San Ignacio de Loyola



El 31 de julio se celebra la fiesta litúrgica dedicada a San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús y autor de los Ejercicios Espirituales, invitamos a leer nuestras publicaciones dedicadas a su vida y su obra:


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El tesoro escondido y la perla de gran valor

El P. Adolfo Franco S.J., nos comparte su reflexión sobre el evangelio del Domingo XVII del T.O., nos recuerda "La parábola del tesoro escondido nos cuestiona ¿cuál es nuestro máximo interés en la vida?". Acceda AQUÍ.


Devocionario

Compartimos con todos ustedes este pequeño devocionario con los rezos católicos más conocidos y más utilizados en la vida diaria, para poder hacerlos oración de manera personal o en comunidad. Hemos colocado un ingreso directo en la columna izquierda, que estará de manera permanente. Acceda AQUÍ.

La Misa: 2° Parte - La Cena Pascual Judía

En esta segunda parte que presentamos, el P. Rodrigo Sánchez Arjona Halcón, S.J. escribió sobre la vivencia religiosa provocada por el rito de la Misa. Nos interesa conocer la vivencia religiosa de los piadosos judíos en la cena pascual, pues esa vivencia religiosa nos permite vislumbrar los sentimientos de Jesús en su última cena, de donde ha brotado la Eucaristía cristiana, la Misa Católica. Acceda AQUÍ.

La Iglesia - 27º Parte: Propiedades esenciales de la Iglesia - Es Apostólica

El P. Ignacio Garro, S.J. finaliza el apartado sobre las propiedades de la Iglesia explicándonos sobre su apostolicidad, que designa la identidad de la Iglesia con la institución de los Doce Apóstoles por Jesucristo como cimiento del ser de la Iglesia. Acceda AQUÍ.

¿Qué es el Año Litúrgico? - 2° Parte

Continuamos presentando los escritos del P. Rodrigo Sánchez Arjona Halcón, S.J., en esta segunda entrega se continúa con el tema sobre el Misterio de Cristo y el Año Litúrgico, explicando sobre la Misa y la Liturgia de las Horas u Oficio Divino. Acceda AQUÍ.

Historia de la Devoción al Corazón de Jesús en el Perú - 4° Parte: Su expansión

Continuamos compartiendo los escritos del +P. Rubén Vargas Ugarte, S.J. referentes a este tema, en esta oportunidad presentamos cómo se inició su expansión de la devoción del Sagrado Corazón en América y el primer templo dedicado a su culto. Acceda AQUÍ.

Adoración Eucarística para la Santificación de los Sacerdotes y la maternidad espiritual - Mensaje de SS Benedicto XVI y experiencia de San Agustín

En esta oportunidad iniciamos la publicación de las experiencias de hermanos y hermanas consagradas a Dios que han sido objeto de la oración de la Iglesia. En esta oportunidad compartimos el mensaje del papa Benedicto XVI y la experiencia de San Agustín. Acceda AQUÍ.

Carta apostólica ROSARIUM VIRGINIS MARIE - San Juan Pablo II

Para poder tener una vivencia más profunda durante el rezo del Santo Rosario, compartimos esta Carta Apostólica escrita por San Juan Pablo II. Acceda AQUÍ.

Ofrecimiento Diario - Intenciones para el mes de AGOSTO


Para orar con el Papa y la Conferencia Episcopal Peruana a través de las Intenciones encomendadas al Apostolado de la Oración para el mes de AGOSTO. Acompañamos las intenciones con textos seleccionados para su reflexión. Acceda AQUÍ.


Tomad Señor - San Ignacio de Loyola

Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad,
mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad,
todo mi haber y mi poseer;
Vos me los distes; a Vos, Señor, lo torno;
todo es vuestro, disponed a toda vuestra voluntad;
dadme vuestro amor y gracia; que ésta me basta.
Amén.

Ofrecimiento Diario - Intenciones para el mes de AGOSTO





APOSTOLADO
DE LA
ORACIÓN

INTENCIONES PARA EL 
MES DE AGOSTO



Ofrecimiento Diario

Ven Espíritu Santo, inflama nuestro corazón en las ansias redentoras del Corazón de Cristo, para que ofrezcamos de veras nuestras personas y obras, en unión con él, por la redención del mundo.

Señor mío y Dios mío Jesucristo:

Por el Corazón Inmaculado de María me consagro a tu Corazón y me ofrezco contigo al Padre en tu santo sacrificio del altar; con mi oración y mi trabajo, sufrimientos y alegrías de hoy, en reparación de nuestros pecados y para que venga a nosotros tu reino.

Te pido en especial por las intenciones encomendadas al Apostolado de la Oración.




Por las Intenciones del Papa


Intención General

Para que los refugiados, obligados a abandonar sus casas por la violencia, sean acogidos con generosidad y sean respetados sus derechos.





Intención Misional

Para que los cristianos en Oceanía anuncien con alegría la fe a todos los pueblos del continente.




Por la Conferencia Episcopal Peruana

Para que la catequesis preparatoria para la Primera Comunión y para el sacramento de la Confirmación, pongan las bases de una futura y auténtica vida cristiana.



REFUGIADOS

“...Puede experimentar también relaciones nuevas y acogedoras, que les alienten a contribuir al bienestar de los países de acogida con habilidades profesionales, su patrimonio socio-cultural y también, a menudo, con su testimonio de fe, que estimula a las comunidades de antigua tradición cristiana, anima a encontrar a Cristo e invita a conocer la Iglesia" (Benedicto XVI. Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2013. 12.10.2012 Extracto)


APARECIDA, MISIÓN CONTINENTAL

La Iglesia denuncia la práctica de la discriminación y del racismo, pues ofende en lo más profundo de la dignidad humana, creada "a imagen y semejanza de Dios" 533.


Eucaristía
Misa votiva de la Santísima Eucaristía.

Palabra de Dios
Génesis 18,1-10. Abrahan acoge a sus visitantes.
Éxodo 22,21(20). Ustedes también fueron extranjeros en Egipto.
Mateo 25,31-45. Fui forastero y me dieron alojamiento.

Reflexionemos
¿Conozco personalmente el drama de los desplazados o estoy bien informado?
¿En mi entorno, qué se hace por las personas desplazadas y refugiadas?



Invitación

A participar de la Misa dominical de 11:00 AM en la Parroquia de San Pedro y a acompañarnos en las reuniones semanales a las 12:00 M en el claustro de la parroquia, todos los domingos. 

Asimismo, invitamos a la Misa de los primeros viernes de cada mes en Honor al Sagrado Corazón de Jesús, a las 7:30 PM en San Pedro.


Para conocer más acerca del Apostolado de la Oración y sus actividades acceda AQUÍ



Visítenos en:

http://www.apostlesshipofprayer.net. Elegir idioma ESPAÑOL, hacer clic en ventana “Oración y Servicio”
www.jesuitasperu.org Apostolado parroquial
www.sanpedrodelima.org


¡ADVENIAT REGNUM TUUM!
¡Venga a nosotros tu reino!




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El tesoro escondido y la perla de gran valor

P. Adolfo Franco, S.J.

DOMINGO XVII
del Tiempo Ordinario

Mateo 13, 44-52

La parábola del tesoro escondido nos cuestiona ¿cuál es nuestro máximo interés en la vida?


Este párrafo del Evangelio nos trae a consideración varias parábolas de San Mateo; todas estas parábolas se refieren siempre al Reino de los Cielos. Describen además reacciones y actitudes que tenemos ante el mensaje del Señor. Dos de ellas (la del tesoro escondido y la de la perla de gran valor) son paralelas: dos situaciones diferentes de la vida pero que ilustran un mismo mensaje.

La parábola del tesoro escondido nos habla de un buscador de tesoros que un día se pone a cavar en un terreno y de pronto empieza a ver un cofre que esconde un tesoro; podemos sentir su emoción en el momento en que comienza el hallazgo. Y cómo se desencadenan una serie de consecuencias y decisiones, a toda velocidad, pues la alegría es enorme. Tapa el tesoro (se supone que no pertenece a nadie), y va a comprar aquel campo. No importa si para poder comprar ese campo tiene que vender todo lo que tiene; porque todo lo que tiene es nada en comparación con ese maravilloso tesoro.

Tres elementos básicamente hay en esta pequeña y emocionante historia: una persona que busca un tesoro, un hallazgo sorprendente de enorme valor, y la venta de todo lo personal para conseguir el tesoro.

Podemos aplicar esto a nuestra propia vida. Todos vamos caminando como buscadores de tesoros; en nuestros sueños hemos imaginado que nos tocaba un premio, que obteníamos un puesto elevado en nuestra profesión, que teníamos un triunfo clamoroso. Y en nuestra vida real, ya no en los sueños, buscamos sobresalir, queremos alcanzar la excelencia, queremos ser el primero en la competencia, un insaciable deseo de progresar, la necesidad de dar plenitud de sentido a nuestras vidas, son todas ellas actitudes que caben perfectamente en la descripción del hombre que va buscando un tesoro. Es el destino del ser humano, el ser un noble buscador de tesoros. El ser humano está destinado a elevarse por encima de lo rastrero.

Pero más allá de cualquier búsqueda de ésas, hay necesidades más hondas; más hondas que el sobresalir y el triunfar. Buscamos la verdad, buscamos el amor y buscamos a Dios. El hombre tiene una sed de verdad: necesita saber lo que es auténtico, lo que tiene consistencia, no simplemente se trata de buscar pequeñas verdades, sino La Verdad: esa afirmación real que hace coherente la vida humana, y el mundo que nos rodea. Buscamos un Amor en el cual pueda descansar nuestro corazón y todo su gran deseo de entrega: el corazón necesita ser entregado, necesita entrar en total comunión. Y buscamos a Dios, porque es el que está detrás de esa Verdad Única que queremos alcanzar; y es el depositario del Amor Total con el que queremos entrar en comunión.

El que busca a Dios termina encontrándolo. El tesoro que buscamos es Jesucristo; El es el Reino de los Cielos. Jesús se convierte en descubrimiento en algunos momentos de la vida. Y esto porque, si nosotros lo buscamos, más nos busca El. El descubrimiento se produce ciertamente para aquel que busca de verdad. Unas veces el descubrimiento viene por una lectura, otras veces en una enfermedad, unos días de reflexión en un retiro. El encuentro se produce de formas muy variadas. Hay algún convertido que lo encontró al ver correr el agua por debajo de un puente, otro lo encontró escuchando un fragmento musical. Lo que es necesario destacar es que el descubrimiento se produce.

Y este descubrimiento ocasiona emoción; la misma emoción que tendría un buscador que encuentra un cofre lleno de monedas de oro. Y mucho más, porque es un tesoro de un valor incalculable. El encuentro con Jesús, el descubrimiento de El como la verdad total de la vida, como el amor puro, produce vibración, conmoción. Se siente la certeza de haber encontrado todo lo que se podía buscar.

Y este encuentro cuestiona a la persona que ha encontrado el tesoro; la persona quiere tener para siempre esa maravilla que ha encontrado, y sabe que tiene que adquirirlo: el descubrimiento ha sido gratuito, Dios se ha hecho encontrar, y ahora hay que retenerlo, para que ese tesoro no se desvanezca y quede en simple recuerdo. Hay que pagar el precio, de algo cuyo valor es infinito, como es Dios. Naturalmente que no tenemos nada en nosotros que sea de valor infinito, pero Dios se contenta con que le demos nuestra vida. Es como el óbolo de la viuda en el templo, a la que Jesús alabó, porque dio todo lo que tenía para vivir. Eso es lo que Dios nos pide para ser el tesoro de nuestro propio corazón, que le demos absolutamente todo. Nos dieron ejemplo los apóstoles, que cuando descubrieron el tesoro, descubrieron a Jesús, dieron todo para seguirlo.

Buscar el tesoro ¡qué importante es! Encontrar el tesoro ¡qué afortunado es el que lo encuentra! Vender todo para adquirir ese tesoro ¡qué gran reto, y qué gran tarea para la vida!



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Agradecemos al P. Adolfo Franco, S.J. por su colaboración.
Para acceder a otras reflexiones del P. Adolfo acceda AQUÍ.

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DEVOCIONARIO

Rezos católicos






































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El Santo Rosario



Desde el principio de la Iglesia, los cristianos rezan los salmos como lo hacen los judíos.

Más tarde, en muchos de los monasterios se rezan los 150 salmos cada día. Los laicos devotos no podían rezar tanto pero querían según sus posibilidades imitar a los monjes. Ya en el siglo IX había en Irlanda la costumbre de hacer nudos en un cordel para contar, en vez de los salmos, las Ave Marías.

Los misioneros de Irlanda más tarde propagaron la costumbre en Europa y hubo varios desarrollos con el tiempo.


La Madre de Dios, en persona, le enseñó a Sto. Domingo a rezar el rosario en el año 1208 y le dijo que propagara esta devoción.

El Rosario, una de las devociones marianas más extendidas en el pueblo cristiano y que arranca del celo apostólico de Santo Domingo, es para el Diccionario de la Real Academia Española: «Rezo de la Iglesia, en que se conmemoran los veinte misterios principales de la vida de Jesucristo y de la Virgen, recitando después de cada uno un Padre Nuestro, diez Ave Marías y un gloriapatri.» En verdad ahí están enunciados los elementos esenciales que lo constituyen, a los que se añaden, según las regiones y devociones, otros también importantes. Si se nos permite, podríamos decir que el Rosario está formado por materiales evangélicos de primera calidad: la selección de los misterios, ordenados en cuatro grupos, gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos, que son pasos decisivos de Jesús y de María que nos llevan de la Anunciación y Encarnación hasta la venida del Espíritu y la coronación de la Virgen; la oración que Jesús nos enseñó para dirigirnos al Padre, y la que la tradición de la Iglesia ha elaborado para saludar a María, empleando en parte las palabras que le dirigieron el Ángel y su prima Isabel; y, como broche de cada decena de Ave Marías, la fórmula de alabanza trinitaria. Hay que añadir que son partes esenciales del Rosario la meditación y contemplación de los misterios, sin la que su rezo quedaría como un cuerpo sin alma, y las oraciones vocales impregnadas de ese clima de oración y devoción. La Iglesia celebra el 7 de octubre la fiesta de Nuestra Señora, la Virgen del Rosario.

En cuanto a la forma de rezar el Rosario, digamos que lo más habitual es contemplar cada día cinco misterios: los lunes y sábados, los Misterios Gozosos, los jueves, los Luminosos, los martes y viernes, los Dolorosos, y los miércoles y domingos, los Gloriosos, a no ser que la celebración de las fiestas o tiempos litúrgicos aconseje otra opción. Suele formar parte del Rosario la letanía, "deprecación a la Virgen con sus elogios y atributos colocados por orden", de la que hay varias fórmulas. Ofrecemos también algunos otros elementos de uso particular, que pueden libremente omitirse.


Para mayor comprensión y profundidad en el rezo del Santo Rosario acceda a la Carta Apostólica sobre el Santo Rosario "Rosarium Virginis Marie" del papa San Juan Pablo II.



PASOS PARA EL REZO DEL SANTO ROSARIO

1. Signarse y rezar el Credo o el acto de contrición
2. Rezar el Padre nuestro
3. Rezar 3 Ave Marías y Gloria.
4. Anunciar el primer misterio. Rezar el Padrenuestro.
5. Rezar 10 Ave Marías, Gloria y Jaculatoria.
6. Anunciar el segundo misterio. Rezar el Padrenuestro.
7. Rezar 10 Ave Marías, Gloria y Jaculatoria.
8. Anunciar el tercer misterio. Rezar el Padrenuestro.
9. Rezar 10 Ave Marías, Gloria y Jaculatoria.
10. Anunciar el cuarto misterio. Rezar el Padrenuestro.
11. Rezar 10 Ave Marías, Gloria y Jaculatoria.
12. Anunciar el quinto misterio. Rezar el Padrenuestro.
13. Rezar 10 Ave Marías, Gloria y Jaculatoria.
14. Rezar la Salve, las Letanías y las oraciones finales.





ORACIONES DEL SANTO ROSARIO

SIGNARSE
+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro.
+En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

CREDO DE LOS APÓSTOLES
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

PADRE NUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

AVE MARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

GLORIA
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

JACULATORIAS
Puede usarse una de estas dos:

  • María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
  • Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. (Oración de Fátima)


SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración
Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo; concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.



LOS MISTERIOS DEL SANTO ROSARIO

Para acceder a los Misterios Meditados seleccione el enlace de los títulos.


Lunes y Sábados:

Primer misterio: La Anunciación y Encarnación del Hijo de Dios en las purísimas entrañas de la Virgen María.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

(Al final de cada misterio suele decirse una de las dos Jaculatorias:)
  • María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
  • Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. (Oración de Fátima)
Segundo misterio: La Visitación de María Santísima a su prima Santa Isabel.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Tercer misterio: El nacimiento del Niño Jesús en el pobre y humilde portal de Belén.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Cuarto misterio: La Purificación de la Virgen María y Presentación del Niño Jesús en el Templo.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Quinto misterio: El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria


Jueves:

Primer misterio: El bautismo de Jesús en el río Jordán.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Segundo misterio: Jesús y María en las bodas de Caná.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Tercer misterio: Jesús anuncia el Reino de Dios e invita a la conversión.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Cuarto misterio: La transfiguración de Jesús en el monte Tabor.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Quinto misterio: La institución de la Eucaristía.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria


Martes y Viernes:

Primer misterio: La oración de Jesús en el huerto de Getsemaní.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Segundo misterio: La flagelación de Jesús, atado a la columna.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Tercer misterio: Jesús es coronado de espinas.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Cuarto misterio: Jesús con la cruz a cuestas, camino del Calvario.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Quinto misterio: La crucifixión y muerte de Jesús.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria


Miércoles y Domingos:

Primer misterio: La Resurrección del Señor.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Segundo misterio: La Ascensión del Señor al cielo.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Tercer misterio: La venida del Espíritu Santo sobre el Colegio apostólico.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Cuarto misterio: La Asunción de Nuestra Señora al cielo.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria

Quinto misterio: La coronación de la Virgen María como Reina del universo.
Un Padre nuestro, diez Ave Marías, Gloria y Jaculatoria


(Terminado el rezo de los misterios correspondientes, suele saludarse a la Virgen en sus "tres purezas" y recitarle la Salve:)

V. Virgen purísima antes del parto.
R. Purifica nuestros pensamientos.
Ave María

V. Virgen purísima en el parto.
R. Purifica nuestras palabras.
Ave María

V. Virgen purísima después del parto.
R. Purifica nuestras obras y deseos.
Ave María

Para más obligar a la Virgen santísima, saludémosla con una "Salve": Dios te salve...


LETANÍA LAURETANA

Señor, ten piedad
   Señor, ten piedad

Cristo, ten piedad
   Cristo, ten piedad

Señor, ten piedad
   Señor, ten piedad

Cristo, óyenos
   Cristo, óyenos

Cristo, escúchanos
   Cristo, escúchanos

Dios Padre celestial
   Ten misericordia de nosotros

Dios Hijo, Redentor del mundo
   Ten misericordia de nosotros

Dios Espíritu Santo
   Ten misericordia de nosotros

Trinidad Santa, un solo Dios
   Ten misericordia de nosotros

Santa María
   Ruega por nosotros

Santa Madre de Dios
   Ruega por nosotros

Santa Virgen de las vírgenes
   Ruega por nosotros

Madre de Cristo
   Ruega por nosotros

Madre de la divina gracia
   Ruega por nosotros

Madre purísima
   Ruega por nosotros

Madre castísima
   Ruega por nosotros

Madre virginal
   Ruega por nosotros

Madre sin corrupción
   Ruega por nosotros

Madre Inmaculada
   Ruega por nosotros

Madre amable
   Ruega por nosotros

Madre admirable
   Ruega por nosotros

Madre del buen consejo
   Ruega por nosotros

Madre del Creador
   Ruega por nosotros

Madre del Salvador
   Ruega por nosotros

Madre de la Iglesia
   Ruega por nosotros

Virgen prudentísima
   Ruega por nosotros

Virgen digna de veneración
   Ruega por nosotros

Virgen digna de alabanza
   Ruega por nosotros

Virgen poderosa
   Ruega por nosotros

Virgen clemente
   Ruega por nosotros

Virgen fiel
   Ruega por nosotros

Espejo de justicia
   Ruega por nosotros

Trono de sabiduría
   Ruega por nosotros

Causa de nuestra alegría
   Ruega por nosotros

Vaso espiritual
   Ruega por nosotros

Vaso digno de honor
   Ruega por nosotros

Vaso insigne de devoción
   Ruega por nosotros

Rosa mística
   Ruega por nosotros

Torre de David
   Ruega por nosotros

Torre de marfil
   Ruega por nosotros

Casa de oro
   Ruega por nosotros

Arca de la alianza
   Ruega por nosotros

Puerta del cielo
   Ruega por nosotros

Estrella de la mañana
   Ruega por nosotros

Salud de los enfermos
   Ruega por nosotros

Refugio de los pecadores
   Ruega por nosotros

Consuelo de los afligidos
   Ruega por nosotros

Auxilio de los cristianos
   Ruega por nosotros

Reina de los ángeles
   Ruega por nosotros

Reina de los patriarcas
   Ruega por nosotros

Reina de los profetas
   Ruega por nosotros

Reina de los apóstoles
   Ruega por nosotros

Reina de los mártires
   Ruega por nosotros

Reina de los confesores
   Ruega por nosotros

Reina de las vírgenes
   Ruega por nosotros

Reina de todos los santos
   Ruega por nosotros

Reina concebida sin pecado original
   Ruega por nosotros

Reina elevada al cielo
   Ruega por nosotros

Reina del santo rosario
   Ruega por nosotros

Reina de la familia
   Ruega por nosotros

Reina de la paz
   Ruega por nosotros




ORACIONES FINALES




Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
   Perdónanos, Señor

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
   Escúchanos, Señor

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo
   Ten misericordia de nosotros.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.


Oremos:

Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

O bien, cuando se rezan los misterios gozosos:
Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por la intercesión de santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

O bien, cuando se rezan los misterios luminosos:
Dios todopoderoso y eterno, luz de los que en ti creen, que la tierra se llene de tu gloria y que te reconozcan los pueblos por el esplendor de tu luz. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

O bien, cuando se rezan los misterios dolorosos:
Señor, tú has querido que la Madre compartiera los dolores de tu Hijo al pie de la cruz; haz que la Iglesia, asociándose con María a la pasión de Cristo, merezca participar de su resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

O bien, cuando se rezan los misterios gloriosos:
Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a alcanzar los gozos eternos. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

V. Ave María Purísima.

R. Sin pecado concebida.