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Doctrina Social de la Iglesia - 44. La Globalización I


 

P. Ignacio Garro, jesuita †


8. LA GLOBALIZACIÓN

La “globalización”[1] es un concepto nuevo en la sociedad en que vivimos[2]. No se encuentra en los diccionarios habituales ni en los manuales clásicos de DSI y, sin embargo, es de gran importancia por todas las implicaciones que tiene en la humanidad, en la ciencia en la economía, en las finanzas, en el desarrollo de los pueblos, etc.

El término fue creado y procede del autor canadiense Marshall McLuhan(1960) que usó creativamente el término de “aldea global” aplicándolo al mundo interconectado de las comunicaciones mundiales del mundo moderno, como son: la radio, televisión, periódicos, etc, en el que imaginaba que el mundo llegaría a ser como una “aldea global” donde tarde o pronto todos los habitantes de la tierra estarían intercomunicados y podrían desarrollar un nuevo tipo de comunicación e  intercambio cultural más mundial, el mundo dejaba de ser una gran masa de continentes casi aislados con grandes distancias físicas, con dificultades de comunicación, para pasar a ser un mundo que fuera como una “aldea global” donde todos podrían estar intensamente comunicados, e intercomunicados unos con otros; por ejemplo: las noticias, lo acontecimientos correrían a la velocidad de la luz, la ciencia y la tecnología, los conocimientos científicos, etc., permitían ya esta forma de vivir en el mundo.

M. MacLuhan que intuyó y previó esta realidad en el año 1960, hoy día es una realidad fehaciente  y se aplicado por analogía a otras realidades mundiales, por ejemplo, a la política, la economía, la cultura, a las finanzas, a la red de Internet, etc.

El término “globalización económica” fue acuñado en 1983 por el economista norteamericano Theodore Lewitt para explicar la intercomunicación global de la economía en el mundo. Más tarde el economista japonés Kenechi Ohmae en sus trabajos académicos sobre las estrategia planetarias de las diversas empresas multinacionales se esfuerza en explicar cómo estamos en un ciclo nuevo de la “economía de mercado” y su creciente internacionalización.

 

8.1.- Naturaleza y dinámica de la globalización    

El vocablo “globalización” es hoy día un término omnipresente, bastante oscuro y con pluralidad de significados, es decir, es un término polisémico, es decir, que puede tener varios significados. La globalización es un factor determinante en cualquier cuestión de nuestro tiempo, y es a su vez un rasgo envolvente de actual sociedad moderna.

De momento de puede afirmar que la globalización es el acelerado e irreversible proceso de unificación de la humanidad. Se empieza a hablar de globalización, cuando a finales de los años 1980 y a principios de los 90, deja de existir el mundo bipolar EEUU y sus Aliados (Europa y Japón) y el bloque contrario de la URSS soviética junto a los componentes del Pacto de Varsovia, (es decir, los países de la Europa del Este), cuyo símbolo del final de estos dos grandes bloques militares fue la caída del muro de Berlín, (Alemania 1989).

El término globalización crea en nosotros una “conciencia planetaria creciente que nos hace ciudadanos del mundo y no sólo de este o aquél país”. A esto contribuye en gran medida la gran revolución electrónico-digital que ha hecho posible la superación de las barreras que dificultaban la comunicación interhumana: la del tiempo y el espacio, han quedado comprimidos y han convertido al mundo en algo más unísono, simultáneo y accesible para todos, si bien es verdad que en principio todo este fenómeno es mucho más accesible a los que disponen de mayores medios económicos y culturales.

La globalización comprende dos procesos:

1º.- La apertura al mundo como consecuencia de la guerra fría (EEEUU contra URSS).

2º.- Desarrollo intenso de la infotecnología.

Estos elementos han dado como resultado el fenómeno de la “globalización” que hoy influye sobre la suerte de todos los seres humanos independientemente del país en que habiten.

Así pues, el concepto “globalización” es pluridimensional y se emplea cada vez más en todo los niveles de la interacción humana y en todo los ambientes económicos, financieros, políticos y sociales y culturales y es una de las connotaciones que más definen y caracterizan la vida social actual, en el mundo entero. Lo que aporta de nuevo este término es que todos los seres humanos que habitan este globo esférico, han dejado de constituir conjuntos separados y autosuficientes para convertirse en un único conjunto, donde lo que ocurre en un extremo del globo terráqueo, tiene consecuencias inmediatas en cualquier otro espacio del mismo globo. Este es un hecho revolucionario.

Decíamos que a partir de la desaparición de los dos bloques mundiales de EEUU y la URSS, y de la configuración del  mundo entero como una unidad, ha aparecido una nueva dimensión e todos los problemas económicos y políticos. Ningún asunto financiero, industrial, político, migratorio, puede ser ya resuelto si no es planteado a nivel global, es decir, mundial. El mundo es una unidad. Ninguna decisión política, económica y social o cultural tiene ya sentido concebidos sólo a nivel de un Estado y  para un Estado. Ha nacido un nuevo marco de gestión política, económica, social y cultural: el mundo globalizado.

La globalización no ha nacido por decisión de ninguna persona, ni de ningún poder, la globalización nos la hemos encontrado. El tráfico mundial de la información, del capital, de las mercancías, la rapidez mundial de los transportes, han acercado a los hombres y mujeres de todo el mundo y han dado origen a una nueva integración mundial donde todo está interconectado. Para algunos la globalización queda aplicada exclusivamente para la economía. Sería un error considerar el fenómeno de la globalización pues también hay globalización política, social y cultural.

Hay varias definiciones de globalización en sentido amplio

“La globalización es un proceso o un conjunto de procesos consistente en la organización espacial de las relaciones y de las transacciones sociales que produce flujos y redes trans-continentales o interregionales de actividades, interacciones de poder”[3]

“La globalización es un proceso sociológico de interconexión e integración financiera, económica, social, política y cultural que se acelera  por el abaratamiento de los transportes y de las tecnologías de información y de la comunicación (TIC) en un contexto de crisis económica, (crisis del petróleo, 1973), de victoria del capitalismo (caída del muro de Berlín, 1989) y del cuestionamiento cultural de los grandes ideales”[4]

“La globalización significa los  procesos en virtud de los cuales los Estados nacionales soberanos se entremezclan e imbrican mediante actores transnacionales y sus respectivas probabilidades de poder, orientaciones, identidades y entramados socio-políticos varios”[5]

Este fenómeno de la globalización tiene y tendrá cada vez más una intensa influencia en los fenómenos económicos, políticos, sociales, jurídicos y científicos y culturales y marcará las pautas del mundo del futuro. El rostro del planeta está cambiando ya de manera rápida. Estamos entrando de lleno en el ámbito de una nueva revolución: la “revolución de la información”, o mejor dicho, la “revolución del conocimiento”[6].

Un efecto claro de la globalización es, sin duda, la puesta en marcha de una constante movilidad, de una movilidad gozosa, como es el turismo, movilidad forzosa, la emigración para encontrar trabajo en otros países, la globalización también es sinónimo de la creciente aceleración tanto de la concreta interdependencia global cuanto de las relaciones comerciales y financieras globales; la globalización es, en síntesis, la compresión y vivencia del mundo como un lugar unificado, es =  “la aldea global”, donde el mundo se achica y se integra cada vez más gracias a la informática, la vía satélite, y las tecnologías de comunicación: TV, radio, etc.

La globalización, hija de la revolución cibernética, reviste fundamentalmente cuatro etapas: 1º.- El aspecto económico. 2º.- Aspecto de la información y vías de comunicación.  3º.- Aspecto político.  4º.- Aspecto cultural.

¿Dónde radica la novedad del fenómeno de la globalización?. La novedad consiste en:

  • Mercados nuevos comerciales: mercados de divisas y capitales vinculados a escala mundial, funcionando las 24 horas al día, con negocios de gran envergadura realizados en tiempo real.
  • Instrumento nuevos: La Red de Internet a nivel de interconexión libre mundial, teléfonos celulares, el fax, transporte aéreo intensificado, mayores redes de carreteras y de vías de comunicación, las computadoras de despacho y portátiles. Sobre todo estos instrumentos aplicados de manera eficaz e intensiva a los Medios de comunicación, Radio, TV, Prensa, etc.
  • Nuevos actores: La Organización Mundial del Mercado (OMC) con atribuciones legales y administrativas por encima de gobiernos nacionales; las Empresas multinacionales, con más poder económico que muchos Estados libres y democráticos; las redes mundiales de ONGs, Green Peace, etc,
  • Nuevas Normas: Acuerdos multilaterales sobre comercio, servicios, y propiedad intelectual, con el apoyo de fuertes mecanismos de aplicación

Lo que hoy llamamos globalización ha sido un instrumento extremadamente largo y a la vez paulatino, irregular y complejo y se ha ido realizando según han ido surgiendo las necesidades y conveniencias entre  todos los países del mundo, especialmente de los más poderosos. Así la globalización política, social, económica y cultural han venido gestándose a lo largo de todo el siglo XX y se ha acelerado de forma destacada, a finales de los años 1980 – 1990, hasta hoy día y lo queda por venir, pues según los expertos, recién se está iniciando un nuevo tipo de cultura, un nuevo modo de hacer las cosas.

La globalización es un cúmulo de vínculos entre las principales regiones del mundo y entre variados ámbitos de la actividad humana sea de la índole que sea. Implica fundamentalmente y por ahora cuatro cambios diversos:

1º.- Extiende las actividades sociales, políticas y económicas a través de las fronteras políticas, las regiones naturales y los continentes.

2º.- Intensifica nuestra dependencia recíproca con el progresivo aumento de los flujos de comercio, inversiones, finanzas, migraciones, intercambios culturales.

3º.- Acelera el mundo: la introducción de nuevos sistemas de transportes y de comunicación implica un movimiento más rápido de ideas, bienes, informaciones, capiteles y personas.

4º.- Determina un mayor impacto de los sucesos remotos en nuestras vidas.

Así, pues, la globalización determina el fin del Estado-Nación o la muerte de la política, pero implica que la política no se fundamenta ni puede fundamentarse simplemente sobre la soberanía e independencia de los Estado-Nación que manejamos hoy día. Es muy difícil predecir el futuro sobre cuáles serán los efectos finales de la globalización tal y como funciona hasta ahora, pero ya podemos definir ahora el desafío central de la era global, repensando nuestros valores, nuestras instituciones y nuestras identidades de tal manera que la política pueda ser de verdad un medio eficaz de manejar eficazmente las aspiraciones y el progreso de la humanidad.

Entonces, ¿la globalización es una amenaza o un mito de los países ricos?. Ni amenaza ni mito, sino realmente el rostro nuevo del planeta que surge a comienzos del S.XXI revolucionando seriamente nuevas formas de vida. Cuando hablamos de globalización nos encontramos, pues, ante un concepto no meramente descriptivo, filosófico o ideológico, sino al contrario es una realidad dada que está ahí, algunos la utilizan y les va muy bien, otros no, no creen en ella, no la usan, son los que no están preparados o se sienten indefensos, son aquellos ciudadanos partidarios de la antiglobalización seres exaltados y detractores que ven en la globalización sólo males, y piensan especialmente que es un invento de los países ricos para tener más dominados a los países más pobres, para explotarlos más; otros son más moderados y lo que quieren es globalización pero con sentido humanitario y solidario.

Por eso, ante la globalización hay que buscar una actitud equilibrada, reflexionada, discernida, sabiendo tomar lo bueno que tiene y aplicarlo para el bien y la defensa de la persona humana y su desarrollo y a la vez enmendar lo que tiene de mala aplicación produciendo situaciones desequilibrantes, como hace el papa J. Pablo II

La globalización es, hoy día, un gran debate abierto que debe de ser conducido con lucidez. Podemos proponer tres caminos para afrontarla lúcidamente:

1º.- Rechazar la globalización sin matices. Son los grupos que se manifiestan ante las reuniones internacionales y critican con violencia que los ricos cada día son más ricos y los pobres más pobres, pero de eso no tiene la culpa la globalización en sí, sino la mala aplicación del fenómeno de la globalización. Tienen razón en algunas cosas en otras no, como la violencia. Deberían diseñar y exponer propuestas para que la globalización esté al servicio de todos.

2º.- Aceptarla incondicionalmente. Es el camino que han tomado los más fuertes económica y socialmente en el mundo. Son las grandes potencias mundiales, las multinacionales, aceptan y aplican la teoría económica del neoliberalismo que al ver la caída del sistema socialista y comunista en Rusia y sus países satélites creen que la única salida es la aplicación mundial de la teoría económica neoliberal, han generalizado simplistamente cuatro medias verdades elevándolas a categorías universales. Por eso dicen que hay que dejar el neoliberalismo como está, pues así funciona muy bien, sin someterse a ninguna autoridad mundial, sin reglamentos dejando todo a la libre iniciativa del mercado. No creen que las nuevas maneras de producción ni de avance tecnológico provoque desequilibrios ecológicos (la capa de ozono) desigualdades económicas, exclusiones sociales o formas culturales deshumanizadoras.

3º.- Aceptarla críticamente e intentar gobernarla, poniéndola al servicio de cotas más altas de bienestar para todos, especialmente para los más pobres, desamparados, para los que menos tienen, es decir, la globalización solidaria. Hay que saber aceptar las nuevas técnicas que en sí mismas son buenas, pero sabiendo que el aumento de productividad o el crecimiento económico de un país no lleva automáticamente al incremento y bienestar de todo el mundo; ni la justicia se realiza de una manera eficaz. Debe buscarse una manera de control, de administración a nivel mundial en el que los más necesitados encuentren su sitio dignamente en esta sociedad nueva globalizada.



[1] “Explorations in Communication”, 1960,  Marshall McLuhan

[2] ¿Qué es la globalización?. G. de la Dehesa. Alianza Editorial, 2002.“Globalización, desigualdad y pobreza” G. de la Dehesa. Alianza Editorial, 2003.

[3] “Qué cosa es la globalización” D. Held,  A,Mcgrew, D Goldblatt. J. Perraton.

[4] “Veinte años de historia presente”, F. García de Cortázar, Pg, 74

[5] “¿Qué es la globalización? Falacias del problema”. U. Beck. Pg, 29. Edit: Paidós. Barcelona, 2002.

[6] Este autor nos señala cómo a partir del S. XVIII en Europa se hizo una transición de la sociedad agrícola y artesanal  a la sociedad industrial, a este cambió se le llamó la “transición industrial” después vino la “transición postindustrial”, electrónica, digital, e informática y finalmente del conocimiento. Y esta  sociedad del conocimiento ya no tiene como espacio de desarrollo ni la tribu, ni el clan, ni la ciudad ni el Estado-Nación. Tienen como espacio el planeta entero. Gracias a los procesos tecnológicos e informáticos tenemos acceso  a una inmensidad de conocimiento y datos científicos antes inalcanzables, los almacenamos en discos duros, los transmitimos a otros. Así el paso de la sociedad industrial y postindustrial a la sociedad del conocimiento comporta, sin duda, muchísimas ventajas personales y colectivas, pero al mismo tiempo es, claramente, causa de una fractura social y crea gran números de seres humanos excluidos de esta posibilidad de conocimiento son los que por falta de educación, de medios económicos mínimos se quedan fuera de la red del conocimiento”. “El futuro de nuestro mundo. Globalización, tecnología y exclusión” J Majó. Pg, 18, s.s.


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Damos gracias a Dios por la vida del P. Ignacio Garro, SJ † quien, como parte del blog, participó con mucho entusiasmo en este servicio pastoral, seguiremos publicando los materiales que nos compartió.


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