La Eucaristía



Celebramos el amor que el Padre nos tiene, visible en Jesús.
Celebramos nuestra condición de hijos y hermanos en Jesús.
Nos alimentamos para ser en la vida lo que Jesús fue: constructor del Reino.
Celebramos el amor, el amor del Padre y el amor fraterno.
En el recuerdo de Jesús.
El primer día de la fiesta de los panes sin levadura,
cuando se sacrificaba el cordero pascual,
 sus discípulos le preguntaron a Jesús:
¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de pascua?
Aparentemente son los discípulos
 quienes tienen la iniciativa, quienes se interesan por el tema.
En realidad es Jesús quien se adelanta y tiene todo previsto...
13Jesús envió a dos de sus discípulos diciéndoles: Id a la ciudad y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua. Seguidlo, 14y allí donde entre decid al dueño: El Maestro dice “¿Dónde está la sala en la que he de celebrar la cena de pascua con mis discípulos?". 15Él os mostrará en el piso de arriba una sala grande, alfombrada y dispuesta. Preparadlo todo allí para  nosotros.
Una casa en Jerusalén donde son forasteros, una sala preparada,
una persona que les pondrá con contacto con el dueño.
Siguiendo las instrucciones de Jesús, confiando en Él,
se encuentra todo lo que se necesita.
22Durante la cena, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió, se lo dio y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo.
Jesús es el anfitrión. Compartir la mesa es el gran símbolo de la convivencia, de la reconciliación, de la inclusión. Los banquetes son la mejor metáfora  del Reino.
Quizá nos fijamos mucho en que el pan es Jesús y menos en que Jesús es pan.
Más en la adoración personal que en la comunión y el compromiso.
Comulgar con Jesús es aceptar ser pan compartido y repartido.
¿Cómo y con quién comparto el banquete de mi vida? ¿A quién siento a la mesa
de mi tiempo, mi amistad, mis intereses...? ¿A quién excluyo? ¿Por qué?
23 tomó luego una copa, pronunció la acción de gracias,
se la dio y bebieron todos de ella.
El pan y el vino de nuestra Eucaristía son signo de la entrega de Jesús,
y al alimentarnos de ellos son signo de nuestra propia entrega.
Celebrar la Eucaristía fue sustituido por:
“oír misa entera todos los domingos y fiestas de guardar...”
¿Tiene sentido “oír” un banquete,  “oír” una cena con los amigos?
Recuperemos la Cena del Señor, comunidad de creyentes en torno a la lectura
y comprensión de la Palabra, la Fracción del Pan, la oración en común,
el compromiso vital con Jesús y con los demás.
24Y les dijo: Esta es mi sangre, la sangre de la nueva alianza,  que se derrama por todos. 25 Os aseguro que ya no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que lo beba nuevo en el reino de Dios.
La cena de despedida resumió en el pan y en el vino la vida entera de Jesús,
su estilo, su concepción del Reino, el modo de actuar de quienes quieran seguirle,
su imagen de Dios. Para darnos vida, para que demos vida, para hacernos partícipes de su vida.
Es el recuerdo vivo, que significa la entrega de Jesús, lo que Jesús quiere que
recordemos de Él y la manera que Él quiere ser recordado.
26 Después de los cantos salieron para el monte de los Olivos.
Con la celebración no se termina nada, todo empieza.
Nos alimentamos para vivir y trabajar.
Lo nuestro es vivir el Evangelio, hacer nuestra la mentalidad, preferencias, opciones, estilo de vida,  manera de vivir, de pensar, de actuar de Jesús,
para ser pan y vino, sal y luz en nuestro mundo. Como Él.
La eucaristía es una invitación a la fraternidad y a la solidaridad,
a agrandar la mente y el corazón.
En la Eucaristía todos somos actores, no espectadores.
Todos celebramos, todos hacemos presente a Jesús,
todos nos alimentamos, todos nos comprometemos.
Nadie está aquí por sus méritos, sino por la increíble invitación que ha recibido.
Nadie está aquí porque lo merece sino porque lo necesita.
No acudimos como el fariseo, dando gracias por ser mejor que los demás,
ni como el publicano, abrumado por sus pecados.
Acudimos entusiasmados porque Jesús nos invita y nos quiere tal como somos.
Recordamos a quienes no pueden sentarse a nuestra mesa,
a ninguna mesa.
Si la celebración de la eucaristía no es expresión auténtica
 de nuestra fe en Jesús, si sustituimos celebrar por asistir,
reunirnos por cumplir,
 común unión por individualismo,
reducimos la Eucaristía a un acto de culto
semejante a los antiguos sacrificios del templo,
 corriendo serio peligro de sentirnos justificados
por la mera y pasiva asistencia.
A quienes queremos seguir a Jesús se nos ofrece, se nos pide, algo más.

Éste es mi cuerpo.
Mi cuerpo triunfante en vuestros cuerpos gloriosos.
Mi cuerpo maltratado en vuestros cuerpos torturados.
Mi cuerpo vigoroso en vuestros cuerpos lozanos.
Mi cuerpo deteriorado en vuestros cuerpos achacosos.
Éste es mi cuerpo.
Ésta es mi sangre.
Mi sangre pujante en vuestra sangre vehemente.
Mi sangre vertida en vuestra sangre derramada.
Mi sangre vivificante en vuestra sangre renovada.
Mi sangre ofendida en vuestra sangre despreciada.
Mi cuerpo es pan: una hogaza de pan bendito.
Un cuerpo de harina de otro costal.
Mi sangre es vino: una sangre escanciada
como vino generoso. Reserva especial.
Ése es mi cuerpo. Ésa es mi sangre.



...

Hacerse Pan




Puede que sea bonito pero no es fácil HACERSE PAN.
Significa que ya no puedes vivir solo para ti, sino también para los demás.
Significa que ya no puedes poseer nada, ni las cosas, ni el tiempo, ni los talentos, ni libertad como algo exclusivo.
Todo lo tuyo, no es ya solo tuyo, es también de y para los demás.
Significa que tenemos que estar, enteramente disponibles a tiempo completo.
Ya no puedes protestar de cualquier modo, por cualquier cosa.
No puedes refunfuñar si te requieren, te molestan o te llaman a cualquier hora, o para cualquier cosa.
Significa que debes tener paciencia y mansedumbre…
Como el PAN que se deja amasar, cocer y partir.
Significa que debes ser humilde como el PAN, que no figura en los platos exquisitos; pero que siempre está ahí.
Siempre para acompañar.
Significa que debes cultivar la ternura
y la bondad, porque así es el pan:
TIERNO Y BUENO.
Significa que debes estar dispuesta siempre al sacrificio,
como el PAN que se deja triturar.
Significa que debes
vivir siempre en el
amor más grande,
capaz de morir            
para dar vida,
como el PAN.
Déjate triturar por los que están
a tu lado, déjate amasar...
por los trabajos y los servicio
a favor de los hermanos.
Déjate cocer
por el fuego del amor
y del espíritu.
Así podrás darte a los
que te necesitan
Ayúdanos Señor
a ser PAN para los demás.
Como Tú.




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Milagros Eucarísticos






"Yo soy el pan de la vida; quien viene a mi no tendrá hambre y quién cree en mí no tendrá más sed" (Jn 6,35). Delante del más grande de los milagros que Dios nos ha concedido en el regalo de la Eucaristía, nuestra mente a veces se pierde atónita, dudosa e incrédula por aquello que es y queda el milagro del amor. Dios se baja hasta el hombre y parecido al fuego ardiente consume nuestros pecados y nos ilumina el alma.

Los Milagros Eucarísticos documentados pueden ayudar a los dudosos a ultranza a vencer la desconfianza y a rendirse a las palabras veraces de Jesús: "Yo soy el pan de la vida". La verdad que son casos inexplicables pero reales para aquellos sacerdotes y religiosos (así como los fieles que estaban asistiendo a la misma) y que ponen de manifiesto la presencia real de Cristo en la sagrada forma (una vez consagrada) y que aún muchas almas consagradas dudan hoy y ponen en entre dicho. Veamos algunos casos:

Milagro Eucaristico de Casia

A Casia, en la Basílica dedicada a Sta. Rita, se mantiene todavía la Reliquia del célebre Milagro Eucarístico, ocurrido en Siena en el1330. A un sacerdote fue solicitado de llevar la Comunión a un campesino enfermo. El cura, tomado una Partícula consagrada y la puso insolentemente entre las páginas de su breviario y se encaminó del campesino. Llegando a casa del enfermo, después de haberlo confesado, abrió el libro para tomar la hostia que había puesto, pero con su gran sorpresa observó que la Partícula se tiñó de abundante sangre vivo para impregnar ambas páginas en las que fue puesta. El sacerdote, confuso y arrepentido, fue enseguida a Siena cerca del Convento Agustino para preguntar consejo al Padre Simón Fiables de Casia, conocido por todos por ser un hombre santo. Este, escuchando la narración concedió el perdón al sacerdote y le pide de tener consigo aquellas dos páginas manchadas de sangre.
Numerosos han sido los Sumos Pontífices que han promovido su culto concediendo indulgencias. En un texto antiquísimo del convento de San 'Agustín son descritas numerosas noticias con respecto al Prodigio. Además de este texto, el episodio también viene citado en los Estatutos Municipales de Casia del1387.
En el 1930, en ocasión del sexto centenario del acontecimiento, fue celebrado a Casia un Congreso Eucarístico para la entera diócesis de Norcia, fue inaugurada entonces una preciosa y artística Custodia y fue publicada toda la documentación histórica localizable al respecto.


Milagro Eucarístico de Ferrara
En la Basílica de Santa María en Vado todavía es custodiada la reliquia del Milagro Eucarístico ocurrido en el 1171. Alrededor del siglo VII la devoción de los fieles, por una imagen de la Virgen de "San Lucas" y puesta sobre un capitel, que le fueron atribuidos muchos milagros, elevó, justo sobre el paso del río "Ferraruolo" una pequeña Iglesia que tomo el nombre de "Sta. María del Vado".
El día de Pascua del 28 de marzo de 1171, el prior de los Canónigos Regulares Portuensi, P. Pietro de Verona, estaba celebrando la Misa Pascual, asistido por tres hermanos, (Borio, Leonardo y Aimone). Cuando llego al momento de la consagración de la hostia, emanó de esta un borbotón de Sangre, que fue a posarse en anchas gotas sobre el pequeño techo y fue visible a todos. Las crónicas del acontecimiento cuentan del "sagrado terror del celebrante y la inmensa maravilla del pueblo que llenaba la pequeña Iglesia."
Muchos fueron los testigos que afirmaron de haber visto la hostia asumir un color sanguíneo y de haber corrido en ella la figura de un niño. Del acontecimiento fueron informados enseguida el Obispo Querido de Ferrara y el arzobispo Gerardo de Rávena", los cuales constataron con sus ojos la Sangre persistente del Milagro, es decir " la Sangre que intensamente rojeó la pequeño techo del altar".
La iglesia se volvió enseguida meta de peregrinaje, y fue reestructurada sucesivamente y ampliada por orden del Duque Hércules de Este, a partir del 1495.
Sucesivamente fue construida la actual espléndida y monumental Basílica en el 1501, fue trasladada el pequeño techo punteada de la Sangre preciosa de Jesús, en donde todavía son visibles las huellas de la Sangre.
Numerosos fueron los testimonios que reportan el Milagro, entre estos, el más importante es el Sello de Papa Eugenio IV, 30 de marzo1442, en el cual, el Pontífice menciona el Prodigio refiriéndose a los testimonios de los fieles y a las antiguas fuentes históricos. El manuscrito de Gerardo Cambrense es el documento más antiguo (1197), que menciona el Prodigio y es conservado en la Biblioteca Lamberthiana de Canterbury.
Otro documento, que remonta al 6 de marzo de 1404, es el Sello del Cardenal Migliorati, en el cual, se conceden indulgencias a "quien visitará la iglesia y rendirá homenaje a la Sangre Prodigiosa". Todavía hoy, el 28 de cada mes en la Basílica, actualmente oficiada por los Misioneros de la Preciosa Sangre de San Gaspar del Búfalo, se practica la Adoración Eucarística del Milagro y cada año, se celebran las solemnes Cuarenta horas. En el 1971 fue celebrado el octavo centenario del Milagro.


Milagro Eucarístico de Bolsena

Las actuales búsquedas históricas confirman cuánto reconducen los testimonios más antiguos, el Milagro ocurrió en el verano del 1264 en la iglesia de Santa Cristina. Un sacerdote de Boemia, Pedro de Praga fue a Italia por una audiencia con Papa Urbano IV que durante el verano se trasladó a Orvieto, acompañado también de San Tomas de Aquino y otros numerosos teólogos y Cardenales. Pedro de Praga, enseguida después de ser recibido por el Papa, se encaminó para regresar a Boemia. A lo largo de la calle de regreso se paró en Bolsena, dónde celebró la Misa en la iglesia llamada a Santa a Cristina. Al momento de la consagración eucarística, el sacerdote interiormente dudoso sobre la real presencia bajo las Especies del pan y el vino, en pronunciar las palabras que permiten el transubstanciación, ocurrió el Milagro, vio gotear de la Eucaristía las gotas de sangre que cayeron y mojaron el corporal y los linos sagrados. Sobre la lápida, puesta en recuerdo del prodigio está escrito, "De repente aquella hostia apareció, en modo visible, verdadera carne y rociada de roja sangre, excepto aquella partícula tenida por los dedos de él: lo que no se cree, ocurre sin misterio, para que fuera conocido a todos haber sido realmente la hostia que estaba en las manos del mismo sacerdote a celebrante llevada sobre el cáliz".
La noticia del Milagro se difundió enseguida y tanto el Papa que San Tomas de Aquino pudieron verificar enseguida de persona el Prodigio. Después de atento examen Urbano IV aprobó de ello el culto. Él decidió después extender la fiesta del Corpus Domini, que hasta a la época era solamente una fiesta local de la diócesis de Liegi, a toda la Iglesia universal. El Papa encargó a San Tomas de escribir la liturgia que habría acompañado el Sello "Transiturus de hoc mundo a Patrem" en que son expuestas las razones por las cuales la Eucaristía es tan importante para la vida de la Iglesia.
Actualmente en la capilla de Santa Cristina se pueden admirar todavía los mármoles teñidos de sangre del milagro Eucarístico.


Milagro Eucarístico de Macerata

El 25 abril del 1356, a Macerata, un sacerdote del que no se conoce el nombre, estaba celebrando la Misa en la capilla de la Iglesia de Santa Caterina. Durante la fracción del pan, antes de la comunión, el sacerdote empezó a dudar acerca de la real presencia de Jesús en la hostia consagrada. Fue justo en el momento en que partió la hostia que vio con gran susto salir de este, un abundante borbotón de sangre que manchó parte del lino y del cáliz puestos en el altar.
El sacerdote informó enseguida al Obispo Niccolò de San Martino, que mandó llevar la Reliquia del lino ensangrentado a la Catedral e instituyó un regular proceso canónico.
Ya del siglo XIV "el corporal era llevado en solemne procesión por la ciudad, cerrado en una urna de cristal de plata, con el concurso de todo el Piceno."
Todavía hoy es posible venerar la Reliquia del "corporal manchado de sangre", en la Iglesia Catedral de Santa Eucarístico Assunta, bajo el altar del Santísimo Sacramento, y en esta iglesia se mantiene el pergamino coeva en que viene descrito el Prodigio.
Cada año, con ocasión de la fiesta del Corpus Domini, el corporal del Milagro es llevado en procesión detrás del Santo Sacramento.


Milagro Eucarístico de Santarèm - Portugal, 1247
A Santarém el 16 febrero del 1266 una mujer, llena de celos por el marido, sobre sugerencia de una hechicera, robó una hostia consagrada y la escondió en un paño de lino que enseguida se mancho de sangre, la joven trastornada corrió a casa para ver cosa estaba sucediendo y con estupor vio que de la Sangre estaba saliendo de la hostia. Pasmada y confundida a la mujer coloco la Partícula en un cajón del dormitorio pero con gran susto vio en la noche emanar del cajón resplandecientes rayos de luz que iluminaron la habitación. Delante a tal Prodigio la mujer tuvo que contar todo al atónito marido que no lograba comprender lo que estaba sucediendo. El día siguiente, el párroco fue informado por la pareja acerca del Prodigio, con solemne procesión recondujo la hostia consagrada en la iglesia de San Espíritu, sin embargo la hostia siguió sangrando por otros tres días. Sucesivamente la Partícula fue puesta en un magnífico relicario de cera de abejas. Hoy la Sagrada Partícula se mantiene en un Trono Eucarístico del siglo XVIII, sobre el altar mayor. La Iglesia de San Estéfano es conocida como el Santuario del Santo Milagro. Todavía hoy en la iglesia de San Estéfano es posible admirar la preciosa Reliquia.
En el 1684 la casa del matrimonio fue transformada en una capilla. En varias épocas muchos pontífices han concedido indulgencias plenarias por este milagro eucarístico: Pío IV, San Pío V, Pío VI y Papa Gregorio XIV.


Milagro Eucarístico de Digione - Francia 1430

En el 1430, a Mónaco, una mujer adquirió de un ropavejero una Custodia, indudablemente robada, porque todavía contenía la Hostia grande para la adoración. La mujer, siendo incrédula respecto a la presencia real de Jesús en la Eucaristía, decidió sacar de la Custodia la Partícula con un cuchillo. De repente la Hostia empezó a gotear Sangre viva que se secó enseguida imprimiendo la imagen del Dios sentado sobre un trono semicircular y en los lados representados algunos instrumentos de la Pasión.
La mujer pasmada fue del canónico Anelon que retuvo la Hostia consigo. Enseguida el episodio vino a conocimiento del Papa, Eugenio IV, que quiso donar la hostia milagrosa al duque Filippo de Borgoña, que hizo luego regalo de ello a la ciudad de Digione.
En el 1794 el ayuntamiento de Digione requisó la Basílica de San Miguel Arcángel para consagrarla a templo de la nueva secta "el Raison", es decir de la "diosa razón." La Hostia milagrosa fue quemada. En uno de los vitrales de la Catedral de Digione esta representado la escena principal del prodigio.

"Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná del desierto y murieron. Éste es el pan descendido del cielo, para que quién lo come no muera" (Juan 6:48).

Milagros Eucarísticos ocurridos en consecuencia de actos malvados: hostias robadas y fritas en el aceite, hostias acuchilladas con el punzón, golpeadas con el cuchillo echadas en el fuego, pulverizadas, se han transformado en carne, han sangrado se libraron en el aire. Dios ha querido a través del prodigio a testimoniar que la HOSTIA consagrada es realmente "El pan de vida."

Dios no se se rinde ni siquiera delante a la maldad del hombre, a sus perversas infamias, sino que hasta al final quiere intentar lo imposible para capturar nuestros corazones y dirigirlos hacia la vía del verdadero bien, o sea hacia nuestra felicidad.


Milagro Eucarístico de Trani

A Trani, en Pulia (Italia), todavía hoy es custodiada en la Catedral llamada María Stma. Asunta, la Reliquia de este Milagro Eucarístico ocurrida alrededor del año mil.
Una mujer de religión no cristiana, incrédula acerca de la verdad del Dogma Católico de la presencia real de Jesús en la Eucaristía, ayudada por una amiga, fingiéndose cristiana se comunicó con las otras durante la celebración de un Santa Misa, tomada así la partícula en boca la metió en el pañuelo y logró así robar la Hostia consagrada.
De regreso a casa, la mujer casi desafiando Dios, queriendo experimentar si era solo pan, puso la Partícula consagrada dentro de una sartén de aceite sobre el fuego para freírla, a contacto con el aceite hirviente la hostia se transformó en carne sangrienta que goteó una gran cantidad de sangre, como en una hemorragia y la sangre se derramó sobre el suelo en aquella maldita casa hasta salir por la puerta de casa.
La mujer asustada y llena de terror, empezó a gritar, las vecinas corrieron enseguida para ver cual era el motivo del gran llanto.
El fraile Bartolomeo Campos, (1625, describe con un esmerado informe de como se desarrollaron los hechos. Y muchos otros documentos que reportan el Prodigio, entre ellos, algunas monogramas eucarísticos reproducidos sobre las antiguas calles de la ciudad.
El arzobispo fue informado enseguida del acontecimiento y mandó conducir reverentemente la Partícula en la Iglesia. El mismo abad cisterciense Ferdinando Ughelli (1670, escribió: "A Trani se venera una sagrada Hostia, frita por desprecio a nuestra fe en el que, desvelado el pan ácimo, apareció la verdadera Carne y la verdadera Sangre de Cristo, que cayó hasta el piso".
Una confirmación indirecta al Milagro también la encontramos en una afirmación de San Piadoso de Pietrelcina que exclamó: "Trani es dichoso, porque la Sangre de Cristo ha mojado su tierra."
En el 1706 la casa de la mujer fue transformada en capilla gracias a la generosa oferta del aristócrata Octaviano Campitelli. La Reliquia de la Hostia fue puesta en el 1616 en un antiguo relicario de plata donado por Fabricio de Cunio. Sobre esta Santa Reliquia fueron ejecutados muchos controles y verificaciones en muchas épocas, la última remonta al 1924, con ocasión del Congreso Eucarístico interdiocesano a obra de Monseñor Giuseppe María Leo.


Milagro Eucarístico de Pozman - Polonia 1399

En el 1399, en la ciudad de Poznan, una mujer atraída por una gran recompensa robó de la Iglesia de los Dominicos tres hostias consagradas por parte de personas contrarias a la fe cristiana, en cuanto éstos recibieron las Hostias las pusieron sobre una mesa, las golpearon con un punzón como gesto de desprecio. Inesperadamente de las Partículas empiezo a gotear sangre, una chica del grupo que estaba muy cerca, recibió la sangre que le mojó la cara, la chica que no veía, recupero enseguida la vista. Ante tal Prodigio, los sacrílegos movidos por el pánico intentaron en todos modos de destruir las Hostias consagradas pero no lo lograron entonces las llevaron fuera de la ciudad y las echaron en el pantano cerca del río Warta.Más tarde un joven que pasaba cerca del pantano vio con maravilla tres Hostias suspendidas luminosas en el aire, contó prodigio a las autoridades locales, en un primer momento el Burgomaestre no le hizo caso creyéndolo más bien un embustero, es mas ordenó la cárcel, pero cuando el joven se presentó de nuevo, en cuánto logró librarse misteriosamente, el burgomaestre fue con el joven al lugar del Prodigio.
Mucha gente aturdida se juntó mientras tanto para ver las tres Hostias luminosas y suspendidas en el aire, sólo el Obispo Wojciech Jastrzebiec después de fervientes ruegos logró hacer descender las Partículas en el copón que tenia entre las manos y recobrar así las Partículas y en procesión solemne fueron llevadas en la iglesia de Santa a María Magdalena.
En señal de devoción el rey Wladyslaw Jagiello hizo edificar una Iglesia dedicada al Corpus Domini justo sobre el lugar dónde ocurrió el Prodigio. En el siglo XIX, en lugar del sitio del viejo edificio dónde la profanación de las Partículas fue cumplida, fue construido un Santuario donde hasta todavía hoy es conservada la mesa con las huellas de la Sangre derramada de las Hostias. Todavía hoy es posible venerar las Partículas cerca de la Iglesia del Corpus Domini en Poznan.


Milagro Eucarístico de París - Francia 1290
En el 1290 un hombre llamado Jonathas, que tenia odio a la Fe Católica y no creyó en la real presencia de Cristo, en la hostia consagrada, logró procurarse tras remuneración una Partícula consagrada.Cuando tomo posesión de la hostia, el hombre la golpeó con un cuchillo y de éste empezó a rebosar Sangre que inundó el contenedor en el que fue puesta. En poder del pánico decidió echarla en el fuego pero éste se elevó por encima del brasero. Desesperado entonces la echó en el agua hirviente y ésta, de repente, se libero en el aire, tomando el aspecto de un crucifijo. Por fin, solo, se depuso en la taza de una feligresa de Saint-Jean-en-Grève que la llevó de su cura. Así escribe el Arzobispo francés Mons. Rupp, que habla del Milagro Eucarístico de París en las páginas dedicadas al episcopado de Simón Matifas de Busay que tuvo la sede de Saint Denis del 1290 al1304.
Por muchos siglos, ella quedó en un pequeño relicario en la iglesia de Saint-Jean. Durante la Revolución se perdieron las huellas de ellas."


Milagro Eucarístico de Offida

A Offida, cerca de la Iglesia de San Agustín se conservan las Reliquias del Milagro Eucarístico. En 1273, a Lanciano, una mujer llamada Ricciarella, para reconquistar el cariño del marido Giacomo Stasio, tras consejo de una bruja, se acercó a la Comunión para substraer una hostia consagrada. Cuando regreso a su casa, la pusieron en el fuego en un jarro de barro con el intento de pulverizarla y después meterla en la comida del marido. La Partícula se convirtió en carne sangrante.
Ricciarella, aterrorizada de los eventos, envolvió el jarro y la Hostia sangrante en una servilleta de lino que sepulto en un hoyo debajo del abono en el establo del marido. Eventos extraños sucedieron al interno del establo: la yegua de Giacomo, cada vez que entraba, se postraba de rodillas hacia el lugar donde había sido sepultada la Hostia milagrosa, tanto de hacer pensar a Giacomo que su mujer había practicado un maleficio a su yegua. Siete anos después, Ricciarella, presa de remordimientos, confeso su horrible sacrilegio al entonces prior del convento agustino de Lanciano, Giacomo Diotallevi, oriundo de Offida. Como cuentan las crónicas mas antiguas, la mujer en lágrimas comenzo a gritar al sacerdote: Yo maté a Dios!. El Sacerdote se dirigió al lugar, encontró intacto la servilleta con las reliquias que fueron donadas después a sus conciudadanos.
Para conservar la Hostia Sagrada le hicieron construir un relicario en forma de cruz. Como narra una antigua relato, del joyero a Venecia fueron invitados Fray Miguel y un hermano. Apenas llegaron a la ciudad, se hicieron prometer del joyero, con juramento de fidelidad "que no habría revelado nunca a ninguno lo que estaba por ver y colocar dentro de la cruz. Después de que el joyero trato de tomar del Copón, la Hostia milagrosa, improvisamente sufrió de fiebre y exclamo: "Que cosa me has traído, hermano mio?" el religioso entonces le pregunto si se encontraba en pecado mortal. Habiendo respuesto que si, hizo su confesión delante del mismo fraile y desapareció la fiebre, sin ningún peligro tomo el Copón, extrajo la Hostia y la encerró junto con el sagrado leño en la cruz, con encima un cristal, como se puede claramente ver".
Las reliquias del jarro y de la servilleta manchada de sangre con la cruz que contiene la Hostia Milagrosa están expuestos en la Iglesia de San Agustín a Offida. La casa de Ricciarella en Lanciano fue transformada en una pequeña capilla.
Numerosos son los documentos que describen el Prodigio entre los cuales una copia autentica de un pergamino del siglo XIII, escrita por el notario Juan Bautista Doria en 1788. Les son aparte numerosos Sellos de Papas como aquella de Bonifacio VIII (1295) y aquella de Sisto (1585).


Milagro Eucarístico de Mogoro
En Mogorio en Abril de 1606, Don Salvador Spiga, párroco de la Iglesia de San Bernardino, estaba celebrando la Misa y después de la consagración comenzó a distribuir la Comunión a los fieles. Vio acercarse a la Comunión, dos hombres, conocidos por todos por la vida disoluta que conducían.
El Párroco les dio La Comunión y apenas recibieron las Partículas en boca, las escupieron al piso sobre la piedra del altar. Los dos hombres, se justificaron del acontecimiento diciendo que las Hostias se pusieron hirvientes como de los carbonos ardientes y le quemaron la lengua. Luego, torturados por los remordimientos por no haberse confesado antes, escaparon. Don Salvador hizo recoger las sagradas Hostias caídas y vio que en la piedra quedaron como impresas, las huellas de las dos Partículas. Mandó entonces lavar esmeradamente la piedra, esperando que las huellas pudieran ser borradas. Pero cada intento fracasó miserablemente. Numerosos historiadores, de entre los cuales: Pietro Cossu y Casu, describen las comprobaciones hechas por el Obispo del tiempo, Monseñor Antonio Surredo, y de sus sucesores.
El testimonio más acreditado que confirma el prodigio es el acto público estipulado por el notario a Pedro Antonio Escano el 25 de mayo de 1686, con el cual el Rector de Mogoro estipuló un contrato para la erección de un templo pequeño de madera dorada sobre la cumbre del altar mayor, templo pequeño que a la base tenia que contener una cavidad para acoger la "piedra del Milagro", la cual tuvo que ser conservada encerrada dentro de una decorosa caja y situada en modo de poder ser vista por los fieles. La piedra todavía presenta hoy las huellas redondas de las dos Hostias.
Por este prodigioso acontecimiento y en reparación por aquel acto sacrílego, cada año, el domingo siguiente a aquel de Pascua, a Mogoro se desarrolla una solemne procesión eucarística.


Milagro Eucarístico Bettbrunn - Alemania 1125

En el 1125 en la aldea de Bettbrunn un hombre intensamente devoto del Santísimo Sacramento. A causa del celo porque no logró ir a misa todas las veces que deseó, como solución para poder adorar a Dios, decidió de substraer una hostia consagrada.
El campesino practicó un agujero en la'extremidad superior sobre el bastón que llevó consigo y escondió la Hostia.
Cuando el ganado descansó, el hombre clavó el bastón en el terreno, y se arrodilló delante del Santísimo por muchas horas. Por muchos meses el campesino hizo así hasta que un día, distraidamente, lanzó de impulso el bastón que encerró la Partícula contra el ganado que se había alejado demasiado. La Hostia cayó en la tierra y al hombre, intensamente amargado, se inclinó para recogerla. Cada intento por levantarla de tierra le resultó inútil y entonces fue a llamar al cura de Tholling. También al sacerdote fue imposible recogerla y así pidieron ayuda al Obispo de Regensburg, Hartwich, que fue enseguida en el lugar del Prodigio con todo el clero. Sólo cuando el Obispo prometió construir en aquel lugar una capilla la Hostia se dejó levantar de tierra. La construcción de la capilla fue terminada en el 1125 y la preciosa Reliquia fue conservada en este lugar hasta el 1330, hasta cuando un incendio no destruyó todo. La capilla fue reconstruida, y en su interior fue puesto uno de los pilares que se salvó del incendio.


Milagro Eucarístico de Ettiswil - Suiza 1447

Miércoles, 23 de mayo de 1447, Anna Vögtli perteneciente a una secta satánica, logró substraer de la Iglesia parroquial de Ettiswil el copón que contenía la hostia Magna. Ella misma, en la confesión hecha a la policía cuenta:"Después de haber enhebrado mi mano por la estrecha rejilla de hierro me apoderé Hostia Magna, pero en cuanto superé el muro del cementerio, el Santísimo Sacramento empezó a ponerse tan pesado que yo fui incapaz de llevarlo más allá. No pudiendo ir más adelante, ni retroceder, me deshice de la hostia que aventé cerca de un seto, en las ortigas."
La Partícula fue descubierta por la Señora Margherita Schulmeister, quien cuidaba una cría de cerdos, y que contó como "una vez llegada con mis cerdos en las vecindades del lugar dónde el Santo Sacramento fue echado, mis bestias ya no quisieron ir adelante. Fue entonces que pedí ayuda a dos hombres que pasaron a caballo. Ellos vieron entre la hierba la Hostia robada, dividida en siete partículas. Estas formaban una flor parecida a una rosa y una gran luz las circundó." Las siete partículas fueron conservadas en la Iglesia de Ettiswil y se volvieron objeto de gran veneración por parte de los habitantes de la aldea y de forasteros. Y Dios obró a través de Estas numerosas curaciones.

Milagro Eucarístico de Torino – 1453

El 16 junio del 1453 ocurrió en Turín el Milagro del Stmo. Sacramento. En el alto Valle de Susa, cerca de Exilles, las tropas de Renato de Angiò se encontraron con las milicias del Duque Lodovico de Saboya. Aquí los soldados se entregaron al saqueo del país y a algunos entraron a la Iglesia. Uno de ellos, forzó el puerta del tabernáculo y robó el Custodia con la hostia consagrada. Envolvió todo el objeto robado en un costal y a espalda de mulo, se dirigió hacia la ciudad de Turín, Sobre la plaza mayor, cerca de la iglesia de San Silvestre, ahora del Espíritu Santo, sobre el lugar dónde sucesivamente fue erigida la Iglesia del Corpus Domini, el ladrón tropezó y cayó. Es aquí que entonces se abrió el costal y la custodia con la Hostia consagrada se elevaron por encima de las casas circunstantes entre el estupor de la gente. Entre los presentes también estaba Don Bartolomeo Mimosín, el que corrió a dar la noticia al Obispo, Lodovico de los Marqueses de Romagnano. El Obispo, acompañado por un cortejo de pueblo y el clero, llego a la plaza, se postró en adoración y rogó con las palabras de los discípulos de Emmaus: "Quédate con nosotros, Señor." Mientras tanto, se verificó otro prodigio; la custodia cayó al piso. Dejando libre y resplandeciente, como un segundo sol la Hostia consagrada. El Obispo que tuvo en mano un cáliz, lo levantó hacia arriba y lentamente la hostia consagrada, empezó a descender, posándose dentro del cáliz.
La devoción por el Milagro Eucarístico del 1453 fue asumido enseguida por la Ciudad que aprobó desde el primer momento la construcción de un templo sobre el lugar del Prodigio, reemplazado prontamente por la Iglesia dedicada al Corpus Domini, Muchos son los documentos que describen el Milagro:los más antiguos son los tres Artes Capitulares del 1454, 1455 y 1456 y algunos escritos contemporáneos del Ayuntamiento de Turín. En 1853 el Beato Papa Pío IX celebró solemnemente el cuarto centenario del Milagro, ceremonia, a la cual participaron San Juan Bosco y Don Rua también participaron. Pío IX en esta ocasión además aprobó la celebración y la Misa propios del Milagro por la archidiócesis de Turín - En el 1928 Pío XI elevó la Iglesia del Corpus Domini a la dignidad de Basílica Menor.


Milagro Eucarístico de Siena – 1730

El 14 agosto del 1730, algunos ladrones lograron entrar en la Iglesia de San Francisco a Siena, oficiada por los Menores Conventuales y robaron el cáliz que contenía 351 Partículas consagradas.
Después de tres días, el 17 de agosto, en la caja de las limosnas del Santuario de Santa María en Provenzano, entre el polvo, hallaron las 351 Hostias intactas. Todo el pueblo acudió a celebrar el hallazgo de las santas Hostias, que fueron reconducidas enseguida en solemne procesión, en la iglesia de San Francisco.
Entre los documentos más importantes que describen el Prodigio hay una memoria escrita por un cierto Macchi en el 1730, con el transcurrir de los años no causó ninguna señal de alteración en las Partículas. Más veces, fueron examinadas con todos los medios pero las conclusiones siempre han sido las mismas: "Las sagradas Partículas todavía están frescas, intactas, físicamente incorruptas, químicamente y no presentan ningún principio de corrupción."
En 1914, el Papa San Pío X autorizó un examen al que numerosos profesores participaron de: bromatología, ciencia que estudia las sustancias alimenticias desde el punto de vista de los diferentes caracteres físicos y composición, de higiene, de química y de farmacología, entre los cuales también estaba el conocido Profesor Siro Grimaldi.
La conclusión final del acta que redactaron, afirmó: "Las Santa Partículas de Siena son un clásico ejemplo de la perfecta conservación de Partículas de pan ácimo consagrar en el año 1730, y constituyen un fenómeno raro, palpitante de actualidad que invierte las leyes naturales de la conservación de los escombros orgánicos, es extraño, es sorprendente, es anormal: Las leyes de la naturaleza fueron invertidas, el vidrio se volvió sede de moho, el pan era mas reluciente que el cristal... Es un hecho único consagrado en los en los anales de la ciencia." Otros análisis fueron cumplidos en el 1922, al momento del traslado de las Partículas en un cilindro de cuarzo hialino dicho comúnmente cristal de roca.
El Milagro permanente de las Santas Partículas es custodiado en la capilla Piccolomini en los meses veraniegos, y en la capilla Martinotti en los meses invernales.


Milagro Eucarístico di Onil - España 1824

El 5 noviembre del 1824, Nicolás Bernabeu robó en la iglesia de Onil la Custodia que contenía el Santo Sacramento y otros objetos. Cuando el ladrón trató de revender los objetos robados en Alicante, el comerciante sospechoso advirtió a las autoridades, el ladrón fue detenido, mientras tanto Nicolás Bernabeusi se había ya librado del objeto robado escondiéndolo en un campo de hortalizas en la zona "el Pedrera." El 28 de noviembre la señora Teresa Carbonell del cercano país de Tibi que se encontraba en la zona "la Pedrera" halló la Custodia en medio del campo de hortalizas con todavía la Hostia intacta, Don Guillermo Hijarrubia, delegado del arzobispo de Valencia, exactamente después de 119 años confirmó la autenticidad del Milagro, hallando la conservación incorrupta de la Partícula contenida en la Custodia robada.
Todavía hoy a pesar de que han transcurrido 182 años del Prodigio se puede admirar en la iglesia parroquial de San Giacomo Apóstol de Onil, la Hostia milagrosa que ha quedado intacta después de casi dos siglos. Cada año se celebra la Fiesta de Nuestro Señor "Robat", para conmemorar el Prodigio Eucarístico y el encuentro de la hostia.


Milagro Eucarístico de Volterra – 1472

En 1472, durante la guerra entre Volterra y Florencia, un soldado florentino, entro en la Catedral de Volterra, del tabernáculo robo el cáliz de marfil que contenía numerosas Hostias consagradas además de numerosos objetos sagrados. Apenas salio de la iglesia, movido por un fuerte odio fuerte hacia Jesús Eucaristía, arrojó el cáliz con su precioso contenido contra una de las paredes externas de la iglesia y de éste salieron todas las Hostias consagradas que, sustentadas por una mano invisible, se elevaron milagrosamente en el vacío, radiantes de luz y permanecieron suspendidas por bastante tiempo. El soldado cayó a tierra del susto y arrepentido empezó a llorar. Numerosos fueron los testigos que asistieron al Prodigio.
Entre los testimonios más acreditados que describen el Prodigio, hoy conservados cerca de los archivos de la iglesia de San Francisco y algunos actos municipales custodiados cerca de la biblioteca municipal de Volterra, existe la relación escrita por Fraile Biagio Lisci que testigo fue directo de ello.


Milagro Eucarístico de Marseille-en-Beauvais - Francia, 1533

En el año 1532 algunos ladrones robaron en la Iglesia parroquial de Marseille en Beauvais la preciosa copa de plata que contuvo Hostias consagradas. Las Hostias fueron abandonadas a lo largo de la calle principal y escondidas bajo una gran piedra. El Sr. Jean Moucque que recorrió aquella calle a pesar de la fuerte tormenta de nieve, fue capturada su atención por una gran piedra posada sobre el borde de la carretera que raramente no fue cubierta extrañamente de nieve.
La levantó y con su gran maravilla encontró Hostias completamente íntegras. Enseguida avisó al párroco, Don Prothais, que, acompañado por numerosos fieles, recondujo en parroquia los Santa Partículas. Sobre el lugar del hallazgo fue plantada una cruz y sucesivamente fue construida una capilla para facilitar el flujo de los muchos fieles devotos, la Chapel des Saintes Hosties. Aquí el Señor obró muchas curaciones; clamorosa fue la curación del sacerdote Jaques Sauvage, que sufría de parálisis, perdió también el uso de la voz, fue curado completamente, o las del Sr. de Autreche, ciego de nacimiento, que recobró la vista.
En 1561 el Obispo-conde de Beauvais, Odet de Coligny, pasó a la religión calvinista y se casó con Elisabetta de Hauteville. Antes de abjurar mandó consumir los Santa Hostias milagrosamente preservadas.


Milagro Eucarístico di Herentals - Bélgica 1412

En el 1412, un cierto Jan van Langerstede, que para vivir robaba objetos sagrados de las iglesias que luego revendió por Europa, fue a la cercana aldea de Poederlee, entró en la iglesia parroquial y substrajo el cáliz y el tabernáculo que contenía cinco Partículas consagradas.
Mientras volvía a Herentals, donde alojó en un hotel, en la zona conocida con el nombre de "De Hegge" "el arbusto", se sintió retenido por una misteriosa fuerza que le impidió continuar el camino, escondió entonces las Hostias en un campo, en una gran madriguera de conejos y volvió tranquilamente a Herentals. Jan fue condenado a la horca por el juez Gilbert De Pape, en cuánto la policía registrando su equipaje encontró el objeto robado, sin embargo antes de morir el condenado indicó dónde escondió las Hostias consagradas, entonces el juez suspendió la condena y le ordeno a Jan de volver en el lugar del crimen y comprobar la autenticidad de la confesión. Una muchedumbre los siguió y con estupor en cuanto llegaron en el campo, vieron las Hostias todo radiantes dispuestas de modo tal de formar una cruz. Milagrosamente Las Hostias quedaron intactas, a pesar de la intemperie. Fueron reconducidas enseguida en procesión, en parte a Herentals, y en parte a Poederlee, dónde se quedaron hasta el siglo XVI. El 2 de enero de 1442, el Milagro fue declarado auténtico por el magistrado de Herentals y sobre el lugar del hallazgo de las Hostias fue edificada una pequeña Capilla
La hija de Juan de Luxemburgo, Elisabetta Van Görlitz, financiò la ampliacion de la Capilla que enseguida fue transformada en Santuario.


Milagro Eucarístico de Cracovia - Polonia, 1345

En el año de 1345, el entonces rey de Polonia, Casimiro III el Adulto, dio orden de construir una iglesia llamada al Corpus Domini, en honor de un Milagro Eucarístico que se averiguó el mismo año en los campos de Wawel cerca de Cracovia.
En una iglesia algo lejana de Cracovia, algunos ladrones después de haber forzado el tabernáculo, robaron el copón que contenía algunas Hostias consagradas. Más tarde se percataron que el copón no era de oro verdadero y entonces la echaron en un pantano en los alrededores de Wawel lleno de desechos y barro. Instantáneamente resplandores emanaron del barro que persistieron por muchos días.
El Obispo de Cracovia aturdido por el fenómeno convocó tres días de ruego y ayuno al tercer día fue al pantano luminoso, acompañado en procesión de toda la gente de la Aldea. Muchos empezaron a hurgar en el pantano para descubrir el origen de tal Prodigio, un hombre recobró el copón con dentro de las Hostias que emanaban aquella luz deslumbrante y no sólo el barro no tocó las Hostias consagradas que increíblemente eran inmaculadas. En la Iglesia del Corpus Domini a Cracovia todavía son visibles las pinturas que describen el Prodigio y los documentos y los testimonios del tiempo. Todavía hoy, con ocasión de la fiesta del Corpus Domini, cada año se recuerda el Milagro en la Iglesia del Corpus Domini a Cracovia.

Creamos que cuando recibimos la Eucaristía, que lo que recibimos es a Cristo mismo. Por tanto preparémonos bien para recibirlo, antes como siempre con una buena confesión. Un abrazo en los corazones de Jesús y María.

Fdo. Cristobal Aguilar.


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Tomado de
http://verdadescristianas.blogcindario.com

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Historia de la Solemnidad del Corpus Christi


A fines del siglo XIII surgió en Lieja, Bélgica, un Movimiento Eucarístico cuyo centro fue la Abadía de Cornillón fundada en 1124 por el Obispo Albero de Lieja. Este movimiento dio origen a varias costumbres eucarísticas, como por ejemplo la Exposición y Bendición con el Santísimo Sacramento, el uso de las campanillas durante la elevación en la Misa y la fiesta del Corpus Christi.

Santa Juliana de Mont Cornillón, por aquellos años priora de la Abadía, fue la enviada de Dios para propiciar esta Fiesta. La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.

Desde joven, Santa Juliana tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre anhelaba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haber intensificado por una visión que tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad.

Juliana comunicó estas apariciones a Mons. Roberto de Thorete, el entonces obispo de Lieja, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos y a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Lieja, más tarde Papa Urbano IV.

El obispo Roberto se impresionó favorablemente y, como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; al mismo tiempo el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan escribiera el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio.

Mons. Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez al año siguiente el jueves posterior a la fiesta de la Santísima Trinidad. Más tarde un obispo alemán conoció la costumbre y la extendió por toda la actual Alemania.

El Papa Urbano IV, por aquél entonces, tenía la corte en Orvieto, un poco al norte de Roma. Muy cerca de esta localidad se encuentra Bolsena, donde en 1263 o 1264 se produjo el Milagro de Bolsena: un sacerdote que celebraba la Santa Misa tuvo dudas de que la Consagración fuera algo real. Al momento de partir la Sagrada Forma, vio salir de ella sangre de la que se fue empapando en seguida el corporal. La venerada reliquia fue llevada en procesión a Orvieto el 19 junio de 1264. Hoy se conservan los corporales -donde se apoya el cáliz y la patena durante la Misa- en Orvieto, y también se puede ver la piedra del altar en Bolsena, manchada de sangre.

El Santo Padre movido por el prodigio, y a petición de varios obispos, hace que se extienda la fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia por medio de la bula "Transiturus" del 8 septiembre del mismo año, fijándola para el jueves después de la octava de Pentecostés y otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la Santa Misa y al oficio.

Luego, según algunos biógrafos, el Papa Urbano IV encargó un oficio -la liturgia de las horas- a San Buenaventura y a Santo Tomás de Aquino; cuando el Pontífice comenzó a leer en voz alta el oficio hecho por Santo Tomás, San Buenaventura fue rompiendo el suyo en pedazos.

La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y, en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. En 1317 se promulga una recopilación de leyes -por Juan XXII- y así se extiende la fiesta a toda la Iglesia.

Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV, y se hicieron bastante comunes a partir del siglo XIV.

La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306; en Worms la adoptaron en 1315; en Strasburg en 1316. En Inglaterra fue introducida de Bélgica entre 1320 y 1325. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.

En la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.

Finalmente, el Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad; y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.


FUENTE: ACIPRENSA

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Ofrecimiento Diario - Intenciones para el mes de Junio

APOSTOLADO
DE LA
ORACIÓN

INTENCIONES PARA EL MES DE
JUNIO






Ofrecimiento Diario

Ven Espíritu Santo, inflama nuestro corazón en las ansias redentoras del Corazón de Cristo, para que ofrezcamos de veras nuestras personas y obras, en unión con él, por la redención del mundo.
Señor mío y Dios mío Jesucristo:
Por el Corazón Inmaculado de María me consagro a tu Corazón y me ofrezco contigo al Padre en tu santo sacrificio del altar; con mi oración y mi trabajo, sufrimientos y alegrías de hoy, en reparación de nuestros pecados y para que venga a nosotros tu reino.
Te pido en especial por las intenciones encomendadas al Apostolado de la Oración.






Por las Intenciones del Papa

Intención General:

Para que los creyentes sepan reconocer en la Eucaristía la presencia viva del Resucitado, que les acompaña en la vida cotidiana.


Intención Misional:

Para que los cristianos en Europa redescubran la propia identidad y participen con mayor empeño en el anuncio del evangelio.






Por las Intenciones de la Conferencia
Episcopal Peruana

Para que los cristianos nos unamos con confianza y creatividad responsable a la red de relaciones que es
la era digital, para anunciar nuestra fe en Cristo, que es Dios, el Salvador del hombre y de la historia.




EUCARISTÍA, PRESENCIA VIVA DEL RESUCITADO

Nos acompaña y nos sirve de modelo en la vida cotidiana y debe impregnar toda nuestra existencia. Cristo nos convoca para constituir su Iglesia, su Cuerpo místico en medio del mundo. La Palabra de Dios nos revela los misterios divinos y nos ayuda a vivir según el plan de Dios. Si tenemos pecado grave, antes de recibir el Cuerpo de Cristo hemos de acudir a la confesión sacramental.


LOS CRISTIANOS EN EUROPA

Hoy, en un mundo que experimenta una turbación profunda, se invita a los cristianos en Europa a descubrir de nuevo la riqueza del don que han recibido en Jesucristo y a aprender de nuevo a dar a los demás lo que ellos mismos ha recibido. El Espíritu está actuando. Acojamos su presencia y colaboremos orando a su acción salvadora.


APARECIDA - MISIÓN CONTINENTAL

La Eucaristía es el lugar privilegiado del encuentro del discípulo con Jesucristo. Jesús nos atrae hacia sí y nos hace entrar en su dinamismo hacia Dios y hacia el prójimo. 251.


Eucaristía
Misa de la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo. (Misal romano)

Palabra de Dios
Lucas 22, 14-22. Institución de la Eucaristía.
Mateo 28, 16-20. Estaré con ustedes todos los días.
Lucas 24, 13-35. Discípulos de Emaús.

Reflexión
¿Qué parte de la Misa me ayuda más a sentir a Jesús presente?
¿Voy gustoso y animado a la misa del Domingo y de los días de precepto?
¿Mi asistencia a la Santa Misa me ayuda a vivir la presencia de Jesús en mi vida ordinaria?

P. Antonio González Callizo, S.J. Director Nacional del Apostolado de la Oración.



Invitación
A participar de la Misa dominical de 11:00 AM en la Parroquia de San Pedro y a acompañarnos en las reuniones semanales a las 12:00 M en el claustro de la parroquia, todos los domingos.
Asimismo, invitamos a la Misa de los primeros viernes de cada mes en Honor al Sagrado Corazón de Jesús, a las 7:30 PM en San Pedro.

Para conocer más acerca del Apostolado de la Oración y sus actividades acceda AQUÍ



Visítenos en:
http://www.apostlesshipofprayer.net Elegir idioma ESPAÑOL, hacer clic en ventana “Oración y Servicio”
www.jesuitasperu.org Apostolado parroquial
www.sanpedrodelima.org

 
¡ADVENIAT REGNUM TUUM!
¡Venga a nosotros tu reino!


Apostolado de la Oración




Azángaro 451, Lima

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Homilía de la Solemnidad de la Santísima Trinidad




P. José Ramón Martínez Galdeano, S.J.

Lecturas: Dt 4,32-34.39s; S. 32; Ro 8,14-17; Mt 28,16-20


Siendo la Santísima Trinidad el misterio más hondo de nuestra fe es más fácil vivirlo que entenderlo. Por eso creo bueno recordar estas palabras de San Columbano, monje y gran misionero en la Europa del siglo VI:
“Nadie tenga la presunción de preguntarse sobre lo indescifrable de Dios. Limítate a creer con sencillez, pero con firmeza. ¿Quién es, por tanto, Dios? El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son un solo Dios. No indagues más acerca de Dios; porque los que quieren saber las profundidades insondables deben antes considerar las cosas de la naturaleza. En efecto, el conocimiento de la Trinidad divina se compara, con razón, a la profundidad del mar, según aquella expresión del Eclesiastés: Lo que existe es remoto y muy oscuro, ¿quién lo averiguará? Porque del mismo modo que la profundidad del mar es impenetrable a nuestros ojos, así también la divinidad de la Trinidad escapa a nuestra comprensión. Y por esto insisto: si alguno se empeña en saber lo que debe creer, no piense que lo entenderá mejor disertando que creyendo; al contrario, al ser buscado, el conocimiento de la divinidad se alejará más aún que antes de aquél que pretenda conseguirlo. Busca, pues, el conocimiento supremo no con disquisiciones verbales sino con la perfección de una buena conducta, no con palabras sino con la fe que procede de un corazón sencillo y que no es fruto de una argumentación basada en una sabiduría irreverente. Por tanto, si buscas mediante el discurso racional al que es inefable, te quedarás muy lejos, más de lo que estabas; pero si lo buscas mediante la fe, la sabiduría estará a la puerta, que es donde tiene su morada, y allí será contemplada, en parte por lo menos”.
Vamos a seguir el consejo de San Columbano. Sin embargo, para evitar estorbos que es fácil cree nuestra razón, es bueno constatar que misterios los hay en nuestra misma naturaleza.
Por ejemplo el hecho de que cada uno de nosotros sea una sola naturaleza humana individual con conciencia clara de ser uno: yo soy un solo hombre. Ese hombre es el mismo que actúa con la mano, quiere con la voluntad, piensa con la inteligencia. La inteligencia, al razonar, tiene conciencia de ello y de que es un hombre el que razona y que razonar es distinto de querer y de hacer. La inteligencia razona y ve la conveniencia de hacer algo, la voluntad decide hacerlo, el cuerpo lo hace. La acción es fruto de los tres. En cada facultad el hombre es consciente de sí mismo y de que actúa, pero ni hay tres acciones ni tres hombres obrando, sino uno solo y el mismo y una sola acción realizada por tres facultades distintas, cada una con la conciencia de su acto y del todo. Y no hay tres naturalezas humanas sino un solo hombre. Hay, pues, misterios en la naturaleza; no nos extrañe que los haya en Dios.
Dios fue revelando el misterio de la Trinidad poco a poco. Pero con Jesucristo, el Mesías salvador prometido a los judíos, Dios nos abre del todo el corazón. Aquel Dios creador de todo y salvador es su Padre (Jn 5,17) y con Él es un solo Dios (Jn 10,30); y es también nuestro Padre, el de cada uno de nosotros, como hemos escuchado decirlo a Pablo en la Carta a los Romanos (Ro 8; 1Jn 3,1). “¿Puede una madre –dice por Isaías– olvidarse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvidare, Yo no me olvidaré de ti” (Is 49,15) y lo dice no refiriéndose a santos, sino a gentes que han caído en los más nefandos pecados de idolatría e injusticia. “¡Abba!”, así se dirigía Jesús a Dios y lo hizo en el momento en que necesitaba sentir más el amor de Dios Padre. “Abba”, papaíto, padre mío querido, carece en nuestras lenguas de una traducción que exprese bien la carga de afecto, intimidad, confianza, cariño que contiene. Así oró Jesús en el huerto antes de la pasión; así nos enseña que nos dirijamos nosotros a Dios. Porque es nuestro Padre entrañable, (Jn 20,17: “subo a mi Padre y vuestro Padre”); porque nos quiere por encima de todo cálculo; porque el mayor pecado contra la fe es desconfiar de su amor. Así debemos orar: “Padre nuestro”; porque a los que creyeron los hizo hijos de Dios, que han nacido de Dios (Jn 1,11-13). Para eso vino el Hijo unigénito, enviado precisamente para salvar del pecado a todos los hombres (Jn 3,16) y no sólo salvarnos sino hacernos sus hijos queridos, naciendo del agua y del Espíritu (Jn 3,5). “Bendito sea el Dios y Padre de Jesús, que nos ha bendecido en Cristo con todas las bendiciones posibles; nos ha otorgado el perdón, la riqueza de su gracia, hacernos sus hijos, ser sellados con el Espíritu Santo y sus dones para alabanza de su gloria” (v. Ef 1,3-14).
Entremos de lleno con una vida santa en este océano de bendiciones y maravillas. Que todo en nuestra vida sea fe, servicio alegre y amor a nuestro Padre, a un Dios que nos espera, sabemos que nos ama y a quien queremos amar más y más. Porque toda obra y toda oración solo estarán bien hechas si por Cristo el Espíritu las origina desde el amor de hijos al Padre, si expresan, suscitan y encienden actitudes de confianza, respeto, gratitud y amor filiales en Dios Padre.
Hemos sido bautizados y debemos bautizar “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”; hagamos lo posible por vivir también en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Un Dios que existe desde siempre, que ha creado todo y a todos, que ama a todos y, siendo todos pecadores, de tal forma nos ama que ha enviado a su Hijo unigénito al mundo para que, avalando la deuda cuasi infinita de nuestros pecados, la satisficiese con su obediencia hasta la muerte en la cruz, alcanzase la salvación todo aquél que creyese en su amor y se arrepintiese, recibiendo su Espíritu Santo, que le convertiría en santo y ciudadano del Cielo (Hch 2,38).


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Domingo 03 de Junio del 2012

Santísima Trinidad

P. Adolfo Franco, S.J.



Mateo 28, 16-20

La Santísima Trinidad. Quedamos admirados, deslumbrados y desconcertados ente el Misterio Esencial de Dios.


Como continuando la contemplación admirada de los misterios de nuestra fe, y con el deseo de seguir en el clima de alegría de Pascua, la liturgia de la Iglesia nos trae este domingo la celebración de la Santísima Trinidad. La revelación de la Santísima Trinidad es la plenitud de la manifestación de Dios. La revelación de Dios ya comienza cuando abrimos las primeras páginas de la Sagrada Escritura, y ella nos habla majestuosamente de Dios haciendo cada una de las obras de la creación, pero esa revelación llega a su culminación con esta magnífica e insondable manifestación: Dios es Padre, es Hijo y es Espíritu Santo. Todo un conjunto de textos del Nuevo Testamento contienen esta afirmación y nos introducen en lo más íntimo de Dios.

Nosotros, que necesitamos de las palabras y de los conceptos en ellas encerrados, queremos acercarnos a la verdad, como quien se acerca al sol; y la Verdad más elevada es una luz tan fuerte que tenemos que cerrar los ojos, pues nos deslumbra; y es que esa verdad esencial es tan deslumbrante que se nos queda oculta detrás de esa afirmación: Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Y la teología, en su intento de comprender la realidad de Dios, tampoco llega muy lejos. Decimos que Dios es una esencia única e indivisible, y que es a la vez tres Personas. Pero no podemos entender cómo una misma esencia es participada por igual por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Y se nos ocurre pensar en un ser humano que fuera a la vez tres personas, y eso nos parece una afirmación disparatada. Además decimos que el Padre engendra al Hijo, pero el Hijo no es posterior al Padre, sino tan eterno como El. Y hay un padre que engendra, sin una madre. Y el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, y el Hijo no es como una esposa, que con su esposo hacen aparecer un nuevo ser. La Teología busca, profundiza, pero no llega al conocimiento que buscaba.

Qué pobres nos resultan nuestras palabras. Parecen instrumentos torpes, inservibles cuando con ellas queremos acceder al conocimiento del Ser Fundamental. Nuestras palabras son tan ciegas. Pero por la fe intuimos que detrás de la frontera de esas palabras se abre el Abismo de lo más elevado y de lo más sublime. Las palabras persona, esencia, padre, hijo, espíritu, y todas las otras con que nos acercamos a la Maravillosa y Luminosa Revelación, nos gritan que saltemos por encima de lo inteligible. Así nos damos cuenta que debemos descalzarnos (como Moisés ante la zarza ardiendo), debemos acercarnos desnudos de conceptos, y dándole al corazón el puesto de la inteligencia, o más bien hacer que el corazón, con su capacidad intuitiva, dirija a la inteligencia en esta nueva forma de conocer.

Sabemos, y tenemos certeza por la Revelación de que esas palabras tan torpes nos colocan cara a cara de esta realidad. Y así colocados, entonces el corazón abre nuevas rutas; y así detrás de esas palabras aparece el abismo inacabable, sin fronteras, de todo lo que es Realidad y Belleza, y Verdad. Y así nos embarcamos en la aventura de la fe, que se deja llevar, que se atreve a sintonizar con lo totalmente nuevo y diferente. El corazón puede palpitar al unísono con esta realidad envolvente y gozosa, de la cual las palabras sólo son gemidos sin articular, como los sonidos sin articular de un infante.

Realidad sublime y maravillosa. Trinidad de Dios deslumbradora y bella. Y qué bueno es encontrar que nuestro entendimiento humano no queda aprisionado en su aventura del conocer por el horizonte pequeño de nuestras palabras y de nuestros razonamientos. La Verdad en su plenitud nos pone al descubierto como indigentes, nos enseña que nuestras palabras  resultan completamente torpes, para conducirnos. Pero que nos sirven de punto de partida para dar un salto al conocimiento que excede todo entendimiento. Teníamos nuestras palabras, nuestras razones, nuestra lógica, y quedamos desnudos, sin palabras, sin razones, sin lógica, cuando la Realidad más plena se nos presenta y Dios cariñosamente nos dice cómo es El. Y la mejor manera de celebrar el misterio es quedarnos atónitos, asombrados y con el corazón abierto de par en par, para recibir la Luminosidad del Dios Uno y Trino, y gozar con aquello que no alcanzamos ni a sospechar.


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Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.

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