Los Orígenes: El Levítico

El P. Fernando Martínez, jesuita, continúa compartiendo su estudio sobre los libros del Pentateuco, en esta oportunidad sobre el Levítico y nos brinda una guía para su lectura. Acceda AQUÍ.

Catequesis del Papa Francisco

Compartimos las últimas catequesis del Papa Francisco, donde continúa con el tema sobre los mandamientos:
Catequesis sobre los mandamientos, 12: No robar
Catequesis sobre los mandamientos, 13: "No digas falso testimonio"

Segunda venida de nuestro Señor Jesucristo

El P. Adolfo Franco, jesuita, nos comparte su reflexión sobre el evangelio del domingo 18: "El evangelio nos enseña que Jesús es la meta de toda la historia y de la nuestra." Escuche el audio o descárguelo en MP3. Acceda AQUÍ. 

Ofrecimiento Diario - Orando con el Papa Francisco en el mes de NOVIEMBRE 2018

Compartimos la intención del Papa Francisco para el mes de noviembre, que encomienda al Apostolado de la Oración e invita a orar a todos los cristianos: «Para que el lenguaje del corazón y del diálogo prevalezca siempre sobre el lenguaje de las armas.» Acceda AQUÍ.

Intención del Papa Francisco para el mes de noviembre: Al servicio de la paz

El P. José Enrique Rodríguez, jesuita, nos comparte su reflexión sobre la intención del Papa Francisco para el mes de noviembre: «Para que el lenguaje del corazón y del diálogo prevalezca siempre sobre el lenguaje de las armas.» Acceda AQUÍ.

El óbolo de la viuda

El P. Adolfo Franco, jesuita, nos comparte su reflexión sobre el evangelio del domingo 11 de noviembre: "El Señor nos exhorta a que demos con generosidad." Escuche el audio o descárguelo en MP3. Acceda AQUÍ.

Los Orígenes: El Éxodo como base de la Ley

El P. Fernando Martínez Galdeano, jesuita, nos comparte en esta entrega la segunda parte de su estudio sobre el Libro del Éxodo: destacando la salida de Egipto, la travesía del desierto y los hechos en el monte Sinaí, finalizando con el Decálogo. Acceda AQUÍ.

Los escritos de San Pablo: La Carta a los Hebreos

El P. Ignacio Garro, jesuita, finaliza la primera parte de las entregas referidas a los escritos de San Pablo con la carta a los Hebreos, donde nos muestra su análisis y un plan para su lectura. Acceda AQUÍ.

Catequesis del Papa Francisco

Compartimos las últimas catequesis del Papa Francisco, donde continúa con el tema sobre los mandamientos:
Catequesis sobre los mandamientos, 10 / A: No matar.
Catequesis sobre los mandamientos, 10 / B: "No mates" según Jesús
Catequesis sobre los mandamientos, 11 / A: No cometas adulterio
Catequesis sobre los mandamientos, 11 / B: Nuestra vocación nupcial encuentra su plenitud en Cristo

Los escritos de San Pablo: Su Teología



P. Ignacio Garro, S.J.
SEMINARIO ARQUIDIOCESANO DE AREQUIPA

10. LAS GRANDES LINEAS DE LA TEOLOGÍA DE SAN PABLO

Después de haber estudiado la figura del Apóstol de los Gentiles y de haber examinado brevemente y, en ocasiones, con alguna exégesis, sus cartas, que son como recipientes de su pensamiento, trataremos de presentar ahora una síntesis de su teología.

Resulta difícil organizar y resumir el denso y complejo pensamiento paulino. Al intentar esta tarea queremos solo destacar - como lo señalamos en el título de esta parte que iniciamos - las grandes líneas de la teología de San Pablo. Ella nos es transmitida en cartas, escritos de circunstancias, que responden, por tanto a situaciones concretas y no pretenden ser una exposición sistemática.

Nuestro plan tiene como punto de partida el Cristocentrismo de Pablo. De ahí parte la división bipartita de la doctrina:

  • El estado del hombre sin Cristo
  • La nueva vida en Cristo

El mensaje de Pablo, como el bíblico en general, es siempre actual. Tiene valor para los hombres de todas las épocas, a condición de que estos sepan releerlo a partir de sus circunstancias. Por este motivo sugerimos, al final de los diversos temas, algunas pistas para su relectura hoy y aquí.
Para tener, desde el principio, una visión de conjunto de lo que expondremos en esta última parte de nuestro curso, presentamos el esquema general:

A. El estado del hombre sin Cristo

  1. El pecado y su extensión
  2. La carne
  3. La Ley
  4. La muerte

B. La justificación por medio de la fe en su Hijo Jesucristo

  1. Qué  es la justificación
  2. La justificación en S. Pablo
  3. Implicaciones religiosas y morales

C. La nueva vida en Cristo

  1. Origen de esa vida nueva 
  2. La iniciativa del Padre
  3. La encarnación del Verbo y su obra redentora
  4. La presencia y acción del Espíritu

D. La respuesta del hombre a la iniciativa de Dios

  1. La fe como principio de justificación
  2. Las relaciones con el Padre, el Verbo y el Espíritu
  3. La libertad cristiana
  4. La esperanza y su realización
  5. El amor cristiano

E. El desarrollo de la nueva vida

  1. Crecimiento de la vida en Cristo
  2. La ascesis cristiana y el sufrimiento
  3. La consumación en nosotros del misterio Pascual de Cristo

F. La solidaridad cristiana

  1. La Iglesia: pueblo de Dios que peregrina
  2. La Iglesia: cuerpo de Cristo
  3. Los carismas en la Iglesia

G. La perspectiva escatológica

  1. La Parusía
  2. La resurrección

H. Conclusión


Agradecemos al P. Ignacio Garro, S.J. por su colaboración.

Para acceder a las otras publicaciones de esta serie acceda AQUÍ.

Cristo Rey



P. Adolfo Franco, jesuita.

Juan 18, 33-37

Entonces Pilato entró de nuevo al pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: «¿Eres tú el rey de los judíos?» Respondió Jesús: «¿Dices eso por tu cuenta, o es que otros te lo han dicho de mí?» Pilato contestó: «¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?» Respondió Jesús: «Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí.» Entonces Pilato le dijo: «¿Luego tú eres rey?» Respondió Jesús: «Sí, como dices, soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.»
Palabra del Señor.


Domingo de Cristo Rey: según San Pablo todo procede de Él y todo culmina en Él; éste es el significado de esta fiesta.

El Año Litúrgico se cierra con esta gran fiesta: Jesucristo, Rey del Universo. Es una fiesta puesta al final del largo camino del año. Es el último domingo del año litúrgico. Y esto ya va indicando algo del sentido que tiene esta fiesta y que tiene este título de Jesús Rey del Universo. Y para orientarnos en la interpretación de este nombre tan especial de Jesús, la Iglesia nos pone como lectura para que meditemos, este párrafo del Evangelio de San Juan.

Jesús está a punto de ser condenado a muerte, está despojado de todo, abandonado por sus discípulos, y en estas circunstancias admite ser Rey. No podemos dejar de comparar esta situación con otra: la multiplicación de los panes; en ésta El está triunfante, está rodeado de sus discípulos, y de una multitud a la que El ha saciado con los panes y los peces que iban saliendo milagrosamente de sus manos. En ese momento el gentío quiere aclamarlo Rey, y Jesús, después de despedir a sus apóstoles, se aleja de la multitud, y se va sólo al monte a orar. Ahí, en el triunfo no acepta ser proclamado Rey; ahora en cambio, frente a Pilatos, completamente desprotegido y aparentemente derrotado, sí acepta ser el Rey y le dice al que lo juzga: Yo para eso he nacido y para dar testimonio de la verdad. Y ha añadido también que su reino no es de este mundo. Si hubiera aceptado ser proclamado rey en el triunfo de la multiplicación de los panes habría sido como “rey al estilo de este mundo”; en cambio al aceptar que es Rey, cuando está triturado, abandonado de todo esplendor, lleno de golpes, humillado, aparentemente fracasado, entonces sí es de verdad “Rey y no como rey de este mundo”.

O sea que el Señor nos invita a pensar en “otros términos”, sobrepasar los conceptos que tenemos de jefes, poderío, dominio; y que cuando pensemos en Jesús como Rey, pensemos de manera diferente. Por de pronto este nuestro Rey se proclama a sí mismo tal, cuando no tiene poder, ni tiene fuerza (aparentemente); está en contraste con el poderoso gobernador Pilatos. Entonces su forma de reinar no es dominar: la palabra rey ya tiene una característica diferente a la que tiene en nuestro lenguaje ordinario. Su forma de reinar es desde la libertad interior, esa libertad que proporciona la humildad; El nunca será Rey obligando, ni por decretos, ni por coacción; es un Rey que no tiene súbditos, sino amigos. En este sentido también puede decir que su reino no es de este mundo. Se trata de que lo asumamos voluntariamente como Rey.

Por otra parte, al decir que su reino no es de este mundo, quiere decir que no es un rey más dentro de la lista de personas que han sido reyes en la tierra. El trasciende todos los gobiernos y toda la historia de todos los pueblos: El es el culmen y la meta de toda la humanidad. El ha sido puesto por el Padre como culminación: el Alfa y la Omega, Principio y Fin. El modelo según el cual todo fue creado; y así se entiende esa palabra enigmática del Génesis, “la imagen y semejanza”; cuando Dios quiere crear al hombre, dice: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Cristo es la imagen según la cual el hombre ha sido creado. Eso en cuanto al origen del hombre, y por eso también se puede decir que Cristo es el Rey, porque todo depende de El.

Y lo mismo en cuanto al término del mismo hombre y del universo: Jesús es la culminación de la creación: todo apunta a El: es el punto final de la creación; todo aspira y tiende a Jesús, como la meta a la que está dirigida esta creación ascendente. Jesús así no sólo es la culminación del año litúrgico, es la culminación de la historia, de la cual el año litúrgico es una especie de imagen. Jesús es Rey, porque es el primogénito de toda criatura, todo fue creado por El y para El y todo en El subsiste. Por eso Cristo puede decirle a Pilatos: yo soy Rey, para eso he nacido.

Y añade además: he venido para dar testimonio de la verdad. Es otro aspecto de esta realeza de Cristo, que no es de este mundo. El Rey, que lo es por la verdad: la verdad es El; no es sólo que Cristo enseñe la verdad (que sí la enseña), sino que El es la verdad, y todo el que sigue la verdad, lo sigue a El. Este aspecto de la verdad es otra de las señales de su Reino, el que reina por la verdad y el que reina en todos los que están en la verdad. Esto ya nos atañe a nosotros, constatar si estamos en la verdad, o no estamos en la verdad. ¿Dónde hemos cimentado la vida? Si la hemos cimentado en firme cimiento, o sea en la verdad fundamental, estamos fundamentados en Cristo, y así lo aceptamos como nuestro Supremo, como nuestro Rey. El entonces reina por la verdad, y en donde hay un asomo de verdad, ahí está reinando Jesús, que es la verdad, donde toda verdad adquiere su veracidad: todo es verdadero en el sentido en que se oriente a Cristo.

Es una fiesta importante, importante para Jesús, e importante para nosotros. El es el Rey, y lo celebramos especialmente hoy; para nosotros es muy importante celebrarlo, porque nuestra vida vale en la medida que lo tenemos a El, como término de nuestras aspiraciones, y como modelo al cual apuntamos con todos nuestros esfuerzos: Jesús es nuestro Rey, vivamos en la verdad.



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Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.
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