Trabajamos para vivir



5º Parte - Problemas al vivir en pareja: El descanso en familia.
P. Vicente Gallo, S.J.



Otra fuente de problemas en la vida de relación de pareja puede estar no ya en el tema del trabajo, sino en el caso del descanso. No vivimos para trabajar, sino que trabajamos para vivir y para poder gozar del fruto de nuestro trabajo. El ocio del descanso es necesario para no quemarse tanto trabajando, para reponer las fuerzas a fin de trabajar mejor, y para gozar de lo que se ha trabajado. Son las horas necesarias para dormir, comer, y saber divertirse. Son los obligatorios fines de semana, y las vacaciones anuales. Ese ocio no solamente es un derecho, es una verdadera obligación tomarlo y disfrutarlo con verdadera suficiencia; ojalá en pareja, y por lo menos cada uno por su parte, si no pueden hacerlo juntos.
Pueden, sin embargo, surgir sentimientos negativos en el uno o en el otro, y de ahí provenir los reproches: «porque tú no piensas más que en dormir», o bien «porque te estás matando al no tomarte el descanso necesario», acaso «porque no podemos nunca estar juntos», o «porque eres un ocioso, y en la casa no haces sino estorbar». El simple preguntar «¿Cuándo tendremos un fin de semana para vivirlo y disfrutarlo juntos?» Quizás el decirse uno y el decirle al otro: «nunca hemos visto la ocasión de gozar juntos como otros el mes de vacaciones». Acaso porque no tienen recursos para tanto.


Es fácil adivinar los sentimientos negativos en esos reproches manifiestos u ocultos, y lo que daña la relación de la pareja. Es claro el peligro del recurrir a una confrontación, que será una pelea, causando las heridas inevitables con esa pretendida solución. El simple conversar acerca de ello una y mil veces, no llevará a ninguna conclusión positiva. Una vez más ha de primar el deber de ponerse a dialogar sobre los sentimientos que se están teniendo; para que el amor no se quebrante, sino que se logre la verdadera comprensión y la unidad de la intimidad en la relación de la pareja. Como es el plan de Dios para el matrimonio.


Se tiene vida de pareja trabajando el uno para el otro y para ambos. Pero solamente se gusta con el tiempo que saben dedicarse para vivir juntos y gozar de la compañía mutua. Necesitan saber emplear el tiempo del ocio para el otro, y tratar de disfrutarlo juntos. Ellos dos solos cuando todavía no puede ser con los hijos. Todos como familia, cuando los hijos pueden ya compartir ese disfrute del ocio junto con sus padres. Pero deben aprender a disfrutar del debido descanso como un regalo que proporciona Dios y que se goza mejor viviéndolo en compañía de verdadera pareja unida.




Otros problemas pueden surgir por el ambiente ingrato de la casa o de la vida en familia dentro del hogar. Porque hay demasiados gritos, o porque hay demasiados silencios. Porque, en la televisión, si uno agarra el mando a distancia todos los demás prefieren irse de casa o a dormir para no terminar peleándose por causa de algo que tenía que ser un modo de convivencia en la familia. Acaso también, cosa común en nuestros días, porque hay quien se apodera del internet, lo acapara, y llena de cólera a los demás con su abuso. El mal ambiente en la casa puede quizás venir de recibir visitas demasiado frecuentes, aunque sean de familiares del uno o del otro, mucho más si son amigos de uno pero extraños para el resto de la familia.


Pueden venir también los problemas porque la mamá manifiesta tanta obsesión por el orden y la limpieza en todo, que haga insoportable vivir así. O porque, contrariamente, hay tanto desorden en la casa, que «eso es un verdadero asco». Acaso porque se piensa que «tenemos la casa hecha una miseria», sin aquellos lindos muebles o artefactos que otros tienen; no atreviéndose a recibir invitados, por pensar que se quedaría mal. También porque de ese modo, por lo que sea, no apetece ni estar en casa; y los hijos, o acaso también los padres, prefieren estar fuera de casa todo el tiempo que les sea posible, aunque lo sufra la convivencia armoniosa de la familia.


Los sentimientos de despecho, de rabia, de hastío, surgen fácilmente en uno de los cónyuges. Un malestar permanente invade la vida de relación. El amor mutuo se ve negativamente afectado. La intimidad de la pareja queda reducida sólo al acto de unión sexual, si es que se tiene. Con los hijos, más bien abundarán los gritos y reprensiones. Si por la estrechez económica no se puede arreglar alguno de esos detalles, de todas las maneras siempre se tendrán que buscar medios para que el problema sea menor o no se dé.


Es un caso más en el que nada se soluciona con una confrontación o con una pelea, sino que se agravará con heridas que entonces se ocasionen. Tampoco se gana mucho conversando sobre el asunto, pues cada uno pensará tener él la razón y que el otro está equivocado. Solamente valdrá el dialogar sobre los sentimientos que por esa causa se tengan, y buscar así el modo de amarse asumiendo la realidad para compartirla en buena relación y corregir lo que acaso se pueda corregir o mejorar. Son los esposos quienes deben buscar el arreglo de tal situación de un ambiente no grato, tratando siquiera de mejorarlo. Y para ellos todo habrá de comenzar dialogando de esa manera que proponemos, que es creadora de unidad en la pareja, buscando vivir la intimidad en el verdadero amor que se juraron al casarse juntos. «Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».


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Agradecemos al P. Vicente por su colaboración


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Presencia de las Sectas en Latinoamérica


Las Sectas en Latinoamérica

2º Parte


P. Ignacio Garro, S.J.

Profesor del Seminario Arquidiocesano de Arequipa, ex profesor del Seminario de Trujillo.


1.- CRECIENTE PRESENCIA DE LAS SECTAS PROTESTANTES Y DE LOS NUEVOS MOVIMIENTOS RELIGIOSOS EN AMERICA LATINA: 1

Está aún por hacer una historia objetiva de la penetración de las sectas en América Latina. Una historia que comportará dificultades a la hora de narrar la penetración de algunos grupos sobre los que no hay unanimidad entre los autores - investigadores respecto a su clasificación de "sectas".
Si el complejo movimiento Pentecostal y la diversidad de grupos de la familia Adventista son considerados como "grupos sectarios", entonces irremediablemente habrá que volver la mirada a finales del S. XIX y principios del S. XX para analizar los primeros pasos en suelo latinoamericano de estos grupos, junto a los Testigos de Jehová y los Mormones.
Parece que esta primera penetración en un continente considerado como católico en su totalidad no preocupaba a nadie de manera especial. La Iglesia Católica dió señales de preocupación respecto a las primeras manifestaciones de las "Iglesias Protestantes" 2, a través de los misioneros protestantes extranjeros que llegaron a este continente acompañando a pequeñas colonias de industriales, técnicos y comerciantes que se erradicaban definitivamente acá. También tomó nota de las "Sociedades Bíblicas" 3 que se iban implantando en cada uno de los países latinoamericanos y su influencia por medio de la distribución gratuita de la Biblia protestante.
La primera constatación observable es el hecho de que, durante la década de los años 1960, el tema de las sectas no aparece como problema principal o preocupante en la conciencia católica latinoamericana. En el año 1968 se celebra la II Conferencia General Episcopal en la ciudad de Medellín (Colombia) del 26 de agosto al 6 de septiembre. Del tema de las sectas protestantes estas son las aportaciones del "documento base" que hace Medellín:

1.- La necesidad del conocimiento de las sectas
2.- La conciencia de que las sectas presentan su mensaje de forma desencarnada de las realidades temporales sin exigencias de tipo social y de compromiso en la construcción del mundo.
3.- Que su acción proselitista afecta tanto a la Iglesia Católica (mayoritaria en América Latina) como a las Iglesias Protestantes (minoritarias en el continente Sudamericano).

Curiosamente es al final de los 1960 cuando se pone en marcha la maquinaria del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica. Hacen una investigación en todo el continente de Latinoamérica para estudiar la Religión Católica y su influencia humana y social. Este estudio pormenorizado se ha llamado el "Informe Rockefeller" 4 En este informe se recuerda que: "La Iglesia Católica ha dejado de ser aliada de confianza de Estados Unidos". La década de los años 1970 se destacará por una gran presencia masiva de sectas protestantes y grupos nuevos religiosos, muestra de la estrategia del Departamento de Estado para inundar Latinoamérica de sectas protestantes adictas al sistema de la política de EE.UU. y así hacer la guerra religiosa a la Iglesia Católica que detenta una gran influencia en el continente Latinoamericano, contrarrestando su influencia.

En el año 1979 se celebra la III Conferencia General Episcopal en Puebla (México). En esta ocasión, los Obispos abordan de manera directa el tema de las sectas protestantes y los nuevos grupos religiosos. El enfoque del problema de las sectas en Latinoamérica da como resultado este cuadro estadístico de referencia mínima.5







En la Asamblea de Puebla se hace notar lo siguiente:
1.- Denuncia de la intensa propaganda proselitista y agresiva de las sectas protestantes
2.- Necesidad de una reinterpretación de la religiosidad del pueblo latinoamericano, ya que en caso contrario el vacío lo ocuparían las sectas.
3.- Invitación al estudio del fenómeno de las sectas, así como a un lúcido discernimiento acerca de los diversos nuevos tipos de grupos religiosos.

El investigador Franz Damen6, en un trabajo muy elaborado, dice lo siguiente:
"Los medios de comunicación corroboran lo impresionante de la escalada numérica y de las actividades de estos grupos que se suelen llamar "sectas". Según las estadísticas de H. Zanuso, "cada hora, un promedio de 400 católicos latinoamericanos (8.000 al día), dejan la Iglesia Católica y pasan a formar parte de las sectas protestantes, lo cual supone unos tres millones y medio de católicos al año. Las sectas representan ya son una 8ª parte, o sea, el 12,5% de la población del continente latinoamericano; pero en países como Puerto Rico y Guatemala constituyen (las sectas protestantes) nada menos que el 25% y hasta el 30% del total de la población. El número de miembros de algunas "sectas" se ha duplicado y hasta triplicado en los últimos 10 años".

El investigador H. Zanuso escribe:
"Hay que levantar un dique de contención contra la irresistible marea de las sectas protestantes que siguen invadiendo América Latina con un ritmo creciente del 11% anual; de tal manera que, al comienzo del S. XX, los no católicos en América Latina eran 50.000; actualmente son unos 40´000.000; en 14 años más (hacia el año 2.000) llegarán a ser 140´000.000. Cada día, un promedio de 8.000 católicos Latinoamericanos dejan la Iglesia católica y se hacen adeptos a alguna secta protestante" 7.

El autor Ángel Salvatierra escribe en un artículo sobre las sectas protestantes:
"Creo que hay un reto que preocupa especialmente: el crecimiento acelerado de los Nuevos Movimientos Religiosos en las últimas décadas. En 11 países de América Latina, entre los años 1960 y 1985, creció el porcentaje de adeptos a las sectas protestantes y nuevos movimientos religiosos entre 3 y 6 veces (y aún algo más de 6 veces en Colombia y Guatemala). En 6 países creció más de 2 veces en el mismo tiempo. Sólo en 4 países el crecimiento fue menor de 2 veces. Las estimaciones hacia el futuro son verdaderamente escalofriantes si se considera que, para el año 2010, el 57% de la población de Brasil pertenecería a alguna de las sectas. Bolivia y Chile tendría el 33%, y aún algo más. Los porcentajes en Centroamérica son todavía más elevados, alcanzando incluso el 66% de la población en países como El Salvador y sobre todo Guatemala. Se piensa que si el número de adeptos a las sectas protestantes sigue como hasta ahora, el ritmo de crecimiento de las sectas para el año 2010 sería cerca del 50% de la población total de América Latina y del Caribe" 8.
Ante esta situación la pregunta es obvia: ¿Cuáles son las causas de este impresionante crecimiento sectario en el continente americano de habla hispana y portuguesa? Se trata de recordar en concreto las razones que ofrecen los analistas a la hora de explicar la proliferación de sectas en Latinoamérica. Expongamos brevemente algunas de estas explicaciones, aunque no sean, tal vez, ni las más importantes ni las definitivas:

a.- Causas externas: Muchos autores han observado una extraña y no casual coincidencia entre la masiva presencia de sectas protestantes y nuevos movimientos religiosos en América Latina y el expansionismo ideológico y económico de Estados Unidos de Norteamérica en el continente Latinoamericano. Y se citan como datos definitivos e incuestionables el "Informe Rockefeller" (1969) y los "Documentos de Santa Fe" (1980 y 1989). Ello explicaría, por una parte, la necesidad del discurso moral legitimador de las administraciones norteamericanas a fin de mantener su "statu quo" en América Latina y, por otra parte, el envío masivo de pequeñas sectas protestantes bien adiestradas en campañas de proselitismo y propaganda, campañas misioneras, cruzadas de conversión, y todo esto acompañado del uso masivo de los Medios de Comunicación Social (radio, televisión, prensa, etc.), que ayudan, sin duda, a mantener un determinado orden social beneficioso del sistema capitalista liberal norteamericano.
También se puede añadir la presencia de movimientos religiosos de tipo oriental, que crean una gran expectativa entre personas jóvenes de las clases media y profesional que no están muy bien formados en el cristianismo. Un cierto afán de novedad por lo religioso, una cierta moral muy poco exigente y unas prácticas novedosas hacen que tengan un número relativamente suficiente para tener presencia en la sociedad (Movimientos como el Hare Krishna, Mahikari).

b.- Causas internas: Entre las causas internas dentro del Catolicismo que explican el auge de estas sectas y movimientos religiosos comúnmente se ofrecen las siguientes, sin pretender nombrarlas todas:
1.- Vacíos pastorales directos o indirectos de la Iglesia Católica en sectores populares o marginales, pertenecientes a las masas más empobrecidas de América Latina. No hay número suficiente de vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa para atender tantas y tan grandes masas de gentes.
2.- La falta de ministerios laicales entre el pueblo de Dios, y por lo tanto la poca participación de los laicos en las tareas misionales, de catequesis y litúrgicas.
3.- La poca evangelización a nivel de Catequesis y el carácter marcadamente intelectual de ésta, en contraposición al carácter afectivo-simbólico de nuestra cultura Latinoamericana.
4.- La religiosidad popular está realizando los mismos ritos y gestos que hace muchos años, y no sabemos acercarnos con sabiduría popular, instruyéndoles adecuadamente en el Misterio de Cristo.
5.- Grandes extensiones de católicos sin conocer casi al sacerdote o al Obispo, originan una especie de divorcio entre la fe vivida y la realidad organizativa de la Iglesia. Falta mucha comunicación directa y fraternal con grandes masas de hermanos nuestros que son indigentes y desamparados.

En contraposición a estas deficiencias de la Iglesia Católica, las sectas protestantes y los movimientos religiosos ofrecen la posibilidad de:
1.- Integrarse en una religiosidad más laical y sin apenas jerarquías jurídicas.
2.- Valoran y reconocen el "carisma personal" de cada uno de los adeptos y según sus capacidades.
3.- Pertenencia a comunidades pequeñas, con asambleas donde se lee la palabra de Dios y se participa muy activamente con cantos, comunicando sus inspiraciones, gran trato fraternal, sencillez de vida, donde hay responsabilidad y participación en un proyecto religioso activo y participativo.
4.- Una gran mística y responsabilidad misionera, en donde cada uno de ellos se siente responsable de tener que llevar el mensaje de salvación y tener que convertir a otros.
También se ha hablado mucho sobre la capacidad de adaptación de las sectas protestantes a la religiosidad popular de nuestro pueblo Latinoamericano. Se ha resaltado con cierta frecuencia, la dificultad de penetración de formas religiosas no católicas en la religiosidad popular latinoamericana, pero un análisis más minucioso muestra que las cosas son mucho más complejas. Por una parte los defensores del "alma católica latinoamericana" subrayan la creciente presencia de las sectas en el continente y la enorme acogida que tienen entre los sectores más populares. Por otra parte, si es verdad que la "religiosidad popular" ha significado siempre un cierto obstáculo de orden teológico a las Iglesias históricas del protestantismo, habrá que decir a la vez que las sectas de origen protestante, como por ejemplo: el pentecostalismo, han hecho un enorme esfuerzo por acercarse e integrar algunas expresiones populares (como curaciones y sanaciones por la fe, etc.), precisamente en proporción inversa a la de un cierto catolicismo elitista que se ha ido alejando de la religiosidad popular para pasar a un catolicismo socio-político de compromiso social.


2.- UN TIPO DE SECTAS PROPIAS DE LATINOAMERICA:

A continuación veamos qué dicen algunos autores a propósito de las sectas protestantes y de los nuevos movimientos religiosos en América Latina.

Alfredo Silleta propone una tipología basada en tres grandes grupos:
a.- Iglesias Evangélicas o Pentecostales, que operan a través de las "trasnacionales de la fe"
b.- Iglesias para-cristianas, caracterizadas por incorporar, además de la Biblia, otros textos religiosos al núcleo de sus creencias (Testigos de Jehová, Adventistas, Mormones, Iglesia de la Unificación, Niños de Dios).
c.- Grupos sin raíces cristianas, (Hare Krishna, Misión de la Luz Divina, Cienciología, Espiritismo, etc.).

Javier Lozano Barragán, reconociendo lo arriesgado que resulta ofrecer una tipología satisfactoria, propone una cuyo criterio básico es la mayor o menor aproximación a unos puntos referenciales:
a.- La cultura de la modernidad, que conlleva la negación de la Iglesia Católica. Pero ante esta cultura, aglutinante de ciertos valores, las respuestas sectarias se clasifican por:
.- La huida total del mundo (Hare Krishna)
.- La identificación con el mundo (Movimiento Moon)
.- La búsqueda de valores (Seeckers).
b.- El Cristianismo:
.- Grupos procedentes de la Reforma Protestante (protestantismo evangélico y pentecostal; las "para-Iglesias" de misioneros sin confesionalidad determinada; grupos para-cristianos: Testigos de Jehová y Mormones).
.- Grupos procedentes de ambientes humanitarios, para desarrollar el potencial humano (Dianética), el potencial divino (Hare Krishna), para buscar contacto entre las religiones universales, y los movimientos mágico - cultistas y el culto satánico.
.- Grupos de conocimiento de textos sagrados. Con una cuádruple clasificación según tomen como base la Sagrada Escritura, los grandes textos hinduistas o budistas, los principios gnósticos, o las religiones paganas.
.- Grupos que se distancian respecto a la Iglesia Católica, cuya gradualidad iría de menos a más: los que rechazan a la Iglesia Católica, los que rechazan a Cristo como Salvador, los que rechazan a Dios o cualquier forma de religiosidad.9

Franz Damen, interrelaciona en la compleja diversidad del fenómeno de las sectas protestantes y su influencia en la vida social de Latinoamérica y distingue entre:
a.- Iglesias de la Primera Reforma, o "históricas", es decir, las nacidas en el S. XVI en Europa (Luterana, Anglicana, Calvinista, Presbiteriana).
b.- Iglesias de la Segunda Reforma, o "iglesias libres", de tipo misionero, son las nacidas en Europa en los SS. XVII y XVIII, como reacción contra las iglesias de la Primera reforma, y son los Metodistas, Bautistas, Cuáqueros, Menonitas. (Gran parte de estas sectas emigraron a EE.UU.)
c.- Iglesias de la Tercera Reforma, las iglesias surgidas en EE.UU. a finales del S. XIX y comienzos del S. XX, caracterizadas por el "reavivamiento" de las Iglesias históricas, en un proceso que se pueden distinguir tres grupos: Evangélicos fundamentalistas, Pentecostales, Bautistas libres.
d.- Iglesias cristianas marginales, o, paracristianas: Testigos de Jehová. Mormones. Niños de Dios, etc.

Florencio Galindo10 ha ensayado una tipología amplia adecuada a la realidad latinoamericana que abarca todo el fenómeno religioso no católico. Su propuesta se basa en el hecho de que todos los grupos religiosos oscilan entre dos corrientes o familias espirituales de dimensión universal:
.- la primera es la que elabora su teología y su ética a partir de la tradición judeo - cristiana .- la segunda se inspira en la tradición esotérica occidental o en principios religioso - filosófico oriental, incluso en las religiones africanas e indígenas americanas.
He aquí, esquemáticamente, la propuesta de F. Galindo.
1.- Sociedades Religiosas de origen Cristiano:
a.- Iglesias Protestantes históricas de origen europeo:
.- (Protestantismo de inmigración o "Iglesias de trasplante"); Luteranos (alemanes); Presbiteranos (escoceses); Anglicanos (ingleses); Valdenses (franceses e italianos); Protestantes Reformados (holandeses y suizos); Bautistas (galeses); Menonitas (holandeses y suizos).
b.- Iglesias históricas de origen norteamericano (en general protestantismo de misión).
.- Iglesias de orientación tradicionalmente más confesional: Luteranas, Presbiterianas, Cuáqueros.
.- Iglesias "libres", vinculadas por su origen con el "movimiento revivalista": Metodistas, Bautistas, Congregacionalistas, Discípulos de Cristo, Ejército de Salvación.
c.- Iglesias Evangélicas. Llamados también "sectas evangélicas", en general todos pertenecen a la corriente fundamentalista, y se dan cuatro categorías:
.- Misiones de Fe: (Faith Mission), o sociedades misioneras dedicadas a la población indígena apoyadas financieramente por Iglesias Conservadoras de EE.UU. Misión Centroamericana, Pioneer Missionary Agency, Instituto Lingüístico de Verano.
.- "Trasnacionales religiosas", sociedades misioneras de origen interdenominacional: Cruzada Estudiantil. Visión Mundial. Juventud con una Misión. Juventud para Cristo.
.- "Iglesias pentecostales": Iglesia Evangélica Pentecostal. Asambleas de Dios. Iglesias de Dios. Iglesia del Evangelio Cuadrangular.
.- "Vanguardias ideológicas". Iglesia Electrónica.
d.- Sociedades para - cristianas: ("Iglesias marginales", o "Sectas de revelación", ya que pretenden corregir la Biblia en base a revelaciones): Adventistas (Iglesia Adventista del Séptimo Día), Testigos de Jehová y Mormones (Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días).
2.- Sociedades religiosas de inspiración no cristiana ("Nuevos Movimientos Religiosos" o "Sectas Modernas"):
a.- Religiones Orientales: (Llegadas por inmigración) Budismo, Sintoísmo, Hinduismo.
b.- Expresiones religiosas de origen reciente:
.- De origen Oriental: Meditación Trascendental, Hare Krishna, Mahikari (de la India), Iglesia de la Unificación o Asociación Moon, (Corea del Sur).
.- De origen Occidental: Niños de Dios
.- De origen Islámico: Fe Universal Baha´i
c.- Grupos filosóficos- religiosos: Rosacruces. Sociedad Teosófica, etc.
d.- Prácticas de origen Africano: Macumba (Brasil), Vudú (Haití), Candomble (Brasil), Santería (Cuba).

Finalmente, también podemos tener en cuenta estos dos grandes movimientos en Latinoamérica: Los Pentecostales y las Corporaciones Religiosas (o Multinacionales de la Fe).

A.- Pentecostales: El pentecostalismo es un movimiento muy amplio y complejo 11. Supuesto el movimiento Pentecostal que se da en las "Iglesias Cristianas" que pertenecen al Consejo Ecuménico de las Iglesias y que tienen raíces y fundamentos bíblicos y teológicos, nosotros nos vamos a referir a la gran parte de "sectas pentecostales" que se mueven por el terreno de América Latina y que tienen un claro corte sectario.
Este movimiento pentecostal originario de estados Unidos de América, ha penetrado en América Latina de manera espectacular. Las cifras se disparan de manera evidente. He aquí algunas citas significativas:

"El pentecostalismo ha mostrado una tasa de crecimiento impresionante: mientras en 1950 representaba el 9,5% de las sectas protestantes en América Latina, en 1972 ya sumaban el 72%. Algunas ramas de este tipo de "protestantismo de los pobres" crecieron anualmente en un 35%, o sea, se duplicaron en 4 años" 12.

Otros autores ofrecen, por las mismas fechas, otros cálculos todavía más dispares. Veamos:

"Otro aspecto a tratar es el número de pentecostales. Según algunos, en América Latina significan el 80% de las "sectas protestantes", según otros el 62%. En realidad, no se puede saber, puesto que no existen estadísticas científicas, sino más bien cálculos parciales. El pentecostalismo se tiene como la Iglesia Evangélica más importante de América Latina. En Chile, por ejemplo, constituye el 14% de la población total; el resto de las sectas protestantes sólo el 1%. En las Islas Bahamas, el 10% de la población pertenece al movimiento pentecostal, que es el 20% del protestantismo en esa isla. En Brasil el movimiento pentecostal representa el protestantismo numéricamente más importante de habla latina, cuenta aproximadamente con 4´000.000 de pentecostales (que es el 70% del protestantismo brasileño) y las Asambleas de Dios con 2´000.000 de adeptos..." El pentecostalismo influye en la actualidad al 80% de la población protestante de América Latina. En Chile abarca hasta el 15% de la población total, debido en parte al fomento que propició el General Augusto Pinochet desde septiembre de 1973, como una forma de contrarrestar la fuerte influencia crítica de la Iglesia Católica a su Gobierno y a los abusos que se dieron" 13

B.- Las "Corporaciones Religiosas", o (Multinacionales de la Fe): Existe un fenómeno, genuinamente norteamericano, cada vez con mayor incidencia en América Latina, que se ha dado en llamar "Corporaciones Religiosas" o "Multinacionales de la Fe", dentro de las cuales ocupa especial relieve la denominada "Iglesia Electrónica":

“... una compañía que produce y comercializa bienes y servicios en más de un país, visualiza el mundo entero como un área de operaciones, y actúa consecuentemente. Es una corporación multinacional que se desplaza por todas las partes en busca de nueva tecnología, personas talentosas, nuevos procesos de comunicación, nuevas materias primas, ideas, capital. Ve a todo el planeta como su mercado y se esfuerza por servir a sus clientes en todas las partes. Produce bienes donde sea que éstos puedan producirse de las maneras más económicas, o entrega servicios a uno o más mercados obteniendo utilidades y sin considerar fronteras ideológicas nacionales" 14.


Referencias:


1 Cfr : "Para conocer las Sectas" , de J. Bosch. Págs.: 183 a 213. Edit. Verbo Divino. Estella,1992.

2 Hay que distinguir entre: "Iglesias Protestantes" y "Sectas Protestantes". Las primeras están consideradas como Iglesias Reformadas y pertenecen a las "Iglesias separadas", y que la Iglesia Católica considera como Iglesias Hermanas: Iglesia Luterana, Anglicana, etc. Las "sectas protestantes" no están consideradas como "Iglesias".

3 Las "Sociedades Bíblicas" están organizadas especialmente para imprimir y distribuir Biblias protestantes. Su objetivo es dar a conocer la Sagrada Escritura en todo el mundo. Hay varias Sociedades Bíblicas. La más importante y a la que nos referiremos habitualmente será la "Sociedad Bíblica Americana" ("American Bible Society") que tuvo su origen en 1827 como protesta contra la Sociedad Bíblica Inglesa. Está actualmente radicada en Miami (Florida) EE.UU, con el nombre de "Sociedades Bíblicas Unidas", con el subtítulo : "Dios habla hoy".

4 "Rapport Rockefeller (1969). Extraits: Dial (Diffusion de l´Information sur l´Amerique Latine").

5 Tomado de "Mapa de las sectas en América Latina", de L. Trejos; en "Nueva Evangelización y Ecumenismo" , Pag. 414. Madrid 1992.
6 F. Damen,"Sectas" en "Mysterium Liberationis", Tomo II, Págs., 423-444. Trotta. Madrid. 1990.
7 H. Zanuso, en "Iglesias y sectas en América Latina". Pág. 5. Edit. Librería Parroquial Clavería, México, 1989.
8 Ángel Salvatierra. "Las sectas, desafío a la nueva evangelización", en "Nueva Evangelización y Ecumenismo", Págs.: 478-479. Congreso Iberoamericano (Guadalupe, Cáceres, España, 20 - 26 Oct. 1991).
9 Javier Lozano Barragán, "Evangelización y proselitismo", en: "Nueva Evangelización y Ecumenismo" op. cit. Pgs: 323-324.
10 Florencio Galindo, "El protestantismo fundamentalista", Pgs: 71-76. Edit. Verbo Divino, Estella, 1992.
11 Walter Hollenweger, "El pentecostalismo. Historia y Doctrina", Edit: La Aurora, Buenos Aires, 1976; R. Dominguez, "Pioneros de Pentecostés", Literatura Evangélica, Miami, 1971.
12 Franz Demen, Sectas", op. cit. Pg. 429
13 Humberto Muñoz. "Los pentecostales" en "Las sectas en América Latina" op. cit. Pg. 142.
14 A. Silleta, en "Las sectas invaden Argentina".


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Continuará...


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Para leer la 1º Parte:



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Agradecemos al P. Ignacio Garro, S.J. por su colaboración.


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Preparación para Novios
Vida Matrimonial
Espiritualidad Matrimonial


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Liturgia de la Palabra: Jueves 1 de Octubre


Santoral


Lecturas de la liturgia
  • Primera Lectura: Nehemías 8,1-4a.5-6.7b-12
    "Esdras abrió el libro de la Ley, bendijo al Señor, y todo el pueblo respondió: Amén, amén"

    En aquellos días, todo el pueblo se reunió como un solo hombre en la plaza que se abre ante la Puerta del Agua y pidió a Esdras, el escriba, que trajera el libro de la Ley de Moisés, que Dios había dado a Israel. El sacerdote Esdras trajo el libro de la Ley ante la asamblea, compuesta de hombres, mujeres y todos los que tenían uso de razón. Era el día primero del mes séptimo. En la plaza de la Puerta del Agua, desde el amanecer hasta el mediodía, estuvo leyendo el libro a los hombres, a las mujeres y a los que tenían uso de razón. Toda la gente seguía con atención la lectura de la Ley. Esdras, el escriba, estaba de pie en el púlpito de madera que había hecho para esta ocasión. Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo -pues se hallaba en un puesto elevado- y, cuando lo abrió, toda la gente se puso en pie. Esdras bendijo al Señor, Dios grande, y todo el pueblo, levantando las manos, respondió: "Amén, amén." Después se inclinaron y adoraron al Señor, rostro en tierra.

    Los levitas explicaron la Ley al pueblo, que se mantenía en sus puestos. Leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicando el sentido, de forma que comprendieron la lectura. Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que enseñaban al pueblo decían al pueblo entero: "Hoy es un día consagrado a nuestro Dios: No hagáis duelo ni lloréis." Porque el pueblo entero lloraba al escuchar las palabras de la Ley. Y añadieron: "Andad, comed buenas tajadas, bebed vino dulce y enviad porciones a quien no tiene, pues es un día consagrado a nuestro Dios. No estéis tristes, pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza." Los levitas acallaban al pueblo diciendo: "Silencio, que es un día santo; no estéis tristes." El pueblo se fue, comió, bebió, envió porciones y organizó una gran fiesta, porque había comprendido lo que le habían explicado.

  • Salmo Responsorial: 18
    "Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón"

    La ley del Señor es perfecta / y es descanso del alma; / el precepto del Señor es fiel / e instruye al ignorante. R.

    Los mandatos del Señor son rectos / y alegran el corazón; / la norma del Señor es límpida / y da luz a los ojos. R.

    La voluntad del Señor es pura / y eternamente estable; / los mandamientos del Señor son verdaderos / y eternamente justos. R.

    Más preciosos que el oro, / más que el oro fino; / más dulces que la miel / de un panal que destila. R.

  • Evangelio: Lucas 10,1-12
    "Rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies"

    En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: "La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios". Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: "Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios." Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo."


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Nuestra Señora de los Dolores





Fiesta: 15 de Septiembre

Bajo el título de la Virgen de la Soledad o de los Dolores se venera a María en muchos lugares el 15 de septiembre.

Los Evangelios muestran a la Virgen Santísima presente, con inmenso amor y dolor de Madre, junto a la cruz en el momento de la muerte redentora de su Hijo, uniéndose a sus padecimientos y mereciendo por ello el título de Corredentora.

La representación pictórica e iconográfica de la Virgen Dolorosa mueve el corazón de los creyentes a justipreciar el valor de la redención y a descubrir mejor la malicia del pecado.

Un poco de historia

La fiesta de nuestra Señora de los Dolores se celebra el 15 de septiembre y recordamos en ella los sufrimientos por los que pasó María a lo largo de su vida, por haber aceptado ser la Madre del Salvador.

Este día se acompaña a María en su experiencia de un muy profundo dolor, el dolor de una madre que ve a su amado Hijo incomprendido, acusado, abandonado por los temerosos apóstoles, flagelado por los soldados romanos, coronado con espinas, escupido, abofeteado, caminando descalzo debajo de un madero astilloso y muy pesado hacia el monte Calvario, donde finalmente presenció la agonía de su muerte en una cruz, clavado de pies y manos.

María saca su fortaleza de la oración y de la confianza en que la Voluntad de Dios es lo mejor para nosotros, aunque nosotros no la comprendamos.

Es Ella quien, con su compañía, su fortaleza y su fe, nos da fuerza en los momentos de dolor, en los sufrimientos diarios. Pidámosle la gracia de sufrir unidos a Jesucristo, en nuestro corazón, para así unir los sacrificios de nuestra vida a los de Ella y comprender que, en el dolor, somos más parecidos a Cristo y somos capaces de amarlo con mayor intensidad.

¿Qué nos enseña la Virgen de los Dolores?

La imagen de la Virgen Dolorosa nos enseña a tener fortaleza ante los sufrimientos de la vida. Encontremos en Ella una compañía y una fuerza para dar sentido a los propios sufrimientos.

Cuida tu fe:

Algunos te dirán que Dios no es bueno porque permite el dolor y el sufrimiento en las personas. El sufrimiento humano es parte de la naturaleza del hombre, es algo inevitable en la vida, y Jesús nos ha enseñado, con su propio sufrimiento, que el dolor tiene valor de salvación. Lo importante es el sentido que nosotros le demos. Debemos ser fuertes ante el dolor y ofrecerlo a Dios por la salvación de las almas. De este modo podremos convertir el sufrimiento en sacrificio (sacrum-facere = hacer algo sagrado). Esto nos ayudará a amar más a Dios y, además, llevaremos a muchas almas al Cielo, uniendo nuestro sacrificio al de Cristo.


Oración:

María, tú que has pasado por un dolor tan grande y un sufrimiento tan profundo, ayúdanos a seguir tu ejemplo ante las dificultades de nuestra propia vida.



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Tomado de:

Homilías - Para tener los pensamientos de Cristo - Domingo 24º T.O. (B)




P. José Ramón Martínez Galdeano, S.J.†

Lecturas: Is 50,5-10; S.114; St 2, 14-18; Mc 8,27-35


El texto de este evangelio es inmediato al del domingo pasado. Cronológicamente tienen lugar en el viaje del que hablamos, en los días finales. Cesarea de Filipo es una de las ciudades de la Decápolis, reconstrucción de otra anterior por Herodes Filipo y llamada así en honor del emperador romano César Augusto y de sí mismo. Jesús lleva como un año y medio de predicación y está casi a un año de su muerte.

Ha hecho muchos milagros, su predicación ha causado sensación; sin embargo la gente no capta lo verdaderamente importante. Los discípulos tampoco atinan. A la pregunta de Jesús: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy?”, solo Pedro da con la respuesta acertada: “Tú eres el Mesías”. En el paralelo de Mateo tenemos la felicitación de Jesús, que ya hemos comentado otras veces. Una vez más aparece Pedro tras el texto de Marcos, cuyo texto tiene como fuente primera la catequesis de Pedro en Roma. Humildemente Pedro silencia o baja el tono de todo lo que pueda redundar en alabanza propia, como aquí las palabras de Jesús.

Una primera conclusión: no es nada fácil conocer a Jesús y al misterio de su persona. Jesús dice a Pedro, como recuerda Mateo, que ha sido una gracia de su Padre. San Pablo dice en Efesios que hinca sus rodillas pidiendo para sus lectores el conocimiento de la anchura, largura, altura y profundidad del amor de Dios que se manifiesta en Cristo (Ef 3,14-19). De sí mismo dice que continua esforzándose, corre, para alcanzar la meta, porque todavía no llega (1Cor 9,26s). Que cada uno saque las conclusiones debidas. Conocer a Cristo es una gracia que no se logra sin oración y sin respuesta generosa.

Concluye Jesús con una frase enigmática: “Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie”. ¿Por qué? La respuesta general de los exegetas (especialistas en la Biblia) es ésta: Los judíos estaban persuadidos de que el Mesías vendría con unos poderes humanos extraordinarios; que con ellos reuniría a los judíos, los libraría de la dependencia política de otros pueblos, a los que bajo su mando dominarían, y restablecería el reino de David con una prosperidad material inigualable. Cualquier sospecha mesiánica desataba así un movimiento fanático político, independentista y belicoso. La prueba está unas semanas antes. Tras la multiplicación de panes y peces la multitud quiere elegir a Jesús como a rey; el evangelio dice que el Señor tuvo que escapar al monte y obligar a los discípulos a embarcarse (Jn 6,15). Las envidias entre los discípulos (Mc 10,37.41; Lc 22,24) tienen la misma explicación y la decepción y traición de Judas Iscariote.

Confirma la explicación anterior la frase: “Y empezó a instruirlos”. A partir de este momento Jesús predice a sus discípulos su futura pasión; también lo hace en parábolas a la gente y a sus adversarios; insiste por fin en la exigencia de la cruz, del sacrificio, de la humildad y de la renuncia para ser su discípulo.

El texto de hoy es el primero que marca el cambio. Releámoslo: “Y empezó a instruirlos. El Hijo del Hombre –término enfático que Jesús reserva para afirmaciones graves– tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días. Se lo explicaba con toda claridad –subraya el mismo texto–. Entonces Pedro lo llevó aparte y se puso a increparlo”.

Pedro tiene un carácter espontáneo. Es posible que el ascendiente adquirido por la bendición de Jesús poco antes lo haya envalentonado para hablar a Jesús como lo hizo; pero la rapidez, el tono y los términos indignados de la respuesta ahorran todo comentario: “Jesús se volvió, y de cara a los discípulos increpó a Pedro: ¡Quítate de mi vista, Satanás!”. A nadie antes se había dirigido Jesús llamándole así. El máximo había llegado al referirse veladamente a Judas en Cafarnaúm como a un diablo el día del escándalo por la promesa de la Eucaristía; pero no se había dirigido a él de forma directa y personal.

“¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!”. Este es el punto clave. “Porque no son mis pensamientos vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos –dice el Señor–. Porque cuanto aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los vuestros y mis pensamientos a los vuestros” (Is 58,8-9).

En la escena anterior no había “gente”. Sólo estaban los discípulos. Es posible que a la gente se lo dijera, pero otro momento. Sin embargo Pedro entiende que aquellas palabras tan severas no le atañían sólo a Él, sino a todos los que se habían convertido a Jesús y habían recibido el bautismo: “Después llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo: El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará”.

La verdad: es lección difícil de aprender. La repetirá Jesús solemnemente otras dos veces. Los mismos doce, los predilectos, Pedro y Juan el discípulo amado, no la entenderán. Necesitaron la enorme gracia del Espíritu Santo en Pentecostés. La exigencia aparece muchas otras veces en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. La primera lectura de hoy, la de Isaías, es otra clara predicción, y todo el famoso cuarto canto del Siervo: “Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores, despreciable” (Is 53,3). San Pablo, que recibió gracias tan fantásticas, resume su predicación en “Cristo crucificado, escándalo para judíos y ridículo para gentiles; sólo para nosotros, los que tenemos fe, es sabiduría de Dios y poder de Dios” (1Cor 1,24-25).

Ahora preguntémonos nosotros cada uno con honradez: ¿Son mis pensamientos siempre los de Dios, los de Jesús, o los de los hombres? ¿Qué crees necesitar para ser mejor cristiano? ¿Para dar mejor testimonio de Jesucristo? ¿Más dinero? ¿Más prestigio social? ¿Más salud? ¿Más sabiduría humana? No eres de verdad cristiano; con ese modo de pensar no los serás nunca.

¿Qué hacer? En primer lugar el cambio es obra de la gracia. Pide esa gracia, especialmente a Cristo crucificado. Que el Señor de los Milagros te conceda ese milagro del corazón. Pide y luego esfuérzate lo primero en llevar con paciencia, con calma y aun con alegría las astillas de la cruz que aquí y allí te hacen sufrir: una enfermedad, un dolor, una palabra humillante, hasta un defecto moral que a veces muestra que no eres ningún santo… Vete aceptando estos dolores; que con ellos el Señor te va entrenado a afrontar en su momento cruces mayores. Y del dolor necesario no huyas nunca; con frecuencia el evitar el pecado y obrar la caridad no es posible sin hacer frente al rebelarse de la propia naturaleza. Entonces hay que orar como Cristo: “No se haga mi voluntad sino la tuya” y aceptar el cáliz.

Mañana celebramos la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, el martes la memoria de Nuestra Señora de los Dolores; pidamos al Señor que nos conceda la gracia de “gloriarnos en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo” (Ga 6,14).

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Voz de audio: Guillermo Eduardo Mendoza Hernández.
Legión de María - Parroquia San Pedro, Lima. 
Agradecemos a Guillermo por su colaboración.

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P. José Ramón Martínez Galdeano, jesuita
Director fundador del blog

¿Quién dices tú que soy Yo?


P. Adolfo Franco, S.J.

Comentario del Evangelio del Domingo 24 del Tiempo Ordinario
Marcos 8, 27-35

Jesucristo, en el centro de su actividad apostólica, hace la pregunta fundamental a sus apóstoles: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Y después de que ellos le dan las diversas respuestas que corren entre el pueblo a esta pregunta, Jesús les hace la pregunta a ellos mismos: "¿Y ustedes quién dicen que soy yo?".

Hoy deberíamos también responder a Jesús sobre lo que la gente dice de El, y también atrevernos a darle nuestra propia respuesta. Algunos, ante esta pregunta empezarían a decir: Jesús es una persona que nació aproximadamente en el siglo primero, y en una pequeña ciudad de una provincia del imperio Romano, llamada Belén. Fue un hombre que vivió según parece algo más de 30 años, y que era la unión substancial del Hijo de Dios con un hombre mortal. Y Jesús interrumpiría al erudito para decirle: disculpa que hoy no estoy para lecciones de historia ni de teología. ¿Soy algo más que una página de la historia o una definición hecha por intelectuales? ¿Qué dices que soy?

Hay personas, cristianos que lo que dicen de El es casi nada, porque no lo conocen y no les interesa. Hay cristianos para los que Jesús es prácticamente nada. No sólo es casi nada lo que pueden decir de El porque no saben, sino es nulo el espacio que le dan en su vida.

Otros sí le dan un poco de espacio en sus vidas; pero sólo un poco de espacio y en muy contadas ocasiones: le dan un espacio cuando sienten temor, frente a una enfermedad, o cuando emprenden un viaje y tienen miedo al avión; o cuando les viene un asunto complicado que escapa de sus manos. Es verdad, le dan un poco de tiempo, pero sólo el suficiente hasta que pasa la emergencia. Otros le dan un poco de tiempo cuando se casan y se acercan a la Iglesia, después de mucho tiempo; o cuando quieren tener una ceremonia religiosa por la pérdida de un ser querido, o cuando necesitan que Dios les bendiga el negocio, y no para que Dios esté presente en el negocio (sería incómodo que El viera las cosas que se hacen en ese negocio) sino sólo para que le dé “buena suerte”, y después, que se vaya.

Pero hay cristianos que responden de otra manera a esa pregunta ¿qué dicen estos cristianos de Jesús? Que es incómodo, que está desadaptado, que no se ha puesto al día. Que sus preceptos y su rigor ante la moral del matrimonio, de la sexualidad, y de otras muchas cosas, corresponden a tiempos antiguos. Le dirían a Jesús: Jesús te has hecho viejo, y ya muchos no te siguen, pues hay que estar de acuerdo a los tiempos. Señor, tendrías que hacerte más flexible, para estar a la altura de estas circunstancias. Si no, la gente se te seguirá yendo, y cada vez tendrás menos amigos, porque te empeñas en ser incómodo.

Otros cristianos le dirían que es parte importante de sus vidas. Recordarían todo lo que en su vida ha sucedido por estar con El: qué orgullo sienten de ser cristianos, cómo les marcó la vida la familia cristiana que Jesús les dio, y el colegio cristiano. Le agradecerían al Señor tantas cosas de su existencia: cómo en momentos de tristeza El estuvo presente y les dio su apoyo: en especiales momentos de dolor han podido llorar sobre su hombro. Le dirían al Señor que han procurado estar cerca de El sin separarse; y cuando han caído el Señor les ha tenido paciencia y los ha levantado. Pero le dirían al Señor que no se puede pedir más. Que El, Dios esté en su sitio sin invadir, y ellos, en el suyo: una comunicación suficiente entre ambos espacios, pero sin confundir los espacios.

Y el Señor a estos y a todos nos preguntaría ¿y nada más? ¿Tú no quieres la invasión total? ¿Tú no me dices que soy TU TODO? Me abres las puertas de tu casa, pero sólo me dejas entrar en la sala. Soy para ti un Huésped, casi amigo, me recibes bien, pero sólo a ratos; como Huésped no quieres que mi visita sea continua. Y en muchos momentos quieres estar a solas, sin mi compañía; sientes que si mi compañía fuera demasiado continua te incomodaría. Hay pocos que ante mi pregunta responden llanamente que soy Su Dios, Su Amigo, Su Todo.

¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? ¿Quién dices tú que soy Yo? ¿Qué responde tu vida? ¿Te soy absolutamente necesario, como el aire, como la vida, te soy tan necesario como tu propio yo? Sin tu yo, serías una persona despersonalizada (valga la redundancia); y sin Mi ¿te sentirías igualmente despersonalizado?

¡Cuántas respuestas a la pregunta esencial que Cristo hace a sus apóstoles, y que nos hace a nosotros! ¡Qué pocas respuestas satisfactorias!
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Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.
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¿Cuánto tiempo dedicamos a nuestra pareja?


4º Parte - Problemas al vivir en pareja: El tiempo para compartir.
P. Vicente Gallo, S.J.

Otro tema vidrioso es el tiempo que acaso no se dedican para estar juntos, el tiempo que llevan sin conversar entre sí, quizás el tiempo que hace que ni apenas se ven. Ello podrá ocurrir por la necesidad poco deseable de estar cada uno en una ciudad o país distintos por razón del trabajo. Podrá ser otra la circunstancia: que los dos trabajan, pero que normalmente no coinciden en casa ni para comer, o quizás ni para dormir juntos. Podrá ser que, también por razón del trabajo, uno de los dos tiene una tarea normal exagerada, que le quita mucho o todo el tiempo para estar gozando de vivir acompañándose. Acaso ocurre que casi siempre se lleva a casa parte de la tarea de su lugar de trabajo; o sencillamente que el trabajo que tiene es tan abrumador que no puede tomarse tiempo ni para descansar y ello le hace estar siempre de mal humor. Puede sucederle eso al hombre, a la mujer, o a los dos más o menos por igual. No tienen tiempo para conversar juntos.

Otra de las causas por las que apenas se dedican tiempo para vivir en una verdadera relación de pareja, puede ser que caigan en la tentación de estar haciendo cada uno su propia vida, con sus diversiones y amigos personales, igual que cuando eran solteros, como ven que otros lo hacen por ahí. Son también, acaso, las obligaciones sociales que cada uno se está imponiendo al margen del otro, sin la intención siquiera de acompañarse por él.

Los sentimientos negativos y enfrentados que surgirán en el uno y el otro, son obvios, y es obvia también la tensión desagradable que se crea en la relación de pareja. Podrá ocurrir que en un comienzo se disimule la tensión por no aparecer como excesivamente sensibles, pero poco a poco sucederá que esos sentimientos, acumulándose, irán creciendo: sintiendo la impotencia, la ira, el rechazo del otro, la soledad misma sentida, al verse dejado de lado así.

Una vez más, tenemos que decir que, para salir al paso del problema, no vale la confrontación que, si es pelea, será de efectos muy nefastos; aunque fuere para el simple poner las cosas en claro, será de efectos negativos. El ponerse a conversar sobre el asunto con valentía para ver cómo entenderse, y pedir o dar explicaciones, serviría también para poco.

Lo único eficaz será, siempre, el dialogar sobre los sentimientos que por esa situación se están teniendo, a fin de comprenderse y amarse más de veras, asumiendo el culpable lo que el otro está sintiendo inevitablemente y que de nada sirve discutirlo. Tratarán de ver cómo hacer para que, a pesar de todo, ambos se den más tiempo para vivirlo juntos. Y el tiempo que de hecho tengan disponible, prometerán vivirlo juntos con mayor intensidad.
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Para leer la 3º Parte:
Para leer la 2º Parte:
Para leer la 1º Parte:
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Agradecemos al P. Vicente por su colaboración.
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Sectas protestantes y nuevos movimientos religiosos


Sectas en Latinoamérica - 1º Parte
P. Ignacio Garro, S.J.
Profesor del Seminario Arquidiocesano de Arequipa, ex profesor del Seminario de Trujillo.


Es un dato fehaciente para cualquiera que trabaje pastoralmente en Latinoamérica, constatar el hecho de que hay una gran cantidad de sectas protestantes y de nuevos movimientos religiosos. Ya en la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano de Puebla (México, marzo l979) el Documento final cuando habla de la "Evangelización de la cultura en América Latina", hace referencia a las sectas protestantes y a los nuevos movimientos religiosos.

En el nº 419, dice: "En el cuadro de este proceso histórico surgen en nuestro continente fenómenos y problemas particulares e importantes: la intensificación de las migraciones y de los desplazamientos de población del agro (rural) hacia la ciudad; también la presencia de fenómenos religiosos como el de la invasión de las sectas, que no por parecer marginales, el evangelizador puede desconocer...".

En el nº 80 dice: "Muchas sectas han sido, clara y pertinazmente, no sólo anticatólicas, sino también injustas al juzgar a la Iglesia y han tratado de minar a sus miembros menos formados. Tenemos que confesar con humildad que en gran parte, aún en sectores de la Iglesia, una falsa interpretación del pluralismo religioso ha permitido la proliferación de doctrinas erróneas o discutibles en cuanto a fe y moral, suscitando confusión en el Pueblo de Dios".

En el nº 1100, dice: "La Iglesia Católica constituye en América latina la inmensa mayoría, lo cual es un hecho de carácter no sólo sociológico, sino también teológico muy relevante".

Y sigue en el nº 1105: (En América Latina) "Observamos igualmente otras formas religiosas o para - religiosas, con un conjunto de actitudes muy diferentes entre sí que aceptan en una realidad superior ("espíritus", "fuerzas ocultas", "astros". etc.) con la cual entienden comunicarse para obtener ayuda y normas de vida".

Y en el nº 1122, dice: (La Iglesia debe) "Estudiar diligentemente el fenómeno de los "movimientos religiosos libres" y las causas que motivan su rápido crecimiento, para responder en nuestra comunidades eclesiales a los anhelos y planteamientos a los cuales dichos movimientos buscan dar una respuesta, tales como una liturgia viva, una fraternidad sentida, y una activa participación misionera".

Y finaliza con este llamado urgente del nº 469: "Si la Iglesia Católica no reinterpreta la religión del pueblo Latinoamericano, se producirá un vacío que lo ocuparán las sectas, los mesianismos políticos secularizados, el consumismo que produce hastío y la indiferencia, o el pansexualismo pagano. Nuevamente la Iglesia se enfrenta con el problema: "lo que no asume en Cristo, no es redimido", (S. Ireneo de Lyon); y se constituye en un ídolo nuevo con malicia vieja".


En esta misma línea del Magisterio Latinoamericano en la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano de Santo Domingo, Octubre 1992.

En el nº 139 dice: "El problema de las sectas ha adquirido proporciones dramáticas y ha llegado a ser verdaderamente preocupante sobre todo por el creciente proselitismo".

En el nº 140, continúa: "Las sectas fundamentalistas son grupos religiosos que insisten en que sólo la fe en Jesucristo salva y que la única base de la fe es la Sagrada Escritura, interpretada de manera personal y fundamentalista, por lo tanto con exclusión de la Iglesia, y la insistencia en la proximidad del mundo y del juicio próximo.

Se caracterizan por su afán proselitista mediante insistentes visitas domiciliarias, gran difusión de Biblias, revistas y libros; la presencia y ayuda oportunista en momentos críticos de la persona o de la familia y una gran capacidad técnica en el uso de los medios de comunicación social. Cuentan con una poderosa ayuda financiera proveniente del extranjero y del diezmo que obligatoriamente tributan todos los adheridos.

Están marcados por un moralismo riguroso, por reuniones de oración con un culto participativo y emotivo, basado en la Biblia, y por su agresividad contra la Iglesia, valiéndose con frecuencia de la calumnia y de la dádiva. Aunque su compromiso con lo temporal es débil, se orientan hacia la participación política encaminada a la toma del poder.

La presencia de estas sectas religiosas fundamentalistas en América Latina ha aumentado de manera extraordinaria desde Puebla hasta nuestros días".

En el nº 141 dice: "Dar una respuesta pastoral eficaz ante el avance de las sectas, haciendo más presente la acción evangelizadora de la Iglesia en aquellos sectores más vulnerables, como migrantes, poblaciones sin atención sacerdotal y con gran ignorancia religiosa, personas sencillas o con problemas materiales o de familia".

En el nº 146 en las líneas pastorales de la Iglesia Católica se dice: "Instruir ampliamente, con serenidad y objetividad, al pueblo sobre las características y diferencias de las diversas sectas y las respuestas a las injustas acusaciones contra la Iglesia Católica. Promover las visitas domiciliarias con laicos preparados y organizar la pastoral del retorno para acoger a los católicos que regresan a la Iglesia".

La Asamblea Episcopal en Santo Domingo, también advierte sobre los nuevos movimientos religiosos libres.

Así en el nº 148 dice: "Ante la multiplicidad de nuevos movimientos religiosos, con expresiones muy diversas entre sí, queremos centrar nuestra atención sobre las causas de su crecimiento (Doc. de Puebla, nº 1122) y los desafíos pastorales que plantean".

En el nº 149, dice: "Son muchas y variadas las causas que explican el interés que despiertan en algunos. Entre ellas se deben señalar.

- La permanente y progresiva crisis social que suscita una cierta angustia colectiva, la pérdida de identidad y el desenraizamiento de las personas.

- La capacidad de estos movimientos para adaptarse a las circunstancias sociales y para satisfacer momentáneamente algunas necesidades de la población. En todo esto no deja de tener cierta presencia el gusto por lo novedoso.

- El distanciamiento de la Iglesia Católica de sectores - ya sea populares o pudientes - que buscan nuevos canales de expresión religiosa, en los que no se debe descartar una evasión de los compromisos de la fe. Una habilidad para ofrecer aparente solución a los deseos de "sanación" por parte de gente atribulada".

Una vez que hemos descrito el problema de las sectas y de los movimientos religiosos libres en los documentos oficiales de la Iglesia en América Latina, podemos pasar a describir en una visión de conjunto las características de estas sectas.
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Continuará...
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Agradecemos al P. Ignacio Garro, S.J. por su colaboración.
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Práctica de la Lectio Divina



P. Antonio González Callizo, S.J. 

Ex Secretario Nacional del Apostolado de la Oración


Este modo de orar consiste en la lectura orante de la Palabra de Dios.

Una escala espiritual con cuatro peldaños de subida y cuatro de bajada.





Lectio 
Una preparación que se hace antes del tiempo propio de la oración. Antes de acostarme, para la oración matinal del día siguiente, o unos minutos antes de la oración. Trato de entender: Qué dice realmente el texto en sí y en el contexto próximo y remoto; la estructura literaria del texto; el sentido de las palabras; lo que se repite, etc.

Meditatio 
Consiste en repetir vocalmente una frase o un grupo de palabras con sentido. Si estoy solo, escucho lo que repite mi voz. (Como se practica al aprender otro idioma)
Se repite una y otra vez vocalmente en voz baja, hasta que la Palabra de Dios me interpele o me traiga resonancias de otros textos bíblicos y me brote el diálogo con Dios, tal vez con otras palabras de la Sagrada Escritura… Y esto será ya el peldaño siguiente.

Oratio
Hablar con Dios. Un hablar vocal o silencioso, cargado con diversos afectos: alabanza, agradecimiento, aflicción, arrepentimiento, súplica, abandono en Dios, etc. El peldaño siguiente será:

Consolatio
Es la acción del Espíritu Santo Paráclito. Cuando el alma se inflama en amor de Dios. Cuando no se puede amar a nada ni a nadie si no es según Dios y en Dios. Cuando hay lágrimas por amor de nuestro Señor; por el dolor de los pecados, por la Pasión de Cristo… Todo aumento de fe, esperanza y caridad. Toda alegría interna que llama y atrás a la perfección y santidad de la propia vida, con quietud y paz espiritual (Véase Nº 316. Ejercicios Espirituales de S. Ignacio) Este estado espiritual me lleva a la “discretio”.

Discretio
Es el discernimiento espiritual de las mociones experimentadas en la oración, para poder descubrir las que vengan de Dios, buscando que lo que Dios desea de mi sea también mi propio deseo. Así podré elegir lo mismo que Dios ha elegido y desea de mi.

Deliberatio
Sopesado bien todo lo precedente y lo que me dicte la recta razón iluminada por la gracia, tomo una decisión plenamente consciente y preveo los medios para llevarla a la práctica.

Actio
Consiste en llevar a la práctica lo decidido. Revisar el cumplimiento de lo decidido y la eficacia de los medios propuestos.

Es un método que viene de la tradición de los monjes benedictinos.


¿Cómo entrar en oración?

Se puede entrar siguiendo el método propuesto por San Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales.

Hago un acto de fe de que estoy en la presencia de Dios: Dios me mira, me escucha y me ama. Este acto de fe puede ir acompañado de un acto de reverencia con el cuerpo, por ejemplo, arrodillándome.

Trato de serenarme interiormente (San Ignacio dice: “Composición viendo el lugar”). Trato de fijar la imaginación en algo concorde con la materia objeto de la meditación.

Hago una petición, por ejemplo:
“Conocimiento interno de ti, para que mejor te ame y te siga”
“Qué toda mi vida interior y exterior esté plenamente ordenada a tu servicio y alabanza, buscando mi santificación y la salvación de todos”
“Alegrarme y gozarme internamente de tanta gloria del Señor resucitado…”


¿Cómo salir de la oración?

Un coloquio de despedida o con María o con Jesús, o con las tres Divinas Personas. Y un breve examen de cómo me ha ido en la oración: cuál ha sido la acción de Dios, para darle gracias, y mi modo de proceder durante la oración, para conocer y poner en práctica lo que más me ayude durante la oración. Y tomo algunas decisiones para llevar a la práctica los frutos de la oración. Y pido la ayuda de Dios para cumplirlas.


Véase: “La Palabra de Dios: Voz, Rostro, casa, Camino y Misión”. Mensaje al Pueblo de Dios de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. 24.10.2008, Nº9.

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Agradecemos al P. Antonio González Callizo, S.J. por su colaboración.

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Carta vaticana sobre la enseñanza de la religión en la escuela


De la Congregación para la Educación Católica a los presidentes de los episcopados



Transcribimos desde ZENIT.

CIUDAD DEL VATICANO, martes 8 de septiembre de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos la carta circular que ha enviado la Congregación vaticana para la Educación Católica a los presidentes de las conferencias episcopales sobre la enseñanza de la religión en la escuela.



* * *

Roma, el 5 de mayo de 2009

Eminencia/Excelencia Reverendísima,

la naturaleza y el papel de la enseñanza de la religión en la escuela se ha convertido en objeto de debate y en algunos casos de nuevas normativas civiles, que tienden a reemplazarla por una enseñanza del hecho religioso de naturaleza multiconfesional o por una enseñanza de ética y cultura religiosa, también en contraste con las elecciones y la orientación educativa que los padres y la Iglesia quieren dar a la formación de las nuevas generaciones.

Es por ello que, con la presente Carta Circular, dirigida a los Presidentes de las Conferencias Episcopales, esta Congregación para la Educación Católica, cree necesario llamar la atención sobre algunos principios, que han sido profundizados por la enseñanza de la Iglesia, como aclaración y norma sobre el papel de la escuela en la formación católica de las nuevas generaciones; la naturaleza y la identidad de la escuela católica; la enseñanza de la religión en la escuela; la libertad de elección de la escuela y de la enseñanza religiosa confesional.

I. El papel de la escuela en la formación católica de las nuevas generaciones

1. La educación se presenta hoy como una tarea compleja, desafiada por rápidos cambios sociales, económicos y culturales. Su misión específica sigue siendo la formación integral de la persona humana. A los niños y a los jóvenes debe ser garantizada la posibilidad de desarrollar armónicamente las propias dotes físicas, morales, intelectuales y espirituales.

Ellos, también, deben ser ayudados a perfeccionar el sentido de responsabilidad, a aprender el recto uso de la libertad, y a participar activamente en la vida social (Cf. c. 795 Código de Derecho Canónigo [CIC]; c. 629 Código de los Cánones de las Iglesias Orientales [CCEO]). Una enseñanza que desconozca o que ponga al margen la dimensión moral y religiosa de la persona sería un obstáculo para una educación completa, porque "los niños y los adolescentes tienen derecho a que se les estimule a apreciar con recta conciencia los valores morales y a aceptarlos con adhesión personal y también a que se les estimule a conocer y amar más a Dios". Por esto el Concilio Vaticano II solicitó y recomendó "a todos los que gobiernan los pueblos o están al frente de la educación, que procuren que la juventud nunca se vea privada de este sagrado derecho" (Declaración Gravissimum educationis [GE] ,1).

2. Una tal educación solicita la contribución de muchos sujetos educativos. Los padres, ya que han transmitido la vida a los hijos, son los primeros y principales educadores (Cf. GE 3; Juan Pablo II, Exhortación apostólica Familiaris consortio [FC], 22 de noviembre de 1981, 36; c. 793 CIC; c. 627 CCEO). Por esta razón, compete a los padres católicos, cuidar la educación cristiana de sus hijos (c. 226 CIC; c. 627 CCEO). Para este deber primario, los padres necesitan la ayuda subsidiaria de la sociedad civil y de otras instituciones. En efecto: "La familia es la primera, pero no la única y exclusiva, comunidad educadora" (FC 40; Cf. GE 3).

3. "Entre todos los medios de educación, el de mayor importancia es la escuela" (GE 5) que es "ayuda primordial para los padres en el cumplimiento de su deber de educar" (c. 796 §1 CIC), particularmente para favorecer la transmisión de la cultura y la educación a vivir juntos. En estos ámbitos, en conformidad también con la legislación internacional y los derechos del hombre, "debe asegurarse absolutamente el derecho de los padres a la elección de una educación conforme con su fe religiosa" (FC 40). Los padres católicos "han de confiar sus hijos a aquellas escuelas en las que se imparta una educación católica" (c. 798 CIC) y, cuando eso no es posible, tienen que suplir la falta de ésta (Cf. ibidem).

4. El Concilio Vaticano II "recuerda a los padres la grave obligación que les atañe de disponer, y aún de exigir", que sus hijos puedan recibir una educación moral y religiosa, y de esta forma, "progresen en la formación cristiana a la par que en la profana. Además, la Iglesia aplaude cordialmente a las autoridades y sociedades civiles que, teniendo en cuenta el pluralismo de la sociedad moderna y favoreciendo la debida libertad religiosa, ayudan a las familias para que pueda darse a sus hijos en todas las escuelas una educación conforme a los principios morales y religiosos de las familias" (GE 7).

En síntesis:
- La educación se presenta hoy como una tarea compleja, vasta y urgente. La complejidad actual corre el riesgo de hacer perder lo esencial, es decir, la formación de la persona humana en su integridad, en particular por cuanto concierne la dimensión religiosa y espiritual.
- La obra educativa, incluso cuando es realizada por más sujetos, tiene en los padres los primeros responsables de la educación.
- Tal responsabilidad también se ejercita en el derecho a elegir la escuela que garantice una educación conforme a los propios principios religiosos y morales.

II. Naturaleza e identidad de la escuela católica: derecho a una educación católica para las familias y para los alumnos. Subsidiariedad y colaboración educativa

5. Tanto en la educación como en la formación la escuela católica desempeña una función particular. En el servicio educativo escolar se han distinguido y, aún hoy siguen dedicándose de manera admirable, muchas comunidades y congregaciones religiosas pero es toda la comunidad cristiana y, en particular, el Ordinario diocesano quienes tienen la responsabilidad de "disponer lo necesario para que todos los fieles reciban educación católica" (c. 794 §2 CIC) y, más precisamente, para tener "escuelas en las que se imparta una educación imbuida del espíritu cristiano" (c. 802 CIC; Cf. c. 635 CCEO).

6. Una escuela católica se caracteriza por el vínculo institucional que mantiene con la jerarquía de la Iglesia, la cual garantiza que la enseñanza y la educación estén fundadas en los principios de la fe católica y sean impartidas por maestros de doctrina recta y vida honesta (Cf. c. 803 CIC; cc. 632 y 639 CCEO). En estos centros educativos, abiertos a todos los que compartan y respeten el proyecto educativo, se tiene que alcanzar un ambiente escolar impregnado del espíritu evangélico de libertad y de caridad, que favorezca un desarrollo armónico de la personalidad de cada individuo. En este ambiente, se coordina el conjunto de la cultura humana con el mensaje de la salvación, de modo que el conocimiento del mundo, de la vida y del hombre, que los alumnos poco a poco adquieren, sea iluminado por el Evangelio (Cf. GE 8; c. 634 §1 CCEO).

7. De este modo, se asegura el derecho de las familias y de los alumnos a una educación auténticamente católica y, al mismo tiempo, se alcanzan los demás fines culturales, de formación humana y académica de los jóvenes, que son propios de cualquiera escuela (Cf. c. 634 §3 CCEO; c. 806 §2 CIC).

8. Aún sabiendo cuánto hoy eso sea problemático, es deseable que, para la formación de la persona, exista una gran sintonía educativa entre escuela y familia, con el fin de evitar tensiones o fracturas en el proyecto educativo. Por lo tanto es necesario que exista una estrecha y activa colaboración entre padres, docentes y ejecutivos de las escuelas; además, es oportuno fomentar los instrumentos de participación de los padres en la vida escolar: asociaciones, reuniones, etc. (Cf. c. 796 §2 CIC; c. 639 CCEO).

9. La libertad de los padres, de las asociaciones e instituciones intermedias y de la misma jerarquía de la Iglesia de promover escuelas de identidad católica constituyen un ejercicio del principio de subsidiariedad. Este principio excluye "cualquier monopolio de las escuelas, que contradice los derechos naturales de la persona humana, el progreso y la divulgación de la cultura, la convivencia pacífica de los ciudadanos y el pluralismo que hoy predomina en muchas sociedades" (GE 6).

En síntesis:
- La escuela católica es un verdadero y real sujeto eclesial en razón de su acción escolar, donde se fundan en armonía la fe, la cultura y la vida.
- Ella está abierta a todos aquellos que quieran compartir el proyecto educativo inspirado en los principios cristianos.
- La escuela católica es expresión de la comunidad eclesial y su catolicidad está garantizada por las autoridades competentes (Ordinario del lugar).
- Asegura la libertad de elección de los padres católicos y es expresión del pluralismo escolar.
- El principio de subsidiariedad regula la colaboración entre la familia y las distintas instituciones delegadas a la educación.

III. La enseñanza de la religión en la escuela

a) Naturaleza y finalidad

10. La enseñanza de la religión en la escuela constituye una exigencia de la concepción antropológica abierta a la dimensión trascendente del ser humano: es un aspecto del derecho a la educación (Cf. c. 799 CIC). Sin esta materia, los alumnos estarían privados de un elemento esencial para su formación y para su desarrollo personal, que les ayuda a alcanzar una armonía vital entre fe y cultura. La formación moral y la educación religiosa también favorecen el desarrollo de la responsabilidad personal y social, así como de las demás virtudes cívicas, y constituyen pues una relevante contribución al bien común de la sociedad.

11. En este sector, en una sociedad pluralista, el derecho a la libertad religiosa exige que se asegure la presencia de la enseñanza de la religión en la escuela y, a la vez, la garantía que tal enseñanza sea conforme a las convicciones de los padres. El Concilio Vaticano II recuerda que: "[A los padres] corresponde el derecho de determinar la forma de educación religiosa que se ha de dar a sus hijos, según sus propias convicciones religiosas (...) Se violan, además, los derechos de los padres, si se obliga a los hijos a asistir a lecciones escolares que no corresponden a la persuasión religiosa de los padres, o si se impone un único sistema de educación del que se excluye totalmente la formación religiosa." (Declaración Dignitatis humanae [DH] 5; Cf. c. 799 CIC; Santa Sede, Carta de los derechos de la familia, 24 de noviembre de 1983, art. 5, c-d). Esta afirmación encuentra correspondencia en la Declaración universal de los derechos humanos (art. 26), y en muchas otras declaraciones y convenciones de la comunidad internacional.

12. La marginalización de la enseñanza de la religión en la escuela equivale, al menos en práctica, a asumir una posición ideológica que puede inducir al error o producir un daño en los alumnos. Además, se podría crear también confusión o engendrar relativismo o indiferentismo religioso si la enseñanza de la religión fuera limitada a una exposición de las distintas religiones, en un modo comparativo y "neutral". A este respecto, Juan Pablo II decía: "La cuestión de la educación católica conlleva (...) la enseñanza religiosa en el ámbito más general de la escuela, bien sea católica o bien estatal. A esa enseñanza tienen derecho las familias de los creyentes, las cuales deben tener la garantía de que la escuela pública -precisamente por estar abierta a todos- no sólo no ponga en peligro la fe de sus hijos, sino que incluso complete, con una enseñanza religiosa adecuada, su formación integral. Este principio se encuadra en el concepto de la libertad religiosa y del Estado verdaderamente democrático que, en cuanto tal, es decir, respetando su naturaleza más profunda y verdadera, se pone al servicio de los ciudadanos, de todos los ciudadanos, respetando sus derechos, sus convicciones religiosas" (Discurso a los Cardenales y a los colaboradores de la Curia Romana, 28 junio de 1984).

13. Con estos presupuestos, se comprende que la enseñanza de la religión católica tiene una especificidad con respecto a las otras asignaturas escolares. Efectivamente, como explica el Concilio Vaticano II: "el poder civil, cuyo fin propio es actuar el bien común temporal, debe reconocer y favorecer la vida religiosa de los ciudadanos; pero excede su competencia si pretende dirigir o impedir los actos religiosos" (DH 3). Por estos motivos corresponde a la Iglesia establecer los contenidos auténticos de la enseñanza de la religión católica en la escuela, que garantiza, ante a los padres y los mismos alumnos la autenticidad de la enseñanza que se transmite como católica.

14. La Iglesia reconoce esta tarea como su ratione materiae y la reivindica como de competencia propia, independientemente de la naturaleza de la escuela (estatal o no estatal, católica o no católica) en donde viene impartida. Por lo tanto: "depende de la autoridad de la Iglesia la enseñanza y educación religiosa católica que se imparte en cualesquiera escuelas (...) corresponde a la Conferencia Episcopal dar normas generales sobre esta actividad, y compete al Obispo diocesano organizarla y ejercer vigilancia sobre la misma" (c. 804 §1 CIC; Cf., además, c. 636 CCEO).

b) La enseñanza de la religión en la escuela católica

15. La enseñanza de la religión en las escuelas católicas identifica su proyecto educativo. En efecto, "el carácter propio y la razón profunda de la escuela católica, el motivo por el cual deberían preferirla los padres católicos, es precisamente la calidad de la enseñanza religiosa integrada en la educación de los alumnos" (Juan Pablo II Exhortación apostólica Catechesi tradendae, 16 de octubre de 1979, 69).

16. También en las escuelas católicas, debe ser respetada, como en cualquier otro lugar, la libertad religiosa de los alumnos no católicos y de sus padres. Esto no impide, como es claro, el derecho-deber de la Iglesia de enseñar y testimoniar públicamente la propia fe, de palabra y por escrito, teniendo en cuenta que "en la divulgación de la fe religiosa y en la introducción de costumbres hay que abstenerse siempre de cualquier clase de actos que puedan tener sabor a coacción o a persuasión deshonesta o menos recta" (DH 4).

c) Enseñanza de la religión católica bajo el perfil cultural y relación con la catequesis

17. La enseñanza escolar de la religión se encuadra en la misión evangelizadora de la Iglesia. Es diferente y complementaria a la catequesis en la parroquia y a otras actividades, como la educación cristiana familiar o las iniciativas de formación permanente de los fieles. Además del diferente ámbito donde cada una es impartida, son diferentes las finalidades que se proponen: la catequesis se propone promover la adhesión personal a Cristo y la maduración de la vida cristiana en sus diferentes aspectos (Cf. Congregación para el Clero, Directorio general para la catequesis [DGC], 15 de agosto de 1997, nn. 80-87); la enseñanza escolar de la religión transmite a los alumnos los conocimientos sobre la identidad del cristianismo y de la vida cristiana. Además, el Papa Benedicto XVI, hablando a los docentes de religión, ha indicado la exigencia de "ensanchar los espacios de nuestra racionalidad, volver a abrirla a las grandes cuestiones de la verdad y del bien, conjugar entre sí la teología, la filosofía y las ciencias, respetando plenamente sus métodos propios y su recíproca autonomía, pero siendo también conscientes de su unidad intrínseca. En efecto, la dimensión religiosa, es intrínseca al hecho cultural, contribuye a la formación global de la persona y permite transformar el conocimiento en sabiduría de vida." A la consecución de tal fin contribuye la enseñanza de la religión católica, con la cual "la escuela y la sociedad se enriquecen con verdaderos laboratorios de cultura y de humanidad, en los cuales, descifrando la aportación significativa del cristianismo, se capacita a la persona para descubrir el bien y para crecer en la responsabilidad; para buscar el intercambio, afinar el sentido crítico y aprovechar los dones del pasado a fin de comprender mejor el presente y proyectarse conscientemente hacia el futuro" (Discurso a los docentes de religión católica, 25 de abril de 2009).

18. La especificidad de esta enseñanza no disminuye su naturaleza de disciplina escolástica; al contrario, el mantenimiento de ese status es una condición de eficacia: "es necesario que la enseñanza religiosa escolar aparezca como disciplina escolar, con la misma exigencia de sistematicidad y rigor que las demás materias. Ha de presentar el mensaje y acontecimiento cristiano con la misma seriedad y profundidad con que las demás disciplinas presentan sus saberes. No se sitúa, sin embargo, junto a ellas como algo accesorio, sino en un necesario diálogo interdisciplinario" (DGC 73).

En síntesis:
- La libertad religiosa es el fundamento y la garantía de la presencia de la enseñanza de la religión en el espacio público escolar.
- Una concepción antropológica abierta a la dimensión trascendental es su condición cultural.
- En la escuela católica la enseñanza de la religión es característica irrenunciable del proyecto educativo.
- La enseñanza de la religión es diferente y complementaria a la catequesis, en cuanto es una enseñanza escolar que no solicita la adhesión de fe, pero transmite los conocimientos sobre la identidad del cristianismo y de la vida cristiana. Además, enriquece la Iglesia y la humanidad de laboratorios de cultura y humanidad.

IV. Libertad educativa, libertad religiosa y educación católica

19. En conclusión, el derecho a la educación y a la libertad religiosa de los padres y de los alumnos se ejercitan concretamente a través de:

a) la libertad de elección de la escuela. "Los padres, cuya primera e intransferible obligación y derecho es el de educar a los hijos, tengan absoluta libertad en la elección de las escuelas. El poder público, a quien pertenece proteger y defender la libertad de los ciudadanos, atendiendo a la justicia distributiva, debe procurar distribuir las ayudas públicas de forma que los padres puedan escoger con libertad absoluta, según su propia conciencia, las escuelas para sus hijos." (GE 6; Cf. DH 5; c. 797 CIC; c. 627 §3 CCEO).

b) La libertad de recibir, en los centros escolares, una enseñanza religiosa confesional que integre la propia tradición religiosa en la formación cultural y académica propia de la escuela. "Deben esforzarse los fieles para que, en la sociedad civil, las leyes que regulan la formación de los jóvenes provean también a su educación religiosa y moral en las mismas escuelas, según la conciencia de sus padres" (c. 799 CIC; Cf. GE 7, DH 5). En efecto, la educación religiosa católica, impartida en cualquiera escuela, está sometida a la autoridad de la Iglesia (Cf. c. 804 §1 CIC; c. 636 CCEO).

20. La Iglesia es consciente que en muchos lugares en la actualidad, como también en épocas pasadas, la libertad religiosa no es plenamente efectiva, en las leyes y en la práctica (cfr DH 13). En estas condiciones, la Iglesia hace cuanto es posible para ofrecer a los fieles la formación que necesitan (Cf. GE 7; c. 798 CIC; c. 637 CCEO). Al mismo tiempo, de acuerdo con la propia misión (Cf. Concilio Vaticano II, Constitución pastoral Gaudium et spes, 76), no deja de denunciar la injusticia que se cumple cuando los alumnos católicos y sus familias son privados de sus derechos educativos y es herida su libertad religiosa, y exhorta a todos los fieles a empeñarse para que estos derechos sean efectivos (Cf. c. 799 CIC).

Esta Congregación para la Educación Católica está convencida de que los principios mencionados anteriormente pueden contribuir a encontrar una siempre mayor consonancia entre la tarea educativa, que es parte integrante de la misión de la Iglesia y la aspiración de las Naciones a desarrollar una sociedad justa y respetuosa de la dignidad de cada hombre.

Por su parte la Iglesia, ejerciendo la diakonia de la verdad en medio de la humanidad, ofrece a cada generación la revelación de Dios de la que se puede aprender la verdad última sobre la vida y sobre el fin de la historia. Esta tarea no es fácil en un mundo secularizado, habitado por la fragmentación del conocimiento y por la confusión moral, involucra a toda la comunidad cristiana y constituye un desafío para los educadores. Nos sostiene, en todo caso, la certeza -como afirma Benedicto XVI- que "los nobles fines [...] de la educación, fundados en la unidad de la verdad y en el servicio a la persona y a la comunidad, son un poderoso instrumento especial de esperanza" (Discurso a los educadores católicos, 17 de abril de 2008).

Mientras rogamos a Su Eminencia/Excelencia de hacer conocer a quienes están empeñados en el servicio y en la misión educativa de la Iglesia los contenidos de la presente Carta Circular, le agradecemos por su amable atención y en comunión de oración a María, Madre y Maestra de los educadores, aprovechamos gustosos la circunstancia para transmitirle el testimonio de nuestra consideración, confirmándonos

De Su Eminencia/Excelencia/Reverendísima

Devotísimo en el Señor

Zenon Card. GROCHOLEWSKI,
Prefecto

Jean-Louis BRUGUÈS, O.P,
Secretario


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Tomado de:
http://www.zenit.org/article-32385?l=spanish