Leer la Biblia

Una primera impresión

P. Fernando Martínez Galdeano, S.J.



Has adquirido una Biblia. Es un libro bastante grande y bien presentado. Es un libro para siempre, para toda la vida. Un libro que te pertenece y que es parte de tu propia familia. Te sientes contento de haberlo comprado con tu dinero. Piensas que posees algo así como un tesoro espiritual.

Hojeas este libro. Todo su amplio texto escrito va acompañado de números. Pareciera que a cada frase le precediera un numerito. Además hay muchos subtítulos a todo lo largo del libro. Si a partir de la hoja de tu Biblia abierta pasa las páginas, una a una, llega un momento en el que aparece un titular más grande, y la numeración comienza de nuevo.

Este prolijo sistema de números que acompañan al texto escrito fue creado en la Edad Media con el fin de poder citar cualquier frase o párrafo con una precisión total.

La Biblia que ahora tengo en mis manos está dividida por títulos mayores que con frecuencia son nombres propios. A cada uno de estos titulares le sigue el texto escrito, dividido en capítulos numéricos, según su mayor o menor extensión; y cada uno de estos números grandes va seguido de una numeración más pequeña a lo largo de las frases y párrafos. Cada numerito de éstos señala un “versículo”.

Para hacer una cita precisa, hay que señalar la abreviatura del título mayor (el libro de que se trata) y a continuación los números del capítulo y versículo correspondiente. Por ejemplo: 1Pe 1,22-25 (los subtítulos que aparecen subdividiendo el texto y facilitando su lectura son hechura de los diferentes editores de la Biblia.)


1Pe: Se refiere a la primera carta de Pedro (existen dos cartas de Pedro)
1,: Capítulo 1.
22-25: Versículos del 22 al 25.

Un texto y su cita:
22 Puesto que, obedientes a la verdad, habéis suprimido cuanto impide un sincero amor fraterno, amaos de corazón e intensamente unos a otros, 23 pues habéis vuelto a nacer no de una semilla mortal, sino de una inmortal, a través de la palabra viva y eterna de Dios. 24 Porque todo mortal es como hierba y toda gloria como flor de hierba. Se seca la hierba y cae la flor, 25 pero la palabra del Señor permanece para siempre. Esta es la palabra que os ha sido proclamada como buena noticia (1Pe 1,22-25)


Es como una biblioteca

Cuando llegamos a un gran titular que sea llamativo y a partir del cual vemos que la ya comentada numeración comienza de nuevo, y ello significa que uno de los libros de la Biblia ha terminado y le sigue otro, el cual aparentemente nada tiene que ver con el anterior; entonces nos damos cuenta de que la Biblia es más que un libro, es como una vasta biblioteca. ¡Es la biblia! Pasemos ahora a una de sus páginas iniciales, aquellas que traen las abreviaturas de los diversos libros bíblicos. Las contamos. Son setenta y tres volúmenes. Su orden, el de las abreviaturas suele seguir el abecedario.

Es probable que en las últimas páginas o más bien en las primeras de nuestra Biblia nos encontremos con un “índice general”. Y si lo observamos con alguna detención vemos que existe en él un orden básico.

La primera y es la más extendida sección de esta biblioteca se llama Antiguo Testamento y está formada por cuarenta y seis volúmenes. La segunda, más breve, el Nuevo Testamento, se compone a su vez de veintisiete volúmenes. Ninguna de las secciones sigue un orden alfabético.

Nota
A veces se presenta la llamada “Carta de Jeremías” como un libro más, y en ese caso serían setenta y cuatro volúmenes los que integran la Biblia. De ordinario, esta “Carta de Jeremías” ha venido siendo considerada como parte final del libro de Baruc, secretario de Jeremías.


Un orden de tiempo inmemorial.

Es importante percibir de forma global y a grandes rasgos la disposición de los diferentes volúmenes en nuestra Biblia Si nos centramos en el “índice general” referente al Antiguo Testamento observamos que los cinco primeros libros forman un conjunto que suele recibir el nombre griego de Pentateuco (cinco volúmenes). (En la antigüedad los libros eran conservados en rollos de pergamino).

A estos cinco libros le siguen los libros “históricos” (16 libros). En ellos se relatan historias, hechos y relatos que eran considerados importantes en cualquier formación seria de un israelita culto y piadoso. A continuación, en el índice, aparecen los libros “proféticos” (18 libros), que son la expresión escrita de los oráculos, poemas, exhortaciones, juicios de aquellos que fueron apreciados y escuchados como “profetas” en medio de la corrupción y de las infidelidades del pueblo de Israel y de sus líderes.

Para terminar, el Antiguo Testamento se complementa con los libros “poéticos” (2 libros) y los “sapienciales” (5), que recogen unas formas de hablar con Dios de gran belleza y sinceridad, y una serie de pensamientos y refranes que ayudan a captar algo de la sabiduría de Dios en la vida juiciosa y útil de las personas creyentes.


Nota
Con frecuencia los editores de Biblias colocan los libros poéticos y sapienciales antes que los proféticos. En algún caso, el libro “Lamentaciones” es incluido entre los poéticos y no precisamente entre los proféticos.


El orden en el Nuevo Testamento

En la Iglesia se ha dispuesto el orden de los libros que componen el Nuevo Testamento, conforme a unos criterios prácticos de comprensión y convivencia espiritual.

En un primer lugar está el grupo de los santos evangelios (4 libros). Le sigue como añadido esencial, el libro de “Hechos de los Apóstoles”. Y a continuación, vienen las cartas: las de Pablo (14 cartas), la de Santiago (1), las de Pedro (2), las de Juan (3) y la de Judas (1). Se cierra con el libro misterioso y sin duda sugestivo, el más difícil de interpretar con acierto, el Apocalipsis.


Biblia Judía

Está formada por los libros escritos en hebreo y arameo. Todos ellos pertenecen al Antiguo Testamento. Los redactados en griego no son admitidos como palabra inspirada por Dios: Tobías, Sirácida (Eclesiástico), 1 y 2 Macabeos, Judit, Ester (el texto griego), Baruc, Sabiduría y Daniel (cap. 13 – 14). Los judíos dividen su Biblia oficial en la Ley, los Profetas y Otros Escritos.

Biblia Protestante

Sigue el criterio de la Biblia Judía respecto de los libros del Antiguo Testamento. Rechaza, por tanto, como de origen incierto los escritos en griego, y los cataloga como escritos “apócrifos” (ocultos= de fuentes no claras). En sus ediciones, éstos suelen aparecer en una sección aparte.

Biblia Católica

Considera los escritos en griego del Antiguo Testamento (indicados más arriba) como libros inspirados, y los llama “deutero-canónicos” (segunda lista añadida a los de la Biblia hebraica). Estos llevan el calificativo de proto-canónicos” (primera lista básica). Para los católicos, los “apócrifos” son aquellos que han sido excluidos de la lista oficial. Los únicos libros inspirados son, en consecuencia, los aceptados oficialmente como canónicos (canon = norma), aquellos que provienen de una tradición fundada y auténtica de origen judío (no se excluye lo escrito en griego), y por supuesto de la posterior tradición legítima cristiana vinculada al testimonio de los apóstoles.


Los Libros de la Biblia

Antiguo Testamento: El centro es la Ley

Pentateuco
Génesis: Gn
Éxodo: Ex
Levítico: Lv
Números: Nm
Deuteronomio: Dt

Históricos

Josué: Jos
Jueces: Jue
1º de Samuel: 1 Sm
2º de Samuel: 2 Sm
1º de los Reyes: 1 Re
2º de los Reyes: 2 Re
1º de las Crónicas: 1 Cr
2º de las Crónicas: 2 Cr
Esdras: Esd
Nehemías: Neh
Rut: Rut
Tobías: Tob
Judit: Jdt
Ester: Est
1º de los Macabeos: 1 Mc
2º de los Macabeos: 2 Mc

Poéticos

Salmos: Sal
Cantar de los Cantares: Cant

Sapienciales

Job: Job
Proverbios: Prov
Eclesiastés: Ecl
Sabiduría: Sab
Eclesiástico: Eclo

Proféticos

Isaías: Is
Jeremías: Jr
Lamentaciones: Lam
Baruc: Bar
Ezequiel: Ez
Daniel: Dn
Oseas: Os
Joel: Jl
Amós: Am
Abdías: Abd
Jonás: Jon
Miqueas: Miq
Nahúm: Nah
Habacuc: Hab
Sofonías: Sof
Ageo: Ag
Zacarías: Zac
Malaquías: Mal


Nuevo Testamento: El centro es Jesucristo

Históricos

Evangelio de san Mateo: Mt
Evangelio de san Marcos: Mc
Evangelio de san Lucas: Lc
Evangelio de san Juan: Jn
Hechos de los Apóstoles: Hch

Cartas Paulinas

Carta a los Romanos: Rom
1º a los Corintios: 1 Cor
2º a los Corintios: 2 Cor
Carta a los Gálatas: Gal
Carta a los Efesios: Ef
Carta a los Filipenses: Flp
Carta a los Colosenses: Col
1 a los Tesalonicenses: 1 Tes
2 a los Tesalonicenses: 2 Tes
1º a Timoteo: 1 Tim
2º a Timoteo: 2 Tim
Carta a Tito: Tit
Carta a Filemón: Flm
Carta a los Hebreos: Heb

Otros escritos (Universales)

Carta de Santiago: Sant
1º de san Pedro: 1 Pe
2º de san Pedro: 2 Pe
1º de san Juan: 1 Jn
2º de san Juan: 2 Jn
3º de san Juan: 3 Jn
Carta de san Judas: Jds
Apocalipsis: Ap


Géneros literarios diversos

Los setenta y tres volúmenes que componen nuestra Biblia, unos son breves y otros más largos. Los hay de pocas páginas como el de Rut, y los hay que alcanzan las setenta páginas como el de Isaías.

Su género literario también es muy variado. En unos predomina los históricos y lo narrativo, en otros lo profético y misterioso, o bien lo poético y simbólico. Hay gran diferencia entre el estilo un tanto familiar de una carta y el de un libro que contiene leyes o normas rituales que afectan al culto y a los sacerdotes. Para una correcta y precisa interpretación de un texto bíblico hay que tener en cuenta en qué género literario ha sido escrito. De ordinario, conviene evitar los anacronismos, como si el punto de vista humano de hoy fuera la regla para entender toda una larga historia de salvación hacia la vida que nunca muere y que pertenece en última instancia a Dios.

No pensemos que un libro de la Biblia que es clasificado como “histórico” es sólo y nada más que histórico. Los libros que forman la Biblia se han venido escribiendo desde muy antiguo por hombres muy dispares que recogen diferentes tradiciones orales con el fin de que éstas permanezcan como luz y fuerza espiritual para las gentes creyentes que van descubriendo en su propia existencia y en la de su pueblo a ese Dios verdadero, no fabricado por los hombres, pero que en definitiva, les ofrece a esos mismos hombres su paz que da vida plena e incluso gratificante ya ahora.


Nota
Entre los diversos géneros literarios podemos identificar: Colecciones de himnos, colecciones de proverbios, Evangelios (“el viviente”), escritos didácticos, libros proféticos, colecciones de cartas, escritos litúrgicos, libros históricos y colecciones de leyes.

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Agradecemos al P. Fernando Marínez Galdeano, S.J. por su colaboración.


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Homilía: Domingo 22º T.O. (C), 29 de Agosto


Lecturas: Eclo 3,19-21.30-31; S. 67; Hb 12,16-19.22-24;Lc 14,1.7-14

A los humildes da su gracia

P. José Ramón Martínez Galdeano, S.J.



Es posible que algunos de ustedes hayan descubierto cómo hago mis homilías. Procuro explicar algún punto de la fe o moral cristiana, pero al mismo tiempo intento en lo posible darles idea de cómo se han ido escribiendo los evangelios y demás libros de la Escritura.

El texto de hoy comienza así: “Entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer”. No nombra ni el pueblo o ciudad, ni cómo se llamaba el fariseo, ni qué familia tenía, ni qué cargo tenía”. Un periodista o un historiador nos hubiera precisado varios o todos de esos detalles. Pero a los evangelistas sólo interesa darnos noticia de Jesús, de su persona y su mensaje, que es el camino de salvación para todos.

Es interesante, creo, notar en el texto la actitud de Jesús, que denota su conciencia de sí mismo de no ser una persona cualquiera. Jesús está invitado a la casa de una persona importante y asisten también otros personajes amigos asimismo importantes. Ante ellos y a ellos Jesús habla con autoridad sorprendente y aun se permite criticarlos. Es un signo entre otros muchos de que Jesús se considera por encima, de que en éste, como en todos los momentos de su vida, Jesús se sabe ser Dios, el Hijo del Padre, enviado como maestro de la verdad.

Otra observación sobre cómo leer la Biblia: Cuando en los evangelios se dice que Jesús dijo algo, lo hacen como lo hacemos también nosotros. No tenemos la pretensión de repetir palabra por palabra lo que hemos oído, sino que comunicamos el sentido, la idea, aunque con palabras diferentes. Por eso en los diversos evangelios encontramos con frecuencia en boca de Jesús una misma idea expresada con palabras diferentes.

Pero hoy hemos escuchado la frase: “Todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”. Jesús era un gran orador y los oradores repiten con frecuencia ideas y formulaciones que juzgan tienen fuerza especial para impresionar. Aquella frase, formulada igual, aparece otras veces en los evangelios. Da la impresión de que el evangelista la recuerda y ha querido recordarla al pie de la letra como dicha así por Jesús.

Como habrán caído en la cuenta, la perícopa está centrada en la virtud de la humildad y en la predilección por los pobres: “Cuando te inviten, vete a sentarte en el último puesto”. “Cuando des un banquete, invita a los pobres, lisiados, cojos y ciegos”. También en la primera lectura leemos: “Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad…Hazte pequeño en las grandezas humanas y alcanzarás el favor de Dios; porque es grande la misericordia de Dios y revela sus secretos a los humildes”. “Preparaste, oh Dios, —hemos respondido en el salmo— casa para los pobres. Padre de huérfanos, protector de viudas,… Tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad, oh Dios, preparó para los pobres”. Días atrás, el día de la Asunción de María, recordamos su canto triunfal: “Porque ha mirado la pequeñez de su esclava; dispersa a los soberbios de corazón y enaltece a los humildes” (Lc 1,48.51s). La preferencia por ser de los últimos es recomendada con énfasis y repetidamente en los evangelios, igual que la petición de hacerse como los niños. “Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes” dice Santiago (4,6; 1Pe 5,5).

Si examinamos lo que nos sucede a nosotros y a los demás, vemos que la mayor parte de los conflictos son causados por la soberbia. Discusiones y riñas en la familia, maledicencias, mentiras para ocultar descuidos o faltas, envidias por lo que otros tienen o por sus éxitos, tristeza por los fracasos y otros muchos pecados y defectos grandes y pequeños tienen la mayor parte de las veces su raíz en la falta de humildad. Aun la misma negligencia en la oración ¿no está manifestando que nos sentimos autosuficientes, sin necesidad de la ayuda de Dios ni siquiera de invocar su perdón?

“La humildad es la base de la oración” afirma el Catecismo de la Iglesia. “Humildad es una disposición necesaria para recibir gratuitamente el don de la oración: el hombre es un mendigo de Dios” (2559). La primera actitud que la criatura ha de tener ante Dios, su creador, es adorar y adorar es humillar el espíritu en presencia de Dios tres veces santo y soberanamente amable (CIC 2628). Sólo si con humildad se lee la palabra de Dios, se llega a comprenderla y aplicarla bien. “La humildad nos hace reconocer que ‘nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se le quiera revelar’, es decir ‘a los pequeños” (CIC 2779).

Más que importante, necesaria la humildad; sin embargo es difícil. Muchas veces lo había repetido el Señor. Con todo poco antes de morir, en la última cena, todavía están los discípulos disputan por ser el primero. Jesús tiene el gesto de lavarles los pies para que por fin aprendan (Lc 22,24-27; Jn 13,4-17).

Mediten, hermanos, con especial atención las recomendaciones bíblicas a la humildad. Pidan caer en la cuenta de sus propias faltas y actitudes contrarias. Tomen conciencia de ellas. Reconozcan sus faltas y limitaciones. La confesión es un gran medio para mejorar en humildad. No se quejen, cállense cuando son víctimas de algún trato que los humilla, agradezcan a Dios lo bueno que les ocurre y pídanle saber sufrir humillaciones y vivirlas en la paz y la alegría, porque ese es el camino de Jesús, quien “siendo Dios, aceptó la humillación de un esclavo, haciéndose obediente hasta la muerte de cruz y por eso el Padre lo elevó para dominarlo de todo” (Flp 2,6-11).

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Lugar: Salón Parroquial.

Inscripción: Gratuita.

Expositor: P. Adolfo Franco S.J.
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Homilía: Domingo 21º T.O. (C), 22 de Agosto



Lecturas: Is 66,18-21; S. 116; Hb 12,5-7.11-13;Lc 13,22-30

La lucha cristiana de cada día

P. José Ramón Martínez Galdeano, S.J.




San Lucas, autor del evangelio que lleva su nombre, era natural de Antioquía, la primera ciudad donde se formó una comunidad cristiana con fuerte participación de creyentes de origen gentil, no judío. Allí llamó el Espíritu Santo a Pablo y Bernabé para realizar su primer viaje apostólico por tierras de gentiles, invitándoles a entrar en la Iglesia. San Lucas le acompañó al menos en su segundo y tercer viaje, San Lucas estuvo con Pablo en Roma durante su primera prisión. Es normal, pues, que Pablo influyese en Lucas en algunas particularidades o subrayados de su modo de vivir la fe y ejercer el apostolado.


En la perícopa (fragmento bíblico) de hoy encontramos dos de los temas en que insisten tanto Pablo como Lucas: También para salvar a los gentiles, no sólo a los judíos, ha venido Cristo y es necesaria la conversión para alcanzar la salvación.


“Y vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios”. En la historia de la salvación Dios eligió al pueblo judío para darle la gracia de su revelación y de su particular presencia y providencia. Se trataba de una preparación para el envío de su Hijo. Con Él, con su Hijo, y por Él abriría la salvación a todos los hombres: de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur. Todos están ahora invitados a sentarse a la mesa del Reino de Dios. Por eso estamos nosotros aquí: porque hemos aceptado la invitación que nos llegó de Dios.

Hoy vamos a fijar nuestra atención en la conversión. Porque no es tan raro el hecho de que, aun personas piadosas y que frecuentan los sacramentos, hayan abandonado, sin darse cuenta, el proceso de su conversión. Siguen fieles a ciertas prácticas; pero falta el empeño para quitar defectos y practicar virtudes.


“Uno le preguntó: Señor, ¿serán pocos los que se salven?”. Hombre religioso, estudioso de la Biblia. En tiempo de Jesús era una cuestión de la que se hablaba con frecuencia en los círculos religiosos. Jesús no le responde. A veces tales cuestiones lo que hacen es disimular una cierta vanidad.


La metáfora o símbolo de la “puerta estrecha” ya la empleó Jesús al concluir el sermón de la montaña, que reúne el conjunto de sus exigencias morales más completo (Mt 7,13s). San Lucas en este mismo capítulo un poco antes ha recogido de labios de Jesús la exigencia perentoria, plenamente necesaria, de la penitencia y de dar fruto (13,5.7.9). Incluso resume Jesús su misión en haber venido a “llamar a los pecadores a la penitencia” (Lc 5,32).


Tanto a judíos como a gentiles San Pedro y San Pablo exigen para el bautismo el arrepentimiento y la conversión. Se trata de un cambio interior de la persona. Es como el cambio que opera la levadura; con los sentidos no se ve ni se oye, pero produce el cambio en la masa del pan.


Cuando hablamos de conversión, pensamos en general en personas no católicas o que andan de pecado mortal en pecado mortal. A veces se habla también de conversión (y verdaderamente lo es) en el caso de cambio moral por una especie de sacudida repentina en una vida de fácil cumplimiento religioso pero carente de entusiasmo a una absorbente voluntad de entrega a Dios.

Pero hoy yo quisiera llamarles la atención sobre la conversión que absolutamente todos debemos continuar durante toda nuestra vida. Tras haber creído que Jesús es el camino, la verdad y la vida (Jn 14,6), es necesario transformarse en Cristo; es decir que mi vivir, mi pensar, desear, sufrir y gozar, sean cada día más Cristo y Cristo crucificado (Fil 1,21; Gal 2,20; 4,19). Jesús enseña que “del interior del hombre brotan los malos pensamientos, robos, etc.” (Mt 15,19) y en el sermón del monte enseña que hay que luchar contra los malos pensamientos y deseos presentes en nuestra alma (Mt 5,22-28). A todo esto llama San Pablo “el hombre viejo”, “nacido en Adán”, “carne”, “concupiscencia”, presencia del pecado en mí (Ro 8,7-8): “el pecado habita en mí” (Ro 7,17). Es como un virus espiritual y moral que nos inclina al pecado, suscita tentaciones y dificulta el ejercicio de la virtud.


No hay que conformarse con estar en gracia, hay que luchar por ser mejores. Pablo habla de correr para ganar (1Co 9,24), Jesús dice que los que se hacen violencia arrebatarán el Reino (Mt 11,12) y que seamos perfectos como el Padre celestial lo es (Mt 5,48). El atleta, por más que sea campeón y plusmarquista, se entrena a diario y trata de superar su marca con renovado esfuerzo. En cuanto deje este esfuerzo dejará de ser campeón y de ser atleta.


No nos es lícito a nadie dejar de aspirar a ser mejores. Hay que quitar defectos, hay que mejorar las virtudes, el amor a Dios y al prójimo carece de barreras superiores. Siempre hay un escalón hacia más arriba. Frutos de las obras de piedad, de la eucaristía bien participada, de la lectura bíblica escuchada o leída bajo la luz del Espíritu, de la oración y del sacramento de la penitencia es el darnos cuenta de los puntos en que todavía podemos mejorar y alcanzar fuerzas para hacerlo. Esta actitud debe ser la de cada uno de los seguidores de Cristo. Quien se cansa o se derrumba, ya no sigue a nadie ni a por nada. No digan: “Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas. Que Él les replicará: No sé quiénes son. Aléjense de mí, malvados. Miren que hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos”. Esforcémonos, pues, que tenemos sitio en aquel banquete.



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¿Son pocos los que se salvan?



P. Adolfo Franco, S.J.


Reflexión del Evangelio del Domingo XXI del Tiempo Ordinario.
Lucas 13, 22-30


El evangelio hoy nos enfrenta con una pregunta que normalmente en la actualidad no nos hacemos, a pesar de ser tan fundamental ¿son muchos o son pocos los que se salvan? ¿me preocupo por mi salvación y la salvación de mis hermanos?



Se abre esta lectura del Evangelio de San Lucas con una pregunta “¿son pocos los que se salvan?” Una pregunta importante y personal que todos nos hacemos, y que quisiéramos tener respondida. Jesús no va a responder en este momento directamente a la pregunta, sino que va a hablar en general de la salvación, y de lo definitiva que es la situación después de la muerte “cuando se cierre la puerta”.

Sobre la cantidad de los que se salvan ¿quién de nosotros no se ha preguntado? No es una pregunta de curiosidad, sino una pregunta fundamental. Y hay sectas que han querido determinar los que se salvan, cuántos son, y las reglas precisas y detalladas de los que se han de salvar. Hay quienes hablan de ciento cuarenta y cuatro mil (el número simbólico del Apocalipsis). Esta interpretación es falsa, y su error proviene de leer el Apocalipsis en forma literal, y no en forma simbólica como ha sido escrito. Pero muestra una vez más la preocupación por conocer quiénes se salvan, y los caminos para la salvación.

Jesucristo en este mismo párrafo nos habla del camino de la salvación: “Luchad por entrar por la puerta estrecha”. Esta es una forma de hablar repetida frecuentemente en los Evangelios. La senda estrecha, o la puerta estrecha. Está aludiendo el Señor a que el camino del Evangelio, el que nos conduce a la salvación, no es fácil, más bien resulta duro y esforzado. Y para que no queden dudas, el Señor en determinado momento añadirá: “no todo el que me dice: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre”.

Pero no se reduce a esto sólo lo que Jesucristo enseña sobre la salvación. Cuando está anunciando la Eucaristía (es casi todo el capítulo sexto del Evangelio de San Juan) se repite varias veces: “el que come este PAN vivirá para siempre”. Es muy importante este nexo entre la Eucaristía y la salvación. Recibir la Eucaristía es recibir la fuente misma de la salvación. Evidente, porque Jesús es el Salvador.

En otros momentos se conecta la salvación con la entrega al prójimo: la práctica de la caridad (el distintivo de los cristianos): en el capítulo 25 de San Mateo se narra el juicio final. Unos son salvados y otros condenados, en ese juicio. La razón de la salvación es haber hecho el bien al prójimo, y la razón de la condenación es no haberlo hecho.

Jesucristo también nos dirá de que hay que estar preparados, y alerta. Toda la narración de la parábola de las diez doncellas (cinco preparadas con aceite de reserva, y cinco descuidadas), está dirigida a estar siempre preparados y cargados de buenas obras. El Señor llegará de repente, y al final la puerta se cerrará para siempre, y los que no estuvieron preparados quedarán afuera.

Sobre todo es importante saber que la salvación nos viene de Dios, y que se sustenta en el amor que Dios nos tiene, y que obra en nosotros. Y Jesucristo nos dice que El no ha venido a condenar, sino a salvar. San Pablo también afirma que Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. No es que nuestros esfuerzos personales importen poco, pues son absolutamente necesarios; pero también es un consuelo saber que nuestra salvación la cuida alguien que es nuestro Padre, y Jesús que es nuestro Salvador. Realmente nos da mucha seguridad saber que nuestra salvación está en tan buenas manos, y más aun que Jesús nos tiene guardados en su corazón.

No es posible abarcar todas las enseñanzas del Señor referentes a la salvación en este breve comentario. Esas son solo algunas de las principales. Por otra parte algunas veces se buscan “recetas” para la salvación deformando algunas devociones. Y Dios no da la salvación a través de “recetas”, sino la da al que acepta el gozo de ser su hijo; y es que sentirse amado como hijo es ya empezar a gustar la salvación.+


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Agradecemos al P. Adolfo Franco, SJ por su colaboración.


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Matrimonios: Ir todos a la Viña del Señor, 2º Parte


“¿Por qué están ustedes sin hacer nada?” (Mt 20, 6)

P. Vicente Gallo, S.J.




Al comenzar un tercer milenio, Juan Pablo II nos dice: “Nuevas situaciones, tanto eclesiales como sociales, económicas, políticas y culturales, reclaman hoy con particular fuerza la acción de los fieles laicos” (CL 3). A nadie le puede ser lícito hoy quedarse sin hacer nada. Tanto es el trabajo que a todos espera en la viña del Señor, que no hay lugar para el ocio. “Es necesario, dice también el Papa, mirar cara a cara este mundo nuestro con sus valores y sus problemas, sus inquietudes y esperanzas, sus conquistas y sus derrotas”.

Jesús quiere hallar a todos sus cristianos “sal de la tierra” y “luz del mundo” (Mt 5, 13-14). Pero veamos con claridad y con pena que no lo somos, ni los laicos ni los consagrados. En nuestro mundo no somos “luz” que ilumine, que aclare, que dé pistas y soluciones, ni de inmediato ni para un futuro previsible. No somos “sal” que libere de la corrupción ni que dé sabor a nuestras realidades insípidas. No lo somos ni las personas ni las Asociaciones o Grupos. Ni las familias de las parejas sacramentadas lo son para el resto de las familias; y esta manera de ser de Cristo debe ser su espiritualidad.

Hagamos una reflexión más junto con la “Cristifideles Laici”: “¿Cómo no hemos de pensar en la persistente difusión de la indiferencia religiosa y el ateismo en sus más diversas formas? Embriagados por prodigiosas conquistas de un ilimitado desarrollo científico y técnico, fascinados sobre todo por la más antigua y siempre nueva tentación de querer ser como Dios (Gn 2, 5) mediante el uso de una libertad sin límites, el ser humano arranca las raíces religiosas que están en su corazón; se olvida de Dios, lo considera como algo sin significado válido para su propia existencia humana, y lo rechaza, poniéndose a adorar los más diversos ídolos” (CL 4).

Son verdaderos “ídolos” todos aquellos valores que son muy relativos, pero a los cuáles de hecho los absolutizamos. No los llamamos “dioses”, ni los adoramos; pero sí los ponemos en el lugar que le corresponde a Dios y les damos más importancia que a El. Es el caso del dinero; es igualmente el sexo como placer; es el caso de la libertad sin barreras, que muchas veces no es la libertad de los demás; es el caso de nuestra ciencia de pigmeos que nos creemos gigantes; y es el caso de nuestros avances tecnológicos, que los creemos como solución para tantos problemas de nuestra pobreza de ser hombres, sin ver que resuelven poco y que son muchos más los nuevos problemas que ellos crean aun para la sobrevivencia misma sobre la tierra.

Cuando, al no tomar en serio a Dios, la persona humana no es reconocida y amada en su dignidad de algo que Dios hizo “imagen y semejanza” de El mismo, se convierte a los hombres en esclavos de los más fuertes, mediante las ideologías, el poder económico, los sistemas políticos inhumanos, la tecnocracia en que la tecnología impera sobre las personas, avasallando con los “mass media” irrespetuosos, así como con la excesiva tolerancia o la patente injusticia de ciertas leyes y de las sentencias de jueces venales o irresponsables. Impera siempre la ley del más fuerte.

La humanidad actualmente está profundamente atacada y desquiciada por los egoísmos y por la conflictividad, que se diferencian del legítimo pluralismo de las mentalidades y de las iniciativas, y se expresan en el nefasto enfrentamiento entre personas, grupos, clases sociales, países y bloques de naciones. Con un antagonismo que adquiere formas de violencia, de terrorismo y de guerras abiertas. De mil maneras, los hombres renuevan siempre la necia experiencia de construir la Torre de Babel con sus consecuencias de vergüenza y confusión (Gn 11)

Pero la Iglesia, sabe que es enviada por el Salvador como signo e instrumento de la íntima unión del hombre con Dios y de la unidad de todo el género humano. Si la Iglesia, al comienzo de un nuevo milenio, es fiel a la misión para la que Cristo vino al mundo, entonces, a pesar de todo, la humanidad puede esperar y debe esperar, teniendo un motivo fundado para ello. Jesucristo, con su mensaje, sigue siendo “La Buena Noticia” para todos los hombres. Su anuncio, con la fuerza del testimonio fiel, necesita estar presente en nuestro mundo, de manera irremplazable mediante la Iglesia, también mediante los cristianos laicos en los ambientes en que viven.


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Agradecemos al P. Vicente Gallo, S.J. por su colaboración.


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¿Qué fue la estrella de Oriente?



Vicente Balaguer



La estrella de Oriente se menciona en el evangelio de San Mateo. Unos magos preguntan en Jerusalén: “Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle” (Mt 2,2).


Los dos capítulos iniciales de los evangelios de San Mateo y San Lucas narran algunas escenas de la infancia de Jesús, por lo que se suelen denominar “evangelios de la infancia”. La estrella aparece en el “evangelio de la infancia” San Mateo. Los evangelios de la infancia tienen un carácter ligeramente distinto al resto del evangelio. Por eso están llenos de evocaciones a textos del Antiguo Testamento que hacen los gestos enormemente significativos. En este sentido, su historicidad no se puede examinar de la misma manera que la del resto de los episodios evangélicos. Dentro de los evangelios de la infancia, hay diferencias: el de San Lucas es el primer capítulo del evangelio, pero en San Mateo es como un resumen de los contenidos del texto entero. El pasaje de los Magos (Mt 2,1-12) muestra que unos gentiles, que no pertenecen al pueblo de Israel: descubren la revelación de Dios a través de su estudio y sus conocimientos humanos (las estrellas), pero no llegan a la plenitud de la verdad más que a través de las Escrituras de Israel.


En tiempos de la composición del evangelio era relativamente normal la creencia de que el nacimiento de alguien importante o algún acontecimiento relevante se anunciaba con un prodigio en el firmamento. De esa creencia participaban el mundo pagano (cfr Suetonio, Vida de los Césares, Augusto, 94; Cicerón, De Divinatione 1,23,47; etc.) y el judío (Flavio Josefo, La Guerra de los Judíos, 5,3,310-312; 6,3,289). Además, el libro de los Números (caps. 22-24) recogía un oráculo en el que se decía: “De Jacob viene una estrella, en Israel se ha levantado un cetro” (Nm 24,17). Este pasaje se interpretaba como un oráculo de salvación, sobre el Mesías. En estas condiciones, ofrecen el contexto adecuado para entender el signo de la estrella.


La exégesis moderna se ha preguntado qué fenómeno natural pudo ocurrir en el firmamento que fuera interpretado por los hombres de aquel tiempo como extraordinario. Las hipótesis que se han dado son sobre todo tres: 1) ya Kepler (s. XVII) habló de una estrella nueva, una supernova: se trata de una estrella muy distante en la que tiene lugar una explosión de modo que, durante unas semanas, tiene más luz y es perceptible desde la tierra; 2) un cometa, pues los cometas siguen un recorrido regular, pero elíptico, alrededor del sol: en la parte más distante de su órbita no son perceptibles desde la tierra, pero si están cercanos pueden verse durante un tiempo. También esta descripción coincide con lo que se señala en el relato de Mateo, pero la aparición de los cometas conocidos que se ven desde la tierra no encaja en las fechas con la estrella; 3) Una conjunción planetaria de Júpiter y Saturno. También Kepler llamó la atención sobre este fenómeno periódico, que, si no estamos equivocados en los cálculos, pudo muy bien darse en los años 6/7 antes de nuestra era, es decir, en los que la investigación muestra que nació Jesús.



Bibliografía: A. Puig, Jesús. Una biografía, Destino, Barcelona 2005; S. Muñoz Iglesias, Los evangelios de la infancia. IV, BAC, Madrid 1990; J. Danielou, Los evangelios de la infancia, Herder, Barcelona 1969.


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Tomado de:



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San Agustín



Obispo de Hipona y Doctor de la Iglesia (354-430)


Uno de los cuatro doctores mas reconocidos de la Iglesia Latina. Llamado "Doctor de la Gracia".


Fiesta: 28 de Agosto



Una de las autobiografías más famosas del mundo, las Confesiones de San Agustín, comienza de esta manera: “Grande eres Tú, Oh Señor, digno de alabanza … Tú nos has creado para Ti, Oh Señor, y nuestros corazones estarán errantes hasta que descansen en Ti” (Confesiones, Capítulo 1). Durante mil años, antes de la publicación de la Imitación de Cristo, Confesiones fue el manual más común de la vida espiritual. Dicho libro ha tenido más lectores que cualquiera de las otras obras de San Agustín. El mismo escribió sus Confesiones diez años después de su conversión, y luego de ser sacerdote durante ocho años. En el libro, San Agustín se confiesa con Dios, narrando el escrito dirigido al Señor. San Agustín le admite a Dios: “Tarde te amé, Oh Belleza siempre antigua, siempre nueva. Tarde te amé” (Confesiones, Capítulo 10). Muchos aprenden a través de su autobiografía a acercar sus corazones al corazón de Dios, el único lugar en donde encontrar la verdadera felicidad … ¿Quién fue este ‘pecador que llegó a ser un santo’ en la Iglesia?


Los primeros años

San Agustin nació en Africa del Norte en 354, hijo de Patricio y Santa Mónica. El tuvo un hermano y una hermana, y todos ellos recibieron una educación cristiana. Su hermana llegó a ser abadesa de un convento y poco después de su muerte San Agustín escribió una carta dirigida a su sucesora incluyendo consejos acerca de la futura dirección de la congregación. Esta carta llego a ser posteriormente la base para la “Regla de San Agustín”, en la cual San Agustín es uno de los grandes fundadores de la vida religiosa.

Patricio, el padre de San Agustín fue pagano hasta poco antes de su muerte, lo cual fue una respuesta a las fervientes oraciones de su esposa, Santa Mónica, por su conversión. Ella también oró mucho por la conversión de su entonces caprichoso hijo, San Agustín. San Agustín dejó la escuela cuando tenía diez y seis años, y mientras se encontraba en esta situación se sumergió en ideas paganas, en el teatro, en su propio orgullo y en varios pecados de impureza. Cuando tenía diez y siete años inició una relación con una joven con quien vivió fuera del matrimonio durante aproximadamente catorce años. Aunque no estaban casados, ellos se guardaban mutua fidelidad. Un niño llamado Adeodatus nació de su unión, quien falleció cuando estaba próximo a los veinte años. San Agustín enseñaba gramática y retórica en ese entonces, y era muy admirado y exitoso. Desde los 19 hasta los 28 años, para el profundo pesar de su madre, San Agustín perteneció a la secta herética de los Maniqueos. Entre otras cosas, ellos creían en un Dios del bien y en un Dios del mal, y que solo el espíritu del hombre era bueno, no el cuerpo, ni nada proveniente del mundo material.


La conversión de San Agustín

A través de la poderosa intercesión de su madre Santa Mónica, la gracia triunfó en la vida de San Agustín. El mismo comenzó a asistir y a ser profundamente impactado por los sermones de San Ambrosio en el Cristianismo. Asimismo, leyó la historia de la conversión de un gran orador pagano, además de leer las epístolas de San Pablo, lo cual tuvo un gran efecto en el para orientar su corazón hacia la verdad de la fe Católica. Durante un largo tiempo, San Agustín deseó ser puro, pero el mismo le manifestó a Dios, “Hazme puro … pero aún no” (Confesiones, Capítulo 8). Un día cuando San Agustín estaba en el jardín orando a Dios para que lo ayudara con la pureza, escuchó la voz de un niño cantándole: “Toma y lee; toma y lee” (Confesiones, Capítulo 8). Con ello, el se sintió inspirado a abrir su Biblia al azar, y leyó lo primero que llego a su vista. San Agustín leyó las palabras de la carta de San Pablo a los Romanos capítulo 13:13-14: “nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos … revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias.” Este acontecimiento marcó su vida, y a partir de ese momento en adelante el estuvo firme en su resolución y pudo permanecer casto por el resto de su vida. Esto sucedió en el año 386. Al año siguiente, 387, San Agustín fue bautizado en la fe Católica. Poco después de su bautismo, su madre cayó muy enferma y falleció poco después de cumplir 56 años, cuando San Agustín tenía 33. Ella le manifestó a su hijo que no se preocupara acerca del lugar en donde sería enterrada, sino que solo la recordara siempre que acudiera al altar de Dios. Estas fueron unas palabras preciosas evocadas desde el corazón de una madre que tenía una profunda fe y convicción.


Obispo de Hipona

Luego de la muerte de su madre, San Agustín regresó al Africa. El no deseaba otra cosa sino la vida de un monje – vivir un estilo de vida silencioso y monástico. Sin embargo, el Señor tenía otros planes para el. Un día San Agustín fue a la ciudad de Hipona en Africa, y asistió a una misa. El Obispo, Valerio, quien vio a San Agustín allí y tuvo conocimiento de su reputación por su santidad, habló fervientemente sobre la necesidad de un sacerdote que lo asistiera. La congregación comenzó de esa manera a clamar por la ordenación de San Agustín. Sus plegarias pronto fueron escuchadas. A pesar de las lágrimas de San Agustín, de su resistencia y de sus ruegos en oposición a dicho pedido, el vio en todo esto la voluntad de Dios. Luego dio lugar a su ordenación. Cinco años después fue nombrado Obispo, y durante 34 años dirigió esta diócesis. San Agustín brindó generosamente su tiempo y su talento para las necesidades espirituales y temporales de su rebaño, muchos de los cuales eran gente sencilla e ignorante. El mismo escribió constantemente para refutar las enseñanzas de ese entonces, acudió a varios consejos de obispos en Africa y viajó mucho a fin de predicar el Evangelio. Pronto surgió como una figura destacada del Cristianismo.

El amor de San Agustín hacia la verdad a menudo lo llevo a controversias con diversas herejías. Por ejemplo, las principales herejías contra las cuales habló y escribió fueron las de los Maniqueos, de cuya secta había pertenecido anteriormente; de los cismáticos Donatistas que se habían apartado de la iglesia; y, durante los veinte años restantes de su vida, contra los Pelagianos, que exageraban la función del libre albedrío para hacer caso omiso a la función de la gracia en la salvación de la humanidad. San Agustín escribió mucho acerca de la función de la gracia en nuestra salvación, y más adelante obtuvo el título de doctor de la Iglesia especialmente debido a sus intervenciones con los Pelagianos. En esta línea, el mismo escribió mucho también acerca del pecado original y sus efectos, del bautismo de niños pequeños y de la predestinación.


Escritos

San Agustín fue un escritor prolífico, que escribió más de cien títulos separados. Según lo mencionado anteriormente, San Agustín escribió su famosa autobiografía titulada Confesiones. El mismo escribió además un gran tratado durante un período de 16 años titulado Sobre la Trinidad, meditando sobre este gran misterio de Dios casi diariamente. San Agustín escribió además la Ciudad de Dios, que comenzaba como una simple y breve respuesta a la acusación de los paganos de que el Cristianismo era el responsable de la caída de Roma.

Dicha obra fue escrita entre los años 413-426, y es una de las mejores obras de apologética con respecto a las verdades de la fe Católica. En ella, la ‘ciudad de Dios’ es la Iglesia Católica. La premisa es que los planes de Dios tendrán resultado en la historia en la medida en que las fuerzas organizadas del bien en esta ciudad derroten gradualmente a las fuerzas del orden temporal que hacen la guerra a la voluntad de Dios. Una línea de este libro se puede apreciar a continuación: “Por tanto dos ciudades han sido construidas por dos amores: la ciudad terrenal por el amor del ego hasta la exclusión de Dios; la ciudad celestial por el amor de Dios hasta la exclusión del ego. Una se vanagloria en si mismo, la otra se gloría en el Señor. Una busca la gloria del hombre, la otra encuentra su mayor gloria en el testimonio de la conciencia de Dios” (Ciudad de Dios, Libro 14).


Conclusión de su vida

En 430 San Agustín se enfermó y falleció el 28 de agosto de ese mismo año. Su cuerpo fue enterrado en Hipona, y fue trasladado posteriormente a Pavia, Italia. San Agustín ha sido uno de los más grandes colaboradores de las nuevas ideas en la historia de la Iglesia Católica. El es un ejemplo para todos nosotros – un pecador que se hizo santo y que nos da esperanza a todos. San Agustín es actualmente uno de los treinta y tres doctores de la Iglesia. Su fiesta se celebra el 28 de agosto.

Basilica de San Pietro en el Ciel d’Oro (donde se encuentran los restos de San Agustín)
San Pietro en el Ciel d'Oro ("San Pedro en el cielo de oro” en italiano) es una basílica católica romana de los Agustinos en Pavía, Italia. El Papa Benedicto XVI la visito en abril del año 2007. Las primeras novedades que tenemos acerca de esta Basílica datan del año 604. La Basílica no es el edificio original. Sigue a otro que era del estilo cristiano de los principios, con columnas simples y techo de madera. La Basílica actual, de forma Románica-Lombarda, data del siglo doce. La misma fue consagrada por el Papa Inocente II en 1132. Dicha Basílica heredó el nombre de “cielo d’oro” (cielo de oro) debido a que el techo de Madera de la iglesia Cristiana de los principios era decorada con pintura de color dorado. El exterior es simplemente de ladrillos. La Basílica es mencionada por Dante, Petrarca y Boccaccio.

La Basílica cuenta con tres naves. Al final de la nave derecha, el piso del ábside muestra los restos de un mosaico del siglo doce. En la nave izquierda, que aún constituye la construcción original, existen rastros de frescos de los siglos quince y diez y seis. La bóveda majestuosa de la nave central fue reconstruida en 1487 por el arquitecto Giacomo Da Candia de Pavia.

La Iglesia es el lugar de reposo para los restos de San Agustín de Hipona. El presbiterio es dominado por el Arco de mármol de San Agustín, erigido sobre una cripta. Esta es una obra de arte de la escultura Lombarda del siglo catorce. La misma se encuentra decorada con 95 estatuas. En el año 1327, el Papa Juan XXII expidió la bula papal Veneranda Santorum Patrum, en la cual nombra a los Agustinos custodios de la tumba de San Agustín, que fue erigida nuevamente en 1362 y tallada de manera elaborada con escenas de la vida de San Agustín. Dichas escenas incluyen la conversión de San Agustín, su bautismo, los milagros luego de su muerte y el traslado de sus reliquias a Pavia.

Existe además una cripta en la cual se encuentra enterrado Severino Boezio. El alma de su gran cónsul, senador y filósofo es mencionado por Dante en el décimo canto de “il Paradiso.” A la derecha de la cripta yace el cuerpo de Liutprando, rey de los Lombardos. Se lo considero por siempre merecedor del esplendor que aseguró a esta Basílica por transferir las santas reliquias de San Agustín desde Sardinia en el año 724.

Estas reliquias, descubiertas en la cripta en el año 1695, actualmente yacen en una urna de plata al pie del Arco de mármol.

La sacristía de la Basílica es imponente. Con una bóveda acanalada, la misma es rica en decoraciones “grotescas”, atribuidas al siglo diez y seis. Existe también un lienzo del siglo diez y seis que ilustra a San Agustín conversando con San Jerónimo. Los dos altares de mármol son obras del escultor Giovanni Scapolla, oriundo de Pavia. Uno de ellos esta dedicado a Santa Rita, y data del año 1940. El otro, esta dedicado al Sagrado Corazón, y data del año 1963.

El Arca de San AgustínSe trata de una pequeña descripción enciclopédica de la fe de las virtudes teologales, cardinales y monásticas. Se encuentran representados también algunos episodios de la vida de S. Agustín, el Gran Doctor de la Iglesia: su conversión, bautismo por S. Ambrosio, los milagros, muerte.. 430 d. C. – y el traslado de sus reliquias a Pavía. Detrás del Arca, aparece una porción de mosaico octagonal, de la Catedral de la antigua Hipona, donde Agustín fue Obispo - 395 / 430 d. C. El fresco que cubre la bóveda del ábside remonta al año 1900. En un fondo de falso mosaico dorado domina la figura del Redentor sentado en trono y flanqueado por el Apóstol San Pedro y S. Agustín con su madre Mónica.


Pensamientos de San Agustín

“Ama a Dios, y haz lo que quieras.” –Sermón acerca de Juan 1, 7:8.


“Nada conquista excepto la verdad y la victoria de la verdad es el amor.” -Sermones 358, 1.

“Victoria veritatis est caritas.”

“El amor es la belleza del alma.”


“Tarde te amé, Oh Belleza siempre antigua, siempre nueva. Tarde te amé. Tú me has llamado, y me has llamado insistentemente, y has suprimido mi sordera. Tu has brillado con luz y has puesto mi ceguera a volar! Tu has emanado fragancia, y me he quedado sin aliento, y he suspirado por ti. Te he conocido, y he tenido hambre y sed de Ti. Tú me has tocado, y he sido encendido por tu paz.” -Confesiones, Capítulo 1.


"¡Oh verdad, verdad, cómo suspiraba ya entonces por ti desde las fibras más íntimas de mi corazón!".


¡Pobre de mí, que me creí apto para el vuelo, abandoné el nido y caí antes de poder volar!". "La medida del amor es el amor sin medida""¿Los hombres salen a hacer turismo para admirar las crestas de los montes, el oleaje de los mares, el copioso curso de los ríos, los movimientos de los astros.Y, sin embargo, pasan de largo de sí mismos"."No busques que dar. Date a ti mismo". "Conocerse de verdad a uno mismo no es otra cosa que oir de Dios lo que el piensa de nosotros". "El hombre bueno es libre, incluso cuando es esclavo". "Si queréis recibir la vida del Espíritu Santo, conservad la caridad, amad la verdad y desead la unidad para llegar a la eternidad".



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Tomado de:



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Sectas de Origen Oriental: Hare Krisna - 2º Parte: Su espiritualidad


Las Sectas
en

Latinoamérica

38º ParteP. Ignacio Garro, S.J.


Profesor del Seminario Arquidiocesano de Arequipa, ex profesor del Seminario de Trujillo.


6.- LA DIVINIDAD EL SEÑOR KRISNA

El hinduismo desde muy temprano se escindió en numerosas sectas. Las dos ramas principales son: las vishnuítas y las savaítas.

Las sectas vishnuítas se caracterizan por su vía de devoción o "bhakti". Dentro de esta rama del hinduísmo, la secta más antigua es la secta de los "bhagavatas" y predican sobre todo la doctrina del "Bhagavad - Gita", es una secta monoteista y se extendió sobre en la Edad Media, el principal brahmán es Caitanya de Bengala, (1485-1533), quien destaca con mayor ahínco el fervoroso amor del alma individual a Dios, como única vía de salvación y la concibe en el símbolo del amor de Radha a Krisna. Es característico de esta secta el afán de expresar el amor a Dios por medio de cantos y danzas en común, es el "sankirtana", la principal actividad diaria del "mantra" Hare Krisna, de la que ya hemos hablado.

Encontramos, pues, en el movimiento Krisna las características de las sectas vishnuítas, con las enseñanzas del brahmán Caintaya. El "Bhagavad - Gita" es el libro espiritual más importante del Movimiento Hare Krisna, el cual en su concepción es panteista47, aunque históricamente ha recibido interpretaciones tanto personalistas como anti-personalistas. El Krisna, como es corriente en la sectas vishnuítas y del brahmán Caintaya, es personalista. Los seres vivientes son individuos distintos entre sí y distintos de Krisna.

Krisna lo es todo. Es el Dios supremo que lo sostiene todo, como el hilo sostiene todas las cuentas del collar. Pero el universo material y todos los seres vivientes son una "emanación" de Krisna, como dicen los libros sagrados Vedas. Para ellos la materia y el espíritu son dos realidades irreductibles. Todo ser viviente tiene un espíritu igual en todo al de los demás . Y los espíritus, las almas, son eternas. Los seres vivientes están como en una cárcel aprisionados por la materia. Cayeron en ella en tiempos inmemoriales aunque fueron muchos más los espíritus que no cayeron en la materia, y la creación de Krisna que es inmaterial.

Los libros sagrados señalan que el mundo material es solo una cuarta parte de todo el universo material e inmaterial que es una emanación de Krisna. La caída de los seres vivientes materiales en la materia fue por haber desobedecido a Krisna, aunque no se sabe cómo ni en qué cosa desobedecieron. Su salvación consiste en irse liberando de su envoltura carnal y material del cuerpo, pues poseemos en realidad dos cuerpos, uno que es pesado, burdo, y el otro ligero sutil, pero de los hay que desprenderse para llegar al cielo inmaterial. Pero para que esto ocurra hacen falta muchas reencarnaciones. Antes de ser seres vivientes humanos hemos tenido que tener muchas, muchas, reencarnaciones.

7.- LA ENCARNACION DE KRISNA

La primera revelación de la sabiduría védica se pierde en la noche de los tiempos. Por eso fue conveniente otra revelación; y Krisna bajó del cielo como hombre y le reveló a Arjuna las grandes verdades religiosas, a saber: el camino de la salvación y el misterio de su persona.

Tanto el "Bhagavad - Gita" como el fundador de Hare Krisna, Abhay Charan, llamado también, Swami Prabhupada, afirman sin lugar a dudas que la humanidad de Krisna era mera apariencia. No podía ser de otra manera para quien valora tan poco todo lo material, y por lo tanto el cuerpo humano. Para él esta aparición en forma de hombre, es considerada como una dignación extraordinaria de la bondad de Krisna. Se trata de una encarnación que es un puro "avatar" de la divinidad que no difiere de "Vishnú" y de "Rama". Todos ellos son "avatares" de un mismo Dios ser supremo.


8.- EL CAMINO DE SALVACIÓN


La visión de Swami Prabhupada está muy en la línea de la cultura hindú. Donde quiera que el hombre vaya se encuentra con las cuatro manifestaciones del sufrimiento:

a.- Nacimiento
b.- Enfermedad
c.- Vejez
d.- Muerte

En vano es querer cambiar de lugar o de suerte e incluso de planeta (si es que se pudiera). El hombre, tiene un cuerpo burdo y otro sutil, y el "espíritu" que es como una partícula anti-material que se encuentra dentro del cuerpo material. Después de la vida, la partícula anti-material deja el cuerpo viejo e inservible, y adquiere otro cuerpo material como enseña el Libro "Bhagavad-Gita". La salvación está en que el alma puede desprenderse de la cárcel del cuerpo, sin experimentar más reencarnaciones, y dirigirse al cielo espiritual donde llega a hacerse de la misma naturaleza que Krisna y obtiene un cuerpo como el de Dios. Esto es, adquiere las siguientes cualidades: "sat", "cid", "ananda", es decir: eterno, lleno de conocimiento y lleno de placer.

La forma de conseguir este estado es alcanzando el conocimiento de Krisna, llegando a poseer la "conciencia de Krisna". Esta viene a coincidir con la "iluminación" del budismo o la "liberación" del hinduismo. El camino para conseguir esta "conciencia de Krisna" es el "bhakti-yoga" o "yoga de devoción".48 Este camino de salvacion es muy difícil que una persona lo pueda alcanzar ella sola, por eso necesita de una doble ayuda. Ante todo la ayuda que el mismo Krisna está dispuesto a ofrecer desde el fondo de nuestra alma, y que lo único que impide que la percibamos es el estar demasiado aprisionados por la materia y por este mundo empírico que nos rodea. En segundo lugar, viene la ayuda que proporciona el maestro espiritual o "gurú", de una manera externa, actúa como representante de Krisna.

Pero no debemos de salvarnos nosotros solos, sino también procurar que se salven todos los hombres. Por eso la misión del "Movimiento Internacional para la Conciencia Krisna" se propone salvar a toda la sociedad humana del peligro de volver a encarnarse de nuevo en el ciclo: nacimiento-muerte. Por eso, después de llegar nosotros a esta ciencia espiritual debemos predicar este mensaje y camino de salvación a todo el mundo. Para ir progresando y llegar a la primera etapa del amor de Dios, que es ya un conocimiento trascendente, mucho ayudan en el camino de salvación una serie de prácticas religiosas que los seguidores de Krisna las cumplen fielmente:

1.- La principal y primera práctica religiosa es cantar el "mantra", "Hare Krisna", 1728 veces al día, como ya se explicó anteriormente. Este mantra puede ser rezado, cantado, o bailado. "Hare", significa: la energía del Señor y es una forma de dirigirse a esa energía. "Rama", significa: lo mismo que Krisna; es otro nombre del mismo Señor Krisna.

Cuando los grupos de jóvenes bailan cantando el "Hare Krisna", o, "mantra de liberación" pretenden alcanzar la "conciencia Krisna", esto es, la realización de Krisna en su mente. Se cree que Krisna produce, como respuesta al mismo mantra un estado de placer espiritual que hace bailar incansablemente a esos grupos de jóvenes vestidos con vestidos color, naranja claro (azafrán), y con la cabeza rapada y una pequeña cola en la parte posterior de la cabeza. Piensan que el canto repetido incansablemente tiene vibraciones que afectan benéficamente a todos los que lo escuchan.

2.- Dentro de la mística de devoción a Krisna, sus seguidores le sirven pensando en él todo el tiempo, en todas sus ocupaciones tanto materiales como intelectuales.

3.- Otra prática religiosa es escuchar la exposición de los temas trascendentales que se enuncian en el "Shrimad-Bhagavatam". Y consiste en asistir a conferencias dictadas por genuinos devotos, y también en la lectura de traducciones autorizadas del "Bhagavatam".

4.- Todo fiel seguidor Krisna debe de tener en su hogar una reproducción del lugar de nacimiento del Krisna, adorar con devoción a la deidad instalada allí, de manera que toda la atmósfera del hogar del fiel seguidor se vuelva una fiel réplica de la morada del Señor. Debe de hacer que todos los miembros de la familia adoren la deidad del Señor, después de recibir la debida iniciación dada por el maestro espiritual, que conoce sabiamente el arte trascendental del conocimiento divino.

5.- El fiel segudor debe relacionarse con personas devotas de Krisna para ayudarse mutuamente en el camino "Bhakti".

Todos estos medios en los que se pone gran confianza para avanzar por el "camino de la liberación", los toma el fundador del Hare Krisna, Swami Prabhupada, del brahmán bengalí Caintaya (1485-1533), dentro de su línea doctrinal. El cumplimiento de estas prácticas hacen avanzar eficazmente hacia la "iluminación espiritual", y tienen la ventaja de que se pueden practicar en cualquier parte del mundo sin necesidad de hacerse monje y retirarse a un monasterio.

Junto a estas orientaciones positivas del "camino de la liberación" hay otras muchas obligaciones negativas. Entre ellas podemos nombrar las siguientes:

a.- No participar en conversaciones que traten de la relación entre el hombre y la mujer, ni se debe de hablar de temas inútiles que se refieran a asuntos familiares de otras personas.

b.- No se debe de infligir dolor, ni en el cuerpo ni en la mente, a otros seres vivientes, cualesquiera que estos sean. Esto es una consecuencia de que los seres vivientes son como nosotros, incluso están en una etapa más atrasada de la serie de reencarnaciones, pero sobre todo porque todo ser viviente tiene un alma espiritual que es parte de la divinidad.


9.- ESCATOLOGÍA


La vida humana para el devoto no tiene más que un solo fin: la realización de su alma espiritual. Se trata de escapar del ciclo de muertes y renacimientos para vivir eternamente en la Conciencia de Krisna. Herederos del hinduísmo clásico, los devotos creen en la reencarnación. Sean devotos o no de Krisna, todos los hombres, se reencarnan. En la muerte el alma de cada ser vivo cambia de cuerpo. Se cambia de cuerpo, pero siempre permanece el mismo. El alma no cambia. Esta transferencia se efectúa según la Ley de Karma: "Yo estoy situado en el corazón de cada ser vivo, dice Krisna, y yo dirijo el continuo retorno de todos".

¿Qué sucede con los que en este mundo no se portan conforme a las disposiciones de la divinidad? Krisna los excluye de su presencia como métodos de castigo:

"Aquellos que son envidiosos y malévolos, los cuales son los más bajos entre los hombres, yo los arrojo en el océano de la existencia material, dentro de varias especies demoníacas ... Hay tres puertas que conducen al infierno: la lujuria, la ira y la codicia. El hombre que se libra de estas tres puertas ejecuta actos conducentes a la autorrealización, y así alcanza gradualmente el destino supremo ... Pero aquel que hace a un lado los mandatos de las escrituras y actúa de acuerdo a sus propios caprichos, no alcanza ni la perfección ni la felicidad, ni el destino supremo. Mediante las regulaciones de escrituras se debe de comprender lo que es deber y lo que no es deber. Conociendo tales reglas y regulaciones uno debe de actuar para poder elevarse gradualmente". (Bhagavad-Gita, VI, 24).


10.- ESPIRITUALIDAD


Se caracteriza por dos apartados que se interrelacionan mutuamente: el culto y la piedad.

a.- El Culto

El movimiento Krisna tiene prácticas cultuales muy marcadas. Primeramente el devoto Krisna tiene un programa de plegarias personales. Al final de la jornada se ocupa en varios oficios rituales que se desarrollan en el templo ante las "deidades" (imágenes santas). El culto se desarrolla, habitualmente, en la lengua vernácula del país donde se reside, aunque tienen cierto tipo de oraciones que se rezan en lengua india. En estas oraciones cultuales no sólo se reza a Krisna sino también a los maestros espirituales. Tienen actos cultuales de tipo misionero y tambien cultural.


b.- Piedad personal

El "bhakti-yoga" 49 (llamado también "yoga de la devoción"), vía que utilizan los devotos de Krisna, no tiene nada de meditación ociosa ni fantástica, ni tampoco de elucubracion sentimental, sino que más bien consiste en vivir plenamente, asumiendo todas las responsabilidades sociales, familiares y humanas, pero cultivando el valor esencial, que confiere a las actividades diarias y a toda nuestra existencia, su valor total: la realización de nuestra identidad espiritual. Sin este factor el hombre no está en una posición mucho más elevada que la de los animales.

Este es el motivo que determina su modo de vida hasta en los últimos detalles y así todos pueden conocer una existencia fructífera y beneficiar a toda la sociedad con una contribucción personal y significativa. 50

Swami Prabhupada recuerda que según el "Bhagavad-Gita", el yoga más puro se practica en el abandono de sí en el Señor Supremo: "Deja toda otra forma de religión y abandónate en mí. Yo te libraré de todas tus faltas. No tengas ningún temor". Este abandono en el Señor Supremo se realiza a través de las nueve actividades devocionales y bajo la dirección de un maestro espiritual. Las nueva activididades devocionales consisten en:


1.- Escuchar lo que está relacionado con el Señor
2.- Glorificar al Señor
3.- Acordarse del Señor
4.- Oración al Señor
5.- Adorar al Señor
6.- Ofrecer plegarias
7.- Servir al Señor
8.- Ligarse en amistad con el Señor
9.- Abandonarse totalmente en el Señor



Referencias



47 Panteismo: del griego "pan" = todo y "theos" = Dios. Teoría filosófica según la cual Dios no es un ser personal distinto del mundo. "Dios es el Todo. El Todo es Dios". Podemos distinguir tres clases diferentes de panteismo:

a.- Panteismo emanatista: Esta concepción es la de Plotino, según la cual Dios, o el Uno primitivo, engendra necesariamente, en virtud de su misma naturaleza,a todos los seres del universo. Todo el universo emana ( o sale), pues, de Dios, y no es otra cosa que una especie de explicitación de Dios. Este panteismo absorba a Dios en el mundo.

b.- Panteismo realista: Spinoza rechaza el sistema emanatista, que le parece no guardar bastante la absoluta identidad entre Dios y del mundo. Para Spinoza, en efecto, no existe sino una sola Substancia, no existe sino un solo Ser, del que el universo y los seres singulares que lo componen no son sino la manifestación. Podríamos decir que no son sino fenómenos de Dios. Spinoza absorbe, pues, el mundo en Dios.

c.- Panteismo evolucionista: Es la doctrina de aquellos para quienes Dios es el término de devenir universal. Dios, no es, sino que se hace. O si es, no es otra cosa que la fuerza inmanente que mueve el mundo desde dentro y gobierna su evolución. Esta doctrina ha sido puesta bajo muy diversas formas, sobre todo por filósofos alemanes del S. XIX (Fichte, Schelling, Hegel, Schopenhauer).

Crítica al panteismo: Bajo cualquier forma que se presente, el panteismo no solamente queda exlcluído por los resultados positivos de le demostración de la existencia de Dios y de los atributos divinos, sino que también implica en sí tal cantidad de dificultades que no es posible proponerlo siquiera de manera inteligible. Veamos sus dificultades:

a.- El panteismo es contradictorio en sí mismo. En efecto, identifica lo perfecto con lo imperfecto, lo finito con lo infinito, lo contingente con lo necesario. Un solo y mismo ser no puede estar sometido a la desgracia lógica de poseer atributos tan incompatibles entre sí. Sería más explicable la existencia de un círculo cuadrado.

b.- El panteismo va contra la experiencia, ésta nos impone, en efecto, con la mayor evidencia el sentimiento de nuestra personalidad, es decir, de nuestra cualidad de sujetos autónomos, libres y responsables. Pero ¿sería posible este sentimiento si no fuéramos realmente distintos de Dios, o si Dios no fuera real sino en nosotros y por nosotros?.

c.- El panteismo choca contra la realidad moral. Llega fatalmente a justificar todo lo que tiene realidad. Si todo es Dios, o si Dios se confunde con el mundo, todo lo que sucede es a la vez necesario y bueno. La distinción entre el bien y el mal es una cosa sin sentido y al mismo tiempo desaparece la idea de responsabilidad personal.


48 El propósito de todo sistema "yoga" es concentrar la mente en Dios. El alma espiritual es una diminuta partícula que se halla en el centro del cuerpo. Uno practica el sistema "yoga" para elevar el alma a la parte más alta de la cabeza. Si el "yogui", en el momento de la muerte puede pronunciar la voz "OM", que es la forma más concisa de la vibración trascendental, y al mismo tiempo "man-anusmarán", recordar a Krisna, Vishnú, logrará la perfección.

La palabra "OM" tiene su misterio. Se trata de un "mantra" (significa forma de pensamiento), es decir, un nombre, en forma de sonido, por medio del cual los dioses que representan todos los aspectos del universo, pueden ser alcanzados. Un "mantra" sólo puede ser dado por un "gurú" y se le considera como una fuente de poder cargado con las vibraciones espirituales de él. El "mantra" es una forma de pensamiento que representa la deidad por medio del sonido. De esta manera los mantras son inseparables de las deidades que expresan y se les considera los vehículos más sutiles de la comunicación entre el adorador y el adorado. Es más, el mantra es el mismo Dios encarnado en sonidos. La repetición del mantra representa la respuesta correcta del Dios que penetra en el ser del hombre.

El mantra más famoso y potente es "OM". Es una sustitución de "A-U-M". En este mantra "A" es Brahma, el cuerpo cósmico del Universo. "U" es Vishnú, es decir, el intelecto cósmico. "M" es Shiva.
49 En sánscrito, "yoga", significa: Lazo con el absoluto. Y "bhakti", significa: por el servicio. "Bhakti-yoga", vendría a significar: el yoga de la devoción que me lleva a tener un lazo con el absoluto por medio del servicio.
50 Este acápite de "Piedad Personal", está tomado de: "La Asociación para la Conciencia de Krisna". Bernardo Joaquín O.P. 1981.

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Para leer la 1º Parte:

Sectas de Origen Oriental: Hare Krisna

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Agradecemos al P. Ignacio Garro, S.J. por su colaboración.


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Curso de teología para laicos en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima


¡Inscríbete y participa!

Av. Armendáriz 350 Miraflores. Lima, Perú.
A dos cuadras de Larcomar.
Teléfono 446-3119.


Grupos de Reflexión sobre la Fe Cristiana – Teología I

Elementos teórico-teológicos, lecturas y compartir vivencial de la experiencia de la fe.

Dirigido a: Personas de 25 a 45 años.

Fecha: Los martes a partir del 17 de agosto.

Horario:
De 8.00 p.m. a 10:00 p.m.
Lugar: Salón Parroquial.

Inscripción: Gratuita.

Expositor: P. Carlos Cardó S.J.

Nota: Los participantes podrán seguir, a partir del semestre siguiente, el curso continuado de teología para laicos que se dicta los miércoles a lo largo del año, de 8.00 p.m. a 10.00 p.m.


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Para mayor información de próximos cursos y talleres AQUÍ

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Homilía: Solemnidad de la Asunción de María al cielo (C)


Lecturas: Ap 11,19;12,1.3-6.10; 1Co 15,20-27; Lc 1,39-56

María en la Iglesia;
María en nosotros, en la Iglesia


P. José Ramón Martínez Galdeano, S.J.



Muchas cosas de la realidad y la vida son anteriores a su conocimiento por el hombre. La existencia y necesidad del agua para la vida la ha conocido mucho antes de saber su composición química (probablemente algunos de ustedes no la conocen ni les hace falta saberlo, pero saben que es muy necesaria y la beben y han bebido siempre). En la fe y vida cristiana ocurre también esto con mucha frecuencia. La teología viene después de la vida cristiana. Se hace teología sólo después de haber creído y vivido la fe. Luego esa teología vuelve a alimentar la fe y así se va creciendo en Cristo paso a paso pero continuamente. Es lo que ha sucedido en el caso de la devoción a la Virgen María. Algunas ideas las voy a repetir de otros años, pero creo necesario hacerlo para, teniéndolas presentes, se entiendan mejor.

Ni la fe ni sus verdades son como un objeto, una especie de cuadro, que estaría ahí, expresando un mensaje que no variaría con el tiempo. Leerlo, entenderlo bien es leer y entender lo que está pintado. Esto requiere reflexión y hay progreso, porque normalmente el artista ha querido expresar muchas cosas y sentimientos profundos y personales.

Las verdades de fe tienen también este aspecto, pero hay más. La fe es virtud y por tanto es en cada uno una fuerza, una capacidad nueva sobrenatural (que Dios nos ha dado en el bautismo) para ir entrando más en los misterios revelados, para ir leyendo sus signos, para ir conociendo mejor, gustando más y aprovechando mejor todo lo que Dios ha comunicado y quiere comunicarnos con la Revelación. Sucede algo parecido a lo que nos pasa al estudiar o leer algo que nos resulta difícil. Con una primera lectura no acabamos de comprender; pero volviendo a leer, reflexionando, acudiendo a otros conocimientos ya adquiridos, poco a poco se va entendiendo mejor. Cualquier estudiante ha experimentado este fenómeno.

De la Virgen María parece que hallamos pocas cosas en los evangelios. Pero hay cosas muy importantes detrás. Desde el principio aparece revelada la concepción virginal de Jesús y su divinidad desde el momento de la concepción en el seno de María; es pues verdadera Madre de Dios en el sentido fuerte de la expresión pues de su cuerpo fue hecho el cuerpo de Jesús y aquel cuerpo fue asumido por la segunda persona de la Trinidad, el Hijo, desde el primer instante, de modo que nunca existió el cuerpo de Jesús sin que fuera el cuerpo del Hijo de Dios. Por eso María es la Madre de Dios.

También el evangelio de Juan nos revela la maternidad espiritual de María, respecto a todos nosotros, los discípulos de Jesús. Se trata de una maternidad análoga, parecida, no exactamente igual, pero real. En la riqueza de esta maternidad la Iglesia ha ido progresando a través de los siglos.

El proceso de profundización y crecimiento en la fe es provocado y estimulado por el Espíritu Santo a través de personas dóciles a él: los santos, los doctores de la Iglesia, la piedad profunda de muchos creyentes... El proceso se hace bajo la mirada de la Iglesia, dotada por Cristo del don de la infalibilidad. Este don actúa como garantía, una especie de dique que evita salirse del camino de la verdad revelada y de la fe de la Iglesia. Tal don actúa normalmente sin apenas notarse, pero ciertamente actúa eficazmente de modo que la fe la Iglesia no vaya por caminos equivocados.

En concreto y respecto al culto a la Madre de Dios la penetración en lo revelado sobre ella ha ido enriqueciéndose con: el aporte de muchos textos y personajes de la Biblia que han dado mayor luz, escritos teológicos, oraciones litúrgicas y otras, cantos, poesías, obras de arte, imágenes y lugares de culto, peregrinaciones, milagros debidos a su intercesión, apariciones, fiestas litúrgicas, adopción de su nombre o del de sus atributos por personas o grupos de fieles... Todo se ha ido realizando con la garantía de la mirada, en conjunto infalible, de la Iglesia, que también a veces ha desautorizado algunas cosas.

La solemnidad de hoy celebra el misterio de la Asunción de María al Cielo. Celebra la verdad dogmática, perteneciente a la fe de la Iglesia, de que María, acabando su vida, sea por muerte natural y luego resucitando o en forma parecida a la del profeta Elías (2Re 2,11), fue llevada en cuerpo y alma al Cielo. Allí fue coronada como Reina y Madre de la Iglesia y de todos los hombres, por los que intercede ante su Hijo y el Padre.

El Catecismo de la Iglesia Católica afirma con decisión que María “es verdaderamente la madre de los miembros de Cristo” (963). “El papel de María con relación a la Iglesia (ser la Madre de todos los cristianos) es inseparable de su unión con Cristo, deriva directamente de ella”. Es decir que no conocemos plenamente a María y su relación con Jesús si no la conocemos como nuestra Madre. Especialmente decisiva fue esa unión en la pasión. “Allí, por voluntad de Dios, estuvo al pie, sufrió intensamente con su Hijo y se unió a su sacrificio con corazón de madre que, llena de amor, daba su consentimiento a la inmolación de su Hijo como víctima. Finalmente, Jesucristo, agonizando en la cruz, la dio como madre al discípulo con estas palabras: «Mujer, ahí tienes a tu hijo» (Jn 19,26-27)” (964). “Su papel con relación a la Iglesia y a toda la humanidad va aún más lejos. Colaboró de manera totalmente singular a la obra del Salvador por su fe, esperanza y ardiente amor, para restablecer la vida sobrenatural de los hombres. Por esta razón es nuestra Madre en el orden de la gracia” (968).

“Esta maternidad de María perdura sin cesar en la economía de la gracia... hasta la realización plena y definitiva de todos los escogidos. En efecto, con su asunción a los cielos, no abandonó su misión salvadora sino que continúa procurándonos con su múltiple intercesión los dones de la salvación eterna... Por eso la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora” (969).

Por eso no debemos poner reparos en dar a María un lugar preeminente en nuestra relación con Jesús. Como acción maternal de María en la Iglesia pone el Catecismo su oración después de la Ascensión pidiendo el Espíritu Santo para la Iglesia (965). Y más adelante dice que “en la oración el Espíritu Santo nos une a la persona del Hijo... y así nuestra oración filial se une y participa en la Iglesia con la Madre de Jesús” (2673). La devoción a la Virgen María, humilde y fuerte, nos acerca a Jesús y abre el Corazón de la Trinidad para que venga a nosotros el Reino de Jesús y nos sea enviado el Espíritu, que necesitamos para entrar en los misterios del amor de Jesús, vivirlos y manifestarlos.


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