Ofrecimiento Diario - Orando con el Papa Francisco en el mes de SEPTIEMBRE 2017




APOSTOLADO DE LA ORACIÓN

INTENCIONES PARA EL MES DE SEPTIEMBRE



OFRECIMIENTO DIARIO

Dios, Padre nuestro, yo te ofrezco toda mi jornada: 
mis oraciones, pensamientos, afectos y deseos, palabras, obras, alegrías y sufrimientos en unión con el Corazón de tu Hijo Jesucristo que sigue ofreciéndose a Ti en la Eucaristía para la salvación del mundo.
El Espíritu Santo, que condujo a Jesús, me guíe y sea mi fuerza en este día para que pueda ser testigo de tu amor.
Con María, la Madre del Señor y de la Iglesia, pido especialmente por la intención del Papa para este mes:


Por la Evangelización: 

«Por nuestras parroquias, para que, animadas por un espíritu misionero, sean lugares de transmisión de la fe y testimonio de la caridad.»





ORACIÓN

Señor, Padre nuestro, 
Tú quieres que la Iglesia sea la presencia visible de tu amor en medio de los hombres. 
Cada cristiano es un discípulo enviado a anunciar, por palabras y por obras,
la buena noticia del Evangelio. 
A todas las parroquias
se dirige un llamado a que sean, cada vez más, 
lugares de comunicación de la fe y testimonio de caridad. 
Nosotros te pedimos que nuestra parroquia sea un lugar en que cada uno de nosotros, 
dentro de nuestras posibilidades y responsabilidades, nos sintamos miembros activos en la misión de evangelizar.




DESAFÍOS PARA EL MES

Poner como intención, en la Eucaristía dominical, las necesidades de la parroquia y sus desafíos.
Proporcionar espacios de reflexión sobre el testimonio eficaz de los miembros de la parroquia, a nivel de las obras de misericordia que se pueden hacer.
Reflexionar sobre las oportunidades de formación en la fe que la parroquia ofrece, en especial en la catequesis de adulto, jóvenes y niños.

Fuente: Click To Pray



VÍDEO DEL PAPA
INTENCIONES DEL MES




RECURSOS EN LA RED

A. Cada Primer Viernes en Youtube, se pude buscar "El Video del Papa".

B. "Click To Pray" es una aplicación para teléfonos inteligentes (iOS y Android) en donde puedes unirte cada día a la red Mundial de Oración del Papa. Descarga ClickToPray[App Store] [Google Play]

C. Para comunicarnos:
apostolado.oración.peru@gmail.com



PARROQUIAS AL SERVICIO DE LA MISIÓN



Tanto en la vida personal como en la vida de cualquier institución, solo es posible la conversión, la renovación o transformación interior, si existe de veras un sinceramiento personal para reconocer con humildad los propios errores y pecados. Sólo así es posible encauzar nuestra vida, o la vida de una institución, hacia al fin para el que ha sido creado. Debemos animarnos a discernir con valentía sobre lo que hay de verdad y de mentira en nuestras vidas y parroquias acerca del mensaje de Jesús. ¿Qué hay de anuncio del Reino en nuestro modo de vivir y de ser de nuestras parroquias? 

No debemos caer en la soberbia de creer que vivimos el mensaje de Jesús o que somos “Iglesia de Jesús” sin tomarnos un tiempo, de tanto en tanto, para revisar nuestros modos de ser y proceder, para comprobar si estamos siendo fieles o no al anuncio de su mensaje. ¿A qué nos envía hoy Jesús? 

Nuestros templos y parroquias, animada por el Espíritu, es más que su doctrina, sus logros, errores y pecados. El Espíritu de Jesús, que vive y opera en la Iglesia debe abrirnos al discernimiento para comprender qué nos está pidiendo ahora a nivel parroquial y personal. 

Nosotros somos seguidores de Jesús, portadores de su mensaje, de una Buena Nueva que debemos esparcir por todo el mundo y necesitamos revisar si la manera y el modo en que lo estamos haciendo está en consonancia con la vida de Jesús. ¿Acercamos a las personas a una experiencia personal con Jesús? ¿Es nuestra parroquia en lugar para profundizar en su mensaje? ¿Somos testimonios de caridad y compasión? La sociedad actual necesita del mensaje de Jesús. Hay muchas personas que van por la vida «angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor» (Mt 9, 36). 

Los cristianos somos portadores de un mensaje renovador y nuestras parroquias deben ser el lugar donde se propicie el encuentro de las personas con Jesús. Tal vez este tiempo particular que estamos viviendo nos esté exigiendo conversión, renovación y transformación interior, en lo personal y en lo institucional. 

Quizás ha llegado el momento de «despedirnos» de todo lo que ya no evangeliza, ni abren caminos al encuentro de las personas con Jesús. Es probable que tengamos que comenzar por ensayar caminos nuevos, con creatividad y fidelidad al Espíritu de Jesús. 

Fuente: Revista Click To Pray - Red Mundial de Oración del Papa N°13 - Septiembre 2017



Descargue el Afiche Orando con el Papa Francisco en el mes de SEPTIEMBRE 2017

Si desea contribuir con la difusión de las Intenciones del Papa Francisco para los desafíos de la humanidad, puede descargar el siguiente archivo:


Afiche en PDF
Orando con el Papa Francisco en el mes de Septiembre - 2017




Formación Pastoral para Laicos: A los nueve años de servicio



El 01 de septiembre, con la gracia de Dios, hemos cumplido nueve (09) años de servicio a través del Blog, este espacio que el P. José Ramón Martínez Galdeano S.J. consideró conveniente para iniciar un apostolado virtual que pueda aportar a la formación de laicos, trabajo que hemos tratado de realizar de la mejor manera posible durante estos años, bajo la dirección del P. José Ramón.

Durante este tiempo, hemos tratado de facilitar el acceso a nuestras publicaciones, organizando nuestras categorías e índices, y en el último año, organizando un itinerario de formación, de manera que se pueda acceder a una selección de nuestras publicaciones que contribuyan a una formación sistemática y progresiva a manera de curso en línea. Asimismo, continuamos con nuestras páginas en Facebook (Fanpage: Formación Pastoral para Laicos y Formación Laicos) para una mayor difusión de nuestras publicaciones. Tratamos, en la medida de lo posible, de acercar nuestras publicaciones a nuestros lectores, y seguiremos buscando otras formas para continuar con ello.








A nombre del Equipo Editor dirigido por el P. José Ramón Martínez Galdeano S.J. y de nuestros principales miembros, como son el P. Adolfo Franco S.J. y el P. Ignacio Garro S.J., queremos agradecer a nuestros lectores y seguidores por su compañía y preferencia, recordándoles que hacia ellos va nuestro mejor trabajo y mayor esfuerzo.

Nos encomendándonos a nuestra Santísima Madre María y a la intercesión de San Ignacio de Loyola, y renovamos nuestro compromiso con el Señor a continuar con este apostolado, con el ánimo renovado y ofreciendo este servicio a la Mayor Gloria de Dios.


Equipo Editor

Lima, 01 de septiembre del 2017


P. Jesús Valverde S.J. en la Casa del Padre



Damos gracias a Dios por la vida del P. Jesús Valverde S.J. quien partió a la Casa del Padre el 29 de julio del 2017. Compartimos esta publicación al mes de la partida del P. Jesús. Un sacerdote con una gran experiencia pastoral y una gran humildad, sus últimos años los vivió en la parroquia de San Pedro donde destacó su labor acompañando a la comunidad FIAT de la CVX, realizando cursos bíblicos y conferencias, y acompañando en el sacramento de la Confesión, muestras de que, a pesar de su delicado estado de salud, se entregó a su ministerio con caridad y humildad.

A continuación compartimos una nota de Magali García, miembro de la CVX Fiat, a quienes el P. Jesús acompañó en sus últimos años.


Jesús 

Querido amigo llegaste en silencio y con alegría a nuestra comunidad un 02 de marzo del año 2013; hombre grande en edad, en amor, en sabiduría y de una sencillez a prueba de todo. 

P. Jesús Valverde S.J. con miembros de su comunidad de CVX de San Pedro.

Te conocimos, te hiciste nuestro AMIGO y un miembro activo de la comunidad, motivando, ayudándonos a discernir qué era el más, cuidando la asistencia a la reunión de comunidad para con ello  identificarnos cual era nuestro papel cómo laico ignaciano, en la iglesia, en la sociedad, en nuestro país y en el mundo. En todo lo que hacías mostrabas gran humildad.

El P. Jesús participó activamente de la vida comunitaria CVX en San Pedro.

Hace un mes partiste, te fuiste así como llegaste a nuestra comunidad, en silencio y con alegría, y aunque ya no estés físicamente con nosotros, vives en nuestro corazón, querido amigo gracias por tus consejos, tu paciencia y tu rica experiencia de vida, tenemos la plena certeza que, estás con el Señor pidiendo por nosotros, diciéndole que nos envíe su bendición como siempre lo hacías al finalizar la reunión de los domingos para que EL guiara nuestro caminar. 


P. Jesús en una de sus conferencias.

Gracias Señor por tanto bien recibido, gracias por la oportunidad que nos diste de conocer a nuestro amigo JESUS VALVERDE. 

P. Jesús con Magali García en una de la reuniones comunitarias.


A continuación compartimos la nota* de la Compañía de Jesús, con motivo de su partida.

Oremos en acción de gracias por la vida de nuestro hermano Jesús Valverde Pacheco que falleció a los 85 años de edad, 67 años de Compañía, 53 años de sacerdocio, y 50 años de sus Últimos Votos.

El P. Jesús Valverde nació en Madrid el 14 de abril de 1932. Estudió la secundaria en el Instituto Ramiro de Maeztu de Madrid que los jesuitas atendían pastoralmente y en esta institución educativa conoció a la Compañía de Jesús. En 1949, con 17 años, ingresa en el Noviciado de la Provincia de Toledo en Aranjuez.

Después de culminar su noviciado en 1951, llega al Perú e inicia el juniorado en Miraflores durante tres años. Posteriormente estudia la Filosofía en Quito de 1954 a 1957 y realiza la etapa de magisterio en el Colegio La Inmaculada como profesor de 1957 a 1960. Los estudios de Teología los realiza en México DF donde es ordenado sacerdote en 1963.

Culmina su formación con la Tercera Probación en Córdoba (España) y pronunciando los últimos votos en Lima en 1966.

A su regreso al Perú, tras dos años en la Inmaculada, es destinado en 1968 como párroco a la Parroquia La Virgen de Nazaret de El Agustino. Desde entonces su vida como jesuita transcurre siempre en el trabajo pastoral en ámbitos sociales pobres y sencillos. Es en El Agustino donde pasará más años de su vida apostólica, aunque también estuvo destinado en Ilo (1978-1985) y Jaén. En sus años de El Agustino su trabajo se centró en la Parroquia, mientras que en Ilo su principal misión fue fortalecer el recién creado Centro Pastoral San Pedro y la atención de las capillas.

Desde 1992 a 2013, está en Jaén donde colabora en la formación de catequistas rurales y en la atención pastoral de diversos caseríos. Además de estos destinos más prolongados, tiene dos breves temporadas ayudando en la pastoral indígena en zonas de la sierra, la primera en 1987 en la Parroquia Juan Bautista de Jarpa (Huancayo) y, la segunda, en el 2003 en la Parroquia San Pedro de Cangallo (Ayacucho).

Fue Consultor de Provincia desde 1974 a 1980.

En 2014, cuando empieza a tener dificultades de salud es destinado a la comunidad de San Pedro (Lima) para apoyar en la pastoral ministerial de la Parroquia. Desde años atrás padecía un proceso oncológico y, aunque mantenía su residencia en San Pedro, en los últimos tiempos tuvo que ir en varias ocasiones a la Enfermería por algunas molestias. Allí falleció el sábado 29 en la madrugada por descompensación del oxígeno y baja de presión.

Jesús Valverde era un hombre de convicciones firmes y de gran coherencia personal. Asumió con mucha profundidad la opción fe-justicia y fue siempre fiel a su deseo de compartir su ministerio sacerdotal con los pobres y sencillos. Tenía una vocación especial por la pastoral explícita y, dentro de ella, por la pastoral bíblica en la que ayudó con varias publicaciones pastorales a un mejor entendimiento de la Palabra. Fue notable su capacidad de acompañamiento dejando una profunda huella en las personas a las que trató. Era también un hombre de gran discreción y trato siempre afable y cariñoso.

Demos gracias a Dios por su vida ejemplar, de entrega apasionada al Señor, anunciando siempre su Palabra, y la confianza en el cariño maternal de María.


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*Nota tomada de:
http://inmemoriam.jesuitas.pe/p-jesus-valverde-pacheco-sj/

Agradecemos a Magali García por su colaboración y en ella a su Comunidad CVX Fiat.



Los Retos de la Familia - 7° Parte: La exhortación «Amoris laetitia» del Papa Francisco



LOS RETOS DE LA FAMILIA EN EL CONTEXTO ACTUAL

Mons. Juan Antonio Reig Pla Obispo de Alcalá de Henares Vicepresidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y la familia (Sección Española)

Continuación

7. La exhortación «Amoris laetitia» del Papa Francisco

Desde el inicio de su pontificado el Papa Francisco ha querido retomar la importancia del evangelio del matrimonio y de la familia. Para ello convocó dos Sínodos (uno extraordinario y otro ordinario) cuyo desarrollo queda recogido en la Exhortación Postsinodal Amoris laetitia.

Para recibir coherentemente esta Exhortación conviene conocer las mismas intenciones del Papa y los resultados del propio itinerario sinodal. En este sentido es muy significativa la insistencia en que hay que mantener la doctrina sobre el matrimonio y la familia cuya síntesis ofrece en el capítulo tercero y que, salvaguardando la unidad doctrinal y de praxis de la Iglesia, no está en su intención solucionar las discusiones doctrinales, morales, pastorales con una intervención magisterial (AL 3).

En varias ocasiones el papa Francisco ha dicho que la clave para interpretar Amoris laetitia es la vía del amor que expone en el capítulo cuarto comentando el himno de la Caridad (1 Cor 13) y amplía en el capítulo quinto que lleva por título el «Amor que se vuelve fecundo». Es ésta una vía muy desarrollada en el Pontificio Instituto Juan Pablo II en el que, frente a la pandemia del individualismo y emotivismo, se ha profundizado en la verdad del amor humano vinculado a los ejes de la antropología adecuada, a la teología del cuerpo y a la hermenéutica del don.

Otra vía para recibir con coherencia la Exhortación Amoris laetitia son la distintas llamadas que hace el papa en orden a desarrollar una pastoral del vínculo (AL 211, 315) que hay que entender como el don del sacramento del matrimonio que lleva a los esposos a participar del amor indisoluble de Cristo por la Iglesia. Desde esta perspectiva el Papa quiere recoger algunos de los grandes desafíos pastorales (AL 199) sin pretender ofrecer un cuadro completo de la pastoral familiar.

También el Papa Francisco ha querido ofrecer en su exhortación Amoris laetitia una palabra sobre la ideología de género: «Otro desafío surge de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que «niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer. Esta presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer. La identidad humana viene determinada por una opción individualista, que también cambia con el tiempo»5. Es inquietante que algunas ideologías de este tipo, que pretenden responder a ciertas aspiraciones a veces comprensibles, procuren imponerse como un pensamiento único que determine incluso la educación de los niños. No hay que ignorar que «el sexo biológico (sex) y el papel sociocultural del sexo (gender), se pueden distinguir pero no separar»6. Por otra parte, «la revolución biotecnológica en el campo de la procreación humana ha introducido la posibilidad de manipular el acto generativo, convirtiéndolo en independiente de la relación sexual entre hombre y mujer. De este modo, la vida humana, así como la paternidad y la maternidad, se han convertido en realidades componibles y descomponibles, sujetas principalmente a los deseos de los individuos o de las parejas»7. Una cosa es comprender la fragilidad humana o la complejidad de la vida, y otra cosa es aceptar ideologías que pretenden partir en dos los aspectos inseparables de la realidad. No caigamos en el pecado de pretender sustituir al Creador. Somos creaturas, no somos omnipotentes. Lo creado nos precede y debe ser recibido como don. Al mismo tiempo, somos llamados a custodiar nuestra humanidad, y eso significa ante todo aceptarla y respetarla como ha sido creada.»

Del mismo modo, con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa Francisco ofreció a los obispos polacos unas palabras significativas: «Pero el problema es mundial. La explotación de la creación, y la explotación de las personas. Estamos viviendo un momento de aniquilación del hombre como imagen de Dios.

Quisiera concluir aquí con este aspecto, porque detrás de esto hay ideologías. En Europa, América, América Latina, África, en algunos países de Asia, hay verdaderas colonizaciones ideológicas. Y una de estas —lo digo claramente con «nombre y apellido»— es el gender. Hoy a los niños —a los niños— en la escuela se enseña esto: que cada uno puede elegir el sexo. ¿Por qué enseñan esto? Porque los libros son los de las personas y de las instituciones que dan el dinero. Son las colonizaciones ideológicas, sostenidas también por países muy influyentes. Y esto es terrible. Hablando con Papa Benedicto, que está bien y tiene un pensamiento claro, me decía: «Santidad, esta es la época del pecado contra Dios creador». Es inteligente. Dios ha creado al hombre y a la mujer; Dios ha creado al mundo así, así, y nosotros estamos haciendo lo contrario. Dios nos dio un estado «inculto» para que nosotros lo transformáramos en cultura; y después, con esta cultura, hacemos cosas que nos devuelven al estado «inculto». Lo que ha dicho el Papa Benedicto tenemos que pensarlo: «Es la época del pecado contra Dios creador». Esto nos ayudará.»

En este sentido, más allá de hacerse cargo de los desafíos del emotivismo, del individualismo, del cambio antropológico-cultural, de la teoría del “gender”, es de justicia reconocer también que los cambios vertiginosos promovidos por el nuevo paradigma global que pretende superar los límites de la naturaleza del hombre con el posthumanismo y el transhumanismo, no han encontrado eco ni en la Exhortación Amoris laetitia ni en los padres sinodales que se han visto sobrepasados por la propia realidad y los avances del tecno-nihilismo.

Finalmente, además de las múltiples indicaciones pastorales, Amoris laetitia es atravesada por lo que el papa Francisco, explicitando la palabra misericordia, describe como un proceso complejo: acompañar, discernir, integrar. Este itinerario viene suscitado por la actitud de salir al encuentro de quienes se encuentran en situaciones difíciles o irregulares para acercarlos a la comunidad cristiana de modo que puedan participar de su vida y acompañamiento.


5. Relación final del Sínodo de los Obispos 2015, 8.
6. Relación final del Sínodo de los Obispos 2015, 58.
7. Relación final del Sínodo de los Obispos 2015, 33.

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La Misa: 17° Parte - La Misa del Vaticano II: Liturgia de la Palabra - Primera lectura, salmo y segunda lectura



P. Rodrigo Sánchez Arjona Halcón, S.J.


7.3. LITURGIA DE LA PALABRA

La “Palabra de Dios” es una de las dos mesas puestas en la Iglesia de Dios para el alimento de los fieles: “La mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo” (Vaticano II, DV.21). El autor de la Imitación de Cristo, con su piedad conocida, decía de estas dos mesas:
“Una mesa es del Sagrado Altar que tiene el pan santo, esto es, el Cuerpo precioso de Cristo; otra mesa es de la Ley Divina que contiene la doctrina santa, enseña la fe recta y conduce hasta lo más interior del velo, donde está el Santo de los santos (L. 4, c. 1, n. 4).
Y Orígenes compara el Cuerpo de Cristo y la Palabra de Dios para concluir la reverencia debida al uno y a la otra:
“Sabéis, los que tenéis la costumbre de asistir a los divinos misterios, cómo, cuando recibís el Cuerpo del Señor, lo guardáis con toda cautela y veneración, para que no caiga ni un poco de él, para que no resbale nada del don sagrado. Porque pensáis que sois responsables, y pensáis bien, si algo se os cae por negligencia. Pues si usáis de tanta cautela pana conservar el Cuerpo del Señor, y con razón la usáis ¿por qué pensáis que es de menos culpa descuidar la Palabra de Dios, más que descuidar su Cuerpo? (In Exod. hom. 13,3).
Los fieles han de comer primero de la mesa de la Palabra para comer después digna y fructuosamente de la mesa del Cuerpo de Cristo, con razón, pues, el Concilio Vaticano II ha recordado que ambas mesas forman una unidad litúrgica:
“Las dos partes de que consta la Misa, a saber, la liturgia de la Palabra y de la Eucaristía, están tan íntimamente ligadas que constituyen un solo acto de culto. Por ello el Sagrado Sínodo exhorta vehementemente a los pastores de almas para que, en la catequesis, instruyan cuidadosamente a los fieles acerca de la participación en toda la Misa, sobre todo los domingos y fiestas de precepto” (SC. 56).
Los católicos deben conocer bien los Libros Sagrados y su mensaje de salvación; por eso el Concilio determinó que sea más abundante la “mesa de la Palabra de Dios" y para conseguir este intento mandó que en un período determinado de años “se lean al pueblo las partes más significativas de la Sagrada Escritura” (SC. 51). Pues cuando se lee en la asamblea litúrgica la Sagrada Escritura, Dios habla a su pueblo, Cristo sigue anunciándole el Evangelio (SC. 7,33).

El Espíritu de Dios es el que ha inspirado y movido a los diversos escritores humanos a redactar los Libros Sagrados; él es quien los ha iluminado y ayudado para trasmitirnos correctamente el mensaje religioso de Dios.

De ahí la reverencia que se debe tener ante la Palabra contenida en la Biblia, de ahí también la atención que los fieles deben prestar a la proclamación de la Palabra de Dios y de ahí el cuidado con que los ministros deben anunciarla.


Lectura del Antiguo Testamento

Con cierta frecuencia la primera lectura de la Misa se toma del Antiguo Testamento. Entre los libros de esta vieja alianza destacan ante todo los libros de la Ley, que explican el origen del mundo, los antepasados del Pueblo de Dios, la liberación de Egipto, la marcha por el desierto...

Los libros de los jueces, de los reyes y de las crónicas nos narran los acontecimientos históricos del Pueblo de Dios en Palestina. Los Profetas, hombres profundamente religiosos, denunciaron los pecados de Israel y anunciaron la misericordia sin término de Dios.

El libro de los Salmos refleja todavía el alma orante de Israel y nos enseña a alabar a Dios con frases inspiradas por el Espíritu del Señor.

Por eso, al terminar la primera lectura, se suele cantar o recitar un salmo como el eco de la lectura en los corazones de los fieles presentes. La Ordenación General del Misal nos indica cómo debe cantarse o recitarse dicho salmo:
“El salmista o cantor del salmo, desde el ambón o desde otro sitio oportuno, proclama las estrofas del salmo, mientras toda la asamblea escucha sentada y además participa con su respuesta, a no ser que el salmo se pronuncie todo él seguido, es decir, sin intervención de respuestas" (36).

Dios Sigue hablando por los Apóstoles

Los Apóstoles siguen presentes en todas las comunidades cristianas a través de sus escritos, ellos siguen siendo los Mensajeros de Cristo, sus Embajadores, los Maestros de la Iglesia, los Fundamentos de la fe católica. Por eso un segundo grupo de lecturas en la Misa se ha cogido de las cartas u otros escritos dejados por algunos Apóstoles o por sus discípulos.

A la segunda lectura le sigue el Aleluya u otro versículo, según las exigencias del tiempo litúrgico, los cuales, si no se cantan, pueden omitirse.





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Referencia bibliográfica: P. Rodrigo Sánchez Arjona Halcón, S.J. "La Misa en la religión del pueblo", Lima, 1983.






La memoria de la vocación revive la esperanza



PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Miércoles 30 de agosto de 2017



Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy me gustaría volver a un tema importante: la relación entre la esperanza y la memoria, con referencia particular a la memoria de la vocación. Y tomo como icono la llamada de los primeros discípulos de Jesús. En su memoria quedó impresa de tal forma esta experiencia, que alguno incluso registró la hora: «Era más o menos la hora décima (Juan 1, 39)». El evangelista Juan cuenta el episodio como un recuerdo nítido de juventud, que permanece intacto en su memoria de anciano: porque Juan escribió estas cosas cuando ya era anciano.

El encuentro se había producido cerca del río Jordán, donde Juan Bautista bautizaba; y aquellos jóvenes galileos habían elegido al Bautista como guía espiritual. Un día vino Jesús y se hizo bautizar en el río. Al día siguiente pasó de nuevo y entonces el Bautizador —es decir, Juan el Bautista— dijo a sus dos discípulos: «He aquí el cordero de Dios (v. 36)».

Y para aquellos dos es la «iluminación». Dejan a su primer maestro y siguen la secuela de Jesús. En el camino, Él se gira hacia ellos y hace la pregunta decisiva: «¿Qué buscáis?» (v. 38). Jesús aparece en los Evangelios como un experto en el corazón humano. En aquel momento había encontrado a dos jóvenes en búsqueda, sanamente inquietos. De hecho, ¿qué juventud es una juventud satisfecha, sin una pregunta de sentido? Los jóvenes que no buscan nada no son jóvenes, están jubilados, han envejecido antes de tiempo. Es triste ver a jóvenes jubilados... Y Jesús, a través de todo el Evangelio, en todos los encuentros que tiene a lo largo del camino aparece como un «incendiario» de los corazones. De ahí, aquella pregunta suya que busca hacer emerger el deseo de vida y de felicidad que cada joven lleva dentro: «¿Qué buscas?». También yo quisiera hoy preguntar a los jóvenes que están aquí en la plaza y a los que escuchan desde los medios de comunicación: «Tú, que eres joven, ¿qué buscas? ¿Qué buscas en tu corazón?».

La vocación de Juan y Andrés nace así: es el inicio de una amistad con Jesús tan fuerte como para imponer una comunidad de vida y pasiones con Él. Los dos discípulos comienzan a estar con Jesús y enseguida se transforman en misioneros, porque cuando termina el encuentro no vuelven a casa tranquilos: es tan cierto que sus respectivos hermanos —Simón y Santiago— enseguida se involucran en ese seguimiento. Fueron donde ellos y dijeron: «Hemos encontrado al Mesías, hemos encontrado un gran profeta»: dan la noticia. Son misioneros de ese encuentro. Fue un encuentro tan conmovedor, tan feliz que los discípulos recordarán para siempre aquel día que iluminó y orientó su juventud.

¿Cómo se descubre la propia vocación en este mundo? Se puede descubrir de muchos modos, pero esta página del Evangelio nos dice que el primer indicador es la alegría del encuentro con Jesús. Matrimonio, vida consagrada, sacerdocio: cada vocación verdadera inicia con un encuentro con Jesús que nos dona una alegría y una esperanza nueva; y nos conduce, también a través de pruebas y dificultades, a un encuentro cada vez más pleno, crece, ese encuentro, más grande, el encuentro con Él y a la plenitud de la alegría.

El Señor no quiere hombres y mujeres que caminen detrás de Él con desgana, sin tener en el corazón el viento de la alegría. Vosotros, que estáis en la plaza, os pregunto —cada uno se responda a sí mismo— ¿vosotros tenéis en el corazón el viento de la alegría? Cada uno se pregunte: «¿Yo tengo dentro de mí, en el corazón, el viento de la alegría?». Jesús quiere personas que hayan experimentado que estar con Él dona una felicidad inmensa, que se puede renovar cada día de la vida. Un discípulo del Reino de Dios que no sea alegre no evangeliza este mundo, es uno triste. A predicador de Jesús no se llega afinando las armas de la retórica: tú puedes hablar, hablar, hablar pero si no hay otra cosa... ¿Cómo se convierte en predicadores de Jesús? Custodiando en los ojos el brillo de la auténtica felicidad. Vemos muchos cristianos, también entre nosotros, que con los ojos te transmiten la legría de la fe: ¡con los ojos!

Por este motivo el cristiano —como la Virgen María— custodia la llama de su enamoramiento: enamorados de Jesús. Claro que hay pruebas en la vida, hay momentos en los que hace falta ir hacia delante a pesar del frío y los vientos contrarios, a pesar de tantas amarguras. Pero los cristianos conocen el camino que conduce a aquel fuego sacro que les ha encendido una vez para siempre. Pero por favor, os lo pido: no hagamos caso a las personas desilusionadas e infelices; no escuchemos a quien recomienda cínicamente no cultivar esperanzas en la vida; no nos fiemos de quien apaga desde el principio cada entusiasmo diciendo que ningún esfuerzo vale el sacrificio de toda una vida; no escuchemos a los «viejos» corazones que ahogan la euforia juvenil. ¡Vayamos donde los viejos que tienen los ojos brillantes de esperanza! Cultivemos, en cambio, sanas utopías: Dios nos quiere capaces de soñar como Él y con Él, mientras caminamos bien atentos a la realidad. Soñar con un mundo diverso. Y si un sueño se apaga, volver a soñarlo de nuevo, llegando con esperanza a la memoria de los orígenes, a esos brazos que, quizá después de una vida no tan buena, se han escondido bajo las cenizas del primer encuentro con Jesús.


He aquí, por tanto, una dinámica fundamental de la vida cristiana: acordarse de Jesús. Pablo decía a su discípulo: «Acuérdate de Jesucristo» (2 Timoteo 2, 8); este es el consejo del gran san Pablo: «Acuérdate de Jesucristo». Acordarse de Jesús, del fuego de amor con el que un día concebimos nuestra vida como un proyecto de bien, y reavivar con esta llama nuestra esperanza.


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Tomado de:
www.vatican.va

Libros Históricos del Antiguo Testamento: Los Macabeos



P. Fernando Martínez Galdeano, S.J.

Historia macabea

Tras su decisiva victoria en la batalla de Issos (333 a.C.), al norte de Siria, el joven general Alejandro Magno, conquista Palestina, Egipto, Mesopotamia, Persia y llega hasta el río Indo (Paquistán).

Pero debido a su muerte prematura en Babilonia (323 a.C.), su imperio queda a merced de sus generales. Al poco tiempo, éstos dan origen a cuatro dinastías diversas. Dos de ellas son las que se imponen en el Oriente Medio: los Ptolomeos con sede en Alejandría (Egipto) y los Seléucidas con su capital en Antioquía (Siria).

Durante más de un siglo Palestina está bajo el dominio político de la dinastía de origen ptolomeo (320-200 a.C.) Bajo su mandato, el pueblo judío podía conservar su autonomía religiosa y de culto, y también sus costumbres y su lengua adoptada (el arameo). Todo ésto era respetado a cambio de un tributo de vasallaje.

Pero hacia el año 200 a.C. la dinastía greco-siria de los Seléucidas (Antioquía) conquistó Jerusalén y expandió su dominio imperial sobre Palestina a costa de Egipto. Debido a sus dificultades económicas y a sus frustraciones militares, el ambicioso Antíoco IV Epifanes (175-164 a.C.) llega a Jerusalén, saquea las riquezas del templo (169 a.C.) e impone una política religiosa “abierta”, promotora del sincretismo y cultura griega. Esta posición estaba apoyada y respaldada por ciertos intereses judíos pro-helenistas. Frente a éstos se alzaban los judíos defensores de su tradición, los asideos (“los piadosos”), pues para éstos la tal política significaba el abolir de hecho la Ley mosáica como ley constitucional de los judíos. Y fue en nombre de esta Ley (la “Torá”) como surgió la resistencia armada al helenismo el más intolerante (167 a.C.) La sublevación independentista tuvo como líderes al sacerdote Matatías y a sus hijos, especialmente Judas (de apodo “macabeo = el martillo”), que sucede a su padre al morir éste al año de la rebelión. Sus hermanos hicieron causa común con él.

Después de toda una serie de operaciones militares afortunadas, Judas Macabeo se hace con Jerusalén y su templo. En éste se restablece el culto (164 a.C.) y en adelante este acontecimiento será conmemorado en la fiesta llamada de la Dedicación.

Judas y sus hermanos (principalmente Jonatán y Simón) prosiguieron la guerra logrando por fin, la autonomía de Judea. Esto aconteció en tiempos ya de Simón que había sucedido a su hermano Jonatán. Fue en el glorioso año 143 a.C. Se trataba de una independencia de hecho. Al cabo de unos cuantos años más (fines s.II), la debilidad creciente de la dinastía Seléucida tuvo que reconocer oficialmente esta independencia de la nación judía. Se había logrado lo que tantos judíos habían ansiado durante siglos después del exilio.

Se estableció así un reinado, cuyo territorio y sus límites se extendieron desde las tierras de Idumea al Sur, hasta las de la Galilea y las de Transjordania, bajo el reinado de la dinastía “asmonea” (llamada así por el nombre de un antepasado de Matatías), compuesta por los descendientes directos de los macabeos. Estos dominaron también el poder institucional religioso mediante el nombramiento del sumo sacerdote y su penetración en la clase sacerdotal. En tales circunstancias y como expresión del poder y de su crítica fueron surgiendo diferentes “partidos” político-religiosos: el “saduceo”, como partido del gobierno, formado por miembros de la aristocracia y el alto clero; y el “fariseo”, partido de la oposición, independiente, piadoso y riguroso intérprete de la Ley mosáica. Y también aparecen los “esenios”, una especie de monjes puritanos exigentes y con un espíritu no reformista. La rivalidad interna entre los aspirantes al poder político terminó después de una serie de intrigas palaciegas, ante las legiones romanas el año 63 a.C. Se impuso entonces la pax romana.

PERO MATATIAS RESPONDIÓ EN VOZ ALTA: AUNQUE TODOS LOS SÚBDITOS EN LOS DOMINIOS DEL REY LE OBEDEZCAN, APOSTATANDO DE LA RELIGIÓN DE SUS PADRES,
Y AUNQUE PREFIERAN CUMPLIR SUS ÓRDENES, YO, MIS HIJOS Y MIS PARIENTES VIVIREMOS SEGÚN LA ALIANZA DE NUESTROS PADRES.
EL CIELO NOS LIBRE DE ABANDONAR LA LEY Y NUESTRAS COSTUMBRES. NO OBEDECEREMOS LAS ÓRDENES DEL REY, DESVIÁNDONOS DE NUESTRA RELIGIÓN NI A DERECHA NI A IZQUIERDA, (1Mac 2,19-22)


Libros 1° y 2° de los Macabeos 

Los dos libros de los macabeos están centrados en la persecución desatada en Judea por Antíoco IV (175-164 a.C.) No son dos partes de una misma obra, sino dos puntos de vista, dos interpretaciones de una persecución. El segundo, incluso, fue escrito antes que el primero, hacia el año 124 a.C. Ambos se complementan.

El segundo libro expresa una manera de ver los acontecimientos desde una fe inquebrantable en Yahvéh. En este sentido sus aspectos más señalados serían los siguientes: el que Yahvéh es quien está tras las proezas y batallas militares de Judas macabeo; la disposición a morir por mantener la fe (una actitud martirial); la creencia en una resurrección de quienes mueren en el Señor; y aun siendo pecadores los que así mueren, el valor de la oración por ellos es eficaz, para que en última y definitiva instancia sean también ellos resucitados a la vida permanente en Dios.

Respecto al primer libro de los Macabeos, no parece haber duda que es posterior y que fue escrito hacia el año 100 a.C., y que su versión es claramente favorable a la dinastía asmonea. Muestra un gran respeto hacia Yahvéh, a quien ni siquiera se atreve a nombrarle. Pero insiste en que a Dios se le puede encontrar en la oración y en la Ley. Judas y sus hermanos, los macabeos, —según el autor de este libro— son los salvadores de Israel, porque gracias a ellos se hace realmente posible la renovación de la alianza entre Dios y su pueblo. Se identifica la religión 


MATATÍAS Y LOS MACABEOS

Se trata de un sacerdote que vivía en Modín, caserío entre Joppe (en la costa mediterránea) y Jerusalén, perteneciente a la región de Samaría. Al tener noticia de los desafueros cometidos por Antíoco IV Epifanes (175-164 a.C.) se declara en duelo con todos sus hijos. Y al ver en su mismo pueblo que un judío reniega de su fe y obedece a las órdenes del rey, Matatías arremete contra él, lo degüella e incluso también mata al enviado real. Luego anima a la revuelta contra el rey y se echa al monte para iniciar una sistemática guerrilla armada. Era el año 167 a.C.

Al siguiente año muere, y el mando lo asume su hijo Judas. Este fue apodado con el sobrenombre de "macabeo" (martillo) por su fuerza y energía en sus ataques. Es un partisano, que organiza comandos y golpes estratégicos de indudable eficacia militar y política. En el año 164 a.C. conquista Jerusalén, y el templo es purificado y de nuevo con gran solemnidad es dedicado a Yahvéh. En estas circunstancias de victoria y, muerto Antíoco IV, su sucesor Antíoco V entra en negociaciones con él. Se entablan relaciones amistosas con Roma que va surgiendo como nuevo poder capaz de disputar a Grecia la hegemonía del Oriente. Judas macabeo cae en combate el año 160 a.C.

Le sucede Jonatán, el más pequeño de los hermanos. Es un hombre astuto y logra sacar ventajas de las disensiones entre sus enemigos. Con una gran sagacidad sale victorioso en numerosas lides consolidando sus posiciones territoriales; pero al fin le ponen una trampa y es liquidado (143 a.C.)

Le sucede su hermano Simón, un buen negociador que consigue el reconocimiento oficial de su independencia por parte de los estados de Esparta (Grecia) y Roma. Fue asesinado en un banquete (134 a.C.). Es el último de los hermanos macabeos. Le sucederá su hijo (Juan) Hircano I (134-104 a.C.), verdadero fundador del reino y de la dinastía de los Asmoneos.


ENTRÓ CON ARROGANCIA EN EL SANTUARIO, COGIÓ EL ALTAR DE ORO, EL CANDELABRO Y TODOS SUS ACCESORIOS, LA MESA DE LOS PANES PRESENTADOS, LAS COPAS PARA LA LIBACIÓN, LAS FUENTES, LOS INCENSARIOS DE ORO, LA CORTINA Y LAS CORONAS; ARRANCÓ TODO EL DECORADO DE ORO DE LA FACHADA DEL TEMPLO; SE INCAUTÓ TAMBIÉN DE LA PLATA Y EL ORO, LA VAJILLA DE VALOR Y LOS TESOROS ESCONDIDOS QUE ENCONTRÓ, Y SE LO LLEVÓ TODO A SU TIERRA, DESPUÉS DE VERTER MUCHA SANGRE Y DE PROFERIR FANFARRONADAS INCREÍBLES. (1Mac 1,21-24)

PERO NINGUNO MÁS ADMIRABLE Y DIGNO DE RECUERDO QUE LA MADRE. VIENDO MORIR A SUS SIETE HIJOS EN EL ESPACIO DE UN DÍA, LO SOPORTÓ CON ENTEREZA, ESPERANDO EN EL SEÑOR. CON NOBLE ACTITUD, UNIENDO UN TEMPLE VIRIL A LA TERNURA FEMENINA, FUE ANIMANDO A CADA UNO, Y LES DECÍA EN SU LENGUA: YO NO SÉ CÓMO APARECISTEIS EN MI SENO; YO NO OS DI EL ALIENTO NI LA VIDA, NI ORDENÉ LOS ELEMENTOS DE VUESTRO ORGANISMO. FUE EL CREADOR DEL UNIVERSO, EL QUE MODELA LA RAZA HUMANA Y DETERMINA EL ORIGEN DE TODO. EL, CON SU MISERICORDIA, OS DEVOLVERÁ EL ALIENTO Y LA VIDA SI AHORA OS SACRIFICÁIS POR SU LEY. (2Mac 7,20-23)


Guía del Libro Primero de los Macabeos

(1,1-64) • Alejandro Magno. • Antíoco Epifanes. • Campaña de Egipto y saqueo de Jerusalén. • Edicto de persecución.
(2,1-70) • Matatías y sus hijos. • Comienzo de la revolución. • En el desierto. • Testamento y muerte de Matatías.
(3,1-5,68) • Elogio de Judas Macabeo. • Primeros éxitos. • Contra-ataque de Antíoco y Lisias. • Victoria de Judas. • Ocupación de Jerusalén y purificación del templo. • Contra los idumeos y amonitas. • Campañas en Galilea y Galaad. • Revés de Yamnia.
(6,1-63) • Muerte de Antíoco Epifanes. • Su sucesor: Antíoco (V) Eupator. • La guerra entre Lisias y Judas. • Asedio y paz.
(7,1-9,22) • Demetrio I. • Báquides, Alcimo y Nicanor. • Campaña de Nicanor. • Su muerte. • Judas pacta con Roma. • Muerte y funerales de Judas Macabeo.
(9,23-10,66) • Jonatán, jefe de los judíos. • Traición de los nabateos. • Batalla del Jordán. • Muerte de Alcimo. • Pugna entre Alejandro Balas y Demetrio I por ganar la amistad de Jonatán. • Carta de Demetrio I y su rechazo de parte de Jonatán. • Boda de Alejandro con Cleopatra.
(10,67-12,53) • Victoria de Jonatán sobre Demetrio II. • Tolomeo VI (Egipto) trata de hacerse con el reino de Demetrio II. • Muerte de Alejandro. • Jonatán ayuda a Demetrio II. • Jonatán y Antíoco VI. • Relaciones con Roma y Esparta. • Campañas de Jonatán y Simón. • Captura y ejecución de Jonatán.
(13,1-14,49) • Simón toma el mando. • Expulsa de Judea a Trifon. • Sepultura de Jonatán. • Se entiende con Demetrio II. • Conquista de la ciudadela de Jerusalén. • Elogio de Simón, rey y sacerdote. • Renovación del pacto con Roma y Esparta. • Inscripción honorífica en agradecimiento a Simón.
(15,1-16,24) • Pacto con Antíoco VIL • Pacto con Roma. • Tensiones entre Antíoco y Simón. • Victoria sobre Cendebeo. • Muerte trágica de Simón. • Le sucede su hijo Juan. 


FIESTA DE LA DEDICACIÓN

Se recuerda en ella la dedicación del nuevo altar de los holocaustos, una vez que fue liberada Jerusalén y su templo por Judas macabeo: "... decidió que cada año, a su debido tiempo y durante ocho días (...) se celebrara con alborozo y regocijo el aniversario de la dedicación del altar" (1 Mac 4,59). Esta fiesta se continúa celebrando hoy día (nov.-dic.) Se llama "fiesta de la dedicación" y también "fiesta de las luces'.

Según la tradición, Judas macabeo encontró en el santo templo profanado una ampolla de aceite con el sello del sumo sacerdote. Su destino tenía que ser el de alimentar durante un día el candelabro de los siete brazos, utilizado para ¡luminar el interior del tabernáculo. Pero el aceite de esta ampolla duró bastante más, a lo largo de unos ocho días. De aquí lo de los ocho días de la fiesta y el que las familias alumbren sus casas con un candelabro de nueve brazos. El impar central en recuerdo del aceite de la ampolla se mantiene encendido durante los ocho días, y los demás uno cada día de forma sucesiva.


Guía del Libro Segundo de los Macabeos

(1,1-2,18) • Primera carta a los judíos de Egipto. • Una segunda carta: Acción de gracias por el castigo de Antíoco; conservación del fuego sagrado; el recuerdo de Jeremías; la biblioteca de Nehemías; celebración de la purificación del templo.
(2,19-32) • Prólogo del autor.
(3,1-5,10) • Heliodoro en Jerusalén. • Su castigo y conversión. • Traición de Simón (administrador). • Jasón, helenista. • Menelao, sumo sacerdote. • Asesinato de Onías. • Desórdenes en Jerusalén. • Muerte de Jasón.
(5,11-7,42) • Antíoco en Jerusalén. • Persecución religiosa. • Su sentido providencial. • Martirio de Eleazar. • Martirio de los siete hermanos.
(8,1-10,8) • Las guerrillas de Judas Macabeo. • Derrota de Nicanor y Báquides. • Final de Antíoco Epifanes. • Su carta a los judíos. • Purificación del templo.
(10,9-13,26) • Derrotas de los idumeos, de Timoteo y de Lisias. • Nagociaciones de paz. • Castigo de Jope y Yamnia. • En Galaad. • Batalla de Camión. • Sufragio por los judíos muertos. • Muerte de Menelao. • Batalla de Modín. • Tratado de paz.
(14,1-15,39) • Intervención de Alcimo. • Nicanor y Judas. • Se reanudan las hostilidades. • Suicidio de Razis. • Actitud y sueño de Judas. • Derrota y muerte de Nicanor. • Epílogo.


"SUMO SACERDOCIO"
Es una institución representada por una persona descendiente de Aarón, el hermano de Moisés, encargada de dirigir a los sacerdotes en las actividades de culto ejercidas en el templo. Después del exilio presidía el gran consejo llamado sanedrín. En el templo se encargaba de oficiar personalmente los ritos de las fiestas más solemnes. A él sólo le estaba permitido penetrar en el "Santo de los Santos" el señalado "día de la Expiación" (entre septiembre y octubre). La institución del Sumo Sacerdocio no tuvo de hecho un gran poder político sino a partir del retorno de los exiliados de Babilonia y cumplidas las misiones excepcionales de Nehemías y Esdras.

Con la intrusión de Antíoco IV Epifanes, obsesionado por imponer la cultura griega a los judíos, se rompe con la tradición de que el sumo sacerdote fuera elegido de entre sacerdotes descendientes de Sadoc. Este, en su origen ancestral, había sido nombrado por Salomón, aunque su descendencia respecto de Aarón no era clara. En cualquier caso, la tradición consideraba a la descendencia de Sadoc como la única legítima. Antíoco IV quiebra esta venerada tradición tan antigua y nombra como sumo sacerdote a un tal Menelao. En adelante, el cargo será objeto de negociación y manipulación polítíca. Jonatán el macabeo recibirá a su vez este título de sumo sacerdote que pasará a sus sucesores junto con el poder político y militar. Con la posterior dominación romana el cargo será ocupado por personas afines a los intereses romanos.

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Agradecemos al P. Fernando Martínez, S.J. por su colaboración.
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La cruz es nuestro camino de salvación



P. Adolfo Franco, S.J.

DOMINGO XXII
del Tiempo Ordinario

Mateo 16, 21-27

Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que le matarían y que resucitaría al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a reprenderle diciendo: 
«¡Ni se te ocurra, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!» 
Pero él, volviéndose, dijo a Pedro:
«¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Sólo me sirves de escándalo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!
Entonces dijo Jesús a sus discípulos: 
«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. Pues ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué puede dar el hombre a cambio de su vida? 
«Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles; y entonces pagará a cada uno según su conducta. 

Palabra de Dios.


Jesús nos enseña la cruz como camino de salvación

Jesús manifiesta a sus apóstoles el plan de la Redención; les dice todo lo que le va a suceder en su Pasión. Y ellos reaccionan, y Pedro reacciona con un vigor excesivo y dice a Jesús: ¡eso no te va a pasar! Y Jesús responde a Pedro, como pocas veces lo hizo: ¡Apártate de mí Satanás! Y tomando pie de esta situación añade además varias afirmaciones fundamentales sobre el camino que se debe tomar para seguirlo: cargar con la propia cruz y perder la vida.

¿Y qué hacemos con esta página del Evangelio? ¿La borramos? Evidentemente que es muy central esta enseñanza de Jesús. Sabemos que es muy central para la Redención que Cristo padeciese lo que padeció. Pero de todas formas resulta complicado. Y más complicado aún es aplicarse a uno mismo la enseñanza referente al cargar la cruz y al perder la vida.

Esta enseñanza de Cristo para nuestra vida nos resulta chocante e incomprensible; pero, en contra de nuestro sentido común todo esto que Jesús nos dice es la mayor verdad que nos puede presentar para guiarnos en la vida.  Aquí nos movemos en un terreno completamente desconocido, porque desafía de manera radical nuestra lógica, y el sentido común.

Después de muchos años de fe, después de dos mil años  la Pasión de Cristo se ha hecho lejana y la hemos dulcificado, y por eso fácilmente la aceptamos en Cristo. Aunque deberíamos devolver a esta enseñanza su realismo y recuperar la crudeza de los hechos. Y Cristo afirma, y es la verdad, que ahí está la salvación, que ahí se encuentra el amor, y que para eso valió la pena su vida.

La plenitud, la realización ¿cómo puede estar dónde aparece el sacrificio, una aparente destrucción?

¿Cómo puede ganar la vida el que la pierde? Pienso que aquí se encuentra la más hermosa lección sobre la vida, que Cristo podía darnos. Al entregarse a la Pasión, a la suya, Jesús no sólo cumplió la voluntad del Padre, sino que nos enseñó el camino de nuestra propia vida.

Hay que darlo todo, dárselo todo, sin condiciones y sin límites. Sin tener previsiones, sin que se nos dé un adelanto de cómo será el resultado, y cómo será el camino. Fiarse plenamente y a ciegas, aunque las cosas parezcan diferentes, aunque todo lo veamos al revés: permitirle que El me tome de la mano y me lleve por caminos que ignoro, por sitios que parecen oscuros, por situaciones de abandono. Y esto sin temores, sin titubeos, creyendo, sobre toda apariencia, que El sabe lo que hace y que lo que hace es lo mejor que me puede pasar.

Firmar así un cheque en blanco no es fácil y sin embargo es el reto que nos plantea la Pasión del Señor, y el camino que Jesús en este pasaje nos indica: de seguirle con nuestra cruz, y perder la vida. Y ciertamente es la pura verdad que uno alcanza el tope de la vida, cuando descubre que hay Alguien al que podemos darle todo, y mejor aún, Alguien al que permitirle que tome todo: como quien pone a sus pies el baúl de nuestra vida abierto completamente, para que se lleve todo, de la manera que El decida, sabiendo que esto es el tope y la plenitud de la existencia: así se experimenta (no sólo se sabe) que el que pierda la vida por El, la encontrará.

Cuando se acepta eso, la entrega total sin límites, el corazón a la vez encuentra que todo es amor, y que eso es el significado hondo de la vida y nos llega a envolver una paz, como nunca habíamos sentido. Es verdad: solamente es capaz de amar de verdad el que da la vida entera. Y realmente si uno vive para amar, entonces descubre que la vida que aparentemente se había perdido, se la encuentra de la mejor manera.

El problema es cuando uno se queda a mitad de camino en la entrega, porque entonces no se llega a la luz, y la entrega se convierte más que en muerte, en tormento, y en absurdo.

Paradojas que nos desafían, y que nos invitan: por eso El toma la delantera, para que nosotros simplemente carguemos cada uno la propia cruz y sigamos sus huellas.





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Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.
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