La oración cristiana: 5º Parte, Moisés y su relación con Dios


AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro
Miércoles 1 de junio de 2011

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Queridos hermanos y hermanas:

Leyendo el Antiguo Testamento, resalta una figura entre las demás: la de Moisés, precisamente como hombre de oración. Moisés, el gran profeta y caudillo del tiempo del Éxodo, desempeñó su función de mediador entre Dios e Israel haciéndose portador, ante el pueblo, de las palabras y de los mandamientos divinos, llevándolo hacia la libertad de la Tierra Prometida, enseñando a los israelitas a vivir en la obediencia y en la confianza hacia Dios durante la larga permanencia en el desierto, pero también, y diría sobre todo, orando. Reza por el faraón cuando Dios, con las plagas, trataba de convertir el corazón de los egipcios (cf. Ex 8–10); pide al Señor la curación de su hermana María enferma de lepra (cf. Nm 12, 9-13); intercede por el pueblo que se había rebelado, asustado por el relato de los exploradores (cf. Nm 14, 1-19); reza cuando el fuego estaba a punto de devorar el campamento (cf. Nm 11, 1-2) y cuando serpientes venenosas hacían estragos (cf. Nm 21, 4-9); se dirige al Señor y reacciona protestando cuando su misión se había vuelto demasiado pesada (cf. Nm 11, 10-15); ve a Dios y habla con él «cara a cara, como habla un hombre con su amigo» (cf. Ex 24, 9-17; 33, 7-23; 34, 1-10.28-35).

También cuando el pueblo, en el Sinaí, pide a Aarón que haga el becerro de oro, Moisés ora, explicando de modo emblemático su función de intercesor. El episodio se narra en el capítulo 32 del Libro del Éxodo y tiene un relato paralelo en el capítulo 9 del Deuteronomio. En la catequesis de hoy quiero reflexionar sobre este episodio y, en particular, sobre la oración de Moisés que encontramos en el relato del Éxodo. El pueblo de Israel se encontraba al pie del Sinaí mientras Moisés, en el monte, esperaba el don de las tablas de la Ley, ayunando durante cuarenta días y cuarenta noches (cf. Ex 24, 18; Dt 9, 9). El número cuarenta tiene valor simbólico y significa la totalidad de la experiencia, mientras que con el ayuno se indica que la vida viene de Dios, que es él quien la sostiene. El hecho de comer, en efecto, implica tomar el alimento que nos sostiene; por eso, en este caso ayunar, renunciando al alimento, adquiere un significado religioso: es un modo de indicar que no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca del Señor (cf. Dt 8, 3). Ayunando, Moisés muestra que espera el don de la Ley divina como fuente de vida: esa Ley revela la voluntad de Dios y alimenta el corazón del hombre, haciéndolo entrar en una alianza con el Altísimo, que es fuente de la vida, es la vida misma.

Pero, mientras el Señor, en el monte, da a Moisés la Ley, al pie del monte el pueblo la transgrede. Los israelitas, incapaces de resistir a la espera y a la ausencia del mediador, piden a Aarón: «Anda, haznos un dios que vaya delante de nosotros, pues a ese Moisés que nos sacó de Egipto no sabemos qué le ha pasado» (Ex 32, 1). Cansado de un camino con un Dios invisible, ahora que también Moisés, el mediador, ha desaparecido, el pueblo pide una presencia tangible, palpable, del Señor, y encuentra en el becerro de metal fundido hecho por Aarón, un dios que se ha vuelto accesible, manipulable, al alcance del hombre. Esta es una tentación constante en el camino de fe: eludir el misterio divino construyendo un dios comprensible, correspondiente a sus propios esquemas, a sus propios proyectos. Lo que acontece en el Sinaí muestra toda la necedad y la ilusoria vanidad de esta pretensión porque, como afirma irónicamente el Salmo 106, «cambiaron su gloria por la imagen de un toro que come hierba» (Sal 106, 20). Por eso, el Señor reacciona y ordena a Moisés que baje del monte, revelándole lo que el pueblo estaba haciendo y terminando con estas palabras: «Deja que mi ira se encienda contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo» (Ex 32, 10). Como hizo a Abraham a propósito de Sodoma y Gomorra, también ahora Dios revela a Moisés lo que piensa hacer, como si no quisiera actuar sin su consentimiento (cf. Am 3, 7). Dice: «Deja que mi ira se encienda contra ellos». En realidad, ese «deja que mi ira se encienda contra ellos» se dice precisamente para que Moisés intervenga y le pida que no lo haga, revelando así que el deseo de Dios siempre es la salvación. Como en el caso de las dos ciudades del tiempo de Abraham, el castigo y la destrucción, en los que se manifiesta la ira de Dios como rechazo del mal, indican la gravedad del pecado cometido; al mismo tiempo, la petición de intercesión quiere manifestar la voluntad de perdón del Señor. Esta es la salvación de Dios, que implica misericordia, pero a la vez denuncia de la verdad del pecado, del mal que existe, de modo que el pecador, reconociendo y rechazando su pecado, deje que Dios lo perdone y lo transforme. Así, la oración de intercesión hace operante, dentro de la realidad corrompida del hombre pecador, la misericordia divina, que encuentra voz en la súplica del orante y se hace presente a través de él donde hay necesidad de salvación.

La súplica de Moisés está totalmente centrada en la fidelidad y la gracia del Señor. Se refiere ante todo a la historia de redención que Dios comenzó con la salida de Israel de Egipto, y prosigue recordando la antigua promesa dada a los Padres. El Señor realizó la salvación liberando a su pueblo de la esclavitud egipcia. ¿Por qué entonces —pregunta Moisés— «han de decir los egipcios: “Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra”?» (Ex 32, 12). La obra de salvación comenzada debe ser llevada a término; si Dios hiciera perecer a su pueblo, eso podría interpretarse como el signo de una incapacidad divina de llevar a cabo el proyecto de salvación. Dios no puede permitir esto: él es el Señor bueno que salva, el garante de la vida; es el Dios de misericordia y perdón, de liberación del pecado que mata. Así Moisés apela a Dios, a la vida interior de Dios contra la sentencia exterior. Entonces —argumenta Moisés con el Señor—, si sus elegidos perecen, aunque sean culpables, él podría parecer incapaz de vencer el pecado. Y esto no se puede aceptar. Moisés hizo experiencia concreta del Dios de salvación, fue enviado como mediador de la liberación divina y ahora, con su oración, se hace intérprete de una doble inquietud, preocupado por el destino de su pueblo, y al mismo tiempo preocupado por el honor que se debe al Señor, por la verdad de su nombre. El intercesor, de hecho, quiere que el pueblo de Israel se salve, porque es el rebaño que le ha sido confiado, pero también para que en esa salvación se manifieste la verdadera realidad de Dios. Amor a los hermanos y amor a Dios se compenetran en la oración de intercesión, son inseparables. Moisés, el intercesor, es el hombre movido por dos amores, que en la oración se sobreponen en un único deseo de bien.

Después, Moisés apela a la fidelidad de Dios, recordándole sus promesas: «Acuérdate de tus siervos, Abraham, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo: “Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea para siempre”» (Ex 32, 13). Moisés recuerda la historia fundadora de los orígenes, recuerda a los Padres del pueblo y su elección, totalmente gratuita, en la que únicamente Dios tuvo la iniciativa. No por sus méritos habían recibido la promesa, sino por la libre elección de Dios y de su amor (cf. Dt 10, 15). Y ahora, Moisés pide al Señor que continúe con fidelidad su historia de elección y de salvación, perdonando a su pueblo. El intercesor no presenta excusas para el pecado de su gente, no enumera presuntos méritos ni del pueblo ni suyos, sino que apela a la gratuidad de Dios: un Dios libre, totalmente amor, que no cesa de buscar a quien se ha alejado, que permanece siempre fiel a sí mismo y ofrece al pecador la posibilidad de volver a él y de llegar a ser, con el perdón, justo y capaz de fidelidad. Moisés pide a Dios que se muestre más fuerte incluso que el pecado y la muerte, y con su oración provoca este revelarse divino. El intercesor, mediador de vida, se solidariza con el pueblo; deseoso únicamente de la salvación que Dios mismo desea, renuncia a la perspectiva de llegar a ser un nuevo pueblo grato al Señor. La frase que Dios le había dirigido, «Y de ti haré un gran pueblo», ni siquiera es tomada en cuenta por el «amigo» de Dios, que en cambio está dispuesto a asumir sobre sí no sólo la culpa de su gente, sino todas sus consecuencias. Cuando, después de la destrucción del becerro de oro, volverá al monte a fin de pedir de nuevo la salvación para Israel, dirá al Señor: «Ahora, o perdonas su pecado o me borras del libro que has escrito» (v. 32). Con la oración, deseando lo que es deseo de Dios, el intercesor entra cada vez más profundamente en el conocimiento del Señor y de su misericordia y se vuelve capaz de un amor que llega hasta el don total de sí. En Moisés, que está en la cima del monte cara a cara con Dios y se hace intercesor por su pueblo y se ofrece a sí mismo —«o me borras»—, los Padres de la Iglesia vieron una prefiguración de Cristo, que en la alta cima de la cruz realmente está delante de Dios, no sólo como amigo sino como Hijo. Y no sólo se ofrece —«o me borras»—, sino que con el corazón traspasado se deja borrar, se convierte, como dice san Pablo mismo, en pecado, lleva sobre sí nuestros pecados para salvarnos a nosotros; su intercesión no sólo es solidaridad, sino identificación con nosotros: nos lleva a todos en su cuerpo. Y así toda su existencia de hombre y de Hijo es un grito al corazón de Dios, es perdón, pero perdón que transforma y renueva.

Creo que debemos meditar esta realidad. Cristo está delante del rostro de Dios y pide por mí. Su oración en la cruz es contemporánea de todos los hombres, es contemporánea de mí: él ora por mí, ha sufrido y sufre por mí, se ha identificado conmigo tomando nuestro cuerpo y el alma humana. Y nos invita a entrar en esta identidad suya, haciéndonos un cuerpo, un espíritu con él, porque desde la alta cima de la cruz él no ha traído nuevas leyes, tablas de piedra, sino que se trajo a sí mismo, trajo su cuerpo y su sangre, como nueva alianza. Así nos hace consanguíneos con él, un cuerpo con él, identificados con él. Nos invita a entrar en esta identificación, a estar unidos a él en nuestro deseo de ser un cuerpo, un espíritu con él. Pidamos al Señor que esta identificación nos transforme, nos renueve, porque el perdón es renovación, es transformación.

Quiero concluir esta catequesis con las palabras del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma: «¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, que murió, más todavía, resucitó y está a la derecha de Dios y que además intercede por nosotros? ¿Quién nos separará del amor de Cristo? (…) Ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, (…) ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor» (Rm 8, 33-35.38.39).


Visite los temas anteriores de estas catequesis del Papa sobre este tema:

El Papa Benedicto XVI inicia una nueva catequesis: La oración cristiana, 1º Parte

La oración cristiana: 2º Parte

La oración cristiana: 3º Parte, Biblia y oración

La oración cristiana: 4º Parte, la experiencia de Jacob

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Tomado de:

http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/audiences/2011/documents/hf_ben-xvi_aud_20110601_sp.html

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La Familia Cristiana: 1º Parte


P. Vicente Gallo, S.J.

1. La Familia es comunidad de personas



“La familia, según el designio de Dios, está constituida como una íntima comunidad de vida y de amor...en una tensión que, al igual que toda realidad creada y redimida, hallará su cabal cumplimiento en el Reino de Dios”, dice la Familiaris Consortio (citando al Vaticano II en la Gaudium et Spes 48). Y añade: “La esencia y el cometido de la familia son definidos en última instancia por el amor. Por esto la familia tiene la misión de custodiar, revelar, y comunicar el amor, como reflejo vivo y participación real del Amor de Dios a la humanidad y del amor de Cristo a su esposa la Iglesia” (FC 17).

La Familia es una comunidad de personas: esposo, esposa, hijos, parientes. La Familia está fundada por el amor de sus integrantes, y ha de vivir en ese amor. Viviendo en el amor, han de salvarse la dignidad de cada persona que forma esa comunidad, a la vez que la real “comunión de personas” que haga la felicidad de cada uno fundada en el amar y en el ser amado, dos de las necesidades de toda persona humana por las que no se vive en la soledad sino en relación, para en ella satisfacerlas.

Esa comunidad así formada exige ser indisoluble guardándose total fidelidad, desde un amor como el de esposos que ya “no son dos, sino una sola carne” (Mt 19, 6). Sobre todo entre los “cristianos”, que han de amarse con el amor de Dios, que el Espíritu Santo infunde en sus corazones y hace con ellos “Familia de Dios”: con la unidad y la indisolubilidad del Cuerpo de Cristo. Lo que puede ser discutible entre los no cristianos, entre los cristianos no lo es. También en esto somos los cristianos “sal de la tierra” y “luz para el mundo”. Y como Cristo, no somos del mundo, sino de arriba (Jn 8, 23)

En la familia cristiana, entendida con esa exigencia de ser “sal y luz del mundo”, hay que enfatizar que la mujer tiene la misma dignidad e idéntica responsabilidad que el hombre: en el ejercicio de compartir la vida donándose el uno al otro, así como en toda referencia a los hijos, que no son del uno o del otro, sino de ambos a la par. Un ejemplo preclaro de familia para la humanidad entera es la santa Familia de Nazaret. Y lo debe ser la Iglesia: “Todos sois hijos de Dios por Cristo; ...varón o mujer, todos sois uno en Cristo Jesús” (Ga 3, 26ss).

La mujer no es, como sucede en tradiciones humanas, sólo para ser esposa y madre. En cualquier sociedad progresista y buena, son también para la mujer las profesiones y funciones que antes se reservaban solamente para los varones; los trabajos de la casa, si los realiza la esposa, será porque ella los asume libremente, pero han de valorarse, igual que los trabajos del hombre fuera del hogar, como propios, necesarios, en realidad insustituibles; cada uno estando en lo suyo para servir con ello.

El varón y la mujer son igualmente necesarios en el matrimonio y en la familia, aportando cada uno sus valores peculiares. Será en la propiedad y el manejo del dinero, tan necesario para la vida conyugal y de la familia. En la sumisión y la obediencia del uno al otro. En la autoridad que les compete dentro de la sociedad familiar. En todos los derechos y en todos los deberes del matrimonio. Con San Ambrosio, obispo de la antigüedad, la Iglesia enseña a los hombres respecto de sus mujeres: “No eres su amo, sino su marido” (Hexameron, V, 7, 19).

Pero en la familia no solamente están el esposo y la esposa con igual dignidad de personas, con iguales derechos e iguales deberes. También están los hijos, desde muy niños hasta que, siendo adultos, se emancipan como les corresponde. Lo mismo que, sea en la casa, o en casa distinta, están los abuelos, cuando todavía se valen por sí mismos o cuando están necesitados por ser ancianos. La Iglesia defiende la igualdad de todos en su dignidad de personas y en sus correspondientes derechos. Especialmente los niños y los ancianos son más débiles y más necesitados de ayuda en el amor de la familia, y se les ha de tener esa consideración.

Los niños son el futuro de los padres, de la familia y de la sociedad; los ancianos, son el pasado que, los ahora padres o hijos, han heredado, pero que fueron ellos quienes lo labraron. No son un peso, una carga; sino que, desde la esperanza o la gratitud, son un valioso motivo que estimula el vivir conyugal, el trabajo que hagan como pareja y el amor del que viven. Los muy sagrados “derechos humanos”, son -si cabe- más inviolables en ellos.


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Agradecemos al P. Vicente Gallo, S.J. por su colaboración.

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Movimientos Satánicos: Satanismo

Las Sectas
en
Latinoamérica


55º Parte


P. Ignacio Garro, S.J.

Profesor del Seminario Arquidiocesano de Arequipa, ex profesor del Seminario de Trujillo.

1. SATANISMO

En nuestra época puede comprobarse una vivencia renovada del "satanismo": se pone de manifiesto en películas y libros que tienen por tema a Satanás83, en determinadas formas de subcultura urbana (punks), y otros grupos de música rock, heavy, music-acid-house, etc. Los estudios históricos revelan que el renacimiento del satanismo se produce cuando una cultura antigua se desintegra y la nueva no tiene rasgos definidos. El satanismo actual puede considerarse también como característico de nuestra cultura de transición, (modernismo y postmodernismo).

SATANISMO

Diversas formas de culto y adoración a Satanás 84, o más a menudo, la voluntad de perjudicar a Dios a la manera de Satanás. Es un culto muy antiguo y en algunos países bastante frecuente. Este culto satánico reviste manifestaciones muy diferentes. En la mayoría de los casos se opera, intencionalmente, una inversión del orden sagrado y auténtico del culto debido a Dios. No es raro que se presente como una enseñanza esotérica en la que el diablo es mostrado como el elemento positivo del cosmos frente al elemento negativo que sería el verdadero Dios. En todos estos casos, resulta habitual encontrar elementos de satanismo no sólo en grupos que confiesan abiertamente practicar el culto a Satanás, como en la iglesia de Satanás de Anton La Vey 85, sino también en otros tipos de sectas.

Uno de los fundadores del satanismo moderno es Edward Alexander Crowley, conocido con el seudónimo de Aleister. Nacido de familia muy rica en Inglaterra en 1875. Desde la adolescencia su vida fue egocéntrica, licenciosa y exhibicionista con dos grandes obsesiones: el sexo y el diablo. En 1898 se hace miembro de la "Hermetic Order of the Golden Dawn", una Logia masónica de índole satanista. Expulsado de ella en 1907, y convencido de que su misión consistía e conseguir la aniquilación del cristianismo, funda la secta "Silver Star" y en 1920 la secta "Orden Abadía Thelema", comunidad satánica, hasta llegar a ser presidente de "Ordo Templi Orientis" (OTO), que en 1988 contaba en Estados Unidos con 110 grupos satánicos y cada grupo constaba de unos 15 a 20 individuos; el 60% viven en Estados Unidos. En 1920-1922, Aleister saca a la luz dos revistas de títulos significativos: "Gnosis" y "Lucifer", en su tiempo fue calificado como "el hombre más pervertido y perverso del mundo".

SATANÁS

Dentro de la Iglesia Católica, últimamente, algunos se han preguntado: ¿Satanás existe, o es una invención humana? Esta pregunta polémica no es una cuestión sin importancia donde cada cristiano puede pensar lo que libremente quiera. De alguna manera se dio respuesta a esta pregunta, acerca de la existencia del Satanás, en el periódico oficial de la Santa Sede, "L´Osservatore Romano", en julio de 1975, Nº 29, págs., 8 y s.s. Este artículo de un "experto", cuyo nombre no conocemos, es presentado por la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe y lo recomienda encarecidamente como base segura para reafirmar la doctrina del magisterio de la Iglesia acerca de este tema. El autor dice, entre otras cosas:

"... hoy, cuando se pone en duda la realidad demoníaca, es necesario hacer referencia... a la fe constante y universal de la Iglesia, y a su fuente más grande: La enseñanza de Cristo. En efecto, la existencia del mundo demoníaco se revela como un dato dogmático en la doctrina del Evangelio y en el corazón de la fe vivida. El malestar contemporáneo... contra la existencia del demonio, no pone en discusión un elemento secundario del pensamiento cristiano, sino que compromete la fe constante de la Iglesia, su modo de concebir la revelación y, en el punto de partida, la conciencia misma de Jesús. Por eso Su Santidad Paulo VI, hablando recientemente de esta realidad misteriosa y tremenda del Mal, podía afirmar con autoridad: "Se sale del cuadro de la enseñanza bíblica y eclesiástica quien se niega a reconocer... la existencia del diablo". Ni los exegetas ni los teólogos deberían olvidar esta advertencia...".

Jesús mismo, en su vida pública hizo referencia a Satanás varias veces, lo denominó: en Jn 14, 30b: "Príncipe de este mundo", en Jn 8, 44: "El diablo... era homicida desde el principio". En Jn 8, 44, Jesús lo denomina: "homicida desde el principio... porque es mentiroso y padre de la mentira". Todas estas expresiones de Jesús 86 no se pueden dejar en el vacío a no ser que cambiemos de manera fundamental el sentido de su misión salvífica.

Por otro lado sería injusto afirmar que el cristianismo ha hecho, de Satanás, el argumento preferido de su predicación, imponiendo el miedo entre los fieles cristianos, olvidándose del señorío universal de Cristo, y transformando, por defecto, la Buena Nueva del Evangelio, en un mensaje de terror. Está visto, pues, que acerca de la existencia real de Satanás, se puede pecar por carta de más como por carta de menos. Ni es bueno ver a Satanás hasta en la sopa, ni creer que realmente no existe. Satanás existe, fue rebelde a la obediencia de Dios y Dios lo castigó con la pena del infierno. Desde el principio de la existencia del género humano incitó al pecado a nuestros primeros padres, y como efecto del pecado original tiene un cierto dominio sobre la criatura humana. Es el "tentador" por excelencia y nos incita al pecado. Esta es la doctrina de la Iglesia.


EL MUNDO DE LOS GRUPOS SATANICOS

El mundo de los grupos satánicos es muy amplio y muy difuso. En general podemos decir que es la agrupación de individuos que se reúnen para dar culto a Satanás. Últimamente están surgiendo muchos grupos demoníacos con características muy disímiles, tal vez lo que más les une y caracteriza es la adoración o culto a Satanás. Para muchos cristianos estas cosas pueden parecer "supervivencias folklóricas" o "residuos medievales", o "tonterías inaceptables para una persona que haya alcanzado la madurez de su fe". Pero el hecho es que, ahí están las sectas satánicas, o grupos demoníacos y tienen su influencia negativa en la sociedad en la que vivimos y nos movemos.

El cardenal J. Ratzinger 87 tiene razón cuando dice:

"La cultura atea del Occidente moderno vive todavía gracias a la liberación del terror de los demonios que le trajo el cristianismo. Pero si esta luz redentora de Cristo se apagara, a pesar de toda su sabiduría y de toda su tecnología, el mundo volvería a caer en el terror y en la desesperación. Y ya pueden verse signos de este retorno de las fuerzas oscuras, al tiempo que rebrotan en el mundo secularizado los cultos satánicos".

Como prueba de estas afirmaciones ahí están los distintos grupos de sectas satánicas y grupos demoníacos con numerosos miembros en su totalidad, y que actualizan el culto a Satanás, culto que se ha practicado a lo largo de toda la historia con algunos rasgos comunes y otros diferenciados según las costumbres y los tiempos en que se practica 88.

a.- Características comunes: Las sectas satánicas y los grupos demoníacos tienen en común el dar culto a Satanás. Se declaran enemigos de Dios y de su obra: la creación y la Redención de Cristo. Estos grupos demoníacos actuales se relacionan con el demonio para participar de su inspiración y malignidad y son como un movimiento contracultural y contra religioso con mucha presencia en el mundo juvenil, sobre todo en países del primer mundo.

b.- Número de adeptos : Es muy difícil determinar con más o menos exactitud cual puede ser el número exacto de los satanistas, en un cálculo aproximado en todo el mundo, según los expertos en la materia, su número, se puede calcular, aproximadamente, entre 1 millón y 5 millones. El mayor número de adeptos se encuentra en los Estados Unidos. De este número se calcula que en Turín (conocida como la ciudad del mundo satánico) hay unos 40.000 adeptos, en la ciudad de San Francisco, California, unos 20.000, en Chicago unos 10.000. En Francia unos 250.000 integrados en 150 sectas diferentes. El resto en otras partes del mundo.

c.- Causas: Las causas pueden ser varias. Una de ellas es la profunda crisis de los principios y de los valores realmente religiosos y éticos de nuestra sociedad moderna, crisis agravada por el materialismo, permisivismo, relativismo, por la sociedad de consumo, por el laicismo e indiferentismo religioso. Todo esto facilita el hastío, el aburrimiento, el tedio por la vida, en los individuos más jóvenes e inexpertos de la sociedad, y como recurso psicológico y humano para salir de este mar de incongruencias, surge el atractivo por lo oculto, lo misterioso, lo prohibido, originando un desequilibrio psíquico y malévolo en aquellos individuos que viven en este horizonte de vida. Todo esto es como un "humus natural" para que prenda la mecha del satanismo como recurso para obtener placer, dinero, poder, etc., también para sentir sensaciones fuertes, nuevas, todo fuera de lo normal y del tedio de la vida.

Este estado de cosas lo detectó con exactitud el papa Pablo VI en su alocución sobre el diablo (15 de Noviembre de 1972), cuando hablaba de la influencia que el demonio "es capaz de ejercer sobre el individuo así como sobre la sociedad". Ayuda también a esta situación la masificación y despersonalización en que se vive en las grandes urbes modernas, con el consiguiente debilitamiento de la capacidad crítica e intelectiva, también la capacidad volitiva para rechazar el mal, las tentaciones de Satanás, cuyo eco resuena en el interior del hombre, siendo atraído hacia las cosas bajas y depravadas, perdiendo la conciencia del pecado, etc.

Entre las causas más graves y notorias que han influido para el desarrollo y crecimiento de las sectas satánicas, los especialistas enumeran los elementos siguientes: el mundo de la droga dura, la magia negra, el rock satánico, la música "new age", la rama ocultista de la masonería con tendencias satanistas, etc.

d.- Organización: Es muy difícil determinar qué tipo de organización tienen las sectas o grupos satánicos, la dificultad estriba en que hay muy pocos libros que escriban sobre esta materia y por lo tanto se conoce, de manera exacta, muy poco. Los grupos demoníacos suelen componerse de un número reducido de miembros, ordinariamente entre 10 y 25. Por lo general uno de los componentes del grupo suele oficiar de "sumo sacerdote", o de "sacerdote". Estos creen que hay en ellos una energía concentrada, muy potente, que les dota de un poder especial, y que necesitan "descargarse" de ella, incluso tienen fijada cierta periodicidad. Todos ellos giran en torno a un líder carismático, que se dice representante de Satanás o Lucifer. Tienen unos estatutos más o menos codificados y se financian con sus cuotas, a veces con el negocio del tráfico de drogas, prostitución, etc.

e.- Signos Satánicos: Sus signos preferidos son una estrella de 5 puntas, con una L (inicial de Lucifer), y una Y invertidas, la S (inicial de Satanás), el símbolo del relámpago cayendo hacia abajo, el crucifijo hacia abajo. Estos signos suelen dibujarlos en las paredes, sobre todo de las iglesias; también letreros con el nombre de Satanás o Lucifer, o con sus iniciales. Usan pendientes de aro en la oreja al que está soldada una cruz boca abajo, etc. En los discos de música Rock satánica suelen figurar los signos satánicos, como la cabeza del macho cabrío, el triángulo invertido, la pirámide, el trébol boca abajo, símbolo de la trinidad satánica, inscrito en un círculo (el círculo mágico del hechizo), la pluma de ave (símbolo de la firma del pacto satánico) encerrada en un círculo, la estrella de 5 puntas encerrada en un círculo (utilizada en ritos de encantamientos, y en el conjuro).

f.- Actividades: Actos de culto demoníaco como celebrar orgías secretas, profanar templos e iglesias, robos sacrílegos y profanación de sagrarios donde está el Cuerpo de Cristo bajo las especies eucarísticas, hostias que han de ser luego pisoteadas. Celebración de Misas negras. Mutilación de animales (especialmente aves, gallinas, etc.,). En algunos países se les ha acusado del secuestro de niñas y adolescentes y de sacrificio mortal de la víctima, necesario para algunos de sus ritos satánicos o para realizar actos de sadismo.

Mucho se ha hablado, últimamente, de la posible conexión entre ciertos grupos de música rock and roll y el satanismo moderno, que se celebra en grandes "stadiums", o parques públicos y concita el interés de grandes masas de jóvenes; esto no quiere decir que toda música rock and roll sea demoniaca, pero según los expertos, sí es verdad que allá por el año 1968 hizo acto de presentación oficial del "rock satánico" con la aparición del "Devil´s White Album", especialmente con sus dos canciones: "Revolution Number One" y "Revolution Number Nine", en las que introducen en la industria discográfica los mensajes subliminales para transmitir el "evangelio de Satanás". En la década de 1970 el cantor Mike Jagger, figura principal del conjunto "The Rolling Stones", se consagró a Satanás, según sus propias declaraciones, en la secta masónica "The Order of the Golden Daw", y declaró que él mismo era como una encarnación de Lucifer, como puede comprobarse en la letra de tres canciones suyas: "Sympaty for the Devil", "To their satanic majesties", e "Invocations of my Demon". Una mención especial merece, en este apartado de las actividades satánicas, la música heavy 89, música acid-house 90; este tipo de música se vive en todo tipo de grupos juveniles urbanos en los que se encuentran entre otros: drogadictos, jóvenes marginales de las grandes urbes modernas 91, etc. A veces la letra satánica que incluyen en sus canciones es de un contenido subliminal 92, se puede escuchar el contenido claro si se gira el disco al revés 93, sin embargo, en la escucha normal del disco, parece que se trata de una de tantas canciones sin malicia 94. Se puede considerar como un distintivo informal, en cuanto a su vestimenta, el ir vestidos de negro, cualquier tipo de ropa, pero de color negro, pantalones negros, casacas de cuero negras (con dibujos y signos satánicos), botas de cuero negras, anteojos negros, etc., en fin, toda la parafernalia de la subcultura "punk", entre otros.

CLASES DE GRUPOS SATÁNICOS

El mundo del satanismo y de las sectas satánicas no es nada claro, no hay ninguna regla de juego escrita definida 95. Se realiza en actos concretos pero con la máxima libertad para cambiar lo establecido, la norma es que haya las menores normas posibles. Nosotros vamos a dividir, por facilidad de método, en dos grupos: Sectas Satánicas y Sectas Luciferinas. Pero antes vamos a desarrollar una serie de contenidos para entender mejor cada grupo.

a.- La creencia en la existencia del demonio como criterio principal: Desde el punto de vista no de los rasgos caracterizadores de sus miembros en su culto al demonio, sino de la creencia en sus existencia puede haber dos grupos

Los que niegan la existencia del más allá y consiguientemente también la del demonio. Para ellos la creencia en el demonio perteneció al pasado, y por lo tanto, está superada. No obstante, tiene vigencia social psicológica en cuanto símbolo de la oposición a los creyentes en Dios, miembros de las grandes religiones actuales, sobre todo, del cristianismo, y también en cuanto símbolo de las supersticiones sobrenaturales e irracionales y de la liberación de los mandamientos divinos, o de las normas morales que impiden el pleno disfrute de hacer en cada instante lo que me dé la gana.

Los que creen en la existencia del demonio y de su capacidad para retribuir a sus seguidores en esta vida y en la otra, tras la muerte, sobre todo haciendo realidad todos sus deseos de bienestar hedonista, de éxito socio-económico, de placer y de poder. Lo mismo hará tras la muerte, pues esperan en el infierno placeres y voluptuosidades más atrayentes e interesantes que lo que cree los creyentes de Dios habrá en el cielo, o sea, coinciden con los anteriores en cuanto su talante vital, anclado en los sentidos, en lo sexual y en la prepotencia, y a diferencia de los anteriores creen en la existencia del demonio y de Dios, pero obran como si Dios no existiese y nada tuviera que ver ni que hacer en sus vidas o en el ámbito de sus intereses.

b.- Criterio fenomenológico: Teniendo en cuenta los rasgos caracterizadores de sus miembros, y de su culto al demonio, podrían distinguirse tres grupos:

1. Los dedicados básicamente a las orgías satánicas, con frecuencia de signo sádico y ambientada en el consumo de drogas. En ellos el luciferismo empuja hacia actos de violencia, o al menos, es como el pretexto de su realización o el clima más adecuado para los mismos.

2. Los marcados por una visión anti-cristiana, hedonista y obsesionada por el placer inmediato e inmoral de todo lo que hay en el mundo, en el hombre y en la vida. Invocan a Satanás por considerarlo como el director de cuantos ansían una vida plena de placer sensual y sexual; además le atribuyen un poder eficaz, todopoderoso, en este ámbito y a la hora de conceder cuanto se le pide en este terreno.

3. Los de orientación dualista o, si se prefiere, gnóstico - maniquea, en cuanto que conciben a Satanás más como el principio del mal entitativa y cronológicamente hablando, pero opuesto totalmente a Dios, (es decir, conciben a Satanás como el "creador del mal" y de todos los males, es un mal eterno, lo cual es una contradicción). Por ello recibe un culto como si se tratara de una divinidad, aunque de signo negativo, (en realidad Satanás no es ninguna divinidad. Es una criatura de Dios, espiritual, que se rebeló ante Dios, y Dios lo castigo con el infierno, es criatura, no dios).


83 La película de Polanski: "Rosemary", el autor del guión de este película es A. La Vey. Fundador de la Iglesia de Satanás.

84 Satanás, o Satán (palabra hebrea que significa: el Adversario). Nombre dado al jefe de los ángeles rebeldes en el libro de Job, llamado en otras partes Lucifer, Diablo. Cfr. Diccionario del Cristianismo, De la Brosse, Edit. Herder. Pág. 680.

85 Anton La Vey. Fundador de la iglesia de Satanás, promotor de la adoración a Satanás. Fundó su iglesia en América del Norte, en 1960. Reconocido brujo y practicante de la magia negra. A. La Vey insistía en afirmar que el cristianismo sería derrotado por el satanismo y que las fuerzas de Dios no podrían prevalecer contra Satanás. Cfr. "Diccionario de Sectas y Ocultismo". Pág. 127. César Vidal. Edit. Verbo. Divino, 1992.

86 Según la Sagrada Escritura, Satanás es el "Adversario", el tentador por excelencia, Mt 4, 3; 1 Tes 3, 5; 1 Cor 7, 5; 2Cor 2, 11; Efes 4, 25; Apoc 2,9; La 1ª Carta de Pedro presenta al Diablo "que ronda como león rugiente, buscando a quien devorar". Desde la caída original y el crimen de Caín, Gen 4, 7, Satanás no deja de guerrear Apoc 12, 7; 13, 7; o de tentar tendiendo mentiras para apoderarse del alma de los hombres, Efes 2,2; Lc 22, 3; Jn 13, 27, y someter a los hombres a su voluntad 1 Tim 3, 7; 2 Tim 2,26. Satanás seduce al universo entero Apoc 12, 9, y por su dominio sobre los pecadores se le puede llamar Príncipe de este mundo, Jn 12, 31; 14, 30; 16, 11. S. Pablo lo llama "dios de este mundo" en 2 Cor 4,4. / Cfr. Teología Moral en el N.T. C. Spicq, O.P. Tomo II. Págs. 690 y s.s.Edit. EUNSA, Navarra. 1973.

87 "Informe sobre la fe", J. Ratzinger y V. Mesori, Bac, Minor, Madrid 1985, Pág. 153

88 Entre estos grupos satánicos, algunos han sido condenados judicialmente, por ejemplo, el grupo californiano "The Family" de Charles Manson, autor del asesinato, ritual satánico, de la actriz Sharon Tate. También en otros procesos judiciales fueron condenados en California los pertenecientes a más de un grupo después de haberse probado que habían participado en la comida ritual del cuerpo de la víctima humana tras haber sido ofrecido a Satanás.

89 Heavy = "duro, fuerte", dicho así por su perfeccionamiento del ritmo musical, su intensidad mayor en el volumen, que provoca una especie de frenesí y paroxismo en los instrumentos de percusión.

90 "Acid" = "droga dura", pues la letra de la canción exalta las cualidades eufóricas de la droga invitando a tomarla.

91 Algunos conjuntos sajones de música rock, por ejemplo los Kiss, AC/DC, Nazareth, Black Sabbath, han conseguido sus éxitos gracias a textos claramente satánicos, organizando "shows" de índole ocultista, o conciertos músico-orgiásticos, donde corre la droga dura, el alcohol, y por lo que allí se realiza parecen más preludios de misas negras que conciertos musicales alegres y divertidos. Son los conjuntos musicales de la "cuarta fase del rock duro" el típico de la cultura "punk" = prostituido, podrido. Música Rock que estimula a la violencia, el desorden, a la agresión física, etc.

Piénsese en el grupo: "Iron Maiden" con su disco "El número de la bestia" (el 666). El grupo "Venon", en su disco "Bienvenido infierno" con las canciones "Mil días en Sodoma", "En alianza con Satán", "Vive como un ángel, muere con un demonio". El grupo "Ozzi Osborne" (iniciado en el culto satánico en el castillo de Aleister) y sus canciones: "Ladrando a la Luna", "Hablando al diablo"; el grupo "Twisted Sister", en sus canciones "Arder en el infierno" "la Bestia”, etc. Todos estos grupos de una manera, o velada, cantan a Satán e incitan a adorarlo, a participar de su maldad.

92 Según los expertos, varias son las técnicas para la impresión subliminal, por ejemplo, la frecuencia de onda muy baja (de 14 a 20 ondas por segundo), o la alta frecuencia (entre 17.000 y 20.000 ondas por segundo), la velocidad variable (audible sólo con un aparato electrónico muy especial). De esta manera queda grabada en la mente del que oye esta música un mensaje subliminal sin que el individuo se dé cuenta.

93 Por ejemplo, Pink Floyd en su canción "Empty spaces", se oye: "Acabas de destruir el mensaje del diablo. ¡Comunícate con el Viejo, enhorabuena!", (a continuación dice una dirección de un lugar a la que hay que acudir); en la canción "Fire on higt", de Elo, dice: "¡Vuelve, Satán! ¡Vuelve! ¡Vuelve!"; en la canción de Stise: "Snow blind", dice: "¡Muéstrate, Satán! ¡Manifiéstate en nuestras voces!"; Led Zeppelin en: "Stairway to heaven", dice: "Quiero ir al reino, quiero ir al infierno, al oeste plano de la tierra, canto porque vivo con Satán". Cfr. Balducci, en "Adoratori del Diavolo e rock satanico", Edit. Casale e Monferrato 1991, Págs.: 180-187.

94 Dicen que los jóvenes se fijan solamente en el ritmo y en la música, más que en la letra, que con frecuencia no entienden, pues suele ser letra en inglés y, si la entienden, acentúa su alcance de ruptura con el orden establecido más que con su condición blasfema. No obstante, la repetición continua de "Satán" ejerce un influjo fuerte en el nivel inconsciente, afectivo y emocional.

95 Cfr.: "Las Sectas. Nuevos movimientos religiosos", Manuel Guerra G. Págs.: 386-404. Edit. Eunsa. 1973



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Agradecemos al P. Ignacio Garro, S.J. por su colaboración.

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A los Corintios: 1º Carta

P. Fernando Martínez Galdeano, S.J.



Las Cartas a los Corintios

Después de una breve permanencia en Atenas, el apóstol Pablo llegó a Corinto, donde obtuvo una gran resonancia misionera. Una pareja de cristianos venidos de Roma, Aquila y Priscila, le acogieron en su casa y taller y le proporcionaron toda clase de ayuda humana y práctica. Esto sucedía en su segundo viaje, cuando Pablo y sus compañeros habían seguido la emoción del Espíritu para predicar el mensaje de salvación en Grecia, la cuna cultural de Europa. Eran los primeros meses del año 51. Permaneció en esta ciudad de Corinto unos diez y ocho meses (Hch 18,1-17).

Estando en Efeso, pocos años más tarde (a 55), le llegaron noticias a Pablo de que no todo marchaba bien en Corinto. Tomó entonces la decisión de enviarles una carta. No sabemos con precisión el número de cartas (¿quizás seis?) que Pablo redacta y escribe a los de Corinto, pero nos es posible aproximarnos a los hechos que motivaron esta parte de su correspondencia.

Al parecer hubo una carta “anterior” a la “1º a los Corintios”. En ésta se señala el dato siguiente: “Cuando os escribí en mi carta que no os mezclarais con los lujuriosos…” (1º Cor 5,9). Es evidente que se hace una referencia a una carta previa y anterior. Algunos piensan que esta carta anterior se ha perdido y otros sugieren que ella se encuentra en 2º Cor 6,14 - 7,4.

Pablo había ido recibiendo en su estadía en Efeso, información acerca de los problemas de la Iglesia de Corinto. Pero, lo que le decide en definitiva a escribir la 1º a los Corintios que hoy conocemos, fue la recepción de una misiva detallada en la que se le pedía su dirección moral y su ayuda espiritual para afrontar con acierto las inquietudes y situaciones conflictivas que tanto les agobiaban.

Los resultados de su conocida respuesta fueron muy contrarios a lo supuestamente esperado. La reacción fue a peor. Aquella comunidad estaba apasionada, rota y dividida. ¿Se dio, poco después, una visita del mismo Pablo personal? En 2º Cor 12,14; 13,1 escribe con insistencia: “Esta es la tercera vez que voy a visitaros…” ¿Cuándo se produjo su segunda visita? En la actual 1º Cor se anuncia su temida visita: “Pensando que no iré a visitaros, algunos han comenzado a campar por sus respetos. Pues bien, si Dios quiere, os haré pronto una visita, y entonces veremos si esos fatuos hacen tanto como dicen” (4,18-19). Se asegura que a la vista de que la actual primera no había sido bien recibida, ello motivó y aceleró su proyecto de visita personal.

En tales circunstancias ésta tal polémica visita fue breve y hasta desagradable, y más para una persona tan afectiva y tan apasionada como Pablo. Como consecuencia de todo esto, un Pablo atribulado y triste les escribe de nuevo otra carta “con gran pena y angustia de corazón y con muchas lágrimas” (2 Cor 2,4). Esta tercera (¿) fue tan severa que Pablo estaba casi arrepentido de haberla enviado. Restos y fragmentos de esta carta pueden hallarse en los capítulos 10 al 13 de la actual “2º Cor”. Esta carta severa fue enviada por medio de Tito, su apreciado embajador.

Pero Pablo se sentía afligido y no siendo capaz de esperar la vuelta de Tito, viajó a Macedonia para encontrarse con él en su camino de regreso. De hecho la mediación de Tito había sido muy positiva, y las noticias eran reconfortantes. Pablo escribe entonces la carta llamada de la reconciliación y del perdón, la cuarta, que estaría recogida en 2Cor 1-7 (otoño del a 57).

Y finalmente, los capítulos 8 y 9 de la 2º Cor pueden muy bien haber sido los dos escritos breves remitidos a los Corintios con motivo de unas colectas en ayuda de las iglesias necesitadas de palestina. Pablo se sentía ansioso por aliviar las necesidades de la iglesia de Jerusalén. Los de Galacia y Macedonia habían respondido con generosidad pero a los de Corinto les costaba el perseverar en su colaboración. La escasez y pobreza predominaban en Jerusalén.

«El hombre mundano es incapaz de captar lo que procede del Espíritu de Dios; lo considera un absurdo y no alcanza a comprenderlo, porque sólo a la luz del Espíritu pueden ser valoradas estas cosas» (1º Cor 2,14.)


Temas de la 1º Carta a los Corintios


Los primeros cuatro capítulos de 1ºCor enfrentan el problema de la “desunión en partidos” siguiendo los criterios de diferentes líderes y maestros. Pablo considera que esta situación en la iglesia de Corinto se produce porque su forma de pensar valora en exceso la inteligencia y los conocimientos humanos, y no capta de hecho el valor del “don de Dios”, la acción y la luz de su Espíritu. Bajo el punto de vista paulino esta situación sería de inmadurez. Creen éstos que son sabios e inteligentes, pero en la experiencia de la realidad espiritual de la fe se comportan como niños inmaduros e ignorantes. La fe ve más allá.

En los capítulos 5, 6 y 7 Pablo aborda el tema sexual. La ciudad de Corinto era una ciudad corrompida y alardeaba de ello. En la Iglesia de Corinto había surgido un caso escandaloso, el de un cristiano que mantenía relaciones ilícitas con su madrastra. Este caso público no debería ser tolerado en una comunidad que se consideraba cristiana y así lo defiende Pablo con firmeza. Y añade, que el cuerpo físico también está destinado para dar gloria a Dios. Y por eso, tanto en el estado de matrimonio como en el de castidad, lo que le da valor en definitiva a cada “estado” de vida es la aspiración y su caminar en paz hacia la santidad de la vida toda y concreta. No en vano el cuerpo físico es “templo del Espíritu”.

Los capítulos 8, 9 y 10 se refieren a un problema muy alejado de nosotros, pero muy real y cercano para los cristianos de Corinto. Se preguntaban éstos si podían comprar y consumir o no, las carnes ofrecidas por los paganos a sus dioses. Pablo responde que en principio, un cristiano ha de evitar el escandalizar a otro cristiano. A este principio se añade el que se ha de tener en cuenta el bien general de la iglesia. Aconseja el no ser presuntuosos, y el no exagerar las cosas. El cristiano ha de proceder con normalidad, pero siempre como un cristiano que en lo posible evita el ofender a otros y así procura respetarlos, incluso en su inmadurez espiritual.

Tomando como centro la “eucaristía” (1º Cor 11,23-25), Pablo hace una serie de advertencias con el fin de que las reuniones cristianas se tengan con decoro, dignidad y sobre todo verdadero amor (agapé). En consecuencia, el apóstol subraya con insistencia que la expresión de “carismas” personales tiene sentido en esas reuniones si ello ayuda a “edificar la iglesia”. Prefiere así, el “profetismo” al pretendido “don de lenguas”. “Por el contrario, el que profetiza (el que habla en nombre de Dios), habla a los hombres, los ayuda espiritualmente, los anima y los consuela. (…) El que habla en nombre de Dios, aprovecha a la iglesia” (1ºCor 14,3s) En esta serie de capítulos (11-14) resalta el relato de la institución sacramental de la eucaristía por ser el más antiguo y cercano al hecho (aprox. A. 56) Los recogidos en los evangelios son posteriores; y descuella el capítulo 13 que presenta el llamado “himno al amor”. “Si me falta el amor, no soy nada” (13,2).

Ya casi al final de la carta, en el capítulo 15, Pablo se explaya acerca de la resurrección de Jesús y su vital relación con la nuestra. “Si los muertos no han de resucitar, es que tampoco Cristo ha resucitado. Y si Cristo no ha resucitado, (…) vuestra fe carece de sentido” (1ºCor 15,13-14)


"Si me falta el amor no soy nada" (1º Cor 13,2)


LA CIUDAD DE CORINTO

Era entonces la capital de la provincia romana de Acaya (Grecia), y era la segunda ciudad del Imperio después de Roma, con una población estimada en medio millón de habitantes. Su importancia comercial era estratégica, pues situadaen el istmo que lleva su nombre, controlaba dos puertos, el de Lequeas al Norte (sobre el mar Jónico) y el de Cencreas al Sur (sobre el mar Egeo). De esta forma se evitaba el rodeo marítimo de la peligrosa costa del Peloponeso. Pero, bajo un punto de vista humano y moral, la reputación de Corinto distaba de ser buena. Sobre un monte que dominaba la ciudad se levantaba el templo a la diosa Afrodita, diosa de la fecundidad, que recibía un culto desenfrenado. El historiador griego Estrabón (muerto el a 24) habla de más de un millar de prostitutas sagradas vinculadas al templo de Afrodita.

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Agradecemos al P. Fernando Martínez, S.J. por su colaboración.

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