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Teología fundamental. 13. El Credo. La creación


P. Ignacio Garro, jesuita
SEMINARIO ARQUIDIOCESANO DE AREQUIPA

5. EL CREDO
Continuación

5.4.1. LA CREACIÓN

Luego de haber hablado de la vida íntima de Dios -actividad ab intra-, trataremos ahora de la primera de las actividades ad extra de Dios: la Creación.

5.4.1 TODO EL UNIVERSO HA SIDO CREADO POR DIOS 

5.4.1.1 Noción: creación "ex nihilo" 

Por creación se entiende la acción de Dios mediante la cual da la existencia a los seres, sacándolos de la nada. 

1°.- Es acción de Dios. Acción de su actividad externa, ya que tiene por objeto las criaturas, y no El mismo. La creación es, pues, obra de las tres divinas Personas, aunque en la Sagrada Escritura suele atribuirse al Padre, porque en ella luce de modo especial el poder de Dios. Por eso decimos en el 
Credo: "Creo en Dios Padre Todopoderoso Creador del cielo y de la tierra".

2°. Mediante la cual da la existencia a los seres. En efecto, todos han sido creados por El, y por eso se llaman criaturas. En el lenguaje de la Sagrada Escritura "Creador del cielo y de la tierra" significa, pues, Creador de todos los seres, tanto espirituales corno materiales.

3°. Sacándolos de la nada. Sacar un ser de la nada significa producir un ser que antes no existía de ninguna manera, ni como tal, ni en materia alguna anterior. 

Al fabricar un escultor una estatua, no la crea, pues aunque no existía como tal, existía la materia de que la formó; por ejemplo, la madera o el mármol. Dios, por el contrario, sí crea a los seres, pues no los formó de materia alguna anterior, ya que fuera de Dios nada existía. 

Es importante percatarse que la nada no es un ser positivo, como un lugar de donde Dios saca los seres. Por el contrario la palabra "nada" se opone a "algo", y denota que antes de la creación no existía algo preexistente, de donde pudiera formar los seres. 

5.4.1.2 Sólo Dios puede crear 

La creación es un acto exclusivo de Dios (cfr. S. Th. 1, q. 45, a. 5). En efecto, el paso de la nada al ser exige poder infinito. 

Esto se comprende con un ejemplo: para realizar una buena comida necesito los ingredientes. Si tengo poca capacidad como cocinero necesito buenos y adecuados ingredientes. Sin embargo, al ir disminuyendo el número de los ingredientes requiero de una mayor capacidad culinaria para hacer una buena comida. Es decir, a menor materia disponible, se requiere mayor capacidad en el agente. Pero aunque sea expertísimo el cocinero, sin ningún ingrediente jamás podrá hacer una comida.

No podemos comprender la creación porque: a) es un acto infinito; b) no tenemos ningún ejemplo de ella, ya que toda la actividad del hombre se reduce a transformar la materia ya existente. 

5.4.2 PRUEBAS DE LA CREACIÓN 

5.4.2.1 La razón y la Sagrada Escritura 

1°. La razón prueba la creación de los seres, porque de otra suerte hay que admitir: 

a) O que los seres vienen de la nada, lo que es absurdo. 
Es un axioma científico y experimenta¡, básico e inamovible que nada se crea a nuestro alrededor, ni siquiera un átomo de materia puede ser formado de la nada; cualquier fuerza supone siempre otra fuerza preexistente de la cual procede; no se da el movimiento sin un motor que lo determine, ni vida alguna que no brote de una vida anterior a ella.
b) O que vienen unos de otros en serie infinita, lo que no explica nada. 
Una serie infinita de ruedas dentadas no explica por qué mueven las manecillas del reloj: hace falta la cuerda que imprima el primer movimiento.

c) O bien que el mundo es, como Dios, eterno e increado; lo que tampoco admite la ciencia. 
Es ya una tesis científica el desgaste de la energía en el inundo: y sí éste fuera eterno, habiendo la energía empezado a acabarse desde siempre, a estas horas habría ya terminado el proceso de extinción.

2°. La Escritura nos enseña la creación en muchos lugares. Basta citar las palabras con que inicia el Génesis. "En el principio creó Dios el cielo y la tierra" (Gen. 1, l). 
Dios creó al mundo libremente y con un simple acto de su voluntad. "Habló y todo fue hecho: dijo y todo fue creado " (Gen. 32, 9). 

5.4.2.2 Errores sobre la creación 

Los principales son tres: materialismo, dualismo y panteísmo. 

a) El materialismo niega la existencia de Dios, y afirma que la materia es eterna, y que la combinación de sus elementos basta para explicar la existencia de los seres. 

Refutación. El materialismo es un sistema absurdo, pues admite todas las contradicciones del ateísmo, a saber: 

1.- Que el mundo, que es un efecto, no tiene causa de sí. 
2.- Que existe la serie infinita de seres contingentes, sin que exista un primer ser necesario. 
3.- Que el orden maravilloso del universo es fruto del azar. 
4.- Que la vida brotó espontáneamente de la materia. 
5.- Que lo espiritual no es más que una fase o estado de la materia. 

b) El dualismo es un sistema que admite dos principios eternos: un principio bueno y causa de todo lo bueno, que es Dios; y un principio malo e independiente de Dios, causa de todo mal. 

Refutación. El dualismo es un sistema falso. Si hubiera un principio independiente de Dios, Dios dejaría de ser Infinito y Omnípotente, pues ni lo tuviera todo, ni lo pudiera todo. 

c) El panteísmo (de las palabras griegas: pan, todo; y teos, Dios), enseña que todos los seres se confunden con Dios porque son una emanación de la sustancia divina. 

Refutación. El panteísmo es también un grave error. 

1°. Dios y el mundo son realidades enteramente diversas. Dios es eterno, y el mundo tuvo principio; Dios es infinitamente perfecto, y el mundo tiene una perfección muy limitada; Dios es Inmutable, y el mundo está sujeto a perennes cambios. 

2°. El panteísmo es un ateísmo disfrazado. Negarla existencia de un Dios personal, y admitir que Dios se confunde con el mundo, es en realidad negar a Dios. 

Algunas de las actuales sectas religiosas orientales de moda en la civilización occidental -Zen, Budismo, Yoga, etc- tienen raíz panteísta.

5.4.2.3 Tiempo y estado en que fue creado el mundo 

Respecto al tiempo, sabemos que el mundo tuvo principio. 

La Geología y la Astronomía nos lo demuestran. También nos lo enseña la fe, y así dice San Pablo: "Dios nos eligió antes de la creación del mundo, para ser santos en su presencia" (Ef. 1, 4). 

Pero no sabemos cuándo fue creado. Los científicos calculan muchos millones de años; y la fe no necesita decirnos nada en este sentido. 

Respecto al estado en que fue creado, la fe nos enseña que Dios creó al mundo, pero no que lo creara como existe hoy. Para la ciencia, su organización actual es obra de miles de siglos. 

Podemos establecer las siguientes conclusiones: 

1°. Respecto a la materia, se puede admitir que una vez creada por Dios, su evolución fue el fruto de las causas naturales, queridas por Dios mismo. 

2°. Respecto a la vida, es necesario admitir la intervención directa de Dios, para la creación de las primeras especies. 

3°. Respecto al hombre, se debe admitir la intervención directa de Dios para la creación de su alma y para la formación de su cuerpo. 

4°. Por último, el evolucionismo absoluto, según el cual una materia eterna, no creada por Dios, da origen espontáneamente y sin intervención de Dios a la vida de las plantas, a la sensibilidad de los animales y a la inteligencia del hombre, es una teoría materialista y errónea, que va a un mismo tiempo contra la razón y la fe. 



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Agradecemos al P. Ignacio Garro, S.J. por su colaboración.
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