El ciego de Jericó



P. Adolfo Franco, jesuita

DOMINGO XXX
del Tiempo Ordinario

San Marcos 10, 46 al 52

Llegaron a Jericó. Y un día que Jesús salía de allí acompañado de sus discípulos y de una gran muchedumbre, coincidió que el hijo de Timeo (Bartimeo), un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!» Muchos le increpaban para que se callara. Pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!» Jesús se detuvo y dijo: «Llamadlo.» Llamaron al ciego y le dijeron: «¡Ánimo, levántate! Te llama.» Él, arrojando su manto, dio un brinco y vino ante Jesús. Jesús, dirigiéndose a él, le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?» El ciego respondió: «Rabbuní, ¡quiero ver!» Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado.» Al instante recobró la vista y le seguía por el camino.
Palabra del Señor.

Jesús nos da la fe para curar nuestra ceguera interior.

Jesús, en este pasaje cura a un ciego de nacimiento, y pone al descubierto la importancia de la fe: por eso lo subraya y al curarlo le dice "tu fe te ha curado". Parecería que el milagro tiene una especial intencionalidad, que es destacar la importancia de la fe.

En la narración que nos hace el Evangelista San Marcos, se pone en contraste la ceguera de este hombre, con la intensidad de su fe. Por la ceguera él no podía ver las personas, no podía contemplar los árboles, ni la luz del sol; no podía ver el camino, sin ayuda de alguien podría tropezar. No tenía ese conocimiento de las realidades materiales que se nos hacen presentes por la vista corporal. En cambio tenía conocimiento de otras realidades superiores por la fe de su corazón: tenía la certeza de la presencia de Dios, supo distinguir a Jesucristo como el salvador de su extrema indigencia, sabía que una fuerza superior (la de Dios) podía incluso salvarle de su ceguera corporal. Le faltaba una vista, pero tenía otra vista la de la fe por la que “vemos” las realidades superiores. Muchos otros tenían vista, veían a Jesús de Nazareth y no creían en El, no lo aceptaban como Hijo de Dios; interiormente estaban ciegos, aunque lo conocieran de vista. En cambio este pobre ciego, por dentro veía esta realidad maravillosa de Jesús el Hijo de Dios.

Así podemos decir que hay también dos cegueras: la del que no tiene vista corporal, y la del que no tiene fe. Es curioso que nos afecte más la ceguera corporal, que la falta de fe. A pesar de que el que no tiene fe tiene una ceguera más lamentable, que la del que no tiene vista. Porque no tener fe significa no tener una respuesta a las interrogantes más importantes de la vida, es no poder apoyarse en la firmeza de Dios, es no tener un sentido profundo de la vida misma. Es una ceguera de mucho mayor importancia. Las preguntas más trascendentales del ser humano tienen una respuesta en la fe. Vivir la vida sin sentido, es la consecuencia de no vivir en la fe.

Podríamos preguntarnos ¿qué cosas no ve el que no tienen fe? Ya que la calificamos de ceguera es necesario plantearse esta pregunta. Hay dos realidades, en las cuales vive el hombre: la realidad natural y la realidad sobrenatural. Dos realidades, no una realidad y un mito, o una fantasía. Las dos son realidades; y puestos a comparar, la realidad sobrenatural podríamos decir que es más real; por que, si no, veamos ¿qué hay más real y más existente que Dios, del cual deriva toda existencia y toda realidad? Eso el no creyente no lo ve: y es algo tan importante.

A veces hay personas que no ven el sentido de la vida, por qué he nacido, cuál es el término de esta vida. Ciegos, porque solo ven los hechos y los dolores, los sufrimientos; ven la superficie de estos hechos, pero no los ponen en el contexto del plan de Dios sobre sus vidas. Así a veces se pierde el sentido de la vida misma, y estos ciegos se llegan a preguntar ¿para qué vivo? ¿para que nací? De esa ceguera nos cura la fe; que, además nos alivia de la tristeza de una vida sin sentido.

Hay personas que no saben ver el mundo creado, como los signos de Dios en el mundo: la perfección de la creación, la armonía del conjunto de los planetas, y las estrellas, que se rigen por un orden extraordinario. No saben ver que detrás de las bellezas naturales hay la mano de un Artista. No saben ver que detrás de la maravilla organizada que es la vida, la maravilla que es el cuerpo humano; detrás de todo eso y de otras muchas cosas, hay una Presencia, con la cual sintoniza el que tiene fe, y no la ve el que no tiene fe.

La fe nos hace ver nuestro destino, la presencia de Dios en nuestra vida, y la consistencia que El da a nuestra fragilidad. La fe nos hace ver que no estamos solos en el universo, que siempre estamos cuidados, observados y protegidos por Dios, que nunca deja a sus hijos. El que no tiene fe no ve nada de eso, y además lo niega. No percibe que cada ser humano es un hermano, no simplemente un animal racional.

El que tiene fe ve en cada sacramento una maravillosa presencia, la presencia de Jesús, que está incorporando al que recibe el sacramento, a la vida misma de Dios. En cambio el que no tiene fe, no ve el misterio, solo ve la ceremonia, a la que le ha quitado la sustancia.

Tantas y tantas cosas nos hace ver la fe, y no ven los que no tienen fe. Con razón a esta falta de fe se la llama ceguera. Porque además no ven al Hijo de Dios que vino a salvarnos, que pisó nuestra tierra, y que está presente entre nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Cuántas cosas dejan de ver los que no tienen fe. Y cuánto debería de preocuparnos esta ceguera, para pedirle al Señor, como este ciego le pedía la vista corporal: ¡Señor, haz que vea!



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Santiago y Juan piden los primeros lugares


P. Adolfo Franco, jesuita.

DOMINGO XXIX
del Tiempo Ordinario

Marcos 10, 35-45

Se acercaron a él Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte.» Él respondió: «¿Qué queréis que os conceda?» Ellos le dijeron: «Concédenos que nos sentemos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda.» Jesús les dijo: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?» Ellos respondieron: «Sí, podemos.» Jesús añadió: «Desde luego que beberéis la copa que yo voy a beber, y también seréis bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado. Pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no está en mis manos concederlo. Será para quienes así esté dispuesto.»
Al oír esto los otros diez, empezaron a indignarse contra Santiago y Juan. Jesús los llamó y les dijo: «Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos, y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre vosotros, pues el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, que sea esclavo de todos; que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.» 
Palabra del Señor.


También los apóstoles discutían por la importancia y Jesús reprende esa ambición.

¿Quién tiene el lugar de la derecha y de la izquierda de Jesús? El que se atreve a beber el cáliz que Jesús mismo ha de beber. En este párrafo del Evangelio hay lecciones muy importantes del Señor, sobre la ambición, el poder y el servicio; aspectos de nuestra vida que debe ser evangelizados. Y todo empieza por dos apóstoles que, adelantándose a los demás, le piden a Jesús que les reserve los dos puestos más importantes en su reino: uno sentado a la derecha de Jesús, y el otro a su izquierda. Resulta verdaderamente lamentable que dos de los discípulos más cercanos a Jesús pongan al descubierto esta desmesurada ambición, y precisamente ante Jesús, que había bajado a la tierra para ser el Servidor de todos.

Jesús ha dejado el cielo, no ha dudado en dejar allá arriba su dignidad de Dios y ha venido a estar entre nosotros y como el menor de todos. Y resulta que sus discípulos no le han entendido, y tienen el corazón lleno de ambiciones. A ellos les interesa el triunfo y el poder, esa pasión tan fuerte en los seres humanos: la ambición de poder y de sobresalir. El puesto de la derecha y el de la izquierda en el Reino de Jesús. Ellos pensaban en la instauración de un estado poderoso establecido en torno a un Mesías político. Y cuando llegase el momento de la entronización del rey en trono de oro y con una corte de personajes lujosamente vestidos, entonces, esos dos apóstoles llamados a ocupar dos sillones destacados a cada lado del trono.

Una imagen absurda, de quienes no comprendieron al Maestro, sino muy poco a poco. Si Juan y Santiago hubieran podido ver por adelantado la cruz en el Calvario ¿se habrían atrevido a pedir estar a la derecha y a la izquierda de Jesús, donde estuvieron los dos ladrones crucificados con El? Por eso Jesús les dice: No saben lo que están pidiendo.

Y después Jesús toma la palabra y les enseña a sus apóstoles lo que debería ser el ejercicio del poder. El poder es para servir, y no para encumbrarse con orgullo por encima de los demás. Al menos en su reino, entre sus seguidores hay que seguir esa norma de conducta que Jesús nos enseña con su ejemplo: el que está más arriba debe ser el servidor de todos. Los apóstoles, y todos los seguidores de Jesús deben distinguirse por la voluntad de servir a sus hermanos. Echar lejos de sí toda ambición, toda superioridad, y todo orgullo. El mismo Señor lo pondrá una vez más de manifiesto cuando en la Ultima Cena lave los pies de sus apóstoles.

Dejando esta lección del Señor que es tan clara, también podemos ver este evangelio como un desafío para de verdad estar la lado de Jesús, muy cerca de El. Es un deseo legítimo el querer estar cerca de El, dejando aparte si es a la derecha o a la izquierda. Pero estar cerca de El es lo que quiere todo verdadero discípulo. Es caminar hacia la intimidad con el Señor. Es un gran deseo querer estar cerca de todo aquel que sufre o es pobre, porque en él esta Jesús. Porque si queremos estar cerca de El, debemos acercarnos a aquellos con los que Jesús se ha identificado. Las personas que se acercan al que las necesita, ésas están a la derecha y a la izquierda del Señor. El que sirve a los enfermos, el que da de comer al hambriento. El que comparte el dolor con el hermano que sufre.

Es evidente que para estar cerca de Jesús hay que estar en los sitios en que está El ¿dónde lo encontraríamos en su vida? Estaba en casa de los pecadores, estaba donde se encontraban los enfermos, los postergados y los niños. Y un sitio donde había que estar cerca de El, es el Huerto (y ahí los apóstoles terminaron abandonándolo), y es el Calvario. ¿Nos atrevemos a estar cerca de Jesús en esos sitios?. Es muy difícil acompañarlo en esos lugares, pero debe ser el gran deseo de nuestro corazón.

Y ciertamente en nuestra búsqueda de Jesús, muchas veces nos hemos de encontrar en situaciones parecidas a esas; parecidas al Calvario y al Huerto. Estar cerca de Jesús es también aceptar el dolor, a veces la incomprensión y el sufrimiento. Estar cerca de Jesús es gastar tiempo orando en su presencia. Estar cerca de Jesús es estar cerca de los hermanos.

Así que, lo mismo que hay un deseo de ocupar los primeros puestos junto a Jesús, que es fruto de la ambición, así también hay un deseo legítimo de estar cerca de Jesús, que es seguir de cerca siempre sus pasos.



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"Lo que Dios unió no lo separe el hombre"




P. Adolfo Franco, jesuita.

DOMINGO XXVII
del Tiempo Ordinario

Marcos 10, 2-16

Se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaron: «¿Puede el marido repudiar a la mujer?» Él, a su vez, les preguntó: «¿Qué os prescribió Moisés?» Ellos le respondieron: «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla.» Jesús les dijo: «Escribió para vosotros este precepto a causa de vuestra cerrazón de mente. Pero desde el comienzo de la creación, Él los hizo varón y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre.» Ya en casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre esto. Él les dijo: «Quien repudie a su mujer y se case con otra comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.»
Le presentaban unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús, al ver la escena, se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños vengan a mí; no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no acoja el Reino de Dios como un niño no entrará en él.» Y abrazaba a los niños y los bendecía poniendo las manos sobre ellos.
Palabra del Señor.


A propósito del divorcio importa mucho reflexionar sobre el amor

Jesús habla sobre el divorcio y sobre la indisolubilidad del matrimonio, y para ello hace referencia a los orígenes de la creación, y concluye diciendo: "Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre". Está hablando del plan de Dios al crear al hombre, como pareja. Está hablando que la institución del matrimonio es obra de Dios.

Esta frase de Cristo significa mucho. Mucho más de lo que estamos acostumbrados a pensar. Significa entre otras cosas que Dios creó el amor, como obra suprema, cuando estuvo desarrollando las maravillas que salían de sus manos, y el hombre inventó el egoísmo; y por eso salió del paraíso, porque en el paraíso de Dios, que es el amor, no cabe el egoísmo . Dios creo el matrimonio y el hombre inventó el divorcio. Dios creó la pareja para la unión, y los hombres creamos a los rivales para el enfrentamiento. Realmente que falta una comprensión cabal de lo que es el amor, y por tanto de lo que es el matrimonio, que consagra el amor humano.

Algo fundamental para comprender el matrimonio es que es Dios el que une en el Sacramento, por tanto, el sacramento del matrimonio no es un hecho sólo de la pareja, es un acto de Dios, y por tanto, no está al alcance de los hombres el deshacer un acto de Dios. Por eso, en la ceremonia del matrimonio, se dice “lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”. Si se busca libremente el “sacramento” del matrimonio, se está escogiendo la “obra de Dios”.

Pero además de que no entendemos cabalmente el matrimonio como “obra de Dios”, tampoco hemos comprendido el amor. Quizá podemos decir que no son muchas las personas que aman de la forma en que Dios establece el amor.

Llamamos amor (y especialmente refiriéndome al amor de pareja) a muchas cosas, que aunque sean compañeras del amor no son “el amor”. La “química” no es el amor. Esa corriente de acercamiento que se establece entre dos personas, apenas se conocen, puede hacer germinar el amor, pero no es el amor. La atracción que surge entre dos personalidades que van “envueltas” en un cuerpo, y entre las cuales también existe atracción corporal, tampoco es el amor; es verdad que con esa leña, puede surgir el fuego. Pero el amor es el fuego, no la leña. La pasión tampoco es el amor, aunque el amor matrimonial muchas veces va acompañado de pasión.

En muchas de estas circunstancias que rodean el amor, intervienen de una manera o de otra, elementos importantes de la persona, pero el amor es algo que va más allá. Porque el cuerpo, la figura, la mirada, el tono de la voz, la psicología, etc., etc., no son lo central de la persona, aunque sean tan importantes. Esos elementos complementarios de nuestra realidad personal, hacen brotar pasión, química, atracción, simpatía, pero no constituyen la esencia del amor. Y hay muchas personas que confunden esos efectos mutuos entre personas, con el amor. Hay personas que piensan que aman a otra, porque esa otra persona “les gusta”. O porque su figura les ha producido un torbellino interior.

Como digo estos elementos son complementos del amor. Pero cuando el amor se reduce a eso, tiene el peligro grave de acabarse. Y entonces, por confundir el amor, con lo que no es más que su complemento, se fracasa.

El amor, es algo que nos hace semejantes a Dios. Es la capacidad de una persona de darle su vida totalmente a otra. Habrá precedido fascinación mutua, gusto por estar juntos, simpatía, atracción, pasión. Pero todo eso debe hacer brotar en cada uno de los miembros de la pareja, un acto enteramente del espíritu. Un acto del yo, que conscientemente decide convertirse en “regalo gratuito y total” para otra persona. Cuando se produce ese acto interior en el centro de la persona, que quiere ser totalmente para la otra, entonces podemos decir que hay el amor. Y esa donación debe ser total (todo yo, lo que soy y lo que seré). Por tanto, si hay amor verdadero, debe haber perpetuidad. Y sólo ama aquel que es capaz de una donación total. Lo demás serán “aproximaciones” de lo que es el amor. Y llevan consigo el problema de la inconsistencia y de la fragilidad: se podrán romper con cualquier impacto.

El amor es una participación de la fidelidad, permanencia y donación de Dios mismo. Pero pocas veces las personas hacen una donación de verdad a otra persona. Es fundamental hacer esta donación que se traduce en pertenencia, para poder decir que amamos. Y cuando el amor es así, es natural que se quiera pedir a Dios que lo consagre con un sacramento.



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Jesús contra el escándalo



P. Adolfo Franco, S.J.

DOMINGO XXVI
del Tiempo Ordinario

Mc 9, 38-43. 45. 47-48

Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, pero, como no viene con nosotros, hemos tratado de impedírselo.» Pero Jesús dijo: «No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros. «Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa. «Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, le iría mejor si le pusieran al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que lo echasen al mar. Si tu mano te es ocasión de tropiezo, córtatela; más vale que entres manco en la Vida que ir con las dos manos a la Gehenna, al fuego que no se apaga. Y si tu pie te es ocasión de tropiezo, córtatelo; más vale que entres cojo en la Vida que ser arrojado a la Gehenna con los dos pies. Y si tu ojo te es ocasión de tropiezo, sácatelo; más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos a la Gehenna, donde su gusano no muere y el fuego no se apaga...»
Palabra del Señor.


Jesús habla muy fuerte contra el escándalo.

Entre las varias enseñanzas que contiene este párrafo del Evangelio de San Marcos, hay un grupo de ellas que se refiere al escándalo, y a la gravedad de ese comportamiento.

Como la palabra escándalo a veces se usa con significados diversos, es bueno aclarar a qué se refiere Cristo en estas enseñanzas: escándalo es una acción inmoral, que por mal ejemplo, induce a otro al mal. Y Cristo lo reprueba con tal vehemencia que afirma: "El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar".

Es necesario tener muy en cuenta esta lección del Evangelio hoy en día, en que tantos comportamientos que incluso se generalizan infectan el ambiente social, y así se produce el contagio del pecado.

Tanto se habla de la necesidad de preservar el medio ambiente, y de la importancia que éste tiene para el bienestar de la humanidad. Y es verdad que hay que preservar el medio ambiente para que no se deteriore nuestra vida en el planeta. Pero además de cuidar la "ecología de la naturaleza, del aire y del paisaje", hay que cuidar de esa otra "ecología social", que es el clima de valores, y de principios que creamos a nuestro alrededor, como atmósfera, y que tanto influye en las conductas de los individuos particulares. Cuando arrojamos al medio ambiente social tantos elementos contaminantes, tantos actos de corrupción, estamos produciendo escándalo.

Tenemos que reconocer que en nuestra atmósfera social hay partículas suspendidas, que respiradas por las conciencias, las perjudican y las envenenan. Hay, por ejemplo, un erotismo exagerado, que puede ser causante de muchas desviaciones, y de una desvalorización del amor; esto produce tantas conductas perversas, de las cuales después nos alarmamos hipócritamente. Existe una tremenda permisividad, que confunde libertad con libertinaje. Existe una civilización del dinero, como la meta suprema a la que hay que sacrificar energías, y a veces la propia dignidad y la familia. Hay una pérdida de estima de la vida y de la paz: la violencia, el aborto, el terror, la venganza. Todo esto flota en la atmósfera social que respiramos. Y es patente que las atmósferas sociales son producto de todas las conductas de todos los individuos de una sociedad.

Pero hay algunos más responsables, por la mayor capacidad de influjo que tienen en la sociedad, y por la mayor difusión que alcanzan con sus actuaciones. Es indudable que cuanto más liderazgo ejerce una persona, mayor influjo tiene a su alrededor. Las autoridades (en cualquier ámbito de la sociedad) tienen mayor influjo que los simples ciudadanos. Los medios de comunicación social tienen un poder de influjo enorme, y cada vez mayor. Y pueden hacer atractiva cualquier conducta desarreglada. A veces, por un afán sensacionalista, convierten al "malo de la película" en héroe, por la forma de presentar el personaje.

Todos tenemos una grave obligación de mejorar la atmósfera social que respiramos. Y Jesús, el buen Jesús, es tremendamente duro con los que escandalizan: “más les valdría que les colgasen una piedra de molino y los arrojasen al mar”. Es que inducir al pecado es lo más nefasto que se puede hacer. Y esto termina pervirtiendo de tal forma la sensibilidad de la conducta, que llegamos a llamar progreso a lo que es simplemente degeneración. Esto indica que la contaminación de la atmósfera moral ha abierto un tremendo agujero en el “ozono protector” y que nuestra misma civilización (si es que es civilización) puede ser engullida por sus mismas desviaciones.



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Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.
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Ofrecimiento Diario - Orando con el Papa Francisco en el mes de OCTUBRE 2018




APOSTOLADO DE LA ORACIÓN

INTENCIONES PARA EL MES DE OCTUBRE



OFRECIMIENTO DIARIO

Dios, Padre nuestro, yo te ofrezco toda mi jornada: 
mis oraciones, pensamientos, afectos y deseos, palabras, obras, alegrías y sufrimientos en unión con el Corazón de tu Hijo Jesucristo que sigue ofreciéndose a Ti en la Eucaristía para la salvación del mundo.
El Espíritu Santo, que condujo a Jesús, me guíe y sea mi fuerza en este día para que pueda ser testigo de tu amor.
Con María, la Madre del Señor y de la Iglesia, pido especialmente por la intención del Papa para este mes:


Por la evangelización: 
La misión de los consagrados

«Para que los consagrados y las consagradas despierten su fervor misionero y estén presentes entre los pobres, los marginados y con los que no tienen voz


ORACIÓN

Padre bueno, sé que estás conmigo.
Aquí estoy en este nuevo día.
Pon una vez más mi corazón
junto al Corazón de tu Hijo Jesús,
que se entrega por mí
y que viene a mí en la Eucaristía.
Que tu Espíritu Santo
me haga su amigo y su apóstol,
disponible a su misión.
Pongo en tus manos
mis alegrías y esperanzas,
mis trabajos y sufrimientos,
todo lo que soy y tengo,
en comunión con mis hermanos y hermanas
de esta red mundial de oración.
Con María, te ofrezco mi jornada
por la misión de la Iglesia

y por las intenciones de oración del Papa para este mes.


VÍDEO DEL PAPA
INTENCIONES DEL MES



PROPUESTA PARA EL MES

Busca más información sobre la misión de los consagrados y consagradas con las  poblaciones más pobres y en los lugares que no se destacan en las noticias.
Visita, este mes, una comunidad religiosa misionera, cercana a donde vives, para conocer su carisma y misión y ofrece tu servicio en la medida de tus posibilidades.
Organiza un tiempo de oración en tu comunidad por las vocaciones de quienes se consagran al servicio de sus hermanos y por las personas que ellos sirven.

Fuente: Click To Pray




PARA REFLEXIONAR SOBRE LA INTENCIÓN DEL PAPA PARA EL MES DE OCTUBRE

Vida consagrada y misión

P. José Enrique Rodríguez S.J.

Acceda AQUÍ





RECURSOS EN LA RED

A. Cada Primer Viernes en Youtube, se pude buscar "El Video del Papa".

B. "Click To Pray" es una aplicación para teléfonos inteligentes (iOS y Android) en donde puedes unirte cada día a la red Mundial de Oración del Papa. Descarga ClickToPray[App Store] [Google Play]

C. Para comunicarnos:
apostolado.oración.peru@gmail.com



Descargue el Afiche Orando con el Papa Francisco en el mes de OCTUBRE 2018

Si desea contribuir con la difusión de las Intenciones del Papa Francisco para los desafíos de la humanidad, puede descargar el siguiente archivo:



Afiche en PDF
Orando con el Papa Francisco en el mes de OCTUBRE - 2018


Intención del Papa Francisco para el mes de octubre: Por la misión de los consagrados



VIDA CONSAGRADA Y MISIÓN

P. José Enrique Rodríguez, jesuita.
Párroco de San Pedro, Santuario Arquidiocesano del Sagrado Corazón de Jesús
Lima - Perú.

Por la evangelización: La misión de los consagrados.

«Para que los consagrados y las consagradas despierten su fervor misionero y estén presentes entre los pobres, los marginados y con los que no tienen voz.»


El padre Carlos Riudavets SJ, fue asesinado el 10 de agosto de este año en un colegio para jóvenes de los pueblos awajún y wampis del nor oriente peruano, en la Región Amazonas. Durante 38 años vivió en un reducido espacio entre dos pequeños poblados: Chiriaco y Yamakai-éntsa, un gran mundo para desarrollar con gran dedicación su vocación evangélica de servicio a los demás.

El padre Carlos se entregó y desgastó para que esos jóvenes recibieran una educación de calidad que les permitiese crecer y desarrollarse plenamente como hijos de Dios, como personas y como pueblo. Los antiguos misioneros de esa zona ya necesitaban relevo en ese trabajo de frontera. Aunque él no había pedido específicamente esa misión, aceptó el desafío de hacer funcionar esa gran maquinaria que es un colegio donde viven 200 alumnos durante el año, con muy pocos recursos y con muy pocas personas para llevarlo adelante.

Hubo elementos que caracterizaron siempre al padre Carlos: un gran cariño, permanente alegría y un gran sentido común; además, horas y horas de muchísimo trabajo. Como religioso fue compañero y amigo inagotable. Como sacerdote, fiel servidor y animador de la comunidad para la construcción de un mundo fraterno. 50 años atrás la Iglesia pidió a la Compañía de Jesús atender pastoralmente esa parte del Perú, desconocida por la mayor parte de peruanos, a pesar de que es una auténtica “frontera viva”, sin embargo marginada no solo geográfica sino socialmente. Los viejos misioneros llevaron la tarea hasta el límite. El Colegio Valentín Salegui, Fe y Alegría 55, fue una de las nuevas formas de asumir el antiguo desafío. Aquí se entregó como educador, preocupado del desarrollo pleno de las capacidades de las personas y, por tanto, de los pueblos que ellas integran.

Como se dijo en su entierro en la capilla de Chiriaco: “Si bien es cierto que estamos tristes porque ha habido alguien que no supo o no quiso leer el mensaje de la vida del padre Carlos y pensó que le arrebataba su vida en medio de una violencia absurda e inhumana, nos consuela saber que no es cierto, que a Carlos no le pudieron arrebatar su vida, porque durante 38 años él la había regalado a manos llenas a Jesús de Nazaret, a la Iglesia, a sus compañeros de comunidad, a sus alumnos, al pueblo Awajún y Wampis. Ya apenas le quedaba nada que le pudiesen arrebatar. Gracias Señor por tu regalo. Gracias Carlos por tu vida”.

En este mes que nos unimos al Papa Francisco pidiendo “para que los consagrados y las consagradas renueven su fervor misionero y se hagan presentes entre los pobres, los marginados y aquellos que no tienen voz”, recibimos este ejemplo para la Iglesia en el Perú y en especial para que las nuevas generaciones abran sus preocupaciones a la Amazonía.



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Agradecemos al P. José Enrique Rodríguez jesuita, por su colaboración.

Los Orígenes: El Génesis - La Creación



P. Fernando Martínez Galdeano, S.J.

EL LIBRO DEL GÉNESIS

Continuación

La semana de la creación 
(Capítulos 1 y 2,4a)

Como algo muy propio de la cultura de Israel nos llega su división del tiempo en las semanas. Para el judío, cada semana cuenta con un día de descanso, el sábado. Este es un día, el más importante. En castellano, sábado se deriva del latín “sabbatum” y éste, probablemente, del hebreo “shabbat”, el séptimo día de cada semana. “Shabat” es un verbo hebreo que significa descansar, no proseguir con la actividad. De esta forma lo interpreta el propio texto del libro del Génesis: "Bendijo Dios el día séptimo y lo consagró, porque en él había descansado de toda su obra creadora” (2,3).

En cualquier caso, el día sábado es tan antiguo como el mismo pueblo de Israel. Además de su sentido originario de descanso, para los creyentes judíos, es un día dedicado a Yahvéh, es un día de encuentro con el Señor, de celebrar su poder creador y su amor hacia el hombre. Es un gran día, de acción de gracias y de gran alegría.

Desde esta visión bíblica, todo lo creado tiene su origen en este Dios vital que hace las cosas bien: "Vió entonces Dios todo lo que había hecho, y todo era muy bueno” (1,31). Todo era muy bueno, pero ¡sólo Dios es Dios! Nada de lo creado puede ser considerado como si fuera “dios”. Por su valor esencial hay que subrayar esta distinción que responde al misterio de lo divino.

La primera acción creadora de Dios es la luz. Donde está Dios, siempre hay luz. “Porque en tí está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz” (Sal 35,.10). “En ella (la Palabra) estaba la vida y la vida era la luz de los hombres; la luz resplandece en las tinieblas” (Jn l,4s). Y continuando con el libro del Génesis, sigue la acción creadora de Dios, y ésta alcanza su culmen y sabiduría con la animación del hombre: “Y creó Dios a los hombres a su propia imagen; a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó” (1,27). La palabra “adam” es de ordinario usada con un sentido colectivo. Se podría traducir como “la humanidad”, “el género humano”.

¿Cómo es el hombre imagen de Dios? En la Biblia, sólo Dios es el creador y todo lo demás son criaturas. Y por supuesto, el hombre también lo es. Dios, por tanto, es el ser absoluto, el infinito, el radicalmente distinto. En consecuencia, el autor bíblico nos está indicando que lo importante es la relación con ese Dios. Y esta comunicación se entiende como una relación interpersonal. Y en ella descubrimos que podemos salir de nosotros mismos como Dios lo hace en la creación, y ésto está sugerido en la frase “a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó”. La relación amorosa de tratar a los demás con respeto y amor, como a personas, se realiza saliendo de nosotros mismos sin dejar de ser nosotros. Y ésto es lo que nos hace parecemos al Dios respetuoso, que todo lo crea buscando el bien de los hombres. Dios es santo, es decir, “bueno”. Siempre busca “con respeto” el bien, la belleza y la vida. Lo divino surge de dentro afuera.


ENTONCES EL SEÑOR DIOS MODELÓ AL HOMBRE DE ARCILLA DEL SUELO, SOPLÓ EN SU NARIZ UN ALIENTO DE VIDA, Y EL HOMBRE SE CONVIRTIÓ EN SER VIVO.
(Gn 2,4b-7)

Los días de la creación

En la Biblia Dios nos revela algo, lo suficiente, acerca de su misterio para que nosotros podamos llegar hasta El. Sus autores escriben según la cultura de la época, muy tosca en conocimientos científicos. Lo importante en la Biblia es su contenido religioso, aquel que manifiesta el Espíritu de Dios. 

En la historia de las religiones, el número siete tiene un significado especial. Entre los hebreos el siete denota totalidad, plenitud, perfección. Conforme al relato bíblico inicial (Gn 1,1-2,8), la creación dura seis días y en el séptimo Dios descansa y bendice ese día y lo llena de su bondad. "En el principio creó Dios los cielos y la tierra" (1,1). Es un Dios creador. Su "palabra" es poderosa, tanto para hacer el cielo como para hacer la tierra, una tierra con luz, armonía y bondad, separada del caos y del abismo inhabitable. 

  • Día 1°: separación de la luz y las tinieblas. 
  • Día 2°: separación de las aguas superiores de las inferiores. 
  • Día 3°: separación de la tierra y del mar; y aparición de la energía vital para producir plantas.
  • Día 4°: aparecen los astros que rigen el paso del tiempo. 
  • Día 5°: aparecen los animales acuáticos y aéreos con vida para multiplicarse. 
  • Día 6°: aparecen los animales terrestres como seres vivientes; y el ser humano como centro y fin de la creación, con dominio sobre ella.

Todo ha sido creado por Dios y se ha hecho todo bueno y para bien. Y el hombre ha sido creado por Dios para ser imagen suya, para ser bueno al estilo de Dios. Y el día séptimo será celebrado sobre todo para renovar la imagen de Dios en cada uno de nosotros, la de ser buenos de verdad. Conforme a la mentalidad del A.T., el sábado (día séptimo de la semana) no sólo es para el descanso, sino para crecer en armonía y bondad en la presencia de Dios.

En Cristo resucitado se ha renovado toda la creación; por eso, el primer día de la semana ha venido a implantarse entre los cristianos como el día del Señor ("domingo"). La semana del calendario cristiano comienza por el domingo, "memorial" de la resurrección de Jesús. (En los calendarios de pared, de origen sajón, se conserva este diseño de raíz cristiana). 




¿Por qué el hombre no actúa a imagen de Dios? 

Todo lo sugerido en el apartado anterior es fundamental, pero a partir del capítulo 2, versículo 4b (Génesis), el escrito bíblico trata de darnos alguna clave de por qué la humanidad no es capaz de conducirse de hecho “a imagen de Dios”.

Luego de un breve preámbulo, dice así el texto: “(...) Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra” (2,7). Esta imagen elocuente del barro húmedo subraya la naturaleza “humilde” y limitada del hombre (mortal). “Todos caminan al mismo lugar, todos vienen del polvo y todos vuelven al polvo” (Ecl 3,20).

El término “adam” es aquí empleado en su sentido más restringido de “varón”. Y mientras éste dormía, Dios tomó de su costado un trozo de su ser y con él formó una mujer. Ante ella, el varón tomó con ciencia de su propia identidad personal y lo mismo le sucedió a la mujer. El varón expresó su alegría y su entusiasmo. Ambos eran semejantes en dignidad, y ésta brotaba de su capacidad de amar, de salir de sí mismos. Pero la Biblia no sacraliza nunca ni el sexo, ni su atracción física, ni la fertilidad como era lo que ocurría de ordinario en las culturas vecinas. El Dios de la Biblia no es un ser sexuado, es todo “otro” (transcendente). El y no otro es el “creador” y “Señor”. Es “todo otro”. Y es amor.

A continuación, en el capítulo 3°, en claro contraste con lo anterior, se presenta el drama del origen del mal. En medio de un paraíso terrenal, rodeados de árboles y vegetación, es decir de vida, hombre y mujer siendo imagen del Dios vital, sienten la tentación de ser más de lo que son. El autor recurre a la serpiente, símbolo de la fertilidad, y que representaba en aquella época a una divinidad. Esta parecía tener algún secreto para lograr que los hombres tuvieran muchos hijos, y que sus tierras y ganados hieran feraces y prolíficos.

En la narración bíblica no aparece clara la diferencia entre el “árbol de la vida” y el “árbol del bien y del mal”. La astucia de la serpiente se esconde bajo sus falaces palabras: "No moriréis, (...) seréis como Dios, conocedores del bien y del mal” (3,4-5). La pareja entiende que al comer de aquella fruta serán “iguales” a Dios. El origen del mal, por tanto, y según esta interpretación, estaría en una desviación idolátrica, por la que el hombre se realiza como dios de sí mismo. Esto en la Biblia recibe el nombre de “pecado”. En esta idolatría radical estaría el origen del resto de los pecados de los hombres. El PECADO con mayúscula.

Y ¿por qué el hombre, creado a imagen de Dios, es tan vulnerable y débil ante la tentación idolátrica? La respuesta forma parte del misterio oculto de la persona humana. Esta fue creada en libertad y hecha de barro frágil y escasa de luz suficiente para distinguir bien entre lo que agrada y lo “malo”, entre lo que no gusta y lo “bueno”. La “serpiente” está de algún modo para el autor bíblico dentro de nosotros mismos, y quizás nos induce más por confusión y error que por malicia, aunque ésta también existe y se puede infiltrar en nuestra vida confusa, engañosa y apasionada.

Pero el Señor no se conformó con esta penosa situación y le dijo a la serpiente: “Pondré enemistad entre tí y la mujer, entre tu linaje y el suyo; él te herirá en la cabeza, cuando tú hieras su talón” (3,15). Es decir, del mismo linaje humano (humilde como el barro) saldrá un salvador, que podrá superar (borrar) al fin “el pecado del mundo”, el misterio de su iniquidad y de su debilidad colectiva y personal (Jn 1,29).


DIJO DIOS: HAGAMOS AL HOMBRE A IMAGEN NUESTRA, SEGÚN NUESTRA SEMEJANZA, Y DOMINE EN LOS PECES DEL MAR, EN LAS AVES DEL CIELO, EN LOS GANADOS Y EN TODAS LAS ALIMAÑAS, Y EN TODA SIERPE QUE REPTA SOBRE LA TIERRA. Y CREÓ DIOS AL HOMBRE A IMAGEN SUYA; A IMAGEN DE DIOS LO CREÓ; VARÓN Y MUJER LOS CREÓ. Y LOS BENDIJO DIOS Y LES DIJO: SED FECUNDOS Y MULTIPLICAOS, Y LLENAD LA TIERRA Y SOMETEDLA. (Gn 1,26-28)


EL SEÑOR DIOS PLANTÓ UN JARDÍN EN EDÉN, HACIA ORIENTE, Y COLOCÓ EN ÉL AL HOMBRE QUE HABÍA MODELADO. EL SEÑOR DIOS HIZO BROTAR DEL SUELO TODA CLASE DE ÁRBOLES HERMOSOS DE VER Y BUENOS DE COMER; ADEMÁS EL ÁRBOL DE LA VIDA EN MITAD DEL JARDÍN, Y EL ÁRBOL DEL CONOCIMIENTO DEL BIEN Y EL MAL. EL SEÑOR DIOS TOMÓ AL HOMBRE Y LO COLOCÓ EN EL JARDÍN DEL EDÉN, PARA QUE LO GUARDARA Y LO CULTIVARA; EL SEÑOR DIOS DIÓ ESTE MANDATO AL HOMBRE: PUEDES COMER DE TODOS LOS ÁRBOLES DEL JARDÍN; PERO DEL ÁRBOL DEL CONOCIMIENTO DEL BIEN Y EL MAL NO COMAS; PORQUE EL DÍA EN QUE COMAS DE ÉL, TENDRÁS QUE MORIR. (Gn 2,8-17)




El paraíso y la serpiente

Aquellas cuestiones que tocan a los orígenes del bien y del mal en el mundo, la Biblia las plantea por medio de un género literario mítico. Era la forma usual de enfrentarse a los interrogantes ineludibles a cualquier religión. El mito no es historia, pero trata de intuir algo oculto de fondo que marca la vida de los hombres y que hay que tenerlo en cuenta.

Todo lo que existe ha sido creado en origen por Dios y ha sido hecho bueno y para el bien. Pero resulta que el mal se ha introducido en el mundo. ¿Cómo ha sido ésto posible? El relato del drama se presenta en el pasaje del Génesis 2,5-3,24.

En el jardín hay un árbol de vida (inmortalidad) y un árbol del bien y del mal (comer de su fruto es malo para el hombre y esta acción lleva a la muerte, aunque la apariencia del fruto sea buena). Adán y Eva no deben comer de él, pero son libres de hacerlo. Aparece una serpiente a ras de tierra y les induce a comer y no hacer caso de la prohibición, porque "Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses" (3,5). La serpiente no es un dios del Mal enfrentado al Dios del Bien; es también un ser creado por Dios. ¿Entonces? El autor sagrado de este relato subraya la debilidad radical del ser humano: "Yahvéh Dios formó al hombre con polvo del suelo" (2,7); vivirás "hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado, porque eres polvo y al polvo tornarás" (3,19). La serpiente es criatura y la tentación de ser como dios puede surgir de uno mismo, de los demás, de las cosas... etc., y con frecuencia bajo apariencia de bien. ¿Cómo se explica ésto?

El autor del relato no lo hace, probablemente porque no sabe la solución. Pero el autor sagrado pone en boca de Yahvéh una severa maldición sobre la serpiente al tiempo que vislumbra a una mujer cuyo linaje superará de forma definitiva al mal (3,14-15). No olvidemos que el mal pasa por cada uno de nosotros. Es algo experimentable en lo personal y también un hecho palmario y terco en lo social; es "el misterio de iniquidad" que penetra la apariencia de este mundo que ha sido creado bueno. "En realidad, el misterio de iniquidad ya está en acción" (2Tes 2,7).

LA SERPIENTE ERA EL MÁS ASTUTO DE LOS ANIMALES DEL CAMPO QUE EL SEÑOR DIOS HABÍA HECHO. Y DIJO A LA MUJER: ¿CÓMO ES QUE OS HA DICHO DIOS QUE NO COMÁIS DE NINGÚN ÁRBOL DEL JARDÍN? LA MUJER RESPONDIÓ A LA SERPIENTE: PODEMOS COMER LOS FRUTOS DE LOS ÁRBOLES DEL JARDÍN; SOLAMENTE DEL FRUTO DEL ÁRBOL QUE ESTÁ EN MEDIO DEL JARDÍN NOS HA DICHO DIOS: NO COMÁIS DE ÉL NI LO TOQUÉIS, BAJO PENA DE MUERTE. LA SERPIENTE REPLICÓ A LA MUJER: NO MORIRÉIS. BIEN SABE DIOS QUE CUANDO COMÁIS DE ÉL SE OS ABRIRÁN LOS OJOS Y SERÉIS COMO DIOS EN EL CONOCIMIENTO DEL BIEN Y DEL MAL. (Gn 3,1-5)




La fuerza del mal

Y es en los siguientes capítulos (4-11), cuando el libro del Génesis presenta una humanidad dominada y arrastrada por el mal, contra la cual se rebela la misma naturaleza (diluvio), aunque siempre sobrevive una esperanza que se aviva en unos pocos (un resto) que son los justos (los “temerosos”) del Dios viviente, paciente y fiel.

Caín y Abel (cap. 4): Son nombres de origen sumerio y simbolizan a las dos culturas enfrentadas: la de la ciudad (Caín como el herrero, artesano) y la del campo (Abel como el agricultor, pastor). Sin embargo, la descripción no se detiene en este aspecto sociológico, y más bien destaca el mal obrar de Caín (3,7), que al parecer le brota desde dentro. Su pecado, su ídolo y la pasión serían la envidia, la fuerza, la falsa religiosidad de un dios que se la está buscando y que no aprecia lo que él hace. Esto le arrastra a la violencia contra su hermano. Para los orientales, el mal es como una fuerza física que, puesta en marcha, se acrecienta mediante la venganza y el odio sin límites. Lamec, rabioso cual Caín dice: “Escuchadme, mujeres de Lamec, prestad oído a mis palabras; por una herida (que reciba) mataré a un hombre; a un muchacho por un golpe; si a Caín se le venga siete veces, a Lamec, setenta y siete” (4,23s).

YAHVÉH DIJO A CAÍN: —¿POR QUÉ ANDAS IRRITADO, Y POR QUÉ SE HA ABATIDO TU ROSTRO? ¿NO ES CIERTO QUE SI OBRAS BIEN PODRÁS ALZARLO? (Gn 4,6-7)






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Los Orígenes: El Génesis - Guía para su lectura



P. Fernando Martínez Galdeano, S.J.

EL LIBRO DEL GÉNESIS

Continuación


Guía del Libro del Génesis

Capítulos del 1,1 al 5,32

• Primer relato de la creación.
• Segundo relato: el paraíso.
• Pecado y promesa de restauración.
• Caín y Abel.
• Descendientes de Caín.
• Descendientes de Set.

Capítulos del 6,1 al 9,29

• Corrupción de los hombres.
• El diluvio y el arca de Noé.
• La tierra anegada.
• Fin del diluvio.
• Noé sale del arca.
• Alianza de Dios con Noé.
• Los hijos de Noé.

Capítulos del 10,1 al 11,32

• Se repuebla la tierra.
• La torre de Babel.
• Descendientes de Sem.
• Descendencia de Teraj.

Capítulos del 12,1 al 25,18

• Vocación de Abraham.
• En Egipto.
• Separación de Lot.
• La campaña de los cuatro reyes.
• Melquisedec.
• Promesa y alianza.
• Nacimiento de Ismael.
• La circuncisión.
• Aparición en Mambré.
• Intercesión por Sodoma.
• Su destrucción.
• Origen de los moabitas y amonitas.
• En Guerar.
• Nacimiento de Isaac.
• Origen de los ismaelitas.
• Abraham y Abimelec.
• Sacrificio de Isaac.
• Muerte y sepultura de Sara.
• Matrimonio de Isaac con Rebeca.
• Muerte de Abraham.
• Descendientes de Ismael.

Capítulos del 25,19 al 36,43

• Nacimiento de Esaú y Jacob.
• La primogenitura por un plato de lentejas.
• Isaac en Guerar.
• Bendice a Jacob por engaño.
• Éste marcha a casa de Labán.
• Sueño de Jacob: la escalera del cielo.
• Matrimonios de Jacob.
• Sus hijos y su riqueza.
• Regreso a Canaán.
• Persecución de Labán.
• Pacto entre ambos.
• Se prepara para su encuentro con Esaú.
• Lucha contra Dios.
• Encuentro con Esaú.
• En Siquén.
• Rapto de Dina y venganza de Simeón y Leví.
• Vuelta a Betel.
• Nacimiento de Benjamín y muerte de Raquel.
• Los hijos de Jacob.
• Muerte de Isaac.
• Descendientes de Esaú.

Capítulo 37,1-50,26

• José y sus hermanos.
• Vendido a unos mercaderes.
• Judá y Tamar.
• José en Egipto.
• Intérprete de sueños.
• Es nombrado primer ministro.
• Los hijos de José.
• Encuentro con sus hermanos.
• Estos regresan a Canaán.
• Vuelven a Egipto con Benjamín.
• La copa de José.
• Este se da a conocer a sus hermanos.
• Invitación del faraón.
• Jacob va a Egipto.
• Acogida de José y el faraón.
• Administración de José.
• Sus hijos son adoptados por Jacob.
• Bendiciones de Jacob.
• Su muerte y exequias.
• Epílogo.



VIENDO YAHVÉH QUE LA MALDAD DEL HOMBRE CUNDÍA EN LA TIERRA, Y QUE TODOS LOS PENSAMIENTOS QUE IDEABA SU CORAZÓN ERAN PURO MAL DE CONTINUO, LE PESÓ A YAHVÉH DE HABER HECHO AL HOMBRE EN LA TIERRA Y SE INDIGNÓ EN SU CORAZÓN. Y DIJO YAHVÉH: VOY A EXTERMINAR DE SOBRE LA HAZ DEL SUELO AL HOMBRE QUE HE CREADO, —DESDE EL HOMBRE HASTA LOS GANADOS, LAS SIERPES, Y HASTA LAS AVES DEL CIELO— PORQUE ME PESA HABERLOS HECHO. PERO NOÉ HALLÓ GRACIA A LOS OJOS DE YAHVÉH. (Gn 6,5-8)


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Los Orígenes: El Génesis - El diluvio, la torres de Babel, preguntas y respuestas





P. Fernando Martínez Galdeano, S.J.

EL LIBRO DEL GÉNESIS

Continuación


El diluvio como un castigo 
(Capítulos 6 al 9,17)

Con la acumulación del mal obrar de los hombres, debido a su pecado radical de la idolatría que persiste y se acumula una y otra vez como una bola de nieve, la naturaleza de arriba y de abajo (sus aguas superiores e inferiores) se desatan con el fin de ahogar el mal y su iniquidad. A través de esas fuerzas naturales desatadas, el Génesis expresa la cólera de Dios contra el pecado radical de los hombres que se acumula, y que incluso les arrastra a obrar con malicia. Pero, también aparece su compasión con quienes le respetan, pues Noé y los animales son salvados y guardados como una nueva creación que surge del caos de la maldad. Y con esta gente buena, Dios se compromete en persona por medio de un pacto, con toda la seriedad que ésto tiene: “Voy a establecer mi alianza con vosotros, con vuestros descendientes, y con todos los seres vivos que os han acompañado” (9,9s). “Pongo mi arco en las nubes, y servirá de señal de una alianza entre yo y la tierra” (9,13). Es un símbolo de una tierra y unos cielos nuevos. Es signo de la paz que une.


DIJO DIOS: ESTA ES LA SEÑAL DE LA ALIANZA QUE PARA LAS GENERACIONES FUTURAS PONGO ENTRE YO Y VOSOTROS Y TODA ALMA VIVIENTE QUE OS ACOMPAÑA. PONGO MI ARCO EN LAS NUBES, Y SERVIRÁ DE SEÑAL DE LA ALIANZA ENTRE YO Y LA TIERRA. CUANDO YO CUBRA DE NUBES LA TIERRA, ENTONCES SE VERÁ EL ARCO EN LAS NUBES, Y ME ACORDARÉ DE LA ALIANZA QUE MEDIA ENTRE YO Y VOSOTROS. (Gn 9,12-15)





La torre de Babel 
(Capítulo 11,1-9)

A la narración del diluvio sigue la distribución en la tierra de los pueblos conocidos. Lo que cuenta son los descendientes de Noé (los buenos): los “hijos de Jafet” se instalaron en la región de Siria e incluso también en Palestina (filisteos); los “hijos de Cam” se situaron bajo la órbita de Egipto (Canaán figura entre ellos); los “hijos de Sem” son aquellos que provienen de la región de Mesopotamia, y entre ellos están los hebreos. (Esto está recogido en forma de leyenda y de modo bastante confuso por la mezcla de tradiciones, en este pasaje: 9,18-10,32).

Y acontece y viene otra leyenda acerca de la muy citada y zarandeada torre de Babel (11,1-9). Su nombre alude a la ciudad de Babilonia. Era propio de la cultura religiosa antigua y ancestral de este pueblo el construir grandes torres (especie de pirámides, llamadas “zigurat”) con el objeto de que, en su recinto más elevado, se diera la unión del rey con una prostituta sagrada. Era un rito cultual y mágico por cuyo medio se pretendía lograr la fertilidad en favor de un pueblo extenso y numeroso. Y el poder brotaba de una nación prolífica: “Vamos a edificar una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo; así nos haremos famosos y no nos dispersaremos sobre la faz de la tierra” (11,4). Su idolatría del poder los llevaba al dominio sobre los otros pueblos y naciones. “Si ésto es sólo el comienzo —piensa Dios—, nada de lo que se propongan hacer les resultará imposible. Voy a bajar y confundir su idioma para que no se entiendan más los unos con los otros” (11,6-7).

La Biblia no pretende censurar propiamente la diversidad de las lenguas. En esta diversidad plural, el autor bíblico de aquel tiempo ve un freno a la soberbia de los hombres. De hecho ella favorece el que los hombres no sean capaces de entenderse ni siquiera para el mal. En medio de la confusión de los pueblos que no se entienden entre sí y que más bien intentan el dominarse unos a otros, siempre quedan hombres respetuosos del Dios verdadero, que sí son capaces de solidaridad y fraternidad a imagen de ese Dios. No es éste un Dios ambicioso, avaricioso e imperialista, aunque es creador de todo y Señor celoso de que lo creado no ha de ser ni deseado ni venerado como si se tratara de algo parecido a un dios absoluto y que pudiera ser usado para dominar y servirse de los demás. De este linaje de hombres justos, signos respetuosos del Dios creador, proviene el bendecido y nunca olvidado patriarca Abraham (11,10-32). Él va a ser el padre de todos los creyentes. Recibirá al hijo de la promesa y su pueblo en la fe será numeroso.


Y DESDE AQUEL PUNTO LOS DESPERDIGÓ YAHVÉH POR TODA LA HAZ DE LA TIERRA, Y DEJARON DE EDIFICAR LA CIUDAD. POR ESO SE LA LLAMÓ BABEL; PORQUE ALLÍ EMBROLLÓ YAHVÉH EL LENGUAJE DE TODO EL MUNDO, Y DESDE ALLÍ LOS DISPERSÓ YAHVÉH POR TODA LA HAZ DE LA TIERRA, (Gn 11,8-9)



Preguntas y respuestas 
(Capítulos 1 al 11)

Los primeros once capítulos del Génesis, palabra que significa origen, principio..., han sido objeto de numerosos estudios. Al leer estos capítulos se hace preciso para una interpretación correcta, el distinguir entre el fondo y la forma, entre su hondo contenido religioso y su ropaje literario. Su conjunto es como un pequeño catecismo de los supuestos básicos de la religión judía. Con este comienzo (Génesis) el autor bíblico trata de decirnos que el Señor de Israel, el liberador de su esclavitud, ése mismo es el único y verdadero Dios, el que lo había creado todo, el mundo y al hombre mismo.

La última redacción (s.V a.C.) de este primer libro de la Biblia coloca el poema de la creación (1-2,4a), que proviene de la tradición sacerdotal, al comienzo de todo; y a continuación (2,4b-3,24) recogiendo la tradición yahvista que es mucho más antigua (s.X a.C.), presenta una narración que intenta dar con una respuesta razonable al origen del mal en el mundo. (Acerca de las diversas tradiciones puede el lector consultar más adelante en este mismo capítulo, después de los comentarios sobre el Génesis).

En resumen, estos once capítulos iniciales del Génesis tratan de responder a las cuestiones previas y básicas de los creyentes judíos: -Qué pasó entre Dios y los hombres antes de Abraham? ¿Por qué fue creado el hombre? ¿Por qué existe el mal en este mundo, que fue creado bueno? ¿Por qué existen el dolor y la muerte?


Melquisedec 

En tiempos de Abran (aún no había cambiado su nombre en Abraham), la región del mar Muerto estaba dominada por cinco reyes, vasallos de otros más poderosos de Mesopotamia. Estos últimos determinaron hacer una expedición de castigo contra los primeros. Saquearon sus ciudades y rebaños, y de paso se llevaron a Lot y su tribu. Al enterarse Abram del secuestro de su sobrino, reunió a su gente y en un momento oportuno atacó de noche y rescató a Lot y a los suyos. 

Cuando Abram regresa le sale al encuentro el rey de Sodoma acompañado del rey de Salem, Melquisedec. Este le felicita y bendice, y le ofrece pan y vino. Abram, por su parte, le da la décima parte del botín (Gn 14,17-24). Salem puede ser considerado como el nombre arcáico de Jerusalén. Lo curioso es que la figura de Melquisedec pasa a la tradición judía como un rey misterioso con atribuciones sacerdotales: "Tú eres sacerdote eterno según el rito de Melquisedec" [Sal 110 (109),4] En el saludo de bendición hacia Abram se alude al Dios de éste, al "Dios altísimo, creador de cielos y tierra" (v.19). 

El autor de la carta a los Hebreos subraya con aplomo y claridad que Melquisedec es una figura precursora de Jesucristo: "Jesús, hecho a semejanza de Melquisedec, sumo sacerdote para siempre" (Heb 6,20). Este sacerdocio es diferente y muy superior en su poder de mediación, en sus efectos de salvación y de eficacia en nuestra aproximación a Dios que el sacerdocio descendiente de Aarón (Heb 7,1-28). Su figura es interpretada por los cristianos como mesiánica. Su sacerdocio será eterno.


NOMBRES DE DIOS: YAHVÉH O JEHOVÁ

Al Dios del A.T. se le nombra de diversas maneras. "Yahvéh" es la más utilizada (más de 6.800 veces). Le sigue "Elohim" (más de 2.500 veces). Desde el siglo III a.C., "Adonai" sustituye en la lectura de la Biblia a "Yahvé". Cuatro letras consonantes YHWH (tetragrama) constituyen el nombre pronunciado como YAHVÉH. Las haches son consonantes mudas, y las vocales no se escribían. El nombre le fue revelado a Moisés con ocasión de la zarza ardiente: "Yo soy el que soy" (Ex 3,14). Es un nombre evocador; de su transcendencia eterna y señorío.

ELOHIM es un plural mayestático (solemne) proveniente de la palabra EL, que para todos los pueblos semitas designaba a la divinidad suprema. Bajo este nombre los patriarcas conocieron al verdadero Dios. Con frecuencia va acompañado de adjetivos como "altísimo" y "todopoderoso”.

ADONAI es también un plural mayestático de la palabra ADON que significa "el Señor". Tiene una carga de respeto y de veneración que entraña una relación de lealtad y servicio hacia su persona. Como ya lo hemos indicado más arriba ADONAI reemplaza a YAHVÉH en la lectura de la Biblia y así se evitaba el pronunciar este nombre propio, revelado por Dios mismo. 

Con el fin de recordar al lector de turno que debía sustituir el nombre de "Yahvéh" los escribas ponían bajo el tetragrama las tres primeras vocales de la palabra "Adonai'.' (La "A" inicial es breve y pasa como "E"). Posteriormente en occidente los copistas transcribían el tetragrama YHWH con las vocales intercaladas de "Adonai" (E,O, A); y el resultado fue la palabra YEHOWAH (Jehová) que todavía se usa entre algunos sectores protestantes.


EN EL PRINCIPIO CREÓ DIOS LOS CIELOS Y LA TIERRA. LA TIERRA ERA ALGO CAÓTICO Y VACÍO, Y LAS TINIEBLAS CUBRÍAN LA SUPERFICIE DEL ABISMO, MIENTRAS EL ESPÍRITU DE DIOS ALETEABA SOBRE LA SUPERFICIE DE LAS AGUAS.
(Gn. 1,1-2)


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