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Desafíos para una renovada Pastoral Social en la perspectiva de la Misión Continental – 3º Parte


CONFERENCIA DE LA X SEMANA SOCIAL NACIONAL
Perú, Noviembre 11-14 de 2008.

Leonidas Ortiz Lozada, Pbro.
Director del Observatorio Pastoral del CELAM
Secretario Ejecutivo de la Comisión de la Misión Continental


3. Puebla (1979): la misión social de la Iglesia como “Pastoral social evangelizada y evangelizadora”

La III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano se realizó en la ciudad de Puebla, México, del 27 de enero al 13 de febrero de 1979, a los once años de haberse celebrado la de Medellín, contando con la presencia del nuevo Pontífice Juan Pablo II. El tema de la Conferencia fue: “La Evangelización en el presente y en el futuro de América Latina”.

Ya desde 1976, el CELAM empieza a pensar en una tercera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, iniciativa que fue acogida por Pablo VI. En 1976 muere el Papa Pablo VI y muere también su sucesor Juan Pablo I, quienes habían prometido presidir esta tercera conferencia.


3.1. Los desafíos de la época
En el contexto socio-político

Los regímenes militares, inspirados en la doctrina de seguridad nacional, se extienden por casi todos los países de América Latina. Se presentan graves atropellos a los derechos humanos en los diversos países de la región. Los Sandinistas en Nicaragua asumen el poder después de una larga lucha con la dictadura de Somoza.

A nivel internacional, Michael Gorvachov, impulsa la Perestroika (re-estructuración) y la Glasnot (transparencia) en la Unión Soviética.

En el contexto eclesial
En Medellín surge una nueva forma de hacer teología, en forma inductiva, a partir de la realidad de los pobres, a la luz de la Sagrada Escritura, a fin de buscar caminos de promoción social y liberación integral. Aquí está el origen de la teología de la liberación.

La Iglesia denuncia la violación de los derechos humanos, pero rechaza tanto la violencia subversiva como la violencia represiva; promueve la reconciliación, tanto al interior de cada nación, como entre pueblos hermanos; y reafirma su opción preferencial por los pobres.

En este período se produce la desaparición física del Padre Héctor de Jesús Gallego, el 9 de junio de 1971, en el distrito de Santa Fé, Provincia de Veraguas, Panamá; su principal trabajo con los indígenas y campesinos era la organización de las comunidades y la formación cooperativa.

En 1972 mueren en distintos accidentes aéreos Monseñor Gerardo Valencia Cano, Obispo de Buenaventura en Colombia, uno de los fundadores del Grupo Golconda, quien se había puesto al servicio de los negros del Chocó; y Monseñor Raúl Zambrano Camader, muy comprometido con las causas sociales, especialmente con una reforma agraria integral. En 1975 son asesinados en Los Horcones, Diócesis de Olancho, Honduras, 2 sacerdotes y siete campesinos que defendían la causa de los sin tierra. En 1977, en El Salvador, el Padre Rutilio Grande García, sacerdote jesuita dedicado al trabajo pastoral con los campesinos, fue ametrallado, junto a dos salvadoreños, cerca de la población de El Paisnal, en la parroquia de Aguijares.

Después de Medellín, Pablo VI publica dos documentos que estimularon la reflexión de la Iglesia latinoamericana: la Octogesima adveniens (1971) y la Evangelii nuntiandi (1975). Y, luego, la primera encíclica de Juan Pablo II, la Redemptor Hominis (1979) coloca al ser humano como el camino primordial de la Iglesia.

En la “Octogésima Adveniens”, Pablo VI proclama la libertad de la persona frente al Estado y a los partidos políticos; habla de la importancia del discernimiento de las ideologías y de los movimientos socio-políticos; estimula a las comunidades cristianas para que asuman la responsabilidad del futuro de nuestro mundo; destaca la importancia de la participación en la búsqueda de formas de convivencia democrática; y urge a los cristianos a un compromiso concreto en la organización y vida políticas.

En este mismo año, 1971, el Papa convoca el “Sínodo sobre la Justicia en el mundo” con el fin de estudiar el lugar del Pueblo de Dios en la promoción de la justicia en el mundo; y crea el Pontificio Consejo “Cor Unum” para la promoción humana y cristiana como un gesto de la caridad del Santo Padre.

En 1973 comienza la publicación de los Mensajes Pontificios para la Cuaresma. Los primeros cinco mensajes fueron: Cuaresma: tiempo de comunión y solidaridad; Cuaresma: tiempo de renovación y de reconciliación; Dar y compartir en el seno de la familia humana; Procurad compartir aquello que poseéis con los que os rodean: el verdadero pobre descubre siempre alguien más pobre que él.

Los Congresos latinoamericanos de Cáritas se centran en tema que hacen relación con los cambios sociales, la promoción social y la organización de las comunidades. Así, en 1970, en Río de Janeiro, se habla sobre “La Caritas en tiempo de cambio en América Latina”; en 1971, en San Salvador, sobre la “Función específica de Caritas en la Promoción Social de América Latina”; en 1974, en Lima-Perú, sobre el “Ser y quehacer de Caritas en América Latina”; y en 1978, en México, sobre la “Animación y organización de las bases: tarea esencial de Caritas diocesana”.

3.2. La misión social de la Iglesia como “Pastoral social liberadora, evangelizada y evangelizadora”

El documento pontificio que incide más significativamente en Puebla es la Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi. Los textos más citados en la II Conferencia hacen relación con la finalidad de la evangelización, el cambio interior, es decir, la transformación de la conciencia personal y colectiva (EN 18). Para esto, es necesario “alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad” (EN 19). Para evangelizar es fundamental tener en cuenta la cultura y las culturas, “tomando siempre como punto de partida la persona y teniendo siempre presentes las relaciones de las personas entre sí y con Dios” (EN 20).

Con relación a la liberación afirma: “La Iglesia, repiten los obispos, tiene el deber de anunciar la liberación de millones de seres humanos, entre los cuales hay muchos hijos suyos; el deber de ayudar a que nazca esta liberación, de dar testimonio de la misma, de hacer que sea total. Todo esto no es extraño a la evangelización”. (EN 30)

Puebla opta por una evangelización liberadora para una convivencia humana digna de hijos de Dios (DP 491). Se trata de una “liberación que sabe utilizar medios evangélicos, con su peculiar eficacia y que no acude a ninguna clase de violencia ni a la dialéctica de la lucha de clases, sino a la vigorosa energía y acción de los cristianos, que movidos por el Espíritu, acuden a responder al clamor de millones y millones de hermanos” (DP 486).

En Puebla los Obispos hacen la opción preferencial por los pobres, promueven el amor a los pueblos y el conocimiento de su cultura, denuncian la economía del libre mercado y las visiones inadecuadas de la persona humana y hacen un llamado a los constructores de la sociedad y a los jóvenes para darle un sentido cristiano a la política, rechazar toda forma de violencia política y evangelizar la cultura con miras a la construcción de una sociedad solidaria y fraterna.

Una pastoral social, desde esta perspectiva, lleva un mensaje particularmente vigoroso en nuestros días sobre la liberación (DP 479, EN 29), contribuyendo a despertar la conciencia social del ser humano en todas sus dimensiones, a impulsarlo para que sea protagonista de su propio desarrollo, a educar para la convivencia, a estimular la organización de las comunidades y a fomentar la comunicación cristiana de bienes.

Como fruto de Puebla se potencia el servicio operativo de los Derechos Humanos, se realizan programas de promoción de indígenas dentro del respeto a su propia cultura, se promueve la formación en Doctrina Social de la Iglesia a diversos niveles, se dan los primeros pasos en la organización de una pastoral con personas que viven con el VIH-SIDA, se organizan encuentros sobre la problemática de la deuda externa, se impulsa el trabajo con los niños y niñas en situaciones de riesgo y se fortalece la toma de conciencia sobre la lucha por la justicia a través de la “no violencia activa”.

4. Santo Domingo (1992): la misión social de la Iglesia como “Promoción humana integral”

4.1. Los desafíos de la época

En el contexto socio-económico

Entre Puebla y Santo Domingo se vivió en América Latina y El Caribe la famosa “década perdida”. La abundancia de petrodólares llevó a nuestros países a contratar crédito externo, inicialmente en condiciones favorables, pero luego, con la brusca e injusta alza en los intereses, y con los malos manejos por parte de gobernantes corruptos, la deuda externa se volvió insostenible, deteriorando cada vez más la situación social y económica de la región.

A los países latinoamericanos, guiados por el Fondo Monetario Internacional, les tocó modernizar sus economías, reducir los costos de funcionamiento del Estado, abrirse al comercio exterior e incrementar su competitividad internacional. Todo esto, hacia 1992, contribuyó a que el PIB de la región creciera en un 3% anual y a que las tasas de inflación tuvieran una importante reducción y se mostraran tendencias favorables para el futuro cercano. De estos ajustes estructurales en la economía quedaba una considerable deuda de justicia social con los pobres del continente, tema que se vuelve prioritario en los debates sociales.

En Perú, estos ajustes económicos estructurales, unidos a la instalación del terrorismo en Lima y en las grandes ciudades, agravaron la situación económica y social, aumentando la pobreza en los sectores más populares, tanto urbanos como rurales.

En general, en América Latina la situación de pobreza y abandono en los sectores urbano-marginales y entre los campesinos, indígenas y afro-descendientes, era tan grande que se hizo famosa de Juan Pablo II en Chile en 1987 de que “los pobres no pueden esperar más”.

Se impone la economía de mercado, aunque continúa el debate entre quienes propenden por una economía de mercado sin limitaciones, lo que el mismo Juan Pablo II llamaría el “capitalismo salvaje”, y una economía de mercado con acento social. En este contexto, surgen nuevas formas de integración regional como el MERCOSUR.

En esta década se agudiza el fenómeno del narcotráfico con todo lo que ello implica: corrupción en los órganos del poder, creación de una cultura mafiosa en diversos sectores sociales y crecimiento de los asesinatos, de los secuestros y de los atentados terroristas.

En el contexto político

Sin duda alguna, el acontecimiento que más influyó en este período fue la crisis del “socialismo real” que culminó con la caída del Muro de Berlín (1989), cuyas consecuencias comenzaron a verse en la caída de las ideologías, en el agotamiento de la revolución cubana y de los movimientos revolucionarios, en la extinción de la guerrilla, con excepción de Colombia y Perú, en el aire triunfalista del sistema capitalista y en los anhelos de democracia en los países de la región.

En el Perú, en 1990, gana las elecciones Alberto Fujimori con su movimiento Cambio 90, pero no obtiene las mayorías en el Congreso de la República. En 1992, a pesar de haber recibido facultades legislativas para realizar las reformas económicas necesarias, Fujimori decide disolver el Congreso, dando un golpe de estado contra su propio gobierno, lo que se ha denominado “autogolpe”, e instaurando un gobierno que llamó de “Emergencia y Reconstrucción nacional”.

En el contexto eclesial

En el campo socio-político la Iglesia juega un importante papel en la búsqueda de soluciones a los conflictos internos de los países. En 1980 es asesinado Monseñor Oscar Romero en San Salvador, quien denunciaba las masacres y violaciones a los derechos humanos cometidas especialmente por el ejército en esa larga confrontación.

Después de Puebla, en 1983, el Papa comenzó a hablar en Haití de una “nueva evangelización” frente a la crisis que provocaba la cultura adveniente, caracterizada por el secularismo, el pragmatismo y la separación entre la fe y la razón. Esta nueva evangelización implicaba nuevos métodos, nuevo ardor, nuevas expresiones.

Hay nuevos desafíos para la misión de la Iglesia: la violación de los derechos humanos, el empobrecimiento de los sectores populares y de la clase media, los atropellos contra la vida humana, la desintegración de la familia, el abandono de los sectores indígenas y afro-descendientes, el avance de las sectas y de la llamada “Iglesia electrónica”.

En el campo del magisterio pontificio, se publican trascendentales documentos como la Encíclica Laborem Exercens (1981) sobre el trabajo, clave de la cuestión social; la Encíclica Sollicitudo rei socialis (1987), donde el Papa retoma el tema del desarrollo de la Populorum Progressio y dentro de la dinámica continuidad-renovación, reafirma la opción preferencial por los pobres, urge una serie de reformas y convoca a la solidaridad de todos; y la Encíclica Centesimus Annus (1991), con motivo del Centenario de la Rerum Novarum, sobre las “cosas nuevas de hoy” comenzando por la caída del Muro de Berlín.

Por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se publican dos importantes documentos sobre el tema de la teología de la liberación: el primero, Libertatis nuntius (1984), una Instrucción sobre algunos aspectos de la "teología de la liberación; el segundo, Libertatis conscientia, una Instrucción sobre la libertad cristiana y la liberación (1986).

4.2. La misión social de la Iglesia como “Promoción humana integral” a partir de la opción por los pobres.

Los temas de Santo Domingo nos presentan el enfoque que va a tener la misión social de la Iglesia en esta época: nueva evangelización, promoción humana integral e inculturación.

Santo Domingo, en el campo social se propone impulsar en los diversos niveles y sectores de la Iglesia una pastoral social que parta de la opción evangélica preferencial por los pobres, actuando en los frentes del anuncio, la denuncia y el testimonio, promoviendo iniciativas de cooperación, en el contexto de una economía de mercado (SD 200).

Una de las partes mejor tratadas del Documento es la que hace relación con la promoción humana, donde destaca los nuevos signos de los tiempos, comenzando por los derechos humanos y siguiendo con la ecología, el acceso a la tierra, el empobrecimiento de nuestros pueblos, la realidad del trabajo, el fenómeno creciente de las migraciones, la situación de la democracia en la región, los nuevos ordenamientos económicos y la urgencia de una integración latinoamericana.

El tema de la globalización todavía no está muy presente en la conciencia de los latinoamericanos. Tan solo una vez en el documento se emplea la expresión cuando habla de la integración latinoamericana: “Se experimenta un aislamiento y fraccionamiento de nuestras naciones, al tiempo que se incrementa una globalización de la economía planetaria junto a la formación y/o reformulación de grandes bloques” (SD 207).
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Continuará...
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Agradecemos a Roberto Tarazona Por compartir esta Conferencia

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