando comía con algunos, nunca hablaba en la tabla, si no fuese responder brevemente, mas estaba escuchando lo que se decía, y cogiendo algunas cosas, de las cuales tomase ocasión para hablar de Dios; y, acabada la comida, lo hacía.

43. Y esta fue la causa porque el hombre de bien con toda su casa tanto se aficionaron a él, que le quisieron tener, y esforzaron a estar en ella; y el mismo huésped lo llevó al Duque de Venecia para que le hablase, id est, le hizo dar entrada y audiencia. El Duque, como oyó al peregrino, mandó que le diesen embarcación en la nave de los gobernadores que iban a Cipro. Aunque aquel año eran venidos muchos peregrinos a Hierusalem, los más dellos eran vueltos a sus tierras por el nuevo caso que había acaescido de la tomada de Rodas.
Todavía había trece en la nave pelegrina, que partió primero, y ocho o nueve quedaban para la de los gobernadores; la cual estando para partirse, le viene al nuestro peregrino una grave enfermedad de calenturas; y después de haberle tratado mal algunos días, le dejaron, y la nave se partía el día que él había tomado una purga. Preguntaron los de casa al médico si podría embarcarse para Hierusalem, y el médico dijo que, para allá ser sepultado, bien se podría embarcar; mas él se embarcó y partió aquel día; y vomitó tanto, que se halló muy ligero y fue del todo comenzando a sanar. En esta nave se hacían algunas suciedades y torpezas manifiestas, las cuales él reprehendía con severidad.

44. Los españoles que allí iban le avisaban no lo hiciese, porque trataban los de la nave de dejarlo en alguna ínsula. Mas quiso nuestro Señor que llegaron presto a Cipro, a donde, dejada aquella nave, se fueron por tierra a otro puerto que se dice las Salinas, que estaba diez leguas de allí, y entraron en la nave pelegrina, en la cual tampoco no metió más para su mantenimiento, que la esperanza que llevaba en Dios, como había hecho en la otra. En todo este tiempo le aparescía muchas veces nuestro Señor, el cual le daba mucha consolación y esfuerzo; mas parescíale que vía una cosa redonda y grande, como si fuese de oro, y esto se le representaba después de partidos de Cipro llegaron a Jafa; y caminando para Hierusalem en sus asnillos, como se acostumbra, antes de llegar a Hierusalem dos millas, dijo un español, noble, según parescía, llamado por nombre Diego Manes, con mucha devoción a todos los pelegrinos, que, pues de ahí a poco habían de llegar al lugar de donde se podría ver la santa cibdad, que sería bueno todos se aparejasen en sus consciencias, y que fuesen en silencio.

45. Y paresciendo bien a todos, se emepezó cada uno a recojer; y un poco antes de llegar al lugar donde se veía, se apearon, porque vieron los frailes con la cruz, que los estaban esperando. Y viendo la cibdad tuvo el pelegrino grande consolación; y según los otros decían, fue universal en todos, con una alegría que no parescía natural; y la misma devoción sintió siempre en las visitaciones de los lugares santos. Su firme propósito era quedarse en Hierusalem, visitando siempre aquellos lugares santos; y tambíen tenía propósito, ultra desta devoción, de ayudar las ánimas; y para este efecto traía cartas de encomienda para el guardián, las cuales le dió y le dijo su intención de quedar allí por su devoción; mas no la segunda parte, de querer aprovechar las ánimas, porque esto a ninguno lo decía, y la primera había muchas veces publicado. El guardián le respondió que no veía cómo su quedada pudiese ser, porque la casa estaba en tanta necesidad, que no podía mantener los frailes, y por esa causa estaba determinado de mandar con los pelegrinos algunos a estas partes. Y el peregrino respondió que no quería ninguna cosa de la casa, sino solamente que, cuando algunas veces él viniese a confesarse, le oyesen de confesión. Y con esto el guardián le dijo, que de aquella manera se podría hacer; mas que esperase hasta que viniese el provincial (creo que era el supremo de la orden en aquella tierra), el cual estaba en Belem.

46. Con esta promesa se aseguró el pelegrino, y empezó a escribir cartas para Barcelona para personas espirituales. Teniendo ya escrita una y estando escribiendo la otra, víspera de la partida de los pelegrinos, le vienen a llamar de parte del provincial y del guardián porque había llegado; y el provincial le dice con buenas palabras cómo había sabido su buena intención de quedar en aquellos lugares santos; y que había bien pensado en la cosa; y que, por la experiencia que tenía de otros, juzgaba que no convenía. Porque muchos habían tenido aquel deseo, y quién había sido preso, quién muerto; y que después la religión quedaba obligada a rescatar los presos; y por tanto él se aparejase de ir el otro día con los pelegrinos. El respondió a esto: que él tenía este propósito muy firme, y que juzgaba por ninguna cosa dejarlo de poner en obra; dando honestamente a entender que, aunque al provincial no le paresciese, si no fuese cosa que le obligase a pecado, que él no dejaría su propósito por ningún temor. A esto dijo el provincial que ellos tenían autoridad de la Sede apostólica para hacer ir de allí, o quedar allí, quien les paresciese, y para poder descomulgar a quien no les quisiese obedescer, y que en este caso ellos juzgaban que él no debía de quedar etc.

47. Y queriéndole demostrar las bulas, por las cuales le podían descomulgar, él dijo que no era menester verlas; que él creía a sus Reverencias; y pues que ansí juzgaban con la autoridad que tenían, que él les obedescería. Y acabado esto, volviendo donde antes estaba, le vino grande deseo de tornar a visitar el monte Olivete antes que se partiese, ya que no era voluntad de nuestro Señor que él se quedase en aquellos santos lugares. En el monte Olivete está una piedra, de la cual subió nuestro Señor a los cielos, y se ven aún agora las pisadas impresas; y esto era lo que él quería tornar a ver. Y así, sin decir ninguna cosa ni tomar guía (porque los que van sin Turco por guía corren grande peligro), se descabulló de los otros, y se fue solo al monte Olivete. Y no lo querían dejar entrar las guardas. Les dió un cuchillo de las escrivanías que llevaba; y después de haber hecho su oración con harta consolación, le vino deseo de ir a Betphage; y estando allá, se tornó a acordar que no había bien mirado en el monte Olivete a qué parte estaba el pie derecho, o a qué parte el esquierdo; y tornando allá creo que dió las tijeras a las guardas para que le dejasen entrar.

48. Cuando en el monasterio se supo que él era partido así sin guía, los frailes hicieron diligencias para buscarle; y así, descendiendo él del monte Olivete, topó con un cristiano de la cintura, que sirvía en el monasterio, el cual con un grande bastón y con muestra de grande enojo hacía señas de darle. Y llegando a él trabóle reciamente del brazo, y él se dejó fácilmente llevar. Mas el buen hombre nunca le desasió. Yendo por este camino así asido del cristiano de la cintura, tuvo de nuestro Señor grande consolación, que le parescía que vía Cristo sobre él siempre. Y esto, hasta que allegó al monasterio, duró siempre en grande abundancia.


Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III


Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

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Ser llamados por Dios

P. Adolfo Franco, S.J.

Mateo 20, 1-16

Cómo duele ver la mezquindad humana frente a la ilimitada generosidad de Dios. Y ver la envidia humana ante la bondad trasparente del Señor


El Evangelio de San Mateo nos narra la parábola de los distintos obreros contratados para trabajar en una viña. Esta parábola concluye con dos lecciones: La generosidad de Dios en el reparto de sus dones en contraste con la envidia humana, y la paradoja de “los últimos serán los primeros”.

Lo primero que se debe considerar en esta parábola es la sucesión de obreros contratados a trabajar en distintas horas del día. Es una indicación de la búsqueda incesante de Dios: Dios sale al mundo y busca a los hombres en todo momento, y no se cansa de pasar y volver a pasar, hasta que logra invitar a todos a trabajar en su Reino, a aceptar su mensaje. No pasa una vez, sino que vuelve a pasar y a repetir su visita. Es una manifestación de la bondad de Dios que quiere llamar a todos. Ser llamados por Dios, ser buscados por Dios, ser importantes para Dios: eso quiere enseñarnos el Señor.

La historia de cada uno es diferente, hay quienes fueron encontrados por el Señor al comienzo de la vida, y respondieron a la llamada, otros responden a Dios más adelante, en la juventud, o en la madurez, o en la vejez, o en la ancianidad. Dios pasa y vuelve a pasar, porque quiere a todos en su Reino (en el trabajo de su viña, como dice esta parábola).

Esto lo apreciamos incluso en la historia de los Santos. Algunos desde su más tierna infancia se entregaron a Dios en forma absoluta: es el caso de San Luis Gonzaga, por ejemplo. Otros tardaron mucho tiempo de su vida en aceptar a Dios y dedicarse a El por entero, como San Pablo, San Agustín, San Ignacio de Loyola.

Parecería que los que han dedicado más tiempo de su vida a Dios, merecerían una mayor recompensa; pensamos así porque nosotros, que nos guiamos con criterios muy humanos, incluso en las cosas de Dios, pretendemos privilegios, queremos establecer escala de méritos. Hay quienes se consideran dueños de la situación por haber llegado primero.

Y esto sucede porque no nos damos cuenta de lo gratuito que es el amor de Dios. Todo lo que tenemos lo hemos recibido, y si lo consideramos así, no nos sentiremos dueños de nada. Nuestro privilegio único es haber sido llamados por Dios. Y considerarnos por eso dueños de la situación es pecar de ingratitud, y de orgullo. ¿Tenemos derecho a sentirnos por encima de nadie, por el hecho de que Dios en su infinita generosidad haya querido depositar en nosotros su amor?

Porque de eso se trata, del amor de Dios: el ir a trabajar a su viña, es trabajar con El, dedicarnos a El. Entregarle nuestra vida y nuestras actividades. Y el premio es El mismo ¿Puede alguien quejarse de que Dios se entregue a otros a los que llamó un poco más tarde? Si frente al denario todos nos sintiéramos que se nos da gratuitamente, no tendríamos reclamos, y más bien sentiríamos un gran agradecimiento, deberíamos alegrarnos de que alguien, que fue llamado al final, también haya recibido la totalidad del denario, o sea a Dios mismo.

Pero no podemos con nuestra envidia y mezquindad, que denota el espíritu tan pobre que tenemos. Y la mayor mezquindad de espíritu es convertir el amor (lo más gratuito que se da y se recibe) en mercancía que se compra y se vende, que se mide, y que se reclama. Y justo, por el hecho de haber sido amado, mirar con superioridad a otros (decir yo merezco más, yo soy más), es no haber entendido el amor.

Ya hay en la Biblia varios ejemplos de estos; los que quieren tener más derechos por haber llegado antes: El más conocido es el de los dos apóstoles (Santiago y Juan) que pretenden adelantarse a los demás y piden los dos puestos de privilegio en el Reino de Jesús. Son los que quieren ser más que los otros, ganarles la partida. Y Jesús vuelve a repetir, a estos apóstoles y a todos sus seguidores, la misma lección: el que quiera ser el primero, que sea el servidor de todos.




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Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.



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Homilía - Vayan ustedes también a mi viña que les pagaré lo debido y más - Domingo 25 TO (A)

P. José Ramón Martínez Galdeano, S.J.

Lecturas: Is 55,6-9; S 144; Flp 1,20-24,27; Mt 20, 1-16

El evangelio de hoy trata de un aspecto de la revelación, que no nos resulta fácil de comprender ni de aceptar. Un exegeta de calidad dice que esta perícopa es de las que más errores padece en su interpretación. No es la primera vez que les voy a hablar del tema. Vuelvo a procurar hacerlo con la mayor claridad, pues es fundamental en la vida cristiana.

La viña representa a la Iglesia. El dueño es Dios Padre. El capataz es Jesús. Los trabajadores son los hombres. El salario de un denario por el trabajo de un día era el salario diario normal. Representa la retribución al final de la vida que recibiremos en el cielo por haber vivido cristianamente y además otras gracias que Dios puede comunicarnos en esta vida, como explicaré. El trabajo representa el esfuerzo necesario que debemos realizar todos y cada uno para que la viña, la Iglesia, produzca los frutos esperados por el Señor: nuestra propia salvación eterna, el crecimiento en las virtudes y las buenas obras.


La primera lección es que nadie puede ir a la viña si el dueño no le invita. Es la primera verdad fundamental: sólo por una invitación de Dios se puede entrar en la Iglesia. Es normal el error de creernos que nosotros nos bastamos para adquirir las virtudes y evitar el pecado. Pero no es cierto. La fe (y con ella las virtudes teologales, que las da Dios) son don de Dios y no se adquieren sino porque Dios las da gratuitamente.


Quien fue bautizado apenas nacido recibió esta gracia a primera hora sin ninguna aceptación consciente y piensa que es algo natural, pero no es así. Lo sabemos por la Iglesia, que conserva la ciencia de la revelación que Dios nos ha manifestado. En el orden sobrenatural todos los hombres nacen sin gracia, privados de ser hijos de Dios, porque nuestros primeros padres con su pecado perdieron el privilegio para sí y para todos sus descendientes. El camino de nuestra salvación tiene su comienzo en una acción de Dios, sin que ninguno de nosotros haya hecho antes nada que la provoque. Este es el caso del bautismo de los niños, que recién reciben en él el don del Espíritu Santo, la gracia santificante, que es participación en la vida divina de Cristo resucitado, que nos une a él como miembros a su cabeza, de donde procede la nueva vida divina, que hace hijos adoptivos pero verdaderos de Dios. Debemos dar gracias a Dios por ello, por ejemplo cuando nos santiguamos o usamos el agua bendita, recordatorio del bautismo. Los que crecieron sin el bautismo, entrarán en la Iglesia cuando se conviertan y así ellos también por el bautismo entran en la Iglesia, la viña del Señor. Lo mismo la oveja perdida, que dejó la viña, no podrá volver si no llega a sus oídos la invitación del buen pastor. Es de fe que para que un infiel y un pecador se conviertan es necesario que Dios le salga al encuentro, le llame, le invite, le anime a entrar o a volver.


Pero además la realidad supera los símbolos de la parábola. Dios nos ha revelado que, aun estando en gracia de Dios, para perseverar y para realizar cualquier obra buena sobrenaturalmente meritoria es necesario que Dios actúe en el entendimiento y en la voluntad antes, en y concluyendo: “Sin Cristo no podemos hacer nada” (Jn 15,5).


De aquí la importancia de la oración para progresar en las virtudes y superar los propios defectos morales. Cuando un vicio o un defecto moral persevera, a pesar de las confesiones frecuentes, conviene reflexionar si se pide al Señor la gracia en la oración y se acompaña también con el esfuerzo personal. Ambas cosas son necesarias. El mejor carro no avanza un metro si no tiene combustible o no hay chofer. El combustible en nuestro caso es la gracia de Dios, que nos la da en la oración, y el piloto es cada uno, que debe colaborar siguiendo la voz de la gracia.


Pero el dueño de la viña no pierde el tiempo. Tiene más interés en llamar nuevos operarios que el que puedan tener ellos mismos. Dios llama a todos en algún momento de su vida, “porque Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”. Dios puede invitar a la conversión mientras alguien, por pecador que sea, alienta todavía en este mundo. De aquí la importancia de orar sin descanso por los pecadores y los moribundos. Quienes tengan un ser querido alejado de Dios, oren sin descanso por su conversión, ofrezcan sacrificios. Conseguirán esa gracia.

Al
final del día el dueño ordenó al capataz pagar a todos lo mismo. Protestaron los contratados desde el comienzo del día. El señor les respondió que no tenían derecho a más; por un denario diario los contrató y un denario cobraban. Creo que muchos hubiéramos reclamado como ellos. Pero el dato enseña algo importante. De hecho Dios nos invita a trabajar en su viña no una sola vez, sino muchas veces, se puede afirmar que muy repetidamente. Cada vez que tenemos una inspiración o un deseo de ser mejores seguidores de Cristo, es que Dios nos está invitando. Tal vez antes no respondimos o lo hicimos perezosamente; pero Dios en poco tiempo, en un instante, puede volver a llamarnos y aun darnos una gracia mayor que nos haga dar un salto de calidad en nuestra fe, esperanza y caridad, en el modo como le servimos, en nuestro caminar a la santidad. Al buen ladrón le aseguró el paraíso el mismo viernes santo. De San Pablo a Ananías, que se negaba a bautizarlo dada su historia persecutoria, se le dijo que no temiera porque “aquel hombre era un vaso elegido por el Señor” (Hch 9,15). ¡Cuántos santos y santas se convirtieron en edad avanzada y llegaron a gran santidad! Nadie ponga límites a Dios. Lo que importa es dejarse llevar por su gracia, respondiendo cada vez mejor a sus inspiraciones. Confiemos siempre en esta posibilidad, es confiar en Dios.




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Autobiografía de San Ignacio - Capítulo III

Texto recogido por el P. Luis Gonçalves da Camara entre 1553 y 1555


Capítulo III


19. Y él demandaba en Manresa limosna cada día. No comía carne, ni bebía vino, aunque se lo diesen. Los domingos no ayunaba, y si le daban un poco de vino, lo bebía. Y porque
había sido muy curioso de curar el cabello, que en aquel tiempo se acostumbraba, y él lo tenía bueno, se determinó dejarlo andar así, según su naturaleza, sin peinarlo ni cortarlo, ni cobrirlo con alguna cosa de noche ni de día. Y por la misma causa dejaba crecer las uñas de los pies y de las manos, porque también en esto había sido curioso. Estando en este hospital le acaeció muchas veces en día claro veer una cosa en el aire junto de sí, la cual le daba
mucha consolación, porque era muy hermosa en grande manera. No devisaba bien la especie de qué cosa era, mas en alguna manera le parecía que tenía forma de serpiente, y tenía muchas cosas que resplandecían como ojos, aunque no lo eran. El se deleitaba mucho
y consolaba en ver esta cosa; y cuanto más veces la veía, tanto más crecía la consolación; y
cuando aquella cosa le desaparecía, le desplacía dello.

20. Hasta este tiempo siempre había perseverado cuasi en un mesmo estado interior con una igualdad grande de alegría, sin tener ningún conocimiento de cosas interiores espirituales. Aquestos días que duraba aquella visión, o algún poco antes que comenzase (porque ella duró muchos días), le vino un pensamiento recio que le molestó, representándosele la dificultad de su vida, como que si le dijeran dentro del ánima: «¿y cómo podrás tu sufrir esta vida 70 años que has de vivir?» mas a esto le respondió también interiormente con grande fuerza (sintiendo que era del enemigo): «¡ o miserable ! ¿puédesme tú prometer una hora de vida?» y ansí venció la tentación y quedó quieto. Y esta fue la primera tentación que le vino después de lo arriba dicho. Y fue esto entrando en una iglesia, en la cual oía cada día la misa mayor y las vísperas y completas, todo cantado, sintiendo en ello grande consolación; y ordinariamente leía a la misa la Pasión, procediendo siempre en su igualdad.

21. Mas luego después de la susodicha tentación empezó a tener grandes variedades en su alma, hallándose unas veces tan desabrido, que ni hallaba gusto en el rezar, ni en el oír la misa, ni en otra oración ninguna que hiciese; y otras veces viniéndole tanto al contrario desto, y tan súbitamente, que parecía habérsele quitado la tristeza y desolación, como quien quita una capa de los hombros a uno. Y aquí se empezó a espantar destas variedades, que nunca antes había probado, y a decir consigo: «¿qué nueva vida es esta, que agora comenzamos?» en este tiempo conversaba todavía algunas veces con personas espirituales, las cuales le tenían crédito y deseaban conversarle; porque, aunque no tenía conocimiento de cosas espirituales, todavía en su hablar mostraba mucho hervor y mucha voluntad de ir adelante en el servicio de Dios. Había en Manresa en aquel tiempo una muger de muchos días y muy antigua también en ser sierva de Dios, y conocida por tal en muchas partes de España; tanto, que el Rey católico la había llamado una vez para comunicalle algunas cosas. Esta muger, tratando un día con el nuevo soldado de Cristo, le dijo: «o ! plega a mi Señor Jesu Cristo que os quiera aparecer un día». Mas él espantóse desto, tomando la cosa ansí a la grosa; ¿cómo me ha a mí de aparecer Jesu Cristo?. Perseveraba siempre en sus sólitas confesiones y comuniones cada domingo.

22. Mas en esto vino a tener muchos trabajos de escrúpulos. Porque, aunque la confesión general, que había hecho en Monserrate, había sido con asaz diligencia, y toda por escrito, como está dicho, todavía le parescía a las veces que algunas cosas no había confesado, y esto le daba mucha aflicción; porque, aunque confesaba aquello, no quedaba satisfecho. Y así empezó a buscar algunos hombres espirituales, que le remediasen destos escrúpulos; mas ninguna cosa le ayudaba. Y en fin un doctor de la Seo, hombre muy espiritual, que allí predicaba, le dijo un día en la confesión, que escribiese todo lo que se podia acordar.
Hízolo así; y después de confesado, todavía le tornaban los escrúpulos, adelgazándose cada vez las cosas, de modo que él se hallaba muy atribulado; y aunque casi conocía que aquellos escrúpulos le hacían mucho daño, que sería bueno quitarse dellos, mas no lo podía acabar consigo. Pensaba algunas veces que le sería remedio mandarle su confesor en nombre de Jesu Cristo que no confesase ninguna de las cosas pasadas, y así deseaba que el confesor se lo mandase, mas no tenía osadía para decírselo al confesor.

23. Mas, sin que él se lo dijese, el confesor vino a mandarle que no confesase ninguna cosa de las pasadas, si no fuese alguna cosa tan clara. Mas como él tenía todas aquellas cosas por muy claras, no aprovechaba nada este mandamiento, y así siempre quedaba con trabajo. A este tiempo estaba el dicho en una camarilla, que le habían dado los dominicanos en su monasterio, y perseveraba en sus siete horas de oración de rodillas, levantándose a media noche continuamente, y en todos los más ejercicios ya dichos; mas en todos ellos no hallaba ningún remedio para sus escrúpulos, siendo pasados muchos meses que le atormentaban; y una vez, de muy atribulado dellos, se puso en oración, con el fervor de la cual comenzó a dar gritos a Dios vocalmente, diciendo: «socórreme, Señor, que no hallo ningún remedio en los hombres, ni en ninguna criatura; que si yo pensase de poderlo hallar, ningún trabajo me sería grande. Muéstrame tú, Señor, dónde lo halle; que aunque sea menester ir en pos de un perrillo para que me dé el remedio, yo lo haré».

24. Estando en estos pensamientos, le venían muchas veces tentaciones con grande ímpetu para echarse de un agujero grande que aquella su cámara tenía, y estaba junto del lugar donde hacía oración. Mas conociendo que era pecado matarse, tornaba a gritar: «Señor, no haré cosa que te ofenda»; replicando estas palabras, así como las primeras, muchas veces.
Y así le vino al pensamiento la historia de un santo, el cual, para alcanzar de Dios una cosa que mucho deseaba, estuvo sin comer muchos días hasta que la alcanzó. Y estando pensando en esto un buen rato, al fin se determinó de hacello, diciendo consigo mismo que ni comería ni bebería hasta que Dios le proveyese o que se viese ya del todo cercana la muerte; porque si le acaeciese verse in extremis, de modo que, si no comiese, se hubiese de morir luego, entonces determinaba de pedir pan y comer (cuasi vero lo pudiera él en aquel extremo pedir, ni comer).

25. Esto acaeció un domingo después de haberse comulgado; y toda la semana perseveró sin meter en la boca ninguna cosa, no dejando de hacer los sólitos ejercicios, etiam de ir a los oficios divinos, y de hacer su oración de rodillas, etiam a media noche, etc. Mas venido el otro domingo, que era menester ir a confesarse, como a su confesor solía decir lo que hacía muy menudamente, le dijo también cómo en aquella semana no había comido nada.
El confesor le mandó que rompiese aquella abstinencia; y aunque él se hallaba con fuerzas todavía obedesció al confesor, y se halló aquel día y el otro libre de los escrúpulos; mas el tercero día, que era el martes, estando en oración, se comenzó acordar de los pecados; y así como una cosa que se iba enhilando, iba pensando de pecado en pecado del tiempo pasado, pareciéndole que era obligado otra vez a confesallos. Mas en la fin destos pensamientos le vinieron unos desgustos de la vida que hacía, con algunos ímpetus de dejalla; y con esto quiso el Señor que despertó como de sueño. Y como ya tenía alguna experiencia de la diversidad de espíritus con las liciones que Dios le había dado, empezó a mirar por los medios con que aquel espíritu era venido, y así se determinó con grande claridad de no confesar más ninguna cosa de las pasadas; y así de aquel día adelante quedó libre de aquellos escrúpulos, teniendo por cierto que nuestro Señor le había querido librar por su misericordia.

26. Ultra de sus siete horas de oración, se ocupaba en ayudar algunas almas, que allí le venían a buscar, en cosas espirituales, y todo lo más del día que le vacaba, daba a pensar en cosas de Dios, de lo que había aquel día meditado o leído. Mas cuando se iba acostar, muchas veces le venían grandes noticias, grandes consolaciones espirituales, de modo que le hacían perder mucho del tiempo que él tenía destinado para dormir, que no era mucho; y mirando él algunas veces por esto, vino a pensar consigo que tenía tanto tiempo determinado para tratar con Dios, y después todo el resto del día; y por aquí empezó a dubdar si venían de buen espíritu aquellas noticias, y vino a concluir consigo que era mejor dejallas, y dormir el tiempo destinado, y lo hizo así.

27. Y perseverando en la abstinencia de no comer carne, y estando firme en ella, que por ningún modo pensaba mudarse, un día a la mañana, cuando fue levantado, se le representó delante carne para comer, como que la viese con ojos corporales, sin haber precedido ningún deseo della; y le vino también juntamente un grande asenso de la voluntad para que de allí adelante la comiese; y aunque se acordaba de su propósito de antes, no podía dudar en ello, sino determinarse que debía comer carne. Y contándolo después a su confesor, el confesor le decía que mirase por ventura si era aquello tentación; mas él, examinándolo bien, nunca pudo dudar dello. En este tiempo le trataba Dios de la misma manera que trata un maestro de escuela a un niño, enseñandole; y ora esto fuese por su rudeza y grueso ingenio, o porque no tenía quien le enseñase, o por la firme voluntad que el mismo Dios le había dado para servirle, claramente él juzgaba y siempre ha juzgado que Dios le trataba desta manera; antes si dudase en esto, pensaría ofender a su divina majestad: y algo desto se puede ver por los cinco puntos siguientes.

28. Primero. Tenía mucha devoción a la santísima Trinidad, y así hacía cada día oración a las tres personas distintamente. Y haciendo también a la santísima Trinidad, le venía un pensamiento, que cómo hacía 4 oraciones a la Trinidad? mas este pensamiento, le daba poco o ningún trabajo, como cosa de poca importancia. Y estando un día rezando en las gradas del mesmo monasterio las Horas de nuestra Señora, se le empezó a elevar el entendimiento, como que vía la santísima Trinidad en figura de tres teclas, y esto con tantas lágrimas y tantos sollozos, que no se podía valer. Y yendo aquella mañana en una procesión, que de allí salía, nunca pudo retener las lágrimas hasta el comer; ni después de comer podía dejar de hablar sino en la santísima Trinidad; y esto con muchas comparaciones y muy diversas, y con mucho gozo y consolación; de modo que toda su vida le ha quedado esta impresión de sentir grande devoción haciendo oración a la santísima Trinidad.

29. 2º. Una vez se le representó en el entendimiento con grande alegría espiritual el modo con que Dios había criado el mundo, que le parecía ver una cosa blanca, de la cual salían algunos rayos, y que della hacía Dios lumbre. Mas estas cosas ni las sabía explicar, ni se acordaba del todo bien de aquellas noticias espirituales, que en aquellos tiempos le imprimía Dios en el alma.
3º. En la misma Manresa, a donde estuvo cuasi un año, después que empezó a ser consolado de Dios y vió el fructo que hacía en las almas tratándolas, dejó aquellos extremos que de antes tenía; ya se cortaba las uñas y cabellos. Así que, estando en este pueblo en la iglesia del dicho monasterio oyendo misa un día, y alzándose el corpus Domini, vió con los ojos interiores unos como rayos blancos que venían de arriba; y aunque esto después de tanto tiempo no lo puede bien explicar, todavía lo que él vió con el entendimiento claramente fue ver cómo estaba en aquel santísimo sacramento Jesu Cristo nuestro Señor.
4º. Muchas veces y por mucho tiempo, estando en oración, veía con los ojos interiores la humanidad de Cristo, y la figura, que le parecía era como un cuerpo blanco, no muy grande ni muy pequeño, mas no veía ninguna distinción de miembros. Esto vió en Manresa muchas veces: si dijese veinte o cuarenta, no se atrevería a juzgar que era mentira.
Otra vez lo ha visto estando en Hierusalem, y otra vez caminando junto a Padua. A nuestra Señora también ha visto en símil forma, sin distinguir las partes. Estas cosas que ha visto le confirmaron entonces, y le dieron tanta confirmación siempre de la fe, que muchas veces ha pensado consigo: si no huviese Escriptura que nos enseñase estas cosas de la fe, él se determinaría a morir por ellas, solamente por lo que ha visto.

30. 5º. Una vez iba por su devoción a una iglesia, que estaba poco más de una milla de Manresa, que creo yo que se llama sant Pablo, y el camino va junto al río; y yendo así en sus devociones, se sentó un poco con la cara hacia el río, el cual iba hondo. Y estando allí sentado se le empezaron abrir los ojos del entendimiento; y no que viese alguna visión, sino entendiendo y conociendo muchas cosas, tanto de cosas espirituales, como de cosas de la fe y de letras; y esto con una ilustración tan grande, que le parecían todas las cosas nuevas. Y no se puede declarar los particulares que entendió entonces, aunque fueron muchos, sino que recibió una grande claridad en el entendimiento; de manera que en todo el discurso de su vida, hasta pasados sesenta y dos años, coligiendo todas cuantas ayudas haya tenido de Dios, y todas cuantas cosas ha sabido, aunque las ayunte todas en uno, no le parece haber alcanzado tanto, como de aquella vez sola. Y esto fue en tanta manera de quedar con el entendimiento ilustrado, que le parescía como si fuese otro hombre y tuviese otro intelecto, que tenía antes.

31. Y después que esto duró un buen rato, se fue a hincar de rodillas a una cruz, que estaba allí cerca, a dar gracias a Dios, y allí le apareció aquella visión que muchas veces le aparecía y nunca la había conocido, es a saber, aquella cosa que arriba se dijo, que le parecía muy hermosa, con muchos ojos. Mas bien vió, estando delante de la cruz, que no tenía aquella cosa tan hermosa color como solía; y tuvo un muy claro conoscimiento, con grande asenso de la voluntad, que aquel era el demonio; y así después muchas veces por mucho tiempo le solía aparecer, y él a modo de menosprecio lo desechaba con un bordón que solía traer en la mano.

32. Estando enfermo una vez en Manresa, llegó de una fiebre muy recia a punto de muerte, que claramente juzgaba que el ánima se le había de salir luego. Y en esto le venía un pensamiento que le decía que era justo, con el cual tomaba tanto trabajo, que no hacía sino repugnarle y poner sus pecados delante; y con este pensamiento tenía más trabajo que con la misma febre; mas no podía vencer el tal pensamiento por mucho que trabajaba por vencerle. Mas aliviado un poco de la fiebre, ya no estaba en aquel extremo de expirar, y empezó a dar grandes gritos a unas señoras, que eran allí venidas por visitalle, que por amor de Dios, cuando otra vez le viesen en punto de muerte, que le gritasen a grandes voces, diciéndole pecador, y que se acordase de las ofensas que había hecho a Dios.

33. Otra vez, veniendo de Valencia para Italia por mar con mucha tempestad, se le quebró el timón a la nave, y la cosa vino a términos que, a su juicio y de muchos que venían en la nave, naturalmente no se podría huir de la muerte. En este tiempo, examinándose bien, y preparándose para morir, no podía tener temor de sus pecados, ni de ser condenado; mas tenía grande confusión y dolor, por juzgar que no había empleado bien los dones y gracias que Dios Nuestro Señor le había comunicado. Otra vez el año de 50 estuvo muy malo de una muy recia enfermedad que a juicio suyo y aun de muchos, se tenía por la última. En este tiempo pensando en la muerte tenía tanta alegría y tanta consolación espiritual en haber de morir, que se derritía todo en lágrimas; y esto vino a ser tan continuo, que muchas veces dejaba de pensar en la muerte, por no tener tanto de aquella consolación.

34. Veniendo el invierno, se infermó de una enfermedad muy recia, y para curarle le ha puesto la cibdad en una casa del padre de un Ferrera, que después ha sido criado de Baltasar de Faria; y allí era curado con mucha diligencia; y por la devoción que ya tenían con él muchas señoras principales, le venían a velar de noche. Y rehaciéndose desta enfermedad, quedó todavía muy debilitado y con frequente dolor de estómago. Y así por estas causas, como por ser el invierno muy frío, le hicieron que se vistiese y calzase y cubriese la cabeza; y así le hicieron tomar dos ropillas pardillas de paño muy grueso, y un bonete de lo mismo, como media gorra. Y a este tiempo había muchos días que él era muy ávido de platicar de cosas espirituales, y de hallar personas que fuesen capaces dellas. Ibase allegando el tiempo que él tenía pensado para partirse para Hierusalem.

35. Y así al principio del año de 23 se partió para Barcelona para embarcarse. Y aunque se le ofrecían algunas compañías, no quiso ir sino solo; que toda su cosa era tener a solo Dios por refugio. Y así un día a unos que le mucho instaban, porque no sabía lengua italiana ni latina, para que tomase una compañía, diciéndole quánto le ayudaría, y loándosela mucho, él dijo que, aunque fuese hijo o hermano del duque de Cardona, no iría en su compañía; porque él deseaba tener tres virtudes: caridad y fe y esperanza; y llevando un compañero, cuando tuviese hambre esperaría ayuda dél; y cuando cayese, que le ayudaría a levantar; y así también se confiara dél y le ternía afición por estos respectos; y que esta confianza y afición y esperanza la quería tener en solo Dios. Y esto, que decía desta manera, lo sentía así en su corazón. Y con estos pensamientos él tenía deseos de embarcarse, no solamente solo, mas sin ninguna provisión. Y empezando a negociar la embarcación, alcanzó del maestro de la nave que le llevase de valde, pues que no tenía dineros, mas con tal condición, que había de meter en la nave algún biscocho para mantenerse, y que de otra manera de ningún modo del mundo le recibirían.

36. El cual biscocho queriendo negociar, le vinieron grandes escrúpulos: ¿esta es la esperanza y la fe que tu tenías en Dios, que no te faltaría? etc. Y esto con tanta eficacia, que le daba gran trabajo. Y al fin, no sabiendo qué hacerse, porque dentrambas partes veía razones probables, se determinó de ponerse en manos de su confesor; y así le declaró quánto deseaba seguir la perfección, y lo que más fuese gloria de Dios, y las causas que le hacían dubdar si debría llevar mantenimiento. El confesor se resolvió que pidiese lo necesario y que lo llevase consigo; y pidiéndolo a una señora, ella le demandó para dónde se quería embarcar. El estuvo dudando un poco si se lo diría; y a la fin no se atrevió a decirle más, sino que venía a Italia y a Roma. Y ella, como espantada, dijo: «¿a Roma queréis ir? pues los que van allá, no sé cómo vienen»: (queriendo decir que se aprovechaban en Roma poco de cosas de espíritu). Y la causa por que él no osó decir que iba a Hierusalem fue por temor de la vanagloria; el cual temor tanto le afligía, que nunca osaba decir de qué tierra ni de qué casa era. Al fin, habido el biscocho, se embarcó; mas hallándose en la playa con cinco o seis blancas, de las que le habían dado pidiendo por las puertas (porque desta manera solía vivir), las dejó en un banco que halló allí junto a la playa.

37. Y se embarcó, habiendo estado en Barcelona poco más de veinte días. Estando todavía aún en Barcelona antes que se embarcase, según su costumbre, buscaba todas las personas espirituales, aunque estuviesen en hermitas lejos de la cibdad, para tratar con ellas. Mas ni en Barcelona ni en Manresa, por todo el tiempo que allí estuvo, pudo hallar personas, que tanto le ayudasen como él deseaba; solamente en Manresa aquella muger, de que arriba está dicho, que le dijera que rogaba a Dios le aparesciese Jesu Cristo: esta sola le parescía que entraba más en las cosas espirituales. Y así, después de partido de Barcelona, perdió totalmente esta ansia de buscar personas espirituales.

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Capítulo I

Capítulo II

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI
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Oraciones a la Virgen de la Rosa Mística


ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA ROSA MÍSTICA

María, unimos nuestro sí con el tuyo, reina en nuestros corazones Madre de Dios y Madre nuestra. Permítenos reparar con nuestra vida por tantas ofensas cometidas contra tu Inmaculado Corazón.

Virgen Inmaculada, Rosa Mística, en honor de tu Divino Hijo nos postramos delante de ti, implorando la misericordia de Dios. No por nuestros méritos, sino por la bondad de tu corazón maternal concédenos ayuda y gracia con la seguridad de escucharnos.
Dios te salve...

Rosa Mística, Madre de Jesús, Reina del Santo Rosario y Madre de la Iglesia - del Cuerpo Místico de Cristo - Te pedimos concedas al mundo, rasgado por la discordia, la unidad y la paz y todas aquellas gracias que puedan cambiar los corazones de todos tus hijos.

Dios te salve...

Rosa Mística, Reina de los Apóstoles, haz que, alrededor de los altares eucarísticos, surjan muchas vocaciones sacerdotales y religiosas para difundir con la santidad de su vida y con el celo apostólico, el Reino de tu Hijo Jesús por todo el mundo. Derrama sobre nosotros tus gracias celestiales.

Dios te salve...

Dios te salve, Reina...

Rosa Mística, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.


PLEGARIA A LA VIRGEN DE LA ROSA MISTICA

Oh María, Rosa Mística, Madre de Jesús y también Madre Nuestra. Tú eres Nuestra esperanza, fortaleza y consuelo. Danos desde el cielo, tu maternal bendición, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén.

Dios Te Salve......

Virgen Inmaculada, Rosa Mística, en honor de tu Divino Hijo nos postramos delante de ti, implorando la misericordia de Dios. No por nuestros méritos sino por la bondad de tu corazón maternal, concédenos ayuda y gracia con la seguridad de escucharnos.

Dios Te salve....

Rosa Mística, Madre de Jesús, Reina del Santo Rosario y Madre de la iglesia del Cuerpo Místico de Cristo, te pedimos que concedas al mundo, rasgado por las discordias, la unidad y la paz y todas aquellas gracias que puedan cambiar los corazones de todos tus hijos.

Dios Te Salve....

Rosa Mística, Reina de los Apóstoles, has que alrededor de los altares eucarísticos, surjan muchas vocaciones sacerdotales y religiosas para difundir con la santidad de su vida y con celo apostólico el Reino de tu hijo Jesús por todo el mundo. Derrama ¡Oh Madre! sobre nosotros, tus gracias celestiales.

Dios Te Salve....

Dios Te Salve, Reina y Madre... Rosa Mística, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.


ROSARIO DE LAS LÁGRIMAS

Oración Inicial

Jesús crucificado, postrados a tus pies, te ofrecemos las "Lagrimas de Sangre" de aquella que te acompaño con tierno amor y compasión en tu vía-crucis. Concédenos la gracia, ¡Oh buen Maestro!, de tomar a pecho las enseñanzas contenidas en las "Lagrimas de Sangre" de tu Santísima Madre, para cumplir tu voluntad de tal manera que un día seamos dignos de alabarte y glorificarte por toda la eternidad. Amen.


Se rezan 7 misterios así:

En lugar del Padre Nuestro:
V Oh Jesús mío, mira las Lágrimas de Sangre de aquella que te tenía el amor más grande en la Tierra.
R: Y te ama con el amor más fervoroso en el cielo.

En lugar de las Ave Marías, se dice 7 veces:
V: Oh Jesús escucha nuestros ruegos.
R: Por las “Lágrimas de Sangre" de tu Santísima Madre.
No hay gloria.


Al finalizar el Rosario se repite 3 veces la oración que va en lugar del Padre Nuestro

Oración Final

Oh María, Madre del Amor, de los Dolores y de Misericordia, te suplicamos reúne tus ruegos con los nuestros para que Jesús, a quien nos dirigimos en el nombre de tus " Lágrimas de Sangre" maternas, escuche nuestras Súplicas concediéndonos con las gracias que te pedimos la corona de la vida eterna, Amén.
Tus "Lágrimas de Sangre", Oh Madre Dolorosa, destruyan el reino del infierno. Por tu Divina mansedumbre, Oh encadenado Jesús guarda al mundo de los horrores amenazantes, Amen.

Virgen de la Rosa Mística

La devoción a la Rosa Mística desde el siglo V

La Rosa simboliza desde antiguo misterio. En la catacumba de San Calixto (siglo III) los cristianos dibujaron rosas como signo del paraíso. Cipriano de Cartago escribe que es signo del martirio. En el siglo V ya la rosa era signo metafórico de la Virgen María. Edulio Caelio fue el primero en llamar a María ««rosa entre espinas»». Cuatro siglos después el monje Teofanes Graptos usa el mismo símil refiriéndose a la pureza de María y a la fragancia de su gracia. Para Tertuliano y S. Ambrosio la raíz representa la genealogía de David; el brote es María y la flor, rosa, es Cristo. (Rosa de Sarón). Desde el medioevo se refiere al texto de Isaías: ««saldrá un vástago del tronco de Jesé y un retoño de sus raíces brotará" como referente a María y Jesús. También, del libro de Sabiduría: "He crecido como una palma de Engadi como un rosal en Jericó". Como hemos visto la veneración a la Rosa Mística se remonta a los primeros siglos del cristianismo. Vemos también en el himno “Akathistos Paraclisis” de las iglesias del Oriente, el cual es una especie de rosario cantado, la invocación: “María, Tú, Rosa Mística, de la cual salió Cristo como milagroso perfume.” Podemos ver también como en las Letanías Lauteranas (1587), en honor a la Santísima Virgen, ya traen el título de María Rosa Mística. Desde el año 1738, en la diócesis de Speyer en Alemania, en el Santuario de Rosenberg, se venera la milagrosa imagen de la “Rosa Mística.” En el pedestal que sostiene a la imagen están pintadas tres rosas: una blanca, una roja y una dorada y en el halo luminoso que la rodea, se destacan tanto a la derecha como a la izquierda, 13 rosas doradas; lo cual nos puede hacer pensar en que la Virgen es honrada cada 13 de Julio como María Rosa Mística; ¿coincidencia? No mas bien providencia. La devoción a la Rosa Mística recibe su auge a partir de las apariciones en Montichiari, pero como hemos visto, ya estaba presente en la vida de la Iglesia. Era Mariana La Santísima Virgen María, de manera especial se ha manifestado a la humanidad y cada vez con mayor urgencia y frecuencia. El inicio de la Era Mariana, como se conoce esta época en que vivimos, tuvo lugar con la aparición de la Virgen en el 1830 a Santa Catalina Labouré a quien le reveló la Medalla Milagrosa, aparición en la que la Santísima Virgen regaló a la Iglesia el don de uno de los sacramentales marianos mas importantes. Desde ese momento, la Virgen Santísima una y otra vez ha venido a visitarnos con el propósito de ayudarnos, alertarnos y llevarnos a su Hijo. En cada una de las apariciones que sucedieron a la Medalla Milagrosa: Lourdes, Pointman, Baneaux, Beaurang, La Salette, Fátima, vemos como la Virgen constantemente hace un llamado a la conversión, a la oración y a la penitencia.

En Montichari
, María Santísima vuelve a retomar ese llamado urgente para sus hijos a la conversión pero de manera particular se hace muy vivo su mensaje: Oración, Penitencia y Sacrificio. Esta es la marca y la llave del mensaje de María Rosa Mística. Todo aquel que es devoto de ella tiene un camino que recorrer, camino marcado por la Madre . Es el camino de ofrecerse por los demás. Montichiari (Monte Luminoso), es una peque
ña ciudad de 14,000 habitantes del norte de Italia a 20 Kms. de Brescia, la sede diocesana, está situada al pie de los Alpes italianos, en la fértil llanura del río Po, región de Lombardía. El Señor escoge a Pierina Gilli para ser aquella alma a la que la Santísima Virgen se aparece; y como todo aquel que recibe esta gracia particular, la vida de Pierina se desarrolló entre rosas y espinas. Pudiéramos dividir las apariciones de nuestra Señora en tres etapas. La Primera Etapa: 1944-1949 Antes de las apariciones de la Virgen ella Pierina recibió la gracia de ser visitada por la Santa Fundadora de la Congregación “Siervas de la Caridad,” en ese momento la Beata María Crucificada de la Rosa, en la cual había entrado como postulante. Tenía 33 años y era enfermera. Se enfermó gravemente de meningitis. El día 17 de diciembre de 1944, (día de la fiesta de su santa fundadora), sintió que se abría la puerta y vio a esta religiosa que le preguntó : “¿Cómo estás Pierina? A lo que ella respondió que le dolía mucho la cabeza. Ella entonces le dijo: “Este vasito (porque tenía en sus manos un vasito blanco), me lo dio una Señora para ungirte. el dolor de cabeza que tienes te continuará un poco todavía...tendrás que cargar una Cruz desnuda, luego sanarás.” Dicho esto le hizo señas de que se pusiera sobre su costado derecho, y le ungió la parte enferma en la espalda y la cabeza. Una “Señora” le dio el vasito blanco a Santa María Crucificada de la Rosa con aceite que tenía la propiedad de sanar. Podemos asegurar que esta Señora no es otra que la Virgen Santísima la cual entrega ese aceite sanador que de manera especial ha sido una de las marcas de la presencia de la Virgen en sus múltiples manifestaciones a través de sus imágenes las cuales exudando aceite, el mismo aceite con el que se ungió a Pierina. Aceite sanador de María. Las apariciones de la que es hoy Santa María Crucificada de la Rosa, serán muy frecuentes a Pireina, trayendole solaz y fortaleza en las tantas pruebas a las que tiene que verse expuesta a causa de las manifestaciones de la Virgen y de su mensaje. Del 23 a 24 Nov 1945: Primera Aparición de la Virgen con las Espadas. Santa María Crucificada de la Rosa se aparece a Pierina y con ella se manifiesta por primera vez la Virgen en forma “transparente, vestida de color violeta y un velo blanco cubría su cabeza y bajaba hasta los pies. Tenía los brazos abiertos de manera que se podían ver tres espadas que estaban clavadas en su pecho a la altura del corazón. La santa le dijo a Pierina que aquella Señora era la Virgen la cual venía a pedirle oraciones, sacrificios y sufrimientos para reparar por los pecado s de tres categorías de almas consagradas a Dios: a) Por aquellas almas religiosas que traicionan su vocación b) Para reparar el pecado mortal de estas almas c) Para reparar la traición de los Sacerdotes que se hacen indignos de su Sagrado Ministerio.

Las tres rosas: La Virgen llorando le dijo: “oración, sacrificio y penitencia”

1 de Junio 1947: Pierina tuvo una visión del infierno donde vio, entres secciones diferentes, tres categorías de Religiosos, almas consagradas y Sacerdotes que correspondían a las tres espadas de la visión y a las tres intenciones por las que debía ofrecer sus oraciones y sacrificios. La Santa María Crucificada de la Rosa apareció junto con la Virgen quien tenía el mismo aspecto del que había tenido en la primera aparición, con las tres espadas clavadas en su corazón. La Santa le dijo que le dijera a la superiora que la Virgen fuera honrada en ese instituto religioso, formando entre las religiosas muchas rosas vivientes. Que haya en cada comunidad tres monjas que se ofrezcan como rosas místicas.
1- Rosa Blanca: espíritu de oración para reparar las ofensas que hacen a nuestro Señor las Religiosas que traicionan la vocación.
2- Rosa Roja: espíritu de sacrificio para reparar las ofensas que hacen a nuestro Señor las religiosas que viven en pecado mortal.
3- Rosa Amarillo-Oro: espíritu de inmolación total para reparar las ofensas que hacen a nuestro Señor los Sacerdotes Judas, y en particular por la santificación de los Sacerdotes.

“Estas tres rosas serán las que harán caer las tres espadas de los Corazones Santísimos de Jesús y de María” Este llamado que se hace en forma particular a los religiosos, se extiende a todo aquel que escucha la voz de la Madre y desea ser fiel devoto suyo. Es el llamado de la Madre a sus hijos. Llamado al ofrecimiento por el bien de los demás especialmente de las almas consagradas a Dios.
13 de Julio 1947: Primera Aparición de la Virgen con Tres Rosas en el pecho. La Virgen se aparece en el hospital, vestida de blanco, con una capa blanca que tenía reflejos de luz plateada. Un manto blanco sujetado bajo la garganta, como por un gancho. Este manto le llegaba hasta los pies, dejando entrever sobre la frente cabellos color castaño claro. Tenía ribete bordado en oro. Me dijo: “Yo soy la Madre de Jesús y la Madre de todos vosotros” Abrió los brazos y en vez de las espadas tenía tres rosas: blanca, roja y amarilla (dorada).Después de una pausa prosiguió: "Nuestro Señor me envió para implantar una nueva devoción Mariana en todos los institutos así masculinos como femeninos, en las comunidades religiosas y en todos los sacerdotes. Yo les prometo que si me veneran de esta manera especial, gozarán particularmente de mi protección, habrá un florecimiento de vocaciones religiosas.”
*Pidió que el 13 de cada mes fuera un día en el que se hiciera la Jornada Mariana, a la cual precedieran oraciones especiales de preparación por 12 días. Y pidió : “Dicha Jornada debe ser de reparación por las ofensas cometidas contra nuestro Señor por las almas consagradas que con sus culpas hacen penetrar en mi Corazón y en el Corazón de mi Divino Hijo tres espadas punzantes.” Ese día se derramarán abundancia de Gracia y santidad de vocaciones en los Institutos que así la honrasen.
*“Deseo que el 13 de Julio de cada año sea festejado por cada Instituto” Continuó diciendo: “Deseo que en cada Congregación o Instituto haya almas que vivan con gran espíritu de oración, para lograr que ninguna vocación sea traicionada.” (En ese momento parecía que la rosa blanca que tenía sobre el pecho resaltaba más para mostrar este significado)

*“Deseo también que hayan otras almas que vivan de generosidad y amor al sacrificio, a las pruebas, a las humillaciones, para reparar las ofensas que recibe Nuestro Señor de las almas consagradas que viven en pecado mortal” ( Rosa roja resaltaba.....)

*“Deseo también que otras almas inmolen totalmente su vida para reparar las traiciones que recibe Nuestro Señor de los Sacerdotes Judas.” (Rosa amarillo-oro resaltaba...)

*“La Inmolación de estas almas obtendrá de mi Corazón maternal la santificación de estos ministros de Dios y abundancia de gracias sobre sus congregaciones.” En ese instante la Virgen estuvo un poco silenciosa. Después, con una sonrisa de complacencia y con la mirada hacia la Beata Sor María Crucificada le dijo:
“He escogido primero este Instituto, porque la fundadora de éste es “De la Rosa”, la que ha infundido en sus Hijas el espíritu de caridad.” Aquí sonrió con alegría: “ He aquí por qué me presento rodeada de un rosal.”
*El Señor escogió este Instituto primero por debido al carisma de su Fundadora, el amor.


Pierina pidió un milagro y la Virgen le dijo:

*“No haré ningún milagro externo. El milagro más evidente ocurrirá cuando estas almas consagradas que desde hace tiempo y especialmente en el período de la guerra, se han relajado tanto en el espíritu casi hasta traicionar su vocación y atraer con sus graves culpas castigos y persecuciones, como ocurre actualmente contra la Iglesia; cesarán de ofender gravemente a Nuestro Señor y volverán a revivir el primitivo espíritu de los Santos Fundadores.” Precursora del Concilio Vaticano II: Esta última frase: “volverán a revivir el primitivo espíritu de los Santos Fundadores”, nos hace recordar las mismas palabras con las que la Iglesia, en el Concilio Vaticano II se dirigió a los religiosos en su documento “Perectae caritatis”. Además la Virgen de manera especial se manifestó como la Madre de la Iglesia, título que posteriormente, Su Santidad el Papa Palo VI, le da a la Virgen al final de la tercera sesión del Concilio el 21 de noviembre de 1964, cuando declaró:
“Así pues, para gloria de la Virgen y consuelo nuestro , Nos proclamamos a María Santísima, Madre de la Iglesia, es decir, Mare de todo el Pueblo de Dios tanto de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa y queremos que de ahora en adelante sea honrada e invocada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo titulo” Por estas razones pudiéramos decir que esta aparición de nuestra Señora preparó el camino para el Concilio.

Aparición del 22 de octubre de 1947 En la capilla del hospital de Montichiari, durante la celebración Eucarística con asistencia de médicos, empleados y gentes del lugar, hizo su aparición la hermosísima señora. Todos se percataron de una presencia extraordinaria pero solamente Pierina pudo verla y escucharla.

María, Rosa Mística, pidió la práctica de la devoción que ya había recomendado y recalcó: "Mi divino Hijo, cansado por las incesantes ofensas, quiso descargar su justicia, pero me interpuse como mediadora entre El y los hombres, intercediendo especialmente por las almas consagradas".
Pierina, la vidente, le dio las gracias en nombre de todos y ella se despidió recomendándole con majestad y ternura: "¡Vive de amor..., amor al prójimo!.” Este llamado a Pierina, de vivir de amor es el llamado que la Virgen le hace a todos sus devotos, un amor que llega hasta el sacrificio y la inmolación.

16 de Noviembre 1947: Primera Aparición en la Catedral de Montichiari.
“Nuestro Señor, Mi divino Hijo Jesús, está cansado de recibir grandes ofensas de los hombres por los pecados contra la pureza. El quería mandar un diluvio de castigos. He intervenido para que tuviera aún Misericordia, por lo que pido oración y penitencia en reparación por estos pecados.” “Si eres generosa obtendrás mayores Gracias para todo el mundo.” La Virgen constantemente se dirige a Pierina para llevarla a más, y así, también esta invitación la hemos de escuchar nosotros en nuestro corazón. Nuevamente la Virgen pide generosidad. El alma generosa no piensa en su propio bien sino en el bien de los demás y por esta razón es capaz de los mas grandes sacrificios por que nunca se mira a sí misma, ni busca su propio bienestar. Requiere gran generosidad de corazón responder al llamado que la Virgen nos hace a todos.

22 de Noviembre 1947: Segunda aparición en la Catedral de Montichiari.
“Desciendo en este lugar porque aquí harán grandes conversiones.” Luego con el rostro lleno de tristeza dijo: “En este tiempo los Cristianos de tu nación italiana son los que mas ofenden a Nuestro Señor, mi Divino Hijo, con los pecados contra la santa pureza. Por eso el Señor te pide oración y generosidad en los sacrificios” ¿Qué debemos hacer para cumplir vuestra orden de oración y penitencia? Respondió con dulzura:
“Oración” después de algunos minutos continuó: “Penitencia, o sea, aceptar diariamente todas las pequeñas cruces, aún el trabajo en señal de penitencia.” “El día 8 de diciembre, a mediodía, vendré de nuevo aquí a la Parroquia, será la Hora de Gracia.” Lanzó un rayo de luz intenso y dijo: “Que se corra la voz de mi venida” ¿Qué quiere decir la hora de la gracia? “La Hora de la Gracia será un acontecimiento de grandes y numerosas conversiones, almas totalmente endurecidas en el mal y frías como este mármol, tocados por la divina gracia volverán a ser amantes y fieles a Dios"... esto dirás personalmente a Monseñor el Obispo de Brescia.” ¿Cómo prepararse? la Virgen le dijo a Pierina: “Oración y penitencia. Que se rece tres veces cada día el Salmo Miserere con los brazos abiertos.”

7 de diciembre 1947. Tercera aparición en la Catedral de Montichiari
La Virgen se apareció con su manto blanco abierto, y era sostenido en ambos lados, a la derecha por un bellísimo niño , vestido él también de blanco, con una cinta laca que le ceñía la frente; a la izquierda una bellísima niña también vestida de blanco, con una cinta blanca que le ceñía la frente y la cabeza, con los abundantes cabellos tirados sobre la espalda, dando mayor realce a su angelical belleza de niña. La Virgen le dijo a Pierina: “Pero de parte tuya se requiere aún mucha oración y generosidad en los sacrificios.” [“ Mañana vendré al mediodía y te dejaré ver una pequeñísima pate del Paraíso... Quiero no obstante de ti el sacrificio de tener los ojos cerrados para que te unas a las otras almas que viven solo de fe.”] “Mañana dejaré ver Mi Corazón Inmaculado, el cual es muy poco conocido por los hombres. En Fátima hice difundir la devoción de la consagración a mi Corazón. En Bonate quise hacerlo penetrar en la familia cristiana. En cambio aquí en Montichiari, deseo la devoción ya indicada ‘Rosa Mística,’ unida a la devoción a mi Corazón, sea profundizada en los Institutos religiosos para que las almas religiosas atraigan abundantes Gracias de mi Corazón maternal. Con esta aparición para la santificación de las almas religiosas cierro el ciclo de las apariciones.” La Virgen quedó en silencio... Pierina le preguntó quienes eran los niños que la acompañaban y la Virgen le respondió: “Jacinta y Francisco” Ellos será tus compañeros e cada tribulación. Ellos también han sufrido, aunque más pequeños que tú.” Relación con Fátima:
Existe una relación muy íntima entre la aparición y mensaje de nuestra Señora en Fátima y su mensaje en Montichiari. Más aún, la Virgen hace una unión estrecha entre amabas apariciones y su mensaje.

1. Revela su Inmaculado Corazón, como lo hizo en Fátima.
2. Habla, explícitamete, de Fátima y de su deseo de que junto con la devoción a Rosa Mística los institutos religiosos tengan devoción a su Inmaculado Corazón.
3. Se aparece con los beatos Jacinta y Francisco, los videntes de Fátima, y se los propone a Pierina, como modelos y ejemplos de sacrificio.
4. Además, en su tercera aparición en Fontanelle pide que se haga reparación (mensaje central de Fátima), pidiendo la Unión de la Comunión Reparadora, todos los 13 de Octubre de cada año.

8 de Diciembre 1947. Cuarta y última aparición en la Catedral de Montichiari.
Fiesta de la Inmaculada Concepción. La Virgen se apareció vestida de blanco, esplendorosa, con las manos juntas, sobre una escalera grande, adornada de rosas. Pierina contempló a la madre de Dios decir: "¡Yo soy la Inmaculada Concepción!" Con gran majestad afirmó :"Yo soy María de la Gracia, esto es, la llena de Gracia, Madre de mi Divino Hijo Jesucristo". Descendió suavemente por la escala y añadió.- "Por mi venida a Montichiari deseo ser invocada y venerada como Rosa Mística.” “ Quiero que al mediodía de cada 8 de diciembre (Solemnidad de la Inmaculada) se celebre la hora de la gracia por todo el mundo, mediante esta devoción se alcanzarán muchas gracias para el alma y el cuerpo. Nuestro Señor, mi Divino Hijo Jesús, concede su más grande misericordia, para que los buenos continúen siempre orando por sus hermanos pecadores.” “Es preciso informar cuanto antes, al Supremo Pastor de la Iglesia Católica el Papa Pío XII mi deseo de que esta hora de gracia sea conocida y extendida por todo el mundo. Quien no puede ir a la iglesia que sea en su casa al mediodía y conseguirá mis gracias." Luego mostrándole su purísimo corazón exclamo: "Mira este corazón que tanto ama a los hombres, mientras la mayoría de ellos lo colma de vituperios." Calló unos momentos y continuó: "Sí todos, buenos y malos, se unen en la oración, obtendrán de este corazón misericordia y paz. Los buenos acaban de alcanzar por mi mediación la misericordia del Señor, que detuvo un gran castigo. Dentro de poco se conocerá la eficaz grandeza de esta hora de gracia.” Las palabras de la Virgen: "Mira este corazón que tanto ama a los hombres, mientras la mayoría de ellos lo colma de vituperios." Nos recuerdan el llamado del Corazón de Jesús a Santa Margarita María Alacoque cuando Él mismo se le quejó con palabras muy similares acerca de la ingratitud, frialdad y desprecios que Él recibe de parte de los hombres. Notando Pierina que la resplandeciente Señora iba a alejarse le imploró fervorosamente: "¡Oh hermosa y amada Madre de Dios, yo le doy gracias!. Bendiga a todo el mundo especialmente al Santo Padre, a los sacerdotes, religiosos y a los pecadores”. Ella contentó: "Tengo preparado una sobreabundancia de gracia para todos aquellos hijos que escuchan mi voz y toman a pecho mis deseos". Con estas palabras se terminó la visión.


Largo Período de Espera:

Después de estas apariciones en la Catedral, Pierina permaneció 19 años con las Monjas Franciscanas del Lirio en Brescia prestando servicios de enfermera. Fueron muchas las enfermedades que la afligieron. Pierina no tenía que convertirse en monja, sino vivir en el convento en perfecta obediencia, siguiendo los consejos del padre espiritual del seminario. Durante este tiempo tuvo el consuelo y los consejos de Sta. María Crucificada de la Rosa, quien se le aparecía frecuentemente.

Segunda Etapa: 1960- 1966 Después de tres años la Virgen volvió a aparecerse a Pierina el 5 de abril de 1960. La Virgen se apareció de la misma manera que en el 1947. Vino para decirle a Pierina que todavía no había llegado el momento de revelar el secreto que Ella le había dado, y le dijo: “No ha llegado todavía el momento. Vendré yo a avisarte; ahora reza, invita a orar, repara y dame muchos sacrificios para que los hombres se conviertan.” Volvió a aparecerse el 6 de diciembre de 1961 y el 27 de abril de 1965, al principio y la final de los trabajos del Concilio Vaticano II, con la misma visión las dos veces según nos relata Pierina:
“Le vi e la mano derecha un balón de luz rosa pálida, la punta estaba dirigida hacia lo alto y dentro se veían como muchas manos juntas, mientras que en la izquierda tenía otro balón de luz blanca y dentro se veía como una iglesia, cuyo campanario formaba la misma punta, y encima sobresalía la palabra Paz” La explicación de esta visión no se le dio a Pierina hasta la segunda vez que la Virgen apareció: los dos balones son el símbolo del Concilio Ecuménico que responde a la oración de todo el mundo por la paz y la unidad de todos.


Apariciones en Fontanelle: 1966

27 de febrero 1966: Preparación. La Virgen le dijo a Pierina que los días 12, 14 y 16 de abril, después de Pascua, fuera en peregrinaje de penitencia desde la Iglesia a Fontanelle. Fontanelle es un campo de Montichiari donde se halla una fuente de agua escondida en una gruta. Una vieja grada de piedra con unos diez escalones da acceso a la cueva. La Virgen le dijo:

“El Domingo Segundo de Pascua (17 de abril) mi Divino Hijo Jesucristo me envía una vez más a la tierra, a Montichiari, para llevar a la humanidad copiosas Gracias. De ese domingo en adelante, que se lleve siempre a los enfermos y comenzarás tu primero a ofrecerles un vaso de agua y lavarles las llagas. Esta será tu nueva misión de acción y apostolado, no más escondida, no más retirada. El Domingo Segundo de Pascua, apenas haya llegado yo, el agua quedará convertida en una Fuente de purificación y de Gracia....”.


Relación de la Rosa Mística con la Divina Misericordia

Existe una relación entre la Rosa Mística y la Divina Misericordia. Vemos como, en los mensajes nuestra Señora menciona con frecuencia su intervención para que el Señor derrame su misericordia sobre todos los hombres. La aparición en Fontanelle el 17 de abril del 1966 es muy iluminadora en este sentido. La Virgen escogió el segundo domingo después de Pascua y, como bien sabemos, Jesús le pidió a Santa María Faustina que se estableciera la Fiesta de la Divina Misericordia el segundo domingo de Pascua. Es decir que, María Rosa Mística se apareció el domingo de la Divina Misericordia para ¿hacer qué? Para bendecir una fuente que se convertiría desde ese momento en “Fuente de la Gracia”.
El Corazón Misericordioso de Jesús es la fuente de donde brotan el Agua y la Sangre que nos dan la gracia de la salvación y redención. El Señor, a través de la Virgen Santísima, bendice esta fuente para que a través de ella se derrame sobre los hombres las gracias de su redención y su amor.
17 de abril 1966: Primera aparición en Fontanelle.

Pierina rezaba el rosario paseándose en el camino, a poca distancia de la gruta. A eso del , "
La vidente descendió de espalda y arrodillada y la Virgen la siguió, sus inmaculados pies os ó "besa las gradas, y haz levantar de aquí un crucifijo” señalo con la mano izquierda el punto preciso en donde debía ser colocada. "Que los enfermos y todos mis hijos pidan ante todo perdón a mi divino Hijo. Besen con mucho amor la cruz y luego saquen agua de la fuente y beban ".

La celestial señora se acercó a la fuente y mandó a Pierina: "Coge barro en las manos y luego lávate. Esto te debe mostrar como el pecado es lodo y suciedad en el corazón de mis hijos pero sí se bañan con el agua de la gracia, las almas quedan purificadas y otra vez dignas de la amistad de Dios" .

Se inclinó, tocó con sus manos la fuente en dos lugares y prosiguió: "Es preciso que se haga conocer a todos mis hijos los deseos de mí Hijo Jesús, comunicados en 1947 y los mensajes que di en la Iglesia de Montichiari. Deseo que los enfermos y todos mis hijos acudan a esta fuente milagrosa. Tu misión está en este lugar en medio de los enfermos y de quienes necesiten de tu ayuda".


La Madre de Dios repitió: "Deseo que los enfermos y todos mis hijos, vengan aquí a la fuente de la gracia".

13 de Mayo 1966: Segunda aparición en Fontanelle. La Virgen escogió el aniversario de las apariciones en Fátima para manifestarse nuevamente a Pierina Gilli junto a la fuente, a las 11:40 AM. Se habían reunido en el lugar unas 20 personas. He aquí la conversación que se produjo:

-La Madre de Dios inició el diálogo: "¡Que se difunda la voz de mi venida a la Fuente!”.
-Pierina preguntó: "¿Cómo podré hacerlo sí no se me creen y se me impide actuar?"
-"Esta es tu misión, la cual ya pedí”.
-"Oh amada Madre de Dios, sin un milagro suyo que acredite mis palabras, las autoridades eclesiásticas no me prestarán fe. Yo te pido que hagas un milagro".
-Sin dar respuesta a la petición, la Virgen sonrió maternalmente y continuó: "Mi divino Hijo es todo amor, pero el mundo va hacia la ruina. Yo he alcanzado una vez mas misericordia y vengo a Montichiari para traer las gracias de su amor, pero para salvar a la humanidad se necesita oración, sacrificio y penitencia".

Después señaló la fuente hacia la derecha y dijo: "Deseo que aquí se construya un baño cómodo, alimentado por esta agua, en donde se pueda sumergir a los enfermos", y mostrando hacia la izquierda, dispuso: "esta otra parte de la fuente debe ser reservada para beber".
Pierina le preguntó el nombre que debía llevar la fuente y la Rosa Mística contestó: "Que se llame la fuente de la Gracia ". “He venido para traer amor, misericordia, paz a las almas de mis hijos y recomiendo que no tiren fango a la caridad.” Pierina le preguntó el significado de su manto y Ella respondió: “Significa mi Amor que abraza a toda la humanidad.”
9 de Junio 1966: Tercera aparición en Fontanelle “Fiesta de Corpus Christi” “Hoy, mi Divino Hijo Jesucristo me ha enviado nuevamente. Hoy es la Fiesta del Cuerpo del Señor. ¡Fiesta de la unión! ¡Fiesta del Amor! Cuanto desearía que este grano se transforme en Pan Eucarístico..., en tantas Comuniones Reparadoras. Desearía que este grano transformado en tantas partículas llegase a Roma y para el 13 de octubre alcanzase Fátima.” “Deseo que se haga un cobertizo con una imagen que pose su mirada sobre la Fuente” “Deseo que para el 13 de octubre la imagen se traiga aquí en procesión; pero antes deseo que el pueblo de Montichiari se consagre a mi Corazón”.

8 de Agosto 1966: Cuarta aparición en Fontanelle. “Fiesta de la Transfiguración” "Mi Hijo me ha enviado nuevamente a pedir la unión de Comunión Reparadora y que esto sea para el 13 de octubre. Que se difunda por todo el mundo la noticia de esta santa iniciativa que debe comenzar este año por primera vez y que se repita siempre cada año”. “Que se trate de hacer llegar este grano al predilecto hijo Papa Pablo y que se diga ha sido bendito con mi visita. Es grano de su tierra de Brescia y que se diga lo que mi Divino Hijo Jesucristo desea, y también para Fátima."

“Con el grano que queda que se hagan pequeños panecitos y en un día fijo que se distribuyan aquí en la Fuente como recuerdo de mi venida. Y esto sea en agradecimiento a los hijos que trabajan la tierra”.

“Después que fui Asunta al Cielo, me he puesto siempre en medio como mediadora entre mi Divino Hijo Jesucristo y toda la humanidad!...¡Cuántos favores!...¡Cuántos castigos he tenido!...¡Cuántos coloquios he tenido con las almas!...¡Cuántas visitas más hice a la tierra para traer mensajes!.” “Pero los hombres continúan todavía ofendiendo al Señor! He aquí por qué mi deseo de la unión mundial de la Santa Comunión Reparadora!” “Es un acto de amor y reconocimiento por parte de los hijos hacia el Señor” Tercera Etapa: 1969-ss
15 de mayo de 1969: La Obediencia Fiesta de la Ascensión. "La obediencia es paz que viene del Señor... Lo contrario es discordia y ruina de las almas!" "Imitar el ejemplo que nos ha dado primero el Divino Hijo Jesucristo: se humilló y se hizo obediente hasta la muerte de Cruz. Hija, la obediencia es humildad, muchas veces es sacrificio, pero Dios Ntro. Señor sabe dar después al alma paz y docilidad, que es el verdadero amor de ÉL!"

19 de mayo de 1970: Medalla de la Rosa Mística La Virgen María, Rosa Mística le pidió a Pierina: “Haz de acuñar una medalla según este modelo: por un lado "Rosa Mística" y por el otro, "María, Madre de la Iglesia". “He sido enviada por el Señor, que escogió a Montichiari para traer el don de su amor, el don de la fuente de gracia y el don de la medalla de mi amor maternal. Yo intervendré en la difusión de la medalla, prenda de caridad universal. Mis hijos me llevarán sobre sus corazones a todas partes y yo les prometo mi protección maternal llena de gracias, en este tiempo en que se quiere destruir la veneración que se me tributa”. “Esta medalla es el signo de que mis hijos están siempre conmigo que soy la Madre del Señor y Madre de la humanidad. Este es el triunfo del amor universal. La bendición del Señor y mi protección estarán siempre con aquellos que recurren a Mi”.
17 de enero de 1971: El Santo Rosario "Dile a mis hijos que recen el Santo Rosario..., anillo de Fe y de luz y vínculo de unión, de gloria, de intercesión." Luego, el 25 de julio de 1971: "Aquellos que vengan a la fuente y me honren con su devoción, diles que recen el Santo Rosario."

17 de enero de 1971: Muchos viven en tinieblas Mientras ocurrían las apariciones, sus motivaciones expresaban cada vez más el dolor y las preocupaciones de la Madre Celestial. La Madre le recomendaba a Pierina: "Ora, ora, oh hija y haz orar, muchos hijos míos viven en tinieblas. No se quiere ya al Señor Dios. Oh, la Iglesia de mi Divino Hijo, en que lucha se encuentra! es por eso que extiendo el manto de mi Amor sobre la humanidad, porque hay urgencia de oración, de amor y de oración de expiación... La humanidad corre hacia su gran ruina."

"Es necesario unirse en oración y en amor en torno al Señor. El está abandonado y ultrajado por tantos hijos suyos. Nosotros queremos almas fieles y vigorosas, listas para dar testimonio y demostrar que mi Divino Hijo se inmoló sobre la Cruz y que cada uno comprende cuánto y cómo el Corazón de Jesús está lleno de Amor y Misericordia."

29 de junio de 1974: Los Angeles Se repite esta aparición de varios años atrás (13 de enero de 1951) donde se había mostrado una puerta de luz de oro y sobre ella la leyenda cada leyenda con un color diferente:
Fíat de la Creación.
Fíat de la Redención María de la Corredención La Virgen transmite a Pierina: "Feliz el hombre que se confía a la protección de su Ángel custodio y escucha sus inspiraciones..."

22 de julio de 1973: Rosa Mística y Cuerpo Místico Pierina pregunta a la Virgen que oraciones deberían decir, y Ella contestó: "Oración de Fe, oración de amor, oración de alabanza, oración para obtener gracias", y agregó "¡Recitad el Santo Rosario!"

A continuación contesta la pregunta de porque se había manifestado como Rosa Mística. Dice así la Virgen: "Rosa mística no tiene en sí nada de nuevo... En Rosa Mística está simbolizado el ««Fíat»» de la Redención, el ««Fíat»» de mi colaboración”.

“Yo soy la Inmaculada Concepción, la Madre de Jesús el Señor, la Madre de la Gracia, la Madre del Cuerpo Místico: ¡La Iglesia!"
Mientras la Madre Celestial hablaba, sus ojos estaban llenos de lágrimas. Después agregó: "La Gracia del Señor y su Misericordia infinita por la Iglesia harán florecer de nuevo la Rosa Mística. Y si se escucha esta invitación materna, Montichiari será el lugar desde el cual la luz mística se irradiará a todo el mundo. Sí, todo esto se realizará!"

Es oportuno aclarar y subrayar el simbolismo de la rosa. Esta es una y múltiple: sus numerosos pétalos están dispuestos en un bello orden, para crear así, en su conjunto, una armonía de unidad. Así es por naturaleza adaptada para representar la multitud de los miembros y la unidad en Cristo del Cuerpo Místico, que es la Iglesia.

8 de septiembre de 1974: La Iglesia Llena de belleza, llena de bondad, llena de luz. Ella le dijo a Pierina: "Yo soy María, la Madre de la Iglesia. Por esta Iglesia, por el Santo Padre, por los sacerdotes y por todos los hijos de la Iglesia pido oración, oración, oración, para que vuelva a los corazones el verdadero amor al Señor y a la verdadera caridad".

Continua diciendo: "Invocad especialmente la protección del Arcángel San Miguel, para que proteja a la Iglesia contra todos los engaños amenazantes y la defienda. En efecto, la Iglesia no se ha encontrado jamás en tanto peligro como hoy."

23 de noviembre de 1975: La imagen de Rosa Mística Hoy se celebra la Fiesta de Cristo Rey. Pierina le pregunta a la Virgen: "Virgen querida, os ruego, ¿querríais decirme algo sobre las imágenes de la Virgen Peregrina que fueron llevadas a Roma?" La Santísima Virgen respondió: "Ante estas imágenes se ha orado y yo estoy ahora especialmente presente en la ciudad de mi amado hijo Papa Pablo, el Padre de la Iglesia. En verdad dondequiera que yo me detenga mediante esas imágenes, llevo conmigo las Gracias del Señor y el Amor de este Corazón materno. Yo llevo la luz a los corazones, donde aun hay tinieblas, para que ellos comprendan el Amor que he revelado en Montichiari... Colaborad con mi Amor, dad con mi Amor, sacrificad con mi Amor. Así vosotros estaréis unidos a mi por siempre."

Actualmente miles de imágenes de María Rosa Mística se extienden por todo nuestro planeta y con ella va su petición de: Oración, sacrificio y penitencia por todas nuestras amadas almas consagradas. Cientos de imágenes de María Rosa Mística se reportan lagrimando y no es secreto tampoco que un gran sin-número de ellas, se reportan "escarchadas" para la gloria de Dios. Aquella promesa que la Virgen hiciera a Pierina sobre sus imágenes se hace una realidad cada vez más visible: "dondequiera que yo me detenga mediante esas imágenes, llevo conmigo las Gracias del Señor y el Amor de este Corazón materno." ¡María Rosa Mística, ruega a Jesús por nosotros!



Vida de Pierina Gilli
(1911 + 1991)


Nació en la villa de San Jorge, Montichiari, Italia, región de Brescia, día 3 de agosto de 1911. Su padre, Pancracio Gilli era campesino y su madre, Rosa Bartoli, crió a sus 9 hijos en la pobreza y en el temor de Dios.

Pierina escribió en su diario:
"Yo fuí la primera de entre nueve hijos en gozar de la alegría, de la felicidad, y de los cariños de mis padres. El día 3 de agosto fue el amanecer de mi vida terrena y fuí bautizada el día 5 de agosto, fiesta de Ntra. Sra. de las Nieves, ocasión en que mi madre me consagraría a la Madre del Cielo para que con su tierna protección conservase mi vida blanca y pura como la nieve."

La infancia de Pierina no tuvo ningún acontecimiento extraordinario.

El primer gran sufrimiento de su vida le ocurrió a los 7 años de edad cuando su padre que, como soldado fue tomado prisionero durante la I Guerra Mundial, regresa para la casa con la salud totalmente sacudida, para luego, en un corto plazo de tiempo, morir en un hospital del área.

Pierina vivió de 1918 hasta 1922 en el orfanato de las Siervas de la Caridad, donde, a los 8 años de edad, recibió su primera comunión.

A los 11 años de edad, estando en 4to. grado de primaria básica, debe regresar para la casa a vivir con su mamá que había contraído nupcias nuevamente y sus nuevos hermanitos necesitaban de los cuidados de su hermana mayor.
Cuando Pierina tiene 12 años la pobreza obliga a su familia a mudarse para una chozita dividiéndose la familia con otra. Fue en este tiempo que ella siente por vez primera el llamado a la vida religiosa.
A los 16 años fue a trabajar a un establecimiento, atravesó varias crisis dominada por las vanidades, ayudada por los severos consejos del padre confesor, superó aquella crisis y decidió ser totalmente de Dios.

A los 18 años fue a trabajar en el Asilo Comunal como asistente de los niños. Un buen joven le propuso casamiento pero ella sentía que el matrimonio no era su vocación, ella sentía que ÉL Señor la quería totalmente para si.

Con 20 años de edad confirmó su vocación, entrando en el convento de las hermanas: Siervas de la Caridad. Sin embargo, contrajo pleuritis, impidiéndole ser postulante tuvo que salirse del convento. Encontró trabajo en el pueblo de Carpenédolo cuidando de los servicios de la casa parroquial del P. José Brochini, donde permaneció hasta los 26 años de edad.
Pasó dos años como empleada en Brescia, en la Casa de la Salud de Villa Blanca.

Con 29 años pasó a trabajar en el Hospital Civil de Desenzano del Garda, bajo el cuidado de las Siervas de la Caridad, donde permaneció por cuatro años con bastante tranquilidad.
A los 32 años de edad, en abril de 1944, entra nuevamente como postulante en el convento de las hermanas: Siervas de la Caridad.

Con 33 años de edad, en diciembre de 1944 (a los 7 meses de haber entrado) tórnase con una dolencia de gravedad. Esta vez es meningitis. Aquí comienza la primera fase de apariciones que va de 1944 a 1949. En este período de las apariciones la Virgen le dijo a Pierina : ”Vive de amor.” Esta es la misión que le encomendó, vivir del amor y para el amor. Los años siguientes fueron años de grandes provocaciones y sufrimientos. Es un largo período de espera de 1949 a 1960.
El día 8 de agosto de 1951 fue recibida por Su Santidad, el Papa Pío XII.
En el año 1960 se inicia el segundo período de las apariciones que van de 1960 a 1966. Durante el año 1966 Pierina visita por última vez Fontanelle, el lugar de las apariciones.

Durante esta época ella regresa a vivir a Montichiari en la localidad (barriada) de Bosqueti donde cumple con fidelidad su misión entre los dolientes y necesitados.
En el año 1968 comienza el tercer período de las apariciones que continua hasta el año 1991. En el 1971 la Virgen le dijo: “Pierina, tu misión... Oración y caridad, el amor en el perdón y exquisita caridad.” Estas palabras de Nuestra Señora confirman los que Pierina vivió desde el inicio de las apariciones, amando al Señor, a la Virgen y a su prójimo. Ofreciendo toda su vida y oraciones por las vocaciones Sacerdotales y religiosas.

El 12 de enero de 1991 Pierina Gilli regresa a la casa del Padre.


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Tomado de:

http://www.corazones.org/maria/rosa_mistica_apariciones.htm


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CONTACTOS EN LIMA

Fundación Rosa Mística (Alemania), donde se puede solicitar directamente y de manera gratuita la imagen de la Virgen de la Rosa Mística, pueden escribirá la siguiente dirección:

OPUS ROSA MISTICA
Horst Mehring
Wittgenbusch 54
D - 25477 Essen
Germany

FAX 049-201-588746

La carta la pueden redactar en castellano y en ella presentarse, comentar como conocieron la advocación de la Virgen y en que parte del país la llevarán a peregrinar, además si la solicitan para un sacerdote o asociación religiosa es posible que tengan mas facilidades en el envío. La carta la pueden enviar a través de serpost o a través del fax no hay inconvenientes.


Compartimos información de los grupos devotos de la Rosa Mística, que en diferentes lugares de Lima se reúnen los días 13 de cada mes a rezarle a la Virgen en diferentes horarios y a los que pueden asistir de acuerdo a sus posibilidades:

· Los esposos Tesa e Ismael Bisa se reúnen los 13 a las 11am, en la Molina su teléfono es 3656120.

· La Sra. Carla Bazán se reúne los 13 en la tarde a las 4 pm, en el Centro Radiológico de Lima, en San Borja y su teléfono es 994047395.

· La Sra. Enny Samaniego se reúne los 13 en la mañana, en Camacho La Molina, su teléfono es 999757416.

· Los esposos Janet y Cesar Tejada se reúnen los 13 en Salamanca, en la tarde a las 6pm, su teléfono es 4374418.

· La Sra. Litha Aguayo se reúne los 13 en la tarde a las 3pm, en el santuario de la Santísima Trinidad, en el Centro de Lima, su teléfono es 997360923.

· El Sr. Martín Bellmunt y la Sra. Toti se reúnen los 13 en la tarde a las 6pm, en el Cercado de Lima, por la cuadra 5 de la Avenida Colonial, su teléfono es 998117497.

· La Hna. Soledad Calderón se reúne los 13 en la tarde, en la Urbanización Palomino, en el Cercado de Lima, su teléfono es 986090155.

· La Dra. Ana María Gutiérrez se reúne los 13 en la tarde a las 6pm, en Breña, su teléfono es 995980414.

· La Sra. Ana María Sarmiento se reúne los 13 en la tarde a las 4pm, en Bellavista - Callao, su teléfono es 4295906.

· La Sra. María Antón se reúne lo 13 en la tarde a las 7 pm, en la Urbanización Mariscal Cáceres, en San Juan de Lurigancho, su teléfono es 2863496.

· La Sra. Ana Pacheco se reúne lo 13 en la tarde a las 5 pm, en la Urbanización Los Girasoles en La Molina,

· La Sra. Carmen Purisaca se reúne los 13 en la tarde a las 6pm, en el Segundo Sector, de Villa El Salvador su teléfono es 985999508.


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Agradecemos a Rolando Mena por compartir esta información.

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