Homilía del Papa en la Solemnidad de la Conversión de San Pablo



HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO

Basílica de San Pablo extramuros
Sábado de 25 enero de 2014




«¿Está dividido Cristo?» (1 Co 1,13). La enérgica llamada de atención de san Pablo al comienzo de su Primera carta a los Corintios, que resuena en la liturgia de esta tarde, ha sido elegida por un grupo de hermanos cristianos de Canadá como guión para nuestra meditación durante la Semana de Oración de este año.

El Apóstol ha recibido con gran tristeza la noticia de que los cristianos de Corinto están divididos en varias facciones. Hay quien afirma: «Yo soy de Pablo»; otros, sin embargo, declaran: « Yo soy de Apolo»; y otros añaden: «Yo soy de Cefas». Finalmente, están también los que proclaman: «Yo soy de Cristo» (cf. v. 12). Pero ni siquiera los que se remiten a Cristo merecen el elogio de Pablo, pues usan el nombre del único Salvador para distanciarse de otros hermanos en la comunidad. En otras palabras, la experiencia particular de cada uno, la referencia a algunas personas importantes de la comunidad, se convierten en el criterio para juzgar la fe de los otros.

En esta situación de división, Pablo exhorta a los cristianos de Corinto, «en nombre de nuestro Señor Jesucristo», a ser unánimes en el hablar, para que no haya divisiones entre ellos, sino que estén perfectamente unidos en un mismo pensar y un mismo sentir (cf. v. 10). Pero la comunión que el Apóstol reclama no puede ser fruto de estrategias humanas. En efecto, la perfecta unión entre los hermanos sólo es posible cuando se remiten al pensar y al sentir de Cristo (cf. Flp 2,5). Esta tarde, mientras estamos aquí reunidos en oración, nos damos cuenta de que Cristo, que no puede estar dividido, quiere atraernos hacia sí, hacia los sentimientos de su corazón, hacia su abandono total y confiado en las manos del Padre, hacia su despojo radical por amor a la humanidad. Sólo él puede ser el principio, la causa, el motor de nuestra unidad.

Cuando estamos en su presencia, nos hacemos aún más conscientes de que no podemos considerar las divisiones en la Iglesia como un fenómeno en cierto modo natural, inevitable en cualquier forma de vida asociativa. Nuestras divisiones hieren su cuerpo, dañan el testimonio que estamos llamados a dar en el mundo. El Decreto sobre el ecumenismo del Vaticano II, refiriéndose al texto de san Pablo que hemos meditado, afirma de manera significativa: «Con ser una y única la Iglesia fundada por Cristo Señor, son muchas, sin embargo, las Comuniones cristianas que se presentan a los hombres como la verdadera herencia de Jesucristo; ciertamente, todos se confiesan discípulos del Señor, pero sienten de modo distinto y marchan por caminos diferentes, como si Cristo mismo estuviera dividido». Y, por tanto, añade: «Esta división contradice clara y abiertamente la voluntad de Cristo, es un escándalo para el mundo y perjudica a la causa santísima de predicar el Evangelio a toda criatura» (Unitatis redintegratio, 1). Las divisiones nos han hecho daño a todos. Ninguno de nosotros desea ser causa de escándalo. Por eso, todos caminamos juntos, fraternalmente, por el camino de la unidad, construyendo la unidad al caminar, esa unidad que viene del Espíritu Santo y que se caracteriza por una singularidad especial, que sólo el Espíritu santo puede lograr: la diversidad reconciliada. El Señor nos espera a todos, nos acompaña a todos, está con todos nosotros en este camino de la unidad.

Queridos amigos, Cristo no puede estar dividido. Esta certeza debe animarnos y sostenernos para continuar con humildad y confianza en el camino hacia el restablecimiento de la plena unidad visible de todos los creyentes en Cristo. Me es grato recordar en este momento la obra del beato Juan XXIII y del beato Juan Pablo II. Tanto uno como otro fueron madurando durante su vida la conciencia de la urgencia de la causa de la unidad y, una vez elegidos Obispos de Roma, han guiado con determinación a la grey católica por el camino ecuménico. El papa Juan, abriendo nuevas vías, antes casi impensables. El papa Juan Pablo, proponiendo el diálogo ecuménico como dimensión ordinaria e imprescindible de la vida de cada Iglesia particular. Junto a ellos, menciono también al papa Pablo VI, otro gran protagonista del diálogo, del que recordamos precisamente en estos días el quincuagésimo aniversario del histórico abrazo en Jerusalén con el Patriarca de Constantinopla, Atenágoras.

La obra de estos Pontífices ha conseguido que el aspecto del diálogo ecuménico se haya convertido en una dimensión esencial del ministerio del Obispo de Roma, hasta el punto de que hoy no se entendería plenamente el servicio petrino sin incluir en él esta apertura al diálogo con todos los creyentes en Cristo. También podemos decir que el camino ecuménico ha permitido profundizar la comprensión del ministerio del Sucesor de Pedro, y debemos confiar en que seguirá actuando en este sentido en el futuro. Mientras consideramos con gratitud los avances que el Señor nos ha permitido hacer, y sin ocultar las dificultades por las que hoy atraviesa el diálogo ecuménico, pidamos que todos seamos impregnados de los sentimientos de Cristo, para poder caminar hacia la unidad que él quiere. Y caminar juntos es ya construir la unidad.

En este ambiente de oración por el don de la unidad, quisiera saludar cordial y fraternalmente a Su Eminencia el Metropolita Gennadios, representante del Patriarcado Ecuménico, a Su Gracia David Moxon, representante del arzobispo de Canterbury en Roma, y a todos los representantes de las diversas Iglesias y Comunidades Eclesiales que esta tarde han venido aquí. Con estos dos hermanos, en representación de todos, hemos rezado ante el Sepulcro de Pablo y hemos dicho entre nosotros: “Pidamos para que él nos ayude en este camino, en este camino de la unidad, del amor, haciendo camino de unidad”. La unidad no vendrá como un milagro al final: la unidad viene en el camino, la construye el Espíritu Santo en el camino. Si no caminamos juntos, si no rezamos los unos por los otros, si no colaboramos en tantas cosas como podemos hacer en este mundo por el Pueblo de Dios, la unidad no se dará. Se construye en este camino, a cada paso, y no la hacemos nosotros: la hace el Espíritu Santo, que ve nuestra buena voluntad.

Queridos hermanos y hermanas, oremos al Señor Jesús, que nos ha hecho miembros vivos de su Cuerpo, para que nos mantenga profundamente unidos a él, nos ayude a superar nuestros conflictos, nuestras divisiones, nuestros egoísmos; y recordemos que la unidad es siempre superior al conflicto. Y nos ayude a estar unidos unos a otros por una sola fuerza, la del amor, que el Espíritu Santo derrama en nuestros corazones (cf. Rm 5,5 ). Amén.


...
Tomado de:
www.vatican.va
...

La Iglesia y el mundo necesitan consagrados, levadura para una sociedad justa, dice el Papa


VATICANO, 02 Feb. 14 / 08:32 am (ACI/EWTN Noticias).- Esta mañana en sus palabras previas al rezo del Ángelus, el Papa Francisco recordó que las personas consagradas son un signo y un don de Dios, levadura para el crecimiento de una sociedad más justa y fraterna.
Ante los miles de peregrinos llegados a la Plaza de San Pedro a pesar de la lluvia y el frío, el Papa Francisco explicó el significado de celebrar hoy la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo y la Jornada de la Vida Consagrada.
Esta última, dijo, “recuerda la importancia para la Iglesia de todos los que han oído la llamada a seguir a Jesús de cerca en el camino de los consejos evangélicos”.
“El Evangelio de hoy narra que cuarenta días después del nacimiento de Jesús, María y José llevaron al niño al templo para consagrarlo y ofrecerlo a Dios, como lo prescribe la ley judía. Este episodio evangélico es también un icono de la donación de la propia vida por parte de aquellos que, por un don de Dios, toman los rasgos característicos de Jesús, virgen, pobre y obediente, el Consagrado del Padre”, explicó el Papa.
Esta ofrenda de sí mismos a Dios “concierne a todos los cristianos, porque todos estamos consagrados a Él por medio del bautismo. Todos estamos llamados a ofrecernos al Padre con Jesús y como Jesús, haciendo de nuestra vida un don generoso, en la familia, en el trabajo, en el servicio a la Iglesia, en las obras de misericordia”.
“Sin embargo –continuó-, los religiosos, los monjes, los laicos consagrados que, con la profesión de los votos, pertenecen a Dios de manera plena y exclusiva, viven esta consagración de un modo particular”.
“Esta pertenencia al Señor permite a los que la viven de una manera auténtica ofrecer un testimonio especial al Evangelio del Reino de Dios. Totalmente consagrados a Dios, están totalmente entregados a los hermanos para llevar la luz de Cristo, allá donde se encuentra la oscuridad más densa para difundir su esperanza a los corazones cansados”.
“Las personas consagradas son un signo de Dios en los diferentes ambientes de la vida, son levadura para el crecimiento de una sociedad más justa y fraterna, profecía del compartir con los pequeños y los pobres”, subrayó el Santo Padre.
Así entendida y vivida “la vida consagrada se nos presenta como es realmente: ¡un don de Dios! Cada persona consagrada es un don para el pueblo de Dios en camino. Hay mucha necesidad de estas presencias, que fortalecen y renuevan el compromiso de la difusión del Evangelio, de la educación cristiana, de la caridad hacia los más necesitados, de la oración contemplativa; el compromiso de la formación humana y espiritual de los jóvenes, de las familias; el compromiso por la justicia y la paz en la familia humana”.
“La Iglesia y el mundo necesitan este testimonio del amor y de la misericordia de Dios. Por esto es necesario valorar con gratitud las experiencias de vida consagrada y profundizar en el conocimiento de los diferentes carismas y espiritualidad”.
“Debemos orar para que muchos jóvenes respondan su ‘Sí’ al Señor cuando los llama a consagrarse totalmente a Él para un servicio desinteresado a los hermanos”, alentó.
“Por todos estos motivos, como ha sido ya anunciado, el año 2015 estará dedicado de manera especial a la vida consagrada. Encomendemos desde ahora esta iniciativa a la intercesión de la Virgen María y de San José, que, como padres de Jesús, fueron los primeros en ser consagrado a Él, y a consagrar sus vidas a Él”, concluyó el Santo Padre.
...
FUENTE: ACIPRENSA
...

Amar, aceptar y respetar la vida desde el seno materno, exhorta el Papa Francisco


VATICANO, 02 Feb. 14 / 08:29 am (ACI/EWTN Noticias).- En sus palabras posteriores al rezo del Ángelus, el Papa Francisco animó a los fieles a defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural, y expresó su cercanía a la Iglesia en Italia, que celebra hoy la Jornada por la Vida con lema “Generar el futuro”.
“Extiendo mi saludo y mi aliento a las asociaciones, movimientos y a los centros culturales que participan en la defensa y promoción de la vida. Me uno a los Obispos italianos en reiterar que ‘todo hijo es el rostro del Señor, amante de la vida, don para la familia y para la sociedad’”, señaló el Santo Padre.
“Que cada uno en su propio papel y en su propio campo, se sienta llamado a amar y a servir a la vida, aceptarla, respetarla y promoverla, especialmente cuando es frágil y necesita atención y cuidados, desde el seno materno hasta su fin en esta tierra”, exhortó.
Hoy en las diócesis de toda Italia, de Norte a Sur, miles de fieles se movilizaron para expresar su apoyo al derecho a la vida y rechazar a toda cultura que se interponga en el curso natural de la vida.
El Papa se unió a ellos saludando también al Cardenal Vicario de la Diócesis de Roma, Agostino Vallini, y también expresó su agradecimiento a los docentes universitarios, quienes difundieron diferentes conferencias en las universidades sobre la vida y la natalidad.

...
FUENTE: ACIPRENSA
...

El Papa Francisco al Camino Neocatecumenal: Lleven a todos el amor de Dios


VATICANO, 01 Feb. 14 / 10:25 am (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco recibió esta mañana en el Aula Pablo VI del Vaticano a más de ocho mil miembros del Camino Neocatecumenal, a quienes exhortó a evangelizar con amor y a quienes dio tres sencillas recomendaciones para realizar esta tarea, de manera especial a las 414 familias que parten en misión a distintos lugares del planeta.
A continuación, el discurso completo del Santo Padre
Queridos hermanos y hermanas:
Agradezco al Señor por la alegría de su fe y por el ardor de su testimonio cristiano, ¡gracias a Dios! Los saludo a todos cordialmente, para comenzar al equipo responsable internacional del Camino Neocatecumenal, junto a los sacerdotes, seminaristas y catequistas. Un saludo lleno de afecto para los niños, presentes aquí en gran número. Mi pensamiento va de modo especial a las familias que irán a diversas partes del mundo para anunciar y testimoniar el Evangelio.
¡La Iglesia les está agradecida por su generosidad! Gracias por todo lo que hacen en la Iglesia y en el mundo. Y precisamente en nombre de la Iglesia, nuestra Madre, la Santa Madre Iglesia jerárquica, como le gustaba decir a San Ignacio, me gustaría ofrecerles algunas recomendaciones sencillas.
La primera es la de tener el máximo cuidado para construir y conservar la comunión dentro de las Iglesias particulares en las que irán a operar. El Camino tiene su propio carisma, su propia dinámica, un don, que como todos los dones del Espíritu tiene una profunda dimensión eclesial. Eso significa ponerse a la escucha de la vida de las Iglesias, a las que sus responsables los envían, valorando sus riquezas, sufriendo por sus debilidades si fuera necesario y caminando juntos, como un único rebaño bajo la guía de los Pastores de las iglesias locales.
La comunión es esencial: a veces puede ser mejor renunciar a vivir en todos sus detalles aquello que su itinerario exigiría, para garantizar la unidad entre los fieles que forman la única comunidad eclesial, de la que siempre deben sentirse parte.
Otra indicación: adonde sea que vayan, les hará bien pensar que el Espíritu de Dios siempre llega antes que nosotros. Esto es importante: ¡El Señor siempre nos precede! Piensen en Felipe, cuando el Señor lo envía por aquel camino en el que encuentra un administrador sentado en su carruaje. El Espíritu llegó primero: él leía al profeta Isaías y no entendía, pero el corazón ardía. Así, cuando Felipe se le acerca, él está preparado para lacatequesis y para el Bautismo.
¡El Espíritu siempre nos precede! ¡Dios siempre llega antes que nosotros! Incluso en los lugares más remotos, incluso en las culturas más distintas, Dios esparce por doquier la semilla de su Palabra. De ahí brota la necesidad de prestar especial atención al contexto cultural en el que ustedes como familias van a obrar: se trata de un ambiente que es a menudo muy diferente del que provienen.
Muchos de ustedes se tomarán el trabajo de aprender el idioma local, a veces difícil, y este esfuerzo es apreciable. Tanto más importante será su esfuerzo de ‘aprender’ las culturas que encontrarán, sabiendo reconocer la necesidad del Evangelio que está presente en todo lugar, pero también considerando la acción que el Espíritu Santo ha realizado en la vida y en la historia de cada pueblo.
Y, finalmente, los exhorto a cuidar con amor los unos de los otros, en particular a los más débiles. El Camino Neocatecumenal, en cuanto itinerario de descubrimiento del propio Bautismo, es un camino exigente y largo en el cual un hermano o hermana pueden encontrar dificultades imprevistas. En estos casos, el ejercicio de la paciencia y de misericordia por parte de la comunidad es un signo de madurez en la fe. La libertad de cada individuo no debe ser forzada, se debe respetar también la eventual opción de los que deciden buscar, fuera del Camino, otras formas de vida cristiana que los ayuden a crecer en su respuesta a la llamada del Señor


Queridas familias, queridos hermanos y hermanas, los aliento a llevar por doquier, incluso en los ambientes más descristianizados, en especial a las periferias existenciales, el Evangelio de Jesucristo. Evangelicen con amor, lleven a todos el amor de Dios. Digan a los que encuentren por los caminos de su misión que Dios ama al hombre tal como es, aun con sus limitaciones, con sus errores, con sus pecados. Y por eso ha enviado a su Hijo para que Él tomara nuestros pecados sobre sí. Sean mensajeros y testimonios de la infinita bondad del Padre y de su misericordia inagotable.
Los encomiendo a nuestra Madre María, para que inspire y sostenga siempre su apostolado. A la escuela de esta tierna Madre, sean misioneros celosos y alegres. ¡No pierdan la alegría! ¡Adelante!

...
FUENTE: ACIPRENSA
...

Ofrecimiento Diario - Intenciones para el mes de FEBRERO





APOSTOLADO
DE LA
ORACIÓN

INTENCIONES PARA EL 
MES DE FEBRERO



Ofrecimiento Diario

Ven Espíritu Santo, inflama nuestro corazón en las ansias redentoras del Corazón de Cristo, para que ofrezcamos de veras nuestras personas y obras, en unión con él, por la redención del mundo.

Señor mío y Dios mío Jesucristo:

Por el Corazón Inmaculado de María me consagro a tu Corazón y me ofrezco contigo al Padre en tu santo sacrificio del altar; con mi oración y mi trabajo, sufrimientos y alegrías de hoy, en reparación de nuestros pecados y para que venga a nosotros tu reino.

Te pido en especial por las intenciones encomendadas al Apostolado de la Oración.




Por las Intenciones del Papa


Intención General

Para que la sabiduría y la experiencia de las personas mayores sean reconocidas en la Iglesia y en la sociedad.




Intención Misional

Para que los sacerdotes, religiosos y laicos colaboren generosamente en la misión de evangelizar.




Por la Conferencia Episcopal Peruana

Para que jóvenes y adultos busquen y encuentren en el catecismo las verdades que hay que creer, los sacramentos recibir, los mandamientos que hay que guardar y la oración que hay que practicar.




SABIDURÍA Y EXPERIENCIA DE LOS MAYORES

"... Queridos hermanos y hermanas ancianos... son ustedes una riqueza para la sociedad, también en el sufrimiento y la enfermedad. Y esta fase de la vida es un don para profundizar en la relación con Dios... Entre los recursos preciosos que ustedes tienen está la oración. Háganse intercesores ante Dios con fe y constancia. Oren por la Iglesia y también por mí, por las necesidades del mundo, por los pobres, para que en el mundo no haya más violencia... Quisiera encomendar hoy a su oración el bien de la Iglesia y la paz en el mundo" (Benedicto XVI, 12.11.2012. Extracto)


MISIÓN DE EVANGELIZACIÓN

"Una Iglesia que no sale a la calle se enferma en la atmósfera viciada de su encierro. A una Iglesia que sale a la calle le puede pasar como a cualquiera un accidente... Prefiero mil veces una Iglesia accidentada que una Iglesia enferma..." (Francisco a los obispos de Argentina, 18.4.2013. Extracto)


APARECIDA, MISIÓN CONTINENTAL

La catequesis de adultos es la forma fundamental de la educación en la fe. 298.


Eucaristía
Por la paz y la justicia.

Palabra de Dios
Eclesiástico 7,27-28. Respeto por el padre y la madre.
Lucas 2,22-38. Simeón y Ana.
Mateo 8,14-25. Jesús sana a la suegra de Pedro.

Reflexionemos
¿Cómo nuestra sociedad trata hoy a las personas ancianas?
¿Qué valor damos a la sabiduría de las personas mayores?
¿Qué puedo hacer para que se valorice más a los adultos mayores?


P. Antonio González Callizo, S.J. Director Nacional del Apostolado de la Oración.


Invitación

A participar de la Misa dominical de 11:00 AM en la Parroquia de San Pedro y a acompañarnos en las reuniones semanales a las 12:00 M en el claustro de la parroquia, todos los domingos. 

Asimismo, invitamos a la Misa de los primeros viernes de cada mes en Honor al Sagrado Corazón de Jesús, a las 7:30 PM en San Pedro.


Para conocer más acerca del Apostolado de la Oración y sus actividades acceda AQUÍ



Visítenos en:

http://www.apostlesshipofprayer.net Elegir idioma ESPAÑOL, hacer clic en ventana “Oración y Servicio”
www.jesuitasperu.org Apostolado parroquial
www.sanpedrodelima.org


¡ADVENIAT REGNUM TUUM!
¡Venga a nosotros tu reino!




...

Presentación del Señor

P. Adolfo Franco, S.J.

Lc 2, 22-40




Jesús es presentado en el templo a los cuarenta días de su nacimiento como establecía la ley de Moisés. Jesús va a superar esta ley, la va a sustituir por la Nueva Ley de la caridad, pero en su vida cumplirá como judío piadoso todas las obligaciones establecidas para un buen israelita.

Pero en esta misma escena se manifiesta ya el nuevo futuro que se hace visible por la manifestación al anciano Simeón que encuentra a la Sagrada Familia cuando están cumpliendo con el rito establecido para la presentación del Niño en el templo y la purificación de la Madre.
Lo que Simeón va a manifestar y a declarar va a dar el sentido profundo a ese simple acto litúrgico de la presentación.

La presentación de todo primogénito a los cuarenta días de su nacimiento significaba  que pertenecían a Dios; Dios permitía que fueran rescatados mediante una ofrenda y no quedasen para siempre  en el templo al servicio de Dios.

Simeón es descrito como hombre justo, piadoso, que espera el consuelo de Israel (el Mesías), y habitado por el Espíritu Santo. Este hombre hace ver que Jesucristo, a quien toma en brazos, es el Consagrado de Dios, no es un primogénito más del pueblo de Israel, es el Primogénito de todos los primogénitos, que aunque es rescatado del tempo con la modesta ofrenda de los pobres pertenece a Dios y es la ofrenda para Dios, el Cordero que será el precio del recate de todos nosotros. Simeón es también el que hace la primera confesión de fe en lo que es este Niño que ha tomado en sus brazos; lo proclama como Salvador, como Luz de las naciones y como gloria de Israel.

Pero terminada esta proclamación con la que manifiesta lo que es este Niño y con la que da un sentido trascendente a la ceremonia litúrgica de la presentación, adelanta el futuro del Niño y de la Madre. Ese futuro de salvación que realizará Jesús estará lleno de contradicciones, de aceptación por unos y rechazo por otros; su Madre estará unida a Él porque una espada atravesará su corazón de Madre, lo cual servirá para que queden al descubierto las intenciones de muchos.

Podría pensarse que con esta profecía Simeón está viendo por adelantado la escena del Calvario; Cristo en la cruz que es la realidad a la que apunta la presentación ritual del templo. Pero es una presentación del Primogénito al Padre, de la cual Jesús ya no será rescatado porque será consumado en totalidad en el plan de salvación. Y la cruz en la que estará Cristo será para siempre al signo de contradicción, aceptado por unos y rechazado por otros. Y en la misma escena del Calvario la Madre al pie de la cruz con su corazón traspasado por la espada.

El párrafo de San Lucas que leemos hoy completa esta narración con la presencia de la profetisa Ana que hace también una proclamación del niño a los que esperaban la liberación de Israel.

Termina todo con la vuelta de la Sagrada Familia a Nazaret donde Jesús vivirá una simple vida de familia durante treinta años.

Jesús se nos ha manifestado como Salvador y Luz, y nos cuestiona a cada uno de nosotros, porque también para nosotros ahora es a la vez Salvador  y signo de contradicción. También ante la cruz quedan al descubierto nuestras intenciones o sea queda al descubierto lo más profundo de lo que somos en nuestro interior, lo más íntimo de lo que pensamos y de lo que deseamos.


...

Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.

...

El inicio del Génesis: La Creación - 2º Parte


P. Ignacio Garro, S.J.

SEMINARIO ARQUIDIOCESANO DE AREQUIPA



1. Relatos de la Creación en el Génesis (Continuación)

1.2. Relato Yahvista

1.2.1. Creación del hombre

Manantial: Gen 2, 6: 
“Pero un manantial brotaba sobre la tierra". Manantial = Símbolo de fecundidad y de vida.  Medio para elaborar con la tierra y fabricar el barro.  Aspecto mítico tomado posiblemente de la cultura asirio ‑ babilonia.

Formó: Gen 2, 7: 
“Entonces Yahvé Dios formó al hombre con polvo del suelo”. Formar, modelar, el texto sagrado dice que Dios formó, modeló, al hombre del polvo del suelo. La materia escogida es la tierra, arcilla, o barro, si está húmeda. Polvo si está seca. Esta imagen nos muestra a Dios como si fuera el alfarero del hombre y nos enseña el cuidado que tiene con su imagen y criatura predilecta; tenemos que  darnos cuenta de esto, pues es necesario, ver hasta qué punto la persona humana es digna de todo respeto.

Insufló: Gen 2, 7: 
“e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente”. Soplar, echar aire, dar vida. El "ruah" = (soplo) de Dios, da vida al hombre, dándole un alma espiritual, le hizo participar de su divinidad.

El Edén o el Paraíso: Gen 2, 8: 
“Luego plantó Yahvé Dios  un jardín en el Edén”. Lugar, o estado existencial agradable, pacífico, lleno de felicidad, simbolizado con imágenes orientales como un lugar alegre, fresco, agradable, lleno de paz y de vida.  Simboliza la eterna presencia de Dios y la participación del hombre de sus dones. 

Árbol de la vida: Gen 2, 9a: 
“Yahvé Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles deleitosos a la vista y buenos para comer; y en medio del jardín, el árbol de la vida”. Árbol de la vida, es el símbolo de la inmortalidad, quien come del Árbol de la Vida, no morirá, será inmortal.

Árbol del bien y del mal: Gen 2, 9b: 
“y el árbol de la ciencia del bien y del mal”. Conocer el bien y el mal no significa querer saber todo. Tampoco significa negar el poder discernir en una ocasión particular entre el bien y el mal: Dios no puede negar semejante conocimiento a una criatura razonable. “Conocer del árbol de la ciencia del bien y del mal”, significa ser capaz de decidir por sí mismo sin ayuda de nada ni de nadie, lo que es bueno y lo que es malo, según el parecer propio. Esto sólo a Dios corresponde. Por eso desobedecer el mandato de Dios es como querer ser igual a Dios. Significa no aceptar en la vida un camino de dependencia confiada en la sabiduría de Dios y corresponder con una obediencia amorosa y humilde, o lo que es lo mismo es rechazar alimentarse del  “árbol de la vida”  que une constantemente a la criatura con su Creador.

Laboriosidad y cuidado: Gen 2, 15: 
“Tomó, pues, Yahvé Dios al hombre y lo dejó en el jardín del edén, para que lo labrase y cuidase”. Dios llama al hombre para que sea su colaborador en la obra de la creación.  Dios no es ocioso, ni quiere que el hombre sea ocioso, sino su colaborador.

Mandato y obediencia: Gen 2, 16: 
“Y Dios impuso  al hombre este mandamiento: “de cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás si remedio”. Dios no deja al hombre en el paraíso para que haga lo que quiera sino que le impone un mandato a cumplir: que no coma del Árbol de la Vida, ni del Árbol del Bien y del Mal.

Creación de la mujer: Gen 2 18: “Dijo luego Yahvé Dios: 
“No es bueno que le hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada”.  El hombre no ha sido creado para vivir  solo, como una isla, requiere comunicación existencial, alguien que le entienda, que le comprenda, con quien pueda dialogar y compartir. Gen 2, 22: “De la costilla que Yahvé Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces éste exclamó: “esta vez sí que es hueso de mis huesos  y carne de mi carne”. La mujer creada de la costilla del hombre. El autor sagrado no nos enseña de qué manera creó Dios a la mujer. El hombre no encuentra en los animales ninguno igual a él, y reconoce como “otro yo” al ser que ha sido formado de su cuerpo.
La imagen del costado del hombre nos da a entender la unidad de la humanidad y, al mismo tiempo nos explica la compenetración, complementariedad  y atractivo mutuo de los sexos. Hombre y mujer son iguales en dignidad, complementarios en su sexualidad. Es un simbolismo en el que señala la igualdad y dignidad de la mujer en relación con el hombre, es igual a él, es compañera (no esclava, ni sierva), creada para tener ayuda mutua y compenetración en el amor.

Unión del hombre y de la mujer: Gen 2, 24: 
“Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne”. Institución del matrimonio querida por Dios desde el comienzo de la existencia del género humano. Unión única e indisoluble: "y serán los dos una sola carne". La mujer y el hombre tienen la misma vida, la misma carne y, unidos en matrimonio, comparten equitativamente un misma amor para un destino común. El varón no debe de considerar como inferior a la mujer, pues los dos son una misma carne y S. Pablo nos enseña: “que nadie odia su propia carne”, Efes 5, 29.


Desnudez: Gen 2, 25: 
“Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban el uno del otro”.  El estado de desnudez simboliza una situación de pureza e inocencia. No se avergonzaban de sus cuerpos. Todo era transparencia, claridad entre sí y ante Dios.

La duplicidad de los sexos hace a los hombres colaboradores y representantes del Creador de la manera más auténtica, porque los hace capaces de cooperar, en lugar de Dios y con su bendición a la "creación continua", es decir, a la creación que se perpetúa y no tiene fin todavía, que es: la propagación de la vida humana. El sexo y la propagación de la vida han sido dispuestos por Dios y, en consecuencia, son buenos: "Procread y multiplicaos y llenad la tierra", Gen 1, 28.

El matrimonio: “Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne”, Gen 2, 24. Es la institución creada y querida por Dios para que varón y mujer se comuniquen y crezcan en el amor y procreen hijos. Esta institución matrimonial es santa, por eso dijo Jesús: “lo que ha unido Dios que no lo separe el hombre”, Mt 19, 5. Cualquier forma de desprecio del sexo, o práctica del sexo fuera del matrimonio es pecado grave, sexto mandamiento, y evidentemente, es contraria al plan de Dios.
         
En este relato se esboza también una toma de posición contra dos concepciones de la sexualidad perceptibles en el ambiente en que vivía el pueblo de Israel, puesto que la sexualidad deriva de Dios, es buena, pero habiendo sido creada, no puede ser adorada como una divinidad en los cultos y orgías sexuales.


1.3. Conclusión general de los 2 primeros capítulos del Génesis
         
El mensaje religioso encerrado en este pasaje de la creación es muy rico en enseñanza doctrinal. He aquí algunos aspectos más importantes:
         
1.3.1. La Palabra poderosa de Dios ordena, pone paz y armonía, luz y bondad en el Universo Cosmos. Hace surgir los seres con su palabra creadora. Hace vivir: “llamando a las cosas por su nombre, las cosas que no son para que sean”. Este es su poder, su victoria. Esto quiere decir que todo cuanto existe lo ha hecho por medio de su Palabra. Dios es el Dios Creador del mundo y el Señor de la historia. así lo creemos los cristianos.
         
1.3.2. La afirmación: “y vio Dios que todo lo que había hecho era bueno”, Gen 1, 31, es una confirmación que Dios es el Único Bueno, y lo ha hecho todo para que participáramos de su obra buena. También porque Dios ama a sus criaturas quiere la vida y no la destrucción. El Señor Dios  ha encomendado al ser humano la creación para que la cuide y la perfeccione.
         
1.3.3. El ser humano (hombre y mujer) es el rey de la creación. En esta parte del relato hay un marcado interés por la creación del ser humano y su destino, el mensaje religioso de la narración contiene los siguientes elementos:
         
a. Si en el primer relato de la creación del ser humano (de tradición Sacerdotal): Gen 1, 26-27, insistía en la grandeza del ser humano como “imagen y semejanza”, y como “rey de la creación”:
         
- Es imagen de Dios: hay un abismo entre el ser humano y todas las demás cosas creadas. El ser humano conoce, ama, es consciente de sus propios actos y sobre todo es consciente de su relación trascendente con Dios que le ama, le habla y puede responder. Esa es su dignidad y también su responsabilidad. Quien trabaja para que sean eficazmente reconocidos los derechos del ser humano trabaja y colabora a la mayor gloria a Dios.
         
-  Es imagen de Dios: “Varón y mujer”, la pareja humana es imagen de Dios, por su amor y entrega fecunda; la familia puede reflejar algo del misterio de amor que hay en Dios como Trinidad que son una comunidad de personas unidas en el amor.
         
- Dominar la creación: El dominio de los hombres sobre los animales y la tierra manifiesta también que es un ser superior al resto de las cosas creadas. El ser humano debe aprovechar los recursos de la naturaleza. El Concilio Vaticano II en la Constitución Dogmática sobre: “La Iglesia en el mundo” dice: “Creyentes y no creyentes, están generalmente de acuerdo en este punto: todos  los bienes de la tierra deben ordenarse en función del ser humano, centro y cima de todos ellos”. El desarrollo de las ciencias, la conquista del espacio, los avances tecnológicos de toda índole pueden y deben de orientarse en esta línea de colaborar y perfeccionar la obra de la creación.
         
- En el relato de la creación del ser humano (de tradición Yahvista): Gen 2, 4-25 se nos dicen dos cosas:
  • El hombre es frágil, (está hecho de tierra)
  • El hombre depende totalmente de su Creador (Dios lo “modela” como un alfarero y “le pone nombre”).

         
b.- En la Biblia, poner nombre a una cosa es dominarla, tener poder sobre ella. Si el hombre “pone nombre a los animales” por mandato de Dios, eso quiere decir que tiene dominio sobre ellos. Israel, el pueblo elegido y formado por Dios, vecino de otros pueblos que adoran a los animales, necesita comprender en profundidad el abismo que separa un hombre de un animal.
         
c.- El ser humano: hombre y mujer, tienen un mismo origen y un mismo fin: caminan juntos hacia un mismo destino. Que históricamente la mujer sea considerada con frecuencia como inferior al hombre o como su esclava más que como compañera, es una consecuencia del pecado. Ella ha sufrido a lo largo de la historia más que el hombre la falta de reconocimiento de su dignidad. El autor sagrado señala el gran misterio de las relaciones entre el hombre y la mujer como una ley natural, fundada en la igualdad, en el amor y en la sabiduría del Creador. La diversidad de características: masculinidad y feminidad ponen de relieve la belleza y complementariedad del amor que los une.
         

Resumiendo, podemos sintetizar diciendo: en la creación del ser humano hay que distinguir dos niveles: uno, de orden natural y otro, de orden sobrenatural
         
1. A nivel natural, Dios les otorgó:
                   
  • Inteligencia racional humana para entender y vivir en la verdad             
  • Voluntad  para desear ordenadamente lo que la inteligencia presenta como el bien              
  • Libertad para realizar y decidir su vida en el horizonte de la verdad, uso de la inteligencia, y del bien, uso de la voluntad (cuya máxima expresión de la Verdad y del Bien es : DIOS), por eso el ser humano siente una gran atracción hacia Dios.               
  • Finalmente, Dios les otorgó un alma humana espiritual, con la que el hombre quedaba elevado a la categoría de persona humana y se diferenciaba esencialmente de los demás animales. Con el alma humana el ser humano puede tener una relación filial con Dios, ayudado con la gracia santificante.


         
2. A nivel sobrenatural, Dios les otorgó:
                   
  • La Gracia santificante sobrenatural para vivir su condición de hijos de Dios, es decir, este nivel sobrenatural es el que potencia, ilumina, el nivel natural de la creación humana y lo eleva a la condición sobrenatural y trascendente para poder vivir en la presencia de Dios y disfrutar de la trascendencia divina, es decir, vivir como verdaderos hijos de Dios. En este estado de gracia divina es donde se puede afirmar que la filiación divina que Dios otorgó al ser humano fue para que viviera felizmente en la Suma Verdad que es Dios, en el Sumo Bien que es Dios y así poder realizar y dirigir sus vidas humanas libremente hacia Dios Padre.   
  • Como consecuencia del don de la gracia santificante, que es gracia de filiación divina, Dios les otorgó los dones preternaturales; debido a esta integración de la gracia sobrenatural en la naturaleza humana, antes del Pecado original, Adán y Eva podían vivir inteligente, voluntaria y libremente como verdaderos hijos de Dios. A este situación de plenitud, de paz y felicidad se le llama “el estado paradisíaco”.   

         
Esto quiere decir que Dios creó a la pareja humana y los hizo inteligentes para vivir en la verdad, les otorgó voluntad para vivir practicando el bien y finalmente les hizo libres, con capacidad de amar, para poder participar del amor y presencia de Dios y colaborar en la obra de la creación.
         
Sintetizando podemos resumir que los creó para estas tres cosas: Amar, Obedecer y Servir a Dios.
         
  1. AMAR: Dios es Amor. El Dios – Amor, crea a la criatura humana a su imagen  y semejanza, es decir con capacidad de amar y de ser amada. En definitiva este horizonte es el mismo que el primer mandamiento de la ley de Dios: “Amarás Al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu espíritu, sobre todas las cosas...”. Deut 6,5; Mt 22, 37.      
  2. OBEDECER: El Dios - Amor, no es un Dios anárquico o que vive en el vacío. Quiere el orden y la sabiduría de las cosas creadas. Es el orden y la perfección de la creación. Quiere también el orden y la obediencia entre el ser humano y Él. La criatura humana debe de aceptar los mandatos de Dios y así serle grato cumpliendo la voluntad de Dios, por eso el mandato de Gen 2,16-17, debe de cumplirse, pues en su cumplimiento halla el ser humano el máximo de su realización: obedeciendo, halla su plenitud; de no cumplirse este mandato de Dios la criatura humana (desobediencia, como rebeldía), hallará la muerte. Por eso, en el Génesis, vemos que la obediencia al mandato de Dios es vital. Olvidar el mandato de Dios es causa de muerte. Por eso el mandato de Dios es bendición, sabiduría de Dios, ordena la vida de la criatura humana y la protege del caos, el desorden y la muerte.      
  3. COLABORAR - SERVIR: El Dios Creador quiere que la criatura humana inteligente, voluntaria y libremente, colabore en actitud de servicio en la obra de la creación, y de hecho esta colaboración, excepto en las obras de pecado e injusticia, ha sido excelente. Dios no quiere que el ser humano viva ocioso o caóticamente, quiere y pide su colaboración y así mostrar su creatividad y posibilidades humanas. En efecto, vemos cómo, a través de los siglos, las criaturas humanas han colaborado en tantas obras de civilización y avance científico y cultural. El hombre ha sido llamado a ser un colaborador servicial de Dios, llevando a la perfección la obra que Dios comenzó. El Dios Creador quiere una humanidad trabajadora, servicial, colaboradora en el orden de su creación. Y que esta colaboración y perfección sea para bien del ser humano. También en Cristo quiere su colaboración en el orden de la redención.

         
Por lo tanto podemos afirmar que la condición de la criatura humana, significa que el hombre, de acuerdo con su realidad total, en su existencia y en la consumación de su naturaleza corpóreo-espiritual, está constituido exclusiva y globalmente por una relación trascendental que comienza en Dios y acaba y finaliza en Dios, (nivel sobrenatural), como su origen y como su fin: este es el horizonte de la filiación divina. En Adán y Eva Dios realizó su proyecto primero y principal de crear al ser humano para vivir en una relación trascendente de filiación divina, los creó como verdaderos hijos de Dios, para que vivieran en suma paz y felicidad.
         
Finalmente y como síntesis teológica hemos de decir que el Dios Creador lo creó todo de la nada. Dios es el Dios Único y Absoluto. La criatura humana es obra de Dios, es limitada y contingente, ha sido creada para vivir en un horizonte de filiación divina. Se crea así una relación de dependencia saludable y vivificante. Si la criatura humana vive, acepta y respeta la relación filial, que es relación de criatura aceptando y obedeciendo a su Creador, cumple la voluntad de Dios, observa sus mandatos, se realiza el plan de Dios  en la dimensión Creador – criatura.  Si vive de esta manera Dios le bendecirá  y le protegerá.
         
Si el hombre respeta y acepta  esta relación de Creador ‑ creatura y acepta la voluntad de Dios y el plan de Dios, será feliz y participará de la bondad, sabiduría y belleza de Dios = don de su presencia. Si el hombre no acepta esta relación Creador ‑ creatura y se independiza de la voluntad de Dios y de su plan de amor, el hombre automáticamente se perderá y se dará cuenta que sin Dios no es nada. Este es el Pecado original.

...

Agradecemos al P. Ignacio Garro, S.J. por su colaboración.

...

Las cartas de Santiago, Pedro y Judas

P. Fernando Martínez Galdeano, S.J.

El resto de las cartas "católicas"


Bajo este nombre de "cartas católicas", se incluyen las cartas de san Juan (3) que ya hemos presentado, la de Santiago, "el Justo" (1), las de san Pedro (2) y la de san Judas (1). Y este calificativo de "católicas" indica que fueron escritas no precisamente a una iglesia particular de una ciudad, sino en general, para toda la Iglesia (católica = universal). Recogemos aquí la de Santiago, las dos de san Pedro y la de san Judas.

Carta de Santiago

La de Santiago, más que una carta, es un escrito exhortativo y moral redactado por un cristiano de origen judío, buen conocedor del A.T., que domina la lengua griega, que escribe a los judeo-cristianos de la diáspora, que apenas cita a Jesucristo pero que es un conocedor evidente de las "bienaventuranzas". Por todo ello, esta exhortación es un escrito que ha de ser leído con el espíritu del ideal evangélico. Es una alerta ante el peligro real de que la fe cristiana pueda quedar reducida a una teoría ideológica, a una visión intelectual, a una fe sin obras ni signos del reinado de Dios. En esta "carta" nos encontramos con un creyente que no puede aceptar la injusticia social dentro de una comunidad eclesial.

Sobre su autor, las hipótesis son muy variadas, pero ninguna de ellas se presenta como cierta. La más probable es la que lo identifica con Santiago llamado el Justo,siendo responsable de la comunidad cristiana de Jerusalén en los comienzos de la historia de la iglesia. Su composición, si relacionamos su contenido con la personalidad de Santiago podría situarse alrededor del año 60, ya que éste murió mártir el año 62, antes de la guerra con Roma.

Cartas de Pedro y Judas

Sobre la primera carta de san Pedro, los expertos piensan que se trata de un escrito atribuido a Pedro para darle así una mayor autoridad (modo usual en aquel tiempo) ante las iglesias del Asia Menor, a las cuales se orienta este escrito. Muchos miembros de estas iglesias eran campesinos y pastores procedentes del paganismo, y económicamente bastante vulnerables y explotados. La fecha de su composición puede establecerse en torno al año 80. Su meta es sostener la fe en medio de las tribulaciones.

Respecto de su contenido, hay que destacar que posee una gran riqueza teológica y en no pocos aspectos comunica una gran fuerza espiritual. Uno de sus planteamientos maestros es la paciencia valerosa en las tribulaciones con Jesucristo como modelo, no imponiendo al mal sino al bien. Hace un llamamiento a la alegría desde la paz.

Quedan las cartas de un tal Judas y la supuesta segunda de Pedro. Aunque en las ediciones de la Biblia no van juntas, pero en razón de características comunes conviene leerlas de forma relacionada. Ambos escritos epistolares arremeten contra aquellos que en nombre de la "gracia"  y del espíritu se dejan llevar de las pasiones. Sus recomendaciones van en la línea del conocimiento auténtico de cristo frente al llamado de conocimiento espiritual "gnóstico".En referencia a la fecha probable de su redacción, suele situarse  ésta hacia finales del siglo I, siendo la del tal Judas cronológicamente anterior a la segunda de Pedro en unos diez años más o menos. Acerca de sus verdaderos autores, se puede decir que pertenecieron a la tradición judeo-cristiana de Santiago el Justo. El de la segunda carta de Pedro es un buen conocedor también de la vida y enseñanzas de éste. De ahí el que haya sido considerada por la tradición como escrita por él, supuesta la costumbre de al escrito un aval de autoridad.



En fin, compartid todos vuestro pensar y vuestro sentir animados de afecto fraternal, de ternura y humildad. No devolváis mal por mal, ni insulto por insulto. Al contrario bendecid, pues habéis sido llamados a heredáis un bendición.
(1Pe 3,8-9)

...
Agradecemos al P. Fernando Martínez, S.J. por su colaboración.
Para acceder a las publicaciones anteriores acceder AQUÍ.