Sectas seudocristianas: Iglesia de la Unificación o secta Moon, última parte y conclusiones



Las Sectas
en
Latinoamérica


32º Parte


P. Ignacio Garro, S.J.


Profesor del Seminario Arquidiocesano de Arequipa, ex profesor del Seminario de Trujillo.



2º Parte de 2.




4.- EL SEÑOR DE LA SEGUNDA VENIDA


Hemos mencionado varias veces el Señor de la segunda venida, el nuevo mesías, pero ¿quién es? Después de la caída, el mismo Dios quiere reparar las consecuencias del pecado y para ello no cesa de enviar emisarios a su pueblo. La restauración final sólo será posible mediante el Mesías que llevará a término aquello en lo que fracasó Adán. Los hombres han de estar bien dispuesto para recibirlo. La oportunidad se brinda, primero al pueblo hebreo, luego al occidente cristiano.

Jesús ya vino y cumplió con la función espiritual de mesías convirtiéndose en el "Verdadero Padre" espiritual de los creyentes. A su vez, el Espíritu Santo en Pentecostés se ha revelado como la "Verdadera Madre" espiritual. Quien se inserta en estos Padres se salvará. Pero falta el mundo físico que a causa del pecado original sigue expuesto al dominio e invasión de Satanás. Para tal liberación se requiere la vuelta del mesías a la tierra mediante el hecho del "Señor de la segunda venida", quien será el encargado de traer la salvación física y espiritual.

Pero, ¿Y cuándo aparecerá? A esta interrogante responden después de hacer unas especulaciones numéricas que el nacimiento del nuevo "Cristo" debe de haber acontecido en alguna parte del mundo entre 1917 y 1930. Por lo tanto el nuevo mesías ya está en el mundo. Y ¿dónde ha tenido lugar su nacimiento? De nuevo por una serie de especulaciones astrológicas y numéricas el país debe de ser Corea, por ser una nación del tipo Abel, un país que ha experimentado sufrimientos parecidos a los de Dios y según el Apoc 7, 2, dice: "Y luego ví a otro Angel que subía de oriente ...", Corea es una nación donde existen muchas religiones que necesitan ser armonizadas por el nuevo Señor y posibilitarles la participación en el Reino.

Bueno, ya conocemos el cuándo (1917 a 1930) y el dónde (Corea), y de nuevo surge el interrogante, ¿entonces quién es el Mesías? El libro "El Principio Divino" no revela el nombre pero no es necesario ser muy inteligente para darse cuenta que según sus doctrinas, el mesías de la segunda venida es el profeta Moon. En efecto, una encuesta realizada por Eillen Barker y además autorizada por la Iglesia de la Unificación da los siguientes resultados: "El 90% de los moonistas declaran que el Reverendo Moon es el nuevo Mesías, sólo un 4% no ha querido responder, el 1% tiene alguna duda". No hay duda alguna que entre los moonistas es Moon el Mesías. Sin embargo, últimamente dados los acontecimientos últimos se cuidan muy bien de explicar la identidad de Moon como segundo mesías. Sin embargo, sí afirman que el reverendo Moon y su esposa última Ja Han, casados en abril de 1960, dicen ser el nuevo Adán y la nueva Eva y se han convertido en los verdaderos padres de los miembros de la familia moonista.



5.- TÉCNICAS DE CAPTACIÓN


Este es uno de los puntos más secretos y obscuros de la secta moonista. Los posibles nuevos adeptos son afiliados por contacto directo (dar testimonio) y que se realiza en la misma calle o en las casa invitando a una serie de conferencias en una estadia de dos o varios días en un lugar adecuado y muy agradable. Se comienza hablando de temas de actualidad en la humanidad: posible guerrra nuclear, el peligro del comunismo internacional, otros temas de interés. En estas conferencias se le comienzan a practicar al neófito una serie de tácticas de "lavado de cerebro": ambiente manipulado, bombardeo afectivo, información sesgada, etc, no puede estar solo ni le dan tiempo para reflexionar libremente dormirá muy poco y las sesiones serán muy intensas, lo ideal para que no piense por su cuenta y vaya aceptando todo lo que proponen. Si este primer nivel lo acepta, en la medida en que el neófito va a asimilando las pautas sectarias se le van abriendo, cortina tras cortina, las puertas de paraíso moonista. Después vienen otras charlas más interesantes, más manejadas, más sesgadas, y el neófito muy sutilmente queda atrapado y pasa a ser un adepto que comienza a abandonar a sus padres, amigos, forma de vida, abandona incluso el trabajo para pertenecer totalmente a la secta Moon.

A partir de este momento trabajará dieciseis horas diarias para la secta Moon, dormirá pocas horas, comerá lo suficiente, ayunará regularmente para purificarse del poder de Satanás, pondrá toda su vida y su persona al servicio de la organización, por ejemplo, trabajar más horas en favor de la secta en empresas de la organización Moon, recoger más dinero por la calle, hacer apostolado directo reclutando más gente, y todo ello para purgar sus pecados anteriores y facilitar la segunda venida. Después de pasar cuatro años de "purificación" habiendo entregado cuerpo y alma al mesías de la ambición, Moon, recompensa a sus adeptos con lo que ellos llaman la "Bendición", es decir, el matrimonio con una pareja que jamás han visto ni conocido, que habitualmente suele ser de otro país, de otra raza, otra cultura, lo único que les une es su amor y reverencia total al reverendo Moon. Después de la ceremonia se separán y vivirán otros cuatro años para purificarse como pareja. Llevarán una vida intensa hasta que después de cumplido este tiempo puedan unirse matrimonialmente y tener hijos "nacidos sin el pecado original".

Mientras, antes y después de todo esto, su única finalidad vital es la de obedecer ciegamente los mandatos dictatoriales, a veces crueles, de sus líderes moonistas. Este tipo de vida y de doctrina lleva a una ruptura con la realidad de la vida ordinaria, orgina una angustiosa y dura culpabilización a la que continuamente se somete a los adeptos, originando una regresión psicológica de tipo infantil y dependiente, llegando a fabricar verdaderos hombres robot que van por las calles diciendo automáticamente. "Soy misionero, ¿nos puede ayudar con un donativo?". Al final todo va a para a las arcas de la organización financiero-económica de la organización Moon.

En Francia en 1974 la Iglesia de la Unificación sufrió una serie de denuncias ante la situación agravante de muchos jóvenes que se convirtieron en un verdadero martirio para sus familias, en la ciudad de Rennes se creó la "Asociación de Defensa de la Familia y del Individuo" (ADFI) para luchar contra las sectas y concretamente contra la secta Moon, y el 28 de mayo la asociación formuló contra la secta Moon los siguientes cargos:

1.- Engaño, sobre la índole, objeto y funcionamiento del movimiento Moon
2.- Lavado de cerebro
3.- Terror físico: "Si nos dejas, serás atormentado o morirás"
4.- Ruptura total de los vínculos familiares.

En cuanto a la propaganda, son realmente maestros y no pierden la más mínima oportunidad para darse a conocer. A partir de 1972 Moon, propone la creación de los "teams" misioneros ambulantes y conocidos por participar en la "Cruzada para un mundo nuevo". Nacen también las "Unidades volantes para la colectas de fondos", que se dedican a la venta de flores, folletos, velas, pidiendo a cambio una pequeña oferta. También se les puede encontrar en los aeropuertos, a la boca de un metro o en lugares de grandes aglomeraciones pidiendo para alguna causa benéfica pero escondiendo su verdadera identidad. 14

Teniendo como base doctrinal el "Principio Divino", han creado numerosas organizaciones de tipo religioso, interreligioso, ideológico, político, cultural y de comunicación que vienen a ser poderosos y eficaces medios de propaganda. Su poderío económico les permite organizar reuniones, mesas redondas, conferencias, foros, etc, invitando a personas relevantes de la política, de las ciencias, humanidades, de cualquier parte de la tierra, por supuesto, los gastos pagados, además de sus altos honorarios. Muchos acuden a estas reuniones conscientes de quienes les invitan, no así la mayoría que desconocen la identidad de los convocantes.



6.- ESTRUCTURA INTERNA


Los adeptos pertenecientes a la secta moonista, viven en comunidades mixtas (llamadas familias) con total separación de sexos y, lógicamente, con una draconiana vida de castidad. Los grupos viven en pisos, con alrededor de una docena de miembros en las familias más pequeñas. En estos grupos no es posible la más mínima nota de intimidad. Se trabaja muy fuerte, se come lo suficiente y se duerme muy poco y en el suelo, sobre esteras, sacos de dormir, juntos varios hermanos o hermanas en una sola habitación. Jamás se una persona puede estar sola, siempre ha de estar con alguien haciendo algo. Todos los momentos de ocio están perfectamente planificados y dirigidos por el lider de cada comunidad. Los retratos del Reverendo Moon y señora están colocados en todas las habitaciones. Antes de cada comida, se ora al reverendo Moon, y se le ofrece (en un altarcito que hay en la parte principal del comedor) el plato de comida del lider. Continuamente se están cantando himnos, rezando, confesando incansablemente sus pecados, y estudiando la doctrina de Moon o trabajando en otra actividad programada.

Regularmente, los responsables de cada comunidad le pasan informes de la marcha de los miembros de la comunidad al lider del país, y éste, a su vez, los transmite a a los líderes internacionales o al propio Moon en las reuniones que celebran cada uno o dos meses. Así todo está perfectamente controlado y los individuos que más rinden son colocados en puestos claves para así, de esta manera, asegurar la marcha del sistema. La secta es una perfecta y bien organizada estructura piramidal, una eficiente teocracia.

Pero si la estructura de las comunidades es muy simple, todo lo contrario resulta de la complicada e innaccesible estructura internacional de la secta, compuesta por un mínimo de 160 empresas y 260 asociaciones de distinta nomenclatura. Todas ellas supuestamente independientes, comandadas por los hombres bien adiestrados de Moon y controladas, por supuesto por él. Con continuos trasvases de capitales económicos y cambio de personal entre unas empresas y otras, entre un país y otro, intentar describir cómo funciona la organización Moon es casi imposible. Sólo Moon lo sabe.



7.- EL CULTO


Comparado con el de otras sectas, el culto de Moon es muy simple. Los domingos organizan los "Sundey Services" que consisten en oraciones, cánticos, un sermón y algunas selectivas lecturas de la Biblia o del "Principio Divino".

Tal vez lo más llamativo e interesante es el "Rito del Noviazgo" durante el cual son elegidos públicamente por Moon los futuros esposos. A continuación comparten una copa de vino que es el símbolo de una unión eterna e indisoluble. Luego se celebra el matrimonio en una ceremonia masiva. Tiene también lo que llos llaman el "Pledge", que es el rito del matrimonio y consiste en una especie de plegaria consagratoria recitada colectivamente a las cinco de la mañana todos los domingos, el día primero de cada mes y en algunos denominados por ellos como "santos". Las "familias bendecidas" deben de recitar una plegaria especial por las otras familias.

Otro rito es el de la "sal bendita" y reviste también gran importancia. La sal es empleada para purificar los objetos del mundo material con el fin de arrancarles el dominio que tiene Satanás. La primera "sal bendita" fue bendecida por Moon, el día de su boda con Hak Ja Han. Esta "sal bendita" puede multiplicar su efecto en la medida que un solo grano bendecido entre en contacto con otra sal sin bendecir.

Moon fomenta el culto y reverencia a su persona. Recomienda a todos los adeptos a su secta que lleven una fotografía suya y de su mujer. Estas fotografías pueden presidir cualquier acto y deben de estar presentes en los hogares, en las habitaciones. Los moonitas deben de llevar consigo una fotografia de Moon.



8.- OBJETIVOS


El objetivo de Moon es controlar todo el mundo, así como suena. Controlar la política, la regligión dice que reuniendo en una sola Iglesia de la Unificación a todas las Iglesias existentes en la actualidad. Controlar la ciencia y todos los aspectos de la actividad humana, poniendo especial atención en el aspecto financiero, piedra de toque que le puede hacer posible todo lo demás, así se explica que sea una de las fortunas privadas más grande del mundo. Dice Mon, "sólo así Dios podrá ser feliz". Moon predijo que el control del mundo habría de sobrevenir hacia el año 1981, parece que su profecía no se va cumpliendo, pero insiste en que hay que dominar con su doctrina todo el mundo, porque es la única doctrina verdadera. Están tan seguros de su victoria y lo sabemos por esta frase:

"Nosotros, cereyentes de la Iglsia de la Unificación del mundo entero, creemos que la voluntad de Dios es que Corea del Sur, nuestra patria relgiosa, sea defendida contra toda agresión de parte de Corea del Norte; nosotros decidimos constituir un cuerpo internacional de voluntarios para participar en la guerra, si ella tuviera lugar, y defender Corea hasta la muerte".15

La secta moonista dice estar implantada en unos 110 países y tener de dos a tres millones de seguidores, la realidad parece ser que son menos. El número real de países donde están implantados puede ser de unos 40 y el número efectivo y real de adeptos serán unos 100.000 en todo el mundo.




9.- CONCLUSIÓN


¿Qué podremos decir de esta secta? Después de haber descrito quién es el fundador, cómo surgió esta secta y sus implicaciones económicas y políticas, podemos decir con toda tranquilidad que no es una secta cristiana. Es pseudocristiana, es decir, maneja algunos pasajes de la Biblia, habla de Jesús, pero desde un punto de vista meramente humano, no tiene nada que ver con lo que nosotros llamamos el Misterio de Cristo como revelador del Padre. Esta es una secta sincretista, es decir, que mezcla cosas de la Biblia, del cristianismo, con una serie de historias difíciles de creer.

En el aspecto doctrinal, decir que va a venir un nuevo y último mesías no tiene ninguna credibilidad. Creer que ese mesías es Moon, es una verdadera locura. Como vimos, la lectura e interpretación que hacen de los primeros capítulos del Génesis no tiene ninguna credibilidad. Y así en todo lo demás. La megalomania de Moon es manifiesta en todas las facetas de su personalidad, comenzando desde el culto a su persona y su familia pasando por todas las doctrinas inverosímiles que hace creer a todos sus adeptos.

Por todo esto podemos llegar a la siguiente conclusión:

1.- No es Iglesia según la doctrina del Nuevo Testameto
2.- No es cristiana y menos aún católica
3.- Pone, cuando menos, en peligro la familia
4.- Dada su virulencia anticomunista, puede inducir a sus seguidores a una lucha armada hasta la muerte.

Esta secta suele tener adeptos entre personas cristianas muy poco formadas en la doctrina del Evangelio y de la Iglesia. Suele tener adeptos entre militares o ex-militares, o personas cien por cien anticomunistas. Pero hoy día después de la caída del muro de Berlín, la desaparición del bloque Soviético y el desprestigio del comunismo no creo que tengan muchos adeptos. Me imagino que ellos alegarán que aún queda la China Comunista y que ese es el enemigo a combatir.

En el Perú que se sepa, tiene poca implantación, no se les oye mucho, en Lima debe de haber algún grupo, pero muy pequeño e insignificante.



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Referencias

14 Según los soicólogos Bromley y Shupe, a mediados de la década de los setenta, cada membro de los "teams" era capaz de recoger al día la suma de 100 a 200 dólares . Estos mismos autores dan como dato curioso: el record batido por una joven moonista que en un solo día consiguió recaudar 1.000 dólares pidiendo a los automovilistas que paraban en el semáforo de una calle céntrica de Nueva York. "Moonies in America, Cult, Church and Crusade" . Edit. Sage, Beverly-Hills. London, 1979. Pags: 123-124.
15 "Las Sectas hoy y aquí. J. Rodriguez, Edit. Tibidabo, Barcelona, 1993. Pag. 191.


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Para leer la 1º Parte

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Agradecemos al P. Ignacio Garro, S.J. por su colaboración.

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Confesiones de un antiguo masón



Maurice Caillet, venerable de una Logia francesa, revela secretos en “Yo fui masón”

MADRID, jueves, 6 noviembre 2008 (ZENIT.org).- Maurice Caillet, venerable de una Logia francesa durante 15 años, desvela secretos de la Masonería en un libro recién publicado por "LibrosLibres" con el título "Yo fui masón".

Rituales, normas de funcionamiento interno, juramentos y la influencia en la política de esta organización secreta salen ahora a la luz, en particular las implicaciones del juramento que obliga a defender a otros "hermanos" masones.

El volumen desvela también la decisiva influencia de la Masonería en la elaboración y aprobación de leyes, como la del aborto, en Francia, de la que él, como médico, participó activamente.

Caillet, nacido en Burdeos (Francia) en 1933, especializado en Ginecología y Urología, practicó abortos y esterilizaciones antes y después de que gozasen de amparo legal en su país. Miembro del Partido Socialista Francés, llegó a alcanzar cargos de relevancia en la Administración sanitaria.

--¿Cuándo entra usted oficialmente en la Masonería?

--Maurice Caillet: A principios de 1970 me convocaron para una posible iniciación. Yo lo ignoraba prácticamente todo acerca de lo que me esperaba. Tenía 36 años, era un hombre libre y nunca me había afiliado a sindicato ni partido político alguno. Así pues, una tarde, en una discreta calle de la ciudad de Rennes, llamé a la puerta del templo, cuyo frontón estaba adornado por una esfinge de alas y un triángulo que rodeaba a un ojo. Fui recibido por un hombre que me dijo: "Señor, ha solicitado ser admitido entre nosotros. ¿Su decisión es definitiva?, ¿está usted dispuesto a someterse a la pruebas? Si la respuesta es positiva, sígame". Hice un gesto de aquiescencia con la cabeza. Me puso entonces una venda negra sobre los ojos, me cogió por el brazo y me hizo recorrer una serie de pasillos. Empecé a sentir cierta inquietud, pero antes de poder formularla oí cómo se cerraba la puerta detrás de nosotros...

--En su libro "Yo fui masón" explica que la masonería fue determinante en la introducción del aborto libre en Francia en 1974.

--Maurice Caillet: La elección de Valéry Giscard d'Estaing como Presidente de la República francesa en 1974 llevó a Jacques Chirac a ser elegido Primer Ministro, teniendo éste como consejero personal a Jean-Pierre Prouteau, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, principal rama masónica francesa, de tendencia laicista. En el Ministerio de Sanidad colocó a Simone Veil, jurista, antigua deportada de Auschwitz, que tenía como consejero al doctor Pierre Simon, Gran Maestre de la Gran Logia de Francia, con el cual yo mantenía correspondencia. Los políticos estaban bien rodeados por los que llamábamos nuestros "Hermanos Tres puntos", y el proyecto de ley sobre el aborto se elaboró con rapidez. Adoptada por el Consejo de Ministros en el mes de noviembre, la ley Veil fue votada en diciembre. ¡Los diputados y senadores masones de derechas y de izquierdas votaron como un solo hombre!

--Usted comenta que entre los masones hay obligatoriedad de ayudarse entre sí. ¿Sigue siendo hoy así?

--Maurice Caillet: Los 'favores' son corrientes en Francia. Ciertas logias tratan de ser virtuosas, pero el secreto que reina en estos círculos favorece la corrupción. En la Fraternal de los Altos Funcionarios, por ejemplo, se negocian ciertas promociones, y en la Fraternal de Construcciones y Obras Públicas se reparten los contratos, con consecuencias financieras considerables.

--¿Usted se beneficio de esos favores?

--Maurice Caillet: Sí. El Tribunal de Apelación presidido por un "hermano" se pronunció sobre mi divorcio ordenando costas compartidas, en lugar de ponerlas todas a mi cargo, y redujo la pensión alimenticia a la ayuda que debía prestar a mis hijos. Tiempo después, tras tener un conflicto con mis tres socios de la clínica, otro "hermano masón", Jean, director de la Caja de la Seguridad Social, al enterarse de este conflicto, me propuso asumir la dirección del Centro de Exámenes de Salud de Rennes.

--¿Afectó a su carrera profesional el abandono de la masonería?

--Maurice Caillet: Desde entonces no he encontrado un puesto en ninguna administración pública o semipública, a pesar de mi rico currículum.

--¿En algún momento tuvo amenazas de muerte?

--Maurice Caillet: Tras ser despedido de mi puesto de trabajo de la administración y comenzar a pleitear contra dicha decisión arbitraria, recibí la visita de un "hermano" de la Gran Logia de Francia, catedrático y secretario regional de Fuerza Obrera, quien me dijo con la mayor frialdad que si pleiteaba ante la magistratura laboral ‘ponía en peligro mi vida' y él no podría hacer nada para protegerme. Nunca imaginé que podría estar amenazado de muerte por conocidos y honorables masones de nuestra ciudad.

--Usted era miembro del Partido Socialista y conocía a muchos de sus "hermanos" que se dedicaban a la política. ¿Podría decirme cuántos masones hubo en el Gobierno de Mitterrand?

--Maurice Caillet: Doce.

--Y, ¿en el actual de Sarkozy?

--Maurice Caillet: Dos.

--Para un ignorante como yo, ¿podría decirme cuáles son los principios de la masonería?


--Maurice Caillet: La masonería, en todas sus obediencias, propone una filosofía humanista, preocupada ante todo por el hombre y consagrada a la búsqueda de la verdad, aun afirmando que ésta es inaccesible. Rechaza todo dogma y sostiene el relativismo, que coloca a todas las religiones en un mismo plano, mientras que desde 1723, en las Constituciones de Anderson, ella se erige a sí misma en un plano superior, como "centro de unión". De ahí se deduce un relativismo moral: ninguna norma moral tiene en sí misma un origen divino y, en consecuencia, definitivo, intangible. Su moral evoluciona en función del consenso de las sociedades.

--Y, ¿cómo encaja Dios en la masonería?

--Maurice Caillet: Para un masón, el concepto mismo de Dios es especial, y eso si es que se le menciona, como en las obediencias llamadas espiritualistas. En el mejor de los casos es el Gran Arquitecto del Universo, un Dios abstracto, pero solamente una especie de "Creador-maestro relojero", como le designa el pastor Désaguliers, uno de los fundadores de la masonería especulativa. A este Gran Arquitecto se le reza, si se me permite la expresión, para que no intervenga en los asuntos de los hombres, y ni siquiera se le cita en las Constituciones de Anderson.

--¿Y el concepto de la salvación?

--Maurice Caillet: Como tal no existe en la masonería salvo en el plano terrenal: es el elitismo de las sucesivas iniciaciones, aunque éstas puedan considerarse pertenecientes al ámbito del animismo, según René Guènon, gran iniciado, y Mircea Eliade, gran especialista en religiones. Es, también, la búsqueda de un bien que no se especifica en ninguna parte... puesto que la moral evoluciona en la sinceridad, la cual, como todos sabemos, no es sinónimo de verdad.

--¿Cuál es la relación de la masonería con las religiones?

--Maurice Caillet: Es muy ambigua. En principio, los masones proclaman con firmeza una tolerancia especial hacia todas las creencias e ideologías, con un gusto muy marcado por el sincretismo, es decir, una coordinación poco coherente de las diferentes doctrinas espirituales: es la eterna gnosis, subversión de la fe verdadera. Por otra parte, la vida de las logias, que ha sido mía durante 15 años, revela una animosidad particular contra la autoridad papal y contra los dogmas de la Iglesia católica.

--¿Cómo comenzó su descubrimiento de Cristo?

--Maurice Caillet: Yo era racionalista, masón y ateo. Tampoco estaba bautizado, pero mi mujer Claude estaba enferma y decidimos ir a Lourdes. Mientras ella estaba en las piscinas, el frío me obligaba a refugiarme en la Cripta, donde asistí, con interés, a la primera misa de mi vida. Cuando el cura, al leer el Evangelio, dijo: ‘Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá', se produjo un choque tremendo en mí porque esta frase la oí el día de mi iniciación en el grado de Aprendiz y la solía repetir cuando, ya Venerable, iniciaba a los profanos. En el silencio posterior -pues no había homilía- oí claramente una voz que me decía: ‘Bien. Pides la curación de Claude. Pero ¿qué ofreces?'. Instantáneamente, y seguro de haber sido interpelado por Dios mismo, sólo me tenía a mí mismo para ofrecer. Al final de la misa, acudí a la sacristía y pedí Inmediatamente el bautismo al cura. Éste, estupefacto cuando le confesé mi pertenencia masónica y mis prácticas ocultistas, me dijo que fuera a ver al arzobispo de Rennes. Ese fue el inició de mi itinerario espiritual.


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Más información sobre "Yo fui masón" en http://www.libroslibres.com/ficha_libro.cfm?id=221


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Oración para la Jornada para la Caridad del Papa.




Oración


Jesús, Señor de la Iglesia, pastor incansable
y misericordioso, que sales a nuestro
encuentro por los caminos del mundo.

Por medio de tu Vicario en la tierra, el Papa
Benedicto XVI, sucesor de tu apóstol Pedro,
muéstranos el camino seguro y cierto que
debemos seguir.

Danos la gracia de la unidad, para fortalecer
la comunión, en el auténtico espíritu de
caridad que brota de la fuente de la Eucaristía.

Te pedimos, Señor, cuides su vida, ilumina
su inteligencia en la oración y forlatezcas su
espíritu en la caridad para que siga
conduciendo, a la grey confiada a su
persona, por los caminos de la paz, la
justicia y la solidaridad.

Encomendamos al Papa Benedicto XVI a la
intercesión amorosa de María, la llena de
gracia, Madre de la Iglesia y Reina de los
apóstoles.


Amén.


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Conferencia Episcopal Peruana, Oficina Delegación Nacional del Óbolo de San Pedro.


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La prisa de los apóstoles



P. Adolfo Franco, S.J.


Reflexión del Evangelio del Domingo XIII del Tiempo Ordinario

Lucas 9, 51-62



En el largo camino a Jerusalén, del que nos habla especialmente San Lucas en su Evangelio, y que terminará en la cruz, hay este incidente que nos narra el Evangelio de hoy. Jesús y sus discípulos no son recibidos en un pueblo de Samaria (la disidente y además rival de Jerusalén), porque precisamente iban a Jerusalén. El enfrentamiento entre Samaria y Judea es algo que viene desde muy antiguo, desde que, a la muerte de Salomón, el reino quedó dividido entre Roboán y Jeroboán.

Hay dos apóstoles, Santiago y Juan, que esto lo ven mal y se sienten arrebatados por una ira santa (como si hubiera alguna ira santa), y quieren mandar fuego del cielo que consuma a esos desagradecidos; un arrebato de furia aparentemente apostólica: como si los destinatarios de la predicación no tuvieran que progresar, en su camino de aceptación del mensaje, por los senderos más lentos de la duda, la inseguridad, antes de entregarse plenamente al Señor.

Ellos quisieran que las cosas estuviesen todas claras desde el principio; ellos quieren que las cosas se arreglen cuanto antes. No pueden esperar a que cada cosa madure lentamente. Y eso que estos dos eran de los que gozaban de más cercanía con Jesús; y si se puede hablar así, de los que gozaban de cierta predilección. Pero eso no los hacía entender mejor el mensaje de Jesús. Y Jesús les va a reprochar por esto.

Esta prisa por obtener resultados la tenemos todos. En las siguientes líneas de este mismo párrafo del evangelio de hoy, hay tres presuntos seguidores de Jesús, que parece que se desaniman, y le ponen pretextos. A veces todos nos desesperamos porque la gente nos pone pretextos, para no seguir nuestro plan que nos parece perfecto; la hora de Dios no coincide con la nuestra; la semilla se toma su tiempo para convertirse en planta y para dar fruto. Y la prisa del agricultor no cambia las cosas.

En la Iglesia a veces hay también mucha impaciencia por los resultados, por verlos y pronto, porque los seminarios se llenen de vocaciones; somos impacientes, y tenemos prisa para que los templos se llenen. Quisiéramos que llegue pronto el día de la victoria. Y a los lentos, y a todos los que ponen pretextos y no reciben a Jesús, quisiéramos fulminarlos.

La tentación de la violencia contra los que no escuchan el mensaje es grande. Y junto con esto se añade la tentación de usar medios de coacción, para que la gente sea buena. Nos gustaría que la gente fuera buena aunque sea a la fuerza. Esa ha sido una tentación continua en la Iglesia, y en todos los tiempos. Y Jesucristo se manifiesta de otra manera: “aprended de mí que soy manso y humilde de corazón” y “yo he venido a salvar y no a condenar”. La tentación de la violencia (directa o sutil) no ha desaparecido en algunos seguidores del Señor, que deberían mantener más calma y más bondad ante la debilidad.

Dios frente a los hombres (y también frente a nosotros mismos, que no somos ni mejores ni peores), Dios tiene una paciencia inagotable. Tiene todo el tiempo del mundo, porque es Eterno y el tiempo no se le acaba nunca. Y además tiene una capacidad de comprensión de la debilidad humana, y un deseo de salvar, que no son compatibles con las iras que algunos pretender tener en su nombre. Y Dios no puede ser pretexto para ninguna clase de iras.

Frente a las crisis no se pueden perder los papeles, ni se pueden tomar medidas que aplasten a los enemigos (reales o ficticios); no podemos dejar que nos nuble el pesimismo. No pensemos que la Salvación de Jesucristo está en estado de emergencia y que hay que aplicar medidas más severas para cuidar los intereses de Dios. Sepamos que Dios no está dormido, y que el mundo no se le escapa de las manos. La fuerza de la Redención de Jesucristo sigue intacta, no está en crisis, no está más débil; es siempre una fuerza salvadora que logra el éxito, por la intervención de Dios mismo.

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Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.


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Matrimonios: Un rostro para contemplar, 1º Parte




“Queremos ver a Jesús”

P. Vicente Gallo, S.J.




Los hombres de todos los tiempos nunca encontraron salvación posible, hasta hallar a Jesús y aferrarse a él. Antes, le buscaban y esperaban en él sin conocerle; reclamaban “al que tenía que venir al mundo” (Jn 11,27) para salvarlo, que no podía ser otro sino Dios. Jesucristo es el esperado: Dios hecho hombre. “No se ha dado bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que podamos salvarnos” (Hch 4, 12).

Exactamente esto mismo ha de aplicarse a los hombres de hoy, a los que tienen tantos logros conseguidos para defenderse en la vida al iniciar este tercer milenio. Sin poder librarse de la perdición inexorable, necesitan hallar quien los salve: no sólo oyendo hablar de Jesús el Salvador, sino reconociéndole, “viendo su rostro” y “viendo que él los salva”. Nos gritan aun sin saberlo: “Queremos ver a Jesús” (Jn 12, 21).

Pero solamente la Iglesia puede ser ese rostro visible del Salvador también para los hombres de este tercer milenio; la Iglesia que es la presencia de Cristo, Dios encarnado, el que vino, nos salvó y permanece con nosotros hasta el fin de los tiempos. Por eso, la tarea nuestra de “cristianos” ha de ser “contemplar ese rostro” y empaparnos de él, para poder reproducir en nosotros la imagen de Cristo (Rm 8, 29) de manera que en nosotros lo vean, en nuestra fe, en nuestra esperanza y en nuestro amor; y en nosotros lo encuentren creíble.

Más que nuestras palabras hablando sobre Cristo, lo que habrá de convencer a los hombres de hoy es ver a los salvados por haber creído en él. Reclutar a nuevos adictos a nuestra Iglesia o a cualquier Asociación eclesial de la que formemos parte, sólo podremos conseguirlo con el poder de nuestra fe manifestada en obras que convenzan. Amándonos “como El nos ama”, y mostrando que sólo eso logra cambiar a nuestro pobre mundo, podrá conseguirse que crean en el amor distinto que nosotros tenemos por creer en Cristo, y en Aquel que lo pone en nuestros corazones. Lo encontrarán principalmente en los matrimonios que vivan su Sacramento.

Porque no hemos de pretender que “crean en Dios”, como otros muchos ya creen; sino que crean en el Dios de Jesucristo, el Dios que nos ama y nos salva enviándonos a su Hijo; y al que llamamos Padre como se lo llamaba Jesús. Cristo es en quien tenemos que creer. El que nos ha mostrado el rostro de Dios y su amor que nos salva. Ese Hijo de Dios que nos hace hijos y herederos del vivir eterno del Padre; hijos como lo es él (Jn 6, 57), y hermanos unos de otros como él es nuestro hermano, haciendo de este mundo la Familia de Dios. Jesucristo es quien nos da su Espíritu para que vivamos su misma vida, que es la esencia de toda auténtica espiritualidad cristiana.

Es en la Biblia donde hemos de buscar ese rostro de Jesucristo: “ignorar la Biblia es ignorar a Cristo mismo”, decía el gran entendido San Jerónimo. Pero, sobre todo en los Evangelios, hemos de ver ese “rostro de Cristo” no sólo “leyendo”, sino “contemplando” lo que esos Libros dicen de Jesús y que hemos de reproducirlo en nosotros. Los relatos evangélicos no son “historias” para “leerlas” ni aun para “interpretarlas”; sino para en ellas “ver” a Jesús y “creer” que es el Ungido, el Cristo de Dios; para “hacernos de él”, “salvarnos con él”, y “reproducirlo en nosotros”, a fin de poder “mostrarlo” a todas las gentes que, encontrándolo como nosotros, también se salven.

Todo el Nuevo Testamento es el testimonio que los Apóstoles nos han dejado de Jesucristo. Como nos dice San Juan: “Lo que existía desde el principio, lo que nosotros hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la palabra de Vida, pues la Vida se manifestó y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la Vida eterna que estaba en el Padre y se nos manifestó en su Hijo; lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros, como nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto para que vuestro gozo sea completo” (1Jn 1, 1-4).

En realidad es el Espíritu Santo quien, a través de nuestro “oír” la Palabra, ha de realizar en nosotros el “ver” a Jesús, el “creer” en él como Cristo de Dios, el “hacernos de él” y “salvarnos con él”, el “reproducirlo en nosotros” y hacer que sea inteligible o creíble para quienes se lo mostremos. Como fue “Obra del Espíritu Santo” la Encarnación del Hijo en el mundo por medio de María.

Los vecinos que vivieron con él 30 años en Nazaret, no le conocieron; y así nos ocurriría a nosotros. Como aquellos que vieron sus “milagros”, tampoco le conocieron ni creyeron, sino que para muchos fue su perdición, ya que terminaron crucificándole “porque decía ser Hijo de Dios”. El Bautista sí le conoció y creyó: pero fue porque así se lo reveló Dios (Jn 1, 32-34). Pedro le confesó “el Cristo, el Hijo de Dios vivo”, no por la fuerza de la carne o de la sangre, sino revelado por el Padre del Cielo.

Resucitado Jesús, “los Discípulos se alegraron de ver a Jesús” (Jn 20, 20), mas solamente creyeron después de recibir el Espíritu Santo que les dio (Jn 20, 22). Tomás, no creyó cuando los Discípulos se lo contaron, sino cuando Jesús le hizo rendirse (Jn 20, 28). Aunque se viese y se tocase su cuerpo resucitado, sólo la fe podía franquear el misterio de Jesús como Salvador. En el día de la Ascensión, todavía no sabían a quién seguían.

Ahora, lo mismo que entonces, no nos hagamos ilusiones: no basta con reconocer que “¡Jesús es muy distinto!”, como en Marcos 1, 27 y 4, 41. Lo dijo Jesús: “Todo me ha sido entregado por mi Padre, pero nadie conoce al Hijo sino el Padre, como al Padre no le conoce nadie sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar” (Mt 11, 27). Afirmar de Jesús, que “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”, “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”, “Señor mío y Dios mío”, “Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre”, “Nosotros estamos en el Verdadero, en el Hijo Jesucristo, este es el Dios verdadero y la vida eterna”; no es posible ni por “ver”, ni por “razonar”, ni por nuestro “entender”, sino por obra del Espíritu Santo en nosotros (1Co 12. 3).

El objetivo de todo nuestro “orar” debe centrarse en la súplica: “Queremos ver al Señor” (Jn 12 ,21), “Señor, busco tu rostro” (Sal 27, 4), “Brille tu rostro sobre nosotros” (Sal 67, 3). Para ver en él no sólo a Dios, sino al hombre verdadero (GS 22); no sólo a Dios hecho hombre, sino al hombre hecho Dios. En Jesús podremos así conocer “el hombre verdadero”, lo que es ser hombre de veras, “el hombre nuevo según Dios” (Ef 4, 24), en lugar del hombre viejo que se corrompe en sus concupiscencias (Ef 4, 22). Y ver que “sólo porque el Hijo de Dios se hizo verdaderamente hombre, es por lo que el hombre puede, en él y por él, llegar a ser realmente hijo de Dios” (NMI 23). Pero sin que podamos olvidar que solamente por obra del Espíritu Santo en nosotros podremos afirmar con verdadera fe “Jesucristo es el Señor”(1Co 12, 3). Afirmar que Jesús es “Dios hecho hombre”, verdadero Dios en un hombre, que es el Mesías, el Hijo de Dios, no es algo que pueda salir de nuestra carne y sangre, sino revelado por Dios (Mt 16,17).



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Agradecemos al P. Vicente Gallo, S.J. por su colaboración.


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Para confesarse mejor



P. José Ramón Martínez Galdeano, S.J.




1.- El fin del sacramento de la Penitencia o Confesión es el perdón de los pecados.

2.- Hay que manifestar todos los pecados graves ciertos cometidos desde la última confesión.

3. Debe manifestarse la clase o naturaleza de cada pecado y la frecuencia o número de veces en que se haya incurrido desde la última confesión bien hecha.

4.- Dolor y propósito. No basta para el perdón lo anterior. Es necesario estar arrepentido y tener la decisión de poner los medios al alcance para evitar los pecados. Es decir, hay que estar decididos a cambiar la propia conducta en lo que tiene de pecado. Esto es lo más fundamental por parte del penitente.

5.- La penitencia. Hay obligación grave o leve en general según hayan sido los pecados. No es necesario haberla hecho para comulgar; pero conviene cumplirla pronto para no olvidarse.



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Apostolado de la Oración: Devoción a la Virgen




4º Parte
P. Rodrigo Sánchez - Arjona, S.J.†




3º La Devoción a la Virgen


Junto a Jesús siempre la piedad católica ha visto a María:
“Junto a la Cruz de Jesús estaban su Madre…” (Juan 19,25)
Por eso nuestros Estatutos afirman que “los socios del Apostolado de la Oración veneran con amor filial a la Santísma Virgen María, Madre de la Iglesia, tan íntimamente asociada a la obra de la redención.”


Y nos invitan a imitar las virtudes de María, su amor a Dios, su fe inquebrantable, la solicitud por todos los discípulos de Jesús, su humildad, su espíritu de pobreza, su entrega generosa al servicio de la obra redentora de su Hijo. Ante todo María es para nosotros un modelo de alma orante. Los Hechos de los Apóstoles nos cuentan, que los Apóstoles después de la Ascención del Señor “perseveraban unánimes en la oración con María la Madre de Jesús” (1,14)


Siguiendo el ejemplo de los Apóstoles, los socios del Apostolado debemos hacer nuestro ofrecimiento diario por medio del Corazón Inmaculado de María, es decir, por medio de María llena de amor a Dios y a los hombres. Y de esta manera cumplimos las orientaciones del Concilio Vaticano II:


“Ofrezcan todos los fieles súplicas apremiantes a la Madre de Dios y Madre de los hombres para que ella, que ayudó con sus oraciones a la Iglesia naciente, también ahora ensalzada por encima de todos los ángeles y bienaventurados, interceda en la comunión de todos los santos ante su Hijo…” (LG 69)


Los Estatutos nos aconsejan rezar todos los días el resario de la Virgen, al menos un misterio para enconmendar “a su Corazón maternal con todo fervor las necesidades de la Iglesia”. Como es sabido, el rezo del rosario ha sido recomendado encarecidamente por los Sumos Pontífices. Juan Pablo II ha repetido una y otra vez esta recomendación. Recordemos una de sus múltiples enseñanzas:


“El Rosario es mi oración predilecta. ¡Plegaria maravillosa!... Se puede decir que el Rosario es, en cierta manera, un comentario-oración sobre el capítulo final de la constitución Lumen Gentium del Vaticano II; capítulo que trata de la presencia admirables de la Madre de Dios en el misterio de Cristo y de la Iglesia”.


“En efecto, con el transfondo de las avemarías pasan ante los ojos del alma los episodios principales de la vida de Jesús. El Rosario en su conjunto consta de misterior gozosos, dolorosos y gloriosos, y nos ponen en comunión vital con Jesús a través – se puede decir – del Corazón de su Madre. Al mismo tiempo nuestro corazón puede incluir en estas decenas del Rosario todos los hechos que entraman la vida del individuo, de la familia, de la nación de la Iglesia y de la humanidad, experiencias personales y del prójimo, sobre todo de las personas más cercanas, que llevamos más en el corazón. De este modo la sencilla plegaria del Rosario sintoniza con el ritmo de la vida humana” (Angelus, 29.10.78)


Por último los Estatutos, siguiendo las enseñanzas del Concilio Vaticano II, nos anima a fomentar el culto de la Virgen de acuerdo con sus palabras proféticas: “Todas las naciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso” (Lucas 1, 48), pues la devoción a María facilita nuestra consagración y fomenta el espíritu de reparación al Corazón de Cristo. (Vaticano II LG 66-67)



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Temas relacionados:



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Papa responde preguntas de sacerdotes



CIUDAD DEL VATICANO, 12 JUN 2010 (VIS).-Benedicto XVI respondió a las preguntas de cinco sacerdotes de cada uno de los continentes durante la vigilia de oración celebrada en la Plaza de San Pedro el pasado jueves por la noche. Ofrecemos una amplia síntesis de ellas.


Un sacerdote brasileño preguntó cómo afrontar las dificultades que encuentran los párrocos en su ministerio.


El Papa reconoció que "hoy en día es muy difícil ser párroco, sobre todo en los países de la antigua cristiandad. Las parroquias son cada vez más extensas: es imposible conocer a todos, es imposible cumplir todos los deberes que se esperan de un párroco". A este respecto, el Papa subrayó la importancia de que "los fieles vean en el sacerdote no solo a uno que trabaja y después es libre y vive solo para sí mismo, sino que es un hombre apasionado de Cristo. (...) Llenarse de la alegría del Evangelio con todo nuestro ser es la primera condición", a la que se añaden "tres prioridades fundamentales: la Eucaristía y los sacramentos, (...) el anuncio de la Palabra, y (...) la cáritas, el amor de Cristo". Además "una prioridad muy importante es la relación personal con Cristo. (...) La oración no es algo marginal: rezar es algo propio del sacerdote, también como representante del pueblo que no sabe orar o no encuentra tiempo para orar. La oración personal, sobre todo la Oración de las Horas, es alimento esencial para nuestra alma, para toda nuestra acción".


Un presbítero de Costa de Marfil preguntó cómo evitar la fractura entre teología y doctrina y tratar de que el "estudio no sea todo académico, sino que alimente la espiritualidad".


Benedicto XVI reconoció la existencia de"un abuso de la teología que es arrogancia de la razón y no alimenta la fe, sino que oculta la presencia de Dios en el mundo. Pero, existe una teología que quiere conocer más por amor de la persona amada. (...) Esta es la verdadera teología, que viene del amor de Dios, de Cristo, y quiere entrar más profundamente en comunión con Cristo". El Papa exhortó a los teólogos a "ser valientes, (...) a no temer al fantasma de la ciencia, (...) a no someterse a todas las hipótesis del momento, sino a pensar realmente apartir de la gran fe de la Iglesia, que está presente en todos los tiempos y nos abre el acceso a la verdad. (...) La formación es muy importante. Pero debemos ser también críticos: el criterio de la fe es el criterio con el que hay que ver también a los teólogos y las teologías. (...) El Catecismo de la Iglesia Católica es la síntesis de nuestra fe y es realmente el criterio desde el que se puede determinar si una teología es aceptable o no".


Otro sacerdote pidió al Papa que hablara sobre "la profundidad y el sentido auténtico del celibato eclesiástico, también frente a las críticas mundanas a este don".


El Santo Padre dijo que "un gran problema del cristianismo en el mundo de hoy es que ya no se piensa en el futuro de Dios: parece suficiente solo el presente de este mundo. (...) Así se cierran las puertas a la verdadera grandeza de nuestra existencia. El sentido del celibato como anticipación del futuro es precisamente abrir estas puertas, (...) mostrar la realidad del futuro que tenemos que vivir como presente. Dar, por tanto, así testimonio de la fe: creemos realmente que Dios existe, que podemos fundar nuestra vida en Cristo, en la vida futura". En cuanto a las críticas del mundo, el pontífice dijo que "para el mundo agnóstico, (...) el celibato es un gran escándalo, porque muestra precisamente que Dios es considerado y vivido como realidad. (...) El celibato es un "sí" definitivo, un dejarse agarrar por la mano de Dios, entregarse en las manos del Señor, en su "yo", y por tanto se trata de un acto de fidelidad y confianza, un acto que supone también la fidelidad del matrimonio, (...) que es la forma bíblica, natural de ser hombre y mujer, fundamento de la grancultura cristiana y de las grandes culturas del mundo. Si desaparece se destruye la raíz de nuestra cultura. Por eso, el celibato confirma el "sí" del matrimonio con su "sí" al mundo futuro. Y de esta manera queremos hacer presente este escándalo de una fe que pone toda su existencia en Dios. (...) Pidamos al Señor que nos ayude a liberarnos de los escándalos secundarios, para que haga presente el gran escándalo de nuestra fe: la confianza, la fuerza de nuestra vida, que se funda en Dios y en Jesucristo".


La cuarta pregunta fue cómo vivir la centralidad de la Eucaristía y el culto con dignidad, sin caer en el clericalismo y alejarse de la realidad.


Recordando a San Agustín, Benedicto XVI señaló que "el sacrificio de los cristianos es estar unidos por el amor de Cristo en la unidad del único cuerpo de Cristo: salir de nosotros mismos, dejarse atraer por la comunión del único pan y del único Cuerpo para entrar en la gran aventura del amor de Dios. Así debemos celebrar, vivir, meditar siempre la Eucaristía, como escuela de la liberación de mi "yo". (...) La Eucaristía es lo contrario del clericalismo, del cerrarse en sí mismos. (...) Vivir la Eucaristía en su sentido original, en su verdadera profundidad, es una escuela de vida y la protección más segura contra toda tentación de clericalismo".


Por último, otro sacerdote preguntó al Papa qué se puede hacer para contrarrestar la escasez de vocaciones.


"Existe la gran tentación -respondió el Santo Padre- de transformar el sacerdocio, el sacramento de Cristo, en una profesión normal que tiene su horario; como cualquier otra vocación, haciéndolo accesible y fácil. Pero esta es una tentación que no resuelve el problema. (...) Como nos enseña el Señor, debemos rezar a Dios, llamar a la puerta, al corazón de Dios para que nos dé las vocaciones; rezar con gran insistencia, con gran determinación, con gran convicción, porque Dios no se cierra a una oración insistente, permanente, confiada, a pesar de que deja hacer, espera (...) más allá de los tiempos que habíamos previsto". Además, "cada uno debería hacer lo posible para vivir el sacerdocio de manera convincente. (...) Después, invitar a la oración, a tener esta humildad, esta confianza de hablar con Dios con fuerza, con decisión. Y tener la valentía de hablar con los jóvenes si pueden pensar que Dios los llama, (...) y, sobre todo, ayudarles a encontrar un contexto vital en el que puedan vivir su vocación".


AC/VIS20100614 (1100)


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Jubileo de las 40 Horas



Sobre el Jubileo de las 40 Horas



Oración expiatoria, suplicante y eucarística



Desde sus orígenes, la Oración eucarística de las 40 Horas, por su carácter expiatorio, suplicante y eucarístico, va a ayudar a muchos fieles a configurarse con Cristo y a estar en sintonía con su obra redentora. Va a enseñarles también a unirse a Cristo resucitado, presente en el Santísimo Sacramento del Altar, recordando el momento de su permanencia en el sepulcro muerto después de sufrir por nosotros su dolorosa pasión. Esto es posible porque la institución del Sacrificio Eucarístico, desde su nacimiento, tiene inscrito de forma indeleble el acontecimiento de la pasión y muerte del Señor, que no sólo la evoca sino que la hace presente sacramentalmente (Ecclesia de Eucharistia, Nº 11)




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Fuente: "Jubileo de las 40 Horas, Año 2010". Arzobispado de Lima.



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Para enterarnos más sobre el Jubileo, visitemos las anteriores publicaciones:

Raíces bíblicas y de la Tradición.

Tiempos difíciles.

Extensión de la devoción.

La devoción en nuestra patria.



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Ofrecimiento Diario - Intenciones para el mes de Julio



APOSTOLADO
DE LA
ORACIÓN

INTENCIONES PARA EL MES DE
JULIO




Ofrecimiento Diario

Ven Espíritu Santo, inflama nuestro corazón en las ansias redentoras del Corazón de Cristo, para que ofrezcamos de veras nuestras personas y obras, en unión con él, por la redención del mundo.
Señor mío y Dios mío Jesucristo:
Por el Corazón Inmaculado de María me consagro a tu Corazón y me ofrezco contigo al Padre en tu santo sacrificio del altar; con mi oración y mi trabajo, sufrimientos y alegrías de hoy, en reparación de nuestros pecados y para que venga a nosotros tu reino.
Te pido en especial por las intenciones encomendadas al Apostolado de la Oración.




Por las Intenciones del Papa

Intención General:

Para que en todas las naciones del mundo las elecciones se realicen según la justicia, transparencia y honestidad respetando las decisiones libres de los ciudadanos.





Intención Misional:

Para que los cristianos se comprometan a ofrecer en todas partes, especialmente en los grandes centros urbanos, una contribución válida a la promoción de la cultura, de la justicia, de la solidaridad y de la paz



Por las intenciones de la Conferencia Episcopal Peruana



Para que apreciemos la Santa Misa, donde Jesús presenta al Padre de nuevo por nosotros el sacrifico único dela cruz, nos une a su sacrificio y nos aplica losfrutos de salvación que brotan de su cruz yresurrección





Elecciones con justicia, transparencia y honestidad


Los países, estados o ciudades aspiran a tener gobierno verdaderamente legítimos y representativos. No siempre existe una estructura democrática en la elección de las autoridades. Gobiernos de facto se instalan en el poder por años en posición de privilegio y no al servicio del pueblo. Se realizan parodias de sufragio controlados por el poder.La Iglesia anima el compromiso de los buenos cristianos en la sana política y en sincero debate público en vista de la construcción de un mundo más justo y más humano.



Apostolado en los grandes centros urbanos


“... Los padres del Sínodo no promovieron una evangelización urbana de manera indeterminada: precisaron algunos elementos de la actividad pastoral... una evangelización urbana metódica y capilar mediante la catequesis, la liturgia y el modo de organizar las propias estructuras pastorales, ... elementos radicalmente unidos a las tres dimensiones del ministerio del Obispo: enseñar, santificar y gobernar. Aquí tocamos... el punto central de los que Cristo nos llama a ser y a hacer en la nueva evangelización... Una experiencia nueva y más profunda de la comunidad de Cristo, que es la única respuesta eficaz y duradera a una cultura marcada por el desarraigo, el anonimato y las injusticias...” (Juan Pablo II a los Obispos de Ontario (Canadá), 4.5.1999. Extractos)”



Aparecida - Misión Continental


“La fe nos enseña que Dios vive en la ciudad, en medio de sus alegrías, anhelos y esperanzas, como también en sus dolores y sufrimiento... busquemos y contemplemos al Dios de la vida también en los ambientes urbanos...” (514)



Eucaristía


Misa por la paz y la justicia. (Misal romano)

Palabra de Dios


Isaías 32, 1-8. Un rey reinará con justicia.

Isaías 59, 13-15. Confesión del pecado.

1 Timoteo 2, 1-4. Oración pública.

Mateo 5,13-16. Sal y luz del mundo.


Reflexionemos


¿Conozco la doctrina de la Iglesia respecto a la participación de los católicos en la política?

¿Soy transparente, honesto y respetuoso de los demás en el ejercicio de mi autoridad a nivel familiar, laboral comunitario o político?

Invitación


A participar de la Misa dominical de 11:00 AM en la Parroquia de San Pedro y a acompañarnos en las reuniones semanales a las 12:00 M en el claustro de la parroquia, todos los domingos.

Asimismo, invitamos a la Misa de los primeros viernes de cada mes en Honor al Sagrado Corazón de Jesús, a las 7:30 PM en San Pedro.


P. Antonio Gonzalez Callizo S.J.

Director Nacional del Apostolado de la Oración (AO)
Parroquia San Pedro




¡ADVENIAT REGNUM TUUM!

¡Venga a nosotros tu reino!

Apostolado de la Oración

Azángaro 451, Lima





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¿Qué es Jesús en mi vida?



P. Adolfo Franco, S.J.

Reflexión del Evangelio del Domingo XII del Tiempo Ordinario

Lucas 9, 18-24

En este párrafo del Evangelio el Señor nos da varias enseñanzas fundamentales. Y todas las deriva de una pregunta que dirige a sus apóstoles, y que nos dirige a nosotros, pues es una pregunta fundamental, la pregunta central de nuestra fe: ¿Quién dice la gente que soy yo, quién es Jesús? ¿Y nosotros quién decimos que es? Cómo respondemos a esta pregunta es lo que nos define como cristianos.

Pero la respuesta puede ser formulada en forma superficial, lo que hemos leído de Jesús, o lo que nos han enseñado, pero que quizá no hemos interiorizado. Falta la experiencia personal, falta que nuestro corazón se involucre en la respuesta; quizá no podamos responder debidamente si no hemos tenido un encuentro personal con El. Y esta es la respuesta que Jesús espera de cada uno de nosotros nuestra respuesta personal: Jesús se sitúa delante de cada uno de nosotros y mirándonos personalmente nos pregunta ¿y tú que dices? ¿Es de verdad para nosotros el Salvador, el Amigo, nuestro Dios?

Y cuando los apóstoles dicen la respuesta, Jesús en el Evangelio que hemos leído, la completa; porque los apóstoles, aún no sabían todo lo que era Jesús, y cómo lo había de ser: es verdad que es el Mesías, pero qué Mesías; el Mesías debe ser entregado en manos de las autoridades para que lo juzguen, lo condenen a muerte; pero resucitará al tercer día. Estas realidades del Señor, son parte esencial de la respuesta. Jesús no es una estampa bonita, una figura emocionante, y un rostro hermoso. Jesús nos dice que es nuestro Salvador, porque se entregará a la muerte, y resucitará.

Para responder a la pregunta de Jesús, tenemos que aceptar el misterio más difícil de la vida, el misterio del sufrimiento, y de la muerte. La Cruz, siempre será un desafío a nuestra inteligencia y a nuestra voluntad. La cruz la vemos como algo fatal, triste y que debe ser rechazado. Es algo que nos irrita y nos pone a la defensiva. Y sin embargo todos rezamos frente a un crucifijo, y nos hacemos la señal de la cruz con frecuencia. Claro que hemos estilizado tanto el crucifijo, que no quedan en esa figura (que se convierte en decorativa) las huellas del sufrimiento, de la humillación y del aniquilamiento. Y sin embargo Jesús insiste en esto ante la respuesta de sus apóstoles, y ante nuestra respuesta.

Y para que no queden más dudas, nos dice a nosotros que no seremos sus discípulos si no corremos de alguna manera la misma suerte: si no cargamos con nuestra cruz. Es Jesús quien lo dice: “el que quiera venir en pos de mi, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame”. Esta lección del Señor, El nos la repite muchas veces a través de todo el evangelio; y nos la propone de diversas maneras: como bienaventuranzas, como camino estrecho, como cimientos para construir una casa sólida. Aquí nos la está proponiendo de una manera más cercana, más atractiva; si es que se puede hablar de atractiva, hablando de la cruz. Y es que la propone para estar cerca de El para seguirlo, para ser discípulos suyos.

O sea que si no tomamos nuestra propia cruz, no podemos seguirle. ¿Y cuál es nuestra cruz? ¿Y qué es cargar la cruz? Todos sabemos por propia experiencia lo que la cruz, lo que es el sufrimiento. Y nuestra reacción frente a esto, no es cargar la cruz, sino defendernos de ella. Ante la cruz no tenemos una actitud positiva, sino negativa. Miramos con ternura y admiración la cruz de Jesús, pero la nuestra la miramos con horror ¿por qué? Nuestra cruz no es abrazada, ni cargada, procuramos dejarla en el primer rincón que podamos, y que quede bien escondida, y huimos de ella. Jesús nos dice que la carguemos para seguirle. Y esto me parece que nos lleva incluso a mirarla con simpatía, como una compañera que nos ayuda a estar cerca de Jesús. La cruz personal, cuando es asumida de esa forma, es una ayuda para el seguimiento de Cristo, que debe ser la meta de todo cristiano. Esa es la respuesta que Jesús espera de nosotros al preguntarnos, qué decimos de El: nuestra respuesta más verdadera será seguirle con nuestra cruz; esa es la mejor respuesta a su pregunta.

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Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.

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