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Doctrina Social de la Iglesia - 47. La Globalización IV



P. Ignacio Garro, jesuita †


8. LA GLOBALIZACIÓN

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8.5.- La incidencia de la globalización en el desarrollo de los países pobres

Hemos afirmado antes que el fenómeno de la globalización ha surgido en buena parte y se ha acelerado por las nuevas técnicas de la información y de la comunicación, ha intensificado radicalmente el desarrollo de los pueblos; en este apartado vamos a señalar algunas de las carencias que se producen en el Tercer Mundo [1].

Desde el punto de vista del desarrollo integral, la globalización, especialmente la globalización económica con sus ideologías neoliberales, ha beneficiado a importantes grupos empresariales y financieros, pero ha hundido en el olvido a grandes geográficas del Tercer Mundo, cuya postración se ha agravado al no participar suficientemente de las nuevas técnicas de la informática y de la comunicación.

A todo esto hay que añadir en la relaciones internacionales cómo los países desarrollados niegan la tecnología necesaria a aquellos otros países en vías de desarrollo que la necesitan, les transfieren tecnologías desfasadas, inútiles y obsoletas para no tener competencia en el mercado.

Lo que sí es evidente que el proceso de la globalización no se puede dejar libremente a las leyes del mercado, pues los resultados hasta ahora no son muy buenos, como hemos visto, tiene que organizarse una nueva forma de equilibrar las fuerzas económicas, políticas, sociales y culturales para que este fenómeno de la globalización llegue a cuantos más y más mejor para todos. No es bueno que una tercera parte del género humano (4.500 millones de personas) se queden fuera de este proceso. En los comienzos del S.XXI se necesita una autoridad mundial, que gobierne el mundo entero en beneficio de los seres humanos que pueblan el mundo entero, de forma semejante a como las autoridades de los actuales Estado nacionales gobiernan en beneficio de los ciudadanos.

Vivimos nuevos tiempos que reclaman que sobre todo la globalización se gobierne y se aplique de forma democrática y con sentido de solidaridad y de justicia social, mientras esto no ocurra, no es de extrañar que surjan fuertes movimientos contra-globalización como hemos visto en las diversas reuniones del grupo de los G - 7, en las reuniones que tiene cada dos años en diversas partes del mundo [2]. Estas manifestaciones antiglobalización tienen su razón de ser ya que es una manera de corregir los defectos grandes que tiene la globalización mal aplicada por los países más ricos. Estos grupos reclaman una mayor participación del proceso de globalización pero con sentido de justicia social, solidaridad entre todos los pueblos, y otros ideales de justicia social. No son plausibles los medios que emplean como son las manifestaciones violentas, pero sí es justo lo que reclaman: mayor justicia y redistribución para todos los pueblos.

 

8.6.- Algunos principios de la DSI aplicables al fenómeno de la globalización    

Seleccionamos tres puntos mutuamente complementarios. El primer principio es más genérico: la prioridad de la persona humana. El segundo más directamente relacionado con la economía. El tercero se refiere más propiamente a la dimensión mundial de la economía y de las discriminaciones y desigualdades que en ella se originan.         

La globalización ha sido identificada en un reciente informe de expertos de todos los continentes como: “el hecho de lazos múltiples lazos e interconexiones que unen a los Estados y las  sociedades y contribuyen a formar el presente sistema mundial”. Y añaden: “La globalización describe el proceso según el cual, acontecimientos, decisiones y actividades que tienen lugar en un punto del planeta acaban por tener importantes repercusiones sobre los individuos y las colectividades que viven muy lejos de allí”.

Al proceso de globalización han contribuido de una manera muy eficaz las nuevas tecnologías de información, en especial la tecnología y eficacia de las informática y la telemática junto con las computadoras y su diversidad de programas de la más diversa índole aplicándolas a la ciencia, tecnología, al conocimiento y han intensificado el mundo de las comunicaciones, de la ciencia, de la cultura, de la política, y sobre todo, como veremos después, el mundo de las finanzas económicas, aplicadas a la industria y el comercio. La importancia de estos medios técnicos y sus aplicaciones tan variadas es difícil de calcular y predecir hasta dónde pueden llegar pero en definitiva son los que han hecho posible la globalización en sus diversas y más variadas aplicaciones, reduciendo las distancias del espacio y del tiempo y realmente facilitando que los ciudadanos del mundo nos sintamos más cercanos.

A la luz de la DSI es de lamentar que el fenómeno de la globalización haya sido acaparado, promovido y desarrollado, casi exclusivamente,  por el sector financiero, industrial y comercial, con el único propósito de conseguir cada vez más y más beneficios económicos. Se echa en falta una globalización de la solidaridad, como ha pedido varias veces el papa J. Pablo II, una globalización de la educación y de la cultura, una globalización para llevar el bien a los más necesitados, una globalización del desarrollo de los pueblos y del Bien Común de la Humanidad. En definitiva, una globalización que promueva el “ser” sobre el “tener”, pues en definitiva en el centro de la globalización está la persona humana, y en ésta lo primero es “ser” persona humana, con su dignidad y después viene el “tener”, es decir, la capacidad de desarrollo para obtener  bienes materiales necesarios para vivir dignamente, bienestar material de manera proporcionada y relativa no de manera absoluta promocionada por la codicia o la avaricia.

Este aspecto de asimetría de la globalización significado en las diferencias graves entre países ricos y pobres ya lo señaló el Conc. Vat. II en Constitución pastoral Gaudium et Spes nº 37 cuando dice: “La Sagrada Escritura, con la que está de acuerdo la experiencia de los siglos, enseña a la familia humana que el progreso, que es un gran bien para el hombre, también encierra un grave peligro, pues una vez turbada la jerarquía de valores y mezclado el bien con el mal, no le queda al hombre o al grupo más que el interés propio, excluido el bien de los demás.

De esta forma, el mundo deja de ser el espacio de una auténtica fraternidad, mientras el creciente poder del hombre, por otro lado, amenaza con destruir al mismo género humano. Si alguno por consiguiente, se pregunta de qué manera es posible superar esa mísera condición, sepa que para el cristiano hay una respuesta: toda la actividad del hombre, que por la soberbia y el desordenado amor propio se ve cada día en peligro, debe purificarse y ser llevada a su perfección en la cruz y resurrección de Cristo. Pues el hombre, redimido por Cristo y hecho nueva criatura por el Espíritu Santo, puede y debe amar las cosas creadas por Dios. De Dios las recibe y, como procedentes continuamente de la mano de Dios, las mira y las respeta”.

 

8.7.- Algunos protagonistas decisivos. Las Empresas Multinacionales

Hay que citar en primer lugar a la empresas multinacionales. Estas grandes empresas, mucho mas poderosas que lo que habitualmente se cree son los agentes fundamentales y los que más se han beneficiado del fenómeno de la globalización. Son los que están mejor situados, los que tienen más medios, los mejor preparados, los que mejor aplican los principios y métodos generales de la globalización.

Estas empresas son responsables de una gran parte del volumen del comercio mundial y sobre todo del mundo financiero, es decir de las inversiones multimillonarias que se realizan a diario en diversas partes del mundo. De suyo la palabra globalización, que como dijimos es polisémica, es decir que tiene muchos significados, se identifica con el mundo de las finanzas, del comercio, de la economía, y esto es verdad pero no debe de ser así. El papa J. Pablo II ha pedido e insistido en una globalización en la solidaridad mundial, en la ayuda a los países más necesitados, y sin embargo a este llamado no se ha correspondido.

En segundo lugar convienen mencionar el protagonismo fundamental que han desarrollado los Estados Unidos en todo este proceso de la globalización. Su liderazgo en todos los niveles ha sido decisivo. Esta factor no se puede olvidar, porque sin él no daríamos cumplida cuenta de todas las dimensiones de una realidad tan compleja como es la globalización. La estrategia comercial ideada por Estados Unidos de liberalizar los mercados mundiales permite difundir los productos de su potente y creativa industria y economía por todas las partes del mundo, junto con su forma de pensar y de vivir “american way life”



[1] Por países del Tercer Mundo o países en vías de desarrollo habría que distinguir que los que lo componen no son homogéneos en todos sus rasgos. Difieren entre sí considerablemente por muchos aspectos: dimensión geográfica, población, nivel de renta, recursos naturales, estructura de los sectores económicos, grado de dependencia exterior, tanto económica como políticamente, estructuras de poder y grupos de interés, con todo esto todos ellos coinciden en ciertas características las cuales constituyen en si mismas el perfil del subdesarrollo. Tendríamos que tener en cuenta los 6 aspectos siguientes.

1º.- Nivel de vida bajo para la población, no sólo por la renta per capita, sino por la inadecuación de la vivienda, la alta tasa de mortalidad infantil, la educación escasa o nula, la esperanza de vida corta, la desigual distribución de la renta. La pobreza tan extendida en ellos, no es sólo carencia económica sino desamparo, marginación: imposibilidad de acceder a los recursos y oportunidades de que el mundo moderno dispone.

2º.- Niveles bajos de productividad del trabajo, como consecuencia de la falta de inversión, que suele ir acompañada de un escaso interés de los trabajadores por el progreso y la innovación.

3º.- Tasas elevadas de crecimiento poblacional o demográfico, debidas al mantenimiento de fuertes tasas de natalidad unidas a una reducción reciente de las tasas de mortalidad. No se olvide que por término medio, los países del Tercer Mundo tienen la mitad de la población con menos de 15 años y las dos terceras partes por debajo de los 25 años.

4º.- Niveles altos de desempleo, personas que no trabajan en absoluto, estando en condición de poder hacerlo y subempleo, es decir, personas que ocupan puestos de trabajos innecesarios, de forma que su actividad productiva rinde menos de lo que podrían.

5º.- Estancamiento de la producción agrícola y fuerte dependencia de materias primas. La agricultura es, en gran parte, de autoconsumo: por tanto, no sale al mercado y carece de estímulos para progresar. No hay exportaciones, no hay divisas, no se pueden importar productos necesarios para la industria, la salud, etc.

6º.- Fuerte dependencia tecnológica. No bastan los recursos económicos para que haya desarrollo, es preciso disponer de tecnología adecuada. Pero el desarrollo de ésta en función de los países ricos, tanto en lo que produce, como en la forma de producirlo.

[2] Los 7 países más ricos del mundo son: EEUU, Alemania, Japón, Francia, Inglaterra, Italia y  Canadá, a este grupo es invitado últimamente Rusia.


 

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Damos gracias a Dios por la vida del P. Ignacio Garro, SJ † quien, como parte del blog, participó con mucho entusiasmo en este servicio pastoral, seguiremos publicando los materiales que nos compartió.


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